Nota de autor: Por primera vez escribo una jajaja. Quería tomar un pequeño momento para agradecer a las personas que han agregado esta historia en sus favoritos y en especial a Luapadmimi y a Francheescake (espero estén bien escritos) por dejar sus reviews, lo aprecio mucho. Espero estén disfrutando leer esta historia tanto como yo disfruto escribirla.
Sen abrió los pesados párpados la luz que entraba a su derecha la cegó por un momento. Intentó llevar su mano a su rostro para protegerse del ardor que le provocó y sintió las vendas en lugar de su piel.
"Ha despertado..." "¿Puede ver esto?" Alguien movía un objeto frente a ella pero apenas podía distinguir que era. Sus ojos volvieron a cerrarse y todo fue oscuridad y calma.
Abrió los ojos nuevamente y solo vio oscuridad, poco a poco sus retinas se fueron adaptando a la escasa luz y vio a una mujer vestida de blanco sentada a su lado.
"¿Donde estoy?" Intentó sentarse pero sus brazos estaban atados a la cama.
"Está a salvo... llamaré de inmediato a Lady Tsunade." La mujer se levantó y desapareció a través de una puerta.
"Lady Tsunade... ¿estoy en Konoha?" Por primera vez notó las máquinas a su alrededor marcando sus signos vitales con símbolos que no lograba entender.
La puerta se abrió de nuevo y una mujer entró acompañada por dos hombres de blanco.
"Veo que ha despertado, es un alivio." Sus hermosos ojos café miraron fijamente los de Sen, los hombres detrás de ella ocultaban sus rostros sonrojados detrás de unas plantillas metálicas.
"Debo suponer que han salvado mi vida..." Sen inclinó su cabeza en una pequeña reverencia. "Gracias Hokage sama"
"No hay nada que agradecer" Tsunade le dedicó una amplia sonrisa. "Atamos tus manos para poder realizar el tratamiento adecuado." Uno a uno fue soltando los cinturones que ataban sus brazos. " estuviste a punto de perderlas..."
De golpe llegaron a Sen los recuerdos de su encuentro con el Daimyo, los cuchillos atravesando sus manos y clavándose al suelo de tatami.
"Viajabas con mi discípula, una excelente ninja médico" Tsunade comenzó a desatar las vendas "Sakura detuvo el sangrado a tiempo y gracias a eso hoy estás con vida."
"Sakura..." Sen recordó a la alegre ninja de pelo rosado. "¿Qué pasó con el señor del Rayo?"
"No es momento de hablar de eso..." Tsunade examinó sus manos, Sen las acercó a su rostro, apenas podía ver la cicatriz de los cuchillos. "Vaya... ha cicatrizado muy bien, creo que no tendrás marcas."
"Deseo ir a casa..." Tsunade frunció el ceño, algunas arrugas se formaron en su frente. "¡¿Dónde están mis acompañantes?!" Sen intentó quitarse los cables que medían sus signos vitales y la intravenosa que impedía su deshidratación.
Tsunade y el equipo médico la sostuvieron para evitar que se hiciera daño.
"Ellas están bien..." mintió la rubia. Una vez los médicos la ataron a la cama, la Hokage les dio la orden de retirarse.
"Sabes que tu padre ha cometido una imprudencia imperdonable." Tsunade rascó su cuero cabelludo buscando las palabras. " Nos ha puesto a todos en medio de un gran problema."
Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Sen.
"Si no regreso estoy segura de que él vendrá hasta aquí..." Tsunade acarició la cabeza de la chica tratando de calmarla.
"Ya hemos hablado con tu padre y acordó que permanezcas aquí por tu seguridad, no fue fácil pero a veces puedo ser muy convincente."
Los ojos violeta de la chica se posaron sobre ella. "¿Bajo qué condiciones?"
"Me alegra que lo entiendas, aún no es momento de hablar de eso pero esperamos de ti toda la colaboración posible. Ahora trata de dormir..." Tsunade saco una jeringa y puso un líquido incoloro en su intravenosa. "Mañana por la mañana todo se verá mejor."
La mañana siguiente se le permitió comer un poco de fruta para desayunar y algunas enfermeras le dieron masajes en las piernas para reactivar su circulación.
"Necesito que peinen mi cabello y pongan bálsamo en mi rostro." De inmediato las enfermeras trajeron lo necesario para obedecer sus deseos, la orden era evitar a toda costa que se disgustara.
Mechón por mechón fueron deslizando el cepillo hasta que su cabello adquirió un brillo saludable. Lavaron la piel de su rostro con paños de algodón y pusieron el bálsamo hidratante.
Sen contempló su trabajo en el espejo "necesitan un poco más de práctica pero me siento presentable"
Las enfermeras intercambiaron miradas incómodas, era la primera vez que recibían a la hija de un lord.
"¿Cuándo podré irme de aquí?"
"En unos días cuando su condición mejore"
Alguien tocó un par de veces la puerta y una de ellas fue a abrirla mientras la otra ayudaba a Sen a sentarse en el borde de la cama.
Sakura entró con un gran ramo de flores envuelto en papel.
"Tsunade sama dijo que ya estaba consciente y vinimos a traerle esto" las enfermeras tomaron las flores y las acomodaron.
"¿Vinimos?.." Sen pasó sus manos por su cabello verificando que todo estuviese en su lugar.
"Kakashi Sensei espera afuera..." su reacción le confirmó a Sakura sus sospechas,
"Soy una maleducada..." Se puso delante de la ninja y le hizo una pronunciada reverencia "salvaste mi vida, muchas gracias Sakura de Konoha"
La pelirosa movió frenéticamente los brazos frente a ella. "No fue nada, era nuestro trabajo."
Sen le sonrió y la invitó a sentarse junto a ella. Las dos hablaron como si se conocieran de siempre ante la mirada atenta de las enfermeras.
Cuando terminaron de platicar y mientras Sakura se despedía, Sen clavó la mirada en la puerta, esperando que volviera a abrirse.
Pasaron varios minutos que se hicieron horas y la puerta se mantuvo cerrada.
