Normal Pov
Una nueva mañana comenzaba para Tsugumi Hazawa, aunque en este día las cosas serían diferentes…
Al levantarse notó que el lugar estaba limpio y que las mesas ya estaban ordenadas, algo que le había extrañado. Aunque no tardó mucho en darse cuenta que la responsable de dichas tareas era su amiga Eve Wakamiya, la chica con la que Tsugumi estudio en su corta estadía en el extranjero.
—¡Tsugumi!— exclamó la peli-albina de mayor estatura.
—No era necesario que limpiaras el local—. Comento Tsugumi mientras también se preparaba para ordenar el lugar.
—Solo busco ayudar a mi mejor amiga.
Esas palabras le trajeron recuerdos nostálgicos de aquellos cortos días dónde estudió en el extranjero. Una sonrisa dibujo en su rostro mientras comenzaba a limpiar lo poco que Eve había olvidado, aunque su paz se vio interrumpida por la puerta principal que se había abierto.
—¡Tsugu!— exclamó Moca.
Tsugumi dejo su labor y se fue de inmediato a buscar a la albina de cabello corto. Esta acción llamó la atención de Eve quién de inmediato notó el cambio de la mirada de Tsugumi.
Al ver esto no pudo evitar reír por su amiga.
«Asi que finalmente lo encontraste» pensó Eve.
Mientras tanto en otro lugar…
En un pequeño restaurante dos mujeres conversaban tranquilamente. Eran la "maestra" de Tsugumi que le enseñó a hornear galletas caseras y otra mujer rubia de cabello corto.
—¿Qué tal el negocio Masuki?— pregunto la pelirroja a la rubia.
—De maravilla, ayer llegó mucha clientela—. Comento la rubia mientras se encargaba de cocinar arroz para la pelirroja.
Su plática alegre fue interrumpida por la puerta que se abrió y mostró a una chica de cabello rosado apenas manteniéndose en pie. Tomoe y Masuki se preocuparon al ver el estado de la joven por lo que ambas dejaron su plática y se acercaron.
—¿Te encuentras bien?— pregunto Tomoe a la extraña chica.
—¡No! ¡Mi estúpida novia me abandonó por una rubia engreída! ¿¡Como crees que me siento!?— exclamó molesta la chica.
Masuki notó el extraño olor y de inmediato lo supo.
—Tomoe, esa chica está borracha.
—¿Qué, en serio?
—Creo que lo mejor que podemos hacer por ahora es dejarla descansar en el cuarto de servicio de aquí—. Sugirió Masuki.
Y así ambas chicas llevaron a la chica a una cama de aquel cuarto de servicio. Una vez recostada fue que decidieron tratar de seguir su conversación, al menos si despertaba la chica ya pensarían que hacer.
—¿Conoces a esa chica?— pregunto Masuki a Tomoe.
—No, nunca la había visto en mi vida.
—Parece que hoy será un día largo—. Dijo Masuki mientras reanudaba su labor de cocinar.
—Y cuéntame Masuki ¿Qué tal las cosas con esa Kouhai que te gusta?— pregunto Tomoe.
—Ella estaba enamorada de otra chica, yo dejé de lado mis sentimientos y la ayude a declararse—. Comento algo sería la rubia.
—Lamento escuchar eso—. Se disculpó Tomoe.
—Tranquila no es tu culpa, simplemente parece que aún no me toca el amor—. Comento la rubia mientras terminaba de cocinar y procedía a servir el plato a Tomoe.
Ambas seguían tan metidas en su conversación que nunca notaron a la chica que había salido del cuarto de servicio.
—Di-disculpen ¿Podrían decirme dónde está el ba…- la chica no termino su frase pues vómito callo al suelo.
Tomoe y Masuki se miraron para después coordinarse ante aquella situación.
—Iré por el trapeador—. Dijo Masuki.
—Iré por pastillas y agua—. Comento Tomoe.
Tomoe estaba por irse hasta que un tirón en su ropa la hizo detenerse.
—Por favor, no me dejes sola—. Comento aquella chica mientras lágrimas salían de su rostro.
Tomoe decidió dejar las pastillas para después pues ahora era importante calmar a la chica.
—Parece que tenía razón, este día será algo largo—. Comento Tomoe mientras acariciaba la cabeza de la chica para tratar de calmarla.
Continuara…
