La semana pasó muy rápido, ya estábamos próximos a que el mes diciembre terminara y el año nuevo se hiciera presente.
Después que volví a trabajar al día siguiente de navidad, no me pude librar del interrogatorio de las mujeres para sacarme información de lo que había hecho aquella noche con el joven Solo. Hasta la jefa estaba interesada en saber un poco de mi vida amorosa, así que no tuve más remedio que contarles mi salida.
-Cuéntanos Rey ¿Qué tal tu cita con Ben Solo? ¿Dónde te llevo? ¿Con que regaló llegó? -Me bombardeó la pelinegra. A esta mujer no se le escapaba nada.
Les conté todo, desde que me vieron subir a la camioneta cuando me paso a recoger en la tienda el pelinegro, hasta que me fue a dejar a mi casa y nos besamos.
-¡¿Se besaron?! ¡¿y en la primera cita?!- Dijo sorprendida la chica de ojos rasgados.
¿En serio Rose estaba sorprendida por eso? Después de todas las veces que le conté con cuánta gente me acosté en la primera noche que los conocí.
-¿Cuántos años crees que tengo Rose?- Rodee los ojos.
-Me alegra mucho que lo hayas pasado bien Rey. De verdad. No te mereces menos- Dijo Maz, regalándome una sonrisa que sólo una madre podía entregar a una hija que estaba feliz por ella.- Bueno ahora que nos dijiste todo lo que queríamos saber, volvamos al trabajo.-
También, durante la semana, tristemente no me pude comunicar mucho con el moreno. Después que tuvimos nuestra salida en la madrugada del veinticinco de diciembre, me comentó el mismo día en la noche que trabajaría sin parar hasta año nuevo, y por lo que estuvo viendo en su programación en los viajes. Pasarían varios días para volver a reencontrarnos.
Tengo que ser sincera, me desmotivó un poco la noticia. Pero lamentablemente el muchacho era piloto, y sabía cómo era la vida de esas personas, ya que conviví con muchas de ellas en mi antiguo trabajo, y no era secreto que su calidad de vida era de lo peor, empezando con esos rumores de sus horarios del terror.
Cuando llegó el treinta y uno, a diferencia de noche buena, desaparecieron todas mis ganas de preparar algo en especial para hoy, por lo que decidí hacer algo sencillo para llenar el estómago. Por eso tomé lo primero que encontré en alacena para cocinar lo que fueses, sin embargo, antes de comenzar a cortar los vegetales, el timbre de mi puerta hizo que no alcanzara a picar ninguna.
Era extraño, ¿sería el conserje?, ¿algún vecino quizás en busca de ayuda? Caminé hacia la puerta, y al girar el picaporte, y al abrirla me llevé la sorpresa del siglo al ver al hombre que pensé que estaría volando por los cielos cumpliendo con su trabajo fuera de mi departamento.
-¿Ben? - ¿Era un sueño? ¿Estaba realmente aquí? Si me había mencionado que estaría volando Aldeeran por estas horas. - ¿Qué haces aquí?, pensé que estabas viajando a Aldeeran ahora. – dije con un tono extrañada.
-Bueno… yo- Empezó a balbucear- Me cancelaron el vuelo y… yo pensé que…Lo siento. Debí preguntar primero si estabas ocupada, o si me querías verme en primer lugar – Sonaba incómodo -Mejor me iré.
-Espera. -Lo detuve tomando su brazo- Cenemos- lo invité con una sonrisa.
Por suerte, el pelinegro no había llegado con las manos vacías. Antes de venir a mi departamento fue a mi lugar favorito de comida a comprar tacos, contándome la anécdota mientras nos sentábamos en la mesa que le tuvo que rogar al dueño que se los preparara, porque justo en ese instante lo había encontrado cerrando la caja.
-Gracias Ben. Realmente no tenía muchas ganas de cocinar y tú llegaste de sorpresa a salvar mi noche. – Le dije con la boca llena, estaba deliciosa la comida.
-No hay problema. No podía llegar y esperar a que quizás me recibieras y preparar un plato extra por mi sorpresiva visita. Sería muy poco considerado de mi parte hacer eso. A demás, te lo debía-
-¿Por qué me lo debías? - Lo miré extrañada.
-Por estar desaparecido estos días. –
-Por favor, Ben, ¿Es broma? Estabas trabajando. –
-Lo sé, pero sentí que te lo debía de cierta forma-
- No me debes nada Ben, no te preocupes por esas cosas-
Era cierto, con Ben nos debíamos nada, porque éramos nada. ¿O el muchacho me estaba tirando algunas señales?, porque si era así, tenía que aclarar de inmediato cuáles eran sus intenciones conmigo.
-Ben-
-¿Qué pasa?- [Ui1] [VB2]
-Te quiero preguntar…Te quería preguntar-Me limpié un poco la garganta. - ¿Cuáles son tus intenciones conmigo? ¿Quieres sólo sexo o algo más serio? -pregunté directa, dejando a un Ben medio descolocado.
-Necesito que me respondas tu primero - me contestó con semblante serio.
- ¿Por qué? - se resaltó mi cara de duda.
- Porque es obvio lo que yo quiero. –
-Para mí no. - Fruncí el ceño. - Yo no asumo nada hasta que la otra persona me dice qué quiere, si no es así, se presta para malentendidos y corazones rotos. –
- Rey. Me gustas desde que compartimos aula en la universidad. – Me confesó. – sólo que nunca tuve el coraje de hablarte, y en el momento que me atreví hacerlo, porque lo había conversado con Connix, ocurrió lo de mi madre y me tuve que retirar, y perdí toda oportunidad de entablar una conversación contigo. Luego de eso, cuando te volví a ver rondando por ahí en la base y en el aeropuerto, me ilusioné, pensando que el destino me estaba dando una segunda oportunidad y que indudablemente tenía que aprovecharla. Pero cuando tuve el valor de invitarte a salir de nuevo fue demasiado tarde, me enteré de que habías renunciado a tu puesto. Pero ahora, cuando te vi esa mañana, volvió esa esperanza que había perdido, y desenterraste todos esos sentimientos que había tenía guardados hace años. - Curvó la comisura de sus labios. -Sigues igual de hermosa como aquel día que pisaste por primera vez la sala que iban a impartir cálculo. –
Me quedé sin habla, dejándome mariposas en el estómago con la confesión de amor que me había hecho Ben. Al pobre muchacho le gustaba desde hacía tanto tiempo, pero el maldito destino nunca le quiso dar la oportunidad a reunirse conmigo hasta ahora.
-Bueno… Ahora que sabes lo obvio que quiero, me gustaría saber qué quieres tú. -
Ben se me quedó mirando fijo atento a mi respuesta, sin embargo, las palabras no me salían, estaba muy anonadada con todo esto y… emocionada. Quería gritarle que también me gustaba, y que de verdad me sentía a gusto a su lado como nunca lo había sentido con alguien, pero las palabras estaban todavía atoradas en mi garganta.
Tenía que salir rápido de este trance, no quería que malinterpretara mi silencio, y se sintiera incómodo con su declaración, dejando su ego por los suelos. No se lo merecía.
-Bueno- Se aclaro la garganta- Entenderé si no era lo que estabas…-
-También me gustas- Lo interrumpí- Y también quiero intentar algo serio contigo. -
- ¿De verdad? – Me decía con duda.
-Sí.- Sonreí-No sé qué me hiciste Ben Solo, pero me hechizaste después de nuestra salida al supermercado. -Bromeé.
- ¿Segura que no es para que quede como un idiota delante de ti después de esa confesión? – seguía con rostro serio.
-¡Por supuesto que no!. -refuté indignada. – No soy esa clase de persona. De verdad me gustas. Es más, hace unos días atrás me estaba cuestionando el por qué nunca me animé a conocer más gente en la universidad, si hubiera sido así, creo que desde hacía mucho ya seríamos novios. – Me sonrojé por ese último comentario demás.
Al moreno nunca lo vi sonreír de aquella manera como lo estaba haciendo ahora mismo, con una sonrisa felicidad pura. Al fin el destino le cumplía el deseo de tenerme a su lado. Y a mí, alguien con quien poder entregarle lo mejor de mí a la persona correcta y tener una pizca de alegría que desde el accidente me hacía falta.
-Es bueno escucharlo-
-Falta una hora todavía para que sea año nuevo- cambié de tema porque me puse muy nerviosa- podríamos esperar en el lugar donde nos llevaste Ben, quizás desde allá se vean los fuegos artificiales –
-Buena idea, no se me hubiera ocurrido- se levantó de la silla. – Vine en camioneta, así que llegaremos rápido. –
-Genial- me levanté también.
Empecé mi caminar para dirigirme a mi habitación y buscar de una chaqueta, pero cuando pasé por al lado del pelinegro, me tomó por sorpresa su gentil agarre a mi brazo para detener mi andar.
Me estremeció su tacto, esto era nuevo. Tuve que levantar mi mentón para cruzar nuestras miradas, ya que el muchacho era bastante más alto que yo, y cuando recorrí aquel camino con mis ojos para encontrarme con los de él, no conseguí evitar el hipnotismo de esos bellos orbes oscuros inconfundibles que tenía el moreno al instante que se encontraron.
Comenzó a extasiarme su respirar y rogar a mi boca que le diera una segunda probada de ese exquisito sabor que tenía Ben en sus labios que tanto habían extrañado y deseado en su ausencia. Pero, el joven Solo fue el primero en no reprimirse el recordar de aquella primera vez que unimos nuestras bocas, superando con creces el sentir que nos produjo nuestro primer beso en aquel amanecer dentro de su camioneta frente mi edificio.
Pensé que había olvidado el cómo se debía proceder cuando se presentaba este tipo de suceso, pero se me dio de manera natural, y por mera inercia fui directo a su cuello para rodearlo con mis brazos, atreviéndome de paso de acariciar sus hermosas hebras azabache que tapaban las grandes orejas de un Ben Solo que desde la universidad lo tenía loco.
Y el moreno no se quedó atrás, pues pasó de un agarre firme de mi cintura a rodear mi zona lumbar con sus brazos, para acortar mucho más nuestra distancia y empezar transmitir a través de nuestro calor por el contacto que nos correspondíamos.
Me encantaba todo esto. Las mariposas, las risas, nuestras estupideces, lo que me hacía sentir con un dulce beso, y sobre todo nuestra conexión inexplicable. Verdaderamente era una sensación única, no sabía cómo lo hacía para que con sólo una caricia y un beso lograra que me encantara más el piloto, otorgándome la absoluta razón de haber tomado la decisión correcta al darme una oportunidad de comenzar algo sincero con él.
Pero perdí el control de la situación, cuando por instinto mordí levemente su labio luego de separarnos y respirar por esa placentera unión de las líneas que figuraban una sonrisa.
Se me asomó la vergüenza al instante. Sinceramente no sabía de dónde había salido ese comportamiento que no correspondía por ahora. Quizás para en unas semanas, o unos días más si es que no me aguantaba, o no nos resistíamos para aquel entonces.
Aunque, al segundo después que volví a visualizar esos hermosos iris ámbar, no encontré un negativo por parte de él, más bien un breve asombro con una sonrisa nerviosa.
-Lo siento- Me distancié más de él- Mejor… ¿Nos vamos?
-Vamos- me contestó con una sonrisa dulce.
¡Hola! Aquí les dejo un nuevo capítulo.
Hola! Aquí les dejo un nuevo capítulo.
Ojalá les haya gustado!
Lamentablemente el próximo será el último, pero tengo pensado continuarlo en un fic aparte, por si quieren saber más que pasó con esta parejita y su diario vivir.
Eso ps! :3 saludos! Nos leemos.
Los personajes no me pertenecen.
