Draco y Hermione
-No sé qué les pasa por la cabeza, es inaudito- repetía indignada una y otra vez Minerva, caminando de un lado a otro en su oficina – La misma Hermione Granger no solo fue raptada y secuestrada, también fue atacada. Si no hubiera sido por la oportuna ayuda de estos dos caballeros, no sabemos que le habría sucedido, por Merlín esto es un escándalo- Dijo furiosa
-Minerva... directora McGonagall. Ya le dijimos que pusimos a dos aurores a que estuvieran a cargo- dijo Ray el jefe de la oficina de aurores
-Y pusiste a los más incompetentes. Me dijeron que habían puesto un hechizo rastreador y hasta ahora me entero de que no hicieron ni la mitad de la búsqueda. Esto irá directo a Kingsley Shacklebolt, no permitiré que esto quede así.
-No es necesario que esto llegue a oídos del ministro- dijo nervioso el auror jefe
-Si lo es, y será Hermione la única que testificará a favor de los aurores o aún mejor... en contra- dijo Draco con una sonrisa ladeada, disfrutando la posible caída de los aurores.
-Muy bien, pero que quede claro que aquí hay algo sospechoso; mis aurores son profesionales y buscarían hasta debajo de las piedras hasta hallar los culpables- El auror se puso su sombrero y su capa y salió por la chimenea.
-Si, como no- dijo Ron, quien se mantuvo alejado de la discusión todo ese tiempo.
-Señores, espero que no la pierdan de vista. Esas bestias siguen sueltas, aunque reforcé la seguridad del castillo no podemos ser confiados- Les advirtió la mujer.
-No se preocupe directora, además Hermione es fuerte, ya verá cuando esté recuperada- Le dijo Ron con una sonrisa
Ambos chicos salieron de la oficina en busca de descanso. La ultimas horas habían sido un caos, no tenían energía para enfrentar nada más.
-A propósito ¿Cómo te fue con Potter? - le preguntó Draco a Ron
-Lo que esperaba, está molesto; cada tanto me pide explicaciones y aun no puedo decirle nada, no hasta que Hermione así lo quiera- contestó cabizbajo y con las manos en los bolsillos
-En parte lo entiendo. Como sea mi trabajo aquí terminó, protégela- le dijo Draco
-¿A que te refieres? Déjame ver si entiendo. Buscas a Hermione por cielo y tierra, la encuentras y ahora la dejas sin más – dice Ron
-Es lo común ¿no? - dijo Draco confundido- siempre han sido ustedes tres y lo he pensado, aunque me encantaría ser parte de Hermione, no veo que haya un espacio; por años he sido un idiota, aunque la palabra se queda pequeña a comparación- el rubio dio un profundo suspiro y retomó su camino, pero fue detenido nuevamente por el pelirrojo
-¿No que íbamos a reescribir toda la historia? ¿o fue un simple teatro? Yo también llegué a ser un idiota con Hermione y a veces con Harry, pero ellos siempre estuvieron ahí para mí, a lo que quiero llegar es que, nunca es tarde para decir lo siento ¿podemos ser amigos?
Draco lo miró perplejo ante lo dicho, a pesar de todo lo que hizo enserio ¿podría tener amigos reales? Por su mente pasaron varios recuerdos en los que cuando tuvo la oportunidad de tener una oportunidad así la dejaba ir, creía que no estaba listo.
-Creo que quiero descansar- le respondió Draco con voz fría
El rubio aún no estaba listo para salir de su zona de confort, además de que sabia que el estar tan cerca de Hermione era peligroso, pues sentía que la castaña comenzaba poco a poco a meterse en sus pensamientos.
-Malfoy, ¿enserio? - Lo detuvo nuevamente -huyes
-No "huyo" Weasley, déjame en paz – dijo tratando de esquivar la mirada acusadora de Ron
El pelirrojo dejó en paz al rubio, esperaría el momento perfecto para enfrentarlo, de alguna manera le gustaba la idea de que Hermione y él pudieran llegar a ser algo más que amigos, si bien en otro tiempo lo hubiera considerado inaceptable, ahora creía que ambos se necesitaban y al observar como Draco sacrificó tanto para salvarla, veía en él, el alma gemela de Hermione.
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A pesar de que Draco ya estaba en su cómoda cama, y Hermione estaba al fin a salvo, una parte de él no podía conciliar el sueño; no sabia si era la conversación que tuvo con Ron o el hecho de que aquellos seres aun seguían libres lo que no lo dejaba descansar, así que se levantó de su cama. Al sentir los pies sobre el suelo frio respiró profundo y decidió levantarse, cambiarse su pijama y salir de la torre hasta donde lo llevaran sus pasos, tal vez deambular le permitiera despejar la mente. Y así fue como fue llegando al cuarto piso, al final del pasillo vio una leve luz.
-Debo estar loco- se dijo así mismo con una leve sonrisa
Hermione se encontraba sentada en el marco de la ventana de la enfermería, la invadían una multitud de sentimientos que ni siquiera las pociones de madam Pomfrey podrían estabilizar, por una parte, estaba aterrada de que volvieran por ella o que esa mordedura implicara más que un simple ataque como la enfermera le insistía cada vez que miraba su muñeca vendada, también estaba el hecho del tiempo que estuvo por fuera y que sus compañeros estarían listos para lanzarse encima de ella a hacerle mil preguntas, preguntas que ella aun no quería responder. Aunque tenía a Harry y por supuesto a Ron quien se había convertido de su mejor amigo, se sentía sola, quería devuelta a sus padres... en pocas palabras tenia un corazón roto y una mente llena de caos.
-Interrumpo algo, deberías estar descansando- una voz lenta y suave la sacó de sus tormentosos pensamientos, al ver quien era el dueño de esa apacible interrupción no pudo evitar sonreír.
Draco observó el brillo en los ojos de Hermione, pero no era un brillo de alegría, por el contrario observó lágrimas empañar sus ojos, la chica no tardó mucho en secarlas en un intento inútil de que Draco no viera su melancolía.
-Hola- saludo con una débil voz
Draco se acercó al amplio marco de la gran ventana en donde estaba sentada Hermione y se sentó a su lado.
-¿cómo te sientes? hice todo lo posible por acompañarte, pero la reunión con el jefe de aurores fue larga, McGonagall está furiosa- le dijo Draco.
Hermione dio un suspiro, de alguna manera la compañía de Draco lograba subir su estado de animo. Se acercó un poco más a él, le apretó levemente su mano y con una tierna sonrisa lo miró a esos ojos grises con toques azules que la hacían perder.
-Ya estás aquí- Draco sintió como algo dentro él se iluminaba con ese pequeño gesto de ella.
-Prometo que no te pasará nada- le dijo Draco
-Pero aun están afuera, traman algo. Draco aun no los hemos detenido- dijo la chica con los ojos empañados, en cuanto se dio cuenta que estaba a punto de llorar volteó su rostro, pero el chico suavemente le giró su cara para verla a los ojos - Todo estará bien, Granger. No te avergüences de llorar, hazlo si te hace sentir mejor. Te he visto por años y aunque me cueste admitirlo, me he dado cuenta de lo fuerte que eres, mereces sacar todo lo malo de vez en cuando.
Como si las palabras fueran un hechizo, sus lagrimas cayeron instantáneamente. Draco al ver cada gota salir de los lindos ojos cafés de ella, lamentó no traer un pañuelo, pero con su propia mano limpió sus lágrimas. Hermione no aguantó más y se aferró al chico, el cual se sorprendió, pero se dejó llevar y la rodeó con sus brazos.
El mundo se detuvo en ese instante y todos los miedos tomaron un segundo plano...nuevamente eran solo ellos dos sentados en el marco de la ventana, no eran la Hermione y el Draco del pasado que se odiaron por ser tan diferentes y a la vez tan iguales. No, no eran ellos, eran el Draco y la Hermione de ahora, los jóvenes de casi dieciocho años que querían olvidar el pasado, eran los chicos que vieron el inicio del otoño desde la torre de astronomía.
¿alguna vez has deseado saber que te depara el futuro? ellos no lo querían saber, solo se aferraban a ese abrazo; Hermione se aferraba a la calidez y al aroma de Draco y Draco se aferraba a los leves sollozos y al abrazo de Hermione.
-Gracias por no irte, Draco - susurró Hermione aun en sus brazos
-Me iba a ir, pero no pude y después de hoy creo que jamás podré hacerlo- Hermione se acomodó para mirarlo nuevamente, necesitaba verlo.
-Cuando te quieras ir... -Empezó a decir la castaña
-No me iré- Draco acarició su rostro, sorprendiéndose así mismo por esa acción tan ajena a él, mientras que Hermione dejaba ver un leve sonrojo en sus mejillas que no pudo controlar
-¿Qué es todo esto?- le preguntó ella en voz baja
-Si soy honesto ni yo mismo sé, pero si tengo la respuesta te la daré- le contestó con una ligera sonrisa
-¿Draco Malfoy, no sabe la respuesta a algo? eso si que es nuevo
-Prefiero no dar respuestas inconclusas o arrepentirme después de lo que diga- ambos se pusieron de pie -Debes descansar Granger.
-Si, supongo. Quiero... necesito ir a clase mañana, de no hacerlo enloqueceré. Buenas noches, Malfoy- ambos se quedaron estáticos, pues no sabían que hacer, si darse un apretón de manos, un abrazo o simplemente alejarse. El rubio acortó la distancia entre ambos y se acercó a su oído.
-Descansa- le dijo en un susurro solo para ella, la rodeo con sus brazos y depositó un lento y suave beso en la comisura de sus labios, logrando sacarles un suspiro, pues ese pequeño y casi imperceptible beso logro hacerles sentir un cosquilleo en sus estómagos hasta dejarlos sin aliento.
Sus ojos se conectaron dejándolos absortos, permanecieron así por unos segundos y luego se separaron, ambos sentían que todo les daba vueltas. Ya era hora de pensar en todo lo que había sucedido en esa noche.
-Han pasado mil cosas, debo dormir- le dijo Draco con un sonrisa
-Si, ve. Nos vemos mañana en clase- le dijo Hermione dulcemente
Esa noche fue el inicio de algo, algo que debían averiguar por si mismos. Tanto Draco como Hermione se quedaron dormidos con mil preguntas en su cabeza, pero una en especifico ¿qué había sucedido entre ellos? o mejor aun ¿desde cuando había empezado a suceder?
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Hermione ya comenzaba a lamentarse de su decisión de ir a clases ese día, pues sentía las miradas sobre ella como si hubiera despertado con monos en su cabeza, todo eso ya la empezaba a fastidiar y el hecho de imaginar el interrogatorio de Harry y Ginny le daba jaqueca.
-Hemione- como si lo hubiera invocado
-Hola Harry- le dijo Hermione con su mejor sonrisa, rogando de que no le preguntara nada.
-¿Estás bien? sabes que puedes contar conmigo - se acercó y la abrazó.
Hermione se sintió terrible, pues cayó en cuenta que desde sus desaparición no había visto a Harry, así que ella lo abrazó a un más fuerte.
-Estoy bien Harry- le dijo revolviéndole el cabello- la pregunta es ¿tu estás bien, Harry? ¿Cómo te has sentido ahora que decidiste volver a Hogwarts?
-Todo está sorprendentemente bien, Ginny ha sido mi roca como siempre- le dijo con la mirada en el suelo y una sincera sonrisa.
-Cuídala mucho Harry
-Por supuesto- Harry rio ante lo dicho por Hermione, ya que él daría su vida por Ginny
-Es enserio Harry, por favor- le dijo suplicante
-Lo haré, pero enserio ¿estás bien? ¿pasa algo malo?- le preguntó nuevamente y tomó suavemente la mano de Hermione alentándola a que se sincerara, la chica sintió un pequeño dolor en su muñeca, pues aun no se había recuperado a pesar de las dosis de dictamo
-Harry te contaré la verdad, pero prométeme que no te enojarás ni conmigo y mucho menos con Ron- El pelinegro asintió con algo de duda y le dio la oportunidad de hablar.
Hermione le dijo exactamente todo lo que le ocurrió, incluyendo el rescate por parte de Ron y Draco. A medida en que Hermione le relataba los hechos, Potter no podía evitar asombrarse y en momentos enojarse, pero prometió que no haría lo último.
-Por Dios, Hermione. ¿En que pensaban? ¿por qué me lo ocultaron?- dijo Harry un poco indignado
-Harry, entiende. McGonagall al igual que todos creímos que tu ya habías soportado una vida de pesadillas y que solo querías, más bien merecías un año tranquilo- le respondió la castaña
-Pero, eres mi mejor amiga ¿Qué importaba enfrentar a unos cuantos más? Hermione, tu vida era la que estaba en peligro- le reprochó.
-Lo sé y lo siento, sé que no fue justo ocultarte esto, ni a ti ni a Ginny... a nadie, solo que han pasado tantas cosas ¿Cuándo tendremos un día normal en el que despertemos sin temor a ser atacados? - Hermione dio un hondo suspiro de frustración.
-Al parecer nuestra historia se niega a terminar- Harry volvió a abrazar a Hermione, era su forma de decirle que todo estaría bien.
-Me preocupa la seguridad de las chicas- dijo Hermione caminando hacia el aula de encantamientos
-¿Por qué? ¿por los vampiros? seguro no se detendrán- dijo Harry empuñando los puños.
-Según lo que alcancé a escuchar, ellos quieren entrar a Hogwarts a hacer una cacería
-Ya imagino porqué. La sangre de cualquier ser viviente les da vitalidad, pero la sangre de una sola bruja virgen, no solo les da poder sino eternidad, es como el elixir de la vida para ellos, ahora imagina un festín con la de cientos de brujas jóvenes- dijo Harry con amargura
-¿cómo sabes eso?- le preguntó Hermione mientras cruzaban los pasillos hacia la torre.
-En la fiesta de Slughorn en sexto, sin querer escuché una discusión entre el vampiro que fue, no sé si lo recuerdes- Hermione asintió - y el mago que lo acompañaba, ese tipo estaba que le encajaba los colmillos a alguien, pero su acompañante hizo hasta lo imposible por detenerlo.
-Esto me enferma - Hermione nunca se había sentido tan incomoda con una información.
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Para Draco era inevitable no quedarse viendo a la castaña sentada frente al él, solo cuando ella sentía su mirada, él disimulaba y miraba para otro lado o fingía interés en la clase del maestro Flitwick.
-Por favor trabajen en parejas el encantamiento- dijo el profesor- por favor Potter con el señor Blaise; Weasley- los dos pelirrojos miraron al profesor- la señorita Weasley con Corner- tanto Harry como los dos nombrados no pudieron disimular su cara de fastidio.
El maestro continúo organizando a los alumnos hasta que miró a Hermione y pasó su vista para ver con quien la ponía, hasta que miró hacia los lugares en donde estaban Ron, Blaise, Draco y Harry junto con otros. Draco sintió una emoción un poco infantil, según él, al imaginar que el profesor pondría a Hermione con él
-Señorita Granger, puede hacerse con el señor Goyle, necesita refuerzo - Blaise no pudo evitar soltar una sonora carcajada ante lo dicho.
-Cállate idiota- le dijo el Slytherin
-Pero si no me rio de ti- le dijo el moreno a Goyle, señalándole disimuladamente la cara de decepción de Draco y ahora no solo Blaise se reía, sino también Theo y Goyle
-Patéticos- pensó Draco, mirándolos con odio.
-veo que ustedes tres pueden practicar los encantamientos- Theo, Ron y Draco.
Cada tanto Malfoy miraba hacia la castaña, y se quedaba viendo como ella pacientemente le explicaba a su compañero la manera correcta de hacer el encantamiento.
-Malfoy, discúlpame interrumpirte ¿puedes decirle a weasel que lo está haciendo mal?- se quejó Theo
-No me digas así, pedazo de de de... - le respondió Ron sin hallar un insulto para el castaño
-¿Soy tan perfecto que no existe forma de insultarme?- se burló
-Claro que si, yo te digo mestizo- dijo Draco a carcajadas
-Maldito hurón, te prohíbo que insultes a mis ancestros llamándome así- le dijo Theo molesto, tanto que ya su rostro estaba rojo
- Vaya Theo toqué tu ego, así están las cosas: Ronald es una comadreja, según ustedes yo un hurón y tu un mestizo.
-Eres un inmaduro. Hagan el tonto encantamiento ustedes dos solos. Me largo - dijo Theo bastante molesto saliendo del salón y dejando a todos perplejos.
-¿que pasó?- le preguntó Ron a Draco aun impresionado de como el rubio había hecho enojar al siempre calmado castaño.
-Veras, Weasley. Theo y su familia son quienes mantienen su pureza de sangre intacta, me atrevería a decir más que tu familia y la mía, recuerdo que cuando ya-sabes-quien estaba en el poder, se atrevió a poner en duda la pureza de sangre de los Nott, por lo cual estos casi pierden la cordura ante eso. Se han orgullecido por no tener un rastro de impureza en su ADN. Aprovechándome de eso, a veces fastidio a Theo diciéndole mestizo.
-Déjame adivinar, ¿odian a los hijos de muggles y mestizos? - le preguntó Ron
-No, en realidad los respetan mucho, pero jamás se emparejarían con uno. Su mayor tesoro es su sangre y ponerla en duda haría que se enojaran mucho- le continuó explicando
-Vaya, y pensé que Nott era el más cuerdo de Slytherin - dijo Ron entre risas
-Disculpen, ¿algo malo le pasó a su compañero?- se acercó a preguntar discretamente el profesor
-No es nada señor, lo fastidié con lo de su sangre, había olvidado que eso lo hacia enojar- Respondió el rubio.
-Eeeeeh Señorita Lovegood ¿puede ir a traer a su compañero devuelta a clase? - la rubia dudó un momento, pero fue a buscarlo.
-Ya sabe como se pone con eso y lo molesta, si le lanza un maleficio no culparé a Theodore, señor Malfoy- El maestro se retiró y los chicos continuaron con la practica
Ron y Draco continuaron practicando, pero el rubio en algunos momentos se desconcentraba para ver a la Hermione. Y fue ahí donde el pelirrojo aprovechó para preguntarle a Malfoy lo que hace rato quería saber.
-Te gusta Hermione, Malfoy ¿te gusta Hermione enserio? - preguntó Ron, impresionado al ver como Draco Malfoy, miraba a su amiga.
Y ni culpar a Ron de quedar anonadado, pues los suspiros que soltaba Draco siempre que Herrmione sonreía o la manera en que sus pupilas se dilataban al verla hablar, era preocupante. Ante la pregunta tan directa, el rubio se sintió nervioso.
-¿Y si es así que harás?- respondió a la defensiva
-Odio decir esto, es que jamás imaginé hacerlo, pero creo que te ayudaré, solo porque ella te necesita
-¿De que me hablas, comadreja?
-¿Enserio? ¿otra vez la comadreja?
-La costumbre, a ver dime
-Okey. Esto es más complejo de lo que crees. La conozco, en este momento siente temor y aunque está rodeada de muchas personas se siente sola, fue lo que pude notar las vacaciones pasadas. Ella trata de disimularlo todo y jamás se abre a los demás, solo que no quiere que pensemos que está triste, ni siquiera con los terapeutas de San Mungo quiso desahogarse. Últimamente he pensado que puedes ser lo que necesita- dijo Ron
-Weasley yo necesito un terapeuta ¿Cómo crees que precisamente yo, pueda ser la persona adecuada?
-Ella no es fácil de conquistar, dímelo a mí, pero puedo darte una mano- dijo Ron ignorando al rubio
-No me escuchaste, no soy un psicólogo, ella con el tiempo se abrirá a ustedes- le remarcó nuevamente a Ron
-Es que no necesita un psicólogo, puede que ella confíe en ti
-¿Yo? Weasley soy un desastre subiéndole el animo a alguien- le refutó Draco
-Ella te gusta, es obvio y puede que ella te encuentre más o menos decente, ha salido con peores - le dijo Ron mirándolo
-Para tu información no estoy tan mal y no necesito ayuda para conquistarla. Soy Draco Malfoy.- dijo con orgullo
-Primer paso para conquistar a Hermione, deja de creerte superior- Dijo Ron, al parecer emparejar a esos dos iba a ser un poco complicado si alguien no dejaba el ego de lado.
-Está bien, si quieres jugar a cupido hazlo, vamos a ver hasta donde nos lleva todo esto, pero ni creas que voy a cambiar mi forma de ser, ni tampoco quiero arruinar la poca cordialidad que he creado con Granger- le advirtió
-Y no lo harás. Tengo una idea, solo tu sigue el plan Malfoy- le dijo Ron orgulloso de su agilidad para lograr que Hermione viera a Malfoy como más que un amigo y aun mejor, que ella derrumbara la idea del patán que fue.
-Tus planes son suicidas, pero eficientes- dijo Draco y miró de nuevo a la castaña quien supervisaba a Goyle.
-Segundo paso, deja de mirarla tanto, no se va a ir, y además es raro- le dijo Ron golpeándole la cabeza.
-Es que siento que si la pierdo de vista algo malo le va a pasar- pensó Draco
-Si haces lo que te digo, será pan comido- le dijo Ron
-¿cómo estás tan seguro?
-Soy su amigo, Malfoy. Conozco a Hermione como la palma de mi mano- Dijo Ron con mucha seguridad
-Pues peleaba más contigo que conmigo- se burló Draco al recordar las cientos de discusiones que había visto entre ese par
-Deja de debatir todo- le dijo ya cansado
-Me estoy uniendo a un plan que hiciste hace cinco segundos, debo conocer los riesgos, no quiero perder a Granger por una estupidez que una comadreja invente.
-Deja de quejarte, tu solo haz lo que te digo y ya, yo también haré mi parte para que ella te preste más atención a ti que a los cuervos que se acercan, o si no mira a Mclaggen como se queda viéndola- dijo señalándole al guapo chico que estaba cerca de la mesa de Hermione
-Muy bien, Ronald. Lo haré- dijo Draco apretando fuertemente su varita mientras en su cabeza imaginaba las ochocientas formas de torturas a Cormac por no quitarle los ojos de encima a su chica que aun no era su chica.
