Hola, antes que nada quiero disculparme por tardar tanto en actualizar, es que con las fiestas, y con otro proyecto personal al que tuve que darle prioridad, me quitaron tiempo, pero por suerte el nuevo capítulo está aquí y es hora de que lo disfruten, bueno ya no los interrumpo más, espero que sea de su agrado:
Jack Fuller sentía que el corazón se le iba a salir del cuerpo, correr nunca había sido una de sus actividades favoritas, pero ese día no pensaba detenerse, no esquivó a los guardias de la entrada en vano, estaba dispuesto a llegar con Frank, sabía que el robot que vio en la tele era él, no podía ser nadie más, lo que no entendía es, ¿por qué estaba actuando de esa forma? ¿Por qué destruía todo a su paso? Jack sabía que su amigo no era capaz de hacer esas cosas, alguien más debía estar controlándolo o algo por el estilo.
Su cabeza pensaba en tantas justificaciones que no notó que sus pies se cruzaron, cayó al suelo raspándose las rodillas.
—¡Ah! —gritó y se examinó, su pantalón negro estaba roto y sus rodillas rojas.
Cerró los ojos y apretó los dientes mientras empezaba a llorar, le ardían mucho, ya no podría levantarse, el más mínimo movimiento provocaba que le doliera, pero en eso escuchó unos motores, levantó la mirada y vio que varias naves de combate se dirigían al centro… donde estaba Frank.
«¡Quieren destruirlo!» pensó asustado, se apoyó con una mano en el suelo, luego puso la otra y lentamente se fue levantando, conforme lo hacía el dolor en sus rodillas aumentaba, pero él decidió ignorarlo.
Frank siempre había estado ahí para él, lo salvó el día del ataque, gracias a él estaba vivo, era hora de que le regresara el favor. Estando de pie se echó a correr siguiendo a las naves.
«No te preocupes Frank, ya voy contigo»
…
Los alumnos y Midori regresaron a la escuela poco después de que Astro se hubiera ido, los monstruos seguían incapacitados y la policía había llegado, así que todos estaban más tranquilos, excepto por los amigos de Astro quienes miraban preocupados a la ciudad, las nubes de humo que se extendían no los ayudaban en nada, habían visto la ferocidad y fuerza de ese último robot, aplastó a Astro como a una lata, y ahora que Astro había ido tras de él… Temían lo peor, Cora estaba extremadamente asustada, tenía ambas manos a la altura de su corazón.
«¿Por qué siempre tienes que ayudar a todo el mundo?» Pensó nerviosamente «¿Llegará el día en que te pongas a ti antes que a los demás?»
Por su parte Shibugaki se sentía extraño, a pesar de lo grosero que fue con él, Astro no dudo ni un segundo en salvarlo, puso su vida en peligro por él… ¿Por qué?
Mientras pensaban una nave del Ministerio de Ciencias descendió afuera de la escuela, al estacionarse una puerta se abrió y bajaron Yuko, Momo y los doctores Elefun y Tenma, quienes vieron al monstruo carmesí, Elefun se acercó a él con una mano al frente, en eso el monstruo le lanzó una mordida pero pudo retroceder a tiempo.
—¡Dioses! —Dijo asustado.
Mientras tanto Tenma volteó a ver a todos lados, conforme su mirada iba pasando más y más nervioso se ponía, cuando vio a Cora se acercó a ella.
—¿Dónde está Astro?
La chica no respondió, solo miró el suelo y luego a la ciudad; Tenma puso sus ojos en los grandes edificios.
—No… —susurró.
…
Seguir el rastro de Frankenstein no era nada difícil, los agujeros en el suelo, los vehículos volcados y la propiedad destruida eran buenas pistas, Astro volaba a toda velocidad para tratar de alcanzarlo, pero no solo estaba dañado por la pelea en la escuela, sino que también el nivel de su batería había bajado al setenta y seis por ciento, en un día normal estaría en noventa y tres.
«¡No puedo ir a recargar! ¡Quién sabe cuánto daño más pueda provocar si lo dejó solo!» Pensó, tendría que encontrar una estrategia para derrotarlo rápidamente.
Para colmo de males, los restos de su pantalón se estaban atorando en los cohetes de sus botas, y los de su camisa le estaban estorbando la vista.
«¡No otra vez!» Pensó, esperaba jamás tener que volver a pasar por eso en público, pero algo le decía que lo que le quedaba de ropa no sobreviviría al enfrentamiento de todos modos, aun así no pudo evitar sentir vergüenza.
Ignorando la pena se arrancó sus prendas y las arrojó.
«Espero que al menos nadie me vea» ahora debería agradecerle a papá haberlo construido con un short incluido.
Puso ambas manos a la altura de su cintura y activó los cohetes, eso le dio mayor impulso y empezó a ganar terreno, por desgracia también significaba mayor gasto de energía.
…
En un túnel de la ciudad un coche se estaba aproximando a la salida, la pareja iba manejando tranquila hasta que notaron un enorme bulto en el arco, ambos gritaron y el esposo pisó el freno, apenas pudieron detenerse antes de chocar contra Frankenstein, el monstruo rugió levantando ambos brazos, la pareja continuó gritando mientras se bajaban de su coche e iban corriendo al otro lado. Frankenstein tomó al vehículo y lo levantó, en eso los coches que venían por detrás también se detuvieron, todo el mundo descendió y echaron a correr, Frankenstein estrelló la nave con otra provocando una explosión.
En la entrada del otro extremo los policías ya estaban llegando, entre ellos se encontraba Tawashi, cuyo transporte tenía el look de un perro, las fuerzas pusieron una barricada y apuntaron con sus armas al frente.
—¿Cuál es la situación? —preguntó Tawashi a un oficial.
—Al parecer un robot se volvió loco y está destruyendo todo lo que encuentra.
Tawashi se rió con desprecio antes de añadir:
—Ya sabía que no se puede confiar en los robots —sacó un megáfono de su gabardina y habló fuerte a las tropas—: ¡Tiren a matar!
Los policías abrieron fuego, una ráfaga de rayos rojos golpeó a Frankenstein en todo el cuerpo, el monstruo soltó un quejido y se tapó con ambos brazos.
—¡Aumenten la potencia! —ordenó Tawashi.
Los oficiales obedecieron e incrementaron el poder de los rayos, lo que solo hizo enojar a Frankenstein más, tomó uno de los coches y se los arrojó.
—¡Apártense! —logró gritar Tawashi antes de que el coche se llevara la barricada, por suerte todos se quitaron antes del impacto.
Tawashi aterrizó boca abajo, estaba por levantarse cuando la tierra volvió a temblar, se detuvo y tembló otra vez, el inspector abrió los ojos y vio que Frankenstein había salido del túnel, el robot levantó sus dos puños, Tawashi apretó los dientes y se preparó para el golpe.
Solo que jamás lo sintió, desde el otro lado del túnel Astro había logrado alcanzar a Frankenstein, pudo ver como estaba a punto de aplastar al inspector desde que entró, al verlo desactivó los cohetes de los brazos y puso todo la energía en los de las botas, se detuvo detrás de Frankenstein y lo sujetó de la cintura con los dos brazos, usando todas sus fuerzas se impulsó hacia arriba llevándose a la gran bestia con él.
El inspector solo vio sorprendido como los dos robots se alejaban por los aires, en cuanto sus tropas se recuperaran les ordenaría seguirlos.
Frankenstein empezó a agitarse violentamente, tratando de alcanzar a su enemigo, por suerte Astro era muy pequeño, y los brazos de Frankenstein no llegaban a donde él estaba, aun así sus movimientos bruscos hacían que fuera muy difícil sostenerlo. Astro echó un vistazo abajo, seguían en la ciudad.
«Tengo que llevarlo a una zona deshabitada» pensó, pero tenía que ser rápido porque cada vez era más difícil sujetarlo.
Actuando por puro instinto se lo llevó a las afueras, al ver la naturaleza que crecía a los alrededores de la Superficie tuvo una idea, y avanzó al sitio donde habían encontrado a Zog, después de todo no había rastro de civilización humana en kilómetros, al llegar al terreno soltó al monstruo, Frankenstein gritó e intentó atraparlo con sus manos pero ya estaba cayendo en picada. Se escuchó un gran golpe con el impacto y una nube de polvo se elevó por los cielos.
Astro sobrevoló la zona mientras usaba su visión de rayos X para ver a través de la tierra, pudo notar que algo en el suelo se movía: Frankenstein no había sufrido ni un rasguño. El monstruo se levantó de las rocas, mientras se sacudía para quitarse los escombros de encima, se dio la vuelta y vio a Astro sobrevolándolo, Astro apretó las cejas y activó sus cañones, entonces fue hacia Frankenstein abriendo fuego.
El monstruo levantó ambos brazos para cubrirse de los disparos, lo hicieron retroceder un poco, eran más potentes que los de la policía pero seguían sin hacerle mucho daño, con sus dos manos penetró el suelo y con mucho esfuerzo levantó un enorme pedazo de roca.
Astro soltó un suspiro de sorpresa.
Frankenstein le arrojó la enorme piedra, estaba a punto de impactarle pero Astro pudo dispararle rompiéndola en miles de pedazos, como sus cañones no tenían efecto decidió ir por una estrategia más directa.
Fue derecho contra Frankenstein, el monstruo sonrió y le lanzó un golpe, pero esta vez Astro estaba preparado, voló debajo del enorme puño y luego encestó un gancho a la cara de Frankenstein, el golpe fue fuerte ya que hizo al monstruo bajar la guardia, Astro aprovechó para dar dos puñetazos más, pero Frankenstein se recuperó y lo agarró de la cintura, luego lo arrojó con todas sus fuerzas, por suerte Astro pudo mantenerse a flote por sus cohetes, extendió sus dos brazos al frente con los puños cerrados, y activó sus botas al máximo, salió como una locomotora contra Frankenstein.
Le dio en el pecho y ambos salieron volando para atrás abriendo un enorme bache en el suelo, Astro continuó golpeando a Frankenstein en el rostro, con cada nuevo impacto la cabeza chocaba en el suelo, cuando se detuvieron Astro estaba por lanzar otro puñetazo pero Frankenstein lo golpeó con su brazo, Astro salió volando y la bestia aprovechó para golpearlo otra vez, Astro fue lanzado a la derecha, por suerte pudo caer de pie, aunque siguió deslizándose, cuando se detuvo miró desafiantemente a su enemigo.
Frankenstein volvió a rugir y saltó hacia él, intentó aplastarlo pero Astro se alejó antes de que eso pasara, la criatura miró sus manos, decepcionada de no tener los restos de su adversario en ellas, sin apagar sus botas Astro encendió sus cañones y empezó a disparar nuevamente, pero sin ningún efecto.
«¡Ya he agotado todo mi arsenal! Excepto por…» sin darle tiempo a la pena, Astro se dio la vuelta y activó sus ametralladoras.
A diferencia de Stone, a Frankenstein no pareció impresionarle en lo más mínimo, abrió fuego sin discreción, desafortunadamente tan solo lo había hecho enojar más, Frankenstein rugió con más ira que nunca y aplaudió, las ondas que provocó fueron tan intensas que sacaron a Astro de vuelo, el pobre perdió el equilibrio y cayó metros alejado de su enemigo, cuando se recuperó se dio la vuelta, Frankenstein lo miraba con furia.
«¡Nada de lo que hago funciona!» Pensó desesperado, como si no tuviera ya suficientes problemas, la alarma en sus ojos apareció de nuevo:
«Batería al 68%»
Y por la forma en que Frankenstein estaba avanzando hacia él, podía deducir que a su adversario aún le quedaba carga.
«Ya casi llegó a la mitad, debe encontrar la forma de detenerlo, y rápido» pensó mientras se preparaba para el tercer round.
…
Tenma estaba a punto de subir a la nave cuando Elefun lo tomó del brazo.
—¡Déjame Elefun! ¡Debo ir ayudar a mi hijo!
—¡Yo también me preocupó por él, Tenma! ¿Pero de que servirá que nos pongamos en riesgo? Astro puede cuidarse solo, lo que necesitamos es averiguar qué les pasa a estos robots, así sabremos como derrotarlos.
Tenma se tranquilizó, por más que odiara dejar a su hijo solo, Elefun tenía razón, si el robot era tan poderoso y violento como los chicos le habían dicho, él no sería ni una amenaza para él, y solo le daría a Astro otra cosa por la cual preocuparse.
—Está bien, vamos a analizar a estos robots.
Elefun sonrió, aunque por fuera parecía calmado, la verdad es que por dentro estaba muerto del miedo por Astro ¿Por qué siempre tenía que haber una crisis cerca de él? ¿Por qué no podía vivir su infancia como un niño normal? Astro debería estar ahí, en el patio de la escuela jugando con sus amigos, no luchando a muerte con un robot loco; pero por ningún motivo debía dejar que Tenma lo viera así, debía ser el que pensaba con la cabeza.
Yuko había decidido analizar a la planta, ya que era la que menos ponía resistencia, Momo se acercó a ella y abrió su pico, un rayo-escáner salió de ella y la examinó de arriba abajo, cuando terminó una compuerta se abrió en su cuerpo, Yuko se acercó y la abrió, dentro había una pantalla y debajo un teclado. Yuko empezó a leer el informe.
—Dr. Tenma, Dr. Elefun, detectó grandes cantidades de energía roja en el robot.
Los dos se miraron entre ellos, ambos aterrados.
—Pero eso no es posible, el núcleo azul absorbió energía del rojo, debería estar destruido.
Yuko tecleó en la computadora.
—No hay rastro de energía azul doctor, solo roja.
—Pero esto no es posible.
Elefun entonces se fijó en los restos de la hormiga gigante, algo en ella se le hacía familiar pero no sabía que, volteó a ver a la ciudad y los rascacielos le hicieron recordar.
—¡Tenma! —Lo llamó—, ven a ver esta máquina, ¿no te recuerda a algo?
Tenma se acercó y observó al robot, vio que era parecida a una hormiga, pero las tenazas…
—Oh no —dijo al recordarla, estaba frente a un prototipo de arma que Stone le ordenó crear antes del Guardián, el por entonces presidente la rechazó por no ser lo suficientemente poderosa, así que fue arrojada a la Superficie.
Elefun se volvió hacia su asistente.
—Yuko, dime si puedes averiguar el número de serie de la planta.
—¡A la orden! —Yuko volvió a teclear y en poco tiempo tuvo los resultados—. Unidad 1180, es un modelo descontinuado que servía como adorno en una tienda botánica, fue desechado tras el cierre del local y arrojado a la Superficie.
Momo fue rápidamente a examinar al tanque y al monstruo carmesí, resultó que el primero fue una de las primeras maquinarias de Ciudad Metro, el segundo había sido una atracción de feria, ambos desechados poco antes del ataque de Stone. Para comprobar llamaron a los recogedores.
—Sí, definitivamente salieron del basurero —dijo Zane, luego señaló las abolladuras y la pintura caída—, esas marcas son inconfundibles.
Sludge y Widget asintieron con la cabeza.
—La energía que no absorbió el núcleo de Astro debió ir a otra parte —razonó Elefun—, con la explosión la energía se liberó por todas partes y… Oh no.
Esas últimas palabras las había dicho muy preocupado, alertando a los recogedores, a los Sky Riders, al Frente, a Momo, Yuko y a Tenma por igual.
—¿Qué piensas Elefun?
—La energía roja debió llegar hasta el basurero, infectando a estos robots desechados, reactivándolos, ahora solo se mueven por un instinto insaciable de destrucción.
—¿Entonces… son robo-zombies? —Preguntó Sludge.
—Es una forma de verlo sí.
Eso no hizo más que asustarlos, si esas cosas no buscaban más que el caos… ¿Qué haría ese monstruo con Astro?
—Elefun, tenemos que encontrar la forma de detenerlos y rápido.
Su amigo asintió con la cabeza, junto con Yuko y Momo se pusieron a analizar los datos, debía haber algo dentro de ellos que diera la clave para derrotarlos, mientras que los amigos de Astro seguían viendo a la ciudad, si tan solo hubiera algo que pudieran hacer…
…
Astro contratacó con los láseres de sus dedos, pero estos poco efecto tenían en Frankenstein, ni cortaban su piel, el chico dejó de apuntar y optó por el combate directo, voló hasta un árbol y lo arrancó de sus raíces, luego se dirigió hacia Frankenstein blandiendo el tronco como una espada, golpeó al monstruo dos veces, cada una el árbol se fue destruyendo más y más hasta que no quedó más que una pequeña parte, para no desperdiciarlo, lo golpeó directamente en el cerebro.
Pero ningún impacto tuvo mucho efecto, Frankenstein simplemente alzó una mano y lo atrapó en el aire.
«¡Oh no!»
Lo azotó con fuerza en el suelo, Astro gritó por el dolor, le tomaría un momento levantarse… ese día ya había recibido suficientes golpes, y dudaba poder soportar más, sus brazos le dolían y no podía levantarlos.
«¡Debo… hacer un esfuerzo!» Pero nada… tal vez se había roto un cable… oh no, estaba perdido.
Frankenstein sonrió, finalmente se desharía de esa molesta pulga, levantó sus dos enormes brazos, su sombra cubrió al derrotado Astro, quien mantenía los ojos cerrados, sin esperar más los dejó caer.
—¡Frank!
Estuvo a punto de tocar a Astro, pero aquella voz le pareció conocida, y lo hizo detenerse, lentamente el monstruo se dio la vuelta, y lo vio.
Astro no sabía porque no había sentido el otro impacto, abrió los ojos y pudo ver porque Frankenstein no lo mató, había un niño, parecía ser de ocho años, parado frente al monstruo, usaba el mismo uniforme de la escuela de Toby, incluso una gorra.
—Niño… sal de aquí.
Pero el niño lo ignoró, tenía toda su atención puesta en Frankenstein, el monstruo también tenía sus ojos en él, ya no era agresivo ni nada, solo estaba ahí, viendo al muchacho, Astro se preguntó porque ese cambió tan repentino, ¿acaso se conocían?
Frankenstein dio un paso al frente, luego otro y así sucesivamente, pero ninguno era apresurado o agresivo, sino que lento, como si estuviera analizando a aquella pequeña personita.
…
Conocía esa cara, esos ojos, ese cabello, esa sonrisa que ahora era mueca.
¿Pero… de dónde?
No recordaba nada antes del basurero, desde entonces en lo único que pensaba era en destruir, pero ahora… ahora esa parte faltante estaba ahí, frente a sus narices.
—Frank.
Esa voz, era la que cantaba, la que lo había estado llamando. Él era su objetivo, él era su casa, lo había encontrado, y ahora nunca lo dejaría ir.
…
Astro vio como Frankenstein llegaba hasta el niño y se arrodillaba ante él, aun así la diferencia de tamaño era abismal, el pequeño seguía siendo diminuto ante ese coloso; la distracción le había dado tiempo para recuperarse, Astro se levantó lentamente, no quería atacar a Frankenstein ahora que estaba tranquilo, pero tampoco podía bajar la guardia, esa cosa podría aplastar al pequeño en un abrir y cerrar de ojos.
—Frank… ¡Eres tú, lo sabía! El niño saltó de la alegría, y con una mano tocó la cabeza del monstruo.
Astro se preparó para atacar, pero Frankenstein no reaccionó con violencia, sino que cerró los ojos, como si disfrutara el cariño.
—¡Todos dijeron que te habías ido! ¡Pero yo sabía que no era cierto! ¡Yo sabía que nadie podía contigo! —Dijo el niño con lágrimas en sus ojos.
«Tienes razón en eso» pensó Astro.
Jack bajó su mano y el monstruo volvió a abrir los ojos
—¿Por qué estás atacando a la ciudad? Este no eres tú… ¿Qué te paso?
Frankenstein miró al lado contrario y apretó su enorme puño, como si estuviera debatiéndose por dentro, el niño lo notó y agarró la mano metálica, Frankenstein volvió a verlo.
Astro tenía sus cinco sentidos puestos en ellos, no sabía porque pero tenía el presentimiento que Frankenstein perdería el control en cualquier momento.
—Frank dime que tienes y lo resolveremos, dime para que puedas volver hoy a casa, conmigo.
Astro abrió los ojos, Frankenstein había sido un robot de hogar, aquel niño fue su dueño.
—Por favor Frank, podemos salir de esta, juntos.
Y la luz roja en sus ojos desapareció, relajó sus hombros y todo rastro de enojo desapareció, Astro se permitió relajarse, parecía que todo había terminado.
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! —De la nada Frankenstein gritó y volvió a levantarse.
El niño gritó asustado, la reacción había sido muy rápida, el rojo volvió a sus pupilas, y ahora brillaba con más intensidad.
—¡Frank, no!
Frankenstein levantó un puño, apuntado directo al pequeño, los ojos del niño se abrieron y palideció, para su suerte Astro también era rápido, en cuanto escuchó el grito supo que la batalla se reanudaría, voló lo más rápido que pudo y con las dos manos sujetó el puño de Frankenstein, luego, usando todas sus fuerzas, lo cargó por encima de él mismo y lo estampó contra el suelo.
Frankenstein soltó un gritó de sorpresa, su cabeza quedó enterrada bajo tierra, antes de que todo su cuerpo cediera por el peso.
«Eso lo mantendrá ocupado un momento» pensó Astro, luego vio al pequeño, quien seguía pálido por el susto.
Voló hacia él y lo cargó con ambos brazos.
—¿Quién eres? —Le preguntó mientras sobrevolaban la zona.
—¡Mi nombre es Jack Fuller! ¡Tenemos que regresar por favor!
Astro negó con la cabeza.
—No, tengo que llevarte a un lu…
—¡Cuidado!
Astro apenas y esquivó la enorme piedra que Frankenstein le lanzó, el monstruo estaba de nuevo de pie, y se veía más furioso que nunca, le rugió antes de lanzarle otra roca, Astro activó su cañón y la destruyó antes de que los golpeara.
—¡Frank! ¡Detente por favor!
El monstruo empezó a avanzar en su dirección, parecía que ahora que Jack había aparecido, Frankenstein los seguiría a todas partes.
«No puedo llevar a Jack a la ciudad, ya no» pensó Astro, esto se ponía mejor, ahora debía proteger a Jack y derrotar a Frankenstein al mismo tiempo, genial.
—Jack, necesito que me cuentes todo sobre Frankenstein, ¿está bien?
Jack asintió con la cabeza, y rápidamente le platicó del día en que fueron separados.
—¡No sé qué le pasa, pero te juró que él no es así! ¡Alguien debe estar controlándolo!
Astro activó su visión de rayos X y miró a Frankenstein, no podía ver ningún chip, disco de control o nada por el estilo, ¿qué era lo que le había pasado?
…
Quería detenerse, quería cargar al pequeño entre sus brazos y llevárselo a casa…
Pero algo… algo dentro de él le decía que lo aplastará como a un insecto, que se deshiciera de él de una vez por todas…
Pero… ¿por qué?
Si se sentía bien con su presencia… ¿de dónde había salido ese odio tan repentino? ¿Por qué la necesidad de sangre?
No… no podía pero… no era lo suficientemente fuerte, no podía luchar contra ese impulso.
¡Debía matar al niño!
…
Frankenstein gritaba mientras se llevaba las manos a su cabeza, se agitaba violentamente y lanzaba golpes al aire.
—¡Frank! —Gritó Jack—. ¡Por favor dinos que tienes! ¡Queremos ayudarte!
Astro de preguntó si eso se podía, Frankenstein se veía más furioso que nunca, en eso empezó a recibir una señal en su oído.
—Astro, Astro hijo, ¿me escuchas?
—¡Papá!
—Oh hijo gracias a los Dioses, ¿estás bien? ¿Dónde estás?
—Estoy bien papá, estoy a las afueras con Frankenstein.
—Eso no es bueno, Astro escúchame con mucho cuidado, ya sabemos que está pasando.
Y lo más rápido que pudo le contó la conclusión de Elefun.
—No hay más que energía roja corriendo por el cuerpo de ese robot Astro.
—Ahora lo entiendo.
Lo que le faltaba, otro Guardián de la Paz, Frankenstein seguía en el suelo, golpeando el suelo y soltando alaridos.
—Por favor, debe haber algo que podamos hacer para ayudarlo —suplicó Jack aferrándose a sus hombros.
Astro apretó las cejas, no podía derrotarlo en un combate cuerpo a cuerpo, si trataba de juntar ambas energías los dos morirían, ni siquiera podía sacar a Jack de ahí sin que Frankenstein ocasionara más daño, ¿Qué podía hacer?
—Papá, ¿tenemos un plan?
—Seguimos pensando en eso Astro.
Como si las cosas no pudieran empeorar, frente a sus ojos pareció el mensaje:
«Batería al 50%»
«No es el mejor mome…» pero justo en ese momento tuvo una idea.
—Papá, mis baterías están diseñadas para tomar energía del núcleo, ¿verdad?
—Así es Astro.
—Hipotéticamente hablando, ¿una batería sin carga podría absorber la energía roja de los robo-zombies?
…
En la escuela, Momo también servía como comunicador, en su boca tenía instalado un micrófono, alrededor de ella estaban reunidos todos, escuchando atentamente a todo lo que Astro les decía.
—Esa… no es mala idea hijo —dijo Tenma, miró a Elefun.
—Las baterías están hechas para alimentar el cuerpo de Astro, no sabemos qué efecto podrían tener en otro robot.
…
Frankenstein volvió a rugir, Astro volvió su atención a él, con sus dos manos arrancó un árbol del suelo y se los arrojó, Jack gritó pero Astro pudo apartarse del camino, activó el cañón de la mano que tenía libre y abrió fuego contra Frankenstein.
—¡No tenemos tiempo! ¡Mi batería está a la mitad y no se cuanto más pueda aguantar! ¡Debemos intentarlo!
…
Al escuchar la desesperación en la voz de su hijo, Tenma supo que no podía retrasarlo más.
—¡Resiste un poco más Toby, ya voy para allá!
Dejó al resto atrás y fue camino a la nave, ahí dentro había una caja que tenía varios cartuchos de energía, menos mal que no habían pasado al ministerio antes, sino esas baterías se estarían cargando, abrió la caja y para su alivio encontró uno que estaba descargado.
Lo tomó y salió de la nave.
—Elefun, necesitó encontrar un vehículo más veloz, la nave es demasiado pesada para esto.
—Lo siento Tenma, es todo lo que tenemos.
Tenma maldijo y empezó a patear el suelo; mientras ellos discutían había un miembro que seguía reflexionando, durante todo el rato Shibugaki se había mantenido callado y alejado, aunque escuchó todo el alboroto; aún no podía creer que Astro le hubiera salvado…
No tenía ni un motivo para hacerlo, y aun así ahí estuvo.
Y él ni siquiera pudo ayudarlo antes, cuando Ken y Tao salieron en su ayuda, él se escondió como un cobarde… eso era, un cobarde, primero por no querer aceptar a Astro por miedo, y luego por esconderse en la pelea…
Estaba avergonzado de sí mismo, era patético.
Pero al escuchar que Astro tenía una solución, y ver que nadie más lo podía ayudar, se le vino una idea a la cabeza, las patinetas eran veloces, y si volaban en los límites de la ciudad sin duda llegarían con Astro muy rápido, pero…
¡No! ¡Nada de peros!
Era hora de que le pidiera disculpas a Astro, y no con simples palabras, sino con acciones que valieran, él iba a ganarse su perdón, ya no se escondería.
Con una velocidad que era impropia de él, le arrebató la batería a Tenma y luego se fue corriendo hacia su patineta.
—¿Pero qué…? —preguntó Tenma confundido.
—No se preocupe, yo se la llevaré a Astro —respondió Shibugaki mientras se detenía a verlo, luego miró a Ken y a Tamao—, los Sky Riders jamás abandonamos a un amigo.
Ken y Tao abrieron sus ojos en sorpresa, pero luego sonrieron.
—¡Shibugaki espéranos, iremos contigo! —gritó Ken.
—¡Los Sky Riders nunca se separan, ni en las buenas ni en las malas! —agregó Tamao.
Los tres se subieron a sus patinetas y emprendieron el viaje, los demás se les quedaron viendo, eran la última esperanza de Astro; Cora bajó sus brazos y los vio alejarse poco a poco.
«Tienes razón» Astro pensó «Nunca hay que juzgar antes de tiempo»
…
Frankenstein seguía lanzándoles cosas, desde árboles hasta rocas que arrancaba del mismo suelo, Astro rápidamente esquivaba y disparaba, pero si de por sí con dos cañones no le hacía nada, uno solo ni cosquillas le provocaba, además de que era difícil apuntar mientras cargaba a Jack.
—Frank… por favor, para —dijo Jack con un hilo de voz.
«Ojalá te hiciera caso» pensó Astro.
Finalmente pareció que el monstruo se quedó sin cosas para lanzar, empezó a buscar que más podría usar como arma girando con la cabeza. En eso Astro escuchó que lo llamaban:
—¡Astro! ¡Astro!
—¡Ken, Tao… Shibugaki! —respondió Astro al ver de quien se trataba.
Los Sky Riders se estaban acercando, volando en sus patinetas, y a la cabeza iba, ¡Shibugaki! Aquello sí que lo sorprendió; Shibugaki lo saludó mostrándole su mano, y ahí tenía una batería, Astro sonrió y miró a Jack.
—No te preocupes Jack, esto está por terminar.
Pero un rugido de Frankenstein los interrumpió, Astro miró al suelo y vio que el monstruo se estaba preparando para saltar.
«Oh no» miró a Jack y luego a los Sky Riders, aquello iba a ser una jugada muy, pero muy, arriesgada.
—Escucha Jack, necesito que confíes en mí.
—¿Qué vas hacer?
Frankenstein dio el salto, se estaba dirigiendo directamente hacia ellos.
—¡Ken, Tao, atrápenlo!
Astro empezó a girar sobre su propio eje mientras sujetaba al niño, Jack gritó al sentir que su estómago daba vueltas, usando todas sus fuerzas Astro lo lanzó hacia sus amigos, Jack gritó todavía más al volar por los aires, vio al suelo y sintió la bilis subirle al cuello, por suerte la sensación de estar suspendido desapareció pronto, pues cuatro brazos lo sujetaron y detuvieron, Ken y Tamo habían logrado atraparlo, cada uno lo sostenía de un brazo.
—Tranquilo amigo, te tenemos —dijo Ken.
Astro soltó un suspiro al ver que Jack estaba a salvo, hasta que algo le tapó el sol, Frankenstein estaba sobre él, a Astro solo le dio tiempo de abrir los ojos, la bestia lo envolvió entre sus brazos y luego empezaron a caer.
Sus camaradas miraron aterrados como ambos descendían en picada, por la presión se vieron envueltos en una llamarada, Astro gritó con más y más intensidad conforme se acercaba al suelo, se estrellaron formando un enorme cráter que levantó una inmensa cantidad de polvo.
—¡ASTRO! —Gritaron sus amigos.
Al dispersarse poco a poco la nube pudieron ver que Frankenstein se levantaba, mientras que Astro estaba derrotado en el suelo, de él salían rayos de electricidad que escapaban de su cuerpo, Astro tenía una mueca mientras soltaba quejidos de dolor, Frankenstein alzó un puño, apuntando directo a la cabeza del chico.
—¡Frank no! —Gritó Jack.
Pero antes de que pudiera encestar el golpe definitivo, Shibugaki soltó un grito de guerra y se lanzó sobre el monstruo, con la punta de su patineta lo golpeó en la cabeza, por desgracia fue como si se hubiera estrellado contra una pared, la patineta se volcó y Shibugaki salió volando.
—¡Ouch! —dijo Tao, mientras que Ken solo soltó un sonido de sorpresa/pena.
Shibugaki se levantó sobándose la cabeza, se dio la vuelta para ver que Frankenstein lo estaba viendo, pero no se había movido de su lugar, Astro también lo estaba mirando, al oír su grito le dio tiempo para levantarse, Shibugaki rápidamente sacó de su bolsillo la batería y se la lanzó.
—¡Astro, atrapa!
Astro se levantó de un salto, logrando atrapar el cartucho en el aire, luego se volvió hacia Frankenstein y lo insertó en su brazo, en el que se le veían los cables, más rayos rojos salieron de la cabeza de Frankenstein.
—¡AHHHHHHHHHHH! —Gritó el monstruo mientras la energía era arrebatada de su cuerpo.
Arriba Jack hundió su cabeza en el pecho de Ken, los gritos de Frank lo estaban poniendo nervioso, Ken lo abrazó sin dejar de ver la escena, solo esperaba que Astro saliera bien.
La energía roja estaba saliendo por todas partes, y lo empujaban como una fuerza invisible, pero Astro no desistió de su intento, solo apretó los dientes y se mantuvo firme. No supo cuánto pasó hasta que los ojos rojos de Frankenstein se apagaron, el robot se quedó quieto y poco a poco se fue de espaldas, cayó al suelo con un estruendo, y luego todo se quedó en silencio.
Kenichi y Tamao descendieron y estacionaron sus patinetas, en eso Jack saltó y fue corriendo hacia Frank, Astro seguía en su posición tomando grandes bocanadas de aire, seguía sin creer que todo hubiera terminado, miró la batería y vio que el foco que brillaba era rojo.
—¡Frank! —gritó Jack.
Astro se dio la vuelta y vio al niño, sus ojos estaban llorosos y sus manos temblorosas, se detuvo frente al monstruo, no había señales de movimiento.
—No…
Astro bajó la mirada… había fallado en salvarlo, él lo había, lo había…
Uno de los dedos de Frank se movió, luego otro, Jack detuvo las lágrimas y levantó la mirada, Astro también prestó atención, poco a poco los dedos de Frank empezaron a moverse.
—J… Jack —dijo la voz robótica.
Los ojos de Jack se abrieron de la alegría.
Frank se levantó, sus ojos estaban amarillos, y los fijó en su niño, Jack empezó a llorar pero ahora sonreía, corrió con los brazos abiertos hacia su amigo y dio un salto en el aire, Frank sonrió y también abrió los brazos, atrapó a su niño y empezó a dar vueltas con él.
—¡Frank, sabía que estabas bien! ¡Yo sabía que volverías!
Frank lo cargó hasta su cabeza, Jack la abrazó y empezó a frotarse contra ella, su amigo robot lo imitó.
Astro sonrió al ver a los dos reunidos, y soltó un suspiro de alivio al ver que Frank seguía vivo, siempre odiaría tener que destruir a otros robots, iba a alejarse para darles espacio cuando una de sus piernas le dolió, gritó y se fue para abajo, por suerte un par de manos lo sostuvieron.
Ken se había adelantado y logró atraparlo antes de que cayera por completo.
—No te preocupes hermano —le sonrió—, te tengo.
Astro le devolvió la sonrisa, mientras el aire era inundado por las risas de Jack y Frank por igual.
