Capítulo 10

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El inicio de un nuevo día transcurría con normalidad en el Santuario. Específicamente, en el consultorio médico, Sofía se encargaba de examinar al caballero de Cáncer. Estaba muy contenta, ya que, realmente al paso que iba, Máscara estaría entrenando en aproximadamente tres semanas, incluso menos.

-La herida está a punto de cerrar en su totalidad – exclamó la chica con alegría.

-Ahh, qué bueno. Ya estoy cansado de estar en banca. Quiero volver a luchar, estar al frente. – en los orbes azules, se reflejaba la emoción del dorado por volver a ser el mismo de siempre. ¡Ja! Un brazo no iba a ser impedimento para él.

-Por cierto…¿cómo fue que lo perdiste? – preguntó curiosa la chica.

-¿En serio quiere saber, Doc.? – ante la afirmación de ella, decidió contarle con lujo de detalle la batalla que habían librado hacía ya más de un año en el infierno.

Sofía quedó impactada, de verdad que no se imaginaba que esas personas hayan atravesado algo tan duro, especialmente Arianna y Danna con quienes se llevaba tan bien.

-Y a percepción tuya, ¿cómo crees que estén las cosas actualmente?

-Mmm, pues supongo que bien. – confesó el muchacho sin mucho interés – Quizá, nos hemos vuelto más unidos, sin mencionar que el maestro anda insoportable con eso del nieto. A él le gustan los niños, no crio trece por nada.

-Estoy segura que el señor Dohko será un abuelo estupendo. – finalizó con una sonrisa la mujer de cabellos rizados.

Debía admitirlo, Máscara se sentía bastante cómodo con la doctora. Ella tenía un aura que le daba bastante paz y eso le gustaba. Si bien no se acostumbraba del todo, no estaba tan mal. A lo mejor, la doctora era una segunda oportunidad para él.

Ya sabía qué era el amor, después de todo, en Asgard, se había enamorado de Helena, pero dadas las circunstancias ya conocidas, aquello no se logró. Sin embargo, Shion le dio consejo, y con el paso del tiempo, supo guardar aquello como un recuerdo valioso, sin quedarse atado a él.

Sofía no era Helena, y eso estaba bien. No andaba en busca de un reemplazo, pero tampoco estaba desesperado por una mujer. Si las cosas debían darse, estaba en total disposición de que se dieran, si no, no, tampoco forzaría nada.

Le bastaba mirarla, la mujer de cabellos rizados era muy dulce, dedicada y fiel a los que amaba, eso le atraía, no lo negaba, pero por primera vez, no solo era atracción física lo que sentía, ya que también admiraba los conocimientos en medicina que ella tenía.

-Por cierto, Máscara…había pedido esto. – la joven de inmediato le mostró una especie venda hecha de tela y un material duro. – Es un aparato que debe colocarse por debajo de la ropa. Ejerce una presión que mantendrá el hombro firme y cubre la zona de cicatrizado, así, evitará que se exponga a bacterias o bien, que sufra heridas superficiales.

Demonios, demonios, demonios, ¿qué acaso esa chica seguiría dándole motivos para quererla?

Antes de siquiera poder dar las gracias, la puerta del consultorio fue abierta con brusquedad. La detective hizo acto de presencia, se notaba agitada.

-¡Oye tú!- llamó la atención del peli azul - ¡Bésame! – ordenó dejando a los dos presentes en silencio.

Sofía sintió un balde de agua helada encima. Luego de "digerida" la idea, Máscara solo echó una risa burlona:

-Ayyy jefa, ya sé que soy irresistible, pero hasta yo, estoy apartado. Aunque no lo crea me estoy guardando para mi persona especial.

Finalizó abrazando a Sofía con descaro y haciendo que las mejillas de esta se colorearan de inmediato.

-¿Estás saliendo con él? – esta vez la pregunta era dirigida a su hermana.

-N-No es eso…Y-Yo no…- Sofía se ahogaba en sus propias palabras. Entre su hermana inquietándola y el joven abrazándola así, sentía que moriría de vergüenza.

-¡Agh, bien! – bufó fastidiada la chica de cabellos negros.

Justo cuando estaba por retirarse a buscar a otra persona, la mano de su hermana sosteniendo su brazo la detuvo. Su hermana era la mayor, se cuidaba sola, pero siempre le preocuparía:

-¿Qué sucede Catrina?

Al final, se rindió y se decidió por contarle todo lo sucedido a la menor Santana. Qué emoción, qué emoción, qué emoción. Estaba más que feliz, al fin su hermana se volvía cercana a una persona. ¡Y el caballero de Virgo era tan educado!

-Quién ve a Barbie, tan recatadito que se nota. – Máscara, que se invitó solo, dicho sea de paso, estaba a su modo feliz, tenía material de sobra para molestar al imperturbable rubio.

-¿H-Has hablado con él?

-Si. Le dije que eso no había significado nada y que lo olvidara. – Finalizó orgullosa.

A Sofía se le borró la sonrisa de inmediato. Su hermana era una tonta.

-¿Y para qué querías besar a Máscara? – qué confusión. Si a su hermana le gustaba Shaka, para qué quería a su ayudante. Lo admitía, en cuanto procesó la solicitud de su hermana, un sentimiento incómodo se incrustó en su pecho.

-Para demostrar que entre el budista y yo no hay nada.

-Con todo respecto, jefa – esta vez, el chico intervino – odio que me metan en dramas amorosos, así que, dado que es obvia la tensión entre Barbie y usted, yo les recomiendo irse a coger de una vez por todas.

Esta vez, ambas hermanas emitieron un chillido de vergüenza y el sonrojo las alcanzó a ambas.

Sentía que nuevamente se alteraba, pero justo antes de replicar, el sonido de un mensaje la interrumpió. Era de Lola, la prostituta de Dirty Bunny. Ella se había encargado de darle el número de un teléfono prepago que compró justo para eso. Al parecer ya se había comunicado con don Cesar.

-Tenemos que irnos. Vístete. – ordenó con seriedad.

Antes de retirarse, Máscara tomó su camisa y depositó un rápido beso en la mejilla de la doctora dejándola perpleja y más roja que antes. Ese caballero hacía que su corazón se acelerara.

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-¡Higor! – interrumpió la detective en la sala donde se encontraban vigilando. – Reúne a los dorados. La prostituta contactó conmigo.

Una vez que todos estuvieron presentes, Catrina se decidió por poner a juego el plan que tenía en mente.

-El mensaje dice lo siguiente – continuó Higor – "Querida conejita" – esas dos palabras bastaron para que Catrina se tensara e hiciera gesto de asco. Higor pudo omitir esa parte. – Ya he hablado con don Cesar. Quedó maravillado con lo que le dije de ti, así que aceptó. Vendrá mañana por la noche y quiere verte directamente. El lugar al que debes presentarte, es una casa abandonada que queda a la salida de Rodorio. Sé que puede parecerte peligroso, pero no te preocupes, don Cesar siempre deja guardias a unos metros de la cabaña, él ingresa solo. Te mando muchos besos y espero volver a forni…"

-¡Eso ya no es necesario! – interrumpió la peli negra. Carraspeó con el fin de evitar el tema y centrarse únicamente en el plan. – Bien señores, como pueden ver el traficante vendrá.

-¿Recurrirá a lo mismo nuevamente? – preguntó con interés Mu.

Sabía que hablaba por la mayoría, ya que, ninguno seguía estando cómodo con eso. Los eventos de ayer fueron totalmente desagradables de ver y escuchar, ahora no quería ni imaginarse cómo debía sentirse la detective. Además, Shaka era quien más le preocupaba.

-No, esta vez será distinto. Según este mensaje, la casa está aquí – inició ella sobre un mapa que Higor le había conseguido. – Según ella, don Cesar deja dos hombres afuera, pero entra solo cuando se trata de mujeres, eso nos da una ventaja.

-Un grupo podría ir con usted – razonó Kanon. Era una excelente estrategia. – La citó en la noche, pero es obvio que debe mandar a sus hombres a revisar el lugar previamente. Un grupo de cuatro podrían irse mañana temprano a la cabaña y esperar. Dos, vigilarán afuera y eventualmente se encargarán de los matones, mientras que los otros dos, se ocultarán en la cabaña.

-Así tendríamos a don Cesar y le sacaríamos toda la información que necesitamos…- finalizó Camus captando de inmediato la estrategia del marino.

-Es un plan perfecto – felicitó Catrina – es usted un estratega formidable, Kanon.

-Eso no es todo…- intervino el dorado de Virgo. Al seguir con la mirada las rutas trazadas por Catrina, se dio cuenta de algo importante – miren esto. Según el mapa, la cabaña queda cerca de este río. Si siguen hacia abajo, este río da aquí.

-Conecta con el estero de la playa que queda justo en el peñasco del Santuario. – finalizó Afrodita.

-Al parecer, esa cabaña también es el punto donde trafican. – mencionó Shura – explicaría la presencia del cocodrilo. Pudo haberse escapado y seguir el río, donde posteriormente, fue atacado por el monstruo.

Catrina quiso darse contra un muro. ¿Higor se había equivocado? Fue él quien le aconsejó poner las cámaras en Rodorio, pero no se había visto movimiento desde que iniciaron hace ya un par de semanas. Sin embargo, según Afrodita, a pesar de eso, se recibió el informe de dos desapariciones. ¿Cómo desaparecían si el pueblo estaba vigilado? Claro, eso era porque lo hacían fuera de Rodorio, y si la cabaña conecta al santuario….por ahí se las llevaban.

-Está jugando con nosotros – murmuró llamando la atención de los dorados – El bastardo juega con nosotros. No las secuestra en Rodorio, sino en la cabaña. Ese traficante debe ser su proveedor. El asesino tiene dos accesos, uno por la cabaña y otro por el santuario, con la primera misión, se dio cuenta de que por el sector del santuario estamos cerca, así que la cabaña quedó libre.

Qué humillada se sentía. Esos desgraciados se la jugaron sucio, pero lo que más la consternaba, era el hecho de que, Higor, quien se encargó de establecer el perímetro, no hubiera visto eso. Parecía broma, era imposible que alguien como él se equivocara de esa manera. ¿Acaso su subordinado intentaba…?

-Detective – Dohko decidió intervenir, aunque aparentaba muy bien, logró notar que la detective estaba teniendo conflictos internos ante ese descubrimiento. – Considero que lo mejor será, mantener el plan de Kanon. Una vez recaba la información, aseguramos el perímetro, y realizamos una investigación desde el río hasta el peñasco, nos dividimos en dos grupos.

-S-Sí. Haremos eso. Seguiremos los planes de Kanon y Dohko, así que preparen lo necesario para mañana. Shura y Aiorios, ustedes vienen mañana, se quedarán afuera. Camus y Máscara, entrarán a la cabaña.

-¡Si! – respondieron al unísono.

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Cuando la reunión terminó, Catrina se encerró en su habitación. Sentía que se volvería loca. Estaba muy molesta, no entendía qué rayos hacía Higor, primero la investigaba y ahora esto. Al paso que iban anteriormente jamás llegarían a las mujeres, ni a ellos, mucho menos a ella.

Aún alterada, sacó la fotografía que se encontraba en el baúl y la observó con tristeza. Sintió como su pecho se encogió ante el miedo de perder el único rastro que había encontrado después de diez años.

Acercó la fotografía a su rostro y depositó un suave beso, después solo pudo decir dos palabras:

-Aguanta Mariana – ese nombre…ese bendito nombre que, durante diez años a sido su motor de vida, el único motivo por el cual decidió seguir viviendo, el nombre de quien salvó su vida a costa de la propia.

Unos cuantos golpes dados a su puerta, hicieron que rápidamente, escondiera la fotografía en una de las bolsas de su chaleco.

Cuando abrió, el rubio la recibió.

-El almuerzo está listo. – anunció cortante. Después de todo, las cosas no estaban en buenos términos entre ellos.

-Y-Yo…no tengo hambre aún, primero me daré un baño.

Catrina se apresuró en salir de su habitación, tanto que chocó con el rubio y se dirigió al gigantesco baño que, al inicio Shaka le mostró. Cuando la mujer desapareció, Shaka se dispuso a comer solo, pero, algo al pie de la puerta llamó su atención. Era una fotografía. Era vieja, pero se encontraba en buen estado. Se podía ver, al fondo, a una pareja en lo que parecía ser una playa, así como también dos niñas. Una saludaba alegre detrás de la otra que parecía sentirse avergonzada.

Al principio, a Shaka no le pareció relevante, sin embargo, al notar el lazo que una de ellas portaba, recordó de inmediato a la niña huérfana del expediente. Era la única sobreviviente en México.

Rápidamente se retiró a su habitación y buscó el folder. Al encontrarlo, pasó directamente a la página donde venía la fotografía de la niña. Eran idénticas, la niña de la foto, se parecía físicamente a ambas niñas de la fotografía, pero, portaba un lazo blanco en la cabeza al igual que la niña tímida de la foto. Gemelas…Gemelas…

"Primero: las dos muestras arrojaron un vínculo sanguíneo, más específicamente, de familiaridad entre dos niñas, Marina y Mariana Gómez, dado que tenía la misma edad, y eran hermanas, dedujimos que se trataba de gemelas."

Las palabras de Máscara hicieron eco en su mente. ¿Se trataba de una coincidencia? Lo dudaba. Leyó la parte de la niña huérfana, dándose cuenta que, en el párrafo final, se indicaba que el nombre de la sobreviviente en México era…

-Marina Gómez…

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Catrina miraba con recelo la enorme piscina que fungía como bañera. Odiaba los lugares así, era como estar nuevamente en ese lugar. Aun así, necesitaba asearse y despejar su mente, así que, se quitó la ropa y llenó un balde con agua mientras se sentaba a la orilla de la bañera.

El agua caliente relajaba sus músculos tensos poco a poco, permitiéndole enfriar su cabeza y pensar con mayor claridad. Higor, definitivamente, estaba actuando por su cuenta. Aunque no sabía en qué, al parecer él estaba retrasando o distrayendo la investigación. Ya sabía que le mintió con las pruebas de ADN, así que a lo mejor él se había aliado con alguien, la cosa era saber con quién.

Tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que no notó al caballero de Virgo detrás de ella.

-Detective – el llamado de este la hizo reaccionar de inmediato lanzando un golpe que fue detenido con fuerza por el rubio. Catrina estaba en shock, el corazón casi se le salió del susto.

-¿Q-Qué hace aquí, Shaka? – preguntó con un gesto de sorpresa.

-Necesito hablar con usted, es importante. – continuó el hindú.

-¿Sobre qué? – preguntó poniéndose de pie y encarando al rubio.

Un pequeño, pero gran detalle que, al parecer ella obvio, era el hecho de estar desnuda frente a Shaka.

-Su subordinado. Sé que sospecha de él y que desconfía. Si mal no recuerdo, él es quien se encargó del perímetro.

-Higor se equivocó. – afirmó ella – Eso le puede pasar a cualquiera.

-En eso tiene razón, pero, en una investigación tan delicada con esta, me sorprende tal error. Y aún más me sorprende que usted no lo haya reprendido aún.

-¿Qué insinúa? – la mirada de ella era afilada y esta vez se acercó aún más al rubio.

-¿Qué considera que insinúo? – respondió el abriendo sus orbes celestes.

-Estupideces. – respondió ella - ¿Acaso se cree un ser sin errores, Shaka? Ya veo – se burló la pelinegra – por lo visto, ser constantemente comparado con un dios, hizo que se considerara perfecto. Me dirá que usted no es como Higor, que no cometería su error, ¿o me equivoco?

-En efecto no lo hace. – Esta vez, Shaka la tomó por la cintura y le acercó a su cuerpo – No soy su subordinado. Yo jamás me atrevería a engañarla, yo jamás le mentiría, no la traicionaría atentando contra una investigación así. No me explico las razones por las cuales lo defiende tanto – esta vez, el rubio hablaba por encima de los labios femeninos - ¿Es que hay algo entre ustedes? Es lo que pienso. No lo entiendo, yo estoy aquí, puede confiar en mí tanto como quiera, puede recurrir a mí una y otra vez. Con pesar, afirmo que hace unos momentos sentía celos de ese hombre, pero ahora me retracto totalmente.

-¿Por qué? – a pesar de la sorpresa de estar en esas condiciones con el rubio, decidió no dar el brazo a torcer. Quería hablar con Shaka y explicarle que las cosas no eran como él las pensó, pero de hacerlo, podría arriesgarse a que la misión fallara y eso era impensable.

-Una mujer que tiene tanto miedo al contacto íntimo, no se permitiría estar frente a un hombre desnuda, sin embargo, mírenos. Desde que llegué no se inmutó, aunque esto ha sido una completa falta de respeto por mi persona. Dígame detective, confía en mí, ¿verdad?, se siente bien conmigo, ¿verdad?

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Capítulo 10 ¡up!

¡Feliz navidad a todos! (Y próspero año nuevo por si acaso)

Espero que todas y todos estén disfrutando con sus seres queridos. De mi parte, les aporto un capítulo nuevo para que se entretengan. Estoy disfrutando de mis vacaciones, ya que entro en unas semanas, por lo que quizá vuelva a durar un poco en actualizar.

¡Nos leemos!