Disclaimer: Sword Art Online es propiedad de Reki Kawahara. Las letras de canciones, videojuegos, anime que aparezcan en la historia no son de mi propiedad.
— hablando — hablando
— pensamientos — pensamientos (incluyen recuerdos)
Edifico del Grupo Doryoku, luego que Shido abandonara la habitación.
— Tú… ¿Cómo tienes esta información? —
Kikuoka no recibió respuesta y solo pudo ver como el castaño abría la puerta para irse.
No pudo evitar apretar los puños al notar que las cosas ya no estaban saliendo tan bien como él pensaba, de un momento a otro el castaño había logrado revertir la leve ventaja que habían ganado.
Dio un último vistazo al celular para ver la página web que el castaño le había enviado, aunque se centró más en la parte final.
¿Crees que no sé qué tu proyecto es solo una fase previa de algo mucho más grande?
PROYECTO A.
— Tch… Ni siquiera puedo rastrear el número de donde enviaron el mensaje —
De todas las cosas que le molestan del castaño, una de ellas era la ridícula minuciosidad con la que actuaba, incluso para los negocios casi nadie sabía cómo había sido contratado por Wert Co., de un día para otro tenía un puesto bastante importante en una de las empresas con mayor proyección a futuro.
— ¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó uno de los tres hombres que estaban en la habitación.
Al notar que Kikuoka no respondía, la otra persona decidió tomar el rumbo de la conversación.
— Usaremos lo que dijo Aoyama, solo necesitamos la grabación de esta habitación y podremos mane- —
— Eso no funcionara —interrumpió Kikuoka. — No es tan descuidado como para dejar que se filtre algo de nuestra conversación. El único sonido que obtendrás será estática —
— ¿Quieres decir que puede controlar el sistema de vigilancia del edificio? Eso es demasiado arriesgado, por no decir estúpido, incluso para él —
— No es eso, siempre se asegura que ninguna conversación que pueda perjudicarlo se filtre, todavía no sé cómo lo hace, pero el audio de las grabaciones siempre se pierde —
Kikuoka dio un último vista al mensaje, cuando trato de ingresar nuevamente al enlace solo apareció un mensaje indicándole que la pagina no existía.
— No podemos perder más tiempo con Shido, llámalo a él y dile que comience de inmediato, el plazo mínimo es dos meses —ordenó para luego tambien salir de la habitación.
Cuando salió de la habitación pudo ver a la hija de los Takahashi, se acercó para despedirse de ella y abandonó el edificio, si bien no pudo lograr que Shido participara en el proyecto había descubierto un par de cosas interesantes. Aún con la negativa del castaño no había sido una mala noche.
Auto de Shido, Domingo 00:30 a.m.
Asuna se encontraba aún dentro del auto del castaño, ya habían pasado varios minutos desde que llegaron frente a su casa, pero nadie había dicho nada. El castaño no entendía por qué la chica que estaba a su lado se había quedado en silencio desde que se subió a su auto.
— Se está haciendo más tarde — pensó el castaño y tenía razón, faltaba poco para que el reloj marcara la una de la madrugada.
— Shido-san —luego de unos segundos por fin pudo hablar. — Quiero hacerte una pregunta —le dirigió una mirada un poco sería al chico que tenía al lado.
Shido solo asintió ante lo que le estaba diciendo, no tenía ni idea del porque la mirada de la chica. Aunque quizás ese era el motivo de su silencio durante todo el camino.
— Yo… Yo quisiera saber si… —
El castaño veía curioso como Asuna comenzaba a tartamudear, como si se estuviera avergonzada o más bien dudosa por lo que estaba a punto de preguntar.
— ¿Podría volver a ir a tu casa? —no pudo evitar suspirar ante lo que había salido de sus labios.
El castaño antes de responder se quedó observándola por unos segundos. — En definitiva, eso no era lo que querías preguntar — no pudo evitar negar con la cabeza aprovechando que Asuna no lo estaba viendo. — En fin… Si solo es eso no tengo problemas, aunque a veces no suelo estar en casa —
— Es que la mayor parte del tiempo estoy en el trabajo y normalmente solo los fines de semana estoy en casa —comentó al ver el rostro confundido de la castaña. — Ah, pero no hay problema si vienes, si nadie abre solo tienes que entrar —
Con un gracias, la castaña se desabrocho el cinturón para posteriormente despedirse del castaño y bajar del vehículo.
— Gracias por traerme a casa Shido-san, buenas noches —dijo la castaña mirándolo por la ventana del copiloto.
— Si, buenas noches… ehm… Yuuki-san —
Asuna se detuvo cuando escucho como el castaño la había llamado, rápidamente se acercó al auto y aprovechando que la ventana seguía abierta, prácticamente metió casi medio cuerpo dentro del vehículo sorprendiendo y asustando un poco al chico que seguía al volante.
— ¡¿Cómo me llamaste?! —preguntó en voz alta con una gran sonrisa en su rostro.
— Yuuki-san… aunque se me hace raro llamarte de esa forma —
Eso nadie podía negarlo, es como si la estuviera llamado a ella ya que, si bien los kanjis eran distintos, sonaban prácticamente igual además de que tambien se dirigía a la madre de Asuna de esa forma.
— Jijiji podrías llamarme solo Asuna —
El castaño solo le dio una sonrisa triste. — Lo siento, pero por el momento no creo que sea posible —
— ¿Por qué cambiaste la forma en que me llamas? —preguntó mientras volvía a entrar al auto.
— No lo sé, es un paso para ser amigos… supongo —
— Ya veo… —la expresión de la chica cambio rápidamente a un poco triste. — Así que después de todo no éramos amigos —
— Esto puede sonar raro, pero yo soy bastante desconfiado, no suelo llamar amigo a una persona tan fácilmente, pero eso no quiere decir que te considere una completa extraña… es algo como un punto intermedio, no sabría explicarlo bien —
— Lo que trato de decir es que quiero que seamos amigos —continuó el castaño viéndola fijamente.
Durante varios segundo nadie dijo nada, el tiempo seguía pasando y el castaño pensaba que quizás no debió sacar el tema.
— Si te soy sincera, me duele un poco que no me hayas considerado tu amiga, pero supongo que tienes tus razones para pensar de esa forma… —soltó un suspiro para alejar algunos pensamientos que venían a su mente. — Yo tambien quiero ser tu amiga Shido-san… ah quizás deba llamarte Aoyama-san, para estar un poco más parejo —
Shido solo atinó a reír un poco ante la expresión pensativa que tenía su futura amiga, se veía bastante linda con una mano bajo el mentón y con los ojos cerrados.
— No deberías cambiar el cómo me llamas solo por lo que te he dicho, después de todo es la forma en como tú eres —
— Si, tienes razón —asintió nuevamente con una gran sonrisa en su rostro. — Ya debería entrar, se está haciendo tarde —
— Gracias por acompañarme, descansa —
Shido se quedó viendo la espalda de la castaña que entro a casa, no sin antes voltear a despedirse nuevamente, suspiro cuando vio que la puerta se cerró.
— Así que por eso se comportaba así —
Se quedo por un momento con las manos sobre el volante recordando a las personas con las que había hablado la chica para que actuara así, toda la reunión estuvo tranquila y con una sonrisa excepto cuando algunas chicas la molestaron.
— Nota mental, darle un golpe al guardaespaldas de Hatsu —
Recordó que cuando se estaba retirando ella se alejó por unos momentos para despedirse de Hatsu, no sabía que habrá ocurrido, no la siguió con la mirada ya que seguía molesto con la otra chica. Cuando regreso fue cuando noto el cambio en el semblante de Asuna, dudaba de que Hatsu le haya dicho algo más que todo porque todavía estaba en falta con él así que la única opción era su guardaespaldas.
— Bueno, ya había pensado en llamarla por su segundo nombre así que supongo que no importa mucho —
Dejo de darle vueltas al asunto y pisó el acelerador para regresar a casa, o eso es lo que hubiera hecho de no ser porque la puerta de la casa se abrió nuevamente mostrando a Asuna que tenía su saco en una de sus manos, el castaño abrió la ventana para que la chica solo lo lanzara por ahí y con una sonrisa se despidió nuevamente.
Dio un largo suspiro y piso el acelerador, había sido un día muy largo y solo quería llegar a casa para dormir.
Días después.
Asuna se encontraba de camino a casa de Shido, llevaba una pequeña caja con un pequeño pastel que quería compartir con su amigo y con Saori, si es que ambos se encontraban ahí. Últimamente no había visto mucho al chico, aun cuando había ido varias veces a su casa solo lo había visto un par de veces y solo fue por unos momentos porque ya se estaba despidiendo de su pequeña amiga.
Y hablando de Saori, todavía se sorprendía de la relación que tenía con el castaño. Cuando estaba cerca de ambos podía sentir el cariño que ambos se tenían, pero siempre recibía una negativa de parte de ambos cuando les preguntaba si habían salido alguna vez, aunque si se ponía a pensar más a detalle su respuesta era distinta a aquella que le habían dado el castaño y Hatsu en la reunión.
No pudo evitar pensar tambien en su amiga Lizbeth, parecía que su mejor amiga había tenido un pequeño flechazo con el castaño, el sonrojo en su rostro cuando hablaban y las leves miradas que le daba eran prueba de ello, incluso cada vez que contaba sobre la pequeña "cita" que habían tenido siempre terminaba mostrando una gran sonrisa en su rostro.
Mientras seguía en sus pensamientos pudo ver la casa del castaño un poco delante, apuro un poco el paso hasta llegar frente a la puerta para acto seguido abrirla y entrar tranquilamente. Dejando sus zapatos en la entrada se dirigió rumbo a la cocina para poder colocar el pastel en un plato.
La casa estaba en silencio, parecía que no había nadie. Dejando el pastel en la mesa subió al segundo piso para verificar si no había nadie en casa, no escucho ningún sonido por lo que bajo las escaleras para dirigirse a la puerta que las dirigía hacía el sótano donde se juntaban para practicar con su banda.
La puerta estaba cerrada, eso era raro. Las únicas puertas que permanecían cerradas eran las del segundo piso, o eso era lo que el castaño siempre decía. Supuso que Saori había salido para dejar todo asegurado, a excepción de la puerta principal.
— Todavía me sorprende lo que Shido-san es capaz de hacer —
Regresando a la sala y sentándose en el sofá no pudo evitar recordar cuando había venido con Lizbeth, eso solo fue al día siguiente de la reunión que en la que había acompañado a su amigo. O más bien fue en unas horas después ya que llego a casa alrededor de la una de la madrugada.
Un día como cualquiera en la casa de Shido, este se encontraba en el patio trasero revisando un par de cosas en el almacén que se encontraba ahí, que solo era una pequeña construcción de madera ubicado en una esquina. Dentro guardaba algunas herramientas, así como algunas cosas que su amigo rubio dejaba.
Viendo que no faltaba nada y no tenía mucho que hacer, hace varios minutos Saori había llegado con una amiga que conoció cuando tocaron en un festival y ambas estaban en el estudio practicando, decidió hacer un poco de ejercicio aprovechando que no tenía nada que hacer.
Estuvo en eso unos treinta minutos, cuando decidió que había sido suficiente. — Me estoy volviendo demasiado flojo —dijo para sí mismo mientras subía a su habitación para darse una ducha.
Una vez terminado de ducharse dio un vistazo a los cuatro monitores que se encontraban en su escritorio, todos estaban apagados a excepción de uno que mostraba una pantalla de carga. Al lado de los monitores se encontraba una cámara conectada a una laptop, que tambien tenía una pantalla de carga.
— Está demorando demasiado —dijo viendo la pantalla de la laptop.
Secándose un poco el cabello y el cuerpo, y colocándose un pantalón corto se sentó frente a la laptop mientras digitaba algunos comandos para luego mostrar como la pantalla se dividía en cuatro pequeñas secciones que mostraban algunas partes de la casa. Mas que todo se podía ver la sala, la cocina, el pasillo del segundo piso y el estudio, donde se veía claramente a Saori tocando su guitarra negra junto a una chica de cabello negro que tocaba una guitarra de color rojo.
— Una vez que esto termine tengo que colocarlo nuevamente en la entrada —nuevamente modifico unos comandos cerrando las cuatro pequeñas pantallas para dar paso nuevamente a la pantalla de carga.
Se levanto del escritorio y colocando una toalla sobre su cuello, su cabello seguía un poco mojado, salió de su habitación rumbo a la cocina, tenía un poco de sed.
Una vez llego abrió el refrigerador buscando una lata de soda, debido a que no llevaba su camiseta pudo sentir un poco de frío cuando tomo lo que estaba buscando.
Abriendo la lata y dando un gran trago de soda cerró el refrigerador solo para escuchar un leve chillido detrás de él.
Girando hacía el origen del ruido pudo ver a dos chicas, ambas tenían las mejillas sonrojadas y una de ellas trataba de mirar a otro lado.
— ¿Señorita Asu-? —no pudo terminar de hablar ante la mirada que una de las castañas le estaba dando. — Ah… cierto, ¿Yuuki-san? —
Ante la pregunta de Shido, y sobre todo por como la había llamado, la castaña solo pudo asentir felizmente con los ojos cerrados para saludarlo correctamente. — Shido-san —el rubor en sus mejillas había desaparecido.
— ¿Qué hace aquí? —preguntó un poco extrañado de verla.
— Ehhh… me dijiste que podía venir si quería —respondió con un pequeño puchero, aunque rápidamente desapareció para dar paso nuevamente a un rubor en su rostro por lo que tuvo que girar la mirada.
— No lo decía en ese sentido, sino que hace solo unas horas nos despedimos —
— Es que Lizbeth quería saber dónde vivías —
Ante la respuesta de la castaña, el chico se centró en la chica que se encontraba al lado de Asuna, que tambien se podía ver un rubor en su rostro, aunque ella lo veía fijamente.
— Es bueno verte Shinozaki —saludo el chico, aunque no recibió respuesta de parte de la chica.
Asuna, si bien se sorprendió un poco por como el castaño llamo a su amiga, tuvo que darle un codazo para que pudiera reaccionar. — ¿Eh? Ah… Hola Shido-san —saludo un poco nerviosa.
— ¿Cómo has estado? —
— Bi-bien jeje —
— ¿Ocurre algo? —preguntó al notar que ahora ninguna de las dos les devolvía la mirada.
Cuando estuvo a punto de volver a preguntar, vio como Asuna lo señalaba con su dedo. Bajando la mirada se dio cuenta de algo, tenía todo el dorso descubierto. — Ahora vuelvo —
Dejando la lata se colocó la toalla del cuello en su brazo izquierdo y salió rumbo a su habitación.
— … —
Cuando el chico dejo la habitación, ambas chicas se miraron y no pudieron evitar reírse un poco ante lo que había pasado.
— No pensé que a Shido-san de verdad le gustara estar sin camiseta —dijo Asuna cuando dejo de reír.
— ¿Eh? ¿Sabías sobre eso? —rápidamente Rika dejo de reír.
— Una amiga de Saori-chan me lo conto en la reunión que fuimos —
Shido, Hatsu y Asuna estaban conversando tranquilamente desde que el chico había vuelto, de hacer quien sabe qué. Hatsu era la que mayormente hablaba con Asuna sobre distintas cosas que ella y Saori habían hecho en la reunión anterior y contando una que otra anécdota junto al castaño.
— Por cierto, Asuna-san, ¿sabes que Shido es un exhibicionista? —
— ¿Eh? —
— ¡Oi! ¡¿De qué rayos hablas?! —
— Vamos, ambos sabemos que te gusta estar sin camiseta en tu casa, yo misma lo pude comprobar —
— ¿Shido-san? —pregunto Asuna un poco asustada de que su amiga fuera de esa manera.
— Espera, no te hagas ideas raras —trato de calmarla y se dirigió a Hatsu. — Y tú, sabes muy bien que eso solo fue porque estaba haciendo ejercicios y no quería que la camiseta oliera mal —
— ¿Fue así? —
— Y en primer lugar, ni siquiera sé porque fuiste a mi casa ese día —
— Saori me invitó… y no podía perder la oportunidad de saber dónde vivías —
Terminando de contar lo que paso en la reunión, se podía ver una ligera molestia en la castaña de cabello corto al recordar que no fue ella a quien invitaron.
No pudieron seguir hablando ya que el castaño ingreso nuevamente, esta vez vistiendo una camiseta de color azul y terminando de ajustarse su venda en el brazo izquierdo.
— ¿Por qué la venda? —preguntó un poco preocupada.
— Es solo para ocultar una cicatriz, nada grave —con un gesto en la mano le dijo que no se preocupara.
Aclarado el asunto de la venda, el castaño las invito a la sala a ambas. Estuvieron varios minutos conversando más que todo respondiendo algunas preguntas de parte de la castaña de cabello corto sobre la dichosa reunión.
— En realidad el plan era que Saori me acompañara, pero como ella no quería ir Yuuki-san se ofreció a acompañarme —
— Ya veo… bueno no dudes preguntarme la próxima vez, tambien podría acompañarte —
— Lo tendré en mente —
El castaño se retiró un momento para poder preparar algo para tomar cuando vio como la puerta de las escaleras se abría dando paso a Saori y a su amiga.
— ¿Qué tal la practica? —
— Es bastante buena —dijo Saori viendo a su pequeña amiga que tenía su guitarra en su espalda.
— M-Muchas gr-gracias por ayudarme —dio una gran reverencia a la castaña, que rio un poco nerviosa ante eso.
— No te preocupes por eso Nakano, puedes venir cuando quieras. Aunque quizás debas llamar a Saori antes de venir, ella es la que pasa mayor tiempo aquí—
La pequeña chica asintió para agradecer nuevamente a ambos y despedirse, tenía planes para más tarde, pasando por la sala saludo rápidamente a ambas chicas que estaban sentadas y se retiró.
— Te has encariñado bastante con ella —
— Es difícil no hacerlo… —respondió tomando uno de los vasos que había preparado
— Oi, eso es para las visitas —se quejó tomando otro vaso y sirviendo un poco de té.
Saori ladeo un poco la cabeza ante lo dicho por su amigo, normalmente no recibía visitas y menos un domingo.
— Vamos —con un ademan de su cabeza le pidió a la chica que lo acompañara.
Cuando ambos llegaron a la sala, Saori fue abordada por Rika que la estaba abrazando un poco emocionada de por fin poder conocerla en persona.
— ¡Enjuu-chan! —
— ¡¿Li-Lizbeth-san?! —preguntó bastante sorprendida por el repentino abrazo.
La mayor solo asintió ante la pregunta de su amiga, sin dejar de abrazarla.
— Eres igual de linda que tu avatar de ALO —
Una vez Rika se logró calmar, todos se sentaron en la sala mientras seguían conversando de distintos temas.
— Por cierto, Shido-san —llamo Rika. — ¿No es peligroso no asegurar tu puerta? —termino de preguntar.
Cuando ambas chicas llegaron a casa de su amigo, Rika se sorprendió de que Asuna no llamara a la puerta y solo entrara como si de su casa se tratase.
— Deberías asegurar tu puerta o cualquiera podría entrar —
— No te preocupes por eso, no creo que nadie quiera entrar —respondió con gran confianza.
Al ver que ambas chicas no entendían, Saori procedió a explicarles la, según ella, idiotez que hicieron él y su amigo rubio.
— Esta zona siempre ha sido bastante tranquila, aunque según los vecinos a veces llegaban algunos delincuentes a molestar y hacían bastante escandalo —
— Y como Shido les habrá dicho, él no para mucho aquí por su trabajo y todo eso. Por eso él y Hanz… literalmente se enfrentaron a todos los delincuentes de la zona —se podía ver una expresión molesta en el rostro de Saori.
— ¿Eh? —
— Vamos, no es como si hubiera sido complicado —el castaño trataba de no darle tanta importancia.
— ¡Llegaste bastante golpeado! —le gritó para que se pusiera más serio.
— Si eso me asegura que ningún idiota este por la zona estoy bien con eso —
— Tch… idiota —murmuro la más pequeña, no podía negar que el castaño tenía algo de razón, algo.
Shido empezó a contar la historia corta, que debido a cierto incidente él y Hanz fueron a donde normalmente se reunían y empezaron una pelea, que luego se volvió en una batalla campal porque llegó otra pandilla rival y todo se volvió un caos.
— ¿Por eso tienes tantas cicatrices? —pregunto Rika luego de unos segundos.
— ¿De qué es-? —
— En tu espalda tienes varias cicatrices y tambien en tu abdomen, aunque son bastante pequeñas —
Asuna se sorprendió de lo dicho por su amiga, aún más de lo que cuando Saori le conto la tontería que el castaño y el rubio habían hecho.
— Me sorprende que lo hayas notado, aunque más me sorprende que me estuvieras viendo tan fijamente —
Lo dicho por el castaño sonrojo en gran medida a Rika, busco ayuda en su amiga Asuna solo para ver como seguían pensando, seguramente en lo que dijo el chico, para luego lentamente formar una sonrisa en rostro.
Asuna no se había dado cuenta hasta que Shido lo mencionó, la única forma que su amiga se hubiera dado cuenta de las cicatrices de su amigo fue cuando ambas lo habían visto sin su camiseta. En ese momento solo estaba pensando en no mirar fijamente a su amigo por lo que no pudo ver muy bien el cuerpo de su amigo, aunque por lo poco que pudo ver debía admitir que estaba en forma.
— ¡E-Eso no es mi culpa! —gritó Rika bastante sonrojada. — ¡E-Eres tú quien estaba caminando sin nada puesto arriba! —
— Tranquila, solo estoy jugando — se rio el castaño de verla tan avergonzada, le recordaba un poco a como se comportaba los primeros días que la conoció en ALO.
— En fin —continuó el castaño dejando las risas a un lado. — Debido a eso me gane, o más bien junto a Hanz nos hicimos de una pequeña fama entre esos tipos por lo que no se acercan mucho a esta calle —
— ¿No es eso peligroso? —preguntó Rika bastante preocupada. — Digo, ellos podrían atacarlos a ambos —
— Si, pero ambos sabemos defendernos bien —
En ese momento Asuna recordó la pequeña conversación que había mantenido con Hatsu en la reunión. — Shido-san tiene razón Liz —intervino la castaña ganándose una mirada confundida de parte de su amiga. — Después de todo Shido-san es bastante fuerte, es cinta negra en Karate —
Lo dicho por Asuna sorprendió en gran manera a Rika, sabía que para alcanzar ese grado en Karate debías ser bastante fuerte. Y mientras Asuna y Rika seguían en lo suyo, Saori y Shido se miraron un poco extraño por lo último que dijo la primera.
— ¿Dónde escucho eso? —
— Hatsu-san me lo dijo —
— Lo que te dijo es mentira… —El chico suspiro ante lo dicho por Asuna, ahora sabía quién era una de las que propagaban rumores acerca de él. — ¿Y así quieres que confié en ella? —preguntó esta vez dirigiéndose a Saori.
La más pequeña del grupo solo pudo hacer una mueca ante lo dicho por su amigo, sabía que a Hatsu a veces le gustaba inventar cosas y seguro exagero cuando le contó sobre el entrenamiento que realizaba Shido.
— Si bien practique Karate de pequeño, el único rango que podía llegar a aspirar era cinturón marrón, ya que está prohibido entregar un cinturón negro a un menor de 14 años. El máximo rango para la categoría de menores es 1 Kyu, muy diferentes a la categoría adulta que van de cinturón negro 1 Dan hasta el 10 Dan… —
Dos de las tres chicas presentes trataban de entender todo lo que el castaño trataba de explicarles, aunque no lograban comprenderlo del todo a excepción de Saori que estaba un poco más informada sobre el tema.
— El punto es que solo logre llegar a cinturón marrón y luego deje el Karate —resumió al ver el rostro confuso de ambas chicas. — Aunque claro que aún practico algunos movimientos que aprendí —
— Aun así todavía me parece peligroso lo que hicieron —
— Bueno, no es como si fuera a buscar pelea en cada momento pero me siento más tranquilo sabiendo que al menos algunos idiotas no estarán por la zona, Saori pasa más tiempo aquí que yo y no me perdonaría si algo le pasara —comentó el castaño despeinando el cabello de su amiga.
Dejando el tema del Karate de lado, el castaño le mostro el estudio a Lizbeth que se sorprendió de saber que su amigo tenía una banda e incluso les pidió que tocaran una canción, una diferente a la que Asuna escucho.
Pasada algunas horas las chicas se despidieron ya que habían acordado reunirse en ALO con los demas chicos, invitaron a Saori y a Shido pero ambos ya tenían planes por lo que no les insistieron.
El sonido de la puerta abriéndose saco de sus pensamientos a Asuna, cuando se encaminó rumbo a la entrada pudo ver a su amiga que venía con una bolsa de compras.
— ¿Asuna-san? —se sorprendió de verla en casa de su amigo, ya que normalmente le enviaba un mensaje cuando iba a venir.
— Hola Saori-chan, disculpa por venir sin avisar —
— No te preocupes por eso, es solo que como no dijiste que vendrías hoy ya había hecho algunos planes —aclaró la menor mientras ingresaba a la cocina.
— ¿Oh? Supongo que debería irme entonces —
Saori hizo una mueca ante lo dicho por su amiga, no es como si la estuviera botando de la casa. Suspiro un poco y viendo que todavía su amiga no iba a llegar ambas podrían matar el tiempo de algún modo.
Abriendo y cortando el pastel que había traído Asuna, ambas empezaron a conversar de distintas cosas, de sus amigos, de ALO, de cómo les iba en la escuela, y diversas cosas de chicas.
— Por cierto… —comenzó Asuna, había algo que quería preguntarle. — ¿Sabes por qué Shido-san llama a las personas de esa manera? —
Saori sabía a lo que se refería su amiga. — Supongo que lo dices por lo de "señorita", pero él ya no te llama de esa manera —
— Lo sé, ahora me llama por mi segundo nombre pero aún no sé porque me llamaba de esa manera —lo dicho por Asuna era mentira, ya que el castaño si le había dado una pequeña explicación, pero quería saber si había otro motivo y quien mejor para preguntarle que a la mejor amiga del castaño.
— Shido es bastante desconfiado, ese sería el principal motivo. No considera a muchas personas sus amigos, y eso lo lleva a llamar a personas de diferente manera —
Asuna asintió ante lo dicho por su amiga, era casi lo mismo que el castaño le había dicho aquella vez y eso en cierta parte la tranquilizaba ya que pensaba que quizás haya otro motivo por el cual la llamara de esa forma.
— No lo pienses demasiado, Shido a veces hace cosas absurdas —
El comentario de Saori hizo reír un poco a la castaña, recordando el día de que lo vio sin su camiseta junto a Lizbeth.
— Estoy aburrida —Saori se levantó del sofá y camino al televisor, o más bien al estante que se encontraba al lado para buscar algo. — ¿Quieres jugar Asuna-san? —
Asuna vio lo que tenía su amiga en la mano, era una caja delgada de color azul con un logo de personas bailando. Era un videojuego de una de las consolas antiguas que coleccionaba Shido, algo que había descubierto aquella vez que almorzó con ambos castaños y su amigo rubio.
— Claro —respondió con una sonrisa mientras ambas movían un poco el sofá para tener más espacio.
En un casa de estilo un poco antiguo, más en específico en una gran habitación, se encontraban dos personas uniformadas, ambos tenían un shinai en mano mientras se miraban fijamente. Se podía notar la diferencia de estatura de ambas personas.
Ambos llevaban el equipo completo de Kendo, que constaba de una chaqueta, un hakama y una armadura para todo el cuerpo. Debido al diseño del protector de la cabeza se podía notar el rostro de ambas personas, y por las facciones se podía ver que eran claramente un hombre y una mujer.
De un segundo a otro, el chico atacó con su shinai levantado más su oponente logro esquivarlo y darle un golpe en el estómago. Ambos se posicionaron nuevamente mientras extendían sus shinai. Esta vez ataco la chica de frente con su shinai extendido, y si bien su oponente tambien logro esquivarlo, no fue lo suficientemente rápido para esquivar un segundo golpe que dio en su cabeza.
Estuvieron varios minutos de esa manera hasta la chica dijo que ya había sido suficiente.
— Estas mejorando Oni-chan —
Quien hablo fue la chica y cuando se quitó el protector de la cabeza se pudo apreciar mejor su rostro, tenía el cabello corto negro y ojos grises oscuros. Aquella chica era Kirigaya Suguha, hermana/prima de Kazuto, quien era su oponente y tambien se estaba quitando su armadura.
— Eso es lo que dices, pero solo he logrado conectar la mitad de los golpes que tú —menciono el pelinegro mientras tomaba un poco de agua de una botella.
— Deberías estar orgulloso de conectar más de dos golpes en mí —comentó con cierto orgullo su hermana y como no estarlo si había quedado entre los ocho mejores a nivel nacional. — Además, estas cansado por todo el entrenamiento que estás haciendo… de hecho me sorprende que hayas querido tener una pelea —
El pelinegro quien se había acostado en el piso no pudo evitar darle la razón, últimamente estaba concentrado en fortalecer un poco su cuerpo, de por sí él siempre ha sido delgado por lo que no notaba la diferencia pero quería hacerse un poco más fuerte.
Y la razón era más que obvia, con solo recordar aquel día donde no pudo hacer nada contra aquel lunático de Jhonny Black todo el cansancio que sentía se iba y continuaba haciendo ejercicios.
— Me duele todo el cuerpo, no sé cómo lo has soportado todo estos años —
— Bueno, si alguien no hubiera abandonado de niño tampoco me habría esforzado tanto —
— Ugh… —el comentario hizo que el pelinegro rodara un poco para quedar de lado y no ver a su hermana.
La acción del pelinegro provoco una pequeña risa en la chica que avanzó un poco hacia la entrada tomando tambien una botella de agua y un par de toallas para secarse un poco el sudor que tenía en el cuello. Cuando calmó un poco su sed y viendo que su hermano seguía en la misma posición, se acercó a donde estaba y le lanzó la toalla a la cabeza.
Suguha salió de la habitación para poder quitarse la chaqueta y el hakama, antes de salir vio como el pelinegro se levantaba con la toalla en su cabeza y volvía a tomar su shinai. Suspiro un poco ante la acción de su hermano, lo único que conseguiría esforzándose de más era lastimar su cuerpo.
Había escuchado de su hermano lo que había pasado hace dos semanas, el ataque de un asesino de SAO hacia él y Asuna, y como el castaño que conocieron en ALO los había salvado a ambos. Tenía suerte de que el día que ocurrió sus padres no estaban, de lo contrario lo hubieran interrogado al ver lo golpeado que había llegado a casa.
Después de haber revisado que no estuviera grave se sorprendió mucho que al día siguiente su hermano la esté esperando en el dojo donde entrenaba antes de ir a la escuela. Desde ese día siempre la acompañaba en sus entrenamientos e incluso se quedaba practicando cuando ella se iba.
Cuando termino de colocarse sus ropas habituales regreso al dojo para ver a su hermano recostado en el piso, otra vez.
— No te exijas demasiado —
— E-Estoy bien —la voz del pelinegro se escuchaba entrecortada debido al cansancio que sentía.
— No es posible que recuperes años de entrenamiento en un par de semanas, vas a terminar lastimado si continúas de esa forma —lo regaño un poco para que se tranquilizara. — Asuna-san me ha dicho que en la escuela tambien te nota bastante cansado —intentó otra manera de regañarlo al mencionar a la castaña.
— Estoy bien, es solo falta de sueño por el proyecto que estoy haciendo —
Suguha solo suspiro al notar que no le haría caso, un poco molesta apretó con fuerza el brazo de su hermano quien se quejó por la acción para luego hacer lo mismo, aunque por el cansancio no logro lo que quería.
En uno de los edificios del centro de Tokio, más en específico el que tenía como logo una gran W, estaba por comenzar una reunión. En la sala de reuniones se encontraban sentadas varias personas, que por sus características físicas se notaban que no eran japoneses, o al menos la mitad de los presentes no lo eran.
En uno de los extremos de la mesa donde estaban reunidos se encontraban dos chicos, de cabello rubio y castaño respectivamente, ambos se encontraban revisando algunos documentos para poder comenzar dicha reunión.
— ¿Ni siquiera vas a considerarlo? —pregunto el castaño mientras buscaba un documento en específico.
— Después del error que cometió tu equipo con el contrato no pienso dejar que sean ellos los que expongan —
— Pero yo no quiero hacerlo —se quejó el castaño mientras le entregaba un documento a su amigo.
— Deja de quejarte —tomando el documento ingreso una información en la laptop que tenía al frente para luego devolvérselo. — Tu inglés es más fluido que el de tu equipo y al menos que uno de ellos pueda hablar francés no hay otra opción —
El castaño dio una leve mirada a las personas que se encontraban al otro extremo de la mesa, eran tres chicas y un chico, su equipo que lo había ayudado a finalizar el proyecto que hoy iban a presentar para un cliente extranjero.
No podía hacer nada, ya que su amigo tenía razón con lo del contrato, debido al error casi logran perder al cliente y eso hubiera ocasionado uno que otro despido. Algo que quería evitar a toda costa ya que le gustaba el equipo con el que trabajaba.
— Cinco minutos para comenzar —
El castaño asintió ante lo dicho por su amigo, tomando la laptop lo conectó a uno de los proyectores de la sala.
Justo cuando estaba por comenzar, vio como su celular se encendió indicando que había llegado un mensaje, cuando se acercó pudo ver que el mensaje solo era un cuadrado de color rojo. Sus ojos se abrieron ante lo que estaba viendo, pensando que quizás haya sido un error dejo el celular.
Cuando estuvo al frente de todos carraspeó un poco la garganta para poder llamar la atención de los presentes. — Ok. Let's start with the presentation —
No pudo seguir hablando ya que el sonido de un celular se escuchó por toda la sala interrumpiéndolo.
— Sorry. It's a bad habit I have with my cell phone —
El rubio tomo el celular de su amigo para apagarlo, o eso era lo que iba a hacer si no fuera porque vio el mensaje que había llegado, rápidamente se levantó interrumpiendo nuevamente a su amigo.
— ¿Estás seguro de que tu equipo puede hacerlo? —preguntó en un susurro cuando estuvo cerca.
— Si, pero… ¿Qué pasa? —
La respuesta que recibió fue su celular frente a su rostro, ahí fue cuando pudo ver el mensaje que había llegado, era otro cuadrado de color rojo. No pudo evitar fruncir el ceño ante lo que estaba viendo, pero tuvo que calmarse para que ninguno de los presentes se dé cuenta.
— Te daré el pase —dijo en un susurro el castaño antes de ver nuevamente a los presentes. — Sorry for the delay. Hanz and my team will continue with the presentation —
Dicho esto dejo al frente a su amigo rubio y se retiró por la puerta más alejada de la sala, ante de salir vio a su equipo que se encontraban sorprendidos de que serían ellos los que harían la presentación.
— Los dejo en sus manos —dijo con el pulgar levantado mientras se retiraba.
Una vez fuera de la sala de reunión se dirigió rápidamente a su oficina, ahí se encontraban las llaves de su moto. En el camino se encontró con An quien se acercó rápidamente.
— Shido-san hay una persona que ha estado llamando insis- —
— Ahora no —ignorándola por completo entro a su oficina para salir a los pocos segundos. — Toma el mensaje de todas las llamadas dirigidas a mí, cuando termine la reunión de Hanz dale toda la información. —
Dicho esto tomo el ascensor que lo llevaría al estacionamiento, no podía perder más tiempo.
Afuera de la casa de Shido se encontraban dos autos de color negro, junto a ellos se encontraban cuatro personas parados fuera de la casa como si estuvieran verificando que nadie se acercara.
Por dentro las cosas no eran muy distintas. Saori y Asuna se encontraban sentadas en el sofá, delante de ellas se encontraba un hombre mayor vestido de terno negro, mientras detrás se encontraba tambien un hombre aunque este era mucho más joven de cabello negro casi de la edad de ellas si podían adivinar.
Asuna estaba bastante sorprendida de lo que había pasado hace solo algunos minutos. Ella y Saori estaban bailando al ritmo del juego que su amiga había puesto, tambien le presto un poco de ropa para poder jugar tranquila, y debido a que llegaron al puntaje más alto se escucharon diversos aplausos proviniendo del televisor. Lentamente los aplausos del juegos se detuvieron meno uno, un poco sorprendidas ambas giraron la mirada en dirección a donde provenía el ruido solo para ver a un hombre apoyado en la pared.
— Tu… ¿Qué haces aquí? —el tono áspero de Saori sorprendió un poco a su amiga.
— Hola Saori-chan —saludó en un tono tranquilo. — Solo estoy buscando al dueño de casa —
— No está aquí, así que largo —
— Vamos, no seas grosera. Creo que puedo esperarlo —
Saori rápidamente se dirigió a donde estaba su celular y antes de siquiera tocarlo alguien la tomo de la mano izquierda, cuando levantó la mirada pudo ver a un chico joven un poco mayor que ella.
— Suéltame —intentó forcejear un poco pero no podía liberarse.
— Sera mejor que se siente —
La castaña al notar que no podría liberarse retrajo el brazo lo más que pudo para en un rápido movimiento golpear la muñeca del chico con el dorsal de su mano derecha logrando liberarse y alejarse un poco del chico.
— Cálmate —se escuchó la voz del hombre.
Dicha palabra detuvo al chico que estuvo a punto de responder el golpe que la castaña le había dado.
— ¡Saori-chan! —Asuna rápidamente se colocó a su lado evitando que el chico se acercara.
— Lamento eso, todavía debe aprender a controlarse —se disculpó el hombre mayor. — Por favor siéntense —
Ambas chicas se sentaron en el sofá, para Asuna era obvio que su amiga los conocía y por el tono de voz y la mirada que les daba parece que les tenía cierto resentimiento.
— ¿Quiénes son ustedes? —pregunto Asuna luego de unos segundos.
— Somos guardaespaldas de la familia Hashimoto —
Al mencionar ese apellido el ceño de Saori se frunció aún más de lo que ya estaba, algo que no noto Asuna debido a que ese apellido lo había escuchado en otra parte. Tardo uno segundos en recordar donde lo había escuchado, fue una vez cuando estaba cenando con su madre, ella había mencionado que estaba teniendo un problema en cerrar un contrato con los Hashimoto.
— ¿Empresas Hashimoto? —
— Correcto, parece que ha escuchado de Hashimoto-sama —comentó el hombre.
— ¿Qué es lo que quiere esa empresa con Shido-san? —pregunto Asuna, sabía que su amigo tenía un trabajo y puesto importante pero todo esto no se veía simplemente como un trato de negocios.
Lo dicho por Asuna provoco una leve risa en el hombre, aunque luego de unos segundos logro mantener la compostura.
— ¿Eres amiga de Shido? —pregunto el hombre recibiendo un asentimiento de la chica. — Ya veo, ¿No te conto nada sobre su padre? —
Asuna negó ante la pregunta, más que todo porque no conocía mucho del castaño o al menos no sabía nada sobre su familia, intuyo que vivía solo ya que todas las veces que estuvo en su casa solo se encontraba Saori.
— Tu, ¿Qué es lo que quieres? —a Saori no le estaba gustando nada a donde se estaba dirigiendo la conversación.
— Como dije, necesito decirle algo a Shido así que solo lo estoy esperando —
— Puedes esperarlo afuera —
— Es más cómodo estar aquí, además puedo conocer a las nuevas amistades de Shido —
Saori solo pudo suspirar un poco molesta al notar que no importara lo que hiciera, no lograría que ellos se fueran.
— Bueno, como le seguía contando… ¿Puedo preguntar su nombre? —
La castaña tardo unos segundos en responder— Mi nombre es Yuuki Asuna —
— ¿Oh? ¿Eres hija de Kyouko-san? —
— ¿Conoce a mi madre? —
— La conocí en una reunión que tuvo con Hashimoto-sama, lamento lo del trabajo de tu padre, la mayoría tambien hubiera dejado el puesto ante lo que paso en ALO —
Era la segunda vez que alguien que no conocía se disculpaba por lo que había pasado con el trabajo de su padre. Asuna no pudo evitar que una pequeña mueca se mostrara en su rostro.
— Bueno, continuando la plática anterior —el hombre pudo notar la mueca en el rostro de la chica por lo que evito el tema. — Solo vine a darle un mensaje a Shido de parte de su padre, está bastante preocupado —
Asuna estaba confundida, si lo que decía aquel hombre era correcto eso quiere decir que su amigo tenía relación con la familia Hashimoto, lo cual no debería ser posible ya que el segundo nombre de su amigo era diferente.
— ¿Shido-san es familia de Hashimoto-san? —
El hombre frente a ella se quedó sorprendido ante la pregunta para luego reír un poco ante lo que escuchó, no creía que de verdad el castaño no le haya contado nada. — En términos simples diría que Shido es el heredero de las empresas Hashimoto —
— ¿Eh? Pero… el segundo nombre de Shido-san es Aoyama, ¿Cómo puede ser el heredero? —
Para Saori había sido suficiente, se levantó antes que se revelara información que su amigo no quería que nadie supiera.
— ¿Aoyama? No creí que Shido ocultara su verdadero nombre a sus amigos —
— ¿A qué se refiere? —pregunto Asuna bastante confundida.
— ¡A nada! —interrumpió Saori levantándose, no podía dejarlos continuar. — ¡No voy a dejar que sigas hablando del tema así que vete! —
El tono de voz de la castaña sorprendió a Asuna, era la primera vez que la veía tan molesta y con ese tipo de mirada. Todo eso aumentaba la curiosidad de Asuna, quería saber a qué se referían con lo de ocultar su verdadero nombre.
— No eres nadie para decidir eso —respondió el hombre ante la actitud desafiante de Saori.
— ¡Eres tú quien no tiene derecho a decir esas cosas! ¡No sin la presencia de Shido! —a Saori ya no le importaba quien estaba presente en la sala, solo quería que todos ellos se fueran.
Cuando Saori quiso acercarse nuevamente se vio tomada del brazo izquierdo por el chico, aunque ahora la castaña no tenía tiempo para lidiar con él. De un rápido movimiento trato de repetir la misma acción que antes, pero esta vez el chico puso bastante fuerza evitando, y sacando una mueca de dolor en la chica, que moviera su brazo.
Pero lo peor para Saori fue que esta vez el chico si respondió el golpe anterior, de un momento a otro la jalo con fuerza hacia el mientras daba un golpe con su puño izquierdo, golpe que pudo bloquear pero su mano derecha quedo bastante adolorida, por el dolor no pudo reaccionar a tiempo recibiendo un golpe en el lado izquierdo del rostro.
— ¡Saori-chan! —Asuna preocupada por todo lo que había pasado se acercó a su amiga que había caído al piso por el golpe. — ¡¿Por qué hiciste eso?! —reclamó al chico que seguía parado frente a ellas.
Revisando a su amiga pudo ver una pequeña herida en la comisura de sus labios, cuando la quiso ayudar a levantarse fue apartada suavemente por Saori. Esta última se levantó como si el golpe no le hubiera afectado mientras les dirigía una mirada bastante molesta a las dos personas frente a ella.
— Creí haberte ordenado que te calmaras —retumbo una voz haciendo retroceder al chico.
Estuvieron un par de segundo en silencio hasta que el hombre frente a ellas se levantó y para su sorpresa se encamino rumbo a la entrada.
— Siento los problemas que hemos causado —dicho esto dio vuelta para retirarse seguido del chico.
— Espera —lo detuvo Asuna. — ¿A que se estaba refiriendo con el verdadero nombre de Shido-san? —
— Su verdadero nombre es Hashimoto Shido —respondió sin voltear a verla.
Cuando estuvo por retomar el paso, escuchó bastante ruido fuera de la casa para luego de un par de segundos ver como la puerta se abría dando paso a un castaño bastante agitado. Cuando ambos se vieron el ceño del castaño se frunció bastante e ignorándolo paso de largo a la sala.
En la sala se encontró con Saori y Asuna, junto a un chico que lo miraba seriamente. Este no le dio importancia y se fijó en sus amigas ningunas de las dos lo estaba viendo. Cuando se dispuso a hablar fue interrumpido por una voz a sus espaldas.
— Ve a ver a tu padre, está enfermo y no sabe- —
— Largo —fue la única respuesta que dio.
El hombre esta vez solo asintió y se fue junto con el chico, que nunca despego su mirada del castaño. Cuando quedaron solo los tres, el castaño suspiro para calmarse un poco, fue ahí cuando se dio cuenta que algo estaba mal. Si bien ninguna de las dos chicas lo estaba mirando, una de ellas trataba de mostrar solo un lado de su rostro.
El castaño se acercó a Saori solo para ver como su cuerpo comenzaba a tensarse, cuando estuvo frente a ella pudo ver que aun en esa posición ella trataba de ocultar el lado izquierdo de su rostro.
— … —con un pensamiento en mente tomo el rostro de su amiga con ambas manos para girarlo lentamente.
Cuando pudo ver de frente a su amiga sus ojos se abrieron a mas no poder mientras apretaba con fuerza los dientes, la mejilla de Saori estaba un poco hinchada pero lo que más le llamó la atención fue la pequeña herida que se encontraba en la comisura de sus labios.
— ¿Quién fue? —
Saori aparto la mirada, no quería responder ya que sabría lo que ocurriría a continuación. Una mano en su mejilla la hizo volver a mirar al castaño, no tenía sentido ocultarle algo o tratar de engañarlo, con un solo vistazo a la cámara de la sala podría saber quién había sido.
— El chico que estuvo junto a Satoru —
El castaño asintió ante la respuesta y se dirigió rumbo a la salida, no sin antes quitarse la corbata que traía puesto. Antes de abandonar la sala dio una última mirada a las chicas.
— No quiero que ninguna de las dos salga de la casa —
— Sh-Shido-san —lo detuvo Asuna por unos segundos, cuando su amigo paso frente a ella no pudo evitar notar la mirada molesta que tenía. — ¿Qué vas a hacer? —
El castaño respondió sin voltear a verla. — Voy a matar a ese idiota —
Asuna se quedó quieta durante varios segundos hasta que se dio cuenta lo que había escuchado, rápidamente trato de ir tras él pero fue detenida por Saori, esta solo negó con la cabeza y no tuvo más remedio que sentarse. Ambas solo escucharon el sonido de la puerta cerrándose.
— ¡Satoru! —
El grito del castaño se escuchó hasta donde se encontraban las chicas, asustando un poco a Asuna y dejando preocupada a Saori. Fuera de la casa, el hombre ahora identificado como Satoru se detuvo al escuchar su nombre, sabía que esto ocurriría cuando vio que la pequeña castaña fue golpeada.
— Esto no es necesario, fue solo un er- —
— ¡¿Dónde está?! —
La mirada que el castaño le estaba dando era clara, no aceptaría ninguna excusa. Con un movimiento de su cabeza señalo al chico que estaba a un lado.
Shido se acercó rápidamente ante el chico que había señalado Satoru, cuando estuvo lo suficientemente cerca lanzó un golpe con su mano derecha, golpe que fue bloqueado fácilmente pero el castaño ya había previsto eso lanzando una patada frontal directo a su estómago. El golpe hizo caer al pelinegro ya que no esperaba ese tipo de golpe.
— Levántate —
El pelinegro bastante molesto y adolorido por el golpe se levantó encarándolo, luego de unos segundos solo lo ignoró y camino rumbo a uno de los autos.
— ¿A dónde crees que vas? —lo tomo del hombro antes que se alejara más.
— No soy tan idiota como para pelear con el hijo de Hashimoto-sama —respondió quitando la mano de su hombro.
No pudo volver a caminar ya que sintió un golpe en el costado derecho haciéndolo tambalear, cuando giro la mirada pudo ver al castaño con la pierna levemente extendida.
— No me importa si no te quieres defender, pero no te vas a ir tan fácil, no después de lo que le hiciste —mientras hablaba el castaño se remangaba la camisa.
El pelinegro dio una mirada a su superior, Satoru, solo para recibir un asentimiento. Ahora tenía permiso para poder atacar.
— Veamos qué tan bueno eres —el pelinegro tambien se remango la camisa y tiro su corbata a un lado.
Ambos lanzaron un golpe directo a la mejilla del otro retrocediendo un poco por el impacto, el pelinegro se repuso más rápido dando un golpe esta vez con la mano izquierda, el castaño lo pudo bloquear con el antebrazo pero tuve que alejarse para evitar un gancho derecho que iba dirigido a su rostro.
— Tiene el estilo de un boxeador… o al menos sabe luchar como uno —ese pensamiento cruzo la mente del pelinegro, había visto el pequeño juego de pies que su oponente había hecho.
Acercándose lentamente fue el castaño quien ataco primero con un golpe directo a su rostro seguido de un gacho izquierdo apuntando a su costado para finalizar con un uppercut.
Todos sus golpes fueron completamente bloqueados por el pelinegro.
Ahora fue turno del pelinegro de pasar al ataque, un gancho izquierdo a su rostro seguido de un uppercut y finalizando con un golpe directo a su estómago.
Shido pudo bloquear los dos primeros golpes pero el tercero conecto limpiamente logrando que retrocediera.
Agitando varias veces los brazos se acercó nuevamente al pelinegro lanzando un par de jabs, que fueron bloqueados para luego bloquear un gancho izquierdo. El pelinegro lanzo un golpe directo que el castaño esquivo moviendo el rostro a la derecha.
Antes que el pelinegro retrajera el brazo, el castaño lo tomo con ambas manos para luego de un rápido movimiento conectar su codo derecho en el rostro del pelinegro. Cuando estuvo por conectar otro golpe, el pelinegro se agacho esquivando el golpe y sujetando su brazo derecho.
Ambos quedaron sujetando el brazo de cada uno, el pelinegro no lo demostró pero le sorprendió la fuerza de agarre que tenía el castaño. Viendo que no había salida dio un cabezazo directo que hizo retroceder al castaño, y quedo un poco desorientado, para luego conectar un patada lateral en su rostro tumbándolo al suelo.
¡Stup!
El castaño se levantó escupiendo un poco de sangre, el último golpe le había hecho una herida en la boca. No le dio importancia y nuevamente se acercó al pelinegro, esta vez esquivo un golpe directo a su rostro mientras dio un pase adelante lo suficientemente cerca para tenerlo al alcance aun cuando retrajera su brazo. Aprovechando el acercamiento conecto un fuerte golpe en su costado izquierdo, debido al golpe el pelinegro retrocedió un poco o eso hubiera pasado si no fuese porque el castaño lo atrajo una vez más tomándolo de la camisa para conectar un golpe con su codo derecho justo en su rostro.
El golpe aparte de hacer sangrar la nariz del pelinegro lo dejo un poco desorientado, cosa que aprovecho el castaño para conectar nuevamente un golpe en su rostro logrando que esta vez sí cayera al suelo.
Le tomo varios segundos al pelinegro para levantarse, su nariz no dejaba de sangrar al igual que su boca debido al último golpe. No pudo pensar mucho ya que nuevamente tuvo que bloquear con su antebrazo un golpe del castaño para luego bloquear un nuevo golpe, no le estaba dando tiempo para reaccionar.
El pelinegro logro encontrar un patrón en los ataques del castaño por lo que espero un par de segundos hasta que vio la oportunidad. Lanzo un golpe directo, pero fue esquivado por el castaño quien había movido su cuerpo un poco a la derecha y colocándose de lado conecto un golpe con su codo izquierdo en su rostro seguido de un giro de 180 grados para conectar una patada justo en su barbilla.
El golpe esta vez dejo más desorientado al pelinegro que cayó al suelo bastante adolorido.
El castaño vio eso y se acercó hasta quedar frente a él, su expresión no había cambiado desde que salió de casa.
— Levántate —le dio un pequeño golpe con su pie para hacerlo reaccionar.
El pelinegro, todavía un poco mareado, se levantó como pudo y tomo posición frente al castaño. Este último no le dio tiempo a nada y nuevamente lanzo un par de golpes que el pelinegro bloqueo pero no puso la suficiente fuerza para detenerlo por lo que termino recibiendo ambos golpes.
Sin darle tiempo a reaccionar, el castaño nuevamente conecto un gancho derecho seguido de varios jabs en el rostro del pelinegro, que no pudo bloquear todos los golpes, para terminar con un uppercut que nuevamente lo mando al suelo.
— Levántate —
Esta vez el pelinegro no hizo ni el esfuerzo de levantarse, los últimos golpes lo habían dejado demasiado mareado como para ponerse de pie. Aunque eso no impidió que el castaño lo tomara de la camisa levantándolo un poco.
— Ey, ¿Acaso eso es todo? —preguntó mientras lo elevaba a la altura de su rostro. — No tuviste problemas en golpear a mi amiga, ¿Por qué no intentas lo mismo conmigo? o… ¿Solo puedes golpear a chicas? No recordaba que la seguridad del viejo sea tan inútil —dijo con una sonrisa confiada y burla en su voz.
Soltándolo de la camisa, el castaño avanzo hacia Satoru, quien no había dicho nada desde que empezaron a pelear, o eso hubiera hecho sino fuera porque alguien lo había tomado del hombro. El pelinegro se había levantado y se notaba bastante molesto por las palabras del castaño.
¡Pum!
Sin decir palabra alguna, ambos nuevamente conectaron un golpe directo a su mejilla aunque esta vez fue el castaño quien se repuso más rápido logrando conectar un nuevo golpe en el rostro del pelinegro. Este último logro soportarlo y lanzo un golpe, pero fue bloqueado por el antebrazo izquierdo del castaño quien en un rápido movimiento conecto un golpe en su bíceps, sacando un quejido de dolor en el pelinegro, para luego golpear con su codo seguido de un gancho izquierdo.
El pelinegro hizo todo lo posible para no caer nuevamente, pero el castaño se acercó y nuevamente conecto una patada izquierda en su rostro logrando tumbarlo por tercera vez. El castaño vio como el chico frente a él trataba de levantarse otra vez por lo que se acercó y colocándose sobre el empezó a golpearlo una y otra vez.
Todo esto ocurría frente a los demas guardaespaldas que no podían hacer nada para ayudarlo, cuando uno de ellos trato de acercarse fue detenido por Satoru quien solo se limitaba a observar la golpiza que estaba recibiendo el más joven de ellos.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Luego de unos cinco golpes, el castaño se detuvo al ver que el pelinegro por fin se había quedado inconsciente. Sin reparo en verificar el estado del chico, Shido se levantó y se dirigió a Satoru quien lo veía seriamente.
— Tú… pudiste acabar con esto rápidamente —dijo en referencia a la pelea.
— Je… ¿Creíste que se lo dejaría tan fácil? —la voz del castaño seguía estando molesta. — Debería estar agradecido de que solo va a tener unos cuantos moretones, con esto pago la deuda que tenía —
— ¿Crees que esto compensa lo que hice por ti? —
Shido se tomó unos segundo antes de responder— En lo que a mí respecta nada de lo que haga pagara lo que hiciste, pero eso no depende de mí. Se muy bien quien es ese idiota y que relación tienes con él —dio un leve movimiento con su cabeza apuntando al chico que estaba siendo ayudado por los demas guardaespaldas. — Sabes lo que hubiera podido hacer si otro idiota golpea a Saori, tu más que nadie lo sabe —
— Deberías ver a un psicólogo, esa actitud te dará problemas a futuro —dicho esto, Satoru empezó a retirarse junto a los demas y antes de subir a uno de los autos se giró para ver al castaño. — Ve a ver a tu padre, puede que dentro de unos pocos días ya no puedas hacerlo —
Shido se quedó viendo como los autos se alejaban más y más de su casa, soltó un gran suspiro cuando ya no los pudo ver y se llevó una mano al rostro, los golpes que recibió del pelinegro de verdad dolían. Cuando se dispuso a volver a entrar pudo ver a una chica de cabello negro que trataba de esconderse.
— Mierda… —
Cambiando de dirección se acercó hacia donde se encontraba la chica, tenía que aclarar algo muy importante.
Saori no había dejado de mover las manos desde que su amigo había salido de la casa, quería salir y detenerlo pero sabía que eso solo lo molestaría más. Pensó en llamar a Hanz o alguna de las chicas pero eso definitivamente lo empeoraría todo.
Su mirada alternaba del piso a la puerta, si bien estaba molesta al principio debido al golpe que recibió, lo único que quería ahora era que aquella puerta se abriera y entrara el castaño, cada segundo que pasaba se hacía una eternidad para ella.
La situación de Asuna no era tan diferente, estaba bastante preocupado por su amigo sobre todo por la expresión que había logrado ver cuando se dirigía a la puerta. Tenía el ceño bastante fruncido, su nariz arrugada y se podía ver los músculos de la mandíbula tensos, no lo quería admitir pero sintió un poco de miedo cuando lo vio.
Trato de quitar esos pensamientos de su mente y dirigió una mirada a su amiga, ya que estaba sentada a su derecha no podía ver la herida que tenía en su rostro, para luego levantarse y abandonar la sala.
Saori al darse cuenta de que Asuna se había ido trato de llamarla pensando que había salido pero cuando estuvo a punto de decir algo vio como ella regresaba con una pequeña caja blanca, era el botiquín que se encontraba en uno de los estantes de la cocina.
— Saori-chan —llamó Asuna mientras abría la caja y tomando un poco de algodón limpiaba un poco la pequeña herida que tenía su amiga.
Estuvieron en eso un par de minutos hasta que Saori dijo que ya era suficiente y excepto por el dolor que sentía en su mejilla estaba bien. Aun con un poco de duda Asuna guardo las cosas en el botiquín y se dirigió a la cocina para guardarlo.
Cuando regresaba de la cocina escucho el sonido de la puerta abriéndose por lo que dio un vistazo a la entrada solo para ver a una chica de cabello negro, un poco más pequeña que Saori, que entraba seguida del castaño, quien no sabía porque pero llevaba el estuche de una guitarra.
Antes que la castaña pudiera decir algo el castaño se le adelanto. — Nakano espera abajo, ten — con cuidado le cedió la guitarra para que la chica, que saludo a Asuna, se dirigiera a la puerta que dirigía al sótano de la casa.
Una vez la puerta se cerró Asuna pudo ver como se encontraba su amigo, su camisa tenía manchas de sangre producto de la herida que tenía en la boca y un pequeño corte en su ceja derecha, su rostro tenía un par de moretones que eran bastante visibles.
— ¡Shi-! —
— Estoy bien —interrumpió el castaño sabiendo lo que la chica frente a él diría. — Solo es un pequeño golpe —
Tratando evitar hablar más del tema, el castaño siguió de largo rumbo a la sala donde vio a Saori aun sentada en uno de los muebles. Ella no se dio cuenta de su presencia hasta que el castaño se arrodillo frente a ella tomando sus manos.
— … —
El castaño no pudo decir nada ya que fue rodeado por Saori quien lo abrazo por el cuello con bastante fuerza que ambos terminaron en el suelo. Shido solo pudo rodearla con sus brazos tratando de calmarla un poco.
Luego de unos segundos por fin la castaña deshizo el abrazo. — Yo... —
Una mano en su cabeza no la dejo continuar, el castaño solo le dio una sonrisa antes de hablar. — Hablaremos de eso luego, Nakano te está esperando en el estudio —
— Yo… no creo poder verla hoy —
— Ey —el castaño puso una mano en su mejilla, más específico en la izquierda, para que lo vea a los ojos. — No te preocupes por eso, sabes que ella no te va a decir nada. Ve con ella —
Aun en los brazos de su amigo asintió y comenzó a levantarse, no sin antes decirle algo al oído. — Ella lo sabe —se alejó de su amigo y se dirigió al sótano.
Cuando Saori dejo la habitación la sonrisa del castaño rápidamente se desvaneció, levantándose del piso se sentó donde antes estaba su amiga. Apoyando ambos codos en sus rodillas se llevó las manos a la cabeza mientras varios pensamientos recorrían su mente.
— ¡Maldición! ¡¿Por qué tienen que venir a joderme después de tanto tiempo?! —
Sus manos pasaban por su cabello una y otra vez.
— ¡Mierda! —el rostro herido de Saori aparecía una y otra vez en su mente. — Debí venir apenas vi el mensaje en mi celular —
Dejo de mover su cabello y hundió su cara en ambas manos. Se confió, se confió demasiado. Creía que ya no tendría nada que ver con aquella familia después de lo que hizo pero parece que algo nuevamente lo hacía volver a involucrarse con ellos.
— Espera —levanto el rostro por unos momentos. Recordó lo que Satoru le había dicho antes de irse, algo que ver con el líder de los Hashimoto.
— Pero… no tiene sentido, Haruka me habría llamado si hubiese ocurrido algo —
Nuevamente sus manos pasaron por su cabello una y otra vez, con más fuerza que antes. Algo no cuadraba en todo lo que Satoru le había dicho, tendría que llamarla cuanto antes.
— Shido-san —
El castaño levanto el rostro ante el llamado, Asuna se había acercado a donde estaba sentado. Se había olvidado de que no estaba solo en la habitación.
Asuna se había quedado en silencio desde que el castaño ingreso a la casa, excepto cuando la pequeña pelinegra la saludo para luego irse al estudio de la casa, fue testigo de la interacción que tuvieron sus dos amigos antes que Saori se retirara y pudo ver como su amigo entraba en lo que parecía desesperación por todo lo que había pasado.
Para ella era la primera vez que veía a su amigo en ese estado, desde que se conocieron aquella vez en la cafetería Dicey casi siempre lo había visto con una expresión tranquila, excepto cuando conto como se conoció con Yuuki, pero no recordaba otro momento ni siquiera cuando los salvo de Jhonny Black, incluso en ese momento en la que ella estaba completamente asustada él solo le mostro una expresión tranquila.
Ahora estaba en una encrucijada, de una forma no le gustaba ver a su amigo en ese estado pero tambien tenía cierta curiosidad por todo lo que había ocurrido, curiosidad por saber cuál era el verdadero nombre de su amigo.
¿Aoyama Shido o Hashimoto Shido?
Por como habían actuado Saori y Shido sabía que algo malo ocurrió con aquella familia y no quería creer que su amigo no era quien decía ser.
Ahora tenía dos opciones, podría hacer como que no había ocurrido nada y continuar hablando con su amigo tranquilamente como si fuese un día cualquiera o podría encararlo y preguntarle a su amigo el motivo por todo lo que había ocurrido.
— ¿Qué debería hacer? —
Optó por la opción más sensata para ella, estaba preocupada por su amigo, por él y tambien por Saori. Shido le había dicho aquella noche de la reunión que quería ser su amiga y se había sentido bastante feliz por ello, así que si había algo en lo que pueda ayudar lo haría.
— Shido-san —lo llamó colocándose a un lado de él.
Dudo un poco de lo que iba a preguntarle cuando vio la expresión en su rostro, se notaba bastante molesto y en sus ojos se podía notar un poco de preocupación.
— Yo… ¿Cuál es tu verdadero nombre? —
El castaño esperaba esa pregunta, Saori ya le había anticipado que había escuchado cuando Satoru mencionó su nombre.
— Aoyama Shido, ese es mi nombre —respondió desviando la mirada, nuevamente había apoyado su rostro en sus manos, no quería dar tantas explicaciones.
La respuesta no convenció a Asuna.
— Las personas que llegaron dijeron que tu nombre era otro —
— ¿Ocurrió algo con la familia Hashimoto? —
— ¿Es algo que no me puedes contar? —
— ¿Shido-san? —
El castaño se había quedado en completo silencio ante las preguntas de Asuna, no quería responder ninguna de ellas y no lo haría. Era un asunto que solo le competía a él y quizás a sus más cercanos amigos.
— Hablaremos en otro momento —respondió luego de unos segundos. — Por favor ve a casa —
Ese tipo de respuesta era una que Asuna esperaba, luego de lo que le dijo aquella vez en su auto ya se daba una idea de cómo actuaba su amigo.
— Todavía no confía en mi —
Ese hecho era algo que le dolía un poco, quería que confiara en ella. Quería ayudarlo… y lo haría.
— Una vez me dijiste que hacías las cosas porque querías y no para ganar un favor de otros, ahora yo tambien quiero hacer las cosas que quiero… y lo que quiero es ayudarte —
— Ve a casa —
— ¡Shido-san! —no quería aceptar la negativo del chico, quería ayudarlo.
El castaño no le respondió, seguía en la misma posición que antes, con su rostro apoyado en ambas manos mientras varios pensamientos recorrían su mente.
— No lo entiendo, no logro entender el motivo por el que vendrían —
— ¡Maldición! —nuevamente el rostro herido de su amiga aparecía en su mente, recordarlo hacia que la sangre le hirviera como nunca. — Debí golpearlo un poco más —
— Por favor ve a casa —pensó en referencia a la chica que estaba a un lado suyo. — ¿Por qué no puedes solo ir a casa? Dije que hablaríamos luego —
La paciencia del castaño estaba llegando a su límite, tenía varias cosas en que pensar y Asuna no se lo estaba poniendo fácil.
— ¡Shido-san! ¡Creo que merezco una explicación de todo lo que ha pasado! —
Ante lo dicho por Asuna los pensamientos del castaño se desvanecieron de repente, la miro de reojo sin que ella se dé cuenta para luego regresar a la misma postura.
— Esto tiene que ser una maldita broma —
Los hombros del chico empezaron a subir y bajar, como si se estuviera riendo. Levanto la cabeza y dirigió su mirada a Asuna, quien retrocedió un par de pasos ante la intensa mirada del castaño.
— ¿Mereces una explicación? ¿Qué te da el derecho de pedir eso? —
— Yo… —
— ¿Quién eres para pedirme ese tipo de cosas? —
Asuna quien había retrocedido un par de pasos ante la mirada del chico, quien tenía una expresión molesta, una que nunca había visto en alguien, se mantuvo firme ante la pregunta que le habían hecho.
— ¡So-Somos amigos! ¡Quiero ayudarte! —
— Aquella vez te dije que quería ser tu amigo, pero… querer y ser son dos cosas muy distintas —
Un incómodo silencio se formó tras lo que había dicho el castaño, el chico miraba de una forma molesta a la persona frente a él, quien a su vez no le devolvía la mirada.
— Y-Ya veo… —
En pocas palabras, quería ser su amigo pero todavía no la consideraba como tal.
¿Tenía alguna clase de lógica? Para Asuna no.
— Yo… me iré ahora —
Asuna con la mirada baja salió de la habitación rumbo a la cocina donde había dejado el pequeño bolso que traía consigo, una vez lo tomo se dirigió al baño para poder cambiarse la ropa que su amiga le había prestado y bajo rumbo al estudio para despedirse de ella.
— Mierda —
Viendo como Asuna salía de la habitación, soltó un gran suspiro recargando su espalda en el sofá. No tenía el derecho de hablarle de esa forma a la castaña.
— Lo hice de nuevo —
A su mente llego un recuerdo de una chica de cabello negro largo con lágrimas en los ojos mirándolo fijamente, para luego de darle una cachetada se retiró de la habitación donde ambos estaban.
Se llevo ambas manos al rostro tratando de olvidar lo que paso aquella vez, esperaba que sus palabras no hayan herido a Asuna y…
— Si claro, cualquier persona normal se sentiría herida después de todo eso —
Cuando escucho el sonido de la puerta que llevaba al estudio abrirse, se levantó para dirigirse a la entrada, no podía dejarla ir de esa manera no luego de lo que le había dicho.
— Ah… —
Solo ese sonido le basto al castaño entender que de verdad lo había jodido completamente. Asuna estaba frente a él pero su mirada estaba baja, apretaba con fuerza la correa de su bolso e incluso se podía ver como temblaba un poco.
— De verdad soy un idiota —quiso golpearse al ver el estado de su ¿amiga? Debía aclararlo con ella de una vez. — Yo- —
— Me iré ahora —
La castaña rodeo al chico para dirigirse a la entrada para, luego de ponerse sus zapatos, abrir la puerta y marcharse.
— Asuna —
Ese llamado la detuvo.
— Se que una disculpa no es suficiente para poder remediar todo lo que te he dicho, pero… lo siento —
— No debí desquitarme contigo por todo lo que paso el día de hoy —
— Te seré sincero, aún me es difícil confiar del todo en ti pero… creo de verdad que mereces una explicación de lo que paso así que te pido esto —se tomó unos segundos antes de continuar. — Dame unos días y te lo contare todo —
El castaño espero expectante la respuesta de la chica.
— No tienes por qué decírmelo si te sientes obligado —respondió mientras giraba para verlo directamente, tenía una sonrisa triste en su rostro.
— No es por obligación, o al menos no del todo. Se que puede sonar estúpido pero te lo explicare todo otro día —
Asuna, aún con una sonrisa triste en su rostro, asintió ante lo dicho por el castaño y despidiéndose se retiró de la casa. Mientras avanzaba por la calle pudo ver como un auto iba a toda velocidad para detenerse frente a la casa de Shido, de su interior salieron dos chicas que entraron apresuradas a la casa seguidas de un chico rubio, que Asuna reconoció rápidamente como Hanz.
Sin nada más que ver siguió su camino rumbo a casa, no tenía ganas de nada salvo estar acostada en su cama.
En un cuarto oscuro gracias al reflejo de la luna se podía observar a un hombre vestido de traje sentado frente a un gran escritorio, en una de sus manos movía un lápiz entre sus dedos mientras decidía que hacer.
Estuvo en eso varios segundos hasta que tomó el celular, marcó un número y espero que contestaran.
— Comienza la fase beta en dos semanas, no hagas nada innecesario —
— Entendido —
Al recibir la respuesta cortó la llamada, girando la silla se quedó viendo la ciudad de Tokio. Por fin comenzaría el proyecto con el que tanto soñó.
Fin de capitulo.
Extra: Amigos
(Ocurre cuando Shido regresa a casa luego de salvar a Kazuto y Asuna de Jhonny black)
— ¿Y bien? —
Una chica de cabello castaño se encontraba de brazos cruzados con una mirada molesta, frente a ella se encontraba un chico de cabello castaño arrodillado en posición seiza. El chico desviaba la mirada para no ver la expresión molesta de la castaña.
A un lado, sentados en uno de los muebles se encontraban Saori y Hanz viendo con un poco de pena y burla, respectivamente, la situación de su amigo.
— ¿Todavía siguen con eso? —preguntó una nueva voz.
A la sala ingreso una chica de cabello castaño oscuro con algunos mechones de color verde, en sus manos llevaba un pequeño plato hondo con algunas frituras que iba comiendo. Ante la pregunta hecha por la recién llegada la castaña que seguía de brazos cruzados solo le lanzó una mirada molesta, aunque no afecto en nada a la chica que sentándose en uno de los muebles siguió comiendo.
— Ya sabes cómo es Haruka, le gusta exagerar —comentó Hanz acercándose a la chica para robarle un par de frituras.
— Debería estar acostumbrada, no es la primera estupidez que hace Shido además… —comentó viendo nuevamente a su amigo. — ¡Cómprate los tuyos! —alejó el plato de su amigo que alcanzo a robar un par más antes de alejarse con una sonrisa divertida.
Las cejas de la castaña, ahora nombrada como Haruka, empezaron a temblar ante la conversación que sus amigos tenían a sus espaldas, literalmente hablando. Dio un leve suspiro para ignorarlos, ahora no era el momento de ponerse a pelear con ambos.
— ¿No vas a decir nada? —
— … ¿Lo siento? —
— Idiota —fue el pensamiento general de las tres personas que se encontraban sentadas.
Haruka solo negó con la cabeza para luego sentarse al lado de Saori, la pequeña castaño la abrazó al darse cuenta de que era lo que estaba pensando.
— Se que una disculpa no es lo que quieres escuchar, ninguno de ustedes —empezó a hablar el castaño. — Pero es todo lo que puedo decir, aún cuando les prometí que no me expondría ante algo peligroso… esta vez fue inevitable —
— Deja esa mierda —cortó rápidamente el rubio. — ¿En serio vas a hacernos creer que el tipo fue demasiado fuerte para ti? —
Ahora era el rubio quien le dirigía una mirada molesta, no le gustaba que su amigo se fuera por las ramas ante algo tan obvio.
— Fue un descuido, cuando me di cuenta solo pude bloquearlo con mi brazo —
— No te diste cuenta con que brazo bloqueaste ¿No es así? — preguntó Hanz.
El castaño solo pudo negar levemente con la cabeza, ni siquiera se había dado cuenta de que había bloqueado la jeringa con su brazo que estaba protegido, de hecho soltó un gran suspiro de alivió cuando se dio cuenta de que casi pudo haber muerto. Suspiro que solo fue escuchado por el atacante de Kazuto y Asuna, un tal Jhonny o algo así.
— Seré más cuidadoso —
— Una persona normal respondería que no se involucraría en ese tipo de cosas —comentó la castaña dejando el plato en uno de los brazos del sofá.
— Lo halagas demasiado diciéndole persona normal Karen —bromeó el rubio.
Ignorando el comentario de su amigo rubio dirigió su mirada a la ahora mencionada Karen. — No puedo prometer que no me involucrare ya que de haberlo hecho antes, ahora mismo quizás dos personas hubieran muerto —
— ¿Entonces si es peligroso igual te involucrarás? —preguntó un poco molesta Haruka.
— Claro que no, eso sería demasiado estúpido —respondió un poco ofendido. — Solo hago lo que puedo, y en ambos casos solo fui herido por un descuido nada más, si las cosas se ponen peor no me involucrare —
— Eso solo lo puedes decir porque en Japón están prohibidas las armas de fuego —
— Un poco, pero tampoco voy a ir a enfrentarme yo solo a todo un grupo solo para salvar a alguien, todavía quiero vivir —
Levantándose de su posición, el castaño se acercó a Haruka para tomarla de las manos y disculparse nuevamente.
— Todavía no pienso ir a ningún lado ¿Sí? Me faltan varios años por vivir así que no te preocupes —
Haruka lentamente envolvió sus manos con las suyas. — Por favor no hagas nada arriesgado… idiota —
— Estaré bien —deposito un beso en su frente para calmarla, lográndolo ya que escuchó como soltó una pequeña risa ante lo que hizo. — Tu hermano es bastante fuerte, ya deberías saberlo —agregó guiñando un ojo.
— Ni tanto — comentó por lo bajo el rubio.
— Ho… ¿Quieres que te de una paliza nuevamente? —preguntó con una sonrisa desafiante.
— Cuando quieras —respondió el rubio con la misma expresión.
¡Pum! ¡Pum!
Ambos recibieron un golpe en la cabeza, cortesía de Saori y Karen, dejándolos un poco adoloridos para luego ser arrastrados por ambas chicas hacia donde se encontraba Haruka para un gran abrazo grupal.
— Gracias a lo que cierto idiota hizo el día de hoy —dijo Karen en clara referencia al castaño. — Lo diremos nuevamente —
— Amigos por siempre —
— … por siempre —
— … por siempre —
— … por siempre —
— … por siempre —
Estuvieron en esa posición varios segundos hasta que deshicieron el abrazo, tenían otro asunto que conversar.
— Repítanme nuevamente porque decimos eso cada vez que tenemos un problema —
— No te quejes, es mejor eso a la frase que invento Hanz —comentó Karen golpeando un poco al castaño.
— ¡Ey! —levanto la voz el rubio un poco ofendido.
— Además no es como si fuera mentira —añadió Saori con una sonrisa.
— Tch… no se pongan sentimentales —lo dicho por el rubio molestó a las chicas que le lanzaron los cojines del sofá en el rostro.
— Como sea, tenemos una presentación el fin de semana. ¿Quiénes van a poder ir? —
Ante la pregunta del castaño, se pudo ver como tres personas levantaron su brazo.
— Bueno, seremos nosotros cuatro entonces, ya que Hanz no puede ir rotaremos de posición él y yo en la batería, te dejo el micrófono Saori —
La pequeña castaña asintió fervientemente ante lo dicho por Shido, había pasado varias semanas en las que ella no iniciaba una de sus presentaciones.
Todo el grupo se encontraba en el estudio de la casa, las chicas sentadas en los pequeños sofás que había y los chicos en el piso, al centro de ellos había tres cajas de pizza de las cuales solo una se mantenía intacta.
— Por cierto, ¿Conocen a alguien que tenga acceso a un laboratorio químico? —pregunto de la nada el castaño.
— ¿Y eso? —todos estaban confundidos ante lo que pedía.
— Tengo la jeringa y quiero que alguien me diga que es lo que contiene —
— ¿Esa jeringa no se considera una evidencia? —preguntó Karen con una ceja levantada mas al ver la expresión de su amigo solo pudo suspirar. — Fuu… conozco a alguien pero deshazte de la jeringa —
Terminando de comer estuvieron conversando varios minutos sobre las canciones que tocarían el fin de semana y ya que estaban todos reunidos aprovecharon para practicar un poco un par de canciones.
Luego de la pequeña practica que tuvieron, todos decidieron quedarse a dormir en casa de Shido así que las chicas tomaron las habitaciones disponibles dejando a ambos chicos en la sala.
— ¿Piensas lo mismo que yo? —pregunto el rubio.
Shido solo asintió para rápidamente dirigirse a la cocina y volver con una fuente que tenía dos latas de soda y varios snacks, al entrar a la sala pudo ver que Hanz ya había hecho el resto de las preparaciones.
Dejando la fuente y sentándose a un lado, tomó uno de los mandos de la consola que su amigo le dio y tomo una lata de soda.
— ¡Noche de juegos! —gritaron ambos al unísono chocando las latas y tomando un gran sorbo.
Mientras jugaban el castaño recordó que tenía una pregunta que hacerle a su amigo.
— Ey Hanz —llamó el castaño recibiendo un sonido algo extraño que lo tomo como si lo estuviera escuchando, ambos chicos veían fijamente el televisor. — Necesito que me consigas otro protector —
— Claro, igual o diferente grosor —
— Tiene que ser igual, si usara con diferente grosor o una cota de malla original me sería difícil mover el brazo —
— Al menos una réplica te sirvió como protección para bloquear la jeringa —
— Si, tienes razón —
Siguieron jugando durante varias horas hasta que Haruka bajo y los golpeó porque estaban haciendo demasiado ruido, ruido hecho por el castaño luego de ganarle a su amigo, una vez la castaña se fue ambos chicos solo rieron para seguir jugando tratando de no levantar mucho la voz.
