N/A: Desafortunadamente Ffiction no me deja poner formatos diferentes, así que el texto en este formato:
/ "texto" será para señalar mensajes de texto.
8: Inquietudes
- ¿Por qué parece que has pateado al perrito de tu novia?
Fleur levantó la mirada hacia Carrie- ¿Qué? –Regresó la vista al libro que sostenía sobre la mesa.
Su amiga solía interrumpir constantemente en sus sesiones de estudio, siempre aburrida al paso de un par de minutos en silencio. Generalmente vagaba en diferentes tópicos tratando de persuadir a la rubia de abandonar su preciada zona de estudio, pero sin ningún éxito.
Ahora mismo tenía la atención de la rubia- Julie.
Fleur no pudo evitar dirigir su mirada hacia el frente, dónde Julie y su grupo de amigos residían últimamente. Sus miradas se cruzaron apenas un segundo. Fue suficiente para hacer sentir a la rubia incomoda.
Su primer instinto fue- No sé a qué te refieres.
Se había guardado para sí misma la revelación que había tenido un par de noches atrás. Demasiado avergonzada con las imágenes que se habían hecho en su cabeza para hablarlo con alguien más. Había limitado su contacto con Hermione a mensajes de texto. Y su comunicación con Julie había sido prácticamente nula, a excepción de un par de miradas furtivas.
Carrie soltó una carcajada- Parecías una mosca detrás de ella… Ahora ni siquiera la miras.
- Podríamos al menos fingir que no estamos hablando de ella –gruñó entre murmullos, tratando de mantener la voz lo más baja posible.
- Entonces si hay algo qué hablar –Insistió la pelinegra- Me dijiste que salió todo bien en su cita.
- Y así fue –Observó de reojo la mesa de la castaña y parecían enfrascados en una conversación, completamente ajenos a su alrededor.
- ¿Pero? –Insistió su amiga.
Fleur meditó sus opciones- Ok, pero tienes que jurar que no voltearás a verla.
Carrie de inmediato se giró a ver a Julie.
- ¡Carrie!
Regresó la mirada con los hombros encogidos- Perdón, fue instinto.
La rubia la miró recriminatoriamente con los ojos entrecerrados.
- Puedes confiar en mí.
Sabía que aquello era verdad, pero aun así luchó con su instinto de retraerse. Carrie había demostrado lealtad e interés. Estaba al alcance de la rubia dar el siguiente paso. Rogó en su interior para que Julie no se burlará de su situación.
- Sé que sonará incongruente –inició la rubia- Pero, creo que me di cuenta que… -tomó una gran bocanada de aire. Odiaba admitir equivocación o derrota- Creo que Julie no me gusta tanto cómo pensé.
Para crédito de Carrie, ésta no reaccionó burlonamente. Extendió su mano y cubrió la mano de Fleur que estaba sobre la mesa, a un costado del libro que había estado leyendo. Continuó en silenció, acariciando cariñosamente el dorso de su mano.
Fleur se animó a continuar- Es decir, creo que la idea de ella… sobrepasó lo que actualmente es. No me malentiendas, no quiero decir que sea poco.
-Está bien –sonrió la pelinegra- Sólo quiere decir que no es lo tuyo.
- Siento que la he hecho perder su tiempo- admitió.
Carrie se encogió de hombros- Le diste la mejor oportunidad de su vida.
- No creo que ella lo vea así.
- Entonces es una idiota.
Fleur sonrió. Sentía su cuerpo mucho más relajado, sentía que la fatiga que le generaba no poder comentarlo con alguien iba disminuyendo.
- Si me permites decirlo –comentó con cautela Carrie- Creo que te apresuraste… Es decir, la viste y dijiste "Es divina, la quiero"
Era justamente la critica que Fleur temía enfrentar. Sabía que parte de ello era verdad- No fue así –trató de justificarse- ¿No te ha pasado que vea a alguien y crees que es la persona que habías estado buscando?
- No pretendo sonar cruel, pero considero que el amor a primera vista es algo pretensioso.
- No digo que fuera amor –trató nuevamente la rubia- Es atracción, pero de una forma más intensa que el resto.
- Evidentemente no es tan intensa, querida –rio.
La rubia también rio. Era verdad.
Carrie al fin soltó su mano, el ambiente se sentía más ligero- Entonces… -inició la pelinegra- Julie no era lo que habías esperado, ¿Ella lo sabe?
- Eso creo –Fleur desvió la mirada- No mentí, la cita fue bien, pero… Mi cabeza estaba en otro lugar –"con alguien más, se contuvo de decir- Y creo que ella lo notó… Creo que no espera más avance de mí.
- Es bueno que pongas tu distancia, es mejor dejar en claro que ya no te interesa.
Asintió afirmativamente. Realmente ya no sentía deseos de acercarse a la castaña.
- Aunque tampoco te cierres a otras opciones… Julie no, pero la persona correcta podría estar cerca.
Fleur rio nerviosamente- ¿Te estás ofreciendo?
- No… A menos que tú quieras.
- Estás bromeando, ¿Verdad?
La pelinegra sonrió- ¡Claro que sí!... Aunque, sí tú quieres no lo es -Observó la reacción de Fleur con seriedad un par de segundos antes de comenzar a reír.
Fleur entendió la broma, y soltó el aliento contenido.
- ¡Oh, vamos! Estoy tratando de aligerar el ambiente, te acaban de romper la ilusión.
Fleur giró los ojos. Observó de reojo a Julie, su grupo de amigos la observaba mientras ella contaba algo, sin duda alguna había algo de ella que atraía a las personas. El qué era, ya no le generaba más interés.
Desvió la mirada antes de que Julie pudiera notarla.
- No sé qué decirle a Hermione –confesó la rubia- Creerá que soy una loca sí le digo que planee todo un drama para una chica que en realidad no me gustaba tanto.
- Sí aceptó ayudarte desde el principio sin decirte que eras una loca, dudo mucho que vaya a juzgarte ahora.
- Es muy noble –sin darse cuenta, una sonrisa se dibujó en su rostro.
Carrie lo notó- Sólo dile que… No eras lo que estabas buscando. Creo que te admirará por ello… Yo lo hago.
Fleur sintió un nudo en la garganta.
- Es muy valiente perseguir un ideal, pero requiere mucho más valor dejarlo ir.
Se encogió de hombros- Sólo soy una chica confundida.
- En algún punto de esta vida todos lo somos.
La rubia se maravilló por la calidad de persona que era Carrie.
Fleur mordisqueó su uña, hablar con Carrie definitivamente había mejorado su estado de ánimo.
Se encontraba en la tranquilidad de su habitación, desparramada sobre la cama en silencio.
Sentía ganas de buscar a Hermione y contarle lo sucedido, pero al mismo tiempo temía abrir de forma inevitable una puerta hacia la esperanza.
Hermione era, primero que todo, su amiga.
Aunque los sueños que había tenido últimamente no eran estrictamente amigables, la castaña era la primera persona que la hacía sentir que podía contarle todo. Que no tenía ni una sola idea que fuera estúpida o ridícula.
Y valoraba eso, más que cualquier cosa.
Fleur tomó el celular.
/ "¿Qué haces?"
Envió por mensaje a Hermione. Dejó el celular sobre su pecho y tomó el libro que tenía abandonado a un costado. Lo abrió de manera aleatoria y lo olfateó.
Empezaba a gustarle aquel aroma, lo relacionaba con Hermione. Las hojas en los bordes estaban ligeramente amarillentas, y algunas frases estaban resaltadas con pluma o marcatexto.
Era uno de los libros que Hermione le había prestado para que leyera. Antes que el castillo de naipes que había construido entorno a Julie se desvaneciera. "La historia del loco", leía en la portada.
Sonrió, Julie ya no era razón para seguir leyéndolo. Pero aún tenía motivos. Estaba segura que no era de sus títulos favoritos, pero la sola idea de ser capaz de debatirlo con Hermione la animaba a continuar la lectura. Incluso memorizar un par de frases.
Su teléfono vibró, y de inmediato lo leyó.
/ "De camino al trabajo. ¿Y tú?"
/ "En casa, ¿Podemos vernos?" No dudó en responder. A pesar de que aún no tenía claro qué le diría a la castaña cuando la vea, tenía claro que quería estar con ella, aunque fuera por un momento.
/ "Me gustaría… "
Fleur sonrió ante la respuesta casi instantánea. Otro mensaje apareció al instante.
/ "Desafortunadamente hoy debo hacer inventario y Luna no estará.
Probablemente me quede aquí hasta muy noche, así que no podré verte".
La rubia sintió la emoción desvanecerse. Eso significaba otro día más con la espera.
¿Espera de qué? Meditó.
Debía decirle que enamorar a Julie ya no era un objetivo. Hermione había sido clara que aún si conseguían su propósito deseaba continuar la amistad con Fleur.
Pero, ¿Sería lo mismo después de confesarle que se había dado cuenta que se sentía atraída por ella?
Presentía que la castaña era el tipo de mujer que sólo estaba interesada en relaciones serias. Y en este preciso momento, Fleur no estaba segura de qué era realmente lo que buscaba con ella.
/ "¿Cenaste?
Inquirió la rubia, con una idea formándose en su cabeza.
Ansiaba ver a Hermione.
Y también quería descubrir lo que realmente estaba sintiendo.
Ambas eran cosas que se solucionaban mediante la convivencia. Fleur se sentó en la cama y observó por la ventana el clima.
Con una sonrisa, pensó que lo mejor era buscar un abrigo.
Fuerza de voluntad fue lo que logró que Fleur bajará de su automóvil y caminará entre el gélido aire, con dirección a la librería. Sentía el valor renovado.
Así que pensó en aprovechar el momento y encarar a Hermione.
Lo primero que Fleur visualizó era el empañado cristal que cubría la tienda. Podía notar que las luces se encontraban apagadas. No le sorprendió, Hermione debería estar trabajando únicamente con las luces que requería.
Era la oportunidad perfecta, ellas dos solas en un ambiente neutro, pero privado.
Se acercó al cristal de la puerta, podía escuchar la música que provenía desde el interior, utilizó la manga de su abrigo para desempañar lo suficiente una parte del cristal y acechar al interior de la tienda.
Enseguida se le formó una sonrisa en el rostro.
Podía ver la figura de la castaña girando sobre su eje entre los estantes de libros. Los rizos de su cabello acentuaban aún más los movimientos. Brincaba al ritmo de la música y Fleur podía apenas oír la voz de Hermione por debajo de la música.
Sin detenerse demasiado a pensar, con la mano que tenía libre giró la manija de la puerta y entró. De inmediato comenzó a sonar la alarma de seguridad.
Definitivamente no era la entrada que había soñado.
Se sobresaltó tanto que estuvo a punto de arrojar sobre sí las bebidas calientes que tenía en la mano.
- ¡Fleur!
La rubia apenas escuchó el grito de la castaña sobre el chillante sonido de la alarma. Ni siquiera la música podía escucharse. Observó a la castaña darse media vuelta con un bate en mano, desapareció entre los estantes.
Fleur se quedó en el mismo sitio, sin saber qué hacer o cómo ayudar. Estaba quedando como una estúpida. Increíble forma de arruinar sus posibilidades.
El ruido estridente paró de sonar. Nuevamente la música ocupaba el silencio. Pasaron varios segundos hasta que Hermione regresará frente a la rubia.
- ¿Qué estás haciendo aquí?
De inmediato entendió que estaba en problemas- Pensé en pasar a saludar.
- ¡Es casi media noche!
Fleur observó con temor el bate que la castaña balanceaba en sus manos.
La castaña de inmediato detectó el nerviosismo de la rubia, se dio media vuelta con un gruñido- Es para defenderme… Pensé que eras un ladrón –se justificó mientras se perdía nuevamente de vista.
Fleur estaba insegura sí seguirla o esperar en el mismo lugar.
Se decidió por lo segundo- Además –levantó la voz, con la esperanza de agregar a su caso- Vas a salir muy tarde, no es seguro irse en taxi.
La música se apagó y apareció Hermione sobre el mostrador, a un costado de la rubia- ¿Te estás ofreciendo a llevarme a casa?
- Claro –ofreció sin dudarlo. Podía notar las facciones de la castaña suavizarse.
- Aun no termino, y no quiero –
- Por favor –interrumpió Fleur- Estaré más tranquila… Puedo esperar.
Hermione quedó en silencio, meditando su respuesta.
- Te traje algo –Agregó la rubia y extendió las manos hacia la otra.
La castaña observó con curiosidad el paquete que la rubia traía entre sus manos.
Fleur de inmediato odió la sensación de nerviosismo en la boca del estómago- No sé si te guste, es chocolate… Hace frío. Y algo de pan.
Hermione sonrió- No pienses que siempre vas a comprarme con chocolate, Fleur Delacour –Ambas intercambiaron sonrisas- ¿Qué esperas? Ven –Observó la reacción atónita de Fleur- Da la vuelta y ven, tenemos un cuarto de descanso.
Obedeció sin dudarlo. Rodeó varios estantes y atravesó la puerta justo detrás del mostrador, con un letrero que indicaba solo personal autorizado, Hermione ya estaba sentada. Fleur tomó la otra y única silla disponible.
La mesa era de plástico blanca, bastante pequeña, sentía la mirada de Hermione sobre ella y con manos temblorosas logró acomodar los vasos y sus contendedores plásticos.
- Comida y transporte –Hermione rompió el silencio- ¿Es tu forma de pagarme la ayuda con Julie?
Se encogió de hombros- Tal vez… ¿Qué tal salir el cine? –sugirió de manera abrupta.
- ¿Cómo pago?
Fleur deseó con todas sus fuerzas responder "Como una cita", pero su cuerpo traicionero y nervioso se limitó a asentir con la cabeza.
- Podría ser –meditó la castaña- ¿Has decidido el próximo libro?
Sacudió negativamente con la cabeza.
- Yo si… Un final perfecto… Es el título del libro –aclaró- Y tiene a mujeres pelirrojas… Podría gustarte.
- ¿Te gustan? Las pelirrojas.
Las mejillas de la castaña de inmediato se sonrojaron. Bajó la mirada.
Fleur identificó un tema sensible- A mí no –continuó- ¿Es de fantasmas?
Hermione negó- Suspenso, un asesino serial.
- ¿Pelirrojo? –Fleur abrió el contenedor de pan y la tapa de los vasos, de inmediato el vapor salió y el encantador y característico olor a chocolate llenó el ambiente.
Hermione se emocionó ante la visión.
No dudó en extenderle su vaso y colocar el contenedor de pan a la mitad de la mesa, Hermione se abalanzó sobre ellos.
Jamás había pensado que alguien comiendo una pieza de pan pudiera resultar tan sexy, pero ahí estaba, fiel testigo de que era posible.
Hermione soltó un pequeño gemido cuando engulló el pan.
Fleur se reacomodó en su asiento, empezaba a sentir que sus mejillas se sonrojaban, llevó el vaso de chocolate hasta sus labios para tratar de ocultar su rostro.
- Es muy bueno –complementó Hermione mientras tomaba un sorbo a su bebida.
Fleur asintió con la cabeza, no confiaba en el tono de su voz.
- ¿Has llevado a Julie a comer esto? –Hermione no esperó respuesta- Porque no hay forma alguna de que te rechace después de llevarla a este lugar.
-De hecho –comenzó Fleur- He estado pensando, con respecto a Julie… Sobre lo que dijiste el otro día.
- ¿Contarle la verdad? –Hermione se notó incomoda- ¿Vas a contarle la verdad?
- No necesariamente.
- Fleur –la castaña se cruzó de brazos- Cuando le cuentes la verdad, ¿Seguiremos siendo amigas?
La palabra amiga era algo que actualmente le causaba conflicto. Asintió con la cabeza levemente.
Hermione no pareció convencida, pero no abundó en el tema- ¿me ayudas con el inventario? –pidió- Terminaremos más rápido.
Nuevamente asintió, esta vez con sonrisa.
La castaña asintió con una amplia sonrisa, de inmediato digirió su atención a la comida restante.
Fleur se limitó a observarla. Era tan diferente al acercamiento que había tenido con Julie.
Con Hermione sentía un nerviosismo diferente. Sus palabras no eran tan calculadas. El tema de conversación era, en su mayoría, espontaneo.
Pero también estaban las similitudes. El deseo de complacer a la castaña, la predisposición de querer agradarle, los esfuerzos por pasar tiempo a su lado.
Aquello la hacía dudar.
Desconfiaba de su capacidad de discernir entre sus emociones.
Hermione dejó su vaso sobre la mesa y se estiró en su asiento- Creo que deberíamos empezar, me siento cansada.
- ¿Día complicado?
Rio sarcásticamente- Semana complicada, pero está bien. Hay que pagar las cuentas, ¿Cierto?
Fleur asintió, aunque le surgieron mil dudas sobre la vida de la castaña.
Hermione se levantó de su asiento- ¿Vamos? –y ladeó la cabeza.
Fleur se puso de pie, quizás era mejor preguntarle en otro momento. No deseaba entrar en una conversación pesada, convivir con la castaña era suficiente por ahora.
El resto de la noche había transcurrido entre platicas triviales, Fleur había podido vislumbrar atisbos de la vida de Hermione, sin embargo, la atención que requería el inventario había mermado mucho sus oportunidades de conocerla mejor.
Y de camino a casa, Hermione había quedado dormida en el automóvil apenas transcurridas un par de calles.
Lejos de desanimar a Fleur, el hecho de que Hermione se sintiera suficientemente cómoda para pedirle ayuda, o simplemente dormir en el trayecto a casa, le generaba un sentimiento de orgullo y satisfacción.
Fleur aprovechó el semáforo en rojo para observar a su acompañante, Hermione se había acurrucado hacía ella, y dormía tranquilamente en el asiento del copiloto. Su cabeza colgaba del costado hacía Fleur, con varios mechones de cabello volando y acariciando el rostro de la rubia.
Fleur luchó contra el impulso de reacomodar su cabello. En esta ocasión el sonido de la música era apenas audible.
Eran casi las dos de la mañana y las calles en su mayoría estaban desiertas. El clima frío colaboraba a la falta de transeúntes. El semáforo cambio nuevamente y Fleur continuó su trayecto.
Sus pensamientos comenzaron a atormentarla nuevamente. No podía evitarlo. Sentía una necesidad de poder conocer a la otra, de poder ser incluida en su vida.
Sabía que Hermione tenía una rutina bastante estricta de su casa a la escuela y al trabajo. Hasta dónde sabía su tiempo libre, lo ocupaba en labores académicas, con Fleur u ocasionalmente con Luna.
Era hija única, pero no sabía nada de sus padres. Ni de ningún amigo cercano. Era muy inteligente, y estudiaba leyes. Tenía 20 años. No tomaba café negro, debía estar disuelto con leche o crema, y siempre 4 bolsas de endulzante.
Aquello era quizás lo único en ella que Fleur encontraba desagradable. Pero sabía muy poco de ella.
¿Cómo podría estar realmente segura?
Comenzó a sentirse ansiosa. Realmente no conocía Hermione. ¿Podría pasarle lo mismo que con Julie?, y entonces ¿Qué pasaría con su relación Hermione?
Sintió una sensación ácida en la boca del estómago. Había visto el temor en los ojos ámbar unas horas atrás, era casi una súplica para que no la abandonara.
Le encantaba la relación actual que tenía con la castaña. Podía ser ella misma. Podía mostrarse insegura y Hermione nunca la presionaría, ni recriminaría.
Nuevamente detuvo el automóvil en un semáforo. Siguiendo la misma rutina, observó a la castaña.
Sabía, y estaba segura por la reacción de su cuerpo con ella, que le gustaba como mujer.
A decir verdad, no era difícil de sentirse atraída hacia Hermione.
Observó con una sonrisa la nariz de la castaña, quizás resultara extraño, pero le encantaba. Mirar de manera fija sus labios era algo que le ocasionaba temblores en diferentes partes del cuerpo.
Pero había sido algo similar con Julie.
Y Fleur se había arriesgado.
Y había fallado.
¿Podría ser la misma situación?
Definitivamente su relación era muy diferente a lo que tuvo con Julie. Pero eso no era garantía que su cuerpo hormonal no le estuviere traicionando nuevamente.
Quizás saliendo y teniendo un par de citas podría averiguarlo.
La sola idea de tener una cita con Hermione le emocionaba.
Quizás y-
El estruendo de un claxon la sacó de sus pensamientos. El coche de atrás volvió a hacer sonar con fuerza su claxon.
Hermione dio un pequeño saltó del susto- Fleur, está en verde. –La voz ronca de la castaña desvió la atención de la rubia- ¡Fleur! –levantó la voz nuevamente.
El claxon sonó nuevamente.
Esta ocasión la rubia reaccionó a la situación, puso en movimiento el vehículo- Lo siento mucho -Se sonrojó de inmediato- Es la segunda vez… Has de pensar que soy una idiota.
No había esperado como respuesta la risa de la castaña. Y aunque no entendía la gracia, se relajó al saber que no estaba enojada.
– Para nada –comentó la castaña después de varios segundos riendo- Creo que serías un pésimo espía.
- O ladrón –rio ligeramente. Fijó su atención al frente.
- O ladrón –repitió la castaña con una sonrisa- Sólo necesitas prometerme que serás más cuidadosa de camino a casa.
Fleur se limitó a sonreír. La causa de su distracción había sido la castaña, así que dudaba tener el mismo problema de regreso a casa- Hermione –la rubia estaba dispuesta en conocer mejor a la otra- ¿Desde qué edad vives sola?
- Un par de años.
- Es admirable – Replicó con sinceridad. Para alguien de la edad de la castaña, aquello le parecía sorprendente a la rubia. Ella misma había pensado independizarse hace un par de años atrás, pero sus padres habían sido reacios a la idea de que se alejara de casa. Hermione no había respondido nada. Fleur continuó- ¿Tus padres estuvieron de acuerdo?
Hermione abrió la boca y de inmediato volvió a cerrarla. Tenía la mirada fija al frente.
De alguna manera, Fleur supo que nuevamente era un tema sensible. Le parecía increíble la cantidad de veces que se había colocado a sí misma en una situación complicada.
. Hermione continuó en silencio, mirando hacia el frente.
- No necesitas responder –Se apresuró a remediar Fleur- Es sólo curiosidad… Y –rogó a los dioses de las religiones que conocía que la ayudarán un poco- Y no sé mucho de tu vida privada… ¡Que no está mal! Es sólo que…
- Fleur –la interrumpió- Está bien… Es normal que quieras saber de mi vida.
Y era normal, pero la rubia entendía perfectamente la necesidad de querer mantener una privacidad hermética- De verdad, no es necesario… Cuando estés lista, yo escucharé.
- Fleur -La castaña se aclaró la garganta- No es que no quisiera… Es sólo que no sabía cómo contarte.
- Puedes contarme lo que quieras –confesó- No tiene que ser ahora.
- No vivo con mis padres -Podía notar el resentimiento en su voz.
Fleur se giró ligeramente a verla, la castaña continuaba mirando al frente y sus manos se aferraban al cinturón de seguridad. No la presionó a continuar. Tampoco consideró apropiado preguntarle.
-Desde hace 5 años -Sabía que Hermione estaba empleando mucho coraje para poder contarle su situación, su voz sonaba temblorosa- Murieron en un accidente.
No estaba segura si era debido al clima, pero sintió una fría oleada cubrir su cuerpo ante la declaración, observó intermitentemente por el rabillo del ojo a la castaña y el camino por delante.
Hubo una larga pausa, Fleur no estuvo segura del tiempo o las calles que transcurrieron. Hermione continuó- Vivo sola porque soy huérfana.
De inmediato sintió una enorme estimación por la castaña, el coraje y valentía que le había llevado continuar con su vida seguramente era inmensurable- Eres increíble –murmuró.
No estaba segura si la otra la escuchó, ni siquiera estaba segura que aquellas fueran las palabras de condolencia que deseaba darle. Tardó varios segundos más en elaborar una oración con un tono de voz audible- Lamento mucho tu perdida.
Escuchó suspirar a la castaña- Está bien. Estoy feliz de haberlos tenido conmigo gran parte de mi vida.
- Hermione…
La castaña interrumpió- Está bien, de verdad.
- Pero me gustaría-
-Fleur –interrumpió la otra- No necesito la lastima de los demás… De verdad. Hay más de 150 millones de niños huérfanos en el mundo. Soy una estadística, no una minoría.
Fleur apretó los labios. Era consciente que Hermione se había cerrado para hablar del tema. Asintió con la cabeza, forzándose a contener las palabras que estaba pensando.
Con las manos apretujadas sobre el volante continuó manejando en silencio hasta al fin estacionar frente el edificio de la castaña- Hermione –intentó nuevamente.
-No es necesario, de verdad.
Fleur se quitó el cinturón de seguridad y salió del vehículo. Lo rodeó por el frente, su cuerpo enchinándose por la considerable ventisca. Abrió la puerta de Hermione y la observó con determinación.
- Fleur –
La rubia se abalanzó sobre ella. Rodeó su cintura con los brazos y la apretó contra su cuerpo. Era una postura incomoda, pero Hermione de inmediato respondió el abrazo. De manera instintiva, la rubia cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia el cuello de la castaña. Su nariz se sumergió entre la melena castaña- Hermione –murmuró- Eres la persona más increíble que he conocido.
- Fleur –
- No me importa que te consideres una estadística, para mí no lo eres –Sentenció- La única etiqueta que te pondría es la de mi persona favorita -Presionó más su rostro entre la melena castaña y sintió que su nariz rozaba el cuello de la otra, y con cada gramo de valor en su cuerpo, se animó a aspirar el perfume de la castaña.
Sintió un ligero estremecimiento de la otra, antes de que pudiera sentir la piel de Hermione imposiblemente pegada sobre su propio cuello. Probablemente habían sido un par de minutos en aquella posición, pero Fleur se encontró deseando que se hubiera prolongado.
Hermione fue la primera en empezar a distanciarse, Fleur no se resistió, pero permaneció a la altura de la castaña para poder verla de frente.
Los ojos ámbar estaban ligeramente humedecidos, Hermione tomó una larga inhalación y posteriormente se aclaró la garganta. Abrió la boca, de inmediato la cerró en una mueca. La comisura de sus ojos se inundó aún más y una lagrima solitaria comenzó a caer entre sus pecas.
Fleur notaba en la mirada de Hermione que, deseaba poder hablarle del tema, que cierta parte de ella quería poder explayarse, contarle todo lo que había estado pasando y lo que ahora mismo la aquejaba. Pero también notaba en su mirada que ahora no se sentía preparada para hablar de ello. No en este mismo instante.
Con la yema de sus dedos, limpió en el rostro de la otra el rastro que aquella lagrima había ido dejando a su paso. Le regaló una débil sonrisa.
-Fleur –intentó con voz quebradiza la castaña.
- Está bien –comentó con dificultad, sentía su propia voz ronca- lo entiendo.
- Gracias –susurró Hermione y le devolvió la sonrisa. Fue un gesto frágil y descorazonado. Pero fue suficiente para que el corazón de Fleur comenzara a latir desbocadamente.
Perdón la demora, fechas complicadas laboralmente.
Pero les puedo prometer algo, el proximo capitulo habrá beso entre ellas.
¡Gracias por todos sus comentarios!
BleachRevolution: Efectivamente todos los fragmentos de libros son reales y los he leído (Me gusta mucho el género).
Thisisme: Jajaja, no tienes ni idea de lo "curioso" que ha sido tu comentario.
