Hola mis sensuales lectores de nuevo yo con la actualización semanal de mi fic como lo prometí

A leer…


Descubriendo la Verdad


-Muchas gracias maestro—nos inclinamos ante Daisuke. Luego de dos días en el templo Miroku ya estuvo lo suficientemente recuperado para seguir nuestro viaje. Él no se veía diferente pero la verdad era otra, el maestro Daisuke no solo lo había ayudado con su maldición también lo había ayudado con su poder espiritual al igual que a Kikyo y a mí. Los últimos días la pasamos leyendo y perfeccionando nuestras habilidades con los libros y los consejos de Daisuke, fue fácil para nosotros fortalecernos, no había mejor maestro que el primero de todos.

-Espero haber podido ayudarlos—dijo cubriéndose parcialmente el rostro con el abanico.

-No sé cómo agradecer lo que hizo por mí, maestro—mire a Miroku de todos nosotros él era el más agradecido.

-Sigue entrenando monje no desperdicies esos pergaminos—Miroku asintió mientras apretaba más los pergaminos que le había dado Daisuke contra su pecho. Pensé en el libro que tenía en mi mochila sin duda aún tenía mucho que aprender—Fue poco tiempo pero fueron una espléndida visita—Daisuke nos sonríe; su personalidad era muy cálida casi no podía creer que fue el mismo hombre que nos recibió—Espero que encuentres al fin lo que ansía tu alma sacerdotisa Kikyo—ella simplemente asintió ante las palabras del maestro—Me hubiera gustado ayudarte más Kagome.

-Me ayudó mucho maestro, estoy muy agradecida con usted—respondí inclinándome de nuevo ante él.

-Aun así ¿te gustaría otra pequeña ayuda?—lo mire intrigada.

-¿Otra ayuda maestro?—pregunte curiosa.

-Nunca lo había hecho pero tu reiki es muy fuerte estoy seguro que es posible ¿te interesaría tener un espíritu guardián?—lo mire asombrada y algo dudosa, fije mi vista en los niños que servían el templo, aunque sabía que muchos de ellos no era más que espíritus de papel y otros espíritus creados por el templo hace muchos siglos, no pude evitar verlos como niños—La apareciera que tomen dependerá de ti—ya estaba acostumbraba a que Daisuke respondiera mis preguntas silenciosas, asentí decidida.

-¿Qué tengo que hacer?—dije dispuesta a intentarlo.

-¿Recuerdas cómo invocar un espíritu de papel?—asentí, era uno de los hechizos que me había enseñado—Canaliza la energía en tus manos y yo ayudare con el resto—hice lo que me pido; una gran cantidad de reiki fue drenado de mí, pero solo sentí un pequeño tirón. Veo como la energía en mis manos comienza a tomar forma y de repente esta se impulsa al cielo y un enorme perro del doble de tamaño de una Kirara transformada aparece, retrocedo un paso cuando los ojos rojos del inu se fijan en mí y en un abrir y cerrar de ojos se encoge y cae en mis brazos un pequeño Spitz japonés de color blanco y ojos azules.

-Umj, curiosa forma—el comentario de Inuyasha me hizo sonrojar pero no dije nada.

-De hecho es muy curioso—dijo Daisuke mirando a el perrito en mis brazos—No espere que resultara así.

-¿Qué quieres decir maestro?—pregunte.

-Este cachorro no es muy diferente de la nekomata que está con ustedes, al contrario de los espíritus guardianes de este templo este pequeño está tan vivo como tú o yo—mire al cachorro que se acurrucaba en mis brazos.

-Eres alguien muy extraña, Kagome—suelto una risita por el comentario de Daisuke eso ya lo había oído antes.

-¡Qué lindo!, ¿cómo lo va a llamar señorita Kagome?—dijo Rin acercándose a mí junto con Shipoo.

-Shiro—respondo acariciándolo, este ladro lamiéndome la mano.

-Que original—le saco la lengua a Inuyasha.

-Muchas gracias por todo—me despedí de nuevo y seguí a los chicos que comenzaron a bajar las escaleras.

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-Inuyasha-san—me detengo ante el llamado de Daisuke lo miro un poco incómodo no estaba acostumbrado a que me llamaran con tanto respeto—No dude en venir si ocurre algo extraño—lo mire con curiosidad pero asiento y sigo a los chicos. Ese hombre era extraño y no solo él, también este templo.


Llevábamos tiempo caminando, ya iba a ser casi medio día así que paramos para poder comer. Pensé en Sesshomaru no lo había vuelto a ver desde que salió del templo, me pregunté qué hacía, ¿volvería pronto? Desde que se había ido me sentía extraña como si algo me faltara, lo cual no podía ser posible.

-¿Qué es esto señorita Kagome?—mire a Rin delante de mí, no la había sentido, siempre me sumergía profundamente en mis pensamientos cuando pensaba en él. Me fijo en lo que me mostraba era una sombra de ojos y un lápiz labial lo mire extrañada.

-¿De dónde sacaste eso Rin?—dije tomándolos.

-Se cayeron de su bolsa cuando la señorita Sango sacaba unas cosas, Rin no quiso tomarlas solo tenía curiosidad—dijo bajando la mirada.

-Está bien cielo no te estoy acusando de nada solo quería saber; sé que eres una niña buena—dije acariciando su cabeza—Es maquillaje ves—aplique un poco de labial en mis labios.

-Oh, el rojo en sus labios le sienta señorita Kagome—me sonroje por el halago de Rin nunca había sido el tipo de chica que utilizaba maquillaje pero sabía cómo utilizarlo; gracias a mis amigas había aprendido lo esencial. Mire los cosméticos en mis manos, abrí la sombra de ojos me aplique un look de ojos ahumados en un tono negro poco intenso en la esquina exterior.

-¿Qué tal?— le pregunté a Rin que me miraba asombrada.

-Se ve hermosa señorita—solté una risita abochornada por su mirada de admiración.

-Maldición lo que faltaba—voltee hacia Inuyasha justo en el instante que sentí la presencia de dos fragmentos. Vi las intenciones de Inuyasha de desenvainar su espada pero por alguna razón la soltó y sonrió, su sonrisa fue maliciosa, me miró expectante como si esperara algo. Koga apareció en un torbellino a unos metros de mi, pero antes de que sus manos tocaran las mías Shiro saltó detrás de mí y se interpuso entre Koga y yo, mire asombrada las acciones de Shiro pero me distraigo cuando siento el agarre de Rin en mi falda, vi cómo se refugia detrás de mí. Pude sentir a Rin temblar, recordé lo que me había contado Sesshomaru, Rin había sido asesinada por los lobos de Koga.

-Quieto Shiro—este retrocede mientras tomo en mis brazos a Rin, calmándola un poco.

-¿Y ese perro?—Koga retrocedió cuando Shiro le gruño, transformado Shiro era muy intimidante al contrario de la ternurita que parecía cuando estaba en miniatura

-Koga que sorpresa—dije con Rin en brazos, noté la mirada extrañada de Koga.

-Oye, ¿esa no es la niña que está con el hermano del perro?—miró todo el campamento deteniéndose un segundo en Inuyasha y luego en Kikyo hasta llegar a mi nuevamente.

-Koga, debería aléjate un poco—estaba preocupada por Rin, estaba tensa en mis brazos y no dejaba de mirar a los lobos que estaban detrás de Koga.

-¿Qué es eso?—miró horrorizado la marca en mi mano; voltio hacia Inuyasha y se abalanzó contra él; Inuyasha lo esquivo y este le gruño con enojo—Maldito perro como te atreves hacerle eso a Kagome cuando tu olor está en esa miko.

-Siempre supe que eras idiota lobo pero no pensé que tu nariz fuera tan mala—Inuyasha respondió calmado, sin ninguna seña de querer pelear de hecho su sonrisa se volvió más grande.

-Koga basta, Inuyasha no me hizo nada—grite.

-No lo defiendas Kagome le haré pagar lo que hizo—suspiré exasperada; cargando a Rin con una mano mostré la marca, todo el campamento se quedó en silencio observando la media luna tatuada en mi muñeca.

-Esta marca la hizo Sesshomaru no Inuyasha—el jadeo de Sango fue lo primero que escuche, esta veía la marca como si fuera algo de otro mundo; Jaken se había desmayado, Miroku me miró con intensidad junto a un Shipoo que veía curioso la marca; Kikyo simplemente alzó una ceja y Inuyasha solo rodó los ojos sin decir nada.

-Pero Kagome, eres mi mujer—dijo incrédulo yo simplemente suspire.

-Koga los dos sabemos que eso no es cierto. Sé que recuerdas y cumplirás tu promesa del arcoíris lunar—noté sus intenciones de objetar pero se abstuvo.

-Estúpido perro cómo lo permitiste—casi golpee mi frente cuando Koga ignoró mi pregunta e insultó a Inuyasha.

-Calla lobo yo no tengo nada que ver en eso.

-Koga por favor hablemos—casi rogué note como poco a poco Inuyasha se comenzaba a irritar, no quería que pelearan—Sé qué es extraño pero Sesshomaru quiere ser mi amigo—Koga me miró con extrañeza vi sus intenciones de decir algo pero calló. Ya estaba un poco enojada todos actuaba raro por la dichosa marca y no sabía por qué, voltee hacia Sango con intenciones de acabar con mis dudas de una vez por todas, ella aun me miraba estupefacta quise avanzar hacia donde se encontraba, cuando siento la presencia de un nuevo fragmento y todo nos pusimos en guardia, algo se acercaba.

-Son muchos—dijo Sango.

-No es una presencia demoníaca—apuntó Miroku.

-Son humanos, muchos de ellos se acercan—Inuyasha veía a la lejanía mientras olisqueaba el aire.

-Se acerca un fragmento de la esfera—dije mirando el mismo lugar que veía Inuyasha.

-Está contaminado—escuchó decir a Kikyo.

-Si son humanos no será mucho problema ¿qué hacemos los atacamos?—pregunto Sango

-Esperemos, quizás podamos dialogar—Miroku era optimista pero si el fragmento estaba contaminado no podía estar en manos de una persona con buenas intenciones.

Desde la distancia pude ver un grupo de soldados caminando por el sendero de la pradera, nos acercamos al borde del camino.

-Son soldados—oigo decir a Koga a mi lado.

-Es un séquito al parecer es alguien importante—dijo Miroku a mi derecha.

-Son muchos más de los que creí—Sango tenía razón, eran mucho aun siendo solo humanos iniciar una pelea podría ponernos en una situación complicada.

-Solo son humanos no será nada—Koga tomó posición de pelea e Inuyasha lo imito aún más precavido. Nos miramos y entendí, Inuyasha no atacaría, no aún al menos.

-¿Quién tiene el fragmento?—pregunto Inuyasha, señale al hombre que estaba rodeado por los soldados justo cuando este volteo, nos miramos y algo en mi interior grito en alerta.

-Alto—el grito de hombre resonó por todo el lugar y en seguida todos los hombres se detuvieron, sentí a todos mis amigos tensarse, Shiro comenzó a gruñir, lo tomé en brazos antes de que se transformara no quería que pensaran que los íbamos atacar, el hombre que llevaba el fragmento se bajó de su caballo y caminó hacia donde me encontraba ahora el gruñido de Inuyasha se unió a los de Shiro—Mi lady—parpadee sorprendida por la inclinación del hombre lo mire extrañada—Fue difícil para mí no notarla dígame ¿es de esta región? nunca la había visto y conozco todas las familias nobles de mi territorio.

-Señor por favor disculpe a mi señora, han sido días duros para ella—mire a Miroku como si fuera enloquecido, pero calle al sentir su apretón en mi hombro.

-Monje—reconoció el hombre dirigiendo su atención a Miroku— ¿Son su escolta?

-Sí mi señor, nosotros nos encargamos de la joven ama—para ese momento todos veíamos a Miroku atónicos ¿qué demonios estaba diciendo?—Verá su antigua residencia se quemó y es la única sobreviviente, me temo—dijo con pesar—Nos dirigimos a un templo al sur de estas tierras.

-Veo—susurro el hombre volteando a verme—Mi lady por favor acepte mi ayuda, mi palacio no se encuentra lejos de aquí seguro está cansada, le ofreceré comida y un cómodo lugar de descanso—el hombre se había inclinado de nuevo ante mí, me sentí sonrojar. Era un noble señor que creía que era una señorita de alta cuna que había perdido todo, sospeche el plan de Miroku, me asustó la naturalidad con la que mentía.

-Yo me siento agradecida señor su ofrecimiento me halaga y si yo y mis amigos somos bienvenidos aceptaré su oferta—respondí con cortesía, no muy segura de sí así actuaría una señorita noble.

-Usted y sus acompañantes son bienvenidos—su mirada se dirigió a los demonios en nuestro grupo; lo miré con intensidad de nuevo esa vocecita me advierte, vi el fragmento de la perla en el pecho del hombre estaba contaminado, este hombre se mostraba cortes pero sospeche que solo era una máscara aun así le sonreí–Veo que han domado yokai– escuché el gruñido de Koga e Inuyasha molestos por lo dicho; en mis brazos Shiro se retorció tenía las orejas bajas y le mostraba los colmillos al hombre delante de nosotros.

-Estos demonios son mis compañeros de viaje señor—el hombre me vio con intensidad me sentí un poco intimidada pero no aparté mi mirada de la suya, en un milisegundo su mirada se volvió oscura volviendo a ser una máscara de formalidad igual de rápido.

-Entiendo mi lady–dijo en una reverencia– Disculpe mi descortesía; aún no me he presentado soy Kento el señor de estas tierras–dijo tomando mi mano y besándola en ese momento pude sentir como mi marca comenzó arde me solté de su agarre y la toque en el acto se calmó, Kento ignoro mi desaire y volteó a darle órdenes a sus soldados. Cuando estuvo lo suficientemente lejos como para no escucharnos Miroku hablo.

-Señorita Kagome al parecer el hombre se ha Interesado en usted—mire a Miroku con el ceño fruncido aun acariciando la marca—Por favor no se enfade conmigo piense que está es la solución para evitar un enfrentamiento, estoy seguro que podremos hacernos del fragmento sin pelear y disfrutar de su hospitalidad, por supuesto que no dejaremos que haga nada indebido—suspire profundo y asentí ante la explicación de Miroku, aunque aún no muy convencida, el plan no era malo, mire al enorme séquito de Kento sin duda podríamos con ellos pero no estaba segura si lo podríamos hacer sin que ninguno muriera. Sango y Kikyo caminaron hasta donde nos habíamos establecido comenzando a recoger todo hice un ademán de ir ayudarlas pero Inuyasha me detuvo.

-Si vas a fingir ser una dama de sociedad no puedes hacer esas cosas Kagome –mire a Inuyasha; este estaba serio y aun cuando me dijo esas palabras su mirada no se apartaba de los hombres de Kento. Analice las palabras de Inuyasha, él tenía razón. Era difícil recordar por su actitud, pero la madre de Inuyasha fue una princesa no era extraño suponer que él supiera cómo actuaba un noble—Y yo que pensé que mis problemas acabarían cuando dejaste usar la ropa de tu época—esta vez me miró; solté una risita yo también pensé lo mismo, pero al parecer mis ropas llamaban ahora más la atención.

-¿Entonces crees que parezco una señorita de alta sociedad?-dije un poco bromeando y un poco seria—la sombra de una sonrisa se asomó en la comisura del labio de Inuyasha.

-A primera vista eso pareces—su sonrisa se volvió más grande—Hasta que hablas claro—fruncí el ceño y él soltó una risita—Bromeó—dijo sobándose el brazo donde lo había golpeado—Diablos estás golpeando cada vez más fuerte—le saque la lengua.

-¿Qué opinas del plan de Miroku?—pregunte luego de un minuto en silencio, Inuyasha me miró un segundo y volvió a ver a los soldados seguí su ejemplo, Kento aún daba órdenes la verdad no sabía que tanto estaba organizando.

-Es muy acorde a él, después de todo es un estafador—respondió con un aire burlón—Pero tiene sentido; son humanos pero son muchos no creo poder luchar sin que alguno simplemente muera, después de todo son guerreros, esos hombres están preparados para morir—Inuyasha había llegado a la misma conclusión que yo—Aun así no confío en ese hombre hay algo en él que no me termina de convencer así no bajes tu guardia—asentí, ahora más que nunca estaría en guardia, si Inuyasha también tuvo un mal presentimiento no solo era una suposición mía.


El camino fue tranquilo Kento dijo que estábamos relativamente cerca del palacio, él caminaba a mi lado junto con su caballo, no dijimos nada pero me permití detallarlo era un hombre maduro como de unos cuarenta años, pelo castaño ya con algunas canas se veía bien conservado y sus ojos marrones se veían más maduros por las pequeñas arrugas en sus ojos a simple vista Kento parecía alguien de confiar y noble, pero las apariencias siempre engañan. Cuando nos acercamos al palacio sentí una corriente eléctrica recorrerme entera voltee a ver a mis compañeros y estos asintieron, lo habían sentido también, había un aura demoníaca rodeando el castillo.

-Sea bienvenida a mi morada mi lady—correspondí la reverencia de Kento mientras acariciaba a Shiro él también había sentido el cambio en el ambiente. Algo muy raro ocurría en el castillo. Seguimos a Kento al interior del palacio hasta un comedor nos sentamos en los cojines siendo encabezados por Kento.

Mire a mi alrededor era un palacio muy hermoso pero si era honesta no se comparaba con el templo del sol, agradecí a la mujer que dejó la mesita con comida al frente de mi, veo con discreción a los chicos, Miroku y Sango comían con cautela sin dejar de observar los alrededores; Kirara también comía pero el movimiento de sus orejas me indicaba que estaba lista si ocurría algo. Me aseguré de que tanto Shipoo como Rin estuvieran bien, los dos estaban a mi lado. Jaken no había querido entrar y se había quedado junto con Ah-Un, Koga, Inuyasha y Kikyo fuera del palacio.

- ¿La comida es de su agrado mi lady?

- Lo es; le agradezco su hospitalidad—respondí con una leve inclinación de cabeza.

-No dude en pedirme cualquier cosa que necesite—asentí ante su oferta; continuamos comiendo unos segundos después un sirviente apareció y le susurró algo en el oído a Kento—Discúlpeme surgió un asunto que requiere mi atención.

-Comprendemos— responde Miroku. Cuando Kento salió de la habitación todo quedó en silencio, no me atreví a decir nada aún habían sirvientes en la sala y guardias en el shoji. Unos minutos después de la salida de Kento hubo una pequeña conmoción en el pasillo, las puertas se abrieron y entró un hombre de apariencia joven de no más de veinte años, ojos marrones, pelo castaño amarrado en una coleta de samurái, vestido como un noble feudal.

-Déjenos solos—con aquella orden todo los sirvientes que había en la habitación la abandonaron, vi el shoji y me di cuenta que los soldados también se habían marchado—Soy Judai el hijo el señor de este palacio, ¿ustedes son los llegaron con mi padre?

-Así es joven señor—respondió Miroku haciendo una reverencia.

-Monje—respondió la reverencia Judai—Mi lady estoy aquí para pedir su ayuda—mire sorprendida al joven Judai inclinándose de rodillas frente a mí.

-¿Mi ayuda?—pregunte confundida— ¿En que requiere mi ayuda joven señor?

-Veo que tiene a sus servicios un monje y una sacerdotisa además de demonios ¡por favor ayuden a mi padre!—dijo mirándome—Hace aproximadamente cuarenta días un demonio atacó la aldea alrededor del palacio, nuestros soldados están entrenados para lidiar con ellos al acabar con el demonio se encontró en esté un fragmento que mi padre lleva ahora consigo, desde entonces no nos ha vuelto atacar ningún demonio pero mi padre cambió unos días después. Siempre fue un hombre justo pero ahora se volvió codicioso ha subido los impuestos con precios elevados, el pueblo está descontento además que por su comportamiento no estamos en buenos términos con los otros señores temo que por sus acciones tramen un altercado en su contra.

-Joven Judai por supuesto que lo ayudaré, todos nosotros—dije recibiendo un asentimiento de Miroku y Sango, este hombre estaba suplicando para que ayudáramos a su padre no podíamos ignorar eso.

-¿Dice que su padre comenzó actuar así luego de que mataran al demonio?—Judai asiente ante la pregunta de Miroku.

-¿Dónde enterraron al demonio?—pregunto Sango.

-Lo siento no tengo esa información, pero quizás el capitán de la guardia lo sepa, él es el encargado.

-El aura demoníaca es muy densa quizás debamos ver ese demonio su energía puede ser la causante de todo—reflexiono Sango.

-Quizás el fragmento contaminado esté influyendo en él—dije

-Muchas gracias—dijo tomándome de las manos—Mi lady los soldados hablan que perdió todo en un incendio como agradecimiento por su ayuda prometo tomarla como esposa le juro que no le faltará nada, es usted muy hermosa y se ve fuerte tendremos hijos hermosos—me quedé helada la proporción fue totalmente inesperada me sentí sonrojar el joven Judai era apuesto me sentí halagada, de repente la marca en mi muñeca volvió arder; tome mi distancia del joven Judai acariciándola tratando de cesar el ardor.

-Me siento alagada pero no es necesario—me disculpe haciendo una reverencia

-Mi lady le prometo que la trataré bien jamás le faltará nada usted y su séquito pueden establecer aquí todos serán bienvenidos.

-Yo no puedo aceptarlo, ahora mismo me encuentro en una misión importante y tengo que continuar mi viaje pero le aseguro que ayudaremos a su padre—rechace contéstame, Judai me miró un segundo sin decir nada y luego asintió.

-Entiendo mi lady pero mi oferta sigue en pie si cambia de opinión

-No será necesario joven señor.

-Para mi es importante que lo sepa mi lady—dijo besando el dorso de mi mano.

-Bueno, ¿qué tal si averiguamos dónde está ese demonio?—miré agradecida a Miroku por su interrupción—Estoy seguro que con este sutra podremos encontrar el origen de la energía así que no será necesario buscar al capitán—dijo sacando un sutra de sus ropas todos asentimos y seguimos a Miroku hacia el pasillo.

-Mi lady ¿dice que el fragmento que tomó mi padre es el que lo hace actuar así, cierto?—veo de reojo a Judai mientras caminamos.

-Así es el fragmento que lleva su padre está contaminado por la energía que se encuentra rodeando al palacio.

-Pero desde entonces no nos ha atacado ¿cómo podría ser por eso?

-Me temo que no es la razón de la ausencia, los demonios han estado desapareciendo por todo el territorio mucho me temo que si no fuera por eso ese fragmento y el aura hubiera atraído una gran cantidad de demonios—explique; este simplemente asiente pensativo.

-Señorita Kagome—voltee hacia Rin; vi un poco de miedo en su mirada. Rin no estaba acostumbrada a exterminar demonios y nunca había estado lejos de Sesshomaru o Jaken y Ah-Un, cuando el ambiente se volvía peligro es normal que esté asustada.

-Te prometo que no te pasará nada Rin—le acaricie el cabello—Confía en mí—ella me sonrió y tomó mi mano la apreté mostrando mi apoyo, no conocía de mucho tiempo a Rin pero era una niña muy dulce era fácil tomarle cariño no dejaría que nada le sucediera.

-Los encontré—voltee en dirección del grito varios soldados corrían hacia nosotros estaban armados y no tenían pinta de querer hablar.

-¿Qué pasa?—Judai estaba nervioso y veía asustado a los soldados, era obvio que habían descubierto nuestras intenciones.

-Judai—el grito del señor Kento resonó en el pasillo se veía enojado.

-Shiro toma a los niños, llévalos a un lugar seguro –grite; muchos soldados se aproximaban a nosotros, tenía que alejar a Rin y a Shipoo de aquí.

- Miroku, Sango sigan buscando al demonio hay que purificarlo si queremos que el aura maligna abandone el castillo.

- Kagome ¿tú qué pretendes hacer?

-Aunque el demonio se purifique el fragmento no lo hará tengo que purificarlo—respondí la pregunta de Sango.

-Son muchos soldados señorita Kagome—dijo Miroku en posición de pelea.

-Yo me quedaré con Kagome, Miroku tu ve a buscar el demonio—Sango preparó su hiraikotsu y una Kirara transformada gruño preparándose para la pelea.

-Estaremos bien Miroku—le sonreí al verlo dudar este asiente y sale corriendo por el pasillo. Sango y yo nos vimos, estaba consciente que no podría luchar con los soldados mi habilidad de lucha cuerpo a cuerpo era un asco así que tenía que tratar de ganar tiempo, Inuyasha y Koga se tuvieron que dar cuenta de la conmoción, solo teníamos que esperar.

-Mi lady—susurro Judai nervioso a mi lado suspiré, no sabía que pasaría pero al menos los niños estaban a salvo.

-Judai tu traidor—el grito colérico de Kento resonó en mis oídos.

-Padre de que habla jamás lo traicionaría

-No mientas, todo lo que se dice o haga en este castillo no es secreto para mí, crees que no sé qué planeas matarme con la ayuda de esta mujer y sus demonios, le has prometido casarte con ella a cambio de su ayuda y tú maldita mujer luego de que te brinde mi ayuda te atreves a conspirar contra mí—mire impacta al hombre frente a mí, estaba totalmente desquiciado.

-Señor Kento se equivoca solo queremos ayudarlo usted no está siendo el mismo está siendo manipulado por el fragmento que lleva consigo—dije desesperada, nos encontrábamos rodeados por soldados con lanzas, si el hombre no entraba en sí tendríamos que pelear.

-Cállate, es mentira todos ustedes quieren mi lugar cada uno de ustedes conspiran para quitarme mi posición—el hombre estaba delirando.

-Padre escucharme por favor—Judai intentó acercarse a su padre pero una lanza se interpuso en su camino.

-Calla no quiero oírte traidor; mi propio hijo conspira contra mí, te enseñaré una lección mátenlos a todo y tráigame a esa mujer—dijo apuntándome, mire aterrada como los soldados se abalanzaron contra nosotros, todo mi cuerpo se tensó ¿Por qué nadie venía?

Esquivé a un soldado y me mantuve cerca de Sango y Kirara Judai había desenvainado su espada y se defendía de las lazan. De repente siento como alguien me toma por atrás y en menos de un segundo estaba rodeada de soldados

-Kagome—escuché el grito de Sango pero no pude verla intenté soltarme del hombre pero su agarre era muy fuerte mire asustada a Kento cuando me entregaron a él.

-Tu eres la causante de todo has manipulado a mi hijo para que estuviera en mi contra, eres una bruja que seduce a los hombres para tomar su poder—Kento estaba completamente fuera de sí. Me tomo de las manos inmovilizándolas estrellándome contra el suelo posicionándose sobre mí, trato de liberarme, me congelo cuando las manos de Kento comienzan a deshacer mi kimono—Te enseñaré una lección, si eso haré, purificare tu cuerpo para que no seduzcas a más hombre inocentes –sentí las lágrimas acumularse en mis ojos al entender las palabras del hombre. Desesperada trato de liberarme, si tan solo pudiera purificar el fragmento en su pecho pero no podía utilizar mis manos, oí a la lejanía a Sango luchar, mi respiración se volvió forzosa y el constante ardor en mi muñeca era cada vez mayor. La mano de Kento tocaron con brusquedad mis pechos, un gemido de dolor se escapó de mis labios, si no hacía nada este hombre me violaría. Cerré mis ojos con fuerza al ver cómo este comienza desatar a su hakama ¡Alguien ayúdeme!

-Sesshomaru—su nombre escapó de mis labios inconscientemente; de repente el peso que me había estado aplastado desapareció. Abro mis ojos, lo primero que veo es a Sesshomaru justo a mi lado con un Kento luchando por librarse del estrangulamiento de la mano mortal en su cuello. En solo un parpadeo un grupo de soldados que habían tratado rescatar a su señor había caído muerto por el látigo de Sesshomaru, mire horrorizada a los hombres caer.

- Kagome— escuche a Inuyasha detrás de mí y en un segundo estoy cubierta por su hitoe— ¿Estás bien?—preguntó ayúdame a sentar, sabía que Inuyasha estaba junto a mi lado pero su voz sonó tan lejana, solo podía ver a Sesshomaru delante de mí y a sus pies los cuerpos de los soldados decapitados.

-Humano como te atreves a tocar a mi mujer— ¿Su mujer? Aquellas palabras fueron un susurro mortal pero no sé dejaron de repetir una y otra vez en mi cabeza.

-Padre— el grito de Judai me sacó de mi estupor y en un segundo me encontraba abrazada al brazo libre de Sesshomaru.

-No lo mates él está poseído por el fragmento de la perla –suplique pero este no reacciono, miré angustiada como la cara de Kento se volvía morada—Sesshomaru por favor— susurre tomado su mano entre las mías. El agarre mortal en el cuello de Kento fue liberado y este cayó a los pies de Sesshomaru inconsciente, rápidamente tome el fragmento de la perla que tenía en su posesión purificándolo. Volteó hacia Inuyasha y por fin me dí cuenta del enorme agujero que había en la pared, miro a Inuyasha y Kikyo sin saber qué decir de repente la atmósfera demoníaca abandona el ambiente, supe que Miroku había encontrado los restos del demonio. De un momento a otro Sesshomaru está a centímetros de mí su nariz se acuno entre mi cuello y mi clavícula y su lengua aterciopelada recorrió mi cuello hasta el lóbulo de mi oreja en un instante el hitoe de Inuyasha fue arrancado de mí, sujete rápidamente mi propio kimono cubriéndome— Sesshomaru lo que dijiste hace un momento ¿Qué quisiste decir?—pregunté cuando se alejó un poco de mí, sus ojos aún tenían la sombra de un rojo intenso pero sus pupilas estaban doradas un segundo después sus ojos volvieron a la normalidad, lo mire expectante necesitaba saber si el significado de sus palabras era lo que yo creía.

-Este Sesshomaru ya lo ha dicho miko, el día que puse esa marca en tu muñeca te proclame como mi futura compañera, no hay más opción serás la mujer de este Sesshomaru y futura madre de sus cachorros.

Continuará...


¿Qué les pareció?

Dejen sus Comentarios y háganme saber que tal estuvo el cap de hoy

Quiero aprovechar para avisar que la próxima actualización será para Enero entre la primera y segunda semana, gracias a todos los que me comentaron en el cap anterior me hacen muy feliz

Glosario

Spitz japonés: Es una raza de perro de origen japonés que se parece a Pomerania esquimal americano y samoyedo (esta raza de perro se asemeja mucho a la forma demoniaca de Sesshomaru de ahí el cometario de Inuyasha)

Nekomata: Es el nombre que recibe una especie de gatos con poderes extraordinarios y que forman parte del folclore japonés, una vez que el venerable felino llega a una edad suficientemente avanzada, su cola se dividirá en dos y empezará a andar sobre sus patas traseras. En ese momento, tu gato comenzará su nueva vida como nekomata, un tipo de yokai felino de cola dividida.

Hitoe: Es una chaqueta, es la parte de arriba de túnica de rata de fuego de Inuyasha normalmente este es confundido por un haori o un kimono común, pero esta no es lo suficientemente larga para ser ninguna de las dos.

Agradecimientos:

Yami96

Raquel Taisho

Guest

Maytre

dav. herreras

Chechy14

Faby Sama

Los adoro a todos feliz navidad y feliz nuevo año

Arisa Taisho

22/12/2020

3:30 p.m hora VEN