Sword art online y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores y yo los uso para entretener a mis lectores. Disfruten su lectura.

.

.

.

Asuna

Abro los ojos, pero creo que todavía están cerrados, no logro ver nada, ni siquiera una pequeña luz. No puedo moverme, desde que desperté no he podido moverme, al principio creí que era porque mi cuerpo se sentía pesado y dormido, pero ahora logro sentir cierta presión un poco familiar en mis muñecas y tobillos, estoy amarrada. Me muevo con fuerza buscando liberarme o hacer algo de ruido, es ahí cuando se enciende una luz que casi me deja ciega. Las preguntas comienzan a correr por mi cabeza.

Poco a poco mis ojos se acostumbran a la luz blanca proveniente del techo de la habitación. Una figura va tomando forma frente a mí y siento cada vez más miedo, pero todo ese miedo se evapora cuando la figura obtiene una cara, ahora solo estoy molesta.

No puedo evitar verlo con todo el odio que tengo en mi interior, ese imbécil me las va a pagar muy caro en cuanto pueda liberarme. Lo primero que haré será decirle a mi padre que lo despida, me aseguraré de que no vuelva a conseguir un trabajo jamás en su vida. Muy pronto va a quitar esa sonrisa de estúpido que tiene marcada en la cara. Con arrogancia se acerca a mí y pareciera que se burla en mi cara.

-Nadie sabe que estas aquí – Susurra contra mi oído y logra hacerme entrar en pánico. Es cierto, al menos por unas horas nadie va a notar que no estoy, que no he vuelto. Hasta el momento me había mantenido serena, no creía que él pudiera hacerme daño realmente, pensé que era un tonto juego de mal gusto que se estaba saliendo de control, ahora veo que va en serio.

Pasea supuntiaguda lengua de serpiente por lo largo de mi cuello y la repulsión que siento me provoca náuseas.Muevo las manos en un intento desesperado por liberarme pero lo único que consigo es que se ría a carcajadas. Otras veces me ha gustado estar atada, me parecía un juego divertido y atrevido, ahora es real, la cuerda alrededor de mis muñecas realmente me está lastimando y la cinta adhesiva sobre mis labios me parece imposible de quitar.

-Incluso cuando se den cuenta que no estás presente, ¿podrán encontrarte? Me aseguré de que nadie pudiera seguirme el rastro. A partir de ahora serás mía. – Sin avisar arranca la cinta adhesiva y planta sus delgados labios sobre los míos, el dolor y ardor que se produjo en mis labios ni siquiera me permite sentir el contacto.

No lo pienso mucho y muerdo sin cuidado su labio inferior, provocando sangrado. Su cara se distorsiona en una mezcla de dolor y furia que logra hacerme retroceder del miedo. Libero su labio y se aleja de mí presionando la herida con una mano. Su bien cuidado traje gris ahora se ha arruinado para siempre y espero que en su cara queden las marcas de mis dientes hasta que su cuerpo se convierta en polvo.

-¡Eres una maldita puta!- La palma de su mano se estrella fuertemente contra mí cara, el aturdimiento y un pitido en mi oído no superan el dolor palpitante. Sigue gritando y maldiciendo en mí contra mas no logro entender lo que dice, la cabeza me da vueltas, nunca me habían golpeado tan fuerte.

Se acerca a mí decidido, vuelve a colocarme la cinta adhesiva de un golpe y me toma por el cabello, lo jala sin consideración haciéndome caer de la silla en la que me encontraba sentada. Sonríe complacido cuando comienza a arrastrarme por toda la habitación en dirección a la salida. La piel desnuda de mis piernas se raspa contra el frío suelo y en el trayecto pierdo un tacón, me hubiera gustado haber elegido ropa diferente antes de salir de casa, me hubiera gustado no haber salido de casa.

Pataleo lo más fuerte que puedo e intento, sin éxito, deshacer su agarre de mi cabello rasguñando su brazo. Pretendo gritar pero es inútil ni siquiera hay alguien cerca que pueda ayudarme, los sonidos guturales que logro hacer mueren sin tener la oportunidad de salir más allá de mis labios. Estamos solos y yo completamente a su merced, cualquier cosa que intente hacer es inútil, ni siquiera puedo lograr que me suelte.

Atravesamos al jardín a rastras, si antes creía que el suelo frío era una tortura ahora que mi piel se restriega contra el césped y rocas, me doy cuenta que estaba equivocada. Ya que he perdido un zapato regreso a mi plan originar de deshacerme de la atadura de mis pies, pero también es inútil.

Llegamos hasta una camioneta negra que solamente tiene las ventanas frontales, estoy perdida, ese definitivamente es un vehículo de secuestrador. Abre la puerta trasera y me empuja al interior y me ve con diversión, él sube detrás de mí y cierra las puertas. Los únicos asientos disponibles son los del piloto y copiloto, todo lo demás parece haber sido retirado.

-Iremos a un lugar muy divertido y lejano, nadie va a molestarnos ahí- Da dos golpes en el techo laminado y comenzamos a movernos, si tiene un cómplice que hace el trabajo de chófer seguramente tiene a mucha más gente ayudándolo. Está loco, este sujeto está loco.

Me alejo de él lo más que puedo y encuentro refugio en una esquina donde me quedo en posición fetal. Quiero llorar, pero contengo las lágrimas todo lo posible, no puedo llorar en frente de él, tengo que mantenerme tranquila y demostrarle que no me importa en lo más mínimo lo que está ocurriendo, debo confiar en que alguien va a rescatarme pronto. Mi hermano debe estar buscándome justo ahora, pronto va a encontrarme.

-Sé lo que estás pensando.- Un repentino cambio en su tono de voz llama mi atención, ahora se ha vuelto serio y triste.- Pero a Kouichirou no le importa lo que te ocurra, ¿sabías que te vendió a ese mafioso brasileño?- Mis ojos se abren sorprendidos, tiene que estar mintiendo.- Sí, así es. Te vendió como si fueras una muñeca a cambio de la protección que Thiago le ofrece.- No puedo retener más mis lágrimas, muevo la cabeza con desesperación tratando de borrar lo que ha dicho.

Una punzada en mi corazón me dice que es cierto, Kouichi me ofreció en bandeja de plata a Thiago desde un inicio y que me haya intercambiado por protección no suena tan descabellado. Aun así no deja de doler, el miedo y la tristeza me quiebran por completo. Mi hermano y Thiago me han traicionado

-Puedes ver esto como un rescate, te estoy salvando de los sucios planes de esos dos.- Se acerca lentamente a mí, como asechando a su presa. – Y pensar que creías que él te amaba, por eso fuiste corriendo cuando te hicieron saber que te buscaba, tuviste suerte de que fuera yo tratando de rescatarte.- Vuelve a pasar su lengua contra mi piel, en esta ocasión por mis mejillas llenas de lágrimas.

¿Entonces todo fue una trampa? Thiago realmente no regresó a buscarme, claro que no, no después de todo lo que dije, fui una tonta al creer que lo haría. En cambio fue a buscar a mi hermano e hizo tratos con él, fue a buscarlo para comprarme y logró encontrar la única cosa en el mundo por la cual Kouichi estaba desesperado, protección. No quiero volver a verlos nunca más.

-Tranquila, ahora estás conmigo. Yo sí te quiero de verdad.- Baja su lengua hasta mi cuello, ahí se entretiene un rato. Lo besa, lo muerde y lo succiona sin delicadeza, va a dejar unas marcas poco decentes, pero ya no me importa. Su delgada mano sube por mi pierna, debajo de mi falda, hasta llegar a su objetivo, mi ropa interior. –Ya veo, incluso te preparaste para verlo.- Claro, me vestí para ver a Thiago. Medias con liguero, ropa interior de encaje y debajo de mi top rosa de seda no llevo sostén, estaba lista para saltar a sus brazos en cuanto lo viera. – Soy muy afortunado de ser yo quien vaya a disfrutar junto contigo de este momento.- Retira la cinta adhesiva de mis labios y los acaricia con su dedo índice. – Y quiero escuchar tus fuertes gemidos mientras lo hacemos.-

-No me importa, puedes matarme si quieres, Sugou. Ya no me importa lo que ocurra.- Sonríe complacido y presiona sus labios contra los míos. Y pensar que todo este tiempo lo rechacé una y otra vez, lo vi con asco cada vez que hacia alguna insinuación y me burle en su cara asegurándole que eso jamás pasaría, ahora está pasando.

- Yo haré que te importe.- Me toma por las piernas y me arrastra hasta el centro del vehículo, mi cabeza se estrella contra suelo metálico pero a él no le importa en lo más mínimo y a mí tampoco, si pudiera perder la conciencia sería lo ideal. Ni siquiera se molesta en desatar mis piernas, las coloca sobre su hombro derecho y las acaricia en un recorrido hasta mi falda de seda, cuando llega a ella la sube hasta mi cintura y rompe mis bragas por completo, lo que ocurre a continuación es doloroso y muy confuso.

.

.

.

Unos dulces besos en mis hombros logran despertarme, me traen de vuelta a la realidad. Tardo un poco de tiempo en recordar donde me encuentro pero por alguna razón me siento muy segura. Estoy en un baño, en la bañera para ser más exacta. El agua tibia me cubre por completo y unos largos brazos me rodean protectoramente. Ahora lo recuerdo, recuerdo haber entrado a la bañera con Kirito y, entre el agua calida y sus fuertes brazos, sentir la suficiente comodidad para quedarme dormida.

-Lo siento, no sabía cómo despertarte. Parecía que tenías una pesadilla.- Sigue depositando besos en mis hombros y mi cuello, me abraza con más fuerza y yo me permito disfrutar de sus caricias, me relajo y entrelazo una de sus manos con la mía.

-Era algo más parecido a un recuerdo.- Sí, las cosas no sucedieron exactamente así. En la vida real todo fue mucho peor.

-No importa que haya sido, ahora estas aquí conmigo.- Sus palabras me enternecen, quisiera creer en ellas. Aunque me encuentre aquí, rodeada de la seguridad que Kirito logra proyectar la realidad es muy diferente. Nosotros solo somos niños haciendo cosas de adultos.

-¿Cómo puedes ser tan lindo?- Beso sus brazos a la altura de los bíceps, ¿cómo puede tener los brazos tan marcados y bien trabajados?

-Tú me haces ser así.- A pesar de que mi espalda se encuentra contra su pecho y no logro ver su cara podría asegurar que acaba de sonrojarse. –Eres mucho más linda que yo.- Ojala fuera cierto.

-Tienes razón, soy más linda que todos.- Me permito bromear con él dándole la razón, sonríe contra mi espalda y continua besando un lugar en específico, claro, una de mis cicatrices. A veces olvido que las tengo, en ocasiones olvido de dónde vengo.

-Fue por un accidente automovilístico, todas lo son.- No me lo ha preguntado pero sé que debe tener curiosidad.

-Lo siento, no quería incomodarte.- Se disculpa rápidamente y eso me hace sonreír.

-No me molesta. Fue un accidente horrible, casi muero.- Ojala hubiera muerto.- Pero ya no me duele nada, bueno, en ocasiones cuando llueve me duele la espalda.- Secuelas, algo así había dicho el doctor.

-Entonces tendré que cuidarte y consentirte más en los días de lluvia.- Ahora soy yo quien se sonroja, este chico va a lograr que me derrita de amor.

-Mejor todos los días.- Me libero de sus brazos y me giro para quedar frente a frente. Me acerco a sus labios y le doy un beso fugaz.- Debería irme ya.- Es tarde y su familia no debe tardar en llegar.

-Quédate a cenar, prepararé algo para ti.- Ahora es él quien se acerca y me da un beso, al contrario del anterior este es más largo y apasionado.

-No me digas que la cena eres tu.- Susurro contra sus labios una vez que nos separamos para tomar aire.

-Si así lo quieres sí. Yo podría ser el postre.- Ambos sonreímos de manera coqueta, si seguimos así jamás saldremos de la bañera.

-Está bien, me quedaré a cenar-Me acerco a él y de nuevo me pierdo en sus labios.

Una parte de mí siente que lo está engañando, Kirito es un niño con sentimientos e ideales de niño, sentimientos tan hermosos y puros. Él se encuentra descubriendo el amor, poco a poco averigua las cosas que le gustan, en cambio yo soy todo lo contrario. Deje de ser una niña hace mucho tiempo, esos caprichos y arrebatos de adolescente me los arrancaron y ahora no sé que soy. Me falta mucho para ser un adulto, sigo siendo inmadura e irresponsable, pero no me siento como un ser inocente.

Sé que probablemente es injusto para Kirito, pero por ahora quiero ser egoísta y disfrutar de esto un poco más, quiero disfrutar de esta opresión en el pecho que me hace sonreír tontamente y esa sensación de que me falta el aire cada vez que lo veo. Quiero sentir el amor por más tiempo, al fin y al cabo, él jamás va a enterarse de la verdad.

.

.

.

¡Hola! Espero que se encuentren muy bien. Les cuento que estoy en grandes problemas, he tenido dificultades para encontrar tiempo libre para ponerme a escribir. Pero no se preocupen porque siempre hago todo lo posible para traerles la continuación cada martes, así me duerma a las seis de la mañana. Ya vendrán tiempos mejores.

Espero que disfruten mucho de este capítulo, que en mi opinión está algo agridulce. Por un lado, tenemos un poco de los recuerdos de Asuna y en la segunda parte hay mucha miel.

Ya saben que acepto cualquier crítica y opinión, me gustan mucho saber lo que piensan de esta historia. Nos leemos luego.