JK Rowling demanda satisfacción de White Squirrel, quien la demanda de mí. (Bueno, esperemos que no).


Capítulo 8

–¿Estás seguro de esto, Harry? Es posible ser alérgico a eso, sabes –dijo Hermione.

–Mione, si esos dos fueran alérgicos a algo, hubieran muerto hace años –dijo Harry–. Además, tú fuiste quien dijo que no debería retarlos a un duelo.

–Sí, pero ahora me estoy preguntando si fue la idea incorrecta.

–¿Qué es lo peor que puede pasar?

–¡Harry, no le eches mala suerte!

Pero Harry no fue persuadido. La mañana siguiente a la hora del desayuno, caminó a la mesa de Gryffindor y se paró enfrente de los gemelos Weasley, intentando lucir intimidante. Se paró ahí sin hablar hasta que el par levantó la mirada.

–¿Qué pasa, Harry? –preguntó Fred.

–Frederick y George Weasley –dijo Harry–. Ayer, realizaron una broma en mi contra que me hizo lucir como un tonto y también reveló una debilidad mía que quería mantener oculta. Ahora, podría desafiarlos a un duelo por esta ofensa. –Ante la mención de la palabra "duelo", el comedor guardó silencio mientras más personas se acercaban a escuchar–. Sin embargo, sé que podrían declarar que el duelo fuera una guerra de bromas, y siendo ustedes y yo teniendo a dos de los merodeadores como apoyo, no creo que el castillo lo sobreviviría.

–Oh, Merlín, no –dijo la profesora McGonagall lo suficiente fuerte para que los estudiante la escucharan.

–¿Qué vas a hacer entonces? –preguntó George.

Harry sonrió y dijo–, Decidí saltarme directo a "Pagar con la misma moneda". ¡Suelta las bombas, Peeves!

¿Qué? –Fred y George levantaron la mirada, pero antes de poder reaccionar, Peeves apareció y soltó un globo de agua en cada una de sus cabezas. Excepto que estos globos no estaban llenos de agua, sino de filtro de alihotsy concentrado.

Desafortunadamente, no había pociones (legales) que indujeran el espectáculo alucinógeno que la menta gatuna provocaba en Harry, pero el filtro de alihotsy era suficiente para que los gemelos actuaran como tontos, en su mayoría riéndose hasta caer inconscientes. La mayoría en el comedor se rieron con ellos, y algunas personas cerca fueron afectadas por el vapor, pero no fueron incapacitadas.

–¡Sr. Potter! –intervino McGonagall, habiendo descendido de la mesa principal–. Me desagrada la menta gatuna tanto como a usted, pero esta no es una manera apropiada de responder a la broma que le hicieron. Veinte puntos menos de Gryffindor, y considérese afortunado de que no causaron tanto alboroto como usted, o hubiera sido peor.

Harry aceptó esto y murmuró para sí mismo–, Valió la pena.


Después de eso, el año escolar avanzó sin contratiempos. La temporada de quidditch tuvo un buen comienzo. Harry estaba esperando con ansias su cita a Hogsmeade con Luna (y Hermione con Neville). Rumores sobre cosas más normales se volvieron el centro de atención, junto con la guerra y algunos más interesantes sobre la obra de Navidad del Teatro Diagonal. Mientras tanto, lo más interesante que tomó lugar fueron los seminarios nuevos enseñados por los Grandes Hechiceros visitantes.

El seminario de magia sin varita del profesor Grayson fue el más exitoso, como se había esperado. El seminario de adivinación de Fan Tong no había comenzado aún, pero habían muchos rumores sobre ella y la profesora Trelawney. Harry y Hermione, sin embargo, estaban muy interesados en los seminarios de varitas de Coyote Viejo. Este seminario estuvo más ocupado por Ravenclaws, pero varios profesores también fueron a ver. Incluso Ollivander y Dumbledore estuvieron ahí para verlo.

–Buenas tardes –saludó Coyote a la audiencia–. Como la mayoría de ustedes saben, soy Shomihkasi, o como soy más conocido, Coyote Viejo, y espero que no sea presumir mucho el decir que soy considerado el mejor creador de varitas en América.

Puede que lo estuviera haciendo un poco, pero era cierto.

–Los creadores de varitas son un gremio famosamente reservado –continuó–. La creación de varitas es compleja y sutil y toma toda una vida aprender, y un buen creador es extremadamente valioso. Es por esta razón que el Maestro Ollivander se está manteniendo a salvo aquí en Hogwarts este año. Sin embargo, prefiero ser moderado en la postura del secretismo. Es mi creencia que una comprensión de lo básico sobre las varitas hará de mejores brujas y magos. Será difícil que robe el negocio de creadores de varitas experimentados, y puede que salve sus vidas en un aprieto.

Harry y Hermione notaron que tanto Dumbledore como Ollivander estaban frunciendo el ceño un poco. Ambos tenían el presentimiento de que eso no quedaba con la filosofía de Dumbledore, y Ollivander era del tipo más tradicional.

–Ahora, obviamente, las cosas son un poco diferentes en América. Así como la magia se desarrolló de manera diferente en Norteamérica que en Europa, fue el caso en la creación de varitas. Los báculos aún son más comunes ahí que lo son aquí. –Elevó su propio báculo como un ejemplo–. Y muchas otras tradiciones usan tótems mágicos desarrollados entre las varias tribus. Mi propio éxito viene a través de un estudio extensivo de estas tradiciones y de incorporar las partes que pude en mis propias creaciones. Verán, por sangre, soy una mezcla de Osage, Cheroqui, y de los hombres blancos que vivían en el norte de Oklahoma después de la guerra civil, pero en mis viajes, he estudiado todas las tribus desde los Inuit en Alaska, quienes no tenían madera y usaban magia con huesos de foca, hasta los Seminola en Florida, quienes no usaban plantas con madera, sino hierbas como la caña, la juncia, y la totora.

–La razón de esto es que aunque los magos en Norteamérica estuvieron en contacto los unos con los otros, la magia no fue estandardizada hasta que llegaron los colonizadores europeos. Antes de eso, asociaciones libres de lo que los colonos llamaron "curanderos" enseñaron a sus niños magia a través de aprendizajes, y muchos estilos de magia diferentes fueron desarrollados. Incluso cuando varitas tradicionales eran usadas, estas eran hechas de maderas diferentes, talladas de maneras diferentes… algunas talladas con decoraciones animales evocando a los tótems, y otras hechas de ramas crudas, sin marcas.

El báculo desgastado de Coyote Viejo obviamente pertenecía a la última categoría. Harry recordaba la varita nueva de Voldemort, sin todas sus decoraciones. No había podido verla de cerca, pero definitivamente era del estilo norteamericano. Se preguntó qué diferencia hacía eso.

–Mi propio báculo –continuó Coyote Viejo con una sonrisa–, es de un estilo propio. Mi mejor trabajo. La madera de una rama rota de un pino erizo de la Gran Cuenca de Nevada. El árbol ya llevaba mucho tiempo muerto cuando lo encontré, pero aún estaba en pie, la madera fuerte e inflexible. Estimo que el árbol debió haber nacido hace más de siete mil años. El núcleo es pelo hilado del ciervo fantasmal de California, una bestia rara y esquiva similar a sus thestral y de poder legendario.

En este punto, Dumbledore tosió e interrumpió la lección. Coyote Viejo lo miró, esperando a que hablara–. Me sorprende que sea tan abierto con esta información, Maestro Coyote –dijo.

–Oh, el diseño de mi báculo no es un gran secreto, director –respondió–. Muy pocos podrían intentar hacer algo similar, después de todo. Los secretos de donde encontrar los árboles antiguos, como atrapar al ciervo fantasmal, como juntar las partes en un todo poderoso… esas cosas las guardo con cuidado.

–Ciertamente -respondió Dumbledore–, pero anunciar que posee tal báculo tan poderoso…

Coyote Viejo lanzó a Dumbledore una mirada intensa que pareció ver a través de él hasta lo más profundo de su alma. Sin quitar su mirada de él, dijo–, No importa, director. Este es de otra técnica que es más común en Norteamérica. Las varitas son algo muy personal. Incluso aquí en Europa, los magos con frecuencia son enterrados con sus varitas. Algunos de nosotros en América lo llevamos un paso más allá. No sería tan abierto con los detalles de mi báculo si no me hubiera asegurado de que solo funcionara para mí.

Dumbledore lució muy pensativo.


–Tienen que estar conscientes de lo que los rodea en una pelea –llamó Edward Grayson a sus estudiantes al borde del bosque prohibido–. Esto es mucho más que saber dónde está su oponente y cuidarse de los obstáculos. Es sentido común. Así como el buscar cubierta y mantenerse en movimiento. Ahora, claro, algunos no lo comprenden al comienzo si son muy nuevos. En duelos estilo europeo, las barreras de duelo son muy estrechas y no dan mucho espacio para esquivar, y alguien cuya única experiencia en combate son los duelos podría cometer el error de no hacerse a un lado cuando las maldiciones comiencen a llover, pero aprenderán rápido. Por supuesto, en Australia, las reglas son más relajadas, así que no tenemos ese problema. Les aconsejaría que mantengan una mente abierta hoy.

Los Gryffindor y Ravenclaw miraron alrededor de la "zona de batalla". Una sección larga y estrecha en el borde del bosque había sido marcada con un listón lavanda que parecía la versión mágica de cinta amarilla–. Hoy van a aprender haciendo –continuó Grayson–. Hemos preparando un juego sencillo que en muchas maneras es el peor de los escenarios: la situación clásica de "cada mago por sí mismo". Imagínense que están en un campo de batalla. Toda el área está en caos. Maldiciones Imperio, encantamientos Confundus, Legilimancia, y todo tipo de disfraces han sido lanzados contra ustedes y no saben en quien confiar. Incluso sus mejores amigos podrían ser usados en su contra en cualquier momento. Su única posibilidad es ser la última persona de pie y resolverlo después. Suena aterrorizante, pero he estado en batallas como esta.

La clase se estremeció por la idea. Habían escuchado historias de horror de la última guerra, incluyendo a personas que habían sido puestas bajo un Imperio y habían atacado a sus amigos y familias, pero nunca un todos contra todos de ese modo.

–Así que probablemente pueden adivinar lo que haremos hoy –dijo Grayson–. Todos a los árboles, y cuando de la señal… sólo cuando de la señal… comiencen a luchar. Todo está permitido; la meta es ser el último de pie. Las únicas reglas son que no pueden usar hechizos ilegales, no pueden lastimar de gravedad a sus compañeros, y no pueden atravesar el listón lavanda. No habrá instrucciones para el primer juego. Solo quiero ver cómo les va. Una vez sepa el límite de todos, les enseñaré consejos básicos para este tipo de pelea.

Todos miraron alrededor nerviosos. La mayoría de la clase habían luchado en el club de duelo, pero nunca habían estado en una lucha de todos contra todos como esta, juego o no (sin mencionar que eso normalmente era desanimado en la escuela). Harry había estado en una lucha por su vida antes contra un par de docenas de magos usando magia oscura… una pelea que había perdido, de hecho. Voldemort lo había matado. (Se había recuperado.) Eso no lo hacía sentirse más confiado.

–Harry, ¿vas a estar bien con esto? –le preguntó Hermione en voz baja.

Harry miró alrededor al resto de la clase: Gryffindor y Ravenclaw… ningún Slytherin… y limitado a no lastimarse de gravedad. Era una situación completamente diferente, se dijo a sí mismo–. Sí, creo poder manejarlo –dijo.

Grayson dio a la clase un minuto para meterse entre los árboles y buscar cubierta, y entonces comenzó la batalla. Fue caos por completo. Maleficios y embrujos volaron rápidos y furiosos mientras los estudiantes salían y entraban de entre los árboles e intentaban atinar a los demás. Harry se encogió por el ruido y las luces parpadeantes. Pensó que estaba listo, pero el volumen de hechizos siendo lanzados le recordó demasiado a la pelea en el cementerio. Se ocultó detrás del escudo más fuerte que pudo colocar y tomó varios respiros profundos. Está bien, se dijo a sí mismo. Solo son estudiantes. Nada peor que aturdidores. Necesito aprender a manejar esto.

Una vez lo hizo, estuvo en mejor forma. Miró a su alrededor, sintiendo con sus ojos, oídos, y su excelente sentido de la magia. Eso le daba una ventaja, ya que normalmente podía sentir cuando alguien lo iba a atacar por atrás, incluso a través de los hechizos nublando todo. Logró aturdir con éxito a Lavender Brown seguida de Michael Corner. Hizo lo que pudo para mantenerse lejos de Hermione, a quien no quería enfrentar a menos que fuera uno a uno en ese desastre. Sin embargo, pronto se topó con un obstáculo ya que Seamus Finnigan estaba mostrando un nivel de competencia mucho mejor que nunca lo había hecho en el club de duelo, usando fuego literal como cubierta para prevenir que alguien se le acercara.

Varios atacaron a Seamus, incluyendo a Harry, con poco éxito. Su hábito de hacer explotar cosas accidentalmente en clase finalmente lo estaba ayudando, y tenía un muro de fuego protegiendo su espalda mientras que disparaba a ciegas a todos los que se acercaran por enfrente. Harry se escondió detrás de un árbol para descansar, intentando pensar en una manera de rodearlo. Entonces, la tuvo.

Es inteligente, pero sin experiencia. Su patrón indica ideas bidimensionales. Harry sonrió. Cambiando a forma de gato, subió a un árbol. Atacando desde arriba, Seamus cayó antes de saber qué había pasado. Harry se aseguró de calmar el fuego a una distancia segura y continuó para derrotar a los demás desde arriba. Eso fue, hasta que sintió un hechizo y apenas evitó un aturdidor desde arriba de él. Se dio la vuelta, esperando ver a Hermione, pero en su lugar, vio a Ron.

–¿Quidditch, verdad? –dijo Ron–. Debí pensarlo antes.

Harry cambió a forma de gato y se movió por la rama hasta el árbol siguiente. Escuchó a Ron gritar–, ¡Oye, no es justo! –detrás de él.

Al final, fue la mejor movilidad de Harry lo que le dio la victoria en el todos contra todos en su mayoría por deserción… básicamente la misma estrategia que había usado contra los mortífagos, pensó incómodo. Cuando fue el último en pie, Grayson caminó y revivió a todos, asegurándose de que no estuvieran seriamente lastimados, y los llamó de regreso al césped.

–Primero, quiero felicitarlos por seguir las reglas –dijo–. Es fácil tener accidentes con este tipo de juego, incluso conmigo observando todo. Esto es prometedor para el futuro de esta clase. Segundo, quiero felicitar a dos estudiantes que dieron una actuación particularmente buena. Seamus Finnigan hizo uso excelente del campo de batalla controlándolo con magia de fuego. En una pelea, una de las tácticas más importantes es usar el terreno a su ventaja, y si no pueden usarlo como está, deben hacerlo trabajar para ustedes, y el fuego es una buena manera de hacerlo. Es difícil hacerlo a gran escala, pero si lo tienen, úsenlo. Y Harry Potter fue la primera persona en pensar en atacar desde arriba, en los árboles. El no cuidarse de ataques desde arriba es uno de los errores más comunes, y aun cuando las personas sí se mantienen vigilantes, es común no estar muy atentos a lo que pasa arriba. Si pueden atacar desde una dirección inesperada, eso es una gran ventaja. Treinta puntos para Gryffindor por los dos. Ahora, hablemos de algunas tácticas básicas de batalla…


–Eso estuvo genial –dijo Ron después de que terminó la clase–. No pensé que alguna vez me divertiría tanto en un duelo… o bueno, ustedes saben, un tipo de duelo.

–Estoy de acuerdo con que fue bastante útil –dijo Hermione–. Solo estoy algo preocupada. En verdad se podría argumentar que el profesor Grayson está intentando convertirnos en soldados.

–Preocúpate por eso cuando la guerra se termine –dijo Harry–. Sé que yo necesito esta práctica. Además, los muggles tienen paintball y eso. No es como si este tipo de juegos son completamente extraños para nosotros.

–Bueno, eso es cierto.

–A mí me encantó –dijo Seamus–. Por primera vez no fui yo quien se quemó. –Varios rodaron sus ojos–. Oye, ¿crees que Lupin nos deje hacer algo así en el club de duelo?

Harry se detuvo y lo pensó por un minuto–. Apuesto a que lo haría si se lo pregunto –dijo–. Nos daría más práctica, y más oponentes. Oye, Seamus, tú podrías aliarte con Justin y darnos un verdadero desafío.

Hermione chilló horrorizada–: ¿Harry, estás loco? Justin es casi tan malo con el fuego como Seamus. ¡No creo que la escuela podría sobrevivir eso!

–¡Oye! Puedo hacer que funcione –dijo Seamus–. Hay que hacerlo.

–Estamos condenados –gruñó ella.


–Los Caballeros de Walpurgis originalmente declararon ser un movimiento religioso pagano –dijo Remus a la clase de Historia de la Magia–. Caballeros de Walpurgis, nombrados por la noche de Walpurgis… el treinta de abril, opuesto a la noche de todos los santos en el calendario druida, también un festival pagano importante. Además de separarse de los muggles y sus hijos mágicos, los Caballeros querían separarse de la religión muggle… de los Cristianos que habían casado a brujas y magos en la época de la inquisición… y traer de regreso las tradiciones antiguas. Claro, algunos magos aún celebran las tradiciones antiguas y se llevan bastante bien, pero los Caballeros de Walpurgis hicieron proselitismo agresivo para que todos regresaran a ellas. Sin embargo, su reclutamiento durante esta época no fue muy bueno… ciertamente no comparado con el éxito de los mortífagos una década después. ¿Por qué fue eso? ¿Por qué fallaron como un movimiento religioso antes de tener éxito como uno político?

Para la sorpresa de muchos, fue Blaise Zabini quien tuvo la respuesta correcta–: Supongo que muchos magos eran Cristianos para que se pudiera.

–Correcto, Sr. Zabini –dijo Remus–. Una mayoría de magos en Gran Bretaña hoy en día se llamarían a sí mismos Cristianos. Incluso cuando la Cristiandad fue casi removida de Europa mágica durante la cacería de brujas, lentamente regresó en los siglos siguientes. Verán, cada generación, más hijos de muggles entraron al mundo mágico… hijos de muggles que en su mayoría pertenecían a la Iglesia de Inglaterra y lo continúan siendo hoy en día. Se casaron con brujas y magos que en esa época era más probable que no fueran religiosos que otra cosa, y la fe se dispersó. Sencillamente, para la segunda mitad del siglo veinte, los Caballeros de Walpurgis descubrieron que no tenían una audiencia muy receptiva.

–Ahora, el Segundo punto es que Quien-Ustedes-Saben era conocido y hablado por nombre durante esta época, pero mantenía un perfil bajo. El nombre "Caballeros de Walpurgis" era más conocido que ese de… "Lord Voldemort". Fue solo cuando los Caballeros se volvieron Mortífagos, cuando la Marca Tenebrosa apareció por primera vez en el cielo, y cuando el movimiento religioso se volvió uno político centrado en la pureza de la sangre, que su nombre se volvió conocido y temido.

Elizabeth Runcorn levantó su mano–: ¿Pero qué no los Caballeros también abogaron por la pureza de la sangre, profesor?

–Sí, señorita Runcorn, pero eso no fue su principal apología por muchos años. ¿Recuerdan como el Sr. Potter expuso que Quien-Ustedes-Saben es en realidad un mestizo? –Aún había murmullos molestos cada vez que mencionaba eso, pero los Slytherin habían aprendido a no cuestionarlo ahora–. La "apología" de los Caballeros era sobre incrementar la fuerza de y segregar al mundo mágico y su cultura, no las líneas sanguíneas. No fue hasta los sesentas que las divisiones políticas en Gran Bretaña se cristalizaron a su estado actual. La elección del héroe de guerra hijo de muggles Nobby Leach como Ministro en 1962 dio a los Caballeros y al movimiento purista latiente una causa política a la cual aferrarse, una que ganó considerablemente más apoyo para los renombrados mortífagos que los Caballeros alguna vez recibieron.

–De nuevo, puede que consideren sorprendente escuchar a la guerra discutida en términos políticos tan comunes. El terror de los setenta hizo que muchas personas se olvidaran de los Caballeros de Walpurgis y como había comenzado el movimiento, pero los régistros históricos están ahí. Y no deberían tomarse mi palabra al respecto. Lean las ediciones del Profeta de los sesenta en la biblioteca. Pregunten a sus padres o abuelos, si pueden, sobre cómo era entonces. La perspectiva de alguien que vivió los eventos vale más que diez libros escritos una generación después.

Draco Malfoy lo consideró, así como muchos otros. Un año o más antes, probablemente hubiera rechazado gran parte de esto. Pero con la investigación que había realizado sobre su propia historia familiar, había obtenido una nueva apreciación por el pragmatismo político. Como un movimiento religioso, los Caballeros de Walpurgis hubieran sido un movimiento exitoso en el siglo XVIII, pero habían perdido su lustre para el siglo XX. Aun así, ¿el Señor Oscuro no había comenzado liderando un movimiento purista? Bueno, no era tan impensable como alguna vez lo había sido. Incluso hoy en día, por lo que escuchaba de segunda o tercera mano, el Señor Oscuro no estaba exactamente admitiendo que era un mestizo, pero estaba hablando menos sobre la sangre y más sobre cosas como el poder, las tradiciones, y un gobierno más fuerte, y restaurar el respeto a las Artes Oscuras.

Todo se reducía al poder. Draco sabía eso bien como un Malfoy… quizás mejor que su padre, se atrevió a decir, ya que su padre parecía más atrapado en la pureza de la sangre mientras más lo veía. Obviamente, había diferencias en filosofía. Dumbledore acogía la influencia muggle en el mundo mágico. El Señor Oscuro se oponía. Dumbledore odiaba las Artes Oscuras. El Señor Oscuro creía que había un lugar sano para ellas en la sociedad. Pero al final del día, era sobre poder.

El problema era… aunque difícilmente se atrevía a pensarlo… que no estaba seguro de si el tipo de poder del Señor Oscuro era el que haría el trabajo. Lo había parecido en los setentas, cuando el Ministerio estaba en apuros, y si Dumbledore se apresuraba a morir, probablemente estaría de acuerdo ahora. Pero Dumbledore podría seguir por otros veinte años, y el Señor Oscuro había sido derrotado antes. Además, esto estaba apuntando a que sería un conflicto internacional, y eso cambiaba las cosas.

¿Qué hubiera hecho mi abuelo? Se preguntó Draco. Había idolatrado a su abuelo por tanto tiempo que lo había creído el perfecto modelo a seguir, pero ahora, no estaba seguro. Había preguntado sobre su abuelo, y comenzaba a notar la diferencia entre Lucius y Abraxas. Abraxas Malfoy había trabajado con Dumbledore contra Grindelwald, y con buena razón; el maniaco había querido deshacerse del Estatuto del Secreto. Había trabajado con Dumbledore, aún si él no le había agradado.

¿Qué hubiera hecho Armand Malfoy? ¿Qué hubiera hecho el primer Lucius Malfoy? ¿Qué hubiera hecho Brutus Malfoy? Esas no eran preguntas que Draco se hubiera hecho hace un año, y aun así, mientras había buscado los libros antiguos que habían documentado las marcas que su familia había hecho en la historia, estaba prestando más atención. La respuesta de cada hombre era diferente, así como cada una de sus situaciones habían sido diferentes, ¿pero cuál era la respuesta correcta ahora? ¿Qué haría un Lord Malfoy inteligente, sin ser restringido por los prejuicios?

Preguntas peligrosas. Se estremeció. Ni siquiera se atrevía a hacer unas a su madre, incluso cuando ella también parecía pensar que el Señor Oscuro no era el mejor camino. ¿Pero qué camino debería tomar? De eso no estaba tan seguro.

No que eso lo detendría de molestar a Potter. Eso era demasiado divertido para pasarlo.


Halloween llegó rápido ese año, no menos porque Harry aún lo temía. Algo malo siempre había pasado cada Halloween en Hogwarts, y con Voldemort activo, estaba seguro de que este año sería mucho peor.

–Vamos, Harry, tienes que levantarte –dijo Hermione, dándole un golpe en el hombro.

–No quiero –murmuró Harry en su almohada.

–Tenemos clases hoy, sabes.

–No me importa.

–Sí te importa, Harry. Sabes lo que hará la profesora McGonagall si te saltas Transformaciones.

–Dile que estoy enfermo.

–No voy a mentir por ti.

Harry se empujó a medias y miró a su hermana con fastidio–. Hermione, es Halloween –dijo–. Además de ser el día en que murieron mis padres, algo malo siempre pasa en Halloween. Ya es suficiente malo que Voldemort probablemente vaya a hacer algo afuera esta noche, y el castillo no es mejor. No me importa si Snape está sustituyendo a McGonagall hoy. Me voy a quedar en cama donde es seguro. –Se desplomó sobre su almohada de nuevo.

–Harry… –Hermione comenzó a buscar su varita.

–Ni lo intentes –dijo él sin mirar–. Sabes que puedo ganarte en un duelo.

Hermione suspiró con tristeza–. Lo siento, hermanito –dijo ella–. Sé lo difícil que es este día para ti. Yo… te traeré algo de comida y haré lo que pueda para que McGonagall no te moleste.

Se dio la vuelta para irse, pero Harry tomó su mano brevemente–, Gracias, Mione –murmuró.

–No hay problema, Harry.

Lo dejó durante el desayuno, el almuerzo, y las clases… pero para la consternación de Harry, no tuvo un día tranquilo, y para su sorpresa, los problemas llegaron de una dirección completamente inesperada. Fue poco antes de la cena cuando Hermione entró a su habitación de golpe, sonando frenética–: Harry, tienes que bajar de inmediato.

–¿Por qué? -gruñó.

–Dumbledore está ahí. Filch está furioso por algo, y está amenazando jalarte por los pulgares si no bajas de inmediato, y Dumbledore lo está apoyando.

–¿Eh? –dijo Harry confundido–. ¿Dumbledore está apoyando a Filch?

–Bueno, no sé la situación exacta, pero me dijo que te llevara para resolverlo.

Harry se empujó a levantarse con preocupación. A todos los demás, incluyendo a Snape, los hubiera ignorado, pero no era una buena idea mantener a Dumbledore esperando. Bajó las escaleras pisoteando para reunirse con ellos, su túnica sobre sus pijamas y su cabello sin peinar. Cuando llegó a la sala común, vio las miradas sobre él al instante–. Tengo un mal presentimiento sobre esto –dijo.

–Sólo sal, Harry –lo animó Hermione.

Salieron del agujero del retrato, y…

–¡Ahí está! ¡Ahí está el sucio pervertido! –escupió Filch en dirección a Harry–. ¡Lo quiero fuera! ¡No merece estar en esta escuela!

–¿Qué? –dijo Harry estúpidamente.

Una pequeña multitud de maestros y estudiantes se habían reunido afuera de la sala común. El profesor Dumbledore lucía poco contento, mientras que la profesora McGonagall intentaba descubrir qué estaba pasando–. Sr. Filch, por favor contrólese y explique –dijo.

–¡Potter! ¡Quiero que lo expulsen! ¡No merece estar cerca de hombre o bestia! ¡Es un sucio fenómeno pervertido!

Automáticamente, Hermione se colocó enfrente de Harry–. ¡No llame a Harry un fenómeno! –exclamó.

–No te metas en esto si sabes lo que es bueno para ti, niña –dijo Filch con saliva volando, dando un paso hacia ella de manera amenazante–. ¿Cómo sé que tú no eres uno tampoco?

–¿Un qué? –dijo Hermione.

Harry se colocó enfrente de ella–. No le hable así a Hermione –dijo.

–¡Cállate, Potter! No mereces hablarme así después de lo que hiciste.

Harry se irguió y se colocó justo enfrente de Filch–. Sr. Filch, ¿de qué demonios está hablando? –demandó.

–¡Los gatitos de la Sra. Norris!

–¿…Qué?

–¿Qué? ¿Qué? –se burló él–. ¡Sabes lo que hiciste!

–Erm… no, no sé lo que hice.

–¿Pensaste que tenías que probar algo después de esos rumores?

–No sé de qué está hablando.

–¿Oh? Seduces a tantas gatas inocentes que no puedes recordar…

¡¿QUÉ?! –gritaron Harry y varios de sus amigos.

–¡Argus, eso es suficiente? –intervino Dumbledore estruendosamente–. Puede que no te agrade el Sr. Potter, pero no permitiré que digas mentiras tan escandalosas sobre un estudiante.

–¿Mentiras, director? –dijo Filch, su boca temblando–. ¿Entonces como explica esto? –Y de repente, Filch sacó a un pequeño gatito atigrado de su túnica y lo mostró. Harry podía ver que era muy pequeño para tener sus ojos abiertos, y tenía una pequeña marca blanca con forma de rayo en su frente.

–¿Qué? –repitió Harry completamente confundido.

El gatito maulló miserablemente mientras Filch lo movía en todas direcciones, y los otros estudiantes pudieron verlo bien, y una tormenta de susurros creció rápidamente en volumen. La profesora McGonagall se apresuró y comenzó a revisar a la criatura, mientras que los oídos de Harry escuchaban palabras como "Potter", "gatitos", y "Sra. Norris". De repente, se rompieron cuando un chico de Slytherin de tercer año gritó–, ¡No puedo creerlo! ¡Potter tuvo gatitos!

¡CRAC!

Harry generó sin varita una ola de electricidad que se extendió lo suficiente para atacar los soportes de las antorchas, callando a la multitud antes de que pudieran continuar–. La siguiente persona que repita eso, es un duelo, incluso si es un maestro –gruñó–. Lo mismo va para quien pensó que esta era una broma graciosa. Esto es calumnia del peor tipo, Sr. Filch. –Dios mío, comienzo a sonar como un aristócrata. Pero es muy tarde para retroceder–. Permítanme explicárselo a aquellos que no lo entienden. Primero: ¡qué asco! No puedo creer que alguien hubiera creído que yo haría eso. Segundo: esta… –señaló a su frente–… es una cicatriz maldita. No es hereditaria. Tres: los embarazos de gatos duran dos meses, y solo ha pasado mes y medio entre esos rumores y ese gatito para su teoría disparatada, Sr. Filch. Y cuatro: ¡Soy el maldito Harry Potter! ¡El día que mi única opción es un gato es el día que Voldemort se pone a bailar en el callejón Diagon usando un tutú!

–¡Potter! –dijo McGonagall escandalizada.

–Eh… lo siento, profesora.

–Diez puntos de Gryffindor, Potter, y por favor cálmate. Me gustaría mucho resolver esto sin sacar varitas. Y baja a ese gatito, Argus. Lo estás asustando. –Con cuidado tomó al gatito en sus manos y lo revisó con su varita con gentileza–. Les prometo a todos que me aseguraré de que el culpable de este escándalo sea castigado. Y te aseguro, Argus, que este gatito no es del Sr. Potter. Los animagos no pueden reproducirse con animales reales… No nos gusta discutir el hecho, pero varios animagos lo han intentado con el paso de los siglos. –Esto provocó varias muecas y gritos de asco de los estudiantes–. Pero de cualquier modo, parece que este gatito sufrió de una poción para aclarar el pelo en su frente como parte de una mala broma –concluyó–, algo que no debería ser hecho a un gato, especialmente a uno tan joven.

Una onda de alivio bañó a la multitud, junto con indignación por el gatito. Harry aún estaba en modo de duelo, pero con un gran respiro, guardó sus garras metafóricas, aliviado de que el escándalo hubiera sido detenido antes de poder comenzar de verdad. Entonces notó su visión más aguda de lo normal, y revirtió su transformación parcial de ojos que había hecho de manera inconsciente. Eso probablemente no había lucido bien en él. Miró a su alrededor y se alivió de ver que Luna no estaba presente, aunque Malfoy lo estaba, lo cual lo hizo sentir sospecha. A petición de la profesora McGonagall, no iba a acusar a nadie a menos que fuera absolutamente necesario, pero aun así miró con intensidad al Slytherin de tercer año que había gritado antes.

El chico recibió el mensaje de inmediato y dijo–, Me disculpo por mi arrebato, Lord Potter. No estaba bien informado.

Harry asintió y dirigió su atención de regreso a Filch. Sin embargo, en este caso, solo resultó en un duelo de miradas. Harry no retrocedió.

–Parece que ambos fueron víctimas de una broma particularmente viciosa, Argus –dijo McGonagall con voz suave–. Sugiero que resuelvan esto de manera amistosa.

Filch gruñó un poco. Harry estaba repasando las reglas no escritas del protocolo social para saber si estaba obligado por honor a demandar una disculpa. Por suerte, no tuvo que tomar la decisión–. De acuerdo, debí comprender bien los hechos primero –gruñó Filch–. Supongo que eres inocente, Potter.

–Erm… gracias, Sr. Filch –murmuró él. Entonces se giró de nuevo y miró a Malfoy con fastidio.

Malfoy sonrió victorioso.


Potter sospecha que Draco estuvo detrás de esta broma y los rumores, mi Señor, pero no tiene pruebas –reportó Lucius–. Sin embargo, McGonagall rápidamente pudo confirmar la naturaleza de lo que pasó al gatito.

–No es terriblemente útil, pero aun así entretenido –respondió Voldemort de buen humor–. Con suerte, tu hijo será igual de efectivo con trabajo más importante. ¿Cuál fue la reacción de Potter?

–De acuerdo con la carta de Draco, amenazó con demandar un duelo contra quien lo acusara de actos tan depravados, incluso si eran un maestro. También dio cuatro razones por las que no lo podría haber hecho. Primero, el asco del acto en cuestión; segundo, que las maldiciones asesinas no son hereditarias; tercero, el tiempo de un embarazo felino; y cuarto… –Se atragantó cuando leyó lo último. En verdad debería haber leído todo antes de leerlo en voz alta.

–¿Sí? –dijo Voldemort–. Habla, Lucius.

–Cuarto… Potter declaró… y Draco me asegura que su reporte es verídico… que el día que su única opción sea un gato… es el día que usted, mi Señor, bailará en el callejón Diagon usando un tutú.

Voldemort siseó mientras que sus mortífagos intentaban no reírse. ¡Qué falta de respeto! Pero La Pantera no tuvo reservas. Se carcajeó y dijo–, Oh, eso es maravilloso. ¡Deberías hacerlo solo para confundirlo!

El Señor Oscuro la miró con molestia, preguntándose si podía inventar un hechizo que mataría con la mirada como un basilisco–. A pesar del consejo dudoso de mi colega, Potter debe aprender el costo de tal falta de respeto –dijo–. Ha seguido los hábitos insolentes de Dumbledore desde el comienzo, y ha crecido bastante altanero. Es hora de que respondamos. Ponte en contacto con tus agentes en el Ministerio, Lucius, ve si puedes conseguir algo de información sobre las personas cercanas a él a las que podríamos acceder.

–Como usted diga, mi Señor.

–Ahora, para nuestro siguiente asunto, Dolohov nos ha traído a un invitado especial. Hazlo pasar.

Antonin Dolohov entró a la sala. Tenía el aspecto de alguien que había estado viajando por mucho tiempo. Aunque se había limpiado, había perdido peso, sueño, y había dejado crecer su cabello. Pero nada de eso se comparaba con su "invitado". El hombre estaba encapuchado con sus manos atadas; se tambaleó adelante con una pierna malograda cuando se le indicó, y tenía varias rajadas en su ropa con heridas recién sanadas debajo. Dolohov obligó al hombre a ponerse de rodillas frente a Voldemort y removió la capucha. Los fríos ojos azules se llenaron de terror cuando el hombre vio a su amo, y los otros mortífagos lo abuchearon y lo insultaron cuando vieron su cara. Pero Voldemort elevó su mano para que guardaran silencio.

–Igor Karkaroff –dijo el Señor Oscuro–. Mi seguidor más inconstante… y eso es decir bastante. Podrías haber sido uno de los más fieles, aguantando en Azkaban como Dolohov y los otros hicieron, pero en lugar de eso, te volviste un traidor y vendiste a tus compañeros mortífagos para obtener tu libertad… –Hubo otra breve ronda de abucheos–…y ahora eres muy cobarde para regresar a mi excepto atado de pies y manos. ¿Qué tienes qué decir por ti, Karkaroff?

–Amo, yo…

¡Crucio! –gritó Voldemort, enviando a Karkaroff a retorcerse en el suelo–. Ahora que lo pienso, no me importa. Esto no fue simple falta de lealtad. Esto fue traición, Karkaroff, y no será perdonado. Si no fueras aún útil, haría de tu muerte lenta y exquisita. Sin embargo, mi posición actual te ha comprado unos cuantos meses de vida. No, mis mortífagos, no mataremos a Karkaroff esta noche. Esa festividad esperará hasta nuestra gloriosa conquista de Gran Bretaña. Tengo otro propósito para él esta noche.

Durante este discurso, Karkaroff estuvo en el suelo, gritando. Voldemort había lanzado sin ser notado un hechizo para callarlo para que pudiera ser escuchado sin completamente ahogar el sonido melodioso. Finalmente liberó la maldición, dejando a Karkaroff en el suelo, jadeando, y sin siquiera intentar levantarse.

¡Imperio! De pie, esclavo –dijo Voldemort. Karkaroff se levantó a una velocidad que debía estarle causándole más dolor, pero no se quejó–. Tu traición te hace valioso solo como una marioneta, pero tu posición política significa que no puedo deshacerme de ti. ¡Dolohov!

Dolohov hizo una reverencia–: Sí, mi Señor.

–Haz hecho bien en traer al prisionero tan rápido. Por esto, serás recompensado. Tu siguiente paso será regresar a Karkaroff a Durmstrang. Restáuralo como director… y colócate como su subdirector. Usa la maldición Imperio, multijugos, o cualquier método que consideres necesario, pero los quiero a los dos en su lugar antes de que termine el año. Mantén a Karkaroff bajo tu control directo. Eso nos dará los recursos que necesitamos para impulsar nuestra ofensiva… Y cuando acabemos con él, tomarás su lugar como director de Durmstrang.

Los otros mortífagos estaban asombrados en silencio porque Dolohov fuera prometido una posición tan prestigiosa… todo de acuerdo con el plan, por supuesto. Goteando lentamente puestos golosos de ese modo ayudaría a motivar más a los otros.

Sí, las cosas iban muy bien.


–¡Malfoy! –Tomó a Harry hasta el día siguiente el atrapar a su presa después del incidente del gatito, e incluso entonces, solo con la ayuda de Hermione y Neville.

–¿Qué, Potter? –dijo Malfoy, luciendo nada preocupado.

–He visto varias bromas sucias antes, pero esa se lleva el premio.

Malfoy sonrió–: Me aseguraré de comunicarlo si alguna vez descubro quien lo hizo. –Comenzó a alejarse, pero Harry se paró enfrente de él.

–No te hagas el tonto, Malfoy.

Él soltó una risotada–. No tienes nada de evidencia, Potter.

–No, pero ambos sabemos que tú lo hiciste.

–Síguete diciendo eso, Potter. –Intentó irse de nuevo, pero Harry aún lo bloqueó.

–Haré esto rápido, Malfoy –dijo Harry–. Necesitas decidir de qué lado estás.

–¿Perdón?

–Esto es sobre más que una broma, Malfoy –dijo Harry–. Ambos sabemos que tu padre estuvo en ese cementerio, Malfoy. No tienes que admitirlo. Solo quiero dejar una cosa en claro: se necesita de un tipo especial de maldad para ver a un humano retorcerse en el suelo, gritando en agonía… y reírse de él… Tu padre tiene ese tipo de maldad. Necesitas decidir si tú la tienes mientras aún puedas.

Con eso, se hizo a un lado, pero Malfoy continuó mirándolo, solo dándose cuenta gradualmente que su camino estaba libre y continuando con su camino.

Eso fue… extrañamente inquietante, pensó Draco.

No era algo en lo que había pensado, considerando todo en lo que había estado pensando, pero cuando se obligó a confrontarlo, se dio cuenta de que la idea de torturar a hijos de muggles no… lo emocionaba… en cualquier sentido de la palabra (se estremeció) … como lo hacía para personas como Marcus Flint… incluso Crabbe y Goyle, por lo que escuchaba. Incluso Potter y su hermana sangre sucia sabelotodo… no estaba interesado. El patear sus traseros y pisotear sus rostros en el suelo, claro, ¿pero tortura? Estaba casi sorprendido de darse cuenta de que no tenía nada de atractivo.

Además, el patear sus traseros era algo que podía hacer. Potter le ganaba de manera consistente en duelos, pero el profesor Grayson les estaba enseñando como luchar, y eso le daba más espacio para usar su astucia Slytherin. Grayson no era estúpido, así que probablemente él (y Dumbledore) creían que enseñar a los estudiantes "buenos" como pelear bien valía el costo de enseñar a algunos hijos de mortífagos en el camino. Mejor.

¿Pero lo que Potter había dicho? Lo sacudió, especialmente después de la broma del gatito. ¿Había estado fuera de línea? De repente, no estuvo seguro de qué pensar. Y entonces estaba su padre. La tortura no era de interés para Draco, ¿pero para su padre? No hablaba mucho de eso, pero sabía que su padre había torturado a muchos en la última guerra, y probablemente lo había disfrutado un poco. Esa era una verdad difícil de reconciliar con el hombre bondadoso que lo había criado.