Capítulo 10

Dino y su subordinado ya se encontraban camino al aeropuerto, llegarían lo más pronto posible a Italia para informar a la familia de su situación actual.

-Jefe, fue una suerte que nos dejaran ir- el subordinado del rubio estaba con una sonrisa en el rostro y más relajado que nunca, sin embargo, Dino estaba pensando en todo, su corazón seguía palpitando, le dejo el emblema de su familia, un arma de doble filo, ya no había vuelta atrás.

-No te confíes tanto Nicolás, son sólo estrategias- el actual jefe Caballone, tenía una expresión sería, estaba pensando en cómo sería el futuro de su familia desde ese instante, el riesgo al que los había metido a todos.

Dino no estaba mal, todo era una estrategia, no lo podían dejar encerrado, ya que su familia lo vendría a buscar y amenazaría el anonimato de Vongola. No lo podían matarlo, porque la familia tomaría venganza, eh igual levantaría muchas sospechas.

A Vongola le convenía tener más aliados, y Caballone era un aliado clave. La familia se especializaba en cualquier cosa de tecnología, podía ser una muy buena inversión en el futuro.

-Bueno Nicolás, arregla una reunión con mi madre y con inteligencia- fue lo último que dijo el rubio para cerrar los ojos e intentar dormir lo que restaba del camino a Italia, al gun dia podría volver a dormir tranquilo.

Mientras tanto en la mansión Vongola, un pequeño castaño estaba escondido en su armario, sentía como las lágrimas surcaban su rostro, sentía como si su poder fuera a explotar de nuevo, sin el poder controlarlo. Había sido demasiado para él en un día, y si alguien más se enteraba de que Vongola seguí existiendo, sería el fin antes de poder hacer algo siquiera.

Y no es que fuera la primera alianza que formaba la familia, sólo que en las ocasiones anteriores Aria y Reborn tenían todo planeado.

Se sentía inseguro, esconderse en un armario, y estar ahogando su llanto para que nadie lo viera. Era patético, o simplemente había sido fuerte por mucho tiempo.

-¿Dame Tsuna?- dijo su tutor, oyó como abría la puerta de su habitación y se adentraba.

Genial lo que le faltaba, que su tutor lo viera llorar y lo peor dentro de su armario, así de que antes de que lo empezara a buscar, se limpió la cara y salió del armario, tenía que aparentar que no pasaba nada.

-Aquí estoy, estaba buscando algo en el closet cuando se cerr...-no pudo terminar la oración, no porque no pudiera, pero los ojos de Reborn eran muy penetrantes.

-Estuviste llorando- sentencio el hitman, quien se sentó en la silla que tenía alado de su escritorio.

-Sí, lo siento- dijo desplomándose en la cama, no le podía mentir, no porque fuera el mejor resolviendo misterios, sino porque era su tutor, un remplazo de su padre.

-No te disculpes por eso, los hombres más fuertes no son los que no lloran- dijo Reborn suavizando su expresión haciendo que el ambiente cambiara.

-Además, estuviste bajo mucha más presión de lo planeado, no esperábamos las interrupciones- refiriéndose a Dino y a su subordinado, realmente tenían planeado otras actividades, sin embargo no todo es como se tenía.

-Reborn yo...- No pudo continuar, sentía como su cuerpo se volvía a tensar, su respiración se le aceleraba. Volvería a llorar, algo que quería evitar a toda costa. Odiaba esa sensación de encierro, de impotencia, eso activaba su llama, el entrenamiento le hizo poder controlarlo un poco mejor, sin embargo ahora sentía que no había servido para nada.

-Lo lamento, toda tu vida has estado en constante presión, y es normal que todas esas emociones quieran salir ahora, tal vez el detonante fue que reveláramos tu verdadera identidad o que el jefe Caballone te hubiera tomado como su hermano menor-dijo Reborn quien estaba sentado de piernas cruzadas, tenía una expresión sería, pero con un toque de tristeza, sabía que el castaño luchaba contra su llama, si se activaba podría generar problemas y sospechas.

Ver a su tutorado tratando de disimular su temblor y tratando de no llorar le recordaban mucho a la primera vez que lo conoció, cuando le apuntó con el arma para que le dijera su nombre.

De ese hecho habían pasado 9 años, de entrenamiento, de sudor, de sangre, de estar bajo el constante miedo de ser descubierto, de ser sometido a tantas presiones, sabía que las presiones eran para poder controlar su propio estado de ánimo y vaya que había funcionado, llevaba una vida relativamente normal.

Y en ese largo tiempo, el pequeño Vongola nunca dijo nada, nunca hubo queja por el entrenamiento, tal vez las pensaba, pero nunca las expresaba. Suprimía sus emociones por el bien de los demás, y Reborn se había dado cuenta, el problema es que no sabía hasta cuándo podría mantener esa máscara de despreocupación y de muchacho feliz.

-Lo mejor será que descanses, mañana nadie se irá a ningún lugar, hablaremos de lo acontecido- dicho lo anterior, Tsuna sólo asintió y el asesino salió de la habitación. No sabía cuánto más tendría el castaño para descansar o sentirse relativamente libre.

Tsuna lo único que pudo hacer después de que su tutor se retiró de su habitación fue llorara en silencio hasta que se quedó dormido, temiendo que sus llamas se activasen y causaran problemas a todos.

Mientras tanto en otra habitación de encontraba se encontraba Gokudera con Yamamoto platicando sobre lo que había ocurrido.

-Es increíble que Tsuna sea el heredero, ¿no crees Hayato?- Yamamoto estaba jugando a lanzar una pelota y a atraparla, en cambio Gokudera estaba haciendo anotaciones en una libreta.

-Sí, yo siempre he creído que Tsuna nii es sorprendente, su poder se debe activar en ciertas ocasiones especiales, y con las balas especiales de Reborn, ya sabes- decía el peliblaco sin dejar de escribir en aquel cuaderno.

-Tienes razón, siempre estaba tratando de esconder algo, se ponía muy serio, poco menos que Kyoya, pero a fin de cuentas tenía una expresión muy..., madura- Takeshi seguí jugando con la pelota lanzándola al techo, tratando de que no se le cayera al piso sin agarrarla con la mano.

-Aunque a pesar de todo, siempre tuve una ligera sospecha del por qué nos entrenaban, digo todos tenemos algo especial- Hayato había dejado d escribir cerro su libreta y se quedó estático pensando.

-Ahora que sabemos la verdad, debemos ser más cuidadosos, algo me dice que el peligro se acerca- sentencio, el ambiente en la habitación se había tensado más.

Mientras que en alguna parte de Italia, se encontraba un pelirrojo arreglando una maleta.

-Hermano, ¿Qué haces? - una niña con el mismo color de pelo, de unos 9 años, le extrañaba el actuar del pelirrojo.

-Voy a Japón, me quedare una temporada con nuestro abuelo, creo que es bueno tomar un descanso de vez en cuando-dijo el hermano cerrando la maleta y poniéndola en el suelo.

-¡Oh!, espero que vivas muchas aventuras y hagas muchos amigos hermano, cuando regreses o cuando vaya tendremos una enorme fiesta- la pequeña hacia ademanes con las manos. Se estaba imaginando una dieta con los amigos todavía invisten tes de su hermano.

-Jaja, regresare pronto Mami chan, cuida de la casa en mi ausencia- y diciendo eso abandonó la habitación y se fue a la salida de la mancipan donde lo esperaba una limosina.

-Hijo, mándale saludos al viejo, ya sabes que si encuentras a potenciales candidatos para la familia Simone, no dudes en reclutarlos- su padre sólo le había agarrado el hombro y tendido su mano que fue correspondido con la de el en un apretón, en cambio su madre le dio un abrazo enorme.

-No me decepciones Enma- fue lo último que escucho decir a su padre cuando la puerta de la limosina se cerró.

-Espero no hacerlo padre- dijo en un susurro para luego quedarse callado el resto del camino.

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Hola amiguitos ¿Qué tal?, ¿Qué les pareció el capítulo?, a mi me encanto y todavía falta más.

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Los quiere mucho Fericii.