Sin muchas ganas, Chat delicadamente tocó el capó. Sus grandes manos estaban temblando, pero aun así lo tocó, siguiendo el ejemplo de Marinette.

El auto de color azul cielo, que Marinette había rentado, aparentemente no calmaba lo suficiente a Chat.

—Ves? No va a lastimarte, lo prometo. Aseguró Marinette, tocando el auto para demostrarle a Chat que no le haría daño.

Estaba sintiéndose mal por el alto cupido, quien tenía estaba pálido del susto. Pero es que necesitaba ayudarle a superar su miedo a los autos.

Marinette quería llevarlo a cierto lugar desde hacía algún tiempo, pero precisamente por ese miedo no había podido.

Chat dudosamente entró al auto, y Marinette se apresuró a ir al otro lado para que el alto rubio no tuviera tanto miedo.

Se colocó el cinturón y Chat la imitó.

Marinette palmeó sus manos para calmarlo, antes de colocar un CD con canciones animadas.

Esperaba que la animada canción distrajera a Chat pero...

Cuando puso en marcha el auto, Chat fue mirando por la ventana, sorprendido al ver los edificios hasta que de pronto, un auto se acercó demasiado, haciendo que el cupido gritara asustado y se pusiera pálido de nuevo, temiendo que 'el malvado auto' se les fuera encima.

Lo único que pudo calmar a Chat fue una canción bastante animada.

Tan harta como estuvo después de que la canción sonara una y otra vez sin parar, Marinette se sintió agradecida de que haya servido de distracción.

De alguna forma lograron llegar al Jardín de las Rosas en Versalles.

Feliz de tener que dejar el 'horrible monstruo' Chat salió rápidamente en cuanto Marinette abrió la puerta.

Marinette le había puesto el seguro para niños en el asiento de Chat en caso de que se asustara y accidentalmente tratara de abrir la puerta a medio camino.

Ni ella misma había conducido con tanto cuidado en toda su vida, pero hoy lo había hecho para no asustar al alto cupido.

Chat ladeó la cabeza confundido, pero igual siguió a Marinette a la entrada en donde pagó por sus boletos.

Al entrar, Chat miró maravillado a la infinidad de rosas, las cuales tenían prácticamente los colores del arcoíris.

Marinette sonrió ante la expresión de Chat al ver los jardines de rosas, rosas y más rosas.

El Jardín de las Rosas Versalles era famoso por su hermoso estilo francés, y por ser el hogar de más de 400 tipos de rosas.

Incluso Marinette estaba sorprendida ante el espacioso jardín, y eso que a ella no le gustaban tanto las rosas como a Chat.

—Es hermoso... susurró el cupido, atónito ante el jardín. En su opinión, este jardín era mucho más hermoso que el de Shangri La.

Chat se acercó a la rosas rosadas que estaban frente a él, inhalando su aroma. A su derecha, habían rosas que tenían un ligero matiz anaranjado, seguidos de un amarillo pálido.

Estaba feliz de ver tantas variaciones de rosas. Esos tipos no existían en Shangri La porque ahí solo habían vegetaciones puras, y estas eran hechas por los humanos.

Gentilmente, tomando la mano del joven cupido entre la suya, Marinette lo llevó a otro lado del jardín.

Al llegar ahí, vieron cientos de rosas arregladas como si fueran el bouquet de una novia.

—Princesa, trajiste tu cámara? preguntó esperanzado.

Asintiendo, Marinette le dio su cámara al cupido.

Chat le dijo a Marinette que se acercara a la rosa y ella obedeció riendo un poco.

Chat tenía un concepto gracioso al tomar fotografías. Pero Marinette lo disfrutaba, tal vez era porque Chat tenía una opinión infantil del mundo y su forma de ver todo era única.

Yendo hacia el lado izquierdo, encontraron una enredadera de rosas, Chat no pudo evitar mirarla sorprendido antes de fingir abrazarla y hacer que Marinette lo fotografíe.

—Princesa!! Chat agitó emocionado las manos al haber descubierto una habitación llena de rosas. La primera mitad del techo estaba cubierto por rosas casi pálidas mientras que la otra mitad estaba llena de rosas amarillas.

Jugando con la cámara, Chat la sostuvo sobre ellos y tomó una fotografía.

Viendo la foto y verificando que sus rostros salieran completos, sonrió satisfecho.

Marinette había empezado a caminar pero se detuvo en seco cuando vio que Chat no estaba con ella. Miró por encima de su hombro y sintió el flash en el rostro antes de ver a Chat sonriéndole.

Pasando por un arco de rosas, Chat caminó en un semi-círculo y fue hacia la glorieta llena de rosas blancas decorando los pilares.

Al ver esa glorieta, en donde habían unas bancas, Marinette supuso que eran usadas para las bodas.

Saliendo de la glorieta, había un río y un pequeño estanque.

—Gatito, vamos allá. Marinette señaló el camino y llamó al cupido quien estaba mirando los pilares de la glorieta.

Chat, sin muchas ganas, dejó de mirar el pilar y estaba por ir tras Marinette cuando una señora se ofreció a fotografiarlo en la glorieta.

Marinette arqueó la ceja al ver a Chat hablando con una persona extraña.

Tras explicarle cómo funcionaba la cámara, Chat jaló a Marinette hacia la glorieta.

—Tomémonos una foto, princesa! dijo Chat, de pie frente a la glorieta. Marinette se colocó a su lado con una mirada perdida.

—Podrían acercarse más? preguntó, ondeando la mano.

Debido a que la glorieta era alta, la mujer estaba sosteniendo la cámara verticalmente y sin saberlo le había dado zoom.

Marinette frunció el ceño al no entender cómo era que no encajaban en la foto, pero Chat, inocentemente, la acercó más a su pecho.

La mujer apretó dos veces el obturador antes de devolverles la cámara.

Agradeciéndole, Marinette tomó de la mano a Chat y lo llevó hacia el lugar que le había señalado.

Explorando el área con el entusiasmado cupido, llegaron a un pequeño puente que cruzaba el río.

Destellos de felicidad se podían ver en los ojos del joven y alto cupido cuando Chat vio el puente.

Marinette forzó una sonrisa. Tenía un mal presentimiento por la forma en la que Chat la estaba mirando.

Momentos después, Marinette fue obligada a fingir que se caía del puente hacia el río, lo cual no fue un problema hasta que de verdad casi se cayó y Chat logro sostenerla de la cintura.

Su corazón latió desesperado y decidió que era hora de un descanso.

Sentándose en una de las bancas, Marinette estiró sus brazos y respiró profundamente.

La esencia de rosas frescas los rodeaban, haciéndola sentir cómoda.

Jugando con los botones de la cámara, Chat vio las fotos que había tomado.

—No sabía que existían tantos tipos de rosas... admitió casi con tristeza.

Chat había crecido en un lugar lleno de perfecciones en donde hasta el más mínimo punto era excluido.

Tal vez era por eso que Chat anhelaba ir a la Tierra...porque sentía que pertenecía a un mundo lleno de imperfecciones.

—Hibridación...los humanos crean nuevas y únicas especies de rosas. Comentó Marinette. Tal vez era porque los humanos eran criaturas materialistas y nunca estaban conformes con lo que tenían y por eso creaban algo que solo ellos pudieran tener.

Era solo parte de su codiciosa naturaleza. Por eso, en lugar de estar satisfechos con las hermosas rojas, amarillas y blancas rosas, los humanos tratan de crear una nueva especie.

—Pero...me alegra haber visto esas rosas...siempre pensé que todo lo híbrido era malo... comentó con tristeza.

Chat siempre había pensado que las cosas híbridas eran malas.

Como él.

Él no podía estar en el cielo porque no era un dios de sangre pura.

Y tampoco podía estar en Shangri La como un cupido por su sangre de dios.

Chat sentía que era como una de esas rosas artificiales en medio de las puras. Aún así, hoy había visto que las rosas híbridas se anteponían orgullosas y fuertes para hacer notar su presencia.

Marinette apretó los labios. —No hay nada malo con las rosas híbridas...solo mira lo hermosas que son. Dijo, casi queriendo tocarlas. —El amor de quienes lo han hecho, es lo que hace que la flor sea hermosa, igual que tú eres muy guapo...el amor de tus padres te hicieron el guapo cupido que eres, y si no encajas como cupido o dios, entonces tu definición sería como la de un ángel.

Eso fue lo que Marinette pensó desde el primer momento en que vio a Chat, y la entristecía el saber que el menor se sentía mal por ser como era.

—No encajo como un ángel... Chat susurró delicadamente.

—Eres lo más cercano a un ángel para mí... respondió con ternura, sin duda en su voz, antes de sonreírle. —Las personas dicen que el crear nuevas especies es jugar a ser Dios, pero...toma años de esfuerzo el hacer una hermosa rosa...y no creo que ese esfuerzo sea en vano...

Sin saberlo, las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas y Chat no lo notó hasta ver la expresión de Marinette.

Lentamente, su visión se hizo borrosa debido a las lágrimas. Cubriendo su rostro con sus manos, Chat trató desesperadamente de secar sus lágrimas, pero estas no dejaban de caer.

Sin saber qué hacer, Marinette lo jaló y lo abrazó. No sabía qué decirle al alto cupido, tampoco sabía por qué estaba llorando.

Chat acurrucó su rostro en el hombro de Marinette, sintiéndose más tranquilo en su abrazo.

Desde hace unos días lo había notado.

Estaba enamorándose de Marinette.

Y eso dolía.

Dolía mucho.

Chat sabía que el amor entre un cupido y un humano estaba prohibido...además, Marinette estaba enamorada de Luka.

Aun así, Chat no pudo evitar enamorarse de Marinette...

—Tranquilo, Gatito mío...no llores... musitó delicadamente en su oreja, acariciando su espalda.

Sollozando un poco, Chat se alejó abruptamente mientras secaba sus lágrimas.

Sus ojos estaban rojos, pero se forzó a sonreír lo mejor que podía porque no quería ser una carga para Marinette.

—Te sientes mejor? preguntó ella y Chat asintió. —Eso es bueno...oye, quieres que vayamos por unos helados?— preguntó sonriéndole. Vagamente recordaba haber pasado por una cafetería. No estaba segura pero recordaba haber visto a unas niñas con sus conos de helados de, lo cual esperaba fuera, fresa.

'Café Patio' era el nombre de la cafetería, la cual se especializaba en servir té de rosas y todo dulce con esa esencia.

En su intento por ordenar algo, Marinette había terminado pidiendo un cono de crema con esencia de rosas, una porción de pastel y un té con la misma esencia para Chat.

El café era uno abierto y las mesas estaban afuera. Afortunadamente, estaban en una de las esquinas y desde ahí podían ver el jardín.

Cuando Chat probó el pastel y sonrió, Marinette no pudo evitar quedársele viendo hasta que instantes después, Chat le devolvió la mirada.

Sintiéndose mal porque Marinette no estaba comiendo pastel, Chat le invitó del suyo.

Frunció el ceño al manchar la esquina de sus labios, así que rápidamente retiró el exceso con un dedo y lo lamio.

Con una sonrisa satisfecha, Chat dio un sorbo a su té, el cual al parecer tranquilizaba sus sentidos.

Hoy era el último día de pasantía de Chat en la Tierra, y él había decidido hacer el desayuno para Marinette, quien aún estaba acurrucada en la cama, para agradecerle por haberlo cuidado.

Chat había leído varios libros de cocina que Marinette tenía y estaba seguro que podría hacerlo bien.

Durante la semana, si había algo que no entendía se lo preguntaba a Alya o a Kim, dependiendo de a quien viera primero, y ellos le explicaban qué significaban esos términos de cocina.

Anoche, Chat había llamado a Alya para preguntarle qué podría prepararle a Marinette.

Después de molestarlo diciéndole que parecían recién casados, Alya le había dado el nombre de algo que a Marinette podría gustarle: Sopa de miso con ajos y ensalada de calabaza y zanahoria.

Debido a que sonaba fácil, Marinette decidió hacerle caso. Después de todo, no quería incendiar el departamento. Esa no sería una buena forma de mostrar su gratitud.

Las zanahorias fueron fáciles, ya que lo único que necesitaba era cortarlas de la forma en la que la mamá de Marinette le había enseñado.

El problema era cortar la calabaza.

Mirando el vegetal por un largo rato, Chat trató de 'apuñalarlo' con el cuchillo, pero solo pudo introducirlo un poco pero luego tuvo problemas para retirar el cuchillo.

Sin tener más opción, Chat regresó la 'calabaza herida' al fridge antes de lastimarse o hacer volar el cuchillo y lastimar a Marinette.

Afortunadamente, los ajos eran suaves y solo necesitaban ser cortados en 4 partes.

Mientras estaba cocinando, escuchó algunos movimientos.

—Gatito? una ronca voz lo llamó.

Chat se sonrojó ante lo bonita que sonaba la voz de Marinette por las mañanas. Su corazón estaba latiendo como loco.

—Qué haces?

—Estoy preparándote el desayuno Princesa. Chat logró musitar, a pesar de sus latidos.

Marinette caminó con sueño hasta la cocina. —Quieres que te ayude? preguntó, viendo la comida.

Chat negó. —No...quiero hacerlo para ti!

Asintiendo, Marinette fue al baño a asearse mientras Chat terminaba de cocinar.

Para cuando Marinette salió, había un delicioso desayuno servido.

Las zanahorias seguían tan irregulares como la otra vez, pero se veían deliciosas.

Rápidamente se sentó y ansiosa tomó los palillos.

Marinette estaba maravillada ante el sabor.

Para ser la primera vez cocinando, Chat lo había hecho bien.

Cuando terminaron de desayunar, el alto cupido se negó a que Marinette le ayudara a lavar los servicios. Al terminar, Chat giró hacia Marinette.

—Princesa...puedo llevarme el cuadro de prendas de los girasoles? pidió yendo hacia ella. —Los girasoles son las flores favoritas de Bunnix pero ellas no existen en Shangri La, y...creo que las extraña.

—Sí,puedes llevarte el cuadro. Dijo, extendiéndoselo al cupido. —Oye...tengo un regalo para ti. Dijo Marinette, sacando un álbum de fotos que había hecho para Chat.

En la portada, Marinette había colocado, la foto de ellos cruzando el puente de rosas.

Chat hojeó el álbum, emocionado, con lo profesional que se veía todo. Pero claro, debido a que Marinette lo había hecho, todo se veía hermoso.

—Es una pena que no te hayas enamorado...habría sido una bonita foto... Chat se quejó mientras miraba la foto de Marinette en el puente, del cual casi se cae y en la foto mostraba su expresión de torpeza, una que Chat adoraba.

Yendo hacia el closet, Marinette sacó la mochila que Alya había comprado y ahí colocó las pertenencias de Chat, junto con algunos croissants que había hecho en la noche para el cupido.

Sus manos temblaron cuando sostuvieron el peluche de pantera. Su corazón se apretó al saber que nunca más volvería a ver a Chat, pero sabía que no podía evitarse.

Dejó la mochila en la mesa.

—Lamento no haber podido ayudarte con Luka...— Chat murmuró decepcionado, abrazando a Marinette con fuerza y acurrucándola contra su pecho.

—No pasa nada. Respondió, envolviendo sus brazos alrededor del cupido y acariciando su espalda.

—Estoy muy agradecido...por todo Princesa. Dijo con sinceridad, mientras sonreía con tristeza.

Tenía un nudo en la garganta al saber que dejaría a Marinette.

Chat quería quedarse más tiempo en la Tierra...al lado de Marinette...pero sabía que era imposible.

Había una regla que prohibía el amor entre un cupido y un humano...una regla a la que Chat se apegaba para no repetir lo de sus padres.

Las acciones tienen consecuencias.

No quería repetir el error de sus padres y hacer que Marinette sufriera las consecuencias.

Lentamente, Chat bajó la mirada y se inclinó hacia Marinette, cerrando la distancia entre sus labios...besándola delicadamente.

Sin muchos ánimos, Chat la soltó y tomó sus cosas.

Conteniendo las lágrimas mientras el alto cupido se iba, Marinette vio con tristeza al joven cupido irse por el balcón.

Un dolor recorrió su pecho.

Uno que no podía soportar, haciendo que la presión estallara en lágrimas.

Marinette sabía que estaba enamorándose de Chat...pero también sabía que eso no podía ser.

Chat Noir era una criatura del cielo y su lugar no estaba al lado de alguien como ella.

Nunca lo estaría.