Rose fue -silenciosamente- a las cocinas, tras la llamada.

Cualquiera diría que iba a buscar algo para picar, pero era otro su objetivo.

"Hola, ¿tendrán romero, por aquí?"

"¡Romero!" dijo la cocinera, que la conocía, "¿para qué lo necesitas, Rosie?, tengo algunas ramas y una maceta, por aquí"

"Mi abuela... fue cremada en Escocia. Se arrojan ramas de romero en la pira"

"¿Una rama bastará?"

"Sí. Gracias"

"Lamento lo de tu abuela"

"La asesinó un strigoi viejo, años atrás. Pero mi madre pudo eliminarlo hace muy poco"

"Tu madre es excepcional, mi niña. Toma. Te dará algo de paz" y le pasó, no sólo una rama de romero fresco, sino que un chocolate.


Rose caminó a la capilla de la academia, con el paso pesado y la cabeza baja.

No oyó los gritos de Lissa y de Miss Karp, que la llamaban, y que decidieron seguirla.

"¿Padre Andrews?" llamó Rose, al entrar.

Al no encontrarlo, fue directo a una pequeña chimenea, en un rincón, apagada.

Rose acomodó algunas ramas y las prendió, con una vela. Una pequeña llama prendió. Lo suficiente para Rose, que sacó de entre sus ropas algo como una muñeca de palo y la puso sobre la improvisada pira. Entre las ramas, puso la de romero, simulando brazos y un ramillete.

"Ave atque vale" murmuró "Seanmháthair Boudica".

"Hace mucho que no oía esas palabras, en este lugar" y Rose se volvió, para encontrar al Padre Andrews, a su lado "son de un ritual funerario muy antiguo y ya perdido en el tiempo... Boudica fue una guerrera celta, ¿cierto?, pero ¿quién era para tí, Rose?"

"Mi abuela. Ella fue... liberada de sus cadenas terrenas", dijo Rose "mi madre eliminó al strigoi que la destrozó. Al fin. Pero no me dejarían ir, a despedirla tan lejos"

"Llegará el día en que puedas ir y homenajear a tus ancestros, frente a frente. Por ahora", y tomó sus manos y miró la marca, que ya no brillaba ni ardía más, "debes ser fuerte, Rose. Ser Parabatai conlleva mucho más de lo que dicen". Y miraron las llamitas extinguirse, llevándose con ellas, el aroma del romero fresco.


Miss Karp retenía a Lissa, fuera de la capilla, al notar el ritual funerario. No debían interrumpir. Era algo que Rose debía hacer sola, al parecer.

"Alguien cercano murió, Lissa. Mira, está haciendo un ritual funerario en su nombre. No entres. Cuando ella salga, vamos a... hablar con ella, de manera que sólo tenga una solución"

"¿Va a compelerla?"

"Si. Muy suavemente. Mira, allí viene. Prepárate. Que no parezca que queremos emboscarla"

Rose salió, y las vio a la sombra de un árbol, como conversando de cosas casuales.

No sintió nada raro por el enlace, así que fue hacia ellas.

"Te ves muy cansada, Rose, deberías dormir. Duerme" dijo Miss Karp, presionando con su compulsión y Rose cerró los ojos y se balanceó. "¡Lissa, sujétala!, no queremos que se caiga y rompa en pedacitos, ¿sí?".

La sujetaron y la hicieron recostarse junto al árbol. Ambas se agacharon junto a ellas, y tomaron sus manos, formando un círculo.

"Óyeme bien, Rose", comenzó Miss Karp, "Lissa corre muchísimo peligro en St. Vladimir. Buscan hacerle mucho daño. Debes ocultarla de ellos. Debes llevártela de aquí. Lo más pronto y lo más rápido que puedas. Ahora duerme. Deja que tu cuerpo y mente descansen. Duerme", y Rose entró en un sueño profundo. "Está hecho, Lissa. Su marca está estabilizada, ahora, y pueden dejar la academia. Ahora, deja que su mente actúe. Sólo debes ir diciendo... ¿qué vamos a hacer?, cada tanto. Y no la despiertes. Un sueño profundo la dejará descansada, limpiará su sistema de todo y quedará fresca y lista".

"Dejaré todo listo", susurró Lissa, "¡no quiero perderla otra vez, Miss Karp!"

"Si huyen, no vas a perderla, Lissa"

"¡Y será muy lejos!" exclamó Lissa, apretando muy fuerte, las manos de Rose.

"Óyeme bien y pon mucha atención, Lissa. No podrán están juntas, todo el tiempo. El enlace es aún inestable, y puede hacerles mucho daño".

"¿Cómo?, ¿y no bastaba con conectarse a él?".

"No, Lissa. Debe unirse con él en lo más profundo. Pero, hasta ese momento, ustedes deberán estar físicamente separadas cada tanto. Y cada otro tanto, encontrarse. Pero jamás, rompas el contacto con ella. Tracen bien los caminos, Lissa... Debes cuidarla bien, Lissa. No en todos los tiempos nace un Parabatai. Ustedes dos... pueden cambiar al mundo. Y si se tuerce, un gran mal puede asolarnos"

"¿Fue un portento lo que hizo ascender a la Reina? no veo cambio alguno, por aquí", rezongó Lissa.

"No es tan mala, es este sistema. Ella no quiso hacer nada en su contra"

"No quiso cambiarlo, diría yo"

"Nunca has hablado con ella, Lissa. No todos tienen a una Rose, susurrando a su oido, todo el tiempo"


Cuando Rose despertó de su larga siesta, vio a Lissa, recostada en el árbol, la cabeza contra el tronco y en su regazo, su propia cabeza. Tenía los ojos cerrados, pero los abrió al sentirla moverse.

"¿Qué vamos a hacer ahora, Rose?", le susurró, acariciando sus oscuros y largos cabellos.

"Te voy a sacar de aquí, Lissa. Sólo... pensaré en cómo hacerlo. Pero, comienza a prepararte, ¿sí?, pero que no te descubran".

"Tengo magia y sabré cómo usarla, ¿sí? lo importante es estar juntas, contra viento y marea".


"¿Rose?, respecto de ese contra vientos y marea del otro día... me temo que una tendrá que estar en la marea y la otra, en el cometa, o las velas, o donde sea", dijo una confusa Lissa, días más tarde.

"De qué hablas... ¿no querrás decir que...? ¡porque yo si tengo que salir de aquí!"

"¡No es eso!, es esta magia. Es que debemos apaciguarla, ¿sí?. Mira, me costó, pero encontré este libro. Habla sobre eso" y señaló la marca Parabatai de Rose "No se requiere que estemos cada una en cada extremo del mundo, pero si algo separadas y encontrarnos cada tanto".

"No era como lo pintaban, entonces".

"Yo creo que la reina nos quiere separadas totalmente, ¿si?. Por esto de que soy la última de mi especie, o raza, o familia o lo que sea"

"Dhampir por aquí, eslabón perdido", y movió las manos, para hacerse ver.

"Eres mi SK, eres como mi hermana y eres la única SK conocida con un Parabatai. Así que... tú eres mi eslabón. ¿Sí?, todo o nada, paquete completo", y le ofreció su meñique "¿pinki promise?"

"Pinki promise" y Rose lo enganchó con el suyo "ahora, esconde ese libro. No lo podemos llevar, lástima. Pero que otros no tengan acceso a él"

"¡Pero es de la biblioteca!"

"¿Y de qué sección, se podría saber?"

"¿La que sólo puede revisar el Padre Andrews con esa llave herrumbrosa que lleva al cuello?"

"¿Compeliste al capellán, Vasilissa Dragomir? ¡Oh, no irás al Cielo, cínica pécora de ojos verdes!"

"Oh. Es que sólo la pedí prestada" reconoció. "Y las niñas buenas se van al cielo. Las otras... vamos a todas las otras partes", y se echó a reír.


"Mira".

Estaban ocultas en una cabaña, cercana a los bordes, en dónde estaban preparando su escape.

Lissa se inclinó sobre el mapa que Rose había extendido en la mesa rústica.

"A Rapid City hay buses directos. Debemos hacerles creer que no estaremos juntas. Deberán escoger y te escogerán a tí. Así que tú te irás en la mañana al mall de Missoula y de allí tomarás el bus. Te verán en las cámaras. Yo ya estaré en Missoula, más temprano. Nadie me buscará, sólo si no te encuentran, Tomaré un bus en el camino y tú en la terminal. Yo te esperaré en el terminal de Rapid City. Dormiremos allí -donde podamos- y tú irás a un destino y yo, al otro. En Rapid City lo decidiremos, es más seguro. Será muy difícil, lo sé. Pero si es lo que hay que hacer... lo haremos.


Que pasen un lindo fin de semana y que sea mejor que todo este año de porquería.

Recuerden, no por un día festivo, vayan a desbordarse y aumenten más y más los contagios.

Cuidémonos entre todos. A cada uno. Y a nosotros mismos.