10.
Cuando Lincoln contó en su casa lo que había sucedido en la escuela, los padres estaban sorprendidos y enojados, pero Lynn miraba con miedo a Lincoln, pues hubiera creído que fue él quien violó a esa niña estando inconsciente como seguía pensando él pudo hacerlo con ella, de no ser porque a la salida de la escuela había visto a ese chico pelirrojo confesar a medias su crimen, además del profesor que lo vio haciendo eso y Clyde también. Con miedo se animó a preguntarle a su hermano.
—¿Chandler era tu amigo?
—No Lynn, ya lo odiaba desde antes, pero ahora lo odio más. Lo que le hizo a Stella no tiene perdón.
Lynn se compadeció de él.
—¿Tú nunca le harías algo así a una chica indefensa, verdad?
—¡Claro que no!
Se veía muy seguro al responderle, por lo que Lynn quería creerle, pero dudaba. No se atrevió a decirle nada más. Clyde que acompañó a su amigo a casa para tranquilizarlo escuchaba a la deportista con cierto temor, que al menos no sospechaba de él lo que le había hecho.
Luna para su suerte no estaba por ahí, sino practicando con su banda. Las gemelas jugaban haciendo sus cosas, aunque de vez en cuando Lana miraba sonrojada a Clyde dándole miraditas que él le devolvía un poco nervioso comprendiendo que estaba coqueteándole, pues se suponía que ellos eran algo así como novios, o eso es lo que la niña pensaba por lo que habían hecho.
Lucy apareció asustando a todos, se veía desanimada, por lo que Lincoln le preguntó.
—¿Qué pasa, Lucy, todavía te duele el estómago?
—Ya no, aunque no puedo quitarme un mal sabor de boca.
—Espero que no tenga que ver con las hemorroides contagiosas de Luna, que a Luan aunque ya se le quitaron, le están dando ascos como a Leni.
Lori pasó hablando por su celular y al ver a Clyde, lo hizo de mal modo, por lo que el chico le dijo a su amigo.
—Bueno, creo que yo ya tengo que irme. Me dices si sabes algo de cómo siguió Stella.
—Está bien, yo te digo.
Clyde salió solo de la casa, cuando de pronto escuchó una explosión dentro del bunker de Lisa, del cual salió volando la tapa de la entrada del mismo, lo que asustó y sorprendió a Clyde preguntándose qué había hecho ahora la pequeña inventora, por lo que curioso fue a acercarse cuando el humo se despejó de la entrada.
La familia seguía en lo suyo, ya acostumbrada a las explosiones que la niña provocaba con sus experimentos, agradeciendo que esta vez no fueran en su cuarto. Clyde entró adentro y vio el lugar iluminado aunque algo desordenado por tubos de ensayo y máquinas que no comprendía para qué servían regadas alrededor.
—¿Lisa, estás bien?
Nadie lo respondió, por lo que caminó más adentro donde frente a lo que quedaba de una mesa que explotó lleno de químicos, estaba una adolorida Lisa muy lastimada y manchada de humo y sustancias extrañas, lo que asustó a Clyde.
—¡Lisa! ¿Qué te pasó?
—Que, quema y, y, y no puedo moverme. El reactivo que estaba haciendo paralizó mi cuerpo cuando explotó y me llené del mismo, además que siento que me quema la piel. Duele.
—¿Hay algo que pueda hacer?
—Ha, has que deje de doler. Necesito un, un, una medicina que haga deje de sentir todo. Arriba, en el cajón bajo ese microscopio.
Clyde encontró las pastillas dentro del cajón, sacó una y se la puso a Lisa en la boca quien con la lengua la tomó y se la pasó sin problemas por lo pequeña que era.
—Necesito, necesito que le hables a alguien a que venga a recogerme y, y me limpie de esta cosa, de preferencia aquí mismo, hay, hay allá una ducha de desinfectante, por favor, ve y diles eso, yo, voy a, voy a…
Y por efecto de la pastilla, Lisa se quedó dormida insensibilizándole el cuerpo a causa de la fórmula. Clyde de verdad preocupado por Lisa, creyó que gastaría mucho tiempo en sacar a la niña y llevarla con su familia, por lo que fue hasta la ducha de desinfectante, donde la abrió y desnudó por completo a la niña para meterla ahí dentro.
La sustancia parecía agua, pero estaba limpiando muy bien los químicos del cuerpo de la pequeña bastante bien. Clyde que no quería ensuciarse, también se había desvestido para entrar con ella y limpiar su cuerpo al inicio sin pensar en nada malo, pero conforme pasaba sus manos por el cuerpo de Lisa para limpiarla, no pudo evitar excitarse.
El cuerpo de Lisa era mucho más pequeño que el de las gemelas, sin ninguna forma, pero su piel expuesta lo estaba estimulando. Le quitó los anteojos y sus diminutos ojos le parecieron tiernos. La niña parecía estar boquiando como si gimiera entre de dolor y el placer al sentir el alivio en su cuerpo. Sus labios pequeños y tan puros hipnotizaron a Clyde.
De pronto ya estaba besándola, invadiendo con su lengua la pequeña boca de la niña, pasándola entre sus dientes y acariciando la campanilla de su garganta. Pensó en hacerle lo que a Lucy, pero comprendió que su pene no cabría por completo en la boca de la pequeña, pero como si se tratara de una muñeca de carne y hueso, Clyde la sentó sobre su miembro donde haciendo que sus pompis se restregaran de arriba hacia abajo con su miembro, encontró el modo de tener un beneficio de ella al mismo tiempo que con sus manos acariciaba sus diminutos senos. Realmente se sentía muy bien y sabían bastante bien como comprobó al comenzar a chuparlos junto con cada centímetro cúbico de toda su piel que recorrió con su lengua.
No tardó en sentir que iba a acabar, por lo que moviendo el cuerpo de Lisa lo puso frente a ella de forma que su corrida le manchara todo su cuerpo. Acercó la punta de su miembro a la boca de Lisa donde ella con su lengua lengüeteó inconscientemente su cabeza para su placer. Lo mejor de todo era que el desinfectante limpiaba muy rápidamente los fluidos del chico por lo que no estaba dejando evidencia de todo lo que hacía, así que sin problema, Clyde usó una de las axilas de Lisa para masturbarse y tras acabar, pronto recobró las fuerzas para volver a hacerlo usando sus piernitas a la vez que restregaba su pene sobre la pequeña vagina de Lisa como había hecho con Lana, volviendo a venirse sobre ella.
Una vez que se sintió satisfecho, vio una cámara de aire, donde al entrar con Lisa en brazos, unos ductos lanzaron ráfagas de aire cálido de desinfección que secaron de inmediato a los dos chicos.
Ya secos y limpios, Clyde se vistió, cubrió a la niña con una bata y la recostó en una camilla, donde ella para su sorpresa comenzó a despertarse, por lo que desorientada miró al chico diciéndole:
—¿Todavía estoy en mi búnker, qué ocurrió?
—Pues… siéndote franco, después que te di la pastilla que me dijiste, te desmayaste, por lo que me asusté y con tal de que estuvieras bien, yo mismo te bañé con el desinfectante, luego te sequé, te puse la bata y te dejé aquí.
Lisa se sonrojó.
—¿Tú me bañaste?
—Pues sí, pero no pienses mal de mí. Sólo te vi como una bebé.
Lisa se ofendió, pero también se sintió aliviada, aunque eso no quitó el que se sintiera avergonzada e incómoda.
—Está bien, sólo un favor. No le digas lo que sucedió a nadie en mi casa, que no quiero preocuparlos y que me regañen por fallar otra vez en mis experimentos o por las molestias que te hice tomar conmigo.
—Por supuesto, te prometo no contarle a nadie de lo que ocurrió aquí, Lisa. Bueno, si no necesitas ya nada, me voy.
—Sí, y gracias por tu auxilio.
—Por nada, fue un placer.
Se inclinó y le dio un beso en la frente lo que sorprendió a Lisa por que se tomara esas confiancitas con ella. Decidió descansar un rato antes de proseguir con sus experimentos. Se llevó una mano a su conejito, pues lo sentía extraño, muy cálido.
Continuará.
Que pasen un buen fin de semana. La página vuelve a funcionar bien, espero puedan leer ya esto y escribir reviews. ¡Los extraño chicos! Contesto los del pasado.
JOnás Nagera: Chandler también tuvo algo de culpa, aunque sí, Clyde fue el que empezó por lo que fue el más responsable. Como te dije, me gustó cómo te quedó. Otra vez muchas gracias.
Viruzpiratanoob: Todas quieren con el Lincoln, que ya hasta parece una regla y me quise subir un poco al tren con eso. Lynn estará más o menos tranquila por ahora, igual está genial la idea que tienes.
