¡Hola a todos!
Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.
Mil gracias por sus reviews y a los que han vuelto esta historia su favorita... :D
Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos.
Recuerden que pueden unirse a mi grupo en Facebook: Mi Pequeño Espacio: *Little Saturnito FanFictions*, donde estaré subiendo imágenes, noticias y demás cosas de mis historias.
Advertencia: Si la historia y la autora te dan lemmons... Procura tener a alguien o algo cerca. Gracias.
Atte.: Little Saturnito.
°0°0°0°0°0°0°0°0°0°0°0°0°
Muchas gracias a todas por leer, por sus comentarios, y por agregarla a su favorita.
"Respondiendo Reviews"
*Gaby Masen: Bienvenida de nuevo al mundo de los fics y bienvenida a mi historia y mil gracias por tus palabras, me alegro de que te gustara Rey. Besos.
*MariaL8: ¿Qué puedo decir? Me encanta que aparezcan de vez en cuando, pero juro que esta vez fue sin querer. Besos.
*Pameva: Eso sí, veremos cómo lo toman, todos lo sabemos, pero puede haber sorpresas con los niños. Besos.
*Melany: Jajaja, es para darle emoción. Y pues, así se ve más como un hombre de verdad, que el perfecto general, ¿o no?, además que, aunque los hombres lo nieguen, también les gusta el chisme. Besos.
*Ivanasofia00: Bienvenida. Me alegro de que te gustara. Besos.
*Sther Evans: ¡Si! Tal vez lo piense, tienes razón seria interesante ver a Bella con la esposa de Rey. Gracias por continuar leyendo. Besos.
*Tina Lightwood: Me alegro a ti por leer. Besos.
*Fallen Dark Angel 07: Gracias a ti. Besos.
*DannyVasquezP: Mil gracias por leer. Besos.
*Car Cullen Stewart Pattinson: Jajajaja, sabes que me encanta hacerla de emoción. Me alegro de que te gustara. Debo decir que Bella debe tener muchas cosas en que pensar y considerar, pero por ahora ya dio el paso más importante por ahora. Pronto, muy pronto llegara. Mil gracias por leer. Besos.
*CrazzyRR: Bienvenida y gracias por leer. Besos.
*pceleste377: Bienvenida y me alegro de que te gustara. Besos.
*Nitoca: Gracias a ti por leer, si, Bella ya dio un paso importante en su vida, también esperemos que todo vaya bien. Besos.
*Nani Cullen: Que bueno que te encantara chica. Besos.
*Claudia: ¡SI! A ver como les va ahora. Besos.
*Mapi: Gracias a ti por leer. Besos.
*Jade HSos: Lo siento, pero me gusta ser mala y dejarlas con la emoción. Si, creo que ya tuvo el empujón que necesitaba, pero tiene aún pequeñas dudas, veremos como lo lleva. Besos.
*NaNYs SANZ: Muchas gracias a ti por leer. Tal vez eso era lo que necesitaba, una pequeña ayuda del cielo. Besos.
* Cary: ¡SI! Tal parece que su encuentro fue planeado por ellas y no una simple casualidad. Mil gracias por leer. Besos.
*Àngels MC: Bienvenida y muchas gracias por leer mi historia. No te preocupes con eso, sé que muchas veces no tenemos tiempo en dejar un comentario para las autoras. La verdad es que trato de variar en los villanos en mis historias, si pasas por ellas te darás cuenta. Ya veremos con que sale Irina. Besos.
°0°0°0°0°0°0°0°0°0°0°0°0°
Following The Heart
Capítulo 15
- ¿Lo tenías todo planeado? – le pregunte mientras tomaba la copa de champaña que me tendió.
- No, Rosalie me mandó un mensaje diciendo que nos relajáramos mientras pudiéramos – respondió pasando su brazo por mi cintura para atraerme a él – Por ti – dejo un beso rápido en mis labios – Por mí – dejo otro – Por nosotros – esta vez el beso fue más largo, introdujo su lengua en mi boca haciendo que gimiera ante el placer que recorrió mi cuerpo.
- … Por nosotros – dije chocando nuestras copas y tratando de distraer a mi alocado corazón, vi la decoración de la piscina.
Cuando regresamos a la villa pense que Edward nos llevaría de inmediato a su habitación… no me malinterpreten, me sentia nerviosa ante lo que pasaría entre nosotros, pero me sorprendí al ver cómo nos conducía al jardín trasero. Todo el jardín y piscina estaba decorada con pequeñas luces, tal parecía que también habían dejado una botella de champaña en el refrigerador ya que Edward desapareció por unos minutos para volver con dos copas y la botella.
- Quiero continuar nuestra relación Edward – dije después de unos minutos en silencio, ambos nos habíamos metido en nuestros pensamientos – No sé si sobreviva cuando regrese a San Francisco, pero tienes razón, no quiero quedarme pensando en el "¿Qué hubiera pasado si?" más adelante –
- ¿Eso quiere decir que no has pensado en quedarte aquí? – pregunto, Edward me guio en silencio hasta las tumbonas que estaban frente a la piscina.
- Si lo he pensado, pero aun así debo regresar, mi permiso de estancia pronto terminara por lo que debo salir de Masen – respondí – He estado investigando y necesitaría algunas recomendaciones y retomar algunos cursos para poder aplicar por un puesto en alguna escuela aquí – le di un sorbo a mi copa, gesto que imito Edward – Además, necesitaría ver qué hacer con mis cosas, mi departamento –
- Entiendo todo eso, y sabes que tienes mi apoyo en lo que necesites – dijo tomando mi mano – Y no debes preocuparte por nosotros, ambos trabajaremos para que esto funcione – Edward tomo la copa de mi mano e hizo que nos pusiéramos de pie y me llevo hasta que quedamos en medio del jardín siendo rodeados por las luces.
- ¿Qué haces Edward? – pregunte sonriendo cuando me tomo por la cintura y comenzamos a movernos. Apoye mis manos en su pecho.
- Bailamos señorita Swan – respondió en tono serio, y no pude evitar reir ante su falso tono. Nos movimos muy lentamente al ritmo de los latidos de nuestros corazones, apoye mi cabeza en su pecho y él apoyo su cabeza sobre la mía.
Me estremecí al sentir ambas manos de Edward acariciando mi espalda desnuda, tomo una de mis manos e hizo que diera media vuelta, ahora mi espalda estaba contra su pecho mientras que Edward comenzó a dejar suave besos en mi oído hasta bajar a mi cuello.
- Cuando vi este vestido supe que debía ser para ti, te imagine en el – susurro contra mi oído, haciendo que soltara un leve suspiro, podía sentir como mi cuerpo comenzaba a despertar, mis pezones se erizaron mientras que mi centro empezó a cosquillar – Pero también me imagine quitándotelo, deslizándolo por tu cuerpo hasta dejarte completamente desnuda – dado que la abertura de mi pierna era alto, Edward no batallo por meter su mano y acariciar mi sexo vientre bajo y pasar sus dedos por el contorno de mi ropa interior.
- ¿Es por eso por lo que lo único que llevo debajo de este vestido son las pequeñas bragas de encaje que venían en la caja? – pregunte sintiendo sus suaves caricias.
- Quería sentirte mía – dijo mordiendo ligeramente el lóbulo de mi oreja – Saber que eras mía por fuera, aunque no lo fueras por dentro –
- N-no tienes que esperar más – gemí, podía sentir como comenzaba a mojarme cada vez más, al igual que podía sentir su erección contra mi trasero.
- ¿Sabes que no tenemos que hacerlo ahora? Entiendo que te puedas sentir incomoda y por ahora estoy más que feliz por nuestra relación – Edward retiro su mano de mi vestido para cerrar sus brazos a mi alrededor.
Sabia del porqué de sus palabras, desde que le había dicho acerca de mi periodo Edward no había hecho el intento por algo más que una sesión de besos apasionada, para que termináramos durmiendo en la misma cama. Solo que no le había dicho que nuestro impedimento termino dos días atrás, por lo que éramos capaz de hacer el amor esta noche.
Di media vuelta en sus brazos y envolví mis brazos en su cuello – Quiero hacer el amor contigo Edward – dije mientras lo miraba a los ojos, podía notar el brillo del deseo y hambre cobrando vida – Mi periodo termino hace dos días –
Sin decir más palabras, Edward unió nuestras bocas en un apasionado beso mientras me pegaba más a su cuerpo.
- Hazme el amor Edward, te necesito tanto, necesito sentirte dentro de mí – dije cuando nos separamos, nuestras respiraciones eran erráticas, pero tal parecía que eso no le importo a Edward porque enseguida volvió a besarme.
Solté un grito ahogado contra su boca cuando me tomo por la cintura para levantarme, haciendo que envolviera mis piernas en su cadera y así comenzó a caminar adentrándonos a la casa. Edward solo se detenía de vez en cuando para apoyar mi espalda contra alguna de las paredes mientras nos comíamos a besos.
- Edward – gemí su nombre en alto cuando bajo sus besos hasta mi cuello, chupando con tal fuerza que no dudaba me dejaría una marca.
- Dios, te deseo tanto – murmuro contra mi cuello al mismo tiempo en que presionaba su enorme erección contra mi centro necesitado – Quiero adentrarme en ti… sentir como me oprimes mientras te penetro una y otra vez… sentir como te corres a mi alrededor… - mi espalda se arqueo ante la imagen que se formó en mi mente – Quiero hacerte mía, tomarte con fuerza y grabarme en tu interior –
- Si, Edward, hazlo, hazme el amor con fuerza – dije, podía sentir como mis bragas estaban más que mojadas mientras que mi interior pedía a gritos por él.
De alguna manera (y por fortuna, sin matarnos en las escaleras) llegamos hasta su habitación. Me puso de pie en medio de esta y sin decir nada se alejó solo un poco de mí, solo lo suficiente para mirarnos a la cara.
- Esta es la última oportunidad que tienes para cambiar de opinión – dijo Edward, al contrario de sus palabras, sus ojos verdes parecían hablarme, decirme que no lo hiciera, rogándome porque me entregara por completo a esta relación, entregarme por completo a él – Una vez que te haga mía, serás mi mujer por completo, no habrá vuelta atrás –
Mirando todavía sus ojos, di dos pasos atrás, pude apreciar como el brillo en sus ojos comenzaba a apagarse. Le di una sonrisa y lleve mis manos a la parte trasera de mi vestido para bajar el cierre de este, sentí como el vestido poco a poco comenzó a caer hasta que quedo en el suelo dejando a su vista mi cuerpo únicamente cubierto por las pequeñas bragas de encaje negro y los tacones.
Los ojos de Edward me recorrieron de arriba abajo, deteniéndose en mis senos para después bajar hasta mi intimidas, pude ver el brillo oscuro instalarse en sus ojos al ver las bragas que llevaba.
Algo que no le había dicho a Rose es que aparte del vestido, los tacones y el bolso, Edward había incluido otra cosa más; una pequeña tanga de encaje negro, solo que no era la típica tanga, si no que estas con trabajo cubrían mi sexo, pero también tenían una fina pila de perlas en el centro, las cuales estimulaban mi clítoris cada vez que caminaba o me movía. Al principio no sabía que pensar, en ocasiones la había visto cuando Alice compraba ropa en línea, pero jamás pense que poseería alguna un día, mucho menos que Edward me las regalaría, claro, él también había incluido otra tanga más normal pero igual de pequeña. Había estado algo indecisa al principio, pero tras pensarlo bien no dude en usar estas.
- Me estaba volviendo loca – dije quitándome los tacones y camine hacia la cama, podía sentir la mirada de Edward sobre mi cuerpo – Cada vez que caminaba, y cuando me hiciste bailar en la gala – me subí a la cama y me acomode en el centro mirando fijamente a Edward – Tuve que ir al baño para poder limpiar un poco de mi humedad – abrí mis piernas lentamente, dejándole ver mi sexo apenas cubierto con las perlas en medio de mis labios – Después venir aquí, bailar contigo de nuevo, con tu cuerpo pegado al mío, susurrando lo que querías hacerme mientras lo imaginaba, me tiene al límite Edward – tome las finas cuerdas de la tanga que descansaban en mi cadera y lentamente baje la prenda por mis piernas, quedando completamente desnuda ante la hambrienta mirada de Edward – Me tienes mojada por ti Edward – abrí mis piernas de nuevo, mostrándole mi sexo desnudo cubierto por mi humedad, sin apartar mi mirada de pase mi mano por mi centro, reuniendo un poco en dos de mis dedos se los mostré a Edward – Quiero ser tuya Edward, quiero entregarme por completo a ti, te dije que quería esperar hasta que aclarara mis sentimientos, hasta saber a dónde nos llevaría esto y aquí estoy, dispuesta a seguir mi corazón y entregarme por completo al hombre que amo – no fueron necesarias más palabras.
En menos de un minuto, tenía a un Edward completamente desnudo besándome con toda la pasión que había estado conteniendo.
- Oh Edward – gemí en voz alta cuando Edward tomo uno de mis pezones erectos y sensibles entre sus dientes y tiro de el con algo de fuerza para después chuparlo de la misma manera, tal parecía un hombre hambriento, mi espalda se arqueo cuando lo sentí tirar y jugar con el otro. Mis manos enseguida se fueron a su cabello, para pegarlo más a mí.
Por alguna razón sentia mi cuerpo mucho más sensible, mucho más receptivo a Edward, a sus caricias, a su boca, a sus manos.
- Estas tan húmeda – dijo contra mi oído cuando subió sus besos hasta mi garganta, mientras una de sus manos comenzaba a jugar con mi humedad en mi clítoris y mi entrada - ¿Es por mí? –
- S-sí, solo por ti Edward – respondí levantando mi cadera al sentir como adentraba uno de sus dedos en mi interior – Por favor, Edward, te necesito – solté un gemido alto cuando introdujo otro de sus dedos y comenzó a moverlos con maestría.
- Tranquila amor, te estoy preparando para mí – dijo alejándose de mi quedando sobre sus rodillas sin dejar de penetrarme con sus dedos, solté otro gemido más cuando vi como tomaba su duro pene y comenzar a bombearlo con su mano - ¿Te gusta esto amor? ¿Te gusta ver cómo me masturbo mientras te penetro con mis dedos? –
- S-si – conteste con voz entrecortada, rápidamente lleve mis manos hacia mis senos y comencé a estimular más mis duros pezones – Edward – lo llame sintiendo como mi orgasmo comenzaba formarse de manera rápida – Me… me voy a correr – Edward movió sus dedos de manera más rápida, logrando tocar algo dentro de mí que hizo que mis paredes comenzaran a comprimirse contra sus dedos – Ed… Edward – mis ojos se cerraron cuando sentí como estaba próxima, pero los abrí de golpe cuando algo duro, grande y caliente se adentró en mí de golpe, haciendo que explotara en un fuerte orgasmo que me hizo ver todo completamente blanco.
- Eso es amor, te tengo, te tengo – sentia sus manos acariciar mi rostro y mi cabello mientras dejaba besos en mis labios – Eso es muñeca – después de algunos minutos fui capaz de abrir mis ojos y enfocar a Edward, ese brillo que últimamente estaba en sus ojos al mirarme estaba de nuevo.
- Hazme el amor Edward – envolví mis brazos en su cuello y levante mis caderas envolviendo mis piernas en su cintura haciendo que lo sintiera aún más profundo, cosa que ocasiono un gemido en ambos.
Edward tomo mis labios en un necesitado beso mientras comenzaba a moverse.
- Oh Edward, si… así… Ah… - podía sentir como mi interior se estiraba con cada embiste de Edward, nunca había estado con alguien tan grande como él, lo sentía estirarme pero a la vez llenarme – Más rápido… más duro… - Edward apoyo sus manos a cada lado de mi cabeza y se levantó para mirarnos fijamente mientras comenzaba a moverse a una velocidad más rápida y con tal fuerza que me alegre de que los chicos no estuvieran en casa ante los gritos de placer que me hizo soltar, y al parecer eso lo excitaba porque lo sentí crecer aún más en mi interior – Si, así amor, estoy cerca – de nuevo mi orgasmo se formó, lleve una de mis mano a uno de mis senos para tirar con fuerza de mi pezón mientras que mi otra mano la lleve a mi clítoris para comenzar a jugar con el.
- Mierda cariño, te siento apretarme aún más, eres tan estrecha – Edward se encogió para tomar mi otro pezón en su boca y chupar con fuerza, de vez en cuando lo sentia morderlo, cosa que me hacía estremecer – Maldición nena, eres tan caliente – esta vez fue él quien llevo su mano hasta mi clítoris y comenzó a mover sus manos mucho más rápido que no tarde en sentir mis paredes cerrarse a su alrededor mientras explotaba en un orgasmo mucho más poderoso anterior. Edward continuo moviéndose de la misma manera, logrando alargar mi orgasmo – Te amo Bella – se dejó caer sobre mí, presionando mis senos contra su torso caliente – Te amo nena – su boca capturo mi boca antes de que pudiera responder y tras un par de embestidas más, ambos explotamos.
Tras unos segundos, Edward salió de mí, haciendo que soltara un lloriqueo al sentirme muy sensible y se dejó caer a mi lado en la cama.
- Nunca había tenido un orgasmo así de fuerte – dije después que pude recuperar la voz, era un poco ronca debido a mis gritos, pero sinceramente no me importo, cuando estaba con Edward todo pudor se iba por la ventana – Ni que hablar de tres orgasmos seguidos – agregue mientras me acomodaba en su pecho. Edward paso su mano por mi espalda lentamente, haciendo que me estremeciera – Te amo Edward – me apoye en mi codo para llegar a la altura de su rostro y lo bese. Pronto me vi acostada sobre el pecho de Edward, con mis piernas a cada lado de su cintura y sintiendo su erección nuevamente rozar mi entrada – Edward – gemí su nombre cuando tomo su pene y paso su punta desde mi entrada a mi clítoris y de nuevo a mi entrada – No creo que p-pueda – dije con voz entrecortada cuando su glande entro en mí.
- Claro que puedes muñeca – dijo, solté un lloriqueo cuando lo sentí salir para enseguida volver a entrar, repitió el gesto unas veces más, comenzaba a sentir mis paredes internas comprimirse, deseando por algo que no terminaba por entrar en ellas – Creo que es hora de que te demuestre que tan viejo puedo llegar a ser – dijo embistiéndome de golpe haciendo que soltara un grito de placer, Edward paso ambos brazos por mi cintura y me pego más a él mientras comenzaba a moverse rápidamente – Prepárate amor, tienes que tragarte tus palabras y las veces que me has dicho viejo –
- Oh Edward – gemí mientras me estremece con cada embiste.
Mi último pensamiento fue que sip, en definitiva, tenía que retractarme de mis palabras, pero esperaba poder tragarme otra cosa en algún punto de esta noche.
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
- Esperaba encontrarte a mi lado esta mañana – sentí los brazos de Edward envolverse a mi alrededor mientras dejaba un beso en mi hombro – Después de tanto tiempo y desapareces de mi cama –
- Lo siento, pero después de nuestra reciente actividad tenía algo de hambre – respondí sintiendo sus manos recorrer mi vientre por encima de mi pijama – Buenos días – dije apagando la estufa y dando media vuelta para envolver mis brazos en sus cuello.
- Muy buenos días hermosa - Edward bajo su rostro y me beso con tal dulzura.
- El desayuno está listo – dije separándome de él antes de que las cosas se caldearan, me sentia un poco adolorida. Hacía tiempo que no tenía una alucinante noche en mucho tiempo… realmente, no había tenido una noche como esa jamás - ¿A qué hora partiremos? Imagino que los chicos deberían estar ansiosos por vernos – comente cuando nos sentamos.
- Quiero tenerte un rato más para mí solo, así que, ¿Qué te parecer si regresamos mañana temprano? – cuestiono dándome una hermosa sonrisa, el brillo en sus ojos volvió a aparecer.
- Claro, yo también quiero tenerte un rato más para mi sola – me puse de pie y camine hasta él, quede en entre sus piernas y pose mis brazos en sus hombros, Edward sonrió mientras me tomaba por la cintura para atraerme más a él. Llevo sus manos hasta la tira de mi bata y la abrió, dejando a su vista mi camisón a juego, sabía lo que quería, podía verlo en sus ojos, por lo que sin decir más asentí.
Edward me tomo en sus brazos y para mi sorpresa, nos sacó de la cocina para llevarnos hasta su habitación de manera rápida.
- Edward – gemí su nombre cuando me dejo caer en la cama y se colocó encima de mí – Dios, te necesito, necesito tenerte dentro de mí – sin más, nuestra ropa desapareció, vi como Edward tomo algo de su mesa de noche y pronto lo tenía colocado entre mis piernas, rozando su más que despierto miembro en mi entrada – Por favor, Edward –
- Te amo Bella – dijo antes de embestirme de golpe, haciendo que encajara mis uñas en su espalda al tiempo que soltaba un grito de placer.
Nuestros movimientos eran mucho más urgentes que anoche, si eso era posible. Edward tomo una de mis piernas y la coloco en su hombro, sus embestidas eran fuerte, duras y precisas que pronto sentí como mi orgasmo se formaba en mi vientre bajo.
- Oh, Edward, si amor, así – arquee mi espalda cuando Edward tiro de mis pezones a la vez que escondía su rostro en mi cuello. La verdad no sabía ni en qué posición nos encontrábamos, solo podía sentir el placer que Edward me proporcionaba, mis paredes comenzaron a comprimirse a su alrededor, anunciando que estaba próxima a correrme, pero de pronto, Edward se alejó de mí, saliendo y haciendo que mi interior abrazara a la nada – E-Edward – llore su nombre cuando lo vi de rodillas entre mis piernas, con su erección en su máximo esplendor. Sin decir nada, me tomo por la cintura y me dio la vuelta para que quedara sobre mi estómago, levanto mi cadera y me penetro sin más - ¡Ah! – cerré mis ojos con fuerza sintiendo como se movía, una de sus manos me tomo por el cuello con algo de fuerza e hizo que me enderezara quedando de rodillas apoyada en su pecho mientras que la otra ataco mi clítoris sin piedad - ¡AH, EDWARD! – tuve que colocar mis manos en la cabecera de la cama para evitar caer de boca ante los embistes.
- Mierda, eres tan estrecha – dijo en mi oído – Y completamente mía – mis paredes volvieron a cerrarse a su alrededor.
- Edward… estoy cerca – le dije, Edward comenzó a moverse mucho más rápido y con fuerza al igual que movía sus dedos en mi sensible clítoris.
- Vamos amor, córrete, déjame sentir como tu interior me aprieta – sus palabras fueron las detonante para que explotara. Edward continuo moviéndose, prolongando mi orgasmo, sentia como temblaba mi cuerpo y no tardó mucho en que volviera a sentir el hormigueó volviéndose a instalar en mi vientre bajo, solo bastaron un par de embestidas más para que nos corriéramos juntos.
Mi cuerpo se sentia flácido y tuve suerte de que Edward nos dejara caer en la cama con cuidado para salir de mí, causando un gemido de protesta al sentir mi cuerpo temblar ante la sensibilidad. Nunca me pasaba eso, no entendía si era por la intensidad de mis orgasmos, por la cantidad que Edward era capaz de hacerme tener en tan poco tiempo o por la intensidad e mis sentimientos hacia él.
- ¿Estas bien amor? – pregunto, sentí como algo fresco pasaba por mi sexo haciendo que gimoteara e intentara alejarme de él – Lo siento, pronto acabare – lo siguiente que supe fue como Edward se movió a mi lado para que descansara sobre su pecho – Lo siento, fui muy rudo contigo –
- No, estoy más que bien – murmure sintiendo mi cuerpo comenzando a enfriarse, Edward se movió para tomar las sabanas revueltas, haciendo que protestara, el más mínimo roce hacia temblar mi cuerpo.
- ¿Segura que estas bien? – pregunto cubriendo nuestros cuerpo.
- Me siento muy sensible por alguna extraña razón, no sé si sea porque tenía tiempo que no tenía… tanta actividad, o porque es usted muy bueno, general Cullen – respondí acomodándome sobre su pecho para mirarlo a los ojos.
- ¿Usted cuál cree que sea, señorita Swan? – sentí sus dedos acariciando mi espalda con movimientos suaves, haciendo que me estremeciera.
- N-no creo que puede con otra ronda Edward – suspire, por más que deseara continuar haciendo el amor con él, mi cuerpo pedía un poco de descanso.
- Lo sé, solo relájate y descansa un poco – Edward dejo un beso en mi frente continuando con las caricias, en poco tiempo sentia mis ojos pesados hasta que no tuve la fuerza para volver a abrirlos.
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
- ¿Tienes todo listo para mañana? – pregunto Edward esa misma noche.
- Si, no puedo esperar para volver a ver a los chicos – respondí imaginando a Eliot, Alessa, Will y 'Tasha, sin duda, esos chicos me tenían más que enamorada.
- No pense que se la hubiera pasado mal conmigo, señorita Swan, al contrario, podría jurar que me ataría a la cama – dijo dándome una sonrisa burlona mientras sentia como mi rostro comenzaba a arder.
Después de una larga sienta, tiempo en que Edward aprovecho para hacer un poco de trabajo y preparar algo de comer, salimos a dar una última vuelta por la villa, la cual tuvimos que terminar porque Edward recibió una llamada de su asistente Santiago y tenía que hacer algunas cosas. Aproveche el tiempo a solas para preparar mis cosas mientras pensaba en lo sucedido en las últimas 24 horas.
No me arrepentía de mi decisión de aceptar por completo lo que siento por Edward. Creo que en parte me sirvió esa extraña experiencia con Tanya.
Tal vez, parte de mi duda también tenía que ver con el hecho de que estaría entrando a una familia que estaba rota.
No era estúpida ni ciega. No creía que todo sería color de rosa solo porque ahora estábamos juntos.
Si entendía las palabras de Tanya aquella noche, esta familia necesitaba de alguien fuerte que los uniera, que reparara la fractura que sufrieron años atrás.
Una familia rota
Teníamos a Will, un niño en sillas de ruedas que sufrió más que nadie, no solo murió su madre, sino que también quedo con una grave lesión en la columna, según me conto Edward. Amaba la vitalidad que tenía, esa manera en que se mantenía alegre ante todo lo que se le presentaba, pero podía ver rastros de tristeza en sus hermosos ojos.
Natasha estaba entrando a la adolescencia, podía ver como a veces se le hacia un poco difícil mostrar a la dulce niña que aún era. No dudaba que Rose y Esme habían hecho lo que podían para guiarla ante los cambios a los que se vería expuesta, pero 'Tasha necesitaba alguien que estuviera con ella en todos momentos, a la cual pudiera acudir ante sus dudas y preguntas. Ella tuvo que madurar a muy temprana edad para ayudar a su padre con Will, por mucho que Edward quisiera que ella solo se enfocara en su niñez, sabía que eso era imposible, Natasha tenía una naturaleza que la hacía querer cuidar de su hermano y padre, podía ver lo fiera que era a la hora de defender a Will, aun cuando eso la metiera en problemas.
Y no menos importante, Edward.
Podía ver como todo esto le había afectado de tal manera en que ni él mismo lo entendía. Creo que Edward no era consciente, pero tal parecía que en las noches algo en su memoria se disparaba, me di cuenta la primera noche que dormimos juntos, cuando me desperté después de mi sueño con Tanya, pero las siguientes noches, no importaba que me moviera un poco, Edward buscaba mi cuerpo y me atraía a su pecho, soltando un suspiro de alivio para volver a dormir tranquilamente.
No sé si era algo que tenía que ver con el trama de la muerte de Tanya, o si era existía otra razón. Podía ver también lo duro que debió ser para él convertirse en padre soltero, todas las responsabilidades cayeron sobre sus hombros, ahora sabía que no solo lidió con sus deberes como principe y duque, también lo hizo como padre. Ahora entendía muchas cosas.
También estaba esa parte que Tanya menciono. Dijo que Edward necesitaba a una mujer igual de apasionada que él. Hasta este momento, aun podía sentir el cuerpo de Edward contra el mío, sentía mi centro caliente y necesitado, también como un leve hormigueo recorría mis piernas.
No comprendía aun lo que nos había pasado.
No sabía cómo era Edward anteriormente, pero por mi parte, nunca, jamás me paso eso mientras estuve con Jacob.
Había dejado de ser virgen mientras estaba en la universidad, digamos que tuve una mini fase rebelde gracias a Alice, así que durante una fiesta en una hermandad, borracha y muy caliente termine por acostarme con un miembro del equipo de hockey sobre hielo. Antuan, era un chico dos años mayor que yo y tenía experiencia en el ámbito amatorio, era gracioso y fuerte gracias a su amor por los deportes, no sentíamos nada el uno por el otro y hasta antes de ese día, nunca nos habíamos hablado, coincidimos en algunas fiestas más, terminamos borrachos y sudados en algún lado (mayormente en la parte trasera de su auto), nunca lo hicimos formal y Antuan termino por mudarse a Australia para jugar con un equipo profesional.
Con Jacob, el sexo era… normal, no me ocasionaba orgasmos múltiples como con Edward, pero debo decir que era raro que hiciera que me corriera tan fuerte... o que me corriera al menos.
No sabía si era pasión contenida por parte de ambos. Edward me dijo que llevaba un par de años en que no tenía relaciones con nadie y yo algunos meses.
Solo esperaba que este fuego no terminara pronto, quería explorar muchas áreas con Edward, si me iba a arriesgar con este amor, quería arriesgarme por completo en todo, TODO.
Y por último estaba esa petición que me hizo Tanya, no sabía que significaban. Al ser hijos de un principe y duque como Edward, estaba más que segura de que había amenazas contras ellos, Edward me había dicho, el día en que fueron al cine, de que los chicos siempre tenían guardaespaldas, uno cada uno y un par más de incognito, todo por protegerlos. Por un momento la cara de Irina apareció por mi mente, no sabía porque, no creía que Irina sería muy estúpida como para meterse con sus propios sobrinos, mucho menos como para hacerse de enemiga de Edward y la familia Cullen.
No sabía bien que pensar, pero estaba dispuesta a protegerlos de todos y todo, aunque sea de su loca tía. Ahora me daba cuenta de que no importaba lo que pasara con mi relación con Edward, esos niños serian una parte de mí siempre, y al igual que son mis sobrinos, sería capaz de entregar mi vida por esos cuatro niños o de ser necesario, de matar a cualquiera que les hiciera daño.
Al final del día, Edward me sorprendió con una romantica y tranquila en el viejo muro de la noche anterior. Habíamos cenado una rica lasaña, presumida… digo, hecha por Edward, junto con un vino exquisito mientras reíamos y nos coqueteábamos de vez en cuando.
- ¿Bailaría conmigo señorita Swan? – pregunto poniéndose de pie y tendiéndome su mano – Vamos, no pensaras dejarme con la mano extendida, ¿verdad? – murmuro entre dientes y mirándome con diversión en sus ojos.
Simplemente asentí sonriendo y tome su mano. Edward saco en pequeño control de su pantalón y los acordes de "I Could Fall In Love" comenzaron a sonar mientras nos movíamos con suavidad, la suave voz de Edward, cantando en mi oído hizo que mi corazón latiera alocadamente.
- I can only wonder how touching you would make me feel, but if I take that chance right now, tomorrow will you want me still (baby, do you want me?) – Edward apoyo su cabeza sobre la mía, balanceábamos de un lado a otro lentamente - And I guess I should try to do what I should do, but I could fall in love, fall in love with you, I could fall in love with you – mi oído en su pecho me permitió escuchar los latidos de su corazón.
Cuando levante mi rostro, pude apreciar el brillo especial en los ojos de Edward, mirándome exclusivamente a mí. Sin decir palabra alguna, nuestros rostros se unieron. Mis manos se enredaron en su cuello mientras le devolvía el beso.
Nuestras respiraciones eran erráticas cuando nos separamos, Edward tomo mi mano, entrelazando nuestros dedos y tiro de mi para guiarme hacia la casa.
- Te amo – dijimos al unísono cuando estuvimos en su habitación.
Esta vez no hubo la urgencia de la noche anterior, si no que lentamente nuestras ropas cayeron.
- Tu piel esta erizada – dijo acariciando mi vientre con sus labios – Eres tan hermosa – murmuro antes de que su boca se cerrara sobre mi sexo.
- Edward – mi espalda se arqueo ante el placer que me ocasiono que adentrara su lengua en mi centro – Edward – una de mis manos se enredó en su cabello mientras lo presionaba más contra mí – Te amo, Edward – esta vez, sus labios capturaron mi clítoris hinchado e introdujo dos de sus dedos, y moviéndolos hasta que toco algo dentro de mí que me hizo gemir en voz alta.
- Vamos amor, no quiero hacerte daño, necesito que te corras antes – dijo moviendo sus dedos más rápido, mis paredes comenzaron a contraerse alrededor de sus dedos, Edward chupo con más energía mi nudo de nervios para seguido darle un leve mordisco, lo que hizo que explotara – Eso es amor – Edward volvió a subir por mi cuerpo, dejando húmedos besos, en mi monte venus, en mi vientre bajo, alrededor de mi ombligo, en el centro de mis senos, en mi clavícula, mi cuello hasta que por fin se colocó sobre mí y se acomodó en medio de mis piernas – Te amo Isabella, no imaginas cuanto –
- También te amo Edward Masen – envolví mis brazos en sus hombros sintiendo como su pene rozaba mi entrada – Hazme el amor Edward – rogué sintiendo como hacia un poco de presión – Ah – lentamente se fue adentrando hasta que lo sentí profundamente en mi interior.
Edward comenzó a moverse muy lento, tomándose su tiempo para salir y entrar, haciendo que me estremeciera ante cada penetración, esta vez no había urgencia, no había desespero, solo había dos personas amándose por completo, sin restricciones, sin pensar en nada más que sentirnos unidos.
- Edward… más rápido – pedí envolviendo mis piernas alrededor de su cintura y enterraba mis uñas en sus espalda – Más, necesito más –
- No amor, esta vez va a ser lento, muy lento – atraje el rostro de Edward hacia mí, mi orgasmo comenzaba a formarse.
Edward continuo moviéndose lentamente, no importaba cuanto le rogara y llorara, no aumentaba ni su velocidad y la fuerza de las embestidas.
- ¡AH! – no pude evitar gritar mientras mi orgasmo explotaba, toda mi mente se quedó en blanco y las famosas luces detrás de mis ojos aparecieron cuando los cerré con fuerza, sintiendo como Edward me abrazaba con más fuerza cuando se corrió.
- Necesitaba hacerte el amor – dijo después de regresar del baño con un paño húmedo – Te ofrecería una ducha, pero quiero que sigas oliendo a mí –
- Huelo a sexo Edward – sonreí cuando oculto su rostro en mi cuello, causándome cosquillas con su cabello.
- Hueles a mi – dejo un suave beso en mi cuello - ¿A dónde vas? – pregunto confundido cuando me levante y envolví las sabanas alrededor de mi cuerpo.
- A mi habitación – respondí mirándole interrogante, como si eso fuera la pregunta más estúpida que pudiera escuchar.
- No hablas enserio – no pude más y rompí en risas.
- Solo iré por mi pijama – antes de que dijera algo salí de la habitación y me dirigí a la mía, por fortuna había dejado lo que me pondría a un lado. Pude ver la sorpresa en los ojos de Edward cuando regrese, había decidido usar por fin lo que compre con Rose. Me encantaba como que quedaba el pijama, mis senos se ajustaban al encaje mientras que los largo apenas y tapaba la pequeña braga morada, sabía, por la mirada de Edward que no duraría toda la noche con él, pero ambos también sabíamos que debíamos descansar ya que saldríamos temprano para palacio.
- Es usted perversa señorita Swan – dijo mientras nos acomodábamos en la cama, como venía siendo costumbre, mi cabeza descanso en su pecho, y tal parecía que Edward se había puesto un pantalón pijama en lo que me fui.
- No sé de qué habla, general – levante mi mirada, poniendo mi mejor cara de inocente.
- Ja, ja, no crea que me engaña con esa cara señorita, sabes que si no fuera porque debemos salir temprano te volvería a hacer el amor – Edward tomo mi mano y le dio un ligero apretón para después acomodarlas sobre su pecho.
- No sé de qué hablas, solo me puse algo ligero – me levante un poco para queda a la altura de su rostro y roce ligeramente nuestros labios – Hace un poco de calor durante la noche – sonreí dejando un beso más largo antes de volverme a acomodar en su pecho, escuche como soltaba un leve gruñido mientras me atraía más a su cuerpo y comenzó a acariciar mi espalda con suaves patrones que enseguida nos relajó a ambos – Te amo Edward –
- También te amo, Bella – Edward suspiro y dejo un beso en mi frente.
* Muy bien chicas, para las que querían lemmon… un capítulo entero con ello ;D ¿y bien? ¿Qué les pareció? Después de mucho tira y afloja, estos dos por fin dieron rienda suelta al amorrrr y a la passssssssión. Para las que se lo pregunten, si, ellos usaron protección. Ya saben, la protección primero, siempre úsenla. Para aquellas que esperan la aparición de Alice, no desesperen, también pronto llegara nuestro güero favorito. Recuerden unirse a mi grupo en Facebook y dejarme sus opiniones, recuerden que de eso como, vivo y sobrevivo. Besos y abrazos a distancia, Little Saturnito.
*La canción es I could Fall In Love de Selena Quintanilla.
*** Super Mini Adelanto ***
- Eres mala conmigo – dijo Edward mientras me abrazaba por la espalda, estaba en la cocina preparando nuestro desayuno – Me asaltaste mientras dormía y después me dejaste excitado –
- No te asalte, tome mi venganza – dije colocando el plato a un lado y di media vuelta para envolví mis brazos en su cuello…
