Entre Odios y Amores
Por Marce-chan
Capítulo 8
-Me sorprende ver lo buena que eres en las tareas del hogar-comentó Sougo como quien no quiere la cosa mientras estaban sentados en el patio lavando la ropa.
-¿Quién crees que hacía todo en la Yorozuya?-replicó Kagura con impaciencia-¿Gin-chan?
-¿Shimura-san?-se aventuró Sougo.
Kagura soltó una risita burlona.
-Él no vivía con nosotros-murmuró-Cuando se iba a su casa de todo me encargaba yo.
-¿Nunca te molestó vivir sola con un hombre mayor?-murmuró Sougo sin mirarla.
-¿A ti no te molestaba vivir con un gorila?-respondió ella.
-No estás respondiendo mi pregunta-replicó Sougo impaciente.
-Ah ¿Es una pregunta seria?-preguntó Kagura.
-Claro que lo es-respondió Sougo irritado.
-Viví sola con muchos hombres mayores cuando trabajaba con los Yakuza-respondió Kagura encogiéndose de hombros-Así que vivir con Gin-chan fue un descanso.
Sougo no pudo evitar sentir molestia con esa respuesta, cuando se dio cuenta tenía los puños apretados con una furia que le costaba controlar, ver a Kagura como mujer y haberse percatado de ese sentimiento de protección hacia ella implicaba que fuera más consciente de su realidad; desde que la había conocido jamás se había preguntado lo que ella había tenido que vivir para llegar hasta ahí, sabía algo sobre su padre, su hermano y la pérdida de su madre, pero nada más, no se había preguntado cómo una niña pequeña había sobrevivido sola en un planeta tan agresivo como el suyo y como había viajado hasta la tierra, de que se había valido para sobrevivir; saber ahora que incluso se había tenido que someter a los Yakuza lo molestaba, pero más que eso, le dolía.
Él tampoco había tenido una niñez sencilla, pero siempre había tenido a Mitsuba, a Kondo e incluso a Hijikata a su lado, nunca había pasado hambre ni le había faltado nada y nunca había tenido que hacer nada ilegal para sobrevivir; la miró, a pesar de su glotonería, su falta de modales y su boca sucia ella era simplemente una chica y una chica que había sobrevivido sola la mayor parte de su vida, su apariencia (que a los ojos de Sougo había mejorado notablemente en esos dos años) no reflejaba para nada lo que ella había vivido y lo fuerte que era; en ese momento Sougo entendió porque ella se comportaba como lo hacía, el estar siempre a la defensiva, su predisposición a responder agresivamente ante cualquier cosa, su prevención ante todo, especialmente con los hombres; no podía culparla, él no alcanzaba ni a imaginar las cosas que había vivido y lo que había tenido que hacer para subsistir, surgió en él un inexplicable deseo de abrazarla pero no era capaz de moverse.
-¿Qué?-preguntó Kagura al notar su expresión triste.
-Nada-replicó Sougo desviando la mirada.
-Eres raro-murmuró Kagura sin darle importancia y siguió lavando la ropa.
-¿Qué clase de cosas te obligaban a hacer los Yakuza?-murmuró Sougo un rato después.
-No me obligaban-respondió Kagura-Yo hacía lo que me pedían y ellos me daban comida.
-Por eso ¿Qué cosas?-reiteró Sougo-Dices que vivías sola con muchos hombres…
-No era Yoshiwara, idiota-replicó Kagura impaciente-¿Acaso crees que me vendería por comida?
Sougo la miro y ladeó la cabeza, pensando. Kagura le azotó la cara con la ropa mojada que tenía en las manos.
-¡Idiota!-reclamó Kagura ofendida.
-¡No dije nada!-se quejó Sougo mojado.
-Pero lo pensaste-replicó Kagura-Si crees que me vendería por comida realmente no me conoces. Además, yo era muy joven, sólo era un arma para ellos.
Sougo se sorprendió de la sensación de alivio que surgió en su pecho.
-Nunca lo pensé-respondió sin mirarla-Porque si te conozco.
Kagura asintió y siguió lavando la ropa, el cambio en la expresión de la cara de Sougo llamó su atención.
-¿Por qué haces tantas preguntas?-le preguntó.
-Curiosidad-murmuró Sougo-La verdad es que no sabía mucho sobre ti antes de llegar a la Yorozuya.
-¿Y eso desde cuándo te interesa?-preguntó Kagura.
Sougo se quedó pasmado, no esperaba esa pregunta.
-Supongo que desde que te empezaste a preocupar más por mí que por ti mismo ¿Verdad?-sonrió Kagura con malicia repitiendo sus palabras de la noche anterior.
-¿Quieres parar con eso?-replicó Sougo incómodo.
Kagura sonrió divertida y siguió en lo suyo.
-¿Nunca les reclamaste por eso?-titubeó Sougo al rato.
-¿Reclamarles?-repitió Kagura sin entender-¿A quiénes? ¿A los Yakuza?
-A tu papá y a tu hermano-respondió Sougo.
-¿Por qué?-repitió Kagura.
-Por dejarte sola-respondió Sougo-Su deber como tu familia era protegerte, pero nunca lo hicieron.
-Sería injusto decir que nunca lo hicieron-replicó Kagura-Papi siempre nos proveyó de lo necesario y Kamui siempre me protegía cuando era niña, de hecho, él se marchó con Harusame porque quería hacerse fuerte para protegernos a mami y a mi…
-¿No crees que los estás justificando?-la interrumpió Sougo-Por las razones que haya sido que actuaron como actuaron al final te dejaron sola con tu madre enferma ¿No?
-¿Cómo sabes todo eso?-preguntó Kagura desconcertada.
-Eso es lo de menos-respondió Sougo evadiendo la pregunta-Los estás justificando. Incluso yo tuve que protegerte del loco de tu hermano en algún momento.
Kagura bajó la mirada pensando.
-Supongo que tienes razón-respondió al rato-Pero nunca pensé que fuera su obligación protegerme.
-¡Claro que lo era!-la interrumpió Sougo impaciente-¡El deber de las familias es protegerse entre sí!
-Quizás para las familias de la tierra…-respondió Kagura.
-¡Para todas las familias!-la volvió a interrumpir Sougo exasperado.
-Nunca lo había pensado de ese modo-murmuró Kagura-Nunca me vi como alguien que merezca ser protegida.
-¡Pero lo eres!-soltó Sougo sin poder evitarlo-¡No fue tu culpa que tu madre muriera! ¡No fue tu culpa que tu padre los abandonara! ¡No fue tu culpa que tu hermano se fuera con Harusame! ¡Eres sólo una chica! ¡Y claro que mereces ser protegida! ¡Más aún porque quienes debieron protegerte no lo hicieron!
Kagura lo miró sorprendida.
-Quizás-sonrió-Pero Papi y Kamui han intentado compensarlo y también tuve la suerte de encontrar mucha gente que me atesora y me protege… Gin-chan, Shinpachi, Sadaharu, Soyo-chan y tú…
Sougo se incorporó de un salto, había hablado de más y la conversación había tomado un rumbo que no quería afrontar, recogió la ropa lavada a toda velocidad para disimular la incomodidad que sentía.
-Hay que colgar la ropa-balbuceó evitando mirarla.
Le dio la espalda para que ella subiera a sus hombros y se levantó, colgando la ropa tan rápido como le fue posible, al terminar, se dio la vuelta para volver a la casa, Kagura apoyó los brazos sobre la cabeza de él y lo estrechó como pudo.
-Gracias Sou-chan.
Sougo se detuvo de golpe.
-¿Cómo me llamaste?
-Sou-chan-sonrió Kagura-Es el nombre que he elegido para ti.
-Nadie me llamaba así desde…-titubeó Sougo.
-¿Desde?
-Desde que mi hermana murió.
-¿Así te llamaba ella? ¿Prefieres que busque otro nombre?-murmuró Kagura.
-No, está bien. Te dije que podías llamarme como quisieras-murmuró Sougo aclarándose la garganta.
-Gracias-sonrió Kagura nuevamente.
-¿Por qué me agradeces?-titubeó Sougo.
-Por preocuparte por mi más que por ti mismo-sonrió Kagura.
-Te dije que pararas con eso-replicó Sougo completamente sonrojado.
Entró a la casa con la respiración entrecortada y el corazón latiéndole a mil por hora.
Sougo no podía entender la increíble capacidad de Kagura de tomarse todo a la ligera, decirle todo tipo de cosas incómodas como si no le costara nada, llamarlo "Sou-chan" cuando eso para él tenía un significado demasiado especial, agradecerle por cada detalle, atesorar el Sukonbu como ese "primer regalo"; lo desconcertaba e irritaba que ella tomara todo con tanta naturalidad mientras que para él cada gesto y cada palabra implicara toda una lucha consigo mismo, en eso pensaba Sougo completamente aturdido sentado en la bañera rodeado de agua caliente y con Kagura cómodamente apoyada en su espalda, ella había insistido en bañarse antes del anochecer y al terminar de limpiarse le había pedido que se sentara de espaldas a ella, cuando menos lo esperaba ella se había dado vuelta, se había sentado tras él apoyándose en su espalda y le había pedido que se quedaran así un rato.
-Que agradable-sonrió ella.
-Oye…-titubeó Sougo-¿Te das cuenta de lo que haces?
-¿Eh? ¿Qué hago?-repitió Kagura sin comprender.
-Estás en la bañera con un hombre-respondió Sougo-Deberías ser más cuidadosa.
-¿Y porqué debería ser cuidadosa contigo?-replicó Kagura-Estoy cómoda, no pasa nada.
Sougo suspiró con resignación, ella definitivamente no estaba en el mismo lugar que él y definitivamente no comprendía lo que significaba para un hombre estar en una bañera con una mujer desnuda a su lado, más cuando sentía atracción física hacia ella (y otro tipo de atracción que Sougo se negaba a admitir). Incomprensiblemente ese pensamiento lo hizo sentirse algo desdichado, saber que Kagura no se sentía nerviosa a su lado le indicaba que ella no sentía ningún tipo de atracción hacia él y (lo admitiera o no) eso lo entristecía.
-Si nos quedamos mucho tiempo nos vamos a resfriar-murmuró Sougo.
-Un ratito más-sonrió Kagura apoyando la cabeza en el hombro de él.
-¿No decías que me causas repulsión?-murmuró Sougo al sentir el contacto de su cuerpo con el suyo.
-Me dijiste que no-respondió Kagura como si eso zanjara la cuestión.
-Pero ¿Te das cuenta lo que implica estar desnudos en la bañera siendo un hombre y una mujer?-insistió Sougo.
-No ¿Qué?-respondió Kagura con inocencia.
-¿No deberías saberlo habiendo vivido con el Danna tanto tiempo?-respondió Sougo exasperado.
-¿Hablas de sexo?-respondió Kagura sin avergonzarse-¿Te atraigo?
Sougo se puso rígido, no esperaba que abordara la cuestión tan directamente. Ella era muy ingenua y distraída para unas cosas, pero demasiado sagaz para otras.
-No… Sé… De lo que hablas…-balbuceó.
-Sé que te gusto desde que nos conocimos-se rió Kagura en broma-La gran Gura-sama todo lo sabe.
Sougo no pudo evitar girar la cara hacia ella, lo estaba tomando a broma, no tomaba en serio la situación, eso indicaba que para ella resultaba completamente inverosímil que Sougo la viera como mujer, dados los antecedentes de la relación no podía culparla, pero eso también lo abatía porque significaba que ella no lo veía como hombre. Se movió para romper el contacto entre ambos, Kagura no lo esperaba y se fue de espaldas.
-¡Oye! ¿Qué haces?-gritó chapoteando en el agua para recuperar el equilibrio.
-Ya es suficiente-respondió Sougo sin mirarla-Ponte la toalla, zona prohibida.
Kagura lo miró desconcertada, pero él no le devolvió la mirada, estaba irritado y se notaba, ella se puso la toalla y él la sacó de la bañera, le pasó otra toalla para que se secara y un kimono limpio, dándole la espalda todo lo que las cadenas le permitían.
-Date prisa, muero de frío-se quejó mientras ella se secaba.
-¿Estás molesto?-murmuró Kagura en voz baja.
-No-mintió Sougo secamente-¿Ya acabaste?
-Ya…-murmuró Kagura sin comprender.
Sougo le jaló el brazo que los unía para poder secarse y ponerse el kimono, quería salir del baño cuanto antes, se agachó de espaldas a ella para que subiera a sus hombros, Kagura lo hizo sin replicar, no entendía muy bien lo que estaba pasando, Sougo fue directo a la habitación y acomodó los futones.
-¿No debemos preparar la cena?-murmuró Kagura.
-No quiero comer-replicó Sougo sin mirarla-Voy a dormir.
-Pero tengo hambre-respondió Kagura.
-Pues cómete el Sukonbu-replicó Sougo-Es sólo comida, no significa nada más.
-Para mi si-replicó Kagura-Además el Sukonbu no quita el hambre…
-No voy a cocinar otra vez, ya he hecho suficiente-respondió Sougo irritado-Concédeme esto por lo menos, déjame dormir.
-¿Porqué estás molesto?-repitió Kagura sin entender.
-¡No estoy molesto!-respondió Sougo con un tono con lo contradecía completamente-Déjame en paz.
-Oye…-insistió Kagura.
Sougo se giró, acercando su rostro al de ella tan rápido como si se tratara de una estocada samurái, Kagura contuvo el aliento al verlo tan cerca.
-Eres terriblemente egoísta, China-dijo Sougo con frialdad.
Se dio vuelta recostándose de espaldas a ella, con el brazo que lo esposaba en una posición muy poco natural y notablemente incómoda, pero no le importaba, no quería verla, sólo quería esfumarse del mundo. Kagura se recostó estirando su brazo hacia él para hacerle menos incómoda la posición, se sentía muy mal pero no entendía por qué, sabía que había hecho algo que lo había ofendido, pero no entendía qué.
Pasaron un par de horas en esa posición, Sougo fingía dormir y Kagura intentaba contener los rugidos de su hambriento estómago, mientras pensaba en dormirse un estallido los sobresaltó a ambos, la reacción de Sougo fue instantánea y contradijo su actuar previo, se incorporó a toda velocidad y rodeó a Kagura con un brazo colocándose delante de ella y empuñó su espada, listo para protegerla de lo que fuera, seguido al estallido surgió una luz enceguecedora, venía del patio, ambos alzaron la mirada, eran fuegos artificiales y se veían en todo su esplendor desde su ubicación.
-Ah… Que susto…-murmuró Sougo para sí.
Se giró hacia Kagura que estaba tiesa e incómoda entre sus brazos y la soltó inmediatamente.
-Creí que nos atacaban…-murmuró Sougo a modo de explicación.
-Lo sé-respondió Kagura en voz baja.
Otro enorme fuego artificial multicolor estalló frente a ellos, Kagura no pudo evitar emocionarse.
-Que lindo…-murmuró conteniendo las ganas de ir a verlos-¿Es un festival?
-Si-respondió Sougo-Aquí celebran la llegada del invierno con un festival.
Una flor de chispas multicolor estalló sobre ellos, Kagura soltó una exclamación de emoción, Sougo la miró, era obvio que ella estaba conteniéndose.
-¿Quieres ir a verlos?-preguntó Sougo.
-¿Podemos?-murmuró Kagura tímidamente.
-¿Eh?-murmuró Sougo al ver esa actitud tímida nada propia de ella.
-Si quieres dormir no importa-replicó Kagura.
Entonces Sougo comprendió que Kagura se sentía mal por lo que acababa de decirle y eso lo hizo sentir mal a él.
-No hay modo de dormir con ese escándalo-respondió sin mirarla-Vamos a verlos.
Se levantó y la cargó, llevándola con él hasta el pasillo que conectaba la habitación con el patio, la sentó en la superficie de madera y se sentó a su lado, observaron los fuegos artificiales en silencio un largo rato, ninguno sabía que decir y ambos se sentían sumamente incómodos.
-Ne…-dijeron a la vez.
Se miraron sobresaltados.
-Lo siento, habla tú…-titubeó Kagura de inmediato.
-No, habla tú-respondió Sougo negando con la cabeza.
Kagura tomó aire y posó su mano encima de la mano que Sougo tenía posada en la superficie de madera.
-Perdóname-le dijo apenada.
-¿Qué?-exclamó Sougo sobresaltado.
-Por ser terriblemente egoísta-respondió Kagura.
Sougo sintió su corazón romperse al ver la tristeza tan genuina de Kagura y su sinceridad al disculparse, se sintió como basura por haberla tratado como la trató, ella no entendía cómo se sentía, ella no tenía la culpa de que él se sintiera así.
-Kagura…-suspiró.
Levantó el brazo que los mantenía encadenados atrayéndola hacia él y la abrazó, como nunca antes lo había hecho, no por accidente ni por supervivencia, la abrazó porque quería hacerlo, la abrazó como un hombre abraza a una mujer.
