¡Hola de nuevo! I'm bacccckkk!
¿Cómo estáis todos? Espero que sanos y a salvo. Aquí os dejo la continuación del fic que espero os esté gustando mucho.
.
.
FBI: Criminal Investigative Division
.
Capítulo 17: "Sentimientos"
.
.
.
- Sí – formó una sonrisa maliciosa, una de esas que no traían nada bueno. – Dile que su prometida quiere hablar con él.
Pocas veces Sakura se quedaba sin palabras o, más bien, estática, pero también pocas veces se presentaba en la puerta de su ahora hogar, la supuesta prometida del tío con el que se estaba acostando y, a mayores, era alguien muy atractivo con un cuerpo espectacular. ¿Qué se hacía en esa situación? ¿Cómo podría reaccionar?
- ¿Samui? – inquirió una voz a su espalda. - ¿Qué cojones haces aquí?
La Haruno se giró para encararlo, encontrándose con el hombre que ahora controlaba sus pensamientos vestido con ropa cómoda y con un rostro serio y perplejo, tanto como el de ella. Sakura mostró su mejor sonrisa, aunque no hacía falta ser un lince para saber que era falsa, y carraspeó intentando evitar la mirada con aquella mujer, ¿cómo había dicho? ¿Samui?
- Tuprometida – dijo haciéndose énfasis en las dos palabras, - quiere hablar contigo – su dura mirada se clavó en los ojos negros de Sasuke, los cuales miraban asombrados a la chica. - Será mejor que os deje a solas.
- Sakura, espera.
Pero no le dio tiempo ni a alcanzarla, Sakura pasó velozmente por su lado y se encerró en su habitación dando un pequeño portazo y soltando el aire que había contenido en un largo suspiro, ¿por qué le pasaba esto a ella? Y peor, ¿por qué le importaba tanto? Era cierto que no tenían ninguna relación seria, pero eso no significaba que no se fuera a molestar si alguna mujer intentaba algo con él y más, si esa mujer era su prometida. Dios, ¿acaso sentía algo por Uchiha Sasuke más del aspecto físico? ¿Por qué le había mentido y le había ocultado a Samui? ¿La había utilizado?
Sintió una fuerte presión en su pecho, como si quisiera llorar, porque toda esta situación, las mentiras y la doble vida, le recordaban a Sasori y no quería volver a pasar por lo mismo otra vez.
- Eres estúpida, Sakura – murmuró con las manos en su rostro, como queriendo olvidar todo lo que había pasado con Sasuke, como si pudiera olvidar todo eso.
Tenía que salir de ahí. Tenía que salir de ahí ya. Rápidamente, se acercó a su armario para coger su bolsa de deporte y empezó a meter un par de prendas en ella y cosas básicas para pasar, al menos, la noche fuera de aquella casa.
- Sakura, ¿qué haces?
Al oír su voz, la joven se paró y dejó de buscar en el cajón, pero no se giró para verlo, si no que respiró profundamente y volvió a su tarea un poco más calmada. Lo último que quería era perder la compostura.
- Voy a pasar la noche en casa de Karin – dijo en un tono calmado aún sin enfrentarse a su mirada por temor a no poder continuar con su decisión. – Creo que será lo mejor.
- Espera, por favor, déjame explicarte – lo oyó decir mientras él avanzaba hacia ella, aunque Sakura fue más rápida y se encerró en el baño. Se apoyó contra la puerta soltando un suspiro y comenzó a vestirse con un pantalón vaquero con tanta rapidez que rozaba la furia. – Samui y yo… - lo oyó decir tras la puerta, - no es lo que parece – percibió como soltaba un suspiro, seguramente por frustración. - ¿Podemos hablarlo?
Sakura se observó en el espejo, se mordió el labio inferior y se colocó una sudadera roja encima mientras se debatía en abrir o no la puerta, aunque en el fondo sabía que no podía estar encerrada por siempre en el baño. Cuando sus miradas se cruzaron, perdió toda la fuerza y decisión que había sentido segundos antes y empezó a cuestionarse sus propios actos.
- ¿Es tu prometida? – Sasuke abrió la boca, pero ningún sonido salió. – Sasuke, ¿es tu prometida? – repitió la chica esta vez con más seguridad en el tono.
- Es complicado – respondió con precaución.
- Es complicado – reprodujo ella por lo bajo mientras buscaba en su armario unos zapatos. - ¿Estuviste con ella?
- Sí.
- ¿Y te comprometiste? – él pareció dudar antes de responder a la pregunta con un simple "sí", a lo que Sakura pareció rendirse y comenzó a recoger el resto de sus cosas. – No puedo hacer esto ahora, no cuando tenemos una misión tan importante mañana – dijo abatida por toda la situación. – Soluciona lo que tengas que solucionar con ella y ya hablaremos cuando todo acabe.
Sus ojos conectaron durante un segundo, Sakura sujetó firmemente su bolsa y avanzó hacia la puerta, aunque no pudo ni dar dos pasos porque Sasuke la paró al agarrarla de la muñeca.
- Sakura…yo…
- Por favor, mañana – pidió mordiéndose el labio inferior y conteniéndose las ganas de llorar.
Al oír aquella súplica, el hombre cedió derrotado y fue testigo de cómo la joven desaparecía de su vista y, consecuentemente, de su casa, dejando a Sasuke parado en medio de aquella habitación en la que sólo le quedaban sus pensamientos. Soltó un suspiro mientras se llevaba las manos a la sien, ¿por qué todo era tan complicado?
De pronto, un carraspeo llamó su atención y su mirada se enfureció cuando se encontró a la causante de sus problemas parada en la puerta de la habitación con una sonrisa que era del todo menos inocente.
- Pensé que te había dicho que te largaras de aquí – comentó en un tono nada amable y acercándose a ella en dos zancadas. - ¿Por qué sigues en mi casa?
- Perdón, tenía que usar el baño – se escusó la rubia observando con interés su manicura.
- ¿Qué cojones haces aquí, Samui? – Sasuke avanzó por su lado siendo seguido de cerca por la chica. - ¿A qué viene todo esto?
- Te echaba de menos.
- ¿También me echabas de menos antes, durante o después de follarte de Omoi? – comentó con malicia a la vez que se acercaba a su mueble-bar mientras se servía un bourbon.
- Aquello fue un error – comentó apenada con los ojos abiertos.
- Te recuerdo que fuiste tú la que me engaño la noche de nuestro compromiso, se folló a su ex y horas después, desapareció con él con una simple nota – rememoró el Uchiha ácidamente mientras daba un sorbo a su bebida. – Eso, cariño, no es un error. Es ser una zorra.
- Ya he pagado por ello… Omoi y yo…
- Me importa una mierda, Samui – dijo pellizcándose el puente de la nariz. – ¡Joder! Esto no es uno de tus caprichos o de tus bolsos nuevos que puedes tener cuando quieras. Es la vida real – sus ojos se clavaron duramente en los de ella. – Me dejaste, me jodiste y ya está. No puedes venir como si nada hubiera pasado – gruñó acercándose peligrosamente hacia ella. – No ahora que…
- ¿Qué estás muy bien con…? ¿Cómo era? ¿Sakumi?
- Sakura – corrigió él impaciente. – Y no estoy con ella. Solo somos amigos.
- Ya, ¿eso te dices todos los días para autoconvencerte? – Samui se cruzó de brazos, haciendo resaltar el llamativo escote de su blusa ajustada. - ¿Dónde está ella ahora? ¿Eh?
- No tengo porque darte explicaciones de nada, Samui. Perdiste ese derecho el día que te follaste y te fuiste con otro y pasaste a ser mi exprometida – resaltó haciendo que la chica chasqueara la lengua disgustada. – Ahora, ¿podrías largarte de mi casa y no volver nunca más?
- Necesito un sitio donde pasar la noche.
- Estoy seguro de que alguno de tus amigos te puede ayudar en eso, querida – dijo en tono irónico abriendo la puerta.
Samui abrió la boca para replicar, pero viendo la mirada de furia de Sasuke, comprendió que era mejor irse y abandonar la batalla, aunque eso no significaba que abandonaba la guerra.
- No me rendiré tan fácilmente, Sasuke – comentó dirigiendo una última mirada al chico, quien cerró la puerta de un portazo.
Mierda. Todo era un desastre. Y lo peor de todo, mañana tenía una importante misión.
- A veces es mejor no levantarse, Anubis – dijo rascando la oreja de su perro. – Vamos a dormir.
*././.*
Por supuesto y contra todo pronóstico, Sasuke se levantó habiendo descasado lo mínimo, ya que su mente se había encargado de que no coincidiera sueño alguno. Tenía demasiadas cosas en la cabeza: la misión, el regreso de Samui, el hecho de que Sakura no estuviera en su cama… Demasiadas cosas en la mente que dudaba que pudiera asimilar alguna notica más sin estallar a gritos.
Por suerte, el día avanzó normal y pudo descansar un poco antes de la misión, aunque no había recibido ninguna noticia de su compañera de piso y de trabajo y, en cierto modo, eso le molestaba. ¿Acaso ya no iban a tener nada más? O mejor dicho, ¿acaso tenían algo más allá?
Cuando llegó al punto de encuentro, vestido con unos vaqueros oscuros rotos que hacía muchos años que no se ponía y una camiseta ajustada blanca con cuello en uve, no se imaginó que sería el último en llegar. Bueno, el penúltimo, si se tiene en cuenta que no había señal de Sakura por ningún sitio.
- ¡Teme! – saludó Naruto abrazando a su amigo. - ¿Estás listo para la misión?
- ¿Sakura no ha llegado? – inquirió mirando hacia los lados.
- ¿Sakura? Tú eres el que vive con ella – dijo su mejor amigo levantando una ceja. - ¿Ha pasado algo?
- Fue a casa de Karin a preparar la misión.
- Entonces, no creo que tarde.
- Sakura no entra con nosotros – explicó Sai interviniendo en la conversación. – Vendrá más tarde.
- ¿Qué diablos llevas puesto? – cuestionó Naruto frunciendo el ceño mientras observaba de arriba abajo al moreno.
Sai vestía con una camiseta blanca con dibujos asimétricos negros y grises, unos pantalones oscuros y un chaleco gris que hacía juego con su sombrero.
- ¿Esto? Ino me aconsejó sobre cómo iban vestidos los camareros en esta zona.
- ¿Has hablado a Ino de la misión? – preguntó el rubio algo incrédulo.
- No, sólo le he contado que tenía una misión de incognito como camarero. Ella se ofreció a darme su maravilloso consejo de moda.
- Lo que tú digas.
- Veo que estáis todos listos – comentó Kakashi con una sonrisa confidente. – Vuestro turno de trabajo empieza en diez minutos y la fiesta en media hora – los dos futuros camareros asintieron.
- Poneos esto – ordenó Shikamaru mientras le entregaban un pequeño transmisor inapreciable a simple vista. – Con esto, nos mantendremos comunicados en todo momento y podemos oír lo que otro está diciendo.
- ¿Tenéis clara la misión?
- Observar y servir – respondieron los dos al unísono.
- Bien – Kakashi asintió. – Shino, Naruto y yo estaremos en la furgoneta escuchando y asistiendo. Yo estaré con los refuerzos en el otro lado de la calle observando todo y esperando – su mirada se tornó seria. – A la mínima señal de alerta, salid de ahí. ¿Entendido? – todos asintieron. – Vamos a atrapar a ese cabrón.
Sasuke llevaba más de quince minutos en aquella barra, colocando vasos y bebidas, mientras de mucho en mucho observaba sutilmente el entorno y cómo éste empezaba a llenarse de caras desconocidas..
- Veo un par de guardias en la entrada principal y en la zona VIP – comentó Sai en voz baja. – También estoy seguro de que alguno de esos tipos tiene armas – señaló con la cabeza a la zona VIP donde un grupo de hombres bien vestidos esperaban sus bebidas.
- ¿Algún rastro de Hidan? – oyeron la voz de Shikamaru por el pinganillo.
- Aún no – dijo Sasuke limpiando un vaso. Sin embargo, un hombre de bien peinado, camisa escarlata y colgante de oro llamó rápidamente su atención. – Miento, ahí está. Se dirige a la zona VIP acompañado de dos hombres.
- Bien. Esa es tu señal, Sakura – dijo Shikamaru haciendo que el Sasuke tragara duro al escuchar el nombre de su compañera.
Quería hablar con ella. Necesitaba hablar con ella. ¿Por qué se sentía así?
- Madre de los dioses – la voz de Naruto le hizo volver a la realidad y fruncir el ceño porque no entendía a que se refería. - ¡¿Es esa Sakura-chan?!
Antes de que ninguno de los dos camareros pudiera preguntar sobre el paradero, una mujer llamó la atención de todos los presentes, incluido del propio Hidan. Su pelo era negro, corto a la altura de la mandíbula y con flequillo, sus labios pintados de rojo al igual que sus largas uñas postizas y su ojos tenían sombras plateadas y brillantes que combinaban a la perfección con su vestido, si es que a eso se le podía llamar así. Era corto, demasiado corto, plateado, brillante y sexy, con la espalda descubierta y un escote con cuello holgado demasiado sugerente, atado a la nuca con finos tirantes como cadenas. No quedaba rastro de aquella dulce agente especial, salvo los ojos jades que se cruzaron durante una milésima de segundo sobre los de Sasuke.
Todo en ella incitaba al pecado. Todo en ella desprendía sensualidad, deseo. Todo lo que Hidan buscaba.
Sakura, o más bien Takumi Aiko, comenzó a bailar justo de frente a la zona VIP, acompañada tanto del ritmo como de las miradas de los presentes, en especial de la hambrienta mirada de Hidan. Sentía como su mirada la desnudaba de las pocas prendas que llevaba, pero estaba segura de que no ardía ni quemaba tanto como la que Sasuke, a escasos metros de ella en aquella barra, la estaba dirigiendo. Agradeció internamente a Karin por ayudarla con el disfraz de chica sexy y misteriosa para la misión, de lo contrario, dudaba que hubiera conseguido llamar la atención de Hidan con lo que ella había tenido en mente para la misión.
Lentamente se movió dejándose llevar por la música, acariciando su cuerpo con sus propias manos de la manera más sensual que se le podía ocurrir y, para cuando abrió los ojos, un hombre bajito se había situado de frente a ella con cara de deseo.
- Perdona – dijo él en tono alto debido a la música, - pero al señor Hidan le gustaría saber si querías tomar algo con él en la zona VIP – con su cabeza señaló a donde Hidan sentado en el sofá la observaba con una sonrisa que poco ocultaba su deseo.
- ¿Y por qué no viene el señor Hidan a pedírmelo él mismo? – inquirió la chica guiñando un ojo al hombre bajito, quien se sonrojó y asintió. Sakura miró a Hidan y le mostró una sonrisa de lado antes de darse la vuelta y acercarse a la barra donde sus dos compañeros atendían. - ¿Me puedes dar una ginebra con limón, por favor?
- Buen primer contacto – felicitó Sai en voz baja mientras preparaba la bebida a la chica. – Le interesas mucho.
- Lo sé, he visto su mirada – Sakura mostró una sonrisa para intentar aparentar normalidad mientras sentía los ojos de Sasuke en ella.
- Viene hacia aquí – comentó Sasuke rápidamente pasando por el lado de sus compañeros.
- Recuerda: si se pone serio y necesitas ayuda, pide unos tequilas e iremos – Sai dejó la bebida de frente a la chica.
- Sabes – dijo una voz seria y varonil a sus espaldas, - pocas mujeres me niegan una invitación a la zona VIP y aun menos, me hacen levantarme para invitarlas de nuevo – Sakura se giró y se encontró con los llamativos pero peligrosos ojos violeta de Hidan devorándola lentamente. – Impresionante.
- Soy distinta al resto.
- Ya lo veo, ya – dijo él con una sonrisa de lado mientras recorría descaradamente el cuerpo de la chica en aquel atrevido vestido. - ¿Cómo te llamas, encanto?
- Aiko, Takumi Aiko – contestó con una sonrisa dando un sorbo a la bebida. – Tú debes ser el señor Hidan, ¿no?
- El mismo – el hombre besó la mano de la chica. - ¿Por qué no me acompañas a la zona VIP?
Sakura asintió sin perder la sonrisa y tras coger su bebida e intercambiar una rápida mirada con sus compañeros, dejó que Hidan la guiara con la mano en su desnuda espalda hasta sentarse en aquel sillón azul-grisáceo previamente ocupado por Hidan y sus empleados, los cuales se habían levantado y sentado en otro sofá más alejado.
- ¿Quieres algo de beber? – Sakura negó con la cabeza mientras señalaba su bebida que estaba casi llena, a lo que Hidan asintió y con un rápido chasquido de dedos, Sai se encontraba su lado como buen camarero servicial. – Tráeme un cuba libre – sus ojos violetas se volvieron a centrar en la chica de su lado a la vez que su brazo se situaba en el sofá, rodeando su cuerpo pero sin tocarlo. – Dime, Aiko, ¿eres de por aquí? Nunca te he visto antes.
- Soy de Iwagakure – comentó con tono misterioso, algo que rápidamente llamó la atención del criminal.
- ¿Cómo has dicho que te llamabas?
- Takumi Aiko.
- ¿Takumi, eh? – cuestionó el hombre levantando una ceja. - ¿Pariente de Takumi Yu?
- Es mi padre – contestó ella con aparente felicidad. Podría haber sido tan buena actriz. - ¿Conoces a papá?
- Sí, he oído hablar muy bien de él – respondió sin perder aquel brillo de interés de su mirada. Mientras tanto, Sai se acercó con la orden de Hidan. – Y, ¿qué haces tan lejos de casa, cielo?
- No sé si puedo contarte eso – dijo mientras se mordía el labio inferior.
- Puedes confiar en mí – la mano de Hidan se posó en una de sus desnudas rodillas. – Se guardar bien un secreto.
- Es una locura, pero…- chasqueó la lengua centrando sus ojos en los violeta del criminal. – Mi padre no sabe que estoy aquí – soltó una risa suave. – Quería buscar nuevas experiencias y hacer cosas distintas y se me ocurrió que podría venir aquí, a Konoha – dio un sorbo a su bebida. – Nunca había estado aquí antes, pero papá siempre ha hablado muy bien de la fiesta de aquí y de los buenos negocios.
- ¿Negocios?
- Papá no sabe que estoy llevando el negocio más allá – Sakura dio otro trago a su copa. – Quiero sorprenderle con un buen trato y, hasta donde yo sé, aquí hay muy buenas ofertas.
- ¿Una chica de negocios? – su sonrisa aumentó. – Quizá yo pueda ayudarte en eso, ¿sabes? Por suerte, soy bastante bueno en ellos.
Después de eso, la conversación empezó a ser bastante fluida y guiada justo hacia donde Sakura quería que fuera: los oscuros secretos de Hidan. Había mencionado que conocía una organización bastante famosa en Konoha, que sería capaz de ayudarla a tener un negocio muy grande y que él sabría cómo localizarles. Por desgracia, no era lo único que estaba saliendo natural, ya que la traviesa mano de aquel hombre se movía con total libertad por las largas piernas de Sakura y de vez en cuando, su otra mano rozaba su hombro y su cuello, produciéndole una sensación de cosquilleo no del todo agradable. Durante ese tiempo, Sasuke y Sai iban y venían de vez en cuando para servir todo lo que Hidan o sus empleados deseaban, y también, para escuchar y hacer un pequeño chequeo sobre Sakura.
Todo iba como la sede para desdicha de la joven porque las caricias y las manos de Hidan cada vez estaban en sitios menos deseados y en el fondo sabía que de un momento a otro sus labios se iban a posar en su piel y ella no iba a poder hacer nada más que sonreír y fingir placer.
- Creo que – dijo su voz melosa, - deberíamos cerrar este trato, ¿no? Si vamos a trabajar juntos, me gustaría conocer en profundidad a mi socio – sus labios se posaron sobre el cuello de la chica, la cual intento no estar lo más rígida posible.
- ¿Por qué no tomamos un poco de champgane para celebrarlo primero? – inquirió con una sonrisa socarrona mientras sus dedos acariciaban la mandíbula del hombre, quien trago duro mientras asentía con la cabeza rápidamente y hacia aquel chasquido de dedos para llamar la atención de, esta vez, Sasuke.
- Trae una botella de champagne, chico.
Sasuke asintió y antes de irse, posó sus ojos rápidamente, con una mezcla de preocupación y consideración, sobre Sakura, pero fue lo más fugaz posible porque no quería: uno, levantar sospechas, y dos, no le interesaba mucho ver como Hidan posaba sus asquerosas manos y sus labios por la misma piel que él había estado saboreando el último mes. De hecho, desde que Sakura había entrado en la sala, había estado pensando en las ganas que tenía de volver a saborear su piel, pero viendo la situación y las miradas que el criminal dirigía a su compañera, sabía que no era el único que había tenido esos pensamientos. Y eso le molestaba. Le irritaba de una manera poco habitual porque no soportaba que cada vez que sus ojos se fijaban en la pareja, Hidan estuviera tocando o rozando el cuerpo de la chica, tal y como estaba haciendo ahora mientras él buscaba el dichoso champagne.
- ¿Champagne? – cuestionó Sai a su lado mientras abría unos refrescos. – Debe estar ansioso por todo esto.
- Eso me temo – masculló más para sí mismo que para su compañero.
Cogió la botella, dos copas y su bandeja y avanzó hacia la mesa con un tono neutral, el mejor que su organismo le permitía, pero no le estaba resultando nada fácil, más si se tenía en cuenta que Hidan tenía su mano por debajo del vestido de la chica y sus labios hundidos en el cuello de la chica mientras Sakura reía. A mayores de lo que estaba contemplando, desde anoche no dejaba de escuchar las palabras que Naruto le había dicho hace tiempo cuando se había enterado de la situación.
¿Podréis tener sexo y luego, trabajar sin que nada os afecte?
Sabía que esa respuesta no iba a ser afirmativa y menos cuando vio como la mano que Hidan tenía debajo de sus piernas, había subido lentamente por sus costados hasta llegar a uno de sus pechos y lo había apretado mientras sus dientes y su lengua buscaban su cuello una vez más. Ahí tuvo suficiente.
Sin pensarlo dos veces abrió la botella de champagne y ésta empezó a derramarse por la camisa y el cuerpo de Hidan, quien alarmado y molesto se separó rápidamente de la chica para mirar furiosamente al joven camarero ante la atónita mirada de Sakura.
- ¿¡Se puede saber qué cojones haces!? ¡Esto es de seda!
- Pensé que te vendría bien un poco de frío para la calentura – contestó suavemente con el ceño fruncido y la mirada seria sintiendo como los dos socios de Hidan se situaban a sus espaldas.
- ¿¡Cómo has dicho!? – sus ojos violetas mostraban furia, mucha furia, tanto que rozaba la demencia. – Te vas a enterar, mocoso…
- Hidan, cielo – llamó Sakura rápidamente poniéndose en medio de ambos. – Déjalo, no merece la pena. Estos empleados se creen que pueden hacer lo que quieran – su sonrisa se mostró pícara mientras sus manos rozaban el pecho del hombre, desabrochando poco a poco los botones de su húmeda camisa. - ¿Por qué no vamos a un lugar más íntimo y continuamos por donde estábamos? – sus labios rozaron suavemente los del hombre. – Tengo cosas que enseñarte.
- Claro, nena, lo que quieras – contestó con una sonrisa de lado, bastante complacido con aquella insinuación, tanto que se olvidó por completo de Sasuke.
- Coge las copas – ordenó la chica cogiendo la botella y zarandeando sus caderas hasta una de las puertas de la zona VIP que sabía perfectamente lo que ocultaban.
Mientras entraba en una de esas salas que servían como picadero, no se giró ni un segundo a mirar a Sasuke porque sabía que si lo hacía, iba desentenderse de la misión, cosa que no podía hacer habiendo llegado tan lejos.
Sasuke, por otro lado, era empujado por los dos subordinados de Hidan para que hiciera bien su trabajo en la barra mientras no le quedaba otra que ver como la chica por la que estaba empezando a sentir algo, desaparecía seguida de un depredador y mientras su mente no dejaba de repetirle en bucle las palabras de su mejor amigo.
¿Qué pasa si esto que tenéis de vuelve más emocional que físico?
Que estaba jodido. Completamente jodido. Tal y como lo estaba ahora.
.
.
.
¿Qué os ha parecido? Como siempre os pido, dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación.
Un saludo
SheNdy.
