La joven luchadora al ver como el gigante trasgo se acercaba a ella, trago saliva, ella estaba nerviosa, pero algo la impulsaba a seguir peleando, no sabía que era, pero sentía arder en su interior una furia que se combinaba con su miedo, se preparo para recibir el ataque, para eso levantó sus brazos y los cruzo, el Goblin errante, ya estando cerca de la chica, levantó su mazo y después lo dejó caer sobre su enemiga.

—[Strengthen]—Exclamo la joven luchadora, y un aura cubrió su cuerpo, esta hizo reforzar la fortaleza de su cuerpo, para poder aguantar el ataque de su oponente, pensó, «Si hubiese utilizado esta habilidad en aquel tiempo, tal vez cantaría otra canción»

El mazo del goblin no llegó a dañar de forma seria a la joven luchadora, gracia a que había utilizado su brazos como defensa. La luchadora aprovechando aquel momento en que el goblin, estaba confundido, se puso en poción de ataque y después dio una variedad de golpe al estómago de su oponente. El gigante goblin al recibir aquellos fuertes puñetazo en su cuerpo, se arrodilló en el suelo, estaba algo aturdido cansado.

—Por ellos y por mi, te derrotare, maldita bestia, por aquella vez que tuve que soportar… —Unas lágrimas callejón de los ojos de la joven luchadora, al recordar aquel terrible evento.

La luchadora tomó la cabeza de su enemigo, le dio un rodillazo al mentón de aquella criatura, y luego sujetando su cabeza, ejerció una gran fuerza para doblar el cuello del gran gigante verdoso y romperlo. El gran goblin, cayó al suelo, su vida estaba acabada, la joven luchadora, respiro profundo, el miedo que tenía en aquel momento, había sido reemplazado por una gran furia hacia los goblins.

Los goblins al ver que sus gigante compañero había muerto, enfadados atacaron a la joven luchadora, pero ella se defendió d ellos ataques de aquellas grotescas criaturas, y después le aplicó al grupo una variedad de golpes y patadas, que acabaron con el grupo de goblins atacantes. La sacerdotisa rubia, que estaba observando la lucha, se dio cuenta de la furia que había surgido de la joven luchadora.

«Ella está furiosa», pensó la sacerdotisa rubia, que observó la chica.

Después de una larga lucha, los goblins se marcharon asustados por la derrota que sufrieron, la luchadora, se arrodilló en el suelo y dejó que el aire moviese su cabellera, ella observó como los goblin huían hacia la cueva, una sonrisa se dibujo en su rostro, y unas lágrimas cayeron desde sus ojos, estaba feliz, había derrotado a una gran cantidad de goblins, había logrado casi vencer su miedo hacia los goblins.

—Lo hiciste bien, chica—El enano se acercó a la joven muchacha, y le tocó el hombro—Mejor descansa ahora, mañana nos encargaremos del resto.

La joven luchadora, miró al enano y afirmó con su cabeza, y aún manteniendo su sonrisa de victoria en su rostro, cayó al suelo cansada por la lucha que había tenido contra los goblins.

—Esta chica lucho bien—Goblin slayer, se acercó a la joven, la tomó y cargo con ella sobre su espada—Es muy diferente a la chica que vi aquella vez.

Una niña de piel blanca, pelo Largo el cual lo tenía amarrado con una coleta, y vestida con un pantalón negro, una camisa de arte marciales, y calzado color negro practicaba con su padre, el cual le estaba enseñando a su hija.

—Voy ocupar las técnicas que me enseñaste, para ayudar a las personas—Le sonrió la niña a sí padre, y agrego—Por eso quiero ser una aventurera, como tu padre.

—Yo creo que serás una gran aventurera, tal vez pueda llegar ser una de clase héroe—Sonrió el padre a su hija.

—No se si llegare a ser heroína, pero te prometo que seré una gran aventurera—La niña le afirmó a su padre.

La joven luchadora, se despertó y se fijo que estaba en su habitación, la chica al ver que estaba en su habitación suspiro profundo.

—Lograste despertarte, eso es bueno—La sacerdotisa del pelo rojizo, que estaba sentada en una silla de madera al lado de la cama, le comento a la luchadora y agrego—Dormiste por dos días, los aventurero ya se marcharon a la ciudad.

—Ya veo, me gustaría haberme despedido de ellos—Suspiro la luchadora, y agrego—Sabes, yo quería ser aventurera para ayudar a las personas, eso le prometo a mi padre, y mírame al final me confíe mucho, y me convertir en presa de una variedad de goblins, que me utilizaron como su juguete personal, estuve perdida durante un tiempo después de eso, pero gracias de nuevo a Goblin Slayer, me salve y ahora quiero volver a renovar los votos de la promesa que le hice a mi padre.

—Veo que estas bien—Sonrió la joven sacerdotisa, y agrego parándose—Ya me tenias preocupada.

Ambas se observaron durante unos momentos, y la sacerdotisa de pelo rojizo, felicito a la joven luchadora por la decisión que la chica había tomado. La sacerdotisa de aquel templo, se paro de su asiento y le dijo a la luchadora, que iba a preparar el baño para que la luchadora se pudiese lavar. La luchadora le dio las gracias a la sacerdotisa, mientras esta se retiraba de la pieza.

«Padre, discúlpame por ser una mala hija, por no poder cumplir la promesa que te hice hace años», pensó la joven luchadora y pensó, «Quiero hacer un nuevo voto, pero lo haré cuando esté frente a tu tumba, padre»

Ya había pasado una semana desde que la joven luchadora, había decido volver hacer una luchadora, y en esa semana, había arreglado su equipaje y había aprovechado para volver a practicar los movimientos de artes marciales, que había aprendido de su padre. La luchadora, tenía sobre sus hombros una bolsa de cuero en la que guardaba su equipaje, y observó a las sacerdotisas que se está a despidiendo de ella.

—Gracias por todo—La chica se despidió de la chica con una mano, mientras agradecía la ayuda que le había brindado en el templo, y después observó a la sacerdotisa pelirroja, que había sido un gran apoyo para ella—Algún día nos volveremos a ver, amiga.

—Que te vaya bien—Se despidió la sacerdotisa pelirroja y agrego—Pero no vuelvas a este templo.

—No volveré como clienta, tal vez como visitante—Le contesto la luchadora, y se marchó del templo, y se encaminó hacia la salida de la aldea.

La luchadora, observó el templo desde la distancia y le dedico una sonrisa, ante de encaminarse y seguir el camino trazado, su primer destino era su tierra natal, debía volver a hacer sus voto de promesa delante de la tumba de su padre.

La joven camino durante unas horas por el camino, y se encontró con un carro que estaba con una rueda hundida sobre el lodo que se había forma, y con el dueño del vehículo, el cual trataba de sacar su medio de viaje del problema en que se encontraba.

—Veo que necesita ayuda, señor–La joven aventurera, se acercó al hombre.

—Claro—Afirmó en hombre.

La luchadora y el hombre, empujaron el carro, y después de unos cuantos intentos lograron que la ruda saliese del lodo, el hombre agradecido por la ayuda que le había prestado la chica, le ofreció a la luchadora, un aventó hacia el destino que quería ir la joven aventurera. La luchadora, aprovecho el ofrecimiento y acepto la oferta del conductor, y se subió a la parte de atrás del vehículo.

—Entonces, vamos—El conductor, agitó las cuerdas de los caballos, y estos reanudaron su camino.

La luchadora, dejó su equipaje al lado de ella, y aprovecho el momento para cerrar sus ojos y pensar en que iba hacer de ahora en adelante.

–Vaya, creo que has logrado sobrellevar tus miedo hacia los goblins—Una voz se escucho en su mente.

—Aún siento algo de miedo—Le contesto la chica a la voz, mientras apretaba sus brazos.

—Aún la niña, tiene miedo—Una voz siniestra, se escucho en la mente de la aventurera, y agrego—Entonces vas a volver a ser el placer de un grupo de goblin.

La luchadora hizo callar a la voz siniestra, y le contesto que lo volvería a pasar esa experiencia nunca más, he iba evitar que los goblins, más experiencia como la suya, volvería a convertirse en aventurera.

«Este día está mejorando aún más», pensó la joven luchadora, mientras sonreía y observaba como la aldea se alejaba de su vista.

Después de unas cuantas horas de viaje, ya estaba anocheciendo, cuando el carro había llegado a la tierra natal de la luchadora, la joven dio las gracias al conductor, y bajó de la carreta, sonrió al ver su tierra y se dirigió a una posada del lugar, aunque estaba decida volver a ser aventurera, no tenía cara para ver a su familia, después de rendirse aquella vez. La luchadora tomó un cuarto en la posada y se acostó a dormir, mañana vería a su padre, y luego volvería a la ciudad en donde se encontraba el gremio de aventurero.