PDV de Elsa.
Caminé por los pasillos inquieta, buscando entre la multitud a Jack, estaba ansiosa por encontrarlo y contarle sobre lo bien que me había ido en mi examen de francés, pero me sentí decepcionada al no encontrarlo.
Había pasado tres días desde nuestra segunda cita en la pista de patinaje, todo fue perfecto, desde la idea de enseñarme a jugar hasta la pizza que comimos en el Restaurante de Tony, al cual acordamos volver pronto. Pero sin duda lo mejor de ese día fue cuando él y yo compartimos un momento en el hielo, podría jurar que estaba por besarme… si tan solo Lucio no hubiera interrumpido.
-Hola Punzie- me recargué frente a su casillero.
-¿Estas bien?, te escuchas algo triste- sin querer la decepción que sentía por aquel beso fallido se había transmitido a mi voz.
-Oh, sí, lo siento- sacudí mi cabeza tratando de concentrarme -¿Y tú?, ¿te sientes mejor?- entre yo y mis tíos habíamos luchado por evitar que ella se autodestruyera por el estrés, mi prima anhelaba entrar a una de las universidades de artes más prestigiosas de New York y por ello se estaba exigiendo mucho.
-Sí, estoy mucho mejor ahora que tengo más claro lo que quiero hacer- suspiró con alivio.
-Muero por ver tu trabajo- tal vez Jack y yo podríamos ir juntos a la exhibición.
-Yo también muero porque lo vean- cerró su casillero.
-Chicas- Merida llamó nuestra atención desde metros de distancia, se movía con pasos rápidos y pesados –Tienen que escuchar esto- se veía preocupada.
-¿Qué sucede?- su expresión y voz nos asustó.
-Anna está en la oficina del director-
Jadeé al escuchar esto -¿Qué?, ¿Por qué?-
-Estábamos en un examen con Maléfica cuando la atraparon pasándole las respuestas a Dawn Bellwether y a Vanessa, sus nuevas mejores amigas- esto último lo dijo con un tono de repulsión.
-¿Las chicas con las que almuerzan Hans y ella?- No podíamos creerlo.
-Sí, al parecer Maléfica creyó que era Anna la que trataba de hacer trampa y ya saben cómo es-
-Mis tíos la van a matar… y yo también la voy a matar- con la punta de mi dedo índice y gordo apreté el puente de mi nariz.
-Y una vez que lo hagan yo la remataré, tenlo por seguro- Rapunzel me apoyó.
-Gracias por avisarnos Merida- le sonreí con tristeza.
-No hay por qué, pero creí que tus padres hablarían con ella- miró a mi prima sin comprender.
-Lo hicieron- Rapunzel le explicó –Y ella usó su carta de orfandad-
-¿Carta de orfandad?- La chica de rizos arrugó el entrecejo sin entender.
-Siempre que ella quiere obtener el permiso de ellos para algo emplea la misma táctica, les dice lo mucho que ambos significan para ella y que está feliz de tener quien se preocupé por ella y remata el asunto diciendo que son como sus padres- debía de admitir que Anna sabia jugar sus cartas –Así fue como obtuvo el permiso de perforarse las orejas-
-Ohhh- nuestra amiga asintió comprendiendo.
-Y ahora Hans ira a cenar esta noche a nuestra casa para "evaluarlo"- Rapunzel hizo comillas con sus manos.
-Qué bueno que nunca tendré esa clase de problemas con mis hermanos- ella abrió los ojos pensando.
-Necesito ir al baño, ¿me acompañan?- Punzie preguntó.
Antes de poder asentir un ruido llamó mi atención -¿Jack?-
-¿Estas bien?- Corrimos a auxiliarlo.
Nuevamente había tropezado -¡Lo estoy!- se apresuró a ponerse de pie.
-¿Seguro?- le pregunté.
-Sí, solo se dañó un poco mi autoestima, pero ya me acostumbré a eso-
Las tres reímos.
-Bueno, los dejaremos hablando, te veré en clases- nuestras amigas nos dejaron solas, agradecí aquel gesto.
-¿A dónde ibas?- le pregunté.
-Te estaba buscando para preguntarte por tu examen- caminábamos lentamente por los pasillos.
-Me fue muy bien, gracias por ayudarme a estudiar- le sonreí.
-Bueno, ahora que terminaste con eso, viene la parte divertida…- lo miré esperando la respuesta –podrás relajarte un poco, es viernes-
Me encogí de hombros –Todavía tengo mucha tarea que terminar, pero supongo que podría tomarme la tarde de hoy libre-
-¿Te gustaría hacer algo juntos?-
-Creo que… sí, me gustaría- me preguntaba que planearía para esta vez -¿Qué quieres hacer?-
Él suspiró cursándose de brazos, podía leer en sus ojos que varias ideas se formaban en su cabeza –Mh, ¿Qué sueles hacer cuando descansas un viernes por la tarde?-
-Me gusta leer- respondí con sencillez.
Él se rio un poco –Ya lo creo, pero además de eso, ¿no hay algo más que hagas por tu cuenta?-
-¿Te refieres a solas?, ¿sin las chicas o ustedes?- era una pregunta difícil, mis mejores momentos de recreación eran al lado de mis amigos y familia –Además de eso y patinar, no recuerdo alguna otra cosa-
-Vamos Elsa, dame algo- volvió a reír –me gustaría hacer alguna actividad que te gusté y que yo no conozca-
-Lo siento- me sentía apenada ante mi falta de personalidad –No soy muy interesante-
Él se detuvo por unos segundos mirándome fijamente –No vuelvas a decir eso- con su dedo índice tocó la punta de mi nariz.
Esto me hizo estallar en risas -¿A caso acabas de tocar mi nariz?- era un gesto algo infantil y cursi viniendo un tipo como él.
-Ignora eso- pude notar un ligero sonrojo en sus mejillas.
-Elsa de Arendelle, a partir de hoy mi misión en la vida es ayudarte a obtener nuevos hobbies-
-Bueno, el hockey fue una muy buena idea, seguro tienes algo más en mente-
Asintió –Por supuesto, se me ocurren varias cosas- se acercó para poder verme mejor -¿Alguna vez has jugado algún videojuego?-
Negué –Jamás-
-¿Te gustaría intentarlo?- sus ojos brillaron lo cual ocasiono que terminara de convencerme la idea.
-¿Por qué no?, será divertido-
-¿Vamos a mi casa después de clases?- preguntó y yo volví a asentir.
.
.
.
-¿Tu madre no se molestará?- al llegar descubrimos que la casa de Jack estaba vacía después de que todos salieran a dar un paseo al parque.
-No, le agradas, así que no le importará- subimos las escaleras y volví a aquel lugar que me había fascinado desde la primera vez que estuve ahí. Estar en la habitación de Jack era como estar en lo más profundo de su corazón; cada milímetro de este espacio albergaba algo de él, cosas que no cualquiera podía ver.
-Listo- Él me mostró en alto el Nintendo Switch y se dejó caer en su cama –Ven- se movió haciéndome un espacio a su lado.
Me acomodé en el borde de la cama y él me miró arqueando las cejas –Te caerás, acércate más- sentí su brazo rodear mi cintura para acercarme a él quedando pegados.
Él se encontraba cruzado de piernas y las mías se doblaban a un costado
-Madame- me dio el control azul quedándose él con el rojo, casi como si supiera que quería ese.
-Gracias- lo observé colocar la consola frente a nosotros y unos cuantos juegos -¿Cuál prefieres?-
Seleccioné el que más llamaba mi atención.
-Súper Mario party, buena elección-
El tiempo se pasó conforme jugábamos, tanto que había olvidado que tenía un compromiso en un par de horas en casa.
Suspiré con fastidio –Lo había olvidado- Jack pausó el juego.
-¿Qué sucede Copo de Nieve?- preguntó sin esperar aquella reacción.
-Hans ira a cenar con nuestra familia-
Sus ojos se abrieron -¿Qué?, ¿Por qué?-
-Anna quiere probarnos que es una buena persona- expliqué.
El también suspiró desanimado –Bueno, supongo que será mejor que te llevé a casa-
-Supongo que sí- dejé que mi cabeza descansara en el respaldo de su cama mirándolo, él hizo lo mismo y en cuestión de segundos nos encontrábamos cara a cara a tan solo unos centímetros.
-El otro día- comenzó a hablar –en la pista de patinaje…-
-¿Sí?- pregunté ansiosa por escuchar lo que tenía que decir al respecto.
-Nosotros…- veía como comenzaba a dudar de sus palabras.
-¿Sí?- sonreí un poco acercándome aún más a él intentando alentarlo a que continuara.
-Hay algo que he querido decirte- sus fríos dedos acariciaban mi rostro.
-Jack…- él dejaba que sus ojos se cerraran lentamente conforme se inclinaba hacia mí –Alguien está tocando el timbre- susurré.
-¿Mh?- se detuvo a unos escasos milímetros de mis labios, nuestras narices se rozaban y podíamos sentir la agitada respiración del otro –No importa- yo tampoco quería que volvieran a interrumpir este momento, pero…
-Podría ser algo importante- tomé todas mis fuerzas para poder alejarme de él y hacerlo entrar en razón.
Él rodo los ojos y se rio –Esta bien- gruño conforme se ponía de pie y salía, solo escuche sus apresurados pasos bajando por las escaleras.
Aproveché la pausa para tomar aire y tratar de calmarme a mí misma, posiblemente cuando regrese terminaríamos la escena que comenzamos y debía prepararme mentalmente para lo que le iba a decir.
-Jack, me gustas mucho, más que como amigo…- suspiré analizando mis palabras.
Tal vez debía dejarlo fluir, no pensar en nada, solo actuar.
Me puse de pie para estirar un poco mis entumecidas piernas y vi aquello como una oportunidad perfecta para volver a revisar el catálogo de dibujos de Jack, tal vez algún niño le había dado alguno nuevo.
Al revisar las paginas cubiertas con color no encontré nada nuevo, eso fue un poco decepcionante, pero podía enfocarme en las fotografías que colgaban junto a estos.
Solté una carcajada al ver a un Hipo más joven durmiendo mientras era cubierto con crema batida.
Seguro era obra de Jack.
Después miré una foto reciente que nos habíamos hecho todos en un viaje escolar el año pasado cuando fuimos al Museo Americano de Historia Natural en New York, ese viaje era muy significativo para todos ya que fue en este dónde todos conectamos por primera vez. Me sentí algo nostálgica al verla y vernos a ambos estando tan separados.
Si hubiera sido más valiente las cosas tal vez serian diferentes ahora.
Al bajar mi mirada a una esquina una tira de fotografías interrumpió mis pensamientos de inmediato, la tomé con brusquedad para comprobar que mis ojos no me engañaran.
-Jack…- era una serie de fotografías tomadas en una cabina de fotos, en ellas aparecía Jack y Rapunzel, ambos se encontraban haciendo muecas divertidas, pero esto no era lo impactante. En la última fotografía él y Rapunzel se encontraban besándose.
Sabía que eran fotografías antiguas por cómo se veían ambos, ella todavía tenía su cabello largo… pero aun así dolía.
¿Por qué seguía conservando esto?
Mi pecho subía y bajaba por las agitadas respiraciones y no pude evitar llorar como una niña pequeña. Sentía mi corazón quebrándose a la mitad por una estúpida fotografía.
¿Por qué Elsa?, ¿Por qué esto te afecta tanto?
Escuché unas pisadas estruendosas acercándose a la habitación, la puerta se abrió casi de golpe. A pesar de mis desatadas emociones no pude ignorar el hecho de que Jack se veía furioso.
-Lo siento Elsa, tenemos que irnos- se veía tan enojado que ni siquiera había notado el estado en el que me encontraba.
Tomó una chaqueta de su armario, sus llaves y finalmente me miró.
-¿Qué sucede?, ¿Por qué lloras?- asustado por mis lágrimas se acercó para verme.
-¡No!- lo aparté al ver que intentaba tomarme entre sus brazos –Por favor no me toques- estampé contra su pecho la tira fotográfica, tomé mis cosas y salí corriendo como alma que llevaba el diablo.
-¡Elsa!- él corría tras de mi desesperado, tanto que tropezó varias veces -¡Déjame explicarte, por favor!-
Al salir vi un auto desconocido estacionado sin nadie dentro, pero no le tomé mucha importancia, solo quería salir de ahí, corrí por la calle alejándome un par de cuadras
-¡Elsa!- él me frenó colocándose frente a mí –Por favor… déjame… déjame que te explique- él jadeaba cansado y aterrado –Por favor, confía en mi-
-¿Confiar en ti?- grité furiosa golpeándome la frente con el puño maldiciendo el haber sido tan estúpida -¡Es mi prima, la novia de uno de tus mejores amigos!- lloré.
-Fue hace un par de años y Eugene lo sabe- se apresuró a decir.
-¿Y sabe que todavía guardas una foto de su novia besándose contigo?-
-No- murmuró.
Aguantando las ganas de volver a llorar intenté volver a correr, pero él volvió a detenerme –Escucha, quedarme con esa foto fue una cosa muy estúpida de mi parte y eso me convierte en un estúpido, pero tienes que creerme… no la guarde por las razones que tú crees, por favor- su voz estaba ronca y sus ojos húmedos, como si estuviera intentando no llorar –Punzie es mi mejor amiga y en ese entonces éramos jóvenes y cometimos el error de confundir la amistad con el amor-
-¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?- pregunté.
-Solo un par de meses, lo juro, puedes preguntarle a ella... fue tan corto que nadie más se enteró- sus ojos me suplicaban.
-¿Por qué no se lo dijeron a los demás?- ahora que estaba menos cegada por el despecho le estaba dando la oportunidad de contar su lado de la historia.
-Porque no vimos una razón para hacerlo, era algo tan infantil que no tenía sentido-
-¿Y por qué guardaste la fotografía?-
Tomó aire –Porqué para mi fueron buenos recuerdos, no sé si ella todavía tenga las suyas, lo más probable es que no… pero ese día nos habíamos divertido tanto que cuando terminamos quería quedarme con las cosas buenas… pero me desharé de la fotografía si eso te hace sentir mejor, no es la gran cosa-
Lo miré a los ojos -¿Seguro que ya no sientes nada por ella?- mi pulsó disminuyo esperando la respuesta.
-Solo la veo como mi mejor amiga, tu eres quien de verdad me gusta-
Con estas simples palabras él lo hizo elevarse al mil por hora.
-¿Qué?-
Él se rio y se sentó en la acera frotándose el rostro con cansancio –Esto no era para nada lo que tenía planeado-
Me puse en cuclillas a su lado –Pero sí, me gustas desde el año pasado- su confesión se oía tan sincera y sus ojos desbordaban ternura, tanta que solo quería lanzarme a sus brazos y besarlo.
Pero no podía ser tan egoísta y dejarlo seguir estando conmigo sin hacerle ver lo horrible que era y como cometía un error al decir esas cosas.
-Jack…- cerré mis ojos sin poder decir nada.
-Descuida, no tienes por qué corresponderme, nunca lo esperé de hecho… así que en realidad no importa-
No dije nada, no podía, a pesar de que mi pecho iba a reventar al verlo tan triste.
¿Yo también acababa de romper su corazón?
-Pero al menos déjame llevarte a tu casa, no puedo dejarte volver sola- se puso de pie para volver por su auto –Espera aquí, por favor, no tardare-
Al verlo de espaldas alejándose de mi sabía que lo que estaba por hacer me convertía en el peor de los monstruos, pero no podía impedirlo.
No podía impedirme ser egoísta esta vez.
-Lo siento Jack- como pude me incorporé corriendo hacia él -¡Jack!-
Él se giró viéndome saltar hacia él, muy apenas logro reaccionar a tiempo para recibirme en sus brazos sin caer.
-Elsa- sentía su rostro hundiéndose en mi cabello mientras lo acariciaba y me levantaba haciéndome girar, era como flotar.
-Tu también me gustas desde hace mucho- finalmente se lo había dicho.
Reprimiendo mis ganas de besarlo y apartando suavemente su rostro, el cual tenía las mismas intenciones, le aclararle algo –Me gustas, pero todavía no quiero que esto vaya más lejos, creo que debes conocerme mejor, una vez que lo hagas y si aún sigues viéndome de la misma manera… entonces podría pasar-
Él me lanzó una mirada de confusión –Elsa… eres la persona más pura de este mundo, no entiendo porque hablas de ti de esa manera- sentí mis pies volver a tocar el suelo, pero él no se apartó del abrazo.
-No me conoces tan bien Jack- le dije con seriedad.
Sentí sus labios sobre mi mejilla –Si eso es lo que quieres… está bien, pero en lo que a mí respecta, no tengo nada que pensar- me encantaba la sensación que producía su toque sobre mis mejillas.
-Por favor Jack- lo miré con ojos suplicantes.
Suspiró resignado –Te llevaré a casa- me soltó solo para tomar mi mano y caminar juntos de regreso a su casa.
Por primera vez en mucho tiempo me estaba permitiendo pensar en mi felicidad y me encantaba.
Este será el último capítulo por aproximadamente un mes, debo ponerme al corriente con otra historia y resolver unos pequeños huecos argumentales de esta trama :c
¡Al menos los dejaré con un capítulo de confesión!
Si a alguien le interesa mi otra historia la pueden encontrar en mi perfil de fanfiction.
Cristina: ¡Gracias por volver a comentar! Espero este capítulo haya cubierto tus expectativas fallidas del anterior. Cuídate mucho y pues no nos veremos en unos días pero intentaré apurarme en la otra historia para publicarla.
