CAPITULO 10:

"El profesor de Pociones"

Al día siguiente todos regresaron al gran comedor, donde les esperaban los futuristas quienes hablaban en murmullos.

-Hola ya llegamos- empezó James. Ellos dejaron su conversación y fueron con ellos para desayunar y conversar un poco.

Cuando todos ya desayunaron y se acomodaron en los sillones el director hablo -Bien jóvenes ahora que estamos descansados y con nuestros estómagos llenos- sus ojos se fijaron en el ojigris y pelirrojo ojiazul, quienes seguían "tragando" más comida; y recibieron un zape por parte de Marlene y Hermione -Es hora de continuar con la lectura-

Pero en ese momento las puertas del gran comedor se abrieron, pero sin la luz cegadora, se vieron a dos figuras.

-Hermanita preciosa- exclamaron al mismo tiempo los gemelos Prewett

-Fabian, Gideon- la pelirroja los abrazo muy fuerte.

-Tíos- gritaron felices el pequeño Bill y Charlie. Mientras el bebé Percy levantaba sus puñitos regordetes pidiendo que lo carguen

-Este Percy me agrada más es más divertido- dijo el pelirrojo desorejado.

-Nadie te lo niega George-

-Pero que ven mis ojos

-Sera nuestro sucesor de bromas?-

-No es nuestro sucesor de bromas- interrumpió el ojigris a los gemelos que abrazaban por los hombros a su sobrino.

-Pero es- empezó Gideon

-Nuestro sobrino- termino Fabian

Ante eso el ojigris no pudo replicar -¡Luniiii!- llamo a su amigo para que le ayude a demostrar que el pelirrojo con el peinado gracioso era el sucesor de Los Merodeadores.

-Déjalos Sirius es su sobrino- el ojigris hizo un divertido puchero -Puede ser el sucesor de ambos- soltó un suspiro

-Bien si dejaron de pelear por George creo que es hora de continuar con la lectura- interrumpió su hermano menor.

-Oh, Ronnie esta celoso-

-En tus sueños, pero enserio, si seguimos así nunca acabaremos los libros- dijo mientras se sentaba junto a su novia y amigo

-Primera vez que escucho a Ronnie emocionado por leer- se siguió burlando.

-Es más entretenido leer la vida de Harry-

-A mi que me metes- dijo Harry.

-Aun me sorprende como te dejaste convencer de dejar leer tu vida, tus pensamientos- dijo la castaña

-Me convencieron- respondió sonrojado.

-Oh se puso rojito- se burló su padre

Pero antes de que sigan burlándose el director hablo: -Bien jóvenes ahora si hay que seguir con la lectura ¿Quién quiere leer?-

-Me gustaría leer a mí- dijo la Profesora de Herbología.

-Claro Pomona- acerco el libro a las manos de la profesora mencionada

-"El Profesor de Pociones"- leyó.

-Esto empezó mal- murmuro James -Se va a vengar por lo que hice con Harry- dijo triste solo para su novia.

—Allí, mira.

—¿Dónde?

—Al lado del chico alto y pelirrojo.

—¿El de gafas?

—¿Has visto su cara?

—¿Has visto su cicatriz?

-Genial- murmuraron sarcásticos -Justo lo que necesita el cervatillo/cachorro-

Los murmullos siguieron a Harry desde el momento en que, al día siguiente, salió del dormitorio. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas se ponían de puntillas para mirarlo, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolo con atención.

-Eso ya es acosar- bromeo el pelirrojo (George) para aliviar el ambiente.

Harry deseaba que no lo hicieran, porque intentaba concentrarse para encontrar el camino de su clase.

En Hogwarts había 142 escaleras,

-Contaste las escaleras?-

-No, Hermione lo menciono en la clase de Historia- dijo, haciendo sonrojar a la castaña

algunas amplias y despejadas, otras estrechas y destartaladas.

Algunas llevaban a un lugar diferente los viernes. Otras tenían un escalón que desaparecía a mitad de camino y había que recordarlo para saltar.

-Alice siempre se cae en esos escalones- se burló Marlene

-Neville aún se sigue cayendo en esos escalones- dijo la castaña, logrando que madre y hijo se sonrojaran

Después, había puertas que no se abrían, a menos que uno lo pidiera con amabilidad o les hiciera cosquillas en el lugar exacto,

-Como las puertas de las cocinas- dijo distraído el ojigris.

y puertas que, en realidad, no eran sino sólidas paredes que fingían ser puertas. También era muy difícil recordar dónde estaba todo, ya que parecía que las cosas cambiaban de lugar continuamente.

-Si cambian de lugar constantemente- afirmaron varios alumnos de últimos grados.

-Pss Sirius, cuando crees que recuperaremos el mapa?- murmuro James

-No lo se, la oficina tiene hechizos para que no lo convoquemos- respondió

-Tal ves lo mencionen en el libro y logremos recuperarlo antes- dijo el ojimiel.

Las personas de los retratos seguían visitándose unos a otros, y Harry estaba seguro de que las armaduras podían andar.

-¿Pueden andar?-

-Oh, si pueden andar, pero solo para situaciones especiales- respondió el ojiverde

Los fantasmas tampoco ayudaban. Siempre era una desagradable sorpresa que alguno se deslizara súbitamente a través de la puerta que se intentaba abrir. Nick Casi Decapitado siempre se sentía contento de señalar el camino indicado a los nuevos Gryffindors,

-Hace eso?- preguntaron los alumnos de otras casas.

-Claro- respondieron los leones.

-Nuestro fantasma siempre nos dice "Por algo están en Ravenclaw son inteligentes, busquen su camino"- dijeron varios alumnos de la casa mencionada.

-A veces nos ayuda a nosotros- respondieron los tejones

Todos miraron a los Slytherin esperando que ellos dijeran algo, pero simplemente los ignoraron, pero pensaban "Nuestro fantasma lo único que hace es flotar, ni siquiera nos habla"

pero Peeves el Duende se encargaba de poner puertas cerradas y escaleras con trampas en el camino de los que llegaban tarde a clase.

-Tienes que devolverle la broma o reírte con el- dijeron los Merodeadores varios se sorprendieron de lo bien que conocían al irritable duende

También les tiraba papeleras a la cabeza, corría las alfombras debajo de los pies del que pasaba, les tiraba tizas o, invisible, se deslizaba por detrás, cogía la nariz de alguno y gritaba: ¡TENGO TU NARIZ!

-Ese truco le enseño Lily- dijo el azabache.

-James!-

-Que solo digo la verdad- respondió inocente -Dijiste que era un juego muggle- se defendió.

Pero aún peor que Peeves, si eso era posible, era el celador, Argus Filch. Harry y Ron se las arreglaron para chocar con él, en la primera mañana.

-La mala suerte de Harry me contagia- dijo el pelirrojo burlón.

-Hey al menos soy bueno improvisando- se defendió

Filch los encontró tratando de pasar por una puerta que, desgraciadamente, resultó ser la entrada al pasillo prohibido del tercer piso.

-Solo ustedes logran llegar a ese pasillo en su primer día de clases-

No les creyó cuando dijeron que estaban perdidos, estaba convencido de que querían entrar a propósito y los amenazó con encerrarlos en los calabozos,

-No tiene permitido hacer eso, como dices solo amenaza- respondió la profesora McGonagall -Tenemos que hablar con Filch- murmuro a sus compañeros

hasta que el profesor Quirrell, que pasaba por allí, los rescató.

-Gracias Quirrell- dijo su madre.

-No le agradezcas, es un asqueroso cobarde- dijo su hijo, causando confusión en todos

Filch tenía una gata llamada Señora Norris, una criatura flacucha y de color polvoriento, con ojos saltones como linternas, iguales a los de Filch.

-Y nuestro mayor deseo es darle una patada a esa gata- dijo el castaño siendo secundados por todo el colegio

Patrullaba sola por los pasillos. Si uno infringía una regla delante de ella, o ponía un pie fuera de la línea permitida, se escabullía para buscar a Filch, el cual aparecía dos segundos más tarde. Filch conocía todos los pasadizos secretos del colegio mejor que nadie

-Nosotros sabemos cómo se conoce todos esos pasadillos- dijeron los Merodeadores.

-Así, ¿cómo se lo conocen?- pregunto la señora Potter

-Qué tal si seguimos leyendo- dijo preocupado el azabache

(excepto tal vez los gemelos Weasley),

-Tengo la esperanza que los gemelos lo tengan- dijo el ojigris, quería que su legado de bromas continuara.

-Se lo dimos a Harry- respondió "el sin mitad" al entender a que se referían.

-Si es sucesor de los Merodeadores- exclamo feliz el ojigris

-Tiene algo muy importante para nosotros- explico el castaño al ver la cara de confusión de los demás estudiantes

-Lo tienes?!- grito esperanzado el azabache a su hijo

-Si lo tengo lo deje en casa- respondió feliz

-Que es lo que tiene?- preguntaron

-Algo muy especial que lo ayudara mucho- respondió el castaño

y podía aparecer tan súbitamente como cualquiera de los fantasmas. Todos los estudiantes lo detestaban, y la más soñada ambición de muchos era darle una buena patada a la Señora Norris.

-Dígannos que lo hicieron- pregunto su padre

-No pudimos- respondió el Trío

-Es lo único que no hizo el Trió de Oro en Hogwarts- Neville respondió burlón

Y después, cuando por fin habían encontrado las aulas, estaban las clases.

Había mucho más que magia, como Harry descubrió muy pronto, mucho más que agitar la varita y decir unas palabras graciosas.

Tenían que estudiar los cielos nocturnos con sus telescopios, cada miércoles a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas.

-Adoro astronomía- respondió el ojigris.

-Creo que es algo obvio tomando en cuenta que en toda tu familia se llaman como estrellas- dijo el castaño, a lo que el ojigris le saco la lengua

Tres veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con una bruja pequeña y regordeta llamada profesora Sprout, y aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué debían utilizarlas.

-Esa es mi clase favorita- Frank le menciono a su hijo, a este se le iluminaron los ojos al saber un poco más sobre su padre

Pero la asignatura más aburrida era Historia de la Magia, la única clase dictada por un fantasma.

-Nadie te lo niega- respondió el azabache, recibiendo un golpe por parte de su novia.

-Historia es una clase muy interesante, pero si el profesor debería cambiar un poco su estrategia- le dijo la pelirroja, logrando que aparezca un ligero tono opaco en las mejillas del fantasma

El profesor Binns ya era muy viejo cuando se quedó dormido frente a la chimenea del cuarto de profesores y se levantó a la mañana siguiente para dar clase, dejando atrás su cuerpo.

-Eso es cierto?- preguntaron

-Eso me contaron- el azabache se encogió de hombros.

-Es casi cierto, pero no fue en el cuarto de profesores fue cuando estaban de vacaciones- respondió el fantasma

Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, y hacia que El merico el Malvado y Ulrico el Chiflado se confundieran.

-Voy a intentar cambiar mi técnica de enseñanza- respondió el profesor aun con las mejillas opacas

El profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, era un brujo diminuto que tenía que subirse a unos cuantos libros para ver por encima de su escritorio.

El profesor Flitwick se sonrojo un poco al ver que varios de sus alumnos notaban eso.

Al comenzar la primera clase, sacó la lista y, cuando llegó al nombre de Harry, dio un chillido de excitación y desapareció de la vista.

-Lamento mucho mi comportamiento señor Potter- respondió el profesor con su voz chillona y un rubor en sus mejillas.

-No hay problema profesor ya estoy acostumbrado- respondió.

La profesora McGonagall era siempre diferente. Harry había tenido razón al pensar que no era una profesora con quien se pudiera tener problemas.

-Si es referente a su clase presta mucha atención y si es una broma va a estar orgullosa- dijo el ojigris, logrando que la animaga se sonrojara -Ves sabía que amaba las bromas-

-Pomona sigue leyendo por favor-

Estricta e inteligente, les habló en el primer momento en que se sentaron, el día de su primera clase.

—Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderéis en Hogwarts —dijo

-Si es un poco peligrosa- respondieron los Merodeadores

-Y ustedes lo saben muy bien- dijo Lily

—. Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya estáis prevenidos.

Entonces transformó un escritorio en un cerdo y luego le devolvió su forma original.

-Siempre hace eso en la primera clase, y da la mejor primera impresión a su área- menciono el ojigris

Todos estaban muy impresionados y no aguantaban las ganas de empezar, pero muy pronto se dieron cuenta de que pasaría mucho tiempo antes de que pudieran transformar muebles en animales.

-Muuuuuuucho tiempo-

Después de hacer una cantidad de complicadas anotaciones, les dio a cada uno una cerilla para que intentaran convertirla en una aguja.

-El tuco para Transformaciones es decir las palabras claramente y pensar en el objeto a convertir- dijo el azabache mayor

Al final de la clase, sólo Hermione Granger había hecho algún cambio en la cerilla. La profesora McGonagall mostró a todos cómo se había vuelto plateada y puntiaguda, y dedicó a la niña una excepcional sonrisa.

-Cuál es tu fuerte?- pregunto interesado su padre

-Me gusta Defensa- se encogió de hombros

La clase que todos esperaban era Defensa Contra las Artes Oscuras,

-Todos esperamos esa clase, siempre es interesante- afirmaron la gran mayoría de los estudiantes

pero las lecciones de Quirrell resultaron ser casi una broma.

-Defensa es una de las clases más importante, no pueden tomarse eso como una broma- replico molesto el castaño

Su aula tenía un fuerte olor a ajo, y todos decían que era para protegerse de un vampiro que había conocido en Rumania y del que tenía miedo de que volviera a buscarlo. Su turbante, les dijo, era un regalo de un príncipe africano como agradecimiento por haberlo liberado de un molesto zombi, pero ninguno creía demasiado en su historia.

-Esa historia es más que una farsa-

-Se lo regalo la cara de enchufe- dijo el "Queso" Causando risa en los futuristas y confusión en los alumnos

Por un lado, porque cuando Seamus Finnigan se mostró deseoso de saber cómo había derrotado al zombi, el profesor Quirrell se ruborizó y comenzó a hablar del tiempo, y por el otro, porque habían notado que el curioso olor salía del turbante, y los gemelos Weasley insistían en que estaba lleno de ajo, para proteger a Quirrell cuando el vampiro apareciera.

-Bueno en sí, algo estaba en putrefacción- dijo la castaña

Harry se sintió muy aliviado al descubrir que no estaba mucho más atrasado que los demás. Muchos procedían de familias muggle y, como él, no tenían ni idea de que eran brujas y magos.

Había tantas cosas por aprender que ni siquiera un chico como Ron tenía mucha ventaja.

El viernes fue un día importante para Harry y Ron.

-¿Hicieron una broma?- pregunto el ojigris

Por fin encontraron el camino hacia el Gran Comedor a la hora del desayuno, sin perderse ni una vez.

-Eso no es importante- dijo con un puchero divertido

—¿Qué tenemos hoy? —preguntó Harry a Ron, mientras echaba azúcar en sus cereales.

—Pociones Dobles con los de Slytherin —respondió Ron—. Snape es el Jefe de la Casa Slytherin.

-Va a favorecer a los de su casa- afirmaron los Merodeadores

Dicen que siempre los favorece a ellos... Ahora veremos si es verdad.

—Ojalá McGonagall nos favoreciera a nosotros —dijo Harry

-Si nos favorece, pero de manera discreta- menciono el ojimiel

La profesora McGonagall era la jefa de la casa Gryffindor; pero eso no le había impedido darles una gran cantidad de deberes el día anterior.

Justo en aquel momento llegó el correo. Harry ya se había acostumbrado, pero la primera mañana se impresionó un poco cuando unas cien lechuzas entraron súbitamente en el Gran Comedor durante el desayuno, volando sobre las mesas hasta encontrar a sus dueños, para dejarles caer encima cartas y paquetes.

Hedwig no le había llevado nada hasta aquel día. Algunas veces volaba para mordisquearle una oreja y conseguir una tostada, antes de volver a dormir en la lechucería, con las otras lechuzas del colegio.

El azabache sonrió triste al recordar a su querida lechuza

Sin embargo, aquella mañana pasó volando entre la mermelada y la azucarera y dejó caer un sobre en el plato de Harry

Este lo abrió de inmediato.

Querido Harry (decía con letra desigual),

sé que tienes las tardes del viernes libres, así que ¿te gustaría venir a tomar una taza de té conmigo, a eso de las tres?

Quiero que me cuentes todo lo de tu primera semana.

Envíame la respuesta con Hedwig.

Hagrid

-Muchas gracias Hagrid- agradecieron sus padres

Harry cogió prestada la pluma de Ron y contestó:

«Sí, gracias, nos veremos más tarde», en la parte de atrás de la nota, y la envió con Hedwig.

Fue una suerte que Hagrid hubiera invitado a Harry a tomar el té, porque la clase de Pociones resultó ser la peor cosa que le había ocurrido allí, hasta entonces.

-No quiero ni imaginarlo- murmuraron varios

Al comenzar el banquete de la primera noche, Harry había pensado que no le caía bien al profesor Snape.

-Pues al menos en eso tiene razón- dijo el pelo grasiento siendo ignorado por todos

Pero al final de la primera clase de Pociones supo que no se había equivocado. No era sólo que a Snape no le gustara Harry: lo detestaba.

-Se va a desquitar con Harry-

Las clases de Pociones se daban abajo, en un calabozo. Hacía mucho más frío allí que arriba, en la parte principal del castillo, y habría sido igualmente tétrico sin todos aquellos animales conservados, flotando en frascos de vidrio, por todas las paredes.

-El aula de pociones no es tan fría, si le pones un hechizo de calefacción que uso siempre- afirmo el profesor Slughorn.

Snape, como Flitwick, comenzó la clase pasando lista y, como Flitwick, se detuvo ante el nombre de Harry

—Ah, sí —murmuró—. Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad.

-Empezamos mal- murmuraron los Merodeadores

Draco Malfoy y sus amigos Crabbe y Goyle rieron tapándose la boca.

Snape terminó de pasar lista y miró a la clase. Sus ojos eran tan negros como los de Hagrid, pero no tenían nada de su calidez. Eran fríos y vacíos y hacían pensar en túneles oscuros.

-Me encantan sus descripciones son muy precisas- dijeron varios estudiantes

—Vosotros estáis aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo. Como la profesora McGonagall, Snape tenía el don de mantener a la clase en silencio, sin ningún esfuerzo—. Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.

-Empezó bien y termino mal-

-Señor Snape debería tomar en cuenta cambiar la última parte de su discurso- opino el actual profesor de pociones

Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla, y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque.

La castaña se sonrojo cuando miradas divertidas se dirigieron hacia ella.

—¡Potter! —dijo de pronto Snape—. ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?

-Eso se aprende en cuarto año- le reprocho la pelirroja, el pelinegro ignoro olímpicamente el comentario, aunque ...

¿Raíz en polvo de qué a una infusión de qué? Harry miró de reojo a Ron,que parecía tan desconcertado como él. La mano de Hermione se agitaba en el aire.

—No lo sé, señor —contestó Harry. Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón.

—Bah, bah... es evidente que la fama no lo es todo.

-Cómo quieres que se sepa algo de cuarto año- le dijo brusco el azabache mayor.

No hizo caso de la mano de Hermione.

-Señor Snape, debe tomar en cuenta las participaciones de los demás alumnos- "recordaron" los profesores

—Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?

-Eso se aprende en sexto año cuando se estudia los antídotos- dijo el ojimiel cada vez más molesto por la injusticia hacia su sobrino, el pelinegro grasoso seguía ignorando a todos

Hermione agitaba la mano tan alta en el aire que no necesitaba levantarse del asiento para que la vieran, pero Harry no tenía la menor idea de lo que era un bezoar. Trató de no mirar a Malfoy y a sus amigos, que se desternillaban de risa.

El rubio mencionado se sonrojo por la actitud tan infantil que mostraba

—No lo sé, señor.

—Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter?

-En los libros que se compra en primer año no dicen nada de eso-

Harry se obligó a seguir mirando directamente aquellos ojos fríos. Sí había mirado sus libros en casa de los Dursley, pero ¿cómo esperaba Snape que se acordara de todo lo que había en Mil hierbas mágicas y hongos?

Snape seguía haciendo caso omiso de la mano temblorosa de Hermione.

—¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?

-Eso es de Herbología- exclamaron al mismo tiempo Neville y Alice

Logrando que Snape les mandara una mirada asesina

Ante eso, Hermione se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra.

—No lo sé —dijo Harry con calma—. Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?

-En tu cara Quejicus!- gritaron felices los Merodeadores, mientras la pelirroja le enviara una mirada de decepción haciendo que la postura de Severus flaqueara.

-No es bueno que le conteste así le va a bajar puntos a Gryffindor- les recordó Frank a los Merodeadores que seguían festejando la respuesta del azabache del libro, mientras Harry se sonrojara un poco

Unos pocos rieron. Harry captó la mirada de Seamus, que le guiñó un ojo.

Snape, sin embargo, no estaba complacido.

—Siéntate —gritó a Hermione

-No hay necesidad de gritar Señor Snape ella solo quería participar- le dijo "calmadamente" la profesora animaga

—. Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida.

Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta.

Bueno, ¿por qué no lo estáis apuntando todo?

Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del ruido, Snape dijo:

—Y se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Potter.

Los Gryffindors se aguantaban lanzarse al pelinegro y lanzarle unos cuantos hechizos

Las cosas no mejoraron para los Gryffindors a medida que continuaba la clase de Pociones. Snape los puso en parejas, para que mezclaran una poción sencilla para curar forúnculos. Se paseó con su larga capa negra, observando cómo pesaban ortiga seca y aplastaban colmillos de serpiente, criticando a todo el mundo salvo a Malfoy, que parecía gustarle.

-Claro que le agradara si es un hijo de su gran amigo Mortifago- murmuro molesto el azabache mayor

En el preciso momento en que les estaba diciendo a todos que miraran la perfección con que Malfoy había cocinado a fuego lento los pedazos de cuernos, multitud de nubes de un ácido humo verde y un fuerte silbido llenaron la mazmorra.

De alguna forma, Neville se las había ingeniado para convertir el caldero de Seamus en un engrudo hirviente que se derramaba sobre el suelo, quemando y haciendo agujeros en los zapatos de los alumnos.

-Creo que Pociones no es tu fuerte- dijo divertido su padre, el rubio se sonrojo

-Tranquilo Neville, Frank es un desastre total en pociones- se burló el ojigris, haciendo que, también, el pelinegro se sonrojara

En segundos, toda la clase estaba subida a sus taburetes, mientras que Neville, que se había empapado en la poción al volcarse sobre él el caldero, gemía de dolor; por sus brazos y piernas aparecían pústulas rojas.

-Que bien que no tengamos ese hechizo- murmuro agradecido el rubio, ganándose una fea mirada por parte de Harry

—¡Chico idiota! —dijo Snape con enfado,

-He, a mi hijo no le dices idiota Snape- Frank levanto su varita dispuesto a hechizare.

-No es mi culpa que haya heredado tu pésima habilidad para pociones- respondió frio. llevando su mano a su bolsillo de su túnica para sacar su varita, pero se percató que el Pequeñajo Potter lo tenía.

Pero antes que Frank lo hechizara se escuchó otro grito:

-¡Expeliarmus!, creo que tengo que quitar las varitas a todos- dijo mientras entregaba la varita a su amiga castaña quien la guardo en su bolso de cuentas. Frank al notar que le quitaron su varita le dirigió una mirada ácida Severus antes de sentarse

haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita—. Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no?

-Señor Snape es su deber como profesor, indicar y guiar a sus estudiantes- recordó el Profesor Slughorn

Neville lloriqueaba, mientras las pústulas comenzaban a aparecer en su nariz.

—Llévelo a la enfermería —ordenó Snape a Seamus. Luego se acercó a Harry y Ron, que habían estado trabajando cerca de Neville. —Tu, Harry Potter. ¿Por qué no le dijiste que no pusiera las púas?

-Ese es tu trabajo- dijo molesta y decepcionada la pelirroja

Pensaste que si se equivocaba quedarías bien, ¿no es cierto? Éste es otro punto que pierdes para Gryffindor.

Aquello era tan injusto que Harry abrió la boca para discutir, pero Ron le dio una patada por debajo del caldero.

—No lo provoques —murmuró—. He oído decir que Snape puede ser muy desagradable.

-Desagradable le queda corto- murmuraron varios Gryffindors

Una hora más tarde, cuando subían por la escalera para salir de las mazmorras, la mente de Harry era un torbellino y su ánimo estaba por los suelos. Había perdido dos puntos para Gryffindor en su primera semana...

¿Por qué Snape lo odiaba tanto?

-Anímate- dijo el ojigris -A nosotros nos quitaron más de dos puntos en la primera semana

—Anímate —dijo Ron—. Snape siempre le quitaba puntos a Fred y a George.

-Pensare seriamente prohibir que te acerques a mi hijo Sirius- dijo divertida la pelirroja Weasley

¿Puedo ir a ver a Hagrid contigo?

-Una tarde con Hagrid anima el humor de cualquiera- afirmo James

Salieron del castillo cinco minutos antes de las tres y cruzaron los terrenos que lo rodeaban. Hagrid vivía en una pequeña casa de madera, en el borde del bosque prohibido.

Una ballesta y un par de botas de goma estaban al lado dela puerta delantera. Cuando Harry llamó a la puerta, oyeron unos frenéticos rasguños y varios ladridos. Luego se oyó la voz de Hagrid, diciendo:

—Atrás, Fang, atrás.

La gran cara peluda de Hagrid apareció al abrirse la puerta.

—Entrad —dijo— Atrás, Fang.

Los dejó entrar, tirando del collar de un imponente perro negro. Había una sola estancia. Del techo colgaban jamones y faisanes, una cazuela de cobre hervía en el fuego y en un rincón había una cama enorme con una manta hecha de remiendos.

—Estáis en vuestra casa —dijo Hagrid, soltando a Fang, que se lanzó contra Ron y comenzó a lamerle las orejas. Como Hagrid, Fang era evidentemente mucho menos feroz de lo que parecía.

-Hagrid le pone nombres amenazantes a los animales más tiernos y nombres adorable a los más peligrosos- dijo el azabache.

-Veo que cuidaste muy bien a Fang- dijo el ojigris, feliz por su amigo de juegos cuando estaba en su forma animaga.

-Nosotros le regalamos a Fang- dijo el ojimiel a los futuristas.

—Éste es Ron —dijo Harry a Hagrid, que estaba volcando el agua hirviendo en una gran tetera y sirviendo pedazos de pastel.

—Otro Weasley, ¿verdad? —dijo Hagrid, mirando de reojo las pecas de Ron—. Me he pasado la mitad de mi vida ahuyentando a tus hermanos gemelos del bosque.

La señora Weasley miro firmante a su futuro hijo, mientras sus hermanos le revolvían el pelo y felicitaban sus acciones.

El pastel casi les rompió los dientes,

El semigigante se sonrojo -Creo que debo aprender a preparar otro tipo de pasteles-

pero Harry y Ron fingieron que les gustaba, mientras le contaban a Hagrid todo lo referente a sus primeras clases.

Fang tenía la cabeza apoyada sobre la rodilla de Harry y babeaba sobre su túnica. Harry y Ron se quedaron fascinados al oír que Hagrid llamaba a Filch «ese viejo bobo».

—Y en lo que se refiere a esa gata, la Señora Norris, me gustaría presentársela un día a Fang. ¿Sabéis que cada vez que voy al colegio me sigue todo el tiempo? No me puedo librar de ella. Filch la envía a hacerlo.

Harry le contó a Hagrid lo de la clase de Snape. Hagrid, como Ron, le dijo a Harry que no se preocupara, que a Snape no le gustaba ninguno de sus alumnos.

—Pero realmente parece que me odie.

—¡Tonterías! —dijo Hagrid—. ¿Por qué iba a hacerlo?

Sin embargo, Harry no podía dejar de pensar en que Hagrid había mirado hacia otro lado cuando dijo aquello.

-Te vamos a enseñar a mentir, Remus va a ser tu profesor- le dijo el ojigris, logrando que el ojimiel se sonrojara un poco. Pero el dio un golpe a Sirius cuando Euphenia Potter los miraba de forma calculadora

—¿Y cómo está tu hermano Charlie? —preguntó Hagrid a Ron—. Me gustaba mucho, era muy bueno con los animales.

Harry se preguntó si Hagrid no estaba cambiando de tema a propósito.

-Otra cosa que te tiene que enseñar-

-Sirius si no quieres estar castigo, cierra el pico- le dijo James

-Hocico James, hocico- le corrigió el ojigris, causando risas en los que conocían su secreto y confusión en los demás

Mientras Ron le hablaba a Hagrid del trabajo de Charles con los dragones, Harry miró el recorte del periódico que estaba sobre la mesa. Era de El Profeta.

RECIENTE ASALTO EN GRINGOTTS

-Asalto?-

-No creo que hallan-

-Logrado robar nada- dijeron los gemelos Prewett

Continúan las investigaciones del asalto que tuvo lugar en Gringotts el 31 de julio.

Se cree que se debe al trabajo de oscuros magos y brujas desconocidos.

Los gnomos de Gringotts insisten en que no se han llevado nada. La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.

-Fue en cumpleaños de Harry, ¡el paquete de la cámara 713!- dijo el azabache, sorprendiendo a varios, sobre todo a cierto Auror

-Bien razonado muchacho- dijo con su voz rasposa que sorprendo a varios ya que en toda la lectura se mantenía callado, hasta parecía que estaba aburrido

«Pero no vamos a decirles qué había allí, así que mantengan las narices fuera de esto, si saben lo que les conviene», declaró esta tarde un gnomo portavoz de Gringotts.

Harry recordó que Ron le había contado en el tren que alguien había tratado de robar en Gringotts, pero su amigo no había mencionado la fecha.

—¡Hagrid! —dijo Harry—. ¡Ese robo en Gringotts sucedió el día de mi cumpleaños! ¡Pudo haber sucedido mientras estábamos allí!

-Otro razonamiento correcto, aunque incompleto- dijo el Auror -Pero tomando en cuenta la edad está muy bien- afirmo mientras sonrojaba al mencionado

Aquella vez no tuvo dudas: Hagrid decididamente evitó su mirada. Gruñó y le ofreció más pastel.

Harry volvió a leer la nota. «La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.» Hagrid había vaciado la cámara setecientos trece, si puede llamarse vaciarla a sacar un paquetito arrugado.

¿Sería eso lo que estaban buscando los ladrones?

Mientras Harry y Ron regresaban al castillo para cenar, con los bolsillos llenos del pétreo pastel que fueron demasiado amables para rechazar; Harry pensaba que ninguna de las clases le había hecho reflexionar tanto como aquella merienda con Hagrid.

¿Hagrid habría sacado el paquete justo a tiempo? ¿Dónde podía estar? ¿Sabría algo sobre Snape que no quería decirle?

-Buenas preguntas, necesarias para formular varias teorías- aporto el Auror.

Mientras los Merodeadores seguían pensando donde podría estar el paquete hasta que en un momento gritaron: ¡EL PASILLO DEL TERCER PISO!. Gritaron haciendo sorprender a varios.

-Creí que iban a demorar menos- dijo el azabache futurista.

-Tienen todo entregado en bandeja de plata- siguió el pelirrojo

-Ya déjenlos- les dijo la castaña.

-El paquete que Hagrid saco es lo que los ladrones buscan, y lo ocultaron en el castillo en el pasillo prohibido- recopilo toda la información la pelirroja ignorando a los futuritas -Solo es necesario saber que están buscando- frunció el ceño un gesto que ella hacia cuando pensaba o resolvía algo.

-Hay que seguir leyendo- dijo el azabache.

-Dame el libro Ronnie yo quiero leer- dijo el desorejado. Cuando iba a leer el título del capítulo las puertas del gran comedor se volvieron a abrir con la, ya conocida, luz impotente ...