La armadura de Andrómeda en su forma de objeto, se mantenía conformando la figura de una mujer encadenada. Sin embargo, duró apenas un segundo en esa configuración. Inmediatamente se desmanteló para luego cubrir el cuerpo de Shun.
En ese momento, tres marinas se lanzan en simultáneo contra el muchacho.
Bianca, descendió al suelo del buque para ir en ayuda de Shun.
Raidne permanecía de pie, inmutable. Aquel solero veraniego no brindaba la apariencia de ser practicante de las artes de la guerra. Y mientras parecía que ningún enemigo se percataba de ella, se atrevió a llamar a su rival que se había mantenido oculta.
—Thetis, sal de tu escondite, ya se que estás aquí.
Una bella joven de cabellera dorada y piel de marfil caminó hacia ella y entre risas le responde:
—¿Piensas que te dejaría escapar porque entrenamos juntas bajo la tutela de Dragón de Mar? ¡"Trampa de Coral"!
Raidne quedó imposibilitada de separar sus pies del suelo. La guerrera marina de cabellos dorados, se acercó y le murmuró al oído:
—Te recuerdo que yo he llegado mucho antes que tú al Santuario marino, no pienso dejar pasar por alto tu traición a nuestro maestro.
—Thetis ¿De qué traición me estás hablando? No sé que te habrá dicho Dragón de Mar, pero definitivamente esta no es tu batalla y mucho menos de mis amigos, ellos no tienen nada que ver con esto.
—¡Ya basta de palabrerío! ¡O colaboras por las buenas, o lo harás por las malas!. En el nombre del Señor Poseidón. ¡Vas a entregarme el matraz que le robaste al maestro y vendrás conmigo!
Raidne removió un broche dorado de su cabello, y colocándolo entre sus dedos, trazó una circunferencia con éste sobre el suelo, a su alrededor. Creando de ese modo, un portal en el que descendió para desaparecer por completo, para sorprender a Thetis de cabeza y por la espalda. Como sus pies seguían prisioneros de la trampa de coral, impulsó ambos hacia atrás, impactando con una potente patada a la muchacha hostil.
El impacto, logró separar la parte central que mantenía apresados sus pies impidiendoles moverse con libertad.
—Vaya... Con que ese era tu famoso secretito, al final de cuentas, la aparente facilidad para replicar las técnicas de nuestro maestro con la oportuna firma propia, no era más que un ardid ejecutado por un amuleto. Eres una farsante... No mereces el rango de guerrera de ningún tipo.
Raidne sostuvo el broche y se lo llevó a su pecho, luego respondió:
—Este broche es lo único que me queda de mi madre, eso ya lo sabías... si ya no lo recuerdas, es porque eres obstinada. Y por otro lado, mis asuntos con nuestro maestro, no te incumben. Es algo entre él y yo. Ni de tí ni de nadie más. Parece que no lo comprendes... es inútil que intente explicártelo.
—No necesito un Coeficiente Intelectual demasiado alto para comprender que lo que hiciste se llama traición.
—No pienso discutir contigo
Raidne levantó su pierna derecha hasta colocarla paralela al suelo y luego la agitó hacia atrás, Comenzó a realizar unos giros sobre su propio eje como una bailarina realizando un Fouetté pero desplazándose como satélite de su rival para proporcionarle una serie de patadas. Para luego posicionarse en guardia adelantada.
Raidne. Y ya que te gustara tanto bailar. Déjame musicalizar tu danza con mi canto.
Thetis comenzó a emitir una tonada que parecía hipnotizar a Raidne. Lentamente su cuerpo empezó a moverse como una muñeca. Primero , retorció la parte superior del cuerpo sobre las caderas fijas, generando un dolor indescriptible.
Raidne estaba gimiendo de dolor.
—¡Vendrás conmigo, aunque eso signifique quebrarte todos tus huesos!— Exclamó Thetis
Mientras tanto, Bianca apenas había tocado el suelo, recibió un puñetazo sorpresa en su vientre que la desplazaría al suelo.
—¿Ese es todo el poder de un caballero de Athena? Estoy desilusionado —Exclamó en tono irónico el Marina—.
Bianca, en un movimiento muy veloz, llevó sus manos por detrás de sus hombros, luego llevó su cuerpo hacia atrás, para luego impulsarse de un salto.
—Lamento decepcionarte, pero no soy exactamente un caballero.
Antes de terminar la frase, el Marina recibía un puntapié sobre su mentón que lo haría desplazarse por los aires. Antes de caer al suelo, Bianca gritaba:
—Soy una Saintia de Athena. "Owl feather daggers"!
Una lluvia incontables plumas afiladas como cuchillos, derribaron a su desafortunado rival, dejándolo en el suelo inconsciente.
Bianca al observar que Raidne estaba en problemas colocó una de sus plumas entre sus dedos, y la arrojó hacia Thetis a gran velocidad.
—Vaya... con qué te gusta jugar sucio, proyecto de pichón— respondió Thetis, quien había visto venir el ataque desde su vista periférica y lo esquivaba con una mano—.
—Si mi amiga Raidne no pretende pelear contigo, yo no tengo problema en tomar su lugar.
—Pero qué fastidio... Ya veo... tú debes ser aquella "amiga" que la abandonó en la estación de tren... ¿Tan culpable te sientes de aquella vez? No te preocupes. La cuidamos muy bien... tanto que no tuvo ningún inconveniente en robarle a nuestro maestro para luego escapar.
Bianca estaba sorprendida, no estaba segura a qué se refería esa joven.. No recordaba que el relato de su amiga hubiera resaltado sobre ese suceso.
Thetis descubre por la expresión de Bianca que no estaba al tanto del asunto y emitió una sonrisa burlona. Luego con un gesto de elegancia y coquetería, llevó un mechón de cabello que estaba por delante de sus hombros, por detrás de su espalda, sacudiendo su cabeza. Seguidamente, comentó.
—¿Y se hacen llamar amigas?... ¿pero cómo es posible que no estés al corriente de tan terrible situación? Arriegas tu vida por alguien que no es siquiera capaz de sincerarse... Entonces, calculo que tampoco debes saber lo que tu amiga le hizo al flautista que robó tu corazón...
Raidne, a pesar del dolor físico que estaba experimentando, al oír aquellas palabras, estremeció su corazón e intentando pedirle que se detuviera, sólo alcanzó a emitir un gemido y una mueca de horror.
Shun todavía estaba combatiendo, si bien había logrado inmovilizar con sus sus cadenas al marina más corpulento. Aún quedaba otro que seguía dándole batalla, mientras tanto, le advertía al que estaba intentando soltarse:
—Te advierto que estas cadenas no pueden romperse fácilmente, si lo sigues intentando, vas a recibir una descarga eléctrica que puede quitarte la vida.
Thetis se acercó a Raidne y le volvió a hablar al oído.
—O me entregas el matraz de Lethe y ese broche, o te arrebataré a tu amiguita.
Siendo que Raidne no le daba una respuesta concreta, la paciencia de Thetis que no era demasiada, se agotó y como si disfrutara de la situación, palpando a Raidne, encontró una pequeña botella.
—¿Qué es eso?—Preguntó Bianca—.
—Éste es el Matraz de Lethe... Se dice que el agua que contenía inicialmente fue recolectada del mismísimo río del inframundo, aquel del que beben los muertos para olvidar sus vidas pasadas... Desde las épocas mitológicas, se conoce que el agua que se mezcle aquí dentro, adquiere aquellas propiedades... ¿Sabías que tu amiga se lo dio de beber a tu enamorado? ...¿Me pregunto para qué? o mejor dicho... ¿Por qué será que no te había contado de su existencia?
Bianca sintió un remolino interno, en su pecho y luego en su estómago... Aquellas palabras fueron más punzantes y dolorosas que cualquier daga.
—Oh... pero no te preocupes, puedo ayudarte con ese sentimiento de angustia —Thetis se acerca a Bianca con el matraz en sus manos—. Con un sorbo de esta agua estarás bien, lo prometo. Olvidarás lo que acabo de mencionar... a Raidne, este barco, y la razón por la que estás aquí...
Raidne comenzó a encender lentamente su cosmos y a recuperar la movilidad de sus miembros. De su frente comenzó a aparecer gradualmente una media luna creciente que comenzaba a emitir destellos, cada vez con mayor intensidad. Su cuerpo comenzó a flotar como si la gravedad de aquel pequeño espacio que ocupaba su cuerpo, hubiera sido invertida y una fuerza la empujara hacia arriba.
Thetis se volteó sin comprender lo que estaba sucediendo. Luego los ojos de Raidne se volvieron totalmente oscuros como la noche.
Raidne cerró los ojos y extendió su brazo realizando una figura circular paralela a su principal rival, abriendo algo que parecía un pequeño portal. Luego llevó su brazo izquierdo totalmente extendido hacia delante y la mano derecha, directo al centro de su pecho. Como si extrajera una flecha de luz desde el centro de su cuerpo.
En esos mismos momentos, el marina corpulento, con quien Shun se enfrentaba, comenzaba a ser electrocutado. Era la primera vez que Shun utilizaba aquellas cadenas en un combate real.
El otro, logró escapar de él y se dirigió hacia donde estaba Bianca. Aprovechando que había bajado la guardia.
Raidne giró su torso hacia su lado derecho, quedando en línea con el brazo izquierdo delantero, y con las tres falanges de sus dedos flexionados, en dirección a su rostro, como si estuviese tensando la cuerda de un arco real, primero apuntó hacia Thetis, luego cuando aquel marina que se acercaba detrás de Bianca, se aproximó hacia ella, cambió la dirección de la diana. Segundos después, extendió aquellos dedos y la flecha desapareció.
Thetis sintió un leve dolor en su mejilla derecha y luego, escuchó a sus espaldas un profundo gemido de dolor y el golpe de la caída al suelo de aquel soldado, cuando volteó a observarlo, no había rastros de sangre o flecha de ningún tipo.
Thetis estaba totalmente asombrada... El cuerpo de Raidne permanecía suspendido en el aire y su mirada no expresaba emoción alguna. Era como si la esencia de su alma se hubiera desvanecido y otra cosa hubiera ocupado su lugar... Como si su cuerpo se tratara de un recipiente vacío que había sido rellenado con algo o alguien diferente.
