Dedicado a una chica en Wattpad que me inspiró con su manera de expresarse..


Si hubiese una palabra capaz de describir a Aioros era fuego.

Aioros de Sagitario era fuego.

Él era una llama capaz de brindarle cobijo y calor a sus seres queridos, y un incendio capaz de arrasar y convertir en cenizas a sus enemigos.

El fuego de la determinación se mostraba en su mirar, su presencia resultaba caliente e imponente en contraste con el aura fría de la mayoría de sus compañeros.

En su corazón refulgía su espíritu guerrero y una cálida ternura que se reflejaba en su sonrisa. Resultaba atrayente el calor de su alma pura.

Y por alguna razón, el fuego se interesó en el agua.

Porque ella, Mei Ling, era agua.

Era una muchacha frágil.

Era eso lo que le reflejaba la palidez en su piel, la gracia de sus curvas, sus manos pequeñas y pálidas y la fineza en sus facciones.

Era frágil, pero a la vez en ella había algo oscuro, tentador. El aura de una seductora y a la vez, la de una agresora.

Ella era de sentimientos volubles y naturaleza increíblemente sensible, su sonrisa era lenta y dulce, sus movimientos eran delicados y sugestivos, su voz era suave, melódica y de tono pausado y su personalidad dócil y sutil. Era sencillamente la feminidad en persona.

Parecía una princesa hecha y derecha, la damisela en apuros que siempre atrae a los hombres, sobre todo a alguien como él que tenía tendencia a ser un salvador*.

Pero Aioros notaba algo más detrás de ese aspecto etéreo y eso era cierta oscuridad en su aura, un deje de frialdad en ella que le inspiraba un aire misterioso.

Porque a pesar de esa belleza que poseía, nadie la conocía realmente, nadie podía describirla exactamente o jactarse de conocer todos sus secretos.

"Igual al agua, es bella y ondulante, aparentemente serena, pero es imposible saber que clase de caos habita en el fondo"

Aioros jamás sabría exactamente que fue lo que le atrajo de ella y lo impulsó a acercarse, pero cuando lo hizo se llevó una sorpresa.

Aquella excesiva cortesía y atrayente ternura eran una máscara, una máscara que disfrazaba una intensa desconfianza que aumentó la curiosidad del hombre hacia ella.

¿Por qué aquella desconfianza? ¿A qué se debía ese repliegue?

Ella no quiso que lo supiera, pero él lo supo.

Que ella no era lo que parecía, ella tenía sus manos manchadas de sangre y una esencia demoníaca anidando en su interior.

Ella era una especie de mitad demonio, educada para seducir y luego destruir. Cosa que había intentado fallidamente hacer con él.

Aioros cumplió su objetivo. La había desenmascarado, había descubierto el caótico fondo del agua, pero en vez de asustarse o sentir repulsión, aquél secreto aumentó su instinto de protección.

Era extraño, antinatural el que el fuego sintiese tal cercanía hacia el agua, pero así fue.

Aioros se acercó aún más sin pensar en lo que podría pasarle, ahondó más en ella sin temer apagarse.

Y cuando menos se dio cuenta, él no se extinguió sino que se encendió todavía más. Pues Mei prendió otra flama en su interior.

Aioros se enamoró de ella, de todo en ella, desde aquella superficie de serenidad hasta el caos en el interior, pues descubrió que sí se superaba el caos, hundirse en el agua era algo fascinante, refrescante y hermoso.

— Mei-Mei, tú eres hermosa. No sólo en el exterior sino también en el interior.

El fuego cedió al encanto del agua.

Y el agua cayó ante el brillo y el calor del fuego.


¡Ya está listo el día 8! Para los que no sepan, Mei-Mei es un apodo y el Salvador es una especie de objetivo que aparece en el libro "El arte de la seducción"...