Cloudsdale y la Escuela de Vuelo

Un par de ponis alados sobrevolaban Ponyville e iban rumbo a la ciudad más linda del cielo, Cloudsdale. Se trataban de nuestras dos heroínas, Epona y Woona quienes por fin retomarían su búsqueda de las Portadoras de la Armonía. El hechizo de la Brújula Lunar de la alicornio estaba pintado de un color rosado y apuntaba directamente a Cloudsdale que empezaba a alejarse un poco de Ponyville por lo que decidieron no postergar más tiempo su viaje a la ciudad errante.

-¿Segura que puedes seguir volando por tu cuenta, Woona? Puedo llevarte en mi espalda si quieres.

-Woona puede sola, esta vez Woona tiene mucha energía gracias a la jalea que nos regaló la abuela de Applejack.

-Eso está bien, pero la próxima vez pregúntame antes de tomarla por favor.

-¿No vas a venderla, verdad Epona? A Woona si le gusta la jalea.

-Aun no decido, Applejack dijo que los pegasos nos darían mucho dinero por ella pero por ahora creo que los efectos secundarios de velocidad me serían útiles en mi forma de pegaso. Pero solo la usaré si es necesario.

-¿Aunque a Epona no le guste, vas a comerla?

Epona hizo un gesto de asco. –Por eso aún estoy pensándolo, Woona.

Al llegar a Cloudsdale, Epona y Woona admiraban como turistas los edificios celestes y blancos con columnas al estilo griego, cado uno encima de una formación de nubes. Luego descienden frente a lo que parece una tienda de sombreros e instintivamente Epona cambia a su forma de pony terrestre, craso error pues al hacerlo atraviesa el suelo como si fuera de papel mache.

-¡Whoaaa!

Caía la yegua café dejando preocupada a su pequeña compañera.

-¡Epona!

Pero pronto reacciona y vuelve a su forma alada y regresa a la misma nube donde aterrizó antes.

-Uff… qué susto me llevé.

-¿Estás bien, Epona?

-Si cariño, estoy bien. No pasó nada malo. Creo que mientras estemos aquí permaneceré como pegaso.

-Pero Woona no entiende qué sucedió. ¿Cómo es que atravesaste el suelo? Preguntó dando unos golpecitos desconfiados con sus pezuñas a la nube.

-Es que solo los pegasos pueden pisar las nubes Woona, unicornios y ponis terrestres no pueden, por eso solo viven pegasos en esta ciudad a mitad del cielo.

-¿Uh? ¿Y qué hay de Woona? Woona es un alicornio y también camina en las nubes.

Epona rodó los ojos. -Bueno si, pegasos y alicornios pueden. Ambos tienen alas y control de clima después de todo. Bueno, eso creo… Dijo ya un poco insegura al no saber exactamente cómo funcionaba para los alicornios.

Luego Woona dio un vistazo a la orilla de la nube mirando hasta el suelo con algo de temor y recordando como caía Epona hace solo un momento. –Y ¿qué pasa si Woona cae de cabeza en picada y no puede usar sus alas? Woona se lastimará…

-Jiji. Pero qué dices Woona, ¿no viniste volando hasta aquí por tu cuenta sin mi ayuda?

-Sí, pero… Continuaba mirando hacia abajo con incertidumbre y cubriéndose la cabeza.

Al darse cuenta de que la preocupación de Woona era algo que le afectaba de verdad, se detuvo a pensar un momento y entonces se le ocurrió algo al ver la tienda de sombreros que estaba junto a ellas. –Oye Woona, ¿todavía tienes la máscara que te regaló Rarity?

Woona asintió.

-Préstamela un momento… La yegua acomodó la Máscara de la Verdad sobre la cabeza de Woona como si fuera una especie de casco protector que a la vez ocultaba su cuerno. –Listo, si la usas así como protección, tu cabecita estará a salvo de cualquier daño y te prometo que si llegas a caer, yo estaré ahí para atraparte.

-¿En serio, lo prometes? La yegua asintió. –Gracias Epona, eres la mejor. Siempre sabes qué hacer y por eso Woona te quiere. Le abraza de la pierna.

-Aw Woona. Yo también te quiero, cielo. Le dio un reconfortante abrazo. –Bueno, debemos seguir con nuestra misión, ¿qué dirección pone la brújula?

Woona vuelve a invocar su hechizo y lo siguen por la ciudad hasta llegar a un campo de nubes que parece una pista con obstáculos aéreos en donde solo hay potros y potrancas de pegaso. Epona asumió que se trataba de alguna clase de escuela, lo cual fue confirmado cuando alguien los recibió.

-Muy buenos días. Bienvenidas a la Escuela de Vuelo para infantes. Era una pony amarilla con cola y melena en dos tonos de anaranjado, que la hacían lucir como si tuviera llamas en la cabeza. -Soy Stormy Flare, la maestra, ¿en qué les puedo ayudar?

-Buenos días, señorita Flare. Respondió el saludo Epona. –Mi nombre es Epona, y esta pequeña es Woona. Nosotras…

-Espera, déjame adivinar. Interrumpió la maestra mirando a Woona. –Son nuevas en la ciudad y quieres inscribir a tu pequeña amiga en nuestra escuela ¿no es así?

-¿Qué? Bueno, si somos nuevas en la ciudad, pero no pensábamos en… Pero volvió Flare a interrumpirla.

-Si no se han decidido, solo hace falta un día de prueba para que despejen sus dudas. Les aseguro que esta es la mejor escuela de vuelo en todo Cloudsdale. Mira, dejemos que la pequeña… ¿cómo dijiste que te llamabas, cariño?

-Soy Woona.

-Sí, Woona. Dejemos que Woona congenie un rato con los demás niños mientras nosotras discutimos los pormenores ¿Te parece, querida?

Oiga, no espere, nosotras no… Flare comienza a guiar a Epona a la oficina de la escuela sin que ésta pueda seguir reclamando o por lo menos terminar un enunciado.

-Calma, calma. Todo estará bien, sé que el primer día de separación cuesta trabajo, pero te aseguro que es perfectamente natural. Woona estará bien, algún día "hay que dejar que ellos vuelen por su cuenta", es el lema de esta escuela. Jajaja.

Woona se quedó sola a mitad del campo aéreo. –Woona no entiende lo que acaba de pasar. Y en eso una par de potrancas se acercan a ella aleteando.

-Hola, ¿cómo estás?

-¿Cómo te llamas?

-¿Uh? Hola. Soy Woona.

-Hola Woona. Dijo la pony grisácea cuyos ojos amarillos parecían no ponerse de acuerdo a donde mirar. -Yo me llamo Derpy. Qué bonito sombrero tienes puesto.

-Gracias. Es para proteger la cabeza de Woona y también para poder "ver más allá de lo evidente".

-Jaja. Eres graciosa.

-¿Quieres jugar con nosotras? Preguntó la otra potranca que era de cuero blanco y cabello rubio esponjado. -Yo soy Surprise, por cierto.

Aunque todavía estaba confundida por separarse de repente de Epona, la alicornio empezó a jugar tranquilamente con Derpy y Surprise volando por los aros y rodeando los postes con banderillas. Luego Woona vio algo que llamó su atención, otra pegaso que juraba haber visto antes. Estaba sentada al borde de la pista principal y alejada de los demás niños. Al notar que la azulita miraba a aquella chica, sus nuevas amigas le dijeron.

-Oh, esa de ahí es Fluttershy. Es muy tímida y no vuela muy bien. Dijo Derpy mientras aleteaba y se tambaleaba de cabeza.

-Woona la vio hace poco cerca de Ponyville.

Surprise al escuchar eso empezó a cuestionar. -¿Ponyville? ¿En serio? Eso está en tierra firme ¿no? Y de casualidad ¿no sabes cómo consiguió su Cutie Mark? Nosotras solo supimos que la obtuvo en tierra firme hace unos días, pero cuando le preguntamos no nos dice nada al respecto.

-Por eso dije que era tímida, Surprise

-Pero literalmente no dice nada, Derpy. Es como si ahora fuera muda.

-Es tímida.

-Muda.

-¡Tímida!

-¡Muda!

La discusión estaba al borde de convertirse en pelea y Woona se pone su máscara en el rostro intentando ocultarse infantilmente de ella, pero al voltear hacia Fluttershy alcanza a ver un aura oscura y extraña alrededor de la pegaso amarilla a través de los ojos de la misma máscara.

Aunque le da algo de temor, Woona decide aproximarse a Fluttershy y al acercarse lo suficiente murmura para sí misma. –El sentido arácnido de Woona volvió.

En eso la tímida pegaso se da la vuelta al percibir la voz de alguien, pero se va de espaldas cuando se topa de frente con una gran cabeza con un gigantesco ojo pintado.

-Lo siento, Woona no quería asustarte… de nuevo. Pone la máscara de vuelta a su posición para proteger su cabeza revelando su rostro. –Hola otra vez.

La pegaso agita la cabeza desde el suelo para después incorporarse y ver con nerviosidad a la alicornio azul. Sí, aunque la máscara ocultaba el cuerno de la chica, Fluttershy recordaba perfectamente su encuentro anterior con esta potranca cerca del huerto de manzanas. Sin embargo, también recordaba que la niña alicornio no era una pony mala, por lo que observó aquella ocasión, así que no sintió la necesidad de huir y escapar volando como la última vez.

-Te llamas Fluttershy ¿verdad? Woona escuchó tu nombre de sus nuevas amigas. Indicó hacia Derpy y Surprise, quienes continuaban enfrascadas en su discusión. –Oye Fluttershy, ¿te sientes mal? Pero ella no contestó, la pegaso solo desvió la mirada con un semblante triste. -¿Ves fantasmas o cosas raras? Insistió la niña y Fluttershy solo hizo una mueca de extrañeza seguido de un leve movimiento de negación con la cabeza. Woona hizo otra pregunta. -¿Has visto a un pony con una aterradora máscara? Fluttershy asintió y levantó su casco apuntando hacia la misma Woona. –No, además de Woona. Un pony mayor con una máscara fea de ojos rojos ¿lo has visto?

Al escuchar la última pregunta, Fluttershy en esta ocasión abrió ampliamente los ojos y una expresión de sorpresa pintó su cara pues en realidad si se había encontrado con un pony con esa descripción. La pegaso mordió sus labios con miedo y temblor en todo su cuerpo.

La reacción de Fluttershy le hizo a Woona recordar a Applejack cuando la conoció en el laberinto y supuso que esta chica si se había topado con el malvado Majora y también la había maldecido. –No te preocupes Fluttershy, Woona puede ayudarte. Solo necesito otro objeto como la máscara de Woona. La alicornio dio un vistazo a su alrededor y puso su atención en una de las banderillas de los postes en la pista de obstáculos.


Mientras tanto, Epona se encontraba sentada frente a un escritorio recordando en cierta manera sus días escolares. Stormy Flare continuaba hablándole sin parar sobre los planes de estudio, cursos y campamentos opcionales, juntas con padres de familia, etc. Luego comienza Flare a preguntar.

-Y entonces, querida. ¿Woona es tu hermana o algo así? No te ofendas, pero luces muy joven como para tener una hija en edad para entrar a la escuela.

-No, Woona no es mi hija, tampoco es mi hermana. Pero le intento decir que no venimos a…

-Ya veo, pero me parece que estás a cargo de ella, ¿eres su guardiana legal, su madrina, niñera o amiga de la familia?

-¿Uh? Bueno, técnicamente si estoy a cargo de ella. Supongo que se podría decir que soy como su guardiana temporal.

-Entiendo, entiendo. ¿Y a qué te dedicas? Bueno, la mayoría de los que se mudan a Cloudsdale lo hacen para trabajar en la Fábrica del Clima, siempre hacen falta más cascos en ese lugar.

-¿Fábrica del Clima? A pesar de todos los arrebatos, interrupciones y suposiciones de Flare, Epona se vio interesada en lo que acababa de decir la maestra.

-De hecho se puede ver desde aquí. Flare señala la ventana detrás de ella y Epona pone su vista en lo que ve a través del vidrio a lo lejos: Un gran edificio que sobresale de los demás situado al límite de la ciudad; en la parte inferior se pueden divisar unas cascadas de arcoíris que se dejan caer hacia las nubes más bajas y talvez inclusive lleguen hasta tierra firme, mientras que en la parte superior hay torres rodeadas por nubes negras que de vez en vez sueltan luces como de relámpagos, y finalmente a un costado del complejo hay un gran tubo que se ensancha como si se tratase de algún instrumento metálico de viento como una trompeta o una tuba enorme. –El orgullo de nuestra linda ciudad en el cielo, y sede de los pegasos más experimentados en todo tipo de clima a lo largo y ancho de toda Equestria.

-Asombroso…

-Así es, asombroso es la palabra correcta, querida. La mayoría de los padres de nuestros pequeños trabajan en la fábrica. Mencionó refiriéndose a la escuela. –Y volviendo al tema, señorita… ¿me recuerdas tu nombre?

-¿Eh? Oh, Epona, Epona Romani. Contestó instintivamente sin despejar su curiosidad por la fábrica pues quizá era el lugar idóneo para aprender sobre sus habilidades climáticas.

-Sí, señorita Romani. Entonces ¿inscribimos a tu pequeña Woona en la escuela? Preguntó presentado unos papeles de inscripción y un bolígrafo.

-¿Uh? ¿Qué? Regresó su atención completa a la maestra pensando en que esta vez sí le dejaría hablar. –Lo siento mucho señorita Flare, Woona y yo no buscamos una escuela de vuelo, sino que queremos encontrar a una pony en particular que podría estar inscrita en esta escuela.

-Oh, y ¿por qué no lo dijiste desde el principio? Le dijo un poco indignada mientras Epona la observaba con cara cansada y seria de "¿es en serio?". -Pude haberme ahorrado todo el papeleo que preparé durante la conversación de la inscripción. ¿Y a quién buscan específicamente?

-Bueno, buscamos potrancas que hayan obtenido su Cutie Mark en los últimos días después de la Rainplosión Sónica.

-¿Rainplosión Sónica? Preguntó extrañada la maestra. –Bueno, hace unos días hubo un peculiar sonido de estallido cerca de aquí, pero no me consta que haya sido una Rainplosión Sónica, es una leyenda después de todo.

-¿No vio la gran explosión colorida o el arcoíris que formó?

Stormy Flare negó y contestó. –Estaba aquí llenando unos reportes, solo oí el estallido y asumí que se trataba de algún experimento con truenos de nubes en la fábrica. Pero ahora que lo mencionas… Después de meditar unos segundos, Flare parecía recordar algo. –Sí, precisamente al día siguiente del estallido, noté que dos de nuestras alumnas obtuvieron su Cutie Mark.

-¿Dos? Epona se sorprendió al escuchar que podría haber más de una portadora.

-Así es, solo déjame recordar sus nombres… oh, sí. Son Rainbow Dash y…


-Fluttershy. Woona regresaba con la tímida pegaso llevando un banderín rojo en sus cascos. -Quédate quietecita mientras Woona hace su magia. Ella pretendía usar el banderín para intentar el mismo conjuro con el que curó Applejack antes y tal vez conseguir otro objeto mágico en el proceso.

Woona repitió los mismos pasos de antes, primero localizando la magia rara dentro de Fluttershy con ayuda de su sentido arácnido, luego había que separar dicha magia para después depositarla en el banderín, sin embargo en esta ocasión por más que lo intentó, no fue capaz de extraer la magia rara como la vez anterior. –Argh. ¿Qué pasa? Woona no consigue sacar la magia rara. Ñeaag. Ñaaag. Después de esforzarse en varios intentos, Woona se cansó. Uff… Woona no puede hacerlo ¿por qué…?

-Jijiji. Pierdes tu tiempo, enana hechicera…

Una voz conocida se escuchó por encima de ambas niñas.

-…esta vez no es una magia cualquiera.

-¡AHH! ¿¡Majora!? Gritó la alicornio muy asustada mientras Fluttershy temblaba al borde del llanto por reconocer también al enmascarado.

La conmoción llamó la atención de los demás pequeños pegasos y se sorprendieron por ver a un pony sin alas flotando en el cielo.

-Quizá pudiste curar la maldición imbuida, ¡gran cosa! Majora se burla y asume una pose de loto mientras gira de cabeza en el aire. -Más ahora te enfrentas a una maldición venenosa.

-¿Ve-venenosa? Tartamudea Woona.

-El cómo la contrajo es el acertijo en cuestión. Pregúntale si quieres pero no esperes refutación. Como si fuera un holograma, aparece y desaparece rodeando a Fluttershy y riéndose de ella. – Se supone que el corazón Amable es su talento, pero su timidez y cobardía la debilitan a ella y su elemento. Jajaja.

-¡Majora! Un enérgico bramido de guerra se hace presente. Epona llega volando a toda velocidad amenazando a Majora. –¡Aléjate de las niñas, malvado monstruo!

-¡Hurra! ¡Epona vino a salvar el día y a Woona! Celebraba la alicornio.

-¿Salvar el día has dicho? Jeje. Veamos si cumples con el capricho. Y tal como una vez en el laberinto del maizal, Majora se retuerce para lanzar su singular grito demoniaco. –¡AiahHHHHH!

El eco del alarido retumbo por el cielo y en esta ocasión a lo que afectó no fue un lugar cercano sino otro sitio que estaba un poco más lejos. -Si enfrentarme de nuevo quieres Epona, salva a los pegasos de aquella zona. Señaló la Fábrica de Clima que comenzó a temblar mientras las nubes negras lanzaban sus rayos a diestra y siniestra sobre los muros de la misma construcción.

-Oh no, la fábrica. Majora ¿qué has hecho? Reclamaba Epona, pero al regresar su atención al villano, éste había desaparecido y solo quedaba el eco de su voz.

-Si fuera tú, me pondría en acción sin chistar. O quizá a estos potros quieras huérfanos dejar. Jajaja…

Epona miró a su alrededor, todos los niños pegaso veían el edificio con miedo, preocupación e impotencia. Algunos de ellos gritaban y berreaban temiendo por la seguridad de los ponis en la Fábrica del Clima.

-¡Mami!

-¡Papá, mi papá esta allá! Que alguien lo salve. ¡Por favor!

-¡Buahh… mamá, mamá!

En medio de la conmoción Woona también se asustó y pensó en ir a reunirse con Epona, pero se detuvo en cuanto vio junto a ella a Fluttershy, quién lloraba y gritaba abiertamente… o eso parecía, pues al poner más atención se dio cuenta de que aunque la reacción de Fluttershy era la misma que los otros niños, ningún sonido provenía de la pegaso. Entonces Woona se dio cuenta de la verdadera naturaleza de la maldición en Fluttershy, ella había perdido la voz.

En eso Stormy Flare llegaba para intentar apaciguar a sus estudiantes. –¡Calménse mis pequeños ponis, cálmense! Estoy segura de que sus padres estarán bien y a salvo. Intentaba convencerlos aunque ella misma no sonaba muy segura de lo que decía.

Epona por su parte se reunió con su compañera. –Woona.

-Epona, ¿qué hacemos? Woona y todos los demás tenemos miedo.

-Está bien Woona, iré a la fábrica para detener a Majora.

-Woona también va. Dijo armada de valor.

-No Woona, quédate aquí.

-Pero… ¿Epona no necesita a Woona?

-Te necesito, cielo. Pero te necesito aquí. Necesito que ayudes a la señorita Flare a calmar a estos ponis. Tú eres valiente Woona, puedes ayudar a estos ponis a encontrar su valor también. ¿Lo entiendes? Sé que no son tus amigos pero…

-No. Woona si tiene amigas aquí… Miró hacia donde estaban Derpy, Surprise y Fluttershy junto a ella, y tomó del casco a esta última. –Woona ayudará a sus nuevas amigas a ser valientes.

Epona sonrió y dijo. –Esa es mi niña. Después se puso a buscar algo en sus alforjas pensando "necesito velocidad" y de repente sacó la jalea de zapamanzana. Sin dudar abrió el frasco y tomó un poco. Al principio hizo una cara graciosa de asco sacando la lengua pero inmediatamente abrió sus alas y salió volando disparada rumbo a la Fábrica del Clima dejando un haz de luz dorada tras de ella.

Epona iba en camino hacia su siguiente encuentro contra Majora.

CONTINUARÁ…