FICTOBER 2020
Celos
Con un suave movimiento Tomoyo regresó a la hoja anterior del libro que estaba leyendo. Se estaba esforzando en terminar la unidad cinco del manual de biología, pero por más que avanzaba llegaba un punto en el que no tenía idea de qué demonios acababa de leer. Y esto se debía nada más y nada menos a que su compañera de estudio estaba algo inquieta. Y ruidosa.
Levantó la vista al escuchar un nuevo suspiro de Sakura quien estaba acostada boca abajo en la cama, masticando su lápiz, y con la mirada fija en algún lugar de la primera página de la unidad.
La profesora Yamada, con la excusa de prepararlos para la universidad del próximo año, les había asignado un trabajo bastante complicado en parejas elegidas por sorteo para entregar en la próxima clase, y afortunadamente les había tocado hacerlo juntas. Pero el motivo que mantenía a su amiga en la estratósfera; muy alejada del código genético que debían estudiar y explicar, era seguramente algo bastante tonto.
—Sakura, deja de masticar el borrador del lápiz, terminará inservible.
—Perdón. —Respondió ella sin mirar a la amatista para nada, y siguiendo en su ansiosa tarea de destrozar la goma de borrar.
—¿Ya comprendiste la tabla de los aminoácidos?
—¿La que?—preguntó la castaña dejando de masticar el lápiz y mirando a su amiga por primera vez en toda la tarde.
—La tabla de los aminoácidos, la que llevas observando toda la tarde.
—La verdad estaba distraída. Perdón.
Tomoyo, resignada, cerró su manual y se enfrentó a su amiga. Sakura Kinomoto era la energía en persona, la chica frente a ella era una mala copia de Tristeza de "Intensamente".
—Ya me enteré que estás distraída. Sinceramente no entiendo qué es lo que te preocupa tanto de Li.
Al mencionar al susodicho, un sonrojo surcó las mejillas de Sakura, sus orejas se movieron cual antenas y ahora sí prestó toda su atención a la pelinegra.
—¿Cómo supiste que estoy así por él? —preguntó con expresión sorprendida.
—Te conozco hace años, Sakura. Además eres bastante obvia.
—Perd… —Tomoyo la silenció al instante con un dedo en alto.
—Vuelve a pedirme "perdón" y te haré tragar el lápiz. Ahora dime. ¿Discutieron?
—No es eso, casi nunca discutimos. Pero hoy le hice un comentario y a veces Shaoran puede ser tan… tan…
—¿Serio?, ¿callado?, ¿lento? —enumeró la pelinegra.
—Estaba por decir inocente, pero lento se adapta bastante bien. Y esa… malintencionada de Kaede, por no decirle otra cosa —siseó Sakura cerrando el manual con más fuerza de la necesaria— , no le basta ya con hacerme los entrenamientos de las porristas un infierno contradiciéndome en todo.
—¿Kaede, no es la compañera de biología de Li? —la expresión de Sakura se arrugó ante el comentario, y un brillo de entendimiento surcó la mirada violeta de su amiga—, ¿por eso estás molesta?
—¡No estoy molesta! Sólo… inquieta. Si hubieras visto la felicidad de Kaede cuando escuchó que haría el trabajo con Shaoran, y la forma en la que me miró después de eso, me entenderías.
—Ay amiga —Tomoyo tomó las manos de Sakura entre las suyas—. Tú y Li, son pareja desde la secundaria, se conocen de niños y han compartido cosas que la mayoría no se podría ni imaginar. Crees que después de tantas dificultades, vendrá una chica cualquiera y ¡PUF!
—Es que no dudo de Shaoran y de su amor. Pero no me confío de las intenciones de Kaede ¡Le propuso hacer las actividades en su casa porque sus padres no estaban! ¡Y SHAORAN LE DIJO QUE NO HABÍA PROBLEMA! —Sakura tomó una almohada y se la puso contra la cara ahogando un grito—. Tal vez si esté algo molesta.
Tomoyo miró a su amiga con ternura. En todos esos años, jamás había visto a Sakura así.
—Más tarde podrías llamarlo y averiguar cómo le fue. No es como si fueras a espiarlo o algo similar. —En el mismo momento que Tomoyo pronunció la palabra espiar quiso morderse la lengua.
—¡Esa es una idea genial! Podemos ir hasta la casa de Kaede y ver qué están haciendo. Tomoyo eres una genio —dijo Sakura poniéndose de pie—. De esa manera podré ver qué hacen y no molestaré a Shaoran luego.
—Sakura estás loca ¡No podemos ir merodeando como unas ladronas! Si algún vecino nos ve o nos escucha, va a llamar a la policía.
Tomoyo estaba en lo cierto, pero Sakura tenía un as bajo la manga.
—Tienes razón. Aunque pudiera solucionar el tema de los vecinos, esta ropa es muy llamativa. Ojalá tuvieras un traje para ambas que disimulara más.
Los ojos de Tomoyo centellaron, y no hizo falta más.
—Esto me recuerda cuándo Kero y yo espiábamos tu salida con Yukito —susurró Tomoyo a algunas calles de la casa de Kaede.
—¿Lo ves? Te encanta esto. No entiendo porqué te hacías de rogar. —Respondió Sakura acomodando las cartas en el bolsillo interno del pantalón ajustado que le había dado su amiga.
—Es que yo soy así —respondió con elocuencia la amatista—. Lo que en verdad me preocupa, es que tú NO.
—Pues ya ves que sí.
—Cuando se te pasen los celos, te vas a arrepentir.
A dos casas de distancia de su destino, Sakura se aseguró que no hubiera nadie en los alrededores y liberó su báculo.
—Carta, haz que nuestros movimientos y acciones no produzcan ruido. ¡Silencio!
Vaya se lo tomó muy en serio. Pensó Tomoyo tentada de la risa.
Ambas se acercaron hasta la casa e ingresaron por el jardín lateral, dónde la ventana abierta permitía salir una risa femenina, que sólo hizo endurecer la expresión de la castaña.
Tomoyo observó a su amiga activar ahora una carta transparente, a la que reconoció como Lucid. Y así, invisibles y silenciosas, se asomaron a la ventana.
El par se encontraba sentado en el piso, con los apuntes sobre una mesa ratona. Shaoran traía aún el uniforme correctamente colocado, mientras que Kaede se había cambiado. Traía una remera sin mangas escotada y unos shorts que dejaban poco a la imaginación, dada la posición en la que se encontraba arrodillada.
Al parecer Kaede se reía de un chiste que ella misma había contado y Shaoran levantaba la mirada del manual para devolverle una sonrisa amable. Sakura observó con cuidado como esa arpía se inclinaba contra la mesa juntando sus pechos de manera extremadamente sugerente.
Bien, Shaoran y ella no habían llegado tan lejos. Aún. Y si antes Sakura estaba molesta por la inocencia de Shaoran, ahora estaba completamente desanimada por su falta de algunos atributos que su compañera poseía en demasía, y que al parecer no tenía problema en mostrarle a su novio de manera tan descarada.
Tomoyo observó como un aura oscura comenzó a rodear a su amiga cuando la mano de Shaoran, sin despegar la mirada del rostro de Kaede, se posó sobre el hombro de ésta, y la amatista se preparó para atrapar a Sakura por si se le ocurría alguna otra locura. De paso, se indignó del inocente Shaoran, que al parecer no era tan lento.
Antes de que Sakura saltara por la ventana para descargar su ira en la pareja, sucedió algo que ninguna de las dos podría haber anticipado: Shaoran ejerció presión sobre el cuello de su compañera y ésta cayó inconsciente al instante sobre el suelo.
De un segundo al otro la indignación e ira de ambas, se transformó en un sudor frío que se deslizó lentamente por sus cuellos.
Shaoran se puso de pie lentamente y se giró con el ceño fruncido hacia la ventana donde la magia ocultaba a las dos amigas.
—Sakura —dijo con voz grave. Esperó unos segundos, y apretó el puente de su nariz soltando un suspiro—, no me hagas llamarte de nuevo. Puedo sentir tu aura mágica en la ventana.
Ambas cartas se desactivaron, mostrando a las chicas algo sonrojadas apoyadas en el alféizar de la ventana.
—¿Se puede saber qué demonios están haciendo?
—Quería asegurarme de que Kaede no te pusiera sus garras encima —ahora que lo expresaba en voz alta, Sakura entendió que Tomoyo tenía razón: se arrepentía y además se sentía una completa idiota.
—¿Qué? Dios, Sakura, casi me da un susto de muerte cuando sentí tu presencia mágica activada. ¡Pensé que estabas en problemas! —su mirada ambarina se dirigió a la desplazada cómplice pelinegra—. Daidouji, ¿tú también? Usaron magia para meterse en una propiedad privada y fisgonear. ¡Eso es un delito, por todos los cielos! Tuve que dormir a Kaede para asegurarme de que estaban bien.
Tomoyo tragó pesado y razonó que Shaoran siendo el próximo líder del Clan Li, ya sabía perfectamente cómo intimidar y marcar su presencia, era como volver a encontrarse con el mismo Li de 10 años. Ni siquiera su madre la había sermoneado así en su vida y se sentía avergonzada. Se había dejado llevar por la emoción y había acompañado en esa insensata aventura a su mejor amiga.
Ante el silencio de ambas y recuperándose de la angustia que le invadió cuando sintió el poder de amada activo, Shaoran se sintió mal de haberlas regañado así, pero la magia era un asunto serio.
Por poco y se le escapa una sonrisa al ver a su novia como un cachorrito mojado, y antes de que Kaede volviera en sí, les pidió a ambas.
—Vayan a casa. En un rato te buscaré en la tuya, Sakura.
La esmeralda caminaba en círculos sin parar en su habitación. ¿Cómo pudo ser tan tonta y dejarse dominar por su mente desconfiada? ¡Vamos! Ella siempre fue muy positiva. Shaoran debía pensar que era una inmadura.
Apenas había entrado a su casa cuando se topó con una nota de Kero, donde le avisaba que se iría a casa de Yukito para compartir un pastel de fresa. Su padre estaba en una expedición y Touya ya no vivía en su casa.
Bien al menos tendría algo de privacidad para hundirse en la humillación.
—Soy una tonta —se recriminó por milésima vez.
—Si, lo eres —la voz grave de Shaoran le hizo poner la piel de gallina. Al girarse lo descubrió trepado en la rama del árbol que lindaba con su ventana, con una mirada severa. Sakura tragó pesado—. ¿Puedo pasar?
—¡S-si! Claro —Sakura se apartó para que el chico pudiera entrar— Pudiste usar la puerta.
—¡Ah! ¿Ahora tienes en claro las normas sociales? —Se mofó el chico. Sakura bajó la cabeza y sus ojos se llenaron de lágrimas. Shaoran ya no aguantó y abrió los brazos—. Ven aquí, Sakura.
La hechicera lo abrazó y enterró su rostro en el pecho del chico, dejando caer algunas lágrimas.
—Lo siento, Shaoran, fui terriblemente infantil. Me molestó tanto que accedieras sin más a ir a la casa de Kaede. ¡Era obvio que ella se te insinuaba! Y yo debía confiar en ti, p-pe-pero… ella es tan linda, y tan... curvilínea.
El chino movió sus manos desde la espalda hasta la fina cintura de la chica y la alejó un poco para que lo mirara.
—Sakura, tu crees que, después de pelearme con medio consejo de ancianos y enfrentar a mi madre para poder terminar mis estudios en Japón para estar juntos, ¿iba a dejarme tentar por un par de curvas?
—¡No! Ya se que no serías capaz, pero de todos modos logré enfadarte y ahora estás enojado conmigo por mi irresponsabilidad y… —la mano de su novio detuvo una nueva verborragia de la esmeralda.
—No estoy enojado contigo. El único problema fue que me asusté. Muchísimo. Temí por tí. Y no sabía cómo huir de ahí, y cuando te sentí en la ventana, el alma me vino al cuerpo otra vez.
—¿De verdad no te enojaste por mi ataque de celos?
—Bueno es raro… me resulta extraño verte celosa. Pero recuerdo como me ponía cuando Eriol estaba cerca en la primaria. Y se que no es fácil de manejar —Sakura lo miró con asombro—. Sin embargo, Kaede podría haber hecho malabares en ropa interior y yo sólo estaría pensando en ti.
—¡Shaoran! No pienses en esa arpía en ropa interior.
—No lo hice. —El mago volvió a apretarla contra su pecho mientras sus propias mejillas se teñían de carmín—. Pero no puedo decir lo mismo respecto a tí.
Y así los dos adolescentes, sonrojados, afrontaban el primer ataque de celos de aquella dulce brujita. Al parecer nunca se iban a acabar las nuevas sensaciones juntos.
Celos
Fin.
Shot escrito por Maii Alfonzo
N/A: ¡Hola! Espero que hayan disfrutado de este shot tanto como yo escribiéndolo. Quise hacer algo canon, y me gustó seguir el pedido de quien propuso la palabra en la página de WonderGrinch de que fuera Sakura la celosa, y se me hacía difícil amoldarla sin que pierda su esencia, pero aquí estamos!
Es la primera vez que participo del fictober, y armamos este equipo tan lindo, son todas increíbles y estoy feliz de que podamos crear esto juntas. Bueno ya me hicieron poner sentimental. Gracias a WonderGrinch por ésta oportunidad.
Seguimos avanzando con el FICTOBER 2020 ¡Hasta Mañana!
Maii
