DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: los personajes no me pertenecen son de Rumiko takakashi.
ADVERTENCIAS: Este libro contiene un alto contenido de lemon, agregándole la pareja tan extravagante y criticada, vuelve esto mucho más fuerte que cualquier lemon común (en mi opinión claro). Si eres menor de edad, sal de aquí, puesto que no tienes nada que hacer. Mi intención no es volver este shipeo sexual, no, este libro es especialmente para todos aquellos fans de Ryōga y Ranma-mujer, que ya se leyeron los cientos de fanfic sin lemon que hay de ellos, y no quedaron satisfechos.
Ranma frunció el ceño cuando llegó a la casa Tendo, la pobreza había azotado a la familia Tendo y solo tenían para comer un día más. Se frotó la cabeza con desesperación y se sentó en la pequeña mesita.
Nabiki al igual que él, estaba desesperada por conseguir yenes, pero a diferencia de Ranma no reflejaba sus emociones.
"Maldita sea... si seguimos así no podremos sobrevivir más que por una semana" Ranma con enojo golpeó la mesita.
"He intentado vender fotos tuyas y de Akane, pero ya todos los chicos tienen cientos, y no están dispuestos a pagar por más, me temo que tendremos que dejar la universidad para conseguir trabajo" Nabiki se quejó.
Ranma había intentado todos los días después de clases reclutar alumnos para el dōjo, pero nadie parecía estar interesado en aprender artes marciales, también había pedido trabajo en varios restaurantes, sin embargo, fue rechazado, incluso como chica fue rechazada hasta de un club nocturno, solo porque no supo bailar en un tubo, maldita tontería. "Demonios, no, Akane y tú, deben estudiar, como el futuro heredero del dōjo es mi deber cuidar de la familia, como ustedes lo hicieron conmigo cuando recién llegué".
Nabiki abrió la boca para decirle que no era verdad, era un adolescente de 18 años y no era totalmente su responsabilidad. Pero fue demasiado tarde, él se había ido...
Ranma caminó por las calles de Nerima, con la esperanza de encontrar un trabajo para ayudar a los Tendo, no tuvo suerte. La noche llegó y decidió regresar, aunque se detuvo al pasar por una calle oscura, donde había 3 chicas hermosas usando ropas muy sexys. "Putas..." murmuró y se les acercó. "¿Cuánto cobran por una noche?" les preguntó fingiendo ser un cliente.
Una chica rubia sonrió con picardía y respondió: "Por una noche, veinte mil yenes, por una buena mamada, dos mil yenes, y por follar, cinco mil yenes. ¿Que es lo que estás dispuesto a pagar?" su mirada seductora hizo a Ranma ponerse nervioso.
"Vuelvo en un momento" fue lo único que respondió antes de irse, con el corazón acelerado.
Un momento después, una pelirroja en minifalda negra, medias oscuras, una blusa blanca y una trenza que se movía en dirección que el viento soplaba, caminaba por la calle. "Definitivamente, esta es la mayor locura que se me haya ocurrido, pero puedo hacerlo, además, este no es mi cuerpo real..." se detuvo a lado de otras chicas que esperaban clientes para trabajar.
"Oye, niña, ¿eres nueva en esto, verdad?" preguntó la misma rubia con la que había conversado antes.
"Sí, ¿cómo lo sabe...?" respondió Ranma temblando, tenía miedo, pero necesitaba yenes.
"Estás temblando, niña" comentó indiferente la rubia al mismo tiempo que le daba una calada a un cigarro de tabaco.
"Es mi primer día, y sí, tengo miedo, pero necesito yenes" Ranma sintió el frío helado de la noche y se abrazó así misma.
"A mí me pasó igual, niña. Este trabajo es duro, los hombres te golpean y te tratan como un trozo de carne" volvió a darle otra calada a su cigarro y luego soltó el humo hacia un lado. "Supongo que está bien, pagan por eso..."
Ranma ante eso, se dio cuenta que lo mejor era irse. Pero fue demasiado tarde cuando un hombre de por lo menos 30 años, la tomó de una nalga y susurró en su oído: "Oh, vaya, linda colegiala me encontré".
Instintivamente, Ranma lo golpeó en la cara, derribándolo sobre su espalda.
"Maldita..." el hombre se puso de pie ardiendo en furia, no estaba dispuesto a permitir que una puta lo tratara así. "Te voy a pagar puta, ven conmigo" la jaló de un brazo con fuerza hasta arrastrarla un poco.
Ranma se quedó paralizada, él le iba a pagar por follar, eso fue lo que quería, ¿no?. Necesitaba yenes. Saliendo de su estupor entró en pánico, "¡No está bien! ¡Si no salgo de esta situación me arrepentiré!", reflexionó.
El hombre sonrió con malicia y la golpeó en la cara mientras la jalaba a su auto. "Te voy a follar tan fuerte que vas a gritar de dolor" siseó en un tono tan venenoso que hizo a Ranma querer llorar.
"Eh..." Ranma sintió como su labio empezó a temblar de miedo, sus manos y sus piernas no respondían. ¿Dejaría que ese hombre la follara? Se cuestionó una y otra vez, pero si no lo hacía no ganaría yenes, y los necesitaba...
Cuando el hombre llegó a su auto le tocó el culo con lujuria sin que Ranma objetara.
Era más de lo que ella podía soportar, ella sollozó mientras sus mejillas se llenaban de lagrimas y veía cómo el hombre se acercaba para besarla. No hace falta decir que sentía asco y arrepentimiento por haber pensado en prostituirse.
"Puta, aquí te voy a follar, que vean todos" bruscamente empezó a desabrocharse el pantalón.
Ranma cerró los ojos con mucha fuerza. No había vuelta atrás.
De repente, los abrió cuando oyó al hombre gemir de dolor.
"Bastardo degenerado..." Ryōga lo pateó una y otra vez en el estomago. "Debería matarlo..." nunca imaginó estar tan lleno de ira en su vida, Ranma no merecía que la tratarán así, y él lo haría arrepentirse.
"¡Suéltalo, Ryōga!" Repentinamente, Ranma lo golpeó en la cara. "No te metas..."
Ryōga fijó la mirada en ella. "¿Qué quieres decir eh, Ranma?" esperó una explicación elocuente por su comportamiento.
Ranma se limpió las lágrimas. "Yo vine a prostituirme, necesito yenes. ¡Y ahora ya no tengo cliente por tu culpa!" gritó agudo.
"Eres una..." Ryōga sintió un ligero temblor en su voz. "¿Desde cuándo haces esto?" preguntó afligido.
"Es mi primer día, ese tipo era mi primer cliente..." bajó la mirada al suelo sintiéndose sucia y sin honor.
"Entonces llegué a tiempo para salvar tu trasero. Vamos a casa" Ryōga le exigió.
"¡No! Debo hacer esto, en el dōjo no tenemos discípulos, a Nabiki se le acabó el negocio de las fotos, en ningún lado hay trabajo, yo no tengo opciones más que esto" Ranma respondió a la defensiva.
Ryōga frunció el ceño y pensó en cómo lograr entrar en razón a Ranma. "Yo te daré yenes. No tienes qué hacer esto".
"Si hubiera querido pedir yenes, hubiera ido con Kuno o Picolet, pero no quiero deber nada. ¡Por qué no puedo pagar!, así que guárdate tu lástima" respondió irracionalmente perdiendo la cordura.
Por un instante, Ryōga pensó en irse y dejar que hiciera lo que quisiera. Sin embargo, sus piernas no lo obedecieron, y de sólo imaginarse a Ranma convirtiéndose en una prostituta que follaba con cualquier hombre por yenes. Lo hizo sentirse enfermo. ¡No! Él no abandonaría a Ranma en esa vida. De reojo vio a un hombre que se acercaba, seguramente a contratar a Ranma. Tenía que actuar o Ranma terminaría mal.
"V-ven conmigo, Ranma, te contrato" le dijo enrojecido, tomándola de un brazo.
Ranma nunca esperó eso de Ryōga. Pero tampoco le molesto. "Bien... ¿dónde lo hacemos?" al menos su primer cliente era alguien que conocía a la perfección y se sintió en paz.
"En mi casa" respondió simplemente mientras intentaba no parecer tímido.
Ranma asintió y lo tomó del brazo, empezando a guiarlo a su casa. Ella Supuso que no sabía cómo llegar.
Ambos caminaron en silencio, ocultando el miedo en sus rostros. Había sido incómodo todo el trayecto.
Cuando llegaron, Ryōga abrió la puerta y Ranma entró junto a él.
"Una buena mamada, dos mil yenes, dejarme follar, cinco mil yenes, la noche completa, veinte mil yenes" Ranma fue directo al negocio.
Ryōga alzó una ceja mientras su boca se abría ligeramente, con sorpresa.
"Decide rápido, si no es una noche completa, entonces sólo hago lo que quieras y me voy a trabajar de nuevo" apresuró con exasperación mientras su pie golpeaba el suelo impaciente.
"La noche" por fin Ryōga se decidió.
"¿Tienes los yenes?" Ranma preguntó con recelo.
"Por supuesto.."
"Muéstramelo" le exigió.
Ryōga la tomó de la mano y llevó a la habitación de él. Se sentó en cuclillas a un lado de una caja fuerte y la abrió. Sacó un fajo de yenes y se lo dio a Ranma. "Veinte mil exactos" mencionó.
Los finos labios de Ranma se curvaron en una pequeña sonrisa, pues nunca había sujetado tantos yenes. Mentalmente se perdió pensando que haría.
"¿Cuánto tiempo harás esto, Ranma?" Ryōga la sacó de su estupor.
"No sé exactamente cuánto tiempo. Pero supongo que hasta que el dōjo vuelva a tener alumnos" fue honesta.
"Oh, entiendo" Ryōga se sintió inquieto y acorralado a la vez, al estar consciente que estaba atrapado y obligatoriamente tenía que tener sexo con Ranma. Si se negaba, probablemente Ranma le regresaría los yenes y se iría a 'trabajar'. No, él no quería eso.
"¿Qué quieres que haga primero, Ryōga?" le preguntó de modo dulce y sumiso.
"Yo..." respondió sumamente nervioso. "¿Y si mejor tomas los yenes como un obsequio mío? No tienes que hacer nada".
"Ryōga, si los tomo necesitaré más en un par de días, por lo que tendré que acostarme con hombres por yenes de todos modos, así que es inevitable, ya seas tú o cualquier otro sujeto, pero pasará, sé que quieres ayudarme, pero no puedes, lo único que puedes hacer es darme la oportunidad de prepararme para lo que vendrá para mí" expresó lo más tranquila posible y continúo: "Empezaré con una buena mamada, ¿que te parece?" Ranma se acercó a él, mirándolo expectante.
Sin opciones, Ryōga asintió con la cabeza y se sentó al borde de su cama. Tragó saliva y contempló a la de pelo rojo.
Ranma trató de aparentar no tener nervios ni miedo, cuando por dentro se moría por lo que iba hacer. Se sentó en cuclillas entre las piernas de Ryōga. Y fue abriendo su pantalón, hurgó dentro de su bóxer y dejó libre aquella polla gruesa y larga; con una cabeza rosa, y bien proporcionada. Miró por última vez a Ryōga y regresó a su deber.
Tomó la polla caliente en su mano derecha y la frotó arriba y abajo, sintiendo su endurecimiento. "Es hora..." se dijo así misma e introdujo la cabeza en su boca.
Ryōga jadeó y cerró los ojos, sintiendo como los labios, suaves, húmedos y tibios se envolvieron alrededor de su glande.
No hacía falta decir que fue la mejor sensación que haya experimentado.
Ranma no tenía experiencia, por eso mismo, sólo chupó la cabeza de su miembro. Pronto, un líquido viscoso brotó y se mezcló con su saliva. Aun así, siguió moviendo la cabeza. Pasaron 6 minutos y le empezaba a doler el cuello, nunca le pasó por la cabeza que sería tan complicado. Bueno, era Ryōga, el humano más resistente del mundo. Tenía que ser duro.
Envolvió con sus manos el falo para acompañar los movimientos de su cabeza y acelerar el proceso.
Ryōga tuvo dificultad para aceptar lo que pasaba.
Ranma siguió con su trabajo, chupando con fuerza, haciendo presión con cada músculos de su boca, girando su pequeña lengua por debajo del glande, obteniendo más de él en su garganta. Ella lo hizo cada vez con más fuerza de succión y obtuvo lo que quería. Ryōga se corrió bruscamente. Y ella, siguió chupándolo un instante más hasta que ordeñó todo su semen.
"Bien terminé" Ranma se limpió un poco de semen del labio y se puso de pie. Para ella, solo estaba aprovechando un cuerpo que no era suyo, y tenía que admitir, que darle una mamada a su amigo no era desagradable, solo esperaba que fuera así con todos los demás tipos, aunque una parte de ella sabía que no sería así. "¿Qué sigue, Ryōga?" inmediatamente preguntó.
Ryōga intentó controlar su respiración esporádica y respondió: "¿Esto es real?"
"Sí..." Ranma asintió.
"Yo no lo sé, Ranma, quizás puedas sugerir algo que no te haga sentir mal. ¿Que tal dormir solamente?"
"No, Ryōga, esto tiene que pasar" Ranma se sintió incómoda y asustada, pero tenía que hacerlo de todos modos y, sinceramente, prefería entregarle su cuerpo virgen a Ryōga que a cualquier otro cliente que seguramente tendría los días venideros. Se quitó completamente la ropa quedando en bragas solamente. Y se recostó en la cama a espaldas de Ryōga. "Puedes besar y tocar mi cuerpo si quieres... O puedes follarme de una buena vez, no importa" mantuvo las rodillas levantadas y abrió los muslos mientras con sus dedos recorría y hacia a un lado la tela de sus bragas, dejándole ver su coño rosa y mojado.
Ryōga se mantuvo de pie a un lado de la cama, negándose así mismo si quiera hacerlo.
"Pagaste por esto, Ryōga. Puedes hacer conmigo lo que quieras. De todos modos, no es mi cuerpo" Ranma extendió con los dedos los labios de su coño, animándolo a entrar.
"Haces esto por qué piensas que no es tu cuerpo..." Ryōga hubiera preferido no escuchar eso, porque ahora sabía que no era sólo la necesidad de yenes, y eso lo molesto. Perfectamente sabía que su cuerpo de cerdito era suyo, y el dolor, el frío y los sentimientos que sentía lo afirmaban. Tal vez Ranma, necesitaba ayuda para entender que sí era su cuerpo. De inmediato, cambió el chip de chico adorable por el de rudo, como muchas veces lo hizo antes.
Ranma miró con asombro cómo la expresión tímida y adorable de Ryōga se convirtió en un ceño fruncido. Ese era el viejo Ryōga, el mismo que había llegado a Nerima con suma agresividad y sin escrúpulos. "Ryōga..." susurró.
"¡Cállate, Ranma!" su voz gruesa y amarga fue suficiente para recordarle a Ranma cuando él quería matarlo, y haría lo que fuera.
"¿Por qué te comportas como cuando querías matarme? Se supone que ahora somos amigos" Ranma lo cuestionó.
"Somos amigos, pero ahora tengo que ser malo contigo, tienes que entender que tu cuerpo de mujer es tuyo" se acercó a ella y se quitó de su frente dos pañoletas, que amarró fuertemente alrededor de las tetas de Ranma.
Ranma hizo una mueca al sentir las pañoletas de él firmemente alrededor de sus tetas, apretándolas. "Qué harás... Ryō..." su tono de voz comenzó entrar en pánico.
"Ranma, aún no empiezo y ya siento el miedo en tu voz" siseó y comenzó a quitarse la ropa hasta quedar desnudo. Se colocó sobre Ranma y capturó su teta derecha con sus dientes, la mordisqueó a su antojo hasta dejarla roja, paso a la otra e hizo lo mismo. Luego, comenzó a bajar hacia su vientre, dejando marcas rojas en su piel aterciopelada. Bajó hasta su coño, sonrió cuando lo encontró mojado, sin su consentimiento, comenzó a separar los labios, mordiéndolos ligeramente, apartándolos, exponiendo ante sus ojos el núcleo diminuto, que apenas percibía.
La expresión de dolor y placer de Ranma lo decía todo. "A eso se refería él, puedo sentir mucho dolor, pero también puedo sentir placer si me lo propongo, es mi cuerpo, completamente mi cuerpo y yo durante años no he hecho más que usarlo para seducir a los chicos y ganar cosas, incluso he pensado en entregárselo a decenas de hombres por yenes", pensó.
"¿Te das cuenta que sí es tu cuerpo?" le preguntó Ryōga. "Ahora puedes dejar esa tonta idea tuya de prostituirte, si lo haces posiblemente te arrepentirías toda la vida".
"Lo siento, Ryōga, pero no puedo echarme para atrás" respondió de inmediato.
"Entonces, ¿no importa nada de lo que haga no puedo hacerte cambiar de opinión?" la sondeó.
"No, al menos que puedas pagar todos los días por mis servicios, de esa forma no tendría que acostarme con otros hombres" Ranma mordió su labio inferior. "Realmente, eso me ayudaría mucho a no sentirme mal"
Ryōga lo pensó por un momento. "¿Quieres decir que puedes sobrellevar sanamente tener sexo por yenes conmigo, pero con otros hombres te sentirías mal?"
"Bueno, eres un hombre guapo, fuerte, mi amigo, no es tan malo..." dijo Ranma, ahora que había entendido que sí era su cuerpo, solo quería envitar acostarse con muchos hombres, sentía que si lo hacía al final se arrepentiría como dijo Ryōga, pero si solo era Ryōga, podría sobrellevarlo.
"¿Entonces no quisieras hacerlo con nadie más que conmigo? ¿Me quieres...?" Ryōga se emocionó, ante la posibilidad de que alguien lo quisiera de forma sincera, no porque derrotó a unos bandidos o por derrotar a un cerdo sumo, sino por lo que era.
"Sí, creo que un poquito, pero no lo suficiente para ser tu novia o casarme contigo, me gusta la vida que tengo como hombre" respondió Ranma, y entonces notó que los ojos de Ryōga tenían un brillo, uno que no veía desde aquella vez que fingió ser su prometida y él casi la besa por la fuerza.
Ryōga para ese punto ya había perdido la cordura, dejándose llevar por su desmedida pasión, tomó las manos de Ranma y las amarró sobre su abdomen. "Está bien, Ranma, aceptaré tu amor, y tú solo tendrás el mío".
"¿Qué quieres decir...?" preguntó confundida, esperando que no se haya vuelto loco como para pensar casarse con ella. ¿Qué no había escuchado lo que acababa de decir...?
"Pagaré por tus servicios todos los días hasta que ya no necesites yenes" respondió. "Me perteneces, Ranma, a partir de ahora podrás darme todo tu amor, porque me quieres".
"Espera, no es como piensas yo..." no terminó de hablar al ser interrumpida por un beso rudo y lleno de pasión. Ryōga mantuvo sus toscas manos ahuecándole las mejillas mientras la besaba sin sutileza. En ese momento había entendido que Ryōga había perdido totalmente la cordura.
Los labios de Ranma le ardían de dolor al llevar varios minutos besándose bruscamente con Ryōga. Los colmillos de él de vez en cuando la mordían ligeramente y causaban una inflamación y ardor, pero definitivamente no era nada comparado a cuando Ryōga casi la dejó paralítica de un abrazo o cuando fingió ser su hermana y él la golpeó en el trasero hasta hacerla llorar, por lo que podía sobrellevarlo sin quejarse.
De repente, Ranma jadeó con sorpresa cuando fue colocada de costado sobre su hombro. Ryōga se pegó por detrás y pasó un brazo por abajo de su pierna derecha, levantándola para tener mejor acceso a su diminuto núcleo rosado, que lo tenía desesperado por agrandarlo enormemente con su herramienta varonil. Su polla se aventuró por si sola hasta su coño mojado, dando pequeños empujones con intención de penetrarla, no era fácil debido a que no veía, por estar besando salvajemente el cuello de la de pelo rojo. Su polla se resbaló sobre sus labios una y otra vez, pero nunca hacia dentro. Se frustró y lo siguió intentando.
"Si tan sólo tuviera una mano libre te ayudaría, Ryōga. ¡Pero sorpresa! Estoy atada idio..." repentinamente, Ranma se calló al sentirlo por completo en su interior. Sus labios se torcieron en una mueca e hizo un esfuerzo por no chillar. Maldita sea, RYŌGA la abrió como nunca. Sus paredes mojadas luchaban por adaptarse alrededor de su grueso falo.
"¡Augh! ¡Amor, te sientes increíble!" Ryōga sintió que moriría de placer, su largo y grueso falo estaba enterrado por completo en su coño, caliente y perfecto. Cada pequeño pliegue de carne femenina estaba envuelto alrededor de él, chupándolo durante el tiempo que se adaptaba al intruso. Por un breve segundo, Ryōga asumió que sería difícil moverse en su apretado agujero. Pero rápidamente notó que estaba exageradamente lubricada, lubricando su herramienta para un mejor deslizamiento. Embriagado por la sensación empujó una y otra vez con tanta fuerza que Ranma gritó.
Ryōga siguió golpeando con su vara una y otra vez, cada vez más rápido y más fuerte, disfrutando de la sensación momentánea de aprisionamiento que le daba el coño de la pelirroja cuando salía de ella. Las paredes de su coño tiraban de la piel de su polla, agarrando al intruso carnoso en un abrazo húmedo y caliente.
Debido a la pasión excesiva de Ryōga, Ranma tenía la mente en blanco disfrutando del hormigueo que sentía en su coño y se expandía por todo su cuerpo cuando la punta de su polla golpeaba hasta el fondo.
Un momento después, Ranma sentía que la partiría a la mitad, si seguía por más tiempo con sus fuertes y rápidas penetraciones.
"¡Augh! ¡Detente Ryōga!" Imploró, pero al mismo tiempo deseaba que no lo hiciera. Era tan delirante que sólo gritaba una gran cantidad de incoherencias.
"Espera Ryōga..."
"Más lento..."
"Más fuerte..."
"Detente..."
"No pares..."
"Déjame descansar'.
"Mejor no".
Gracias a la inhumana resistencia física de Ryōga podía seguir con su violento ritmo lo que quisiera.
Ranma gritó cuantas veces él la penetró, ya hasta había perdido la cuenta de cuántos orgasmos había tenido...
Una hora después, la resistencia de Ryōga flaqueó, corriéndose en el interior de Ranma. Satisfecho y volviendo a la cordura, desató las manos de Ranma y salió de ella.
Ranma respiró entrecortada y de inmediato habló: "Ryōga, yo no me refería a que te quería de una forma romántica, te quiero como amigo, por ello si tengo que elegir tener sexo con un hombre te prefiero".
Ryōga reflexionó. "Lo siento, Ranma, por un momento me emocioné ante la idea de que una chica por lo menos físicamente me quisiera sinceramente, entiendo que lo tuyo es tener una vida como hombre".
Ranma asintió sin aliento. "Sí, pero, eso no va evitar que sea solamente tuya, siempre y cuando cumplas con lo que dijiste" dijo antes de quedarse dormida.
Ryōga sonrió y la abrazó de la cintura. "Me dejarás pobre, pero vale la pena", pensó y agradeció que hace apenas unos meses había abierto su propio dōjo, robándose los alumnos de todos los dōjos de Nerima y cualquier parte de Japón, por lo que podía pagarle a Ranma, quien para su desgracia era la única chica con la que podía tener sexo sin mandarla al hospital.
Al amanecer, Ranma despertó e intentó zafarse de los poderosos brazos de Ryōga pero fue inútil. "¡Oye Ryōga, ya acabó la noche!" le gritó.
Ryōga se sobresaltó y la soltó. "No olvides venir por la noche Ranma" le recordó.
Ranma asintió; se vistió y luego salió de la casa. Cuando llegó a la casa Tendo entró en silencio y se encontró a Nabiki en la cocina.
"¿Qué haces vestida así?" Nabiki la cuestionó acusadoramente.
"Por el trabajo. Necesito vestir así" respondió en voz baja.
Nabiki lo entendió todo. "¿Acaso te prostituyes...?"
"Sí. No le digas a nadie".
"¿Y cuánto ganaste?" preguntó la mediana Tendo.
Ranma sacó de su sujetador un fajo de billetes y se lo mostró. "Veinte mil yenes, Nabiki".
"Ranma, ¿con cuántos hombres te acostaste?"
"Sólo con Ryōga. Parece que tengo trabajo con él. Iré todas las noches a su casa hasta que el dōjo vuelva a tener alumnos" Ranma explicó tranquila.
"Oh, vaya... parece que tienes suerte, te pagará y te follara a diario un hombre atractivo. Tal vez podrías hablarle de mí, sería sencillo abrir mis piernas para él" Nabiki mencionó.
"Busca tus propios clientes, Nabiki" Ranma respondió con los brazos cruzados. Tenía que proteger a su cliente de oro, guapo, su amigo y además le pagaba, el sueño para cualquier prostituta. Dejarlo ir ni siquiera era opción.
"Esto sonó raro..." Nabiki se rió. "Parecemos putas".
"No, no, solo me acostaré con un hombre, así que no lo soy. Y tú, menos, incluso si te animas con Kuno no lo serás" Ranma llegó a su propia conclusión.
"Supongo..." Nabiki estuvo de acuerdo, pensando seriamente en Kuno, el tipo aunque no era muy inteligente era rico, y a diferencia de Ranma, ella podía controlarlo, sin embargo, tenía que asegurarse de no quedar embarazada de un tipo tan idiota o tendría que casarse con él, y era algo que ni loca, bueno, quizás solamente así, luego tuvo curiosidad por algo, entonces miró a Ranma a los ojos. "Ranma, ¿usaron protección?"
Los ojos de Ranma se ensancharon y se quedó petrificada.
"No me digas que no..." Nabiki interpretó el silencio de Ranma de modo correcto. "¡Podrías quedar embarazada! ¡Eres tan torpe!"
Ranma salió de su trance y corrió hacia el baño, abrió el grifo de agua caliente y esperó que se llenara el furo. Cuando se llenó saltó furiosamente.
De repente, emergió del agua y observó que no había cambio, su cara aterrada sólo significaba una cosa. Y la única explicación que tenía era...
"Estoy embarazada..."
FIN.
NOTA
: Sí, lo sé, pronto para saber si está embarazada. Sin embargo. Es gracioso que pase. Sólo mueran de risa por mi intento de comedia mordaz.
Por cierto, buenas ideas me han dado para que escriba sobre esta pareja, gracias por eso. Y hablando de los ship, posiblemente después escribiré un libro, donde abordaremos todos los ship, KunoxNabiki, ShampooxRanma, AkanexRanma, Ryōga xUkyo etc. Por lo tanto disfruten del increíble potencial erótico que tienen Ranma mujer y Ryōga.
