"Jefe en pañales" no me pertenece, yo escribo por mera diversión.
Timothy juraba y trataba de convencerse a sí mismo que la decisión de poner distancia entre Theodore y él era lo mejor, la única solución a aquella extraña situación en la que el universo les había puesto al hacerles destinados.
Los primeros días después de su partida a Chicago no fueron fáciles, sentía como el vínculo le provocaba distintos síntomas que iban desde pequeños dolores de cabeza, leve fatiga y breves lapsos de tiempo en los que la melancolía le embargaba, y Tim por más que tratara de negarlo sabía que todo eso se debía a que estaba lejos de la persona que era su destinada, su cuerpo resentía como el vínculo invisible entre los dos empezaba a debilitarse debido a la distancia que él mismo decidió poner.
Era como estar enfermo, pero a diferencia de cualquier otra enfermedad, la única cura a sus malestares era regresar a casa, volver al lado de su hermano. Sin embargo, por más que se sintiera triste y débil no lo haría.
Su mente rechazaba la idea de aceptar que Lindsey y él son destinados porque no estaba bien. El universo estaba mal.
En primera porque Theodore era un niño y no solo eso, sino que fueron criados como hermanos y Leslie no podía verle de otra forma, para él solo era su pequeño y adorado hermano, en su cabeza no cabía la posibilidad de en algún futuro aceptar esa realidad, la seguiría negando fervientemente hasta la tumba.
Pero pronto aprendió que el universo trabaja de maneras misteriosas.
Porque siendo él ya un recién graduado de la universidad fue que la realidad le golpeó con fuerza.
Por fin había vuelto a casa tras terminar sus estudios y sus padres le acompañaban ya que los tres habían regresado juntos de su graduación.
Cuando Timothy entró a la casa fue recibido por sus abuelos que le lanzaban confeti y serpentinas mientras gritaban efusivamente: "Felicidades".
-¡Gigi! ¡Abuelo Ed!- dijo con felicidad al ver a sus dos abuelos ahí, los abrazó de inmediato siendo correspondido por los dos alphas.
-¿Cómo está mi recién graduado nieto?- dijo la alpha pellizcándole las mejillas, el omega rio divertido.
-Basta Gigi, me hace cosquillas.- la mujer le soltó y entonces pudo ver con más detenimiento el interior de la casa: había sido decorada para su llegada, un enorme cartel con la palabra "Felicidades" estaba colgando del techo al igual que más serpentinas y un par de globos con dibujos referentes a su graduación.
Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro en respuesta, estaba conmovido por tan cálida bienvenida.
-Muchas gracias, les extrañé mucho.- comentó mirando a cada uno de los adultos ahí presentes.-¿Pero cómo hicieron para inflar tantos globos?
Preguntó con curiosidad a la vez que pateaba un par de globos que estaban en el suelo.
-Yo les ayudé a inflar los globos.- dijo una grave y familiar voz a sus espaldas.
El corazón de Tim saltó fuertemente de felicidad al escuchar a su hermano, después de cinco años en los que pareciera que ambos se estuvieron evitando a toda costa al convivir lo menos posible; el castaño se giró sonriente para verle y hablarle, después de todo, le extrañó demasiado, sin embargo, al dar media vuelta para posar su mirada en el menor pronto los latidos de su corazón se aceleraron debido a otro sentimiento.
Porque a pesar de haber visto varias veces a Theodore durante esos años y verle crecer, no pudo evitar la sorpresa que sintió cuando sus ojos se encontraron con la silueta de un hombre alto y de hombros anchos.
Lindsey había dejado de ser el adorable niño junto al que creció para pasar a ser ahora un atractivo alpha que le miraba con sus inconfundibles ojos verdes.
El omega enmudeció de la impresión, incapaz de hablar al estar frente al rubio que con paso lento se aproximaba a él. Timothy no pudo despegar la vista de él ni aunque quisiera, y no era que las feromonas fueran un factor en eso, él sabía que Theodore desde hace años no liberaba sus feromonas bajo ninguna circunstancia así que si no podía quitarle la mirada de encima se debía al puro magnetismo natural del blondo.
No supo qué tanto tiempo se quedó mirando conmocionado al otro hasta que este por fin se halló enfrente suyo. Theodore sonrió ladinamente, gesto que adquirió en aquellos años volviéndose en algo muy característico en él, y Tim se sintió derretir ante aquella sonrisa.
Vio a su "hermano" suspirar, para luego, cambiar su expresión altanera a una que demostraba lo feliz que estaba de verle.
-Felicidades Leslie.- dijo con clara intención de molestarle un poco, como solía hacer antes. El omega se sorprendió no solo porque parecía que Thedore trataba de hablarle como de antaño, sino también porque teniendo al otro de frente y tan cerca pudo notar cuánto había crecido el rubio en ese tiempo, la pubertad bendecía a unos cuantos cuando llegaba y uno de esos afortunados sin duda fue Lindsey.
Su voz se volvió más grave incluso que la suya, sus rasgos se convirtieron en los de un adulto joven dejando atrás la adolescencia, sus hombros y espalda se volvieron más anchos mientras que su cintura se volvió angosta haciendo que el castaño se preguntará si acaso se ejercitaba; y sin duda alguna había dado el estirón, le ganaba por una cabeza haciendo que Tim se viera obligado a levantar la mirada para verle a los ojos, los cuales ahora no eran tan grandes como antes ni le observaban con aquel brillo de emoción que solían tener, ahora tenían una mirada más seria y decidida otorgándole un encanto más maduro, el encanto de un alpha sin duda alguna.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando, de pronto, sintió al blondo rodearlo en un abrazo sorprendiendose al instante.
¿Desde cuando era tan consciente del cuerpo de alguien más cuando le abrazaban? ¿O solo era consciente de los fuertes brazos que le rodeaban y el pecho en el que su cabeza fue apoyada porque le pertenecían a Theodore?
Tim se regañó a sí mismo, pues él era el único que parecía estar perdiendo la calma, lo sabía ya que los latidos de su hermano adoptivo no se alteraron como los suyos.
Espera, ¿hermano adoptivo? ¿Desde cuando se refería así a Lindsey? ¿Porque parecía que su mente le recordaba ese detalle tratando de hacerle ver que su repentina atracción por el alpha no estaba mal, que quizás el universo no se había equivocado de juntarlos?
Comenzaba a marearse de tanto pensar, más escuchar la voz del otro le ayudó a calmarse.
-Te extrañé mucho, ¿lo sabías?- su voz salió en un susurro provocando que el omega hallará la situación bastante íntima.
Necesitaba salir de ahí, separarse pronto de Theodore y en su cabeza solo había una forma de hacerlo.
"Theo, perdón por tener que hacer esto" pensó Tim para, a continuación, actuar.
Soltó un fuerte estornudo, el rubio de inmediato se apartó de él al sentir como le estornudó encima, se miró la camisa y después miró con perplejidad a Timothy, era obvio que no se esperaba eso, porque eso no debía de ocurrir en primer lugar.
El castaño fingió inocencia y se llevó una mano a la nariz para limpiarse.
-Lo siento mucho, Lindsey. Me siento algo mareado, creo que iré a mi habitación.- comentó, la desilusión se reflejó en los rostros de sus padres y abuelos que habían esperado poder celebrar ese día. Sintiéndose culpable por arruinarles los planes, les miró apenado.-Perdón por esto.
Sus padres le miraron comprensivos.
-No importa cielo, ve a tu cuarto a descansar, cuando te sientas mejor baja a comer con nosotros.- le dijo Janice animandolo a subir al segundo piso, el omega asintió.
-Gracias.- con paso lento, para fingir que realmente se sentía mareado, se dirigió a las escaleras y comenzó a subir. Mandó una última mirada a la sala de estar donde su familia le seguía mirando, pero cuando posó su vista en Theodore vio en este una mirada indescifrable, una que provocó que un escalofrío le recorriera de la cabeza a los pies.
Apartó la mirada y subió corriendo los últimos escalones, todo mientras los irises esmeraldas aún le observaban con intensidad.
Timothy sabía que habían cosas más importantes por las que preocuparse como conseguir pronto un empleo, ahorrar suficiente dinero e irse de la casa de sus padres, pero no, en este momento estaba más preocupado por caer en cuenta de la realidad: comenzaba a sentirse irremediablemente atraído por Lindsey.
La última semana desde que llegó a casa no había dejado de pensar un solo momento en que esa era la verdad, la distancia nunca fue la solución al asunto de ser destinados, ilusamente había pensado que cuanto menos interactuaran y pasaran tiempo juntos jamás podrían desarrollar sentimientos románticos hacia el otro, pero no fue así. Se había equivocado completamente, al contrario de lo que pensó, la distancia solo ayudó a que Tim por fin dejara de ver como su hermano menor al otro al ya no pasar el tiempo con él, ahora era terriblemente consciente de que no les unía un lazo sanguíneo y por lo tanto no estaba mal sentirse atraído por el rubio. Sin embargo, él no lo creía así.
Durante las noches aquel pensamiento le impedía dormir y estar bien consigo mismo, le hacía dar vueltas en la cama debatiéndose que estaba bien y que estaba mal.
Irónicamente le había salido el tiro por la culata.
Y por lo mismo de que ya no podía más con el tren de sus pensamientos y necesitaba hablarlo con alguien desesperadamente antes de volverse loco y explotar, era que en ese momento se hallaba con su amigo beta, Danny Petrosky.
Desde que se presentó como un omega y su sentido del olfato no le permitía estar cómodo alrededor de otros omegas o alphas, Tim había aprendido que se sentía realmente a gusto al lado de betas, debido a que estos no producen feromonas. Por eso estaba inmensamente agradecido de que su mejor amigo fuera un beta, aunque la única desventaja de eso era que no podía contarle todos sus problemas de omega ya que Danny probablemente no los entendería, pero fuera de eso sabía que podía contarle cualquier otra cosa, como justo haría ahora.
Ambos castaños se encontraban en el parque, en algún lugar alejado de las demás personas pues Tim no quería que nadie escuchara, ni siquiera accidentalmente, lo próximo que le confesaría a su amigo.
El omega se removía incómodo en su sitio mientras oía al otro parlotear emocionado sobre el auto que acababa de reparar, inhalo y exhalo para luego interrumpirlo.
-H-Hey Danny…- habló dudoso, para su suerte el pecoso se calló y le volteó a ver.
-¿Pasa algo, Tim?- cuestionó preocupado, estaba acostumbrado a que cuando se veían hablaran sin cesar, pero ese día en especial notaba al otro afligido por algo.
Tim suspiró antes de responder.
-Danny, hay algo que me preocupa, pero no se lo puedo contar a cualquiera, sé que puedo decírtelo, pero antes necesito que me prometas que no se lo dirás a nadie más bajo ninguna circunstancia.- Tim habló con seriedad, vio al beta asentir con rapidez.
-Por supuesto Tim, me llevaré lo que sea que vayas a decir a la tumba, ni siquiera los espías que vigilan a mi familia lo sabrán.- dijo con su usual actitud, más sus palabras no tranquilizaron a Leslie, al contrario.
-No, Danny. Esto es en serio, prometeme que nadie más lo sabrá, prométemelo.- le dijo con leve desesperación, casi había súplica en su voz, detalle suficiente para que Danny entendiera que lo que sea que estuviera preocupando a Tim lo tenía muy mal.
-Esta bien, lo prometo.- alzó sus manos en defensa, luego se sentó en posición de loto y se inclinó hacia su amigo.-Ahora cuenta, soy todo oídos.
El beta sonrió animándole a hablar, el otro castaño desvió la mirada, mientras se pasaba una mano por el cabello con nerviosismo.
-¿Recuerdas a mi hermano Theodore?- preguntó algo indeciso sobre cómo continuar y abordar el tema. Vio a Danny asentir al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.
-¿Cómo olvidarlo? Aún recuerdo cómo me miraba con odio cada que iba a tu casa a jugar.- soltó con burla, le causaba gracia recordar como el pequeño rubio le miraba ceñudo cada que iba a visitar a Tim.
Leslie, a diferencia de él, no rio por el comentario, en cambio, se removió incómodo en su lugar.
-Bueno, pues resulta que él y yo no somos hermanos.- dijo, Danny abrió los ojos con sorpresa ante la revelación.
-¿Tu hermano es adoptado?- cuestionó con asombro, el ojiazul le obligó a bajar la voz.
-Shhh, él no lo sabe y no sé si mis papás piensen decírselo. Por eso no quiero que digas nada.- Danny inclinó la cabeza en confusión tras escucharle.
-¿Y entonces cuál es el problema? Porque siendo sincero, si lo pienso bien es bastante obvio que él es adoptado, así que no entiendo a donde quieres llegar con esto.- dijo en observación. El omega suspiró ya que seguía contarle su predicamento, solo esperaba que Danny comprendiera.
-Bueno, desde siempre he sabido que él es adoptado, pero siempre lo vi y traté como mi hermano porque eso es Theodore para mí.- explicó casi gritando las últimas palabras como si tratara de convencer a alguien, Danny alzó una ceja en confusión ante eso. Leslie tuvo que calmarse antes de proseguir, y una vez lo consiguió, miró fijamente al otro.-¿Has oído sobre los destinados?
-Sí, aunque no lo entiendo del todo.
-Theodore y yo somos destinados.- soltó de golpe, vio como los ojos castaños de su amigo se abrieron con sorpresa, parecía haberse quedado mudo.
Le vio tratar de gesticular hasta que, después de unos cuantos segundos, fue capaz de hablar.
-¿Tú y tu hermano…?- intentó preguntar para asegurarse de que sus oídos no escucharon mal, no obstante, no pudo terminar la pregunta debido a que todavía le era difícil procesar la información, Tim asintió con expresión seria, fue turno del beta para pasarse una mano por el cabello en signo de estupefacción.-Oh, vaya ¿Y tus papás que piensan de eso?
-Nadie lo sabe, creo que ni siquiera Theo lo sabe.- le dijo, y es que Tim estaba seguro de ello, si Lindsey supiera que son destinados ya le hubiera dicho algo al respecto, el rubio tomaba al toro por los cuernos, no perdía el tiempo ni se guardaba nada.-Y no quiero que nadie se entere de eso nunca.
Tras sus palabras permanecieron en silencio, uno que comenzó a incomodar al omega después de algunos segundos.
-¡Di algo, Danny! ¡Tu silencio me preocupa!
-Oh, lo siento, es solo que es mucho para procesar, es decir, soy un beta y por ello no entiendo mucho del asunto de los destinados.- confesó moviendo sus manos y luego rascándose la nuca mientras hablaba.-Pero lo que sí sé es que parece que necesitas ayuda y yo con gusto te la daré, así que dime ¿Que piensas hacer al respecto?
Tim sonrió levemente, sabía que podía contar con él.
-Gracias Danny.- dijo sintiéndose conmovido y aliviado, se tomó un momento para limpiar unas pequeñas lágrimas que se formaron en sus ojos.-Tal y como dije no quiero que nadie más lo descubra, así que necesito algo de ayuda mientras me esté quedando en casa de mis padres. Lo mejor sería irme de ahí pero para eso primero necesito conseguir un trabajo y luego mudarme- comentó analizando su situación al mismo tiempo que se llevaba una mano a la barbilla.-, mientras tanto tengo que actuar naturalmente, simular que no pasa nada y seguir con mi vida como una persona cualquiera.
-Si ese es el caso ¿Por qué no consigues pareja? Digo, es lo más normal en omegas de tu edad.- sugirió Danny como si fuera lo más obvio, el omega quedó sorprendido ante la sugerencia, jamás se hubiera imaginado que su viejo amigo de la infancia sugiriera algo con tanta lógica y conveniente para su situación.
Era una muy buena idea, una que estaba dispuesto a probar.
Hola a todos.
He aquí otro capítulo, espero que no odien demasiado a Tim por este capítulo, mi hermana lo leyó y dijo que lo odia ahora (?)
Como siempre pido perdón por los errores que pasé por alto, de nuevo edite en plena madrugada.
Y en caso de que yo no actualice pronto:
Feliz Navidad y próspero año nuevo uwu
Espero se la pasen bien estas fechas.
Hasta la próxima.
