Capítulo 17
De verdad, no estoy segura de este capítulo. Me siento bastante cautelosa con él. Hay un montón de smut al principio, que escribí durante uno de esos momentos, y aunque la naturaleza explícita es bastante importante para los sentimientos expresados, hay mucho de ello, ¡tengo miedo! También hay algún diálogo importante – y más por venir, pero no pienso que estén preparados para todo ello todavía.
De cualquier modo, sed honestos, puedo soportarlo, pero tened en mente que me doy cuenta de que esto no es perfecto. Las cosas se moverán un poco más rápido después de esto.
Bien - ¡podéis leer ahora!
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Durante un tiempo ninguno pudo moverse. Hermione permaneció arrodillada ante él, jadeando pesadamente, sus ojos mirando nublados los de él. Entonces, de repente, él se inclinó hacia ella, la agarró por los brazos con firmeza con las manos y la levantó. La cogió por sorpresa, pero su despliegue de fuerza agitó el dolor constante en su vientre una vez más. Extendió los brazos hacia él, recorriendo los músculos de su cuerpo, tratando de bajar la cabeza hacia él, pero se lo impidió. La retuvo, y en cambio, la manejó poderosamente hacia una silla en un lado de la habitación. La empujó levemente y cayó en ella con una sacudida, haciéndola jadear.
De inmediato se arrodilló ante ella, separándole las piernas y bajando la boca hacia la suave carne detrás de su rodilla. Plantó un beso caliente con la boca abierta allí, y rápidamente arrastró los labios y la lengua hacia arriba por la parte interior de su muslo, recogiendo la humedad que ya estaba brillando por el placer que le había dado antes. Hermione mantuvo la cabeza levantada para mirarlo, pero descubrió sus rasgos arrugándose por la expectación de lo que venía. Su lengua recorrió con fuerza sus piernas, antes de alcanzar finalmente los pliegues empapados que buscaba. Cuando estuvo allí, rápidamente se sumergió directamente en ella, buscando dentro de su coño goteante, y provocando de inmediato otro chorro en su boca abierta. Él gimió con delirio contra ella, las vibraciones latiendo a través de su ser.
Hermione bajó la mano con fuerza para agarrarle el cabello, y no pudo evitar que su cabeza cayera hacia atrás; era imposible concentrarse. Severus lamía y chupaba desesperadamente sus jugos, bebiendo cada gota de ella que podía. Su lengua salió y acarició con fuerza de arriba a abajo, tentando su clítoris hinchado y necesitado a medida que avanzaba, pero con más intención de absorber todo su placer en su lengua. Su ardor la abrumaba, y las sublimes sensaciones que provocaba lo inundaban de más y más humedad. La lamió con ansia, su sed insaciable.
Ella estaba muy cerca; lo deseaba más cerca del palpitante nudo de carne en la parte superior, pero justo cuando pensaba que se correría, él se detuvo y levantó la cabeza a la suya, besándola enérgicamente, forzando la lengua profundamente en su boca. Ella se saboreó a sí misma fuertemente en él; era una sensación extraña, pero la agradecía aunque sólo fuera por la pasión que él había manifestado al tomarla. Él tiró de su labio inferior con los dientes, sus ojos ardiendo en los de ella. Sosteniendo su cabeza con fuerza entre las manos, siseó bajo y desesperado, "Soy adicto a tu sabor, hechicera. Soy adicto al exquisito sabor de tu placer."
Su clítoris palpitaba su necesidad. Ella gimió casi incoherentemente, tratando de volver a empujarlo hacia abajo. "Por favor… por favor… vuelve… te necesito ahí… oh dios… por favor." Estaba casi sollozando. Él simplemente aferró su cabeza con las manos, obligando a sus ojos a enfocarse en él.
"¿Sabes a qué sabes? ¿Sabes lo que saboreo, cuando chupo tu placer?"
Ella sacudió la cabeza nubladamente, absorbiendo su pasión, pero desesperada por la sensación de su lengua y su boca sobre ella de nuevo.
"Sabes a promesa – sabes a despertar. Sabes a vida, hechicera."
Por fin Hermione escuchó sus palabras. Pero justo cuando la profundidad de su sentimiento comenzó a calar, él velozmente volvió a bajar hacia ella, y a aplicarse a lamer su núcleo ardiente con la lengua. Ahora estaba tan desesperada que bajó ambas manos para empujar su cabeza con fuerza contra ella.
Su breve ausencia había provocado que su clítoris se hinchara y madurara más allá de la contención. Y con sus palabras todavía resonando en sus oídos, su lengua barrió con fuerza, al fin rodeando por completo el hinchado nudo de carne. Sus manos, junto con todos sus otros músculos, se tensaron con expectación. Él gimió por el repentino tirón en su cabello, pero no retrocedió. Ella se tensó, abriendo mucho los ojos. Entonces la ola rompió y Hermione se convulsionó con fuerza una y otra vez contra su cabeza, un profundo grito jadeante salió de ella. Sintió que lo inundaba, y él bebió su éxtasis en largas pasadas, asegurándose de atrapar cada gota.
Sólo cuando estuvo saciado, mucho después de que la última sacudida de placer había abandonado su delirante cuerpo, finalmente se levantó. Se puso en pie, bajando la mirada hacia ella todavía recostada en la silla. Ella le sonrió nubladamente, apartándose el cabello de los ojos. A pesar de todo lo que ya había pasado entre ellos, una vez más tenía una erección, y lo miró ahora, duro e hinchado, balanceándose levemente ante ella, se dio cuenta de lo que hasta ahora se había pasado por alto esta noche. Lo necesitaba llenándola, y con la idea, sus entrañas se retorcieron y protestaron por su negación. Se arqueó un poco en la silla, otro maullido de deseo escapando de ella. Él entendió y ya no pudo negar sus propias necesidades. Tendiéndole la mano, esperó a que ella la tomara y tiró de ella con firmeza. Permanecieron balanceándose juntos por un momento, sin besarse, sólo en pie.
Luego, todavía sosteniendo su mano, él se dio la vuelta y se sentó en la silla, su polla de hierro levantándose orgullosa ante él. La atrajo hacia sí. Ella lo miró, sus ojos revoloteando hacia su miembro sobresaliente, su respiración pesada y laboriosa. Pero con suavidad y destreza, echó una pierna sobre sus rodillas, agarró su otra mano también y se colocó encima de él. Sus manos se movieron con firmeza hacia arriba por sus brazos, agarrándola justo por debajo de los codos. Ella hizo lo mismo con los suyos, sintiendo los músculos de sus antebrazos flexionarse para sostenerla. Ella se encontró con sus ojos y vio los orbes negros chispear momentáneamente. Luego dobló las rodillas y se hundió lentamente sobre él.
Controló su descenso a la perfección, permitiendo a ambos sentir la exquisita sensación de su polla ensanchándola y llenándola a medida que avanzaba pulgada a pulgada por su estrecho y húmedo pasaje. Las cejas de Severus se fruncieron en sublime concentración y su boca se abría cada vez más cuanto más de él tomaba ella. La expresión de Hermione era similar, pero se permitió una pequeña sonrisa de exultante deleite mientras lo sentía distendiendo sus paredes.
Siguió bajando exquisitamente despacio, su último pequeño movimiento acompañado por un siseo de éxtasis de él. Entonces no pudo ir más allá y se presionó contra sus caderas mientras la punta de su polla empujaba contra su cérvix.
Cerró los ojos y simplemente respiró y sintió.
Después de un rato, sintió un cambio debajo de ella. Él todavía estaba firmemente incrustado en su interior, pero se había incorporado un poco, de modo que su espalda estuviera recta. Ella se resistió a abrir los ojos, y sólo pudo sonreír ampliamente con deleite, cuando un momento después sintió los labios firmes y calientes cerrarse alrededor de su pezón. Una de sus manos estaba rodeando su cintura, la otra más arriba en su espalda, empujando el pecho con fuerza dentro de su boca.
Ella empujó adelante para ayudarlo más. Parecía haber un camino de deleite eléctrico entre su pezón y su núcleo lleno. Instintivamente flexionó su coño alrededor de él y frotó su clítoris a lo largo de él, causando un latido desde dentro. Él estaba tan concentrado en la tarea en su pecho, que ella casi se había preguntado si había olvidado que estaba dentro de ella. Aun así, las sensaciones eran tan sublimes, que no tenía intención de detenerlo ahora.
Su lengua dio vueltas con delirio alrededor del brote apretado, luego rasgueó sobre él como alas de colibrí, moviéndolo de un lado a otro. Hermione casi rio de alegría. Después lo metió profundamente en su boca y tiró sin descanso, casi dolorosamente, hasta un núcleo aún más duro de carne agonizante. Lo movió al lado de su boca, dejándolo salir con un pop momentáneamente, sabiendo que el aire fresco secándolo lo excitaría todavía más. Entonces abrió la boca alrededor de él, pero le negó su toque. Hermione gimió y volvió a empujar hacia él, sólo para que él retrocediera hábilmente. Luego, el cálido aliento a su alrededor se volvió cada vez más caliente y húmedo, y finalmente su mojada boca de terciopelo lo envolvió de nuevo, succionando, lamiendo, tirando. Y el último tormento placentero de todos; cuando Hermione pensaba que no podría soportarlo más y que tendría que concentrarse en cambio en su palpitante coño lleno, él cerró los dientes alrededor, delicadamente al principio, sacando un jadeo de ella, pero después aumentando la fuerza, más fuerte, más fuerte, hasta que ella gritó mientras descargas eléctricas pulsaban directamente hacia su clítoris. No era dolor lo que sentía, sino algo parecido a una energía de sensación que se disparó por todo su cuerpo.
Sus paredes se cerraron con fuerza alrededor de él y él liberó el pezón con la sacudida de placer a su polla.
Con eso, Hermione fue capaz de volver a concentrarse en las sensaciones de su núcleo ardiente, e instintivamente comenzó a moverse, levantándose antes de volver hundirse despacio. Miró hacia abajo y vio sus ojos nublados. Él se permitió volver a hundirse un poco en la silla, pero sus manos se desplazaron desde su espalda y acunaron sus pechos, uno en cada palma. Claramente estaba tan delirante con el placer que sus lentos movimientos hacia arriba y abajo de su polla estaban sacando de él, que no pudo concentrarse mucho más en sus pechos, pero aun así sus pulgares continuaron frotando ociosamente los pezones, excitando el derecho hasta un punto tan duro como ya lo estaba su gemelo.
Hermione continuó elevándose y cayendo. Mientras él se movía a lo largo de ella, se aseguró de que atrapaba su punto g cada vez y el profundo placer acumulándose en su interior gradualmente se hinchó imparable. Bajó la cabeza para mirarlo. Su boca colgaba abierta en floja maravilla, pero todavía sostenía sus pechos, sus pulgares no cesaban sus caricias. Era delicioso. Ahora se movió con más urgencia, sabiendo lo que necesitaba de él. Él jadeó y ella se clavó con fuerza, sus manos agarrando los costados de la silla para sostenerse.
Ella había estado notablemente callada mientras se movía a lo largo de él, pero ahora que su placer estaba a punto de engullirla, encontró palabras arrancadas de su boca que apenas reconoció como suyas. "¡Oh sí! ¡Dios sí! Voy a correrme. No puedo parar, joder, nunca puedo parar. Oh dios, sí. Es ahora, es ahora. ¡Ohhh!" Sus palabras se transformaron en los más profundos gemidos y jadeos de satisfacción cuando el placer desgarró sus miembros. Sus paredes se cerraron con fuerza, latiendo apretadas alrededor de él, y mientras sus palabras delirantes resonaban en sus oídos, él se corrió frenéticamente dentro de ella, explotando en largas ráfagas calientes, mientras el más profundo gemido de éxtasis se unía a los de ella.
Después, ella se estremeció contra él por lo que pareció una eternidad, aferrándolo con fuerza por la espalda tensa y esbelta, atrayéndolo hacia sí. Él hizo lo mismo, la cabeza descansando sobre sus pechos. Sus respiraciones eran duras y pesadas, pero no podían moverse.
Los ojos de Hermione estaban cerrados, y vagamente se dio cuenta de que tendrían que levantarse de alguna manera y cruzar hasta la cama. Justo cuando estaba reuniendo la energía para moverse, la fuerza presionándola contra él pareció aligerarse y se sintió sostenida de algún modo, casi como si estuviera flotando. Fue una sensación tan exquisita que no deseó abrir los ojos para romper la magia de ello. Él seguía dentro de ella y aún podía sentir sus piernas bajo las suyas, pero juntos parecían simplemente ser ligeros. Entonces, de repente, sintió a ambos hundiéndose sobre algo blando y suave. Por fin abrió los ojos. Se encontró con los de él de inmediato, estaba frente a ella tal como lo había estado cuando los había cerrado, pero ahora había algo muy diferente. Ambos estaban acostados en su cama.
Hermione recuperó un poco los sentidos y abrió mucho los ojos. Miró a su alrededor con repentina atención. "¿Hiciste tú eso?"
"Naturalmente." Tenía un tinte de arrogancia.
Ella le sonrió. "¿Nos levitaste?"
"Supongo que podrías llamarlo así."
"¿Cómo lo llamarías tú?"
"Como muchas de las formas de magia que he inventado, no las nombro todas. Como seré la única persona que las emplee, no hay necesidad de hacerlo."
"¿No crees que eso es bastante egoísta," preguntó bromeando, "guardarte todo eso para ti?"
"Probablemente." Habló sin un indicio de preocupación.
Se quedaron quietos un rato más, sólo mirándose el uno al otro. Ella levantó una mano para acariciar su rostro.
"Dijiste algo antes."
Él esperó que continuara.
"Dijiste que sabía a vida."
Él no respondió. Finalmente ella volvió a hablar, expresando palabras que hasta ahora no se habían dicho.
"Yo estaba allí, ya sabes."
"¿Cuándo?" Él sabía a qué estaba refiriéndose, pero simplemente estaba instigándola.
"Cuando fuiste mordido. Vi lo que ocurrió." De nuevo hubo silencio. Ella continuó. "Vi tu cuerpo yaciendo allí, en el suelo de la casa. Pensé que estabas muerto."
"Quizá lo estaba."
Sus palabras la sobresaltaron. Lo miró profundamente. "Pero… ¿cómo es posible…?"
"Depende de lo que consideres que es la muerte."
Ella hizo una pausa antes de continuar, considerándolo.
"¿Y qué consideras tú que es la muerte, Severus?"
Él estuvo en silencio durante mucho tiempo.
"La ausencia de significado."
"No comprendo." Esto no era estrictamente cierto, pero quería escucharlo explicarse.
"Cuando uno ya no tiene una razón para estar vivo, entonces debe morir."
"Eso es ridículo."
"¿Lo es?"
"¿Estás diciéndome que ya no tenías una razón para estar vivo?"
"Sí."
"Pero no estás muerto, Severus. Viviste. ¿Cómo explicas eso entonces?"
"Algo me arrastró de regreso."
"¿Te arrastró?"
"No creo que quisiera venir. Pero entonces…"
"¿Entonces?"
"No lo sé. No puedo recordarlo." Sonó honesto, pero ella se preguntó si estaba ocultando algo.
"¿Y qué hay de ahora, Severus? ¿Ahora que has sido arrastrado de regreso?"
Él la miró durante un tiempo, sus ojos una vez más buscando su rostro. "Estoy satisfecho por el momento."
Ella sostuvo su mirada. Quería contarle más, más sobre cuando había ido a ver su cuerpo en el mortuorio. Sobre por qué había ido, pero el momento había pasado, y de cualquier modo, él ya le había comunicado tanto, que no sintió que ninguno de ambos pudiera soportar más por el momento.
Recostó la cabeza en la almohada, sintiéndolo presionado todavía dentro de ella, y cayó dormida con Severus en su habitación en la Torre Gryffindor.
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Hmm… ahí estamos.
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