Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, tampoco la idea del Fictober!
*Este capítulo está inspirado en el relato "Yellow Ribbon", leyenda urbana estadounidense.
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Octubre SasuIno
Día 10
Tornasol
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oOo
Cuando Sasuke conoció a Ino, lo primero que notó fue la cinta color tornasol que llevaba alrededor del cuello, reflejando todos los colores del arcoíris. Ella nunca se la quitaba, y siempre usaba hermosos vestidos de telas brillantes y bonitas para combinarlo. Y a Sasuke le gustaba, porque ella brillaba tanto como la cinta alrededor de su cuello, y aunque a veces sentía curiosidad, cada vez que le preguntaba, Ino respondía que le había prometido a su madre no quitársela nunca, y entonces Sasuke no hacía más preguntas.
A medida que iban creciendo, Ino nunca se quitó la cinta, pero a él no le molestaba; algunos niños la molestaban, pero él siempre la defendía. Le gustaba pesar tiempo con ella, Ino era divertida e inteligente, y fue inevitable que se enamorara de ella. Y cada vez que le preguntaba por la cinta tornasol alrededor de su cuello, ella le daba la misma respuesta:
—Le prometí a mamá que nunca me la quitaría.
Y a Sasuke le gustaba tanto pasar tiempo con ella, que realmente no le importaba.
Así pasaron los años, y ambos crecieron. Ino seguía usando aquel brillante listón tornasol alrededor de su cuello, pero para Sasuke tenía cada vez menos importancia; eso era lo que la hacía única, decía, y así, un día, le propuso matrimonio, y ella, encantada, le dijo que sí.
Ambos se casaron en una bonita fiesta rodeada de sus familias y amigos, y, en la noche de bodas, Sasuke volvió a preguntar por el brillante listón tornasol alrededor de su cuello, e Ino, esa vez, lejs de su respuesta habitual, prometió contarle todo un día. Sin embargo, iniciar una vida juntos, cuidando de una casa y una familia, era tan agotador que nunca volvió a tocar el tema. Entonces los años pasaron, y Sasuke cada vez prestó menos atención al listón tornasol.
Ino y él tuvieron una vida feliz, criaron a cinco hijos y vieron crecer a sus nietos juntos, y él ya nunca volvió a preguntar el listón. Sin embargo, cuando ella, muchos años después, enfermó y estaba en su lecho de muerte, su esposo decidió que esa sería la última oportunidad de preguntarle, y entonces ella, con una sonrisa cansada, tomó sus manos y las puso alrededor de su cuello.
—De acuerdo, cariño, puedes quitarlo —le dijo, y Sasuke, con manos temblorosas, desató la brillante cinta color tornasol.
Y la cabeza de Ino cayó.
