NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO

¡Hola a todos! ¿cómo han estado? ahhh estoy algo emocionada porque el fic se está acercando a un evento muy particular que no puedo adelantarles, obviamente, pero me lleva a editar lo más rápido que puedo. Eso y me emociona ver que también se emocionan y les gusta esta historia.

GRACIAS a AP, ichigo urahara Shihoin y MichelleAloy por sus comentarios =D

AP: de hecho, a veces me frustra cuando en otros fics ponen a Anakin y Padmé enamorándose a primera vista y mencionando solo su aspecto físico. Si, entiendo que eso influye mucho, pero quería experimentar algo más profundo en este fic.

¡Disfruten!


Capítulo 9

La Leyenda de los Sith

Hace mucho tiempo debí haber visto

Todas las cosas que pude haber sido

Despreocupado y sin pensar seguí adelante

Vader había permitido que 3PO y R2 volvieran con ella, pero también le restringió muchas zonas del Executor. Padmé se sorprendió cuando supo que el Banco de Datos no estaba prohibido, pero cuando fue a él descubrió que muchos libros y el acceso a todos los sistemas de cómputo estaba vetado.

"Algo es mejor que nada" pensó Padmé, revisando los catálogos a los que tenía acceso y desarrollando un plan de estudios. Era lo mejor que tenía para mantenerse ocupada en este aburrido y enorme acorazado.

—Señorita Padmé, ¿desea que la ayude con esos libros?—preguntó 3PO, mientras Padmé acumulaba una pila de libros a su lado.

—Sí 3PO, por favor llévalos a mi recámara, yo iré en un momento.

—Encantado.

El droide de protocolo sujetó con cuidado la pila de libros y salió del Banco de Datos, aunque Padmé seguía prefiriendo llamarla biblioteca. Terminó de ajustar unas cosas en su plan de estudios y R2 la acompañó por los pasillos hacia su alcoba.

Mientras caminaban, R2 iba emitiendo sus característicos pitidos, de una forma un poco más lenta para que Padmé se acostumbrara a distinguir los diferentes sonidos.

—Veamos, si te entendí, me preguntaste si quería cenar pollo ¿verdad?

El droide negó, y Padmé dejó caer sus hombros al suspirar.

—Lo siento R2, me cuesta mucho aprender binario, pero te aseguro que lo haré.

Llegaron a su alcoba, donde 3PO había acomodado la pila de libros en su escritorio y también comenzado a acomodar los diversos apuntes y hojas que ella tenía desparramadas.

—No tienes que limpiarlo, 3PO—dijo Padmé—Puedo hacerlo más tarde.

—Es mi gusto, señorita Padmé.

Ella rodó los ojos, pero no dijo nada más. Ambos droides disfrutaban mucho de atenderla, casi tanto como ella apreciaba su compañía, por más chocante que le fuera el pensamiento, Padmé se sentía agradecida con Vader por dejar que los droides regresaran a su rutina con ella.

No estaba bien, no tenía que agradecerle nada a Vader, había sido cruel, despreciable y malvado, pero a pesar de todos esos apelativos negativos el hombre le había permitido salir de su alcoba y recuperar a los dos únicos amigos que tenía en el Executor. Quizá era un pensamiento triste, que sus amigos fueran dos droides, pero Padmé a veces lo olvidaba por la gran personalidad que ambos tenían. Aunque estaba en contra de toda su naturaleza, Padmé admitía que sentía un poco de gratitud a Vader, por mostrar un poco de decencia.

"¿Un poco? Vamos, ¡es lo menos que haría cualquier ser humano!" se reprendió mentalmente, pero luego Padmé recordaba que Vader podía no ser enteramente humano… aunque 3PO dijera lo contrario.

Como siempre que pensaba en Vader, Padmé se sintió frustrada y decidió no seguir dándole vueltas al asunto, así que se sentó en su escritorio y sacó una libreta nueva de apuntes.

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Lord Vader estaba en su recinto de meditación, era irónico, nunca le había gustado realmente meditar, pero en los últimos diez años lo había hecho casi a diario. Podía admitir que era lo único bueno que le trajo el maldito traje, pero no, no lo admitiría, porque no había nada que odiara más que su actual condición.

Aunque, en honor a la verdad, sus meditaciones se habían hecho mucho más largas y complicadas las últimas dos semanas, que era el tiempo que llevaba Padmé a bordo del Executor. Esa coincidencia lo molestó y toda la serenidad que había conseguido en sus tres horas de meditación se esfumó.

Era demasiado frustrante notar cómo cada vez Padmé invadía con más facilidad sus pensamientos. Al principio, creyó que era pura curiosidad hacia el primer ser humano que veía en años, pero ahora se daba cuenta de que, en el fondo, sentía curiosidad hacia Padmé como persona. Era inteligente, mucho más del crédito que le había dado al inicio, y muy astuta, nunca había tenido que esforzarse tanto para comprender a una persona. Luego, pensó que él era un Sith, él no necesitaba comprender a nadie, y menos a una simple mujer humana, ¿por qué esa criatura seguía acaparando tanto de su atención?

Al perder la calma, Vader frunció el ceño y decidió ponerse el casco para salir del recinto, tenía pendientes por hacer y no quería perder su tiempo dejando que algunos pensamientos de Padmé lo invadieran.

Tras ponerse el casco y salir del recinto, encendió su comunicador para empezar una frecuencia.

Aunque se demoró más en responder, Vader le restó importancia.

A sus órdenes, mi señor—respondió.

—Reporte, capitán.

La comitiva que fue a Naboo aún no regresa, mi señor. Parece que ha habido problemas en el planeta.

—¿Qué clase de problemas?

Aún no consigo esa información, el Comandante ha sido muy receloso.

Esas no eran las buenas noticias que él esperaba.

—Intercepta la frecuencia entre el Comandante y la Comitiva, y mándame todas esas grabaciones.

A la orden, mi señor.

Vader apagó el comunicador, esto no estaba en sus planes. Naboo debería ser más cooperativo y los clones menos insistentes en la investigación, el asunto ya debería haber terminado.

Miró su recinto para meditar, quizá un par de horas ahí adentro conseguiría calmarlo, pero rechazó la idea. Vader meditaba más por aburrimiento o por hábito, nunca le había servido mucho en realidad, y ahora necesitaba pensar. Con un fuerte suspiro, sintiendo crecer su mal humor, Vader salió al pasillo y caminó hasta su taller.

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Padmé estaba sentada en su alcoba, leyendo con mucha atención el libro en sus manos. Era sobre la historia de la fundación de la República, una que su padre le había contado varias ocasiones, pero en este volumen había un apartado sobre las leyendas, historias magníficas que nunca la dejaban de maravillar.

Al recordar a su padre, Padmé se sintió entristecer, llevaba dos semanas en su cautiverio, le faltaba el resto de su vida, pero extrañaba demasiado a su familia. Añoraba las anécdotas de su padre, las tardes ayudándole a su madre en la cocina, las bromas subidas de tono que le susurraba su hermana al oído, los juegos que inventaban sus sobrinas… extrañaba el viento de Naboo, el sol sobre su piel, las hermosas plantas que ahora nunca más podría volver a ver.

Su mente le jugó una mala pasada, haciéndola recordar minuto a minuto de una típica tarde con su familia en Varykino. Sentiría el viento fresco sobre su rostro, y el olor a Capullos de Ángel inundaría todos los rincones de la casa; su padre estaría en el pórtico, viendo hacia el lago y contándole sobre el más reciente artículo que hubiera leído en la universidad; de fondo oirían las risas de sus sobrinas jugando y a su madre preparando la cena en la cocina. Padmé era ambiciosa, y siempre quiso una carrera política, pero también era una persona de familia y jamás pensó que algún día estaría desterrada de su hogar.

Al menos era afortunada, ella lo sabía. La huella del amor que su familia dejó en su corazón jamás desaparecería, y podía evocar esos recuerdos sabiendo que fue muy amada por sus padres, su hermana y sus sobrinas. Padmé estaba segura de que, en los difíciles años por venir, la sombra de ese amor sería lo que la mantendría cuerda.

Pero por ahora, para distraerse y no llorar, Padmé intentó concentrarse lo más que pudo en su libro, sin embargo, cuando dio vuelta a la hoja sus ojos se ensancharon, ahí escrito en letras grandes estaba por título "La leyenda de los Sith".

Sith… había escuchado esa palabra antes.

Sintiendo una corazonada, Padmé procedió a leer.

Durante la Antigua República, un grupo de desertores dejaron la Orden Jedi, convencidos de que el Lado Oscuro de la Fuerza era más poderoso que el Lado Luminoso. Durante siglos este grupo creció, llamándose a sí mismos la Orden Sith.

Los Sith alimentaban su poder en la Fuerza con base en emociones negativas como la ira, el odio, la avaricia, fue así como esta Orden se volvió muy peligrosa al pasar los años. En ese tiempo, la Antigua República y los Jedi peleaban contra diversos mundos de la galaxia para garantizar la libertad, hasta que los Sith decidieron atacar.

La Galaxia cayó en una época oscura, donde todo era destrucción. Los Sith conquistaron Coruscant y casi destruyen la Orden Jedi, construyendo un Imperio que iba apoderándose de todos los Mundos del Núcleo, y después, del Borde Medio. Justo cuando se pensaba que el Imperio Sith conquistaría toda la Galaxia conocida, la Orden Jedi consiguió contraatacar y recuperar el control de Coruscant.

Desde Coruscant, los Jedi dirigieron una valiente lucha para liberar a la Galaxia. Conforme su poder disminuía, la Orden Sith comenzó a desintegrarse, pues sus líderes peleaban entre sí para reafirmar su poder constantemente. Después de varios años de crueles peleas, los Jedi consiguieron llevar a los Sith a su extinción.

Sin embargo, cuenta la leyenda que un Sith sobrevivió, un poderoso humano llamado Darth Bane, quien dejó la semilla de la oscuridad en la galaxia, oculta para que ningún Jedi pudiera jamás encontrarla.

Cuando Padmé terminó de leer, cerró los ojos un momento, intentando recordar. Su padre le había contado una historia similar, pero con más detalles.

Ruwee le había dicho que el Templo Jedi estaba, de hecho, construido sobre un viejo Templo Sith, de aquella época cuando la Antigua República estaba colapsando. También le dijo que los Jedi ayudaron a construir la Nueva República, casi mil años atrás, pensando que toda esa amenaza había terminado.

Pero había más… Padmé estaba segura de eso. Tenía que haber más, si los Sith habían sido un Imperio y casi destruyeron a los Jedi, entonces no podían ser una simple leyenda. Tenía que haber algo de vedad en todo eso.

Darth Bane… el último Lord Sith… pero, ¿no se habían referido los droides a Vader como Darth Vader en algunas ocasiones? ¿Sería esa una coincidencia?

Con un poco de miedo, Padmé releyó la leyenda y anotó en sus apuntes las características de los Sith. Eran sensibles a la Fuerza, usaban el Lado Oscuro, alimentándose de ira, avaricia, odio… con un estremecimiento, Padmé comprendió que todas esas características eran propias de su captor.

Vader era cruel, además era sensible a la Fuerza y nunca había dejado de usarla contra ella si él se molestaba. La pluma en sus manos cayó sobre el escritorio mientras Padmé se ponía de pie rápido, la adrenalina recorriéndola de pies a cabeza, ¿estaba ella cautiva en un acorazado en medio de la nada, con un Lord Sith? ¿El primer Sith que parecía existir desde hace mil años?

Pero… no tenía sentido. Los Jedi habían exterminado a los Sith, su propio padre lo había dicho ¡incluso construyeron su Templo sobre el antiguo Templo Sith! No… no podía ser. Ella estaba sacando conclusiones apuradas, eso era todo, había leído demasiado por un día y su cansado cerebro hiló demasiado fino.

Aun sintiéndose asustada, Padmé cerró el libro y guardó todos sus apuntes, por hoy dejaría de estudiar. Al mirar el reloj comprobó que era muy temprano para la cena, pero no le importó, salió al pasillo y corrió hacia el comedor.

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—Buenas noches señorita Padmé, es hora de la cena, ¿qué desea que traiga para…?

3PO no terminó la oración, dándose cuenta de que Padmé no se encontraba en su alcoba. R2 entró en ese momento.

"No está aquí" dijo en binario.

—¡Ya sé que no está aquí, genio!—dijo 3PO—¿Dónde estará?

"Hay que buscarla"

—Desde luego que sí.

R2 se asomó por la alcoba asegurándose de que Padmé no estuviera en el tocador o en el armario, cuando regresó a la puerta se detuvo en el escritorio, y vio algunos de sus apuntes.

"Ven aquí"

—¿Qué quieres?

"Mira lo que ella puso"

—No nos conciernen sus estudios, R2, eso es muy grosero.

Si tuviera ojos, R2-D2 se hubiera quedado bizco de tanto rodarlos cuando hablaba con C-3PO.

"¡Mira aquí!"

—¿Qué te pasa hoy? Para mí que ocupas una actualización, mira que espiar los apuntes de… ¡oh, cielos!

R2 emitió un sonido de satisfacción, mientras 3PO leía la palabra "Sith" en varios de los enunciados de Padmé.

—Parece que la señorita Padmé está estudiando sobre los Sith—dijo 3PO—¿Pero de dónde habrá sacado ella esa curiosidad?

"Seguramente de un libro"

—No lo creo, hasta ahora ella solo ha leído libros de historia y leyes de la República, y…

"¡Serás tonto! ¿qué no recuerdas el Imperio Sith, hace más de mil años?"

—Tu lenguaje siempre deja mucho que desear. Perfectamente estoy enterado de ese evento histórico tan antiguo, pero dudo que la señorita Padmé haya…

"Deja de debatir y revisa"

—Eres un desastre.

A pesar de su queja, 3PO revisó los libros que Padmé tenía sobre el escritorio, y encontró el apartado de leyendas que la había disgustado. R2 comenzó a preocuparse, la señorita Padmé no tenía un pelo de tonta y 3PO no era el droide más discreto, si ella tiraba de los hilos correctos, el droide de protocolo estaría perdido.

"Tenemos que distraerla, hacer que deje de pensar en los Sith" sugirió.

—¿Y cómo podríamos hacer eso?

"Hay que sugerirle más pasatiempos que el estudio"

—¿Cómo cuáles?

"No lo sé, debemos pensar en eso. El amo Anakin se enfadará mucho si la señorita Padmé descubre su identidad"

—Sabes muy bien que al amo no le gusta que lo llames así, R2.

"Él no está aquí ¿cierto?"

—Te juro que eres un desastre, no sé de dónde saco la paciencia para estar contigo R2-D2.

"Deja de quejarte y ponte a pensar en ideas para distraer a la señorita Padmé"

—Bueno, aceptaría sugerencias ¿sabes?

"Quizá las plantas"

—¡Absolutamente no! ¿qué no tuviste suficiente con el último castigo del amo?

"Solo nos mandó a la bodega dos días"

—Hablo enserio, esa no puede ser una opción.

R2-D2 hizo un sonido similar a un suspiro, intentando pensar. Solo esperaba que el amo Vader no se diera cuenta de que Padmé comenzaba a tener investigar cosas que no le convenían.

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Vader estaba ensamblando unas piezas en su taller cuando sintió un potente miedo provenir desde el otro lado de la nave; siendo Padmé la única humana en todo el Executor, muy frecuente sentía sus emociones o escuchaba sus pensamientos aun cuando él no lo intentaba. La mujer tenía una mente muy extraña, a veces le era difícil leerla, y en otras proyectaba casi todo su sentir. Vader la ignoraba casi siempre, pero esta vez sentir su miedo llamó poderosamente su atención.

¿De qué estaba asustada la mujer? No había nada en el Executor que ella no conociera ya y él no la había molestado en dos días.

Pensando que algún droide había funcionado mal, o que C-3PO había hablado de más, Vader dejó las piezas en las que estaba trabajando sobre la mesa y caminó al otro lado del taller, donde estaban sus pantallas, introdujo los códigos correspondientes y miró la cámara en la habitación de Padmé. Le sorprendió que ella no estuviera ahí.

Tampoco estaba en el Banco de Datos, ni en la sala de entretenimiento. Cuando la encontró en el comedor, frunció el ceño, ella casi nunca iba ahí, solía comer en su alcoba. Lo más raro fue que la vio sentada en una mesa, totalmente sola, con una taza de té en sus manos y mirada perdida.

"¿Qué rayos te pasa, mujer?" pensó Vader. Ni 3PO ni R2 estaban ahí, así que no podía culpar a esos droides por cualquier cosa que la hubiera asustado.

Intentó leer su mente, pero Padmé tenía la cabeza en blanco, parecía perdida en su entorno, como si hubiera desconectado su cerebro para dejar de pensar. Vader presionó un poco en su mente para poder ver sus recuerdos, pero vio en el monitor el momento exacto en que Padmé se llevó sus manos a las sienes frunciendo el entrecejo por el repentino dolor de cabeza, y se detuvo.

Vader había sufrido a manos de su Maestro ese tipo de tortura no pocas veces, Sidious solía reírse mientras Vader gritaba en el suelo mientras su Maestro usaba su cabeza como un parque de diversiones. Una sola vez había torturado de esa forma a un enemigo, y no era un recuerdo particularmente grato, no era algo que quisiera hacerle a Padmé.

Además, Padmé se veía lo suficientemente abatida, y cualquiera que fuera la cosa que la asustó no podía ser serio, ya había perdido mucho tiempo en esto.

Vader apagó las pantallas y regresó a su mesa de trabajo, pero por más que lo intentó, sus pensamientos regresaron a Padmé todo el tiempo.

La luz volvió a entonar ese suave y seductor canto.


Canción del capítulo: "Evermore" (por siempre) de la película La Bella y la Bestia 2017 (traducción hecha por mí)

Eso es todo por ahora...

Sé que es un capítulo algo más corto que los anteriores, pero no quería extenderme de más en pensamientos que después tendrán una reflexión más profunda. En el próximo capítulo seguiremos en el Executor, y veremos nuevas interacciones entre Vader y Padmé.

Espero les haya gustado, mil gracias por leer ¡abrazos y besos a todos!