CAPÍTULO 17.

Cuándo William hablo con Anthony la primera vez después de años sin tener ninguna noticia de su paradero, Anthony no sabía de su enfermedad, sino hasta algunos días después. La noticia le cayó de golpe aplastándolo y dejándolo sin palabras. En un principio Anthony creyó que el abuelo William quería una explicación sobre la situación que enfrentaba la Andley Inc. Y sintiendo que no podía más haciendo algo que a él no le gustaba hacer. Anthony sé sincero con William.

—Lo siento abuelo William —dice Anthony con pesar—, pero he comprendido que los negocios de la familia no es lo mio. Por eso he tomado una decisión, voy a dejar mi lugar a Archie. No pienso dejarlo sólo, sino hasta que esté acomodado. Creo que es el indicado para llevar el control de la Andley Inc.

William no sabía explicarlo pero siempre supo.

—Te comprendo, y se que estás en la Andtley Inc por decisión de Elroy. —Dice William. —Sinceramente nunca considere que fueras tú quien tomara el control de las empresas. Sin embargo he de reconocer mi error al confiar en Elroy para cumplir mis órdenes, pero un hombre con mis años de experiencia no puede dejar todo por lo qué ha trabajado el la vida en manos de otra persona aún sabiendo que esa persona es de la familia.

—No comprendo — Anthony está confundido.

—Nada hubiera afectado a la fortuna de los Andley. Simplemente por qué no estoy en la empresa y para declararme muerto necesitaba pasar un año desaparecido y yo siempre de alguna manera he mantenido contacto con mis abogados.

Anthony no había pensado en eso, y en realidad nadie de la familia, Anthony había estado en mucha tensión, tenía los contantes reproches de Elisa y además la presión de la tía Elroy. Ahora veía todo diferente, era como si hubieran alumbrado un cuarto que estaba todo oscuro y por fin pudiera dejar de andar a ciegas. Pero todo ese momento de claridad se esfumó cuando supo que el abuelo William tenía Cáncer terminal. Anthony hubiera preferido mil veces los reclamos de su abuelo, que la enfermedad que tenía el abuelo William, y supo en la segunda llamada por qué se había alejado de todos. Anthony había sentido el dolor que William vivía desde que supo que iba a morir.

—Siento tanto el dolor que les voy a ocasionar, que no sé si voy a ser capaz de perdonármelo. Escucharlo y sentir su angustia tocó el corazón de Anthony y, como entendía lo que quería decir, musitó:

—No piense así, Abuelo William. La medicina prospera día a día y...

—Es inevitable que lo piense. Algo me dice que la medicina tardará en encontrar una cura para mi y yo no voy a estar aquí —susurró William con desesperación mirando el mar, que se veía desde su preciosa terraza. Anthony guardo silencio. William no pudo continuar. La angustia se apoderó de él y, agradeció estar solo para que no vieran sus ojos anegados en lágrimas, respiró hasta que de nuevo fue capaz de tomar el control de su cuerpo. —Candy está sufriendo. Sufre mucho por lo que me ocurre, pero no dice nada. Sé que se ha prometido no llorar Frente A mi y sé que lo va a cumplir. Por ello te pido que estés a su lado porque, cuando rompa a llorar, no va a parar. Por favor, cuando ocurra lo que es inevitable, te ruego que la ayudes a ella y al resto de la familia. ¿Lo harás?

—Por supuesto. Eso no lo dudé —asintió Anthony conmovido. No era el primero con el que vivía aquel miedo, aquel horror y, cuando Anthony escucho más tranquilo a William, añadió:

—Sé que el camino que ahora recorre no es fácil, pero por Candy y por lo mucho que la quieres, ahora más que nunca tienes que hacerle saber lo importante que es para ti y lo mucho que te importa, porque necesitará recordarlo.

—Lo sé... Lo sé...

Esa noche, cuando Elisa fue a dormir, Anthony se quedo tirado en el sofá. Necesitaba aquel momentito de paz para repasar las cosas que se había enterado. Anthony recuerda hacia el pasado donde Candy era su mundo. Allí estaba la chiquilla de su niñez, aquellos momentos que siempre ha guardado con cariño.

Anthony estaba sonriendo. Candy era un ángel entre los Andley, sin duda era la persona que él abuelo William necesitaba a su lado.

¿Como hubiera sido mi vida junto a Candy? ¿Seríamos felices?

Anthony nunca lo sabría, recuerda que Candy nunca le permitió que la tocara, y las veces que intentaba darle un beso ella salía corriendo.

Pequeña, mi pequeña y dulce Candy... Es inevitable pero me siento atraído por ti, más que cuando tenía tu corazón... ¿por qué este sentimiento ahora cuándo una brecha enorme nos separa?

Anthony tiene pensamientos descabellados, y sin embargo admite que no le dió el tiempo suficiente a Candy, en ese entonces Anthony dedicó su tiempo para la plantación de las rosas, siempre le gustó poder crear únicas y exclusivas rosas de todos los colores, algunas muy tiernas y otras pasionales. Al punto de tener pedidos para eventos importantes de la gente de la alta sociedad. Pero todos sus sueños, todo su tiempo que dedicaba a sus rosas quedó atrás, cuando se vio obligado a estudiar una carrera. Su madre, Rose Mary Andley y su padre George Brower murieron en un accidente aéreo a causa de una tormenta, y su familiar más cercano era el hermano de Rose Mary, su tío Albert. Qué tuvo la mala suerte de regresar en tren el día que hubo un ataque terrorista. Habían hecho explotar la vías a dos millas de distancia en dirección donde se dirigía el tren. La mayoría de los pasajeros murieron, les habían informado los detectives, pero el cuerpo de su tío Albert nunca se encontró. Un año después y al no encontrar su cuerpo lo dieron por muerto . Pero nunca imagino que la tía Elroy tomara el control de la familia Andley. Fue Entonces que conoció a Candy, ella Llevaba tres años viviendo con los Legan y había sido adoptada para ser la compañera de Elisa, pero sin embargo Candy había pasado a ser la joven que limpiaba los establos, Anthony se sintió mal por la situación de su nueva amiga. Anthony quiso crear una rosa para Candy, para que ella supiera el cariño que él tenía. Un tiempo después los Legan quisieron mandar a Candy a Mexico, Lo que Candy pasaba en ese momento era horrible, y Anthony sintió que era su deber ayudarla, Así que escribir una carta al abuelo William era su único modo de hacer algo por ella. En la carta le pidió que fuera piadoso de una joven que lo único que hacia mal era confiar ciegamente en las personas.

Abuelo William,

Candy es un ángel, y me recuerda mucho a mi madre, Quisiera que la adopte, Candy tiene un corazón puro y desinteresado, es bondadosa y cree en las personas, siempre intenta solucionar los problemas sin que se lo pidan . Si decide adoptarla un día se dará cuenta de que fue la mejor decisión que hizo.

Con cariño, Anthony.

Después de mandar la carta solo le quedó esperar. Y, así William se hizo el tutor de Candy, pero ahora era su hija ante la ley. Anthony supo que el buen acto del abuelo William era recompensado con creces.

Los siguientes días fueron de cabo a rabo en la vida de Anthony, pero decidído que tenía que estar con Candy, por que Así se lo había pedido el abuelo. Un par de semanas antes de la cena de Navidad. Mientras Candy, Archie, y Anthony se encargaban de compartir momentos inolvidables con William. Habían ocurrido muchas cosas con las personas que de algún modo estaban vinculados a Candy. Candy era consiente de un par de estás cosas, pero había otras que no se imaginaba que iban a suceder y que no sería para nada agradables; por ejemplo; La tía Elroy había sido informada por su nieta política, Elisa del comportamiento en que Anthony estaba siendo arrastrado, tanto fue la insistencia de Elisa que Elroy Andley tuvo que viajar a Nueva York, para ver qué era lo que estaba pasando con Anthony.

Hasta el momento Elroy desconocía el paradero de Candy. Los detectives que había puesto para encontrarla, no le habían dado ninguna pista, y Elroy Andley cada vez estaba más enfadada con Candy.

—Estoy segura que Candy tiene ver con el distanciamiento de mi marido —Elisa comenzó cuando la tía Elroy y Ella compartían en el salón de visitas una taza de te que el servicio había llevado hacía un momento—,desde que apareció Candy , mi esposo no vuelve temprano, sino hasta altas horas de la noche, además no me dice nada cuando le pregunto que es lo que está pasando con la Ándley Inc. Siempre está enfadado con migo. Tía Elroy es por ella, todo es culpa de esa recogida. —Elisa tapó su rostro con ambas manos y comenzó a llorar con exageración.

—Ya, ya. No te pongas así, Elisa. —Dice la tía Elroy, mientras trataba de consolarla—. Tienes que ser más inteligente. No puedes, ni debes hacerle reproches a tu esposo, por qué solo conseguirás alejarlo más de ti. Ya me encargaré de que Candy no sea un problema en tu matrimonio.

—Eso no es lo peor tía Elroy — Siguió Elisa perdiendo el glamour y gritando con desesperación— Anthony se fue de viaje. Elroy abrió los ojos como platos. Elroy Andley esta sorprendida por aquella noticia. Cómo se iba Anthony de viaje cuando la empresa está en un momento de crisis, pero quizás el viaje era importante para la empresa.

—¿Que tipo de viaje?.—Pregunta Elroy Tranquilamente.

—¡No lo sé! Anthony estaba ansioso, o mejor diré estaba desesperado por irse, pero se que no tiene que ver con la Ándley Inc.

Mientras que Elroy ardía de rabia por el comportamiento de Anthony, Elroy solo podía culpar a Candy.

Savanna tardó en conseguir la dirección de Candy, Savanna había tenido que ir a lobby de Terry y mentirle a Dorothy para pasar y buscar en el despacho que usaba Terry para trabajar, en busca de la dirección de Candy, pero se lleno de irá cuando vio muchas fotografías de esa mujer.

Dorothy había intentado contactar al señor GrandChester y a Jefferson para informarle sobre Savanna, pero ningúno de los dos había contestado, porque en ese momento Terry y Jefferson se encontraban en una área sin señal que era parte de las responsabilidades de ducado de Terry, , y sin poder detener por qué Savanna entrara, lo único que hizo Dorothy fue seguiría sin que Savanna se diera cuenta.

Al otro lado del Pacífico. Terry que había tenido que llegar a Inglaterra de prisa. Después de recibir la llamada del abogado de los GrandChester, Terry había tenido que hacer el viaje sin detenerse a empacar nada. Ahora Terry no estaba en un mejor momento. Al parecer su vida personal se estaba volviendo un conflicto en el Parlamento, lo cual era tonto.

Terry llegó a Inglaterra junto a Jefferson, en cuanto se detuvo el jet privado, lo primero que hizo fue ir a ver al abogado de los GrandChester, solo para enterarse que su vida privada había dejado de serlo .

—Veamos: una boda sorpresiva, una heredera por completo desconocida, el escándalo de una amante... —enumeró un hombre de los que forman parte de grupo congresista con bastante sarcasmo —. ¿Sigo? Has estado desaparecido de tus obligaciones con el ducado, pero no te ha importado contribuir a la ola de rumores, cuando no de escándalos, con los que, como bien supones, se ha nutrido esta nuestra sociedad y su mundillo; cosa que seguirá haciendo durante un buen período todavía.

—No creo que sea yo solo el centro de todos los cotilleos -- Respondió Terry conteniéndose de soltar alguna palabra.

—Ahora hay tanta gente que depende de ti…Mucha, demasiada gente: los arrendatarios de los campos, los trabajadores de las fincas, el personal de servicio.— Dijo el magistrado. Y, Terry odió darle la razón, lo cierto era que la tenía. Cuando Terry se casó con Candy nunca pensó en regresar pronto a América, por qué nunca imaginó que Candy se fuera de su lado.

Maldita mujer.

Y, ahora Terry tenía que quedarse un par de semanas en Inglaterra,

Toda mi vida esta patas arriba.

Había tenido que suspender las tres producciones de cine. Desentenderse de sus negocios, y habandonar un poco la fundación de animales maltratados.

¿Y, tus responsabilidades en el ducado?

Si, Maldita sea.

Todo, todo absolutamente era por estar ocupándose en la empresa Andley. Y ahora ni siquiera tenía el control de eso. Todos sus malditos planes y proyectos se habían hecho trizas, gracias a su esposa, y ni siquiera la tenía junto a él. Terry lo sabía mejor que nadie. Debía reconocer que había pensado mucho en Candy. Era por ella que no se alejaba de Andley Inc Había estado centrado en ella, tratando de conseguir que su esposa volviera. Terry en ocasiones no lograba entenderse, le había costado aceptar lo que estaba ocurriendo. Se había tardado en mirar de cara la verdad, porque, tenía que aceptarlo, la amaba. Y aún que ella se fuera sin que le diera una explicación, él todavía la amaba.

Jefferson había recibido el informe de Candy. Terry quería estar informado de cada paso que daba Candy, y Jefferson lo había hecho. Pero lo que recibió no era algo sencillo de explicar el y Jefferson por fin comprendido que Candy era una buena mujer. Sin embargo no creía que era el momento para decirle a Terry, por qué conociendo su carácter impulsivo. Terry no tardaría en salir corriendo para ir con Candy, lo que solo traería más problemas.

Durante el camino, Jefferson no le dijo nada. Sabía que Terry tendría que ocuparse de sus asuntos, y lo que pasaba con Candy lo haría dejar sus responsabilidades, así que lo dejó avanzar.

Pero no pasaría mucho tiempo cuando su amigo supiera lo que pasaba en la vida Candy..

Entre tanto William sabía que GrandChester era el hombre que Candy amaba. A él no lo engañaba. Pero Candy ya no era la tierna jovencita que creía en cuentos de princesas y se sonrojaba ante el chico que le hacía gracia. Un idiota que le dijo una mentira la había hecho llorar por dos años cuando Candy tenía tan solo dieciséis años, Anthony con bonito rostro y modales dignos de in caballero, le había partido el corazón por primera vez años después y, sin saber por qué, William intuyó que GrandChester era el único que se lo podía recomponer era su esposo. Por qué William ya estaba enterada de todo. Apesar de saber lo que Terrence le había hecho a su hija adoptiva.. Quizás fuera por qué su relación desde principio no se había forjado por amor, sino por un interés de ambos y tanto Candy como Grandchester eran concientes de eso, Si había nacido amor entre ellos fue en el camino lo que cambio las cosas, por qué de algo estaba seguro William era que Terrence GrandChester amaba a Candy, sus años de experiencia entendían el comportamiento de Terrence, no era más que la reacción de un hombre que no sabe cómo reconocer sus verdaderos sentimientos.

Terrence GrandChester tendré que aclarar algunos temas contigo.

William tenía que hacer algo, por qué de esperar a que Candy y Terry dejarán su orgullo de lado, era esperar demasiado tiempo y él no lo tenía.

William supo que Candice fue comprometida con Terry por un asunto que le correspondía a él. La Andley Inc. Había tenido que mover unos cuantos hilos para saber muchas cosas que Candice nunca le diría, y eso no hacia más que comprobar que su hija adoptiva tenía un corazón de oro. Candy había aceptado para ayudarlo a él. .

Candy viviría justo, lo que le tocaba, lo que era para ella. Y que era claro que el destino le daba, era un hombre como Terrunce GrandChester.

Tres días antes de la noche de Navidad. Candy, Archie y Anthony habían asistido a un concierto de Rock en español.

—No puedo creer que estemos aquí —Dice Archie mientras miraba a un buen número de latinos que estaban en la área VIP, como ellos esperando para entrar al concierto de rock en español. Esa noche de reventón loco se presentaban diferentes cantantes y grupos musicales, y aún que no era la música preferida de Archie no pudo evitar contagiarse de la emoción.

— Jamás imaginé estar en uno —Contesto Anthony con incredulidad. Candy y William rieron divertidos. Los cuatro vivieron una experiencia muy loca, Así William cumplió otro de sus deseos.

Candy, William y Archiey Anthony regresaron a Nueva York después de la fiesta de navidad. Habían viajado en el avión privado de William. Quién insistió bastante para regresar a Nueva York, Aunque Candy no quería regresar no podía contradecir a su padre.

Después de llegar al aeropuerto en el privado de los Andley. Candy mira un automóvil que esperaba por William, Archie y ella. Archie se quedaría por un tiempo en la casa de William. Anthony viajo en su propio automóvil par regresar a su casa donde lo esperaba la tía Elroy. Candy sabía que era inevitable su encuentro, pero Candy deseaba que eso ocurriera en otro momento.

En el camino de regreso un chirrido se escuchó que había ocurrido a unos metros de una señal de Alto en las calles de Nueva York, casi al llegar a la mansión de William, y cuando de pronto oyeron un frenazo y una especie de chillido. Al mirar, vieron que un coche daba marcha atrás, giraba el volante a la derecha y luego aceleraba para irse de allí a toda prisa. Sorprendidos, se detuvieron para ver qué había ocurrido y observaron boquiabiertos un pequeño bulto en el suelo. Sin pensarlo, William salió del automóvil hacia la carretera y, al acercarse, vio un pequeño perro peludo que sangraba.

—Ay, Dios, pobrecito —murmuró Candy que había salido detrás de William angustiada.

—Y ese desalmado ni se ha parado para ayudarlo, protesto Archie, que también había seguido al abuelo William y a Candy —No hemos visto la matrícula.

—¡Qué hijo de su madre! —protestó Candy.

La gente se arremolinaba alrededor, mientras el animal se movía dolorido y aullaba, pero nadie se agachaba a consolarlo, hasta que William lo hizo. Los ojillos del animal lo miraron y él, tendiendo la mano con cuidado para que viera que no le iba a hacer nada, le tocó la cabeza y el perro calló.

Mientras hablaban, Candy observó cómo William miraba a la perrilla. A William siempre le habían gustado los perros pero, por una cosa u otra, nunca había tenido uno. Sin pensar tomo una decisión.

Media hora más tarde y conmovido por la situación, clavó los ojos en el pobre animalito que parecía dormir sobre sus manos. Recordar cómo aquellos ojillos redondos lo habían mirado agradecidos por su tacto y cómo se había calmado cuando lo acarició lo hizo reaccionar.

—Haga todo lo que pueda por ella —decidió mirando al veterinario. —Me haré cargo de los gastos de la operación y de lo que haga falta — Candy apoyo sin pestañear su decisión. El veterinario asintió y, entregándoles unos papeles, dijo:

—Tienen que comoletar estos documentos. Con diligencia, William lo hizo y, cuando acabó, preguntó:

—¿Cuándo la va a operar? El veterinario miró el reloj.

—Ahora mismo señor Andley.

Dos horas después, William firmaba los papeles para adoptar a la perrita, v Candy estaba emocionada como una chiquilla.

—¿Se va a llamar Brave ? Dijo William

—¡¿Brave?! Precioso nombre, ¡Valiente! Fuerte y llena de nueva vida. Entonces Candy recordó algo y, cogiendo a William de la mano Candy pronunció.

—Sin duda has salvado una vida.

Ambos rieron.

Mientras Candy vio la lista pensativa. Solo quedaba un deseó de su padre, Ver sonreír a Candy todo el tiempo. Candy pensaba cumplir con mucho gusto, por qué a lado de William ella sonreía sin esforzarse. No quería pensar en el día que el ya no estuviera.

Pero William no quería esa sonrisa temporalmente, William quería la ronrisa de Candice para toda la vida. Él se encargaría de que eso se hiciera realidad. William había estado esperando aquel momento

—Ahora sí, cuéntame a qué debo el honor de tu llamada.

—¿Sigues queriendo mi empresa verdad? –preguntó William de sopetón, y le encantó escucharlo sorprendido.

—Bueno…

—O sigues pensando en que tengo que ver con lo que le hizo Neil a una empleada del servicio. Dorothy.

—¿Como…?

—No, no te molestes en ocultármelo –interrumpió él cambiándose de posición, y mirándo fijamente por la ventana—. Sé todo lo que sucedió. Debería guardarte rencor, sabes, pero hay algo en todo esto que no me cuadra, y por eso aquí estoy haciéndote está llamada. Terrence apretó sus labios en un gesto inseguro, William imaginaba con detalle de cada uno de sus ceños. Terry se quedó mirando por la ventana. Había empezado a nevar otra vez. Motas de escarcha caían lentamente, como si no estuvieran del todo seguras de cubrir la ciudad.

No sabía a qué estaba jugando, pero no lo iba a permitir. El acuerdo había sido una buena millonada, pues, mal que bien, él había ayudado a sacar de nuevo a flote la empresa. Los juzgados lo habían obligado a poner un precio justo y eso fue lo que se acordó. Ahora William le pedía explicaciones, y que aceptará la razón. que Terrence tuvo para querer destruir su empresa. William sabía que esa era la especialización de Terrence GrandChester. Hacer que las empresas se fueran a bancarrota y a punto de quebrar él las rescataba , reorganizarlas, reestructurarlas, para dejarlas funcionando y venderlas a un precio hasta diez veces mayor del que valía antes de que él interviniera. Y si era una empresa que bien manejada podía dar una renta generosa, entonces la conservaba y la adhería a su propio conglomerado. La absorbía. Hacer todo ese proceso con la Andley había sido un placer. Era justamente una venganza, Terrence GrandChester cumplía sus promesas, y William lo entendía, Sin embargo Terrence estaba en un error y William se lo pensaba aclarar ya mismo.

— Quiero preguntarte…

—Como lo sé — Interrumpió William. — Claro que sí.

—Tienes por costumbre completar las preguntas de los demás?

—Me gusta hablar directamente.

—Sí, ya veo.

—Ah por cierto, me gustaría que les pidas a tus perros guardianes que abandonen mi casa y dejen a mi hija tranquila. —William soltó de sopeton. —Me disculpo si te ofendo. Pero te doy mi palabra que lo que hizo Neil lo pagará. No voy a mentir que tienen apoyo de mi parte, pero de haberlo sabido en su momento jamás hubiera consentido semejante comportamiento. Pero no es eso por lo que te llamo.

— Quieres una explicación sobre mi forma de conseguir que Candy fuera mi esposa

— Quiero tu sinceridad.

Aquello sorprendió a Terry.

—Bueno pues te diré que me enamore de ella Apesar del tiempo, de la distancia, y de todo lo que sucede.

William y Terry hablaron de mucho, pero William no le dijo de su enfermedad y Terry se enteró por Jefferson días después. Jeferson que ya había hablado con Dorothy no sabía qué pensar de Savanna.

—Espera, espera, espera —lo detuvo Terry poniéndole una mano en el hombro—. ¿De qué me estás hablando? ¡De qué mierda estás hablando! —concluyó elevando ya la voz, y Jefferson respiró profundo sabiendo que pisaba campo minado.

—Por el contrario, Terry—dijo Jefferson, y sacó del bolsillo interior de su chaqueta un sobre de manila y se lo entregó a Terry, que lo aceptó con manos temblorosas.

El día después de año nuevo William fue ingresado su situación empeoró. Se despertó angustiado en la cama sin poder respirar y rápidamente Candy lo llevó al hospital. Allí lo estabilizaron enseguida pero, cuando hablaron con Candy, a Candy se le cayó el alma a los pies. El empeoramiento de William era grave y, según los médicos, debían estar preparados para lo peor. Candy esta aturdida, no podía ni hablar. Aquellas palabras eran las que nunca habría querido oír.

Terry abrió el documento y el aire comenzó a faltarle. Sintiéndose que la culpa lo ahogaba

—No… — Dice Terry dándole la espalda a Jefferson, sintiendo su pecho agitarse. Tomó aire tratando de controlarse y volvió a mirar a su viejo amigo, al que lo había ayudado en muchísimas ocasiones en el pasado—. No quiero saber, Dios. Dime que Candy no esta pasando esto sola.

Los detectives que Elroy Andley había puesto para encontrar a Candy, por fin dieron con ella.

Al enterarse la tía Elroy de el lugar en el que Candy estaba salió inmediatamente. Anthony no le había dicho nada, primero por qué William así lo quiso y segundo por qué la tía Elroy estába molesta con Candy, y Candy en este momento necesitaba estar tranquila y a lado del abuelo William. Pero no contaba que su tía había investigado a Candy. Cuando Anthony llegó tarde a su casa Elisa no tardó en reclamar.

—¡Es por esa huérfana — Gritó Elisa en cuanto Anthony cruzó la puerta.

—Elisa no empieces, vengo agotado.

—No puedo creer que seas tan sínico, pero por fin Candy hoy entenderá que no puede estar dependiendo de ti.

—¿Que estás diciendo Elisa?

—Qué la tía Elroy ya sabe en donde esta Candy.

—Mierda. Elisa. Anthony salió otra vez de su casa sin importar que Elisa le estaba llamando a gritos. Pero está vez Elisa no se quedó a imaginar tonterías sino que siguió a Anthony.

Elroy iba al hospital aún sin saber quién se encontraba hospitalizado, pero a Elroy le importaba un rábano. Elroy Andley estaba tan enojada y Candy por fin la iba a oír. La noticia del paradero de Candy se había repartido como dulces para diferentes envolturas. Entre ellas se encontraba Neil Legan, Savanna Stanley, Elisa Brower quienes no tardaron en ir a decirle unas cuantas verdades. Neil Legan pensaba en algo más que una venganza, su obsesión por Candy era tan inmensa que si Neil tuviera la oportunidad la secuestraría por segunda vez, pero ahora sí Candy sería su mujer.

Continuará...