Disclaimer: Yu-Gi-Oh! GX todavía no me pertenece. Si fuera así, nunca habría dejado que 4kids la tocara en primer lugar.
Capítulo 17
Manjoume vs Don Zaloog
La recuperación de Sho se desarrolló de maravilla gracias a las indicaciones dejadas por el profesor Daitoukuji. Si bien al comienzo la profesora Ayukawa vio con cierto recelo su afirmación de que podía recibir cualquier tipo de sangre en las transfusiones sin miedo a que se presentara una respuesta inmunitaria grave, unas pocas pruebas de laboratorio fueron suficientes para demostrar que estaba en lo correcto. El grupo sanguíneo de Sho no había cambiado en lo absoluto, pero de alguna forma su cuerpo parecía asimilar como propia cualquier tipo de sangre sin importar el grupo sanguíneo.
Un resultado por demás interesante, que su vena científica le pedía estudiar. Sin embargo, estaba atada por su contrato laboral sobre llevar a cabo cualquier tipo de investigación externa sobre los casos médicos que se presentaran en la Academia (lo cual incluía, pero no se limitaba, a: agotamiento por uso excesivo de Energía de Duelo, lesiones causadas por daño real en duelo o el ataque repentino de cualquier entidad espiritual relacionada con el Duelo de Monstruos o los Juegos de lo Oscuro). Además de que todos sus reportes médicos eran entregados directamente al director de la rama médica de Corporación Kaiba.
Volviendo a Sho, los primeros días tuvo que ser mantenido en la enfermería, a pesar de que físicamente estaba completamente recuperado, a causa de una repentina hipersensibilidad al sol, como si de pronto hubiera desarrollado un tipo de porfiria. Nada de qué preocuparse en realidad: sólo mareos y dolores de cabeza repentinos si se exponía demasiado al sol. Situación que pareció calmarse tras una semana de reposo. Aun así, la profesora le recomendó el uso de protector solar de factor alto y, de ser posible, usar una sombrilla si el día estaba especialmente soleado para moverse entre la escuela y su dormitorio.
Tras dos semanas, lo único que pareció no poder recuperarse completamente fue su apetito. Los primeros días fue incapaz de ingerir cualquier cosa sin comenzar a sentir nauseas. Ante esa eventualidad, el profesor Daitoukuji recomendó una dieta más rica en hierro, lo cual funcionó y dos semanas después Sho estaba disfrutando de la mayoría de sus comidas sin ninguna complicación.
Por supuesto, cada domingo, sin falta, Sho debía presentarse en la enfermería en ayunas para un examen general y la posterior transfusión de sangre.
En cambios más positivos, si se podía sacar algo bueno de todo eso, estaba el hecho de que sus problemas de vista desaparecieron por completo. Un examen rápido demostró que incluso tenía una visión un poco mejor que el promedio. Sus capacidades físicas parecieron mejorar también. De ser uno de los alumnos con más problemas en educación física, pasó a uno de los más aventajados en cuestión de días.
Por supuesto, aunque el estado de felicidad de sus amigos y el personal por su recuperación era palpable, su hermano no parecía querer perderlo de vista.
—Estoy bien —aseguró Sho por quinta vez, la mañana del domingo en que recibió su tercera transfusión.
El Káiser simplemente lo miró con el ceño fruncido.
—Yo juzgaré eso —dijo.
—En realidad, me corresponde a mí juzgarlo —dijo la profesora Ayukawa con clara molestia. Luego se relajó y agregó con tono más tranquilo—: Sé que estás preocupado, todos temimos que no saldría de eso; pero tienes que confiar en mí. Tu hermano está bien. Te aseguro, si algo no estuviera bien, sería la primera en no permitirle salir de aquí.
Ryo tuvo que darle la razón a la profesora sobre eso. Lo cual no evitó que siguiera enviando correos a su hermano para recordarle seguir su dieta, usar el protector solar, no exponerse demasiado al sol directo y acudir a tiempo a sus citas médicas.
Y claro, cuando no era Ryo quien le estaba recordándole estas cosas, era Judai. Aunque su mente en las últimas semanas estaba dividida en otras preocupaciones. Y no era el único.
La mañana siguiente al ritual exitoso, el profesor Daitoukuji desapareció.
Por más que buscaron, no estaba por ninguna parte en la isla. No solicitó ningún permiso para salir de la escuela, ni dejó cualquier mensaje sobre algún asunto de urgencia (algo que el director aceptó había sucedido algunas veces a causa de su trabajo como alquimista) y todas sus cosas estaban en su habitación, como si jamás se hubiera ido. Sin embargo, no había ningún rastro de su presencia, algo confirmado por Judai cuando envió a sus héroes a buscarlo por toda la isla. Era como si se hubiera esfumado de la faz de la Tierra.
Esto de inmediato hizo saltar todas las alarmas. ¿Podría ser posible que se hubiera encontrado con otro de los Asesinos? Parecía poco probable, ya que las llaves espirituales no avisaron al resto de los guardianes como ocurrió en los ataques anteriores. Que lo hubieran secuestrado y tomado la llave tampoco era posible. Las llaves debían ser ganadas en un duelo una vez que estaban en posesión de su guardián.
—Es muy sospechoso —dijo Yubel la tercera vez que Judai intentó dar con cualquier pista de su paradero en la isla.
—¿Piensas que pudo haberse marchado voluntariamente? Eso no tiene sentido.
—Es un alquimista mucho más hábil de lo que la mayoría le da crédito, por algo lo contrataron para ser el profesor en esta escuela. No sería imposible para él.
Judai no quería creer en la posibilidad. Es decir, el profesor Daitoukuji le enseñó mucho, incluso yendo tan lejos como para asegurar que era el más indicado para heredar todo su conocimiento sobre la alquimia. De no ser por él habrían perdido a Sho, o se habría convertido en un monstruo. Él no podía…
Pero, dentro de él, la duda estaba plantada. ¿Por qué desaparecer de la nada? ¿Por qué no había ningún rastro de su presencia? Incluso si estuviera muerto algo habría quedado.
Así pasó todo un mes desde que el último asesino atacó, sin rastro alguno de que otro fuera a aparecer pronto. Todo en la Academia pareció volver a la normalidad, bueno casi todo. Un profesor suplente ocupó las clases de Daitoukuji, y extrañamente Chronos parecía menos propenso a meterse con los Osiris. Además, había dejado de intentar que Judai avanzara a Ra amarillo.
Por supuesto, la calma no podía durar tanto tiempo.
El siguiente ataque de un Asesino comenzó de forma poco convencional: con un robo de cartas.
Mientras Judai y sus amigos pasaban un rato agradable en las aguas termales de la Isla, alguien se coló en la habitación de Manjoume. Cuando llegó a su pieza unas horas después, encontró todas sus cosas regadas por la habitación. La cama estaba desecha y los cajones de los muebles fuera de lugar. Todo parecía indicar que alguien muy desesperado había estado buscando algo. Sin embargo, no había señales de que la puerta hubiera sido forzada, y entrar por la ventana de un tercer piso sin balcones habría sido muy difícil.
Por supuesto, de inmediato la seguridad del campus fue llamada y se comenzó una investigación. Nunca algo como eso había sucedido en la Academia. Especialmente porque, tras una inspección minuciosa, Jun se dio cuenta que lo único que faltaba eran sus cartas. Específicamente su mazo y la mayor parte de su "baúl". Las únicas cartas que el ladrón pareció omitir fueron las que guardaba en una pequeña caja de madera en el fondo de su armario. No eran cartas nuevas o especialmente raras. De hecho, la mayoría de ellas, especialmente los monstruos, se consideraban débiles y sin uso. Cualquier otro duelista se habría desechó de ellas mucho tiempo atrás. Para Jun eran importantes al ser las primeras cartas que tuvo en su vida.
Sospechando que podía ser algo más que un simple robo, de inmediato solicitó la presencia del resto de los guardianes, así que el profesor Chronos despidió a la seguridad del campus momentáneamente para poder discutir la situación.
—Un poco descuidado salir de tu habitación sin tu mazo —dijo Káiser. Desde el incidente con Sho parecía estar un poco más paranoico respecto a los Asesinos.
Los otros, en especial Asuka, lo entendían. Incluso cuando ganó el duelo, casi había perdido a Sho. Y con la desaparición del profesor Daitoukuji había muchos más motivos para estar alerta.
—No iba a llevar mi mazo a las aguas termales, se habría arruinado por la humedad.
Káiser podía entender eso, pero aun así no parecía estar menos dispuesto a perdonar un descuido tan evidente cuando aún había tres Asesinos acechando la Academia.
—Aun así, fue algo descuidado de su parte, Signore Manjoume.
Judai estaba muy serio, observando la habitación en busca de cualquier pista.
—Hay un rastro aquí —dijo.
Yubel apareció a su lado y asintió.
—Magia de Sombras —gruñó el espíritu antes de desaparecer.
—Entonces, fue obra de un Asesino —dijo Jun.
—Sin duda fue un trabajo profesional —una voz proveniente de la puerta llamó la atención de todos.
Allí había un hombre vestido con un atuendo de detective, que en realidad parecía un mal disfraz de Sherlock Holmes. Destacaba su ojo derecho, el cual estaba cubierto por lo que parecía ser un parche de oro con un ojo de Wdjat grabado.
—¿Profesional? —preguntó Asuka frunciendo el ceño—. La habitación está destrozada.
—No se fije en los pequeños detalles, señorita.
El hombre dio unos pasos para ingresar en la habitación. El profesor Chronos de inmediato se adelantó para quedar entre el hombre y sus alumnos.
—Disculpe, signore, pero sólo el personal de la Academia tiene acceso a la escena del crimen.
—No se preocupe, subdirector, tengo un pase. —El hombre metió la mano en el bolsillo interno de su chaqueta y sacó una hoja doblada en cuatro partes, además de una placa y una identificación policiaca—. Soy el Inspector Megure, director de la unidad de investigación de robo y fraudes relacionados con el duelo en la policía Central de la Prefectura de Okinawa. Fui llamado aquí a causa de un robo de cartas raras y valiosas.
El profesor Chronos tomó la hoja y comenzó a inspeccionarla con ojo crítico. Mientras tanto, el llamado inspector se adentró más en la habitación y comenzó a buscar pistas por el lugar con una lupa.
—Es curioso —dijo Daichi con actitud suspicaz—. Aunque la Academia cae dentro de la jurisdicción de Okinawa, el robo fue denunciado hace menos de dos horas. ¿Cómo tuvo tiempo para llegar aquí tan pronto?
—En helicóptero, joven. Nos tomamos muy en serio el robo de cartas.
—¿No se supone que la seguridad privada del Campus es la encargada de cualquier investigación dentro de la Isla? —continuó Daichi.
—Es la primera vez que sucede algo como esto. La seguridad del campus no tiene experiencia para tratar con algo como esto.
Jun frunció el ceño al notar la forma sospechosa en la que Judai veía al extraño inspector.
—Difícil de creer —dijo con el mismo tono inquisitivo que Daichi—, si consideramos que la Corporación Kaiba e Ilusiones Industriales son los principales patrocinadores de la Academia. No creo que Seto Kaiba deje la seguridad del campus en manos de gente poco capacitada.
—Sé que papá no lo hace —agregó Judai.
—Momento, signore Megure —interrumpió Chronos—. Mi firma está en este papel y no recuerdo haber firmado ninguna autorización para una investigación externa.
El inspector Megure de inmediato fue a tomar el papel, más bien lo arrebató de las manos de Chronos.
—¿No lo recuerda, subdirector? Fue justo hace treinta minutos, cuando nos encontramos en el helipuerto.
—El profesor Chronos lleva aquí una hora —aclaró Daichi.
—No, estoy seguro de que nos vimos en el muelle…
—Me llama la atención una cosa, inspector Megure —dijo Judai—. El parche de su ojo se siente extraño.
—No sé de qué hablas, chico —se apresuró a responder el inspector.
—Se siente como magia —siguió Judai—. Exactamente igual que el rastro que detecté por toda la habitación.
El inspector rio nerviosamente al notar las miradas suspicaces de todos los presentes sobre él.
—Pero eso no es todo —continuó Judai—. Hay algo peculiar en su aura. No se siente humana, parece más como de un espíritu. Un espíritu de duelo para ser preciso.
—Debes estar equivocado, chico. Tal vez no has estado durmiendo bien. El cansancio puede alterar los sentidos.
—¿Está seguro? —volvió a preguntar Judai.
En un segundo, el inspector Megure sacó algo se su bolsillo, lo arrojó al suelo y de inmediato una luz muy brillante cegó a todos en la habitación.
Cuando la luz se disipó, los guardianes notaron que sus llaves espirituales no estaban.
—Supongo que no sabe que debe ganarlas en un duelo —dijo Judai—. Vamos, Jun.
Manjoume asintió y los dos se echaron a correr. El resto tardó un poco más en recuperarse, pero en seguida fueron tras de ellos.
—¿Sabes dónde está? —preguntó Jun al tiempo que ajustaba su viejo mazo en la ranura de su disco de duelos.
—Kuriboh Alado ya tiene su rastro. —Al instante el espíritu se materializó frente a ellos—. Puede sentir la Magia de las Sombras en cualquier lugar de la isla. Además, las llaves espirituales no le sirven fuera de la Academia. Sería un tonto si se fuera.
—Así que irá al edificio principal —dedujo Jun. Según la explicación del director, la puerta espiritual estaba en unas ruinas subterráneas en el subsuelo de la isla, las cuales sólo eran accesibles a través de los sótanos del edificio principal, así que el intruso forzosamente tenía que dirigirse allí si pretendía usar las llaves.
—Ya tengo la entrada cubierta —aseguró Judai.
Diez minutos después, llegaron a las puertas principales de la Academia. El "Inspector Megure" estaba allí. Su respiración estaba agitada y se había desechó de su mal disfraz de detective. Ahora usaba lo que parecía ser un uniforme de algún tipo de fuerza especial. Frente a él, Avian, Burstinatrix y Clayman custodiaban las puertas y no parecían inmutarse por las dos pistolas del "inspector".
—Vaya, inspector, parece que tiene problemas —dijo Judai.
—Tal vez te subestime, chico —dijo el hombre.
Jun dio un paso adelante activando su disco de duelo.
—¿Eres suicida, niño? —preguntó—. No puedes enfrentarme sin tu mazo.
—Tengo un mazo —espetó Jun.
—¿Esas cartas basura? En serio, niño, esto no es un duelo de preescolar.
El resto de los guardianes llegaron en ese momento.
—¡Signore Manjoume! —gritó Chronos—. Permita que me ocupe de esto.
—Él robó mis cartas —replicó Jun—. Voy a recuperarlas.
—Es mi trabajo como pro…
—Profesor Chronos —lo interrumpió Judai—. Esto es un duelo de honor. Jun debe ocuparse. Además, él no perdería contra un estafador como… como sea que se llame realmente este espíritu.
El profesor apretó los puños, pero no tuvo más remedio que echarse para atrás.
—No pierda, signore Majoume. Demuestre porque es parte de Obelisco.
Jun asintió.
—¿Por qué lucharía contigo, niño? —preguntó el "inspector"—. Ya tengo todas las llaves.
—Son inútiles si no las ganas en un duelo,
El hombre frunció el ceño.
—Muy bien. —Al instante sus pistolas se transformaron en un disco de duelo—. Debo advertirte que jamás he perdido. Yo, Don Zaloog, líder de los Escorpiones Oscuros, te derrotare y finalmente conseguiré mi libertad.
Manjoume enarcó una ceja, pero no dijo nada.
—¡Duelo! —gritaron ambos.
Don Zaloog: 4000 — Manjoume: 4000.
—Tomo el primer turno —dijo Don Zaloog—. Robo. Oh, excelente. Primero coloco un monstruo y tres cartas boca abajo. Termino.
—¿De verdad Jun podrá ganar con esas cartas? —preguntó Daichi. Por lo que había visto, estaba jugando con cartas que tenían al menos ocho años de antigüedad, quizás más, y muchas de ellas no eran consideradas siquiera buenas.
Judai mostró una sonrisa confiada.
—Por supuesto. Jun es uno de los mejores duelistas que he conocido. No tengo dudas de que podrá ganar con cualquier carta.
—Es mi turno, robo —continuó Jun—. Invoco a "Inpachi de Carbón" en modo de ataque (ATK 100 / DEF 2100).
Al instante la tierra tembló cuando un gigantesco autómata creado con los restos de madera completamente chamuscada apareció sentado detrás de Jun. La criatura se puso de pie, tambaleándose, como si en cualquier momento se fuera a caer aplastando a su duelista.
—Vamos, niño, ¿de verdad? ¿Juegas un monstruo que obviamente es para defenderte en ataque? Esto será más fácil de lo que pensé.
—Activo la carta mágica "Escudo y Espada" —siguió Jun sin dejar que las palabras del enemigo lo provocaran—. Hasta el final de este turno, el ataque y la defensa originales de todos los monstruos boca arriba se invierten, así que los 100 puntos de ataque de mi monstruo se convierten en 2100. —A pesar de su aspecto frágil el monstruo de Manjoume se irguió con mucha más seguridad que antes—. Muy bien, fase de batalla. ¡"Inpachi de Carbón" destruye a su monstruo boca abajo!
La enorme mole de madera ennegrecida alzó su puño y luego lo dejó caer sobre la carta de monstruo boca abajo, levantando una nube de polvo y cenizas en el proceso. De entre el polvo, se escuchó el chillido adolorido de una criatura y el sonido de la explosión de un holograma.
—Acabas de destruir a "Sangan" —aclaró Don Zaloog mostrando la carta una vez que el polvo volvió a asentarse—. Cuando este monstruo es enviado del campo al cementerio, puedo buscar un monstruo con 1500 o menos puntos de ataque y agregarlo a mi mano. Así que me agrego a mí mismo.
Mostró una carta que claramente lo tenía a él impreso en la ilustración.
—Coloco dos cartas —continuó Jun—. Después, activo la carta mágica continua "Derrumbamiento del Suelo": esta carta me permite seleccionar dos zonas de monstruo desocupadas, y dichas zonas no podrán ser usadas para invocar o colocar ningún monstruo mientras esté boca arriba en el campo. Elijo las dos zonas de los extremos izquierdo y derecho de tu campo. —Al instante el piso a ambos lados de Don Zaloog comenzó a temblar antes que dos enormes socavones se abrieran en la tierra—. Con eso terminó mi turno y el efecto de "Escudo y Espada" termina.
El monstruo de Jun volvió a tener sólo 100 puntos de ataque.
Don Zaloog: 4000 — Manjoume: 4000.
—Impresionante, niño, de verdad. Pero mis puntos de vida están intactos y me has dejado un enorme blanco al que atacar. Es mi turno, robo. Y ahora, por extraño que se escuche, me invoco a mí mismo.
—¡Activo la carta trama, "Trío Ojama"! —le interrumpió Jun antes de que pudiera poner su carta en la ranura del disco—. Esta carta Invoca de Modo Especial 3 "Fichas de Ojama" (Tipo Bestia/LUZ/Nivel 2/ATK 0/DEF 1000) en Posición de Defensa en tu campo.
Tres extrañas criaturas de aspecto deforme, de colores amarillo, negro y verde, ocuparon el campo del oponente. Los seres de aspecto extraño comenzaron a bailar alrededor de Don Zaloog de forma burlona.
—¡Bien, signore Manjoume! Selló todas sus zonas de monstruos.
—¡Más bien me ha obsequiado tres monstruos para poder sacrificar! —se burló Don Zaloog.
—¿De verdad piensas que cometería ese error de novato? —espetó Jun—. Las "Fichas Ojama" no pueden ser usadas para una Invocación por Sacrificio.
—¡Bien! —exclamó Daichi.
—Todavía no —le cortó Judai.
Tanto Asuka como Káiser estaban viendo las cartas tapadas de Don Zaloog, intuyendo como Judai que había algo más allí.
—Dos espacios son todo lo que necesito por ahora —dijo Don Zaloog.
Jun no mostró expresión alguna en su rostro.
—Desde mi campo, activo la carta Mágica de Juego Rápido "Tifón del Espacio Místico". Con esto me deshago de tu molesta carta mágica.
Un remolino de agua, viento y relámpagos rodeó a ambos jugadores. Cuando se disipó, la carta continua de Jun se había ido y el suelo a los lados de Don Zaloog estaba intacto de nuevo.
—Ahora sí, me invoco a mí mismo. —Al instante un segundo Don Zaloog (ATK 1400 / DEF 1500) apareció en el campo frente al falso inspector. Lo único que los diferenciaba era que este tenía un parche común y corriendo donde el otro tenía el parche de oro.
—Esto debe ser lo más surrealista que he visto —se quejó Asuka.
—Ya te acostumbraras —respondió Judai encogiéndose de hombros.
—¿De verdad? —preguntó Daichi por su parte—. Vampiros, una mujer volviéndose tigre —se sonrojó al decir eso— y apuestas de almas.
—Un tipo invocándose a sí mismo al campo definitivamente les gana —confirmó Asuka.
El duelo prosiguió al margen de su conversación:
—Ahora, ¿por qué sólo yo debería divertirme? Es hora de traer a uno de mis camaradas. Activo la carta mágica "Reunión de los Escorpiones Oscuros". Esta carta me permite invocar cualquier cantidad de monstruos "Escorpión Oscuro" con nombres diferentes que tenga en mi mano, siempre y cuando yo mismo esté en el campo. Invoco a mi leal amigo, "Escorpión Oscuro - Gorg el Fuerte" (ATK 1800/DEF 1500). —Al instante un enorme y musculoso hombre calvo, con una cicatriz enorme que cruzaba sobre su ojo derecho, se materializo en el campo. Traía consigo una enorme maza medieval, además de vestir un uniforme similar al de Don Zaloog.
Don Zaloog parecía muy satisfecho de sí mismo y miró a Manjoume con una sonrisa confiada en el rostro.
—Si quieres rendirte, niño, ahora es un muy buen momento. Eso te ahorrara dolor.
—Jamás he retrocedido en un duelo —declaró Jun con convicción.
—Bien, te lo advertí, niño. —El parche de oro en su ojo comenzó a brillar.
Judai frunció el ceño.
—Yubel —dijo.
—Lo protegeré lo más que pueda —respondió el espíritu—. Pero recuerda: mi principal misión siempre será protegerte a ti.
Judai asintió.
—Eso es suficiente —dijo.
—Gorg, destruye a su monstruo. —El sujeto enorme y calvo colocó su maza en posición de ataque y corrió en dirección al Inpachi. A pesar de su tamaño, fue capaz de tomar un gran impulso y saltó lo suficientemente alto como para golpear a la enorme mole de carbón en la cabeza. El gigantesco autómata se tambaleó unos momentos, para posteriormente derrumbarse en pedazos.
Una nube de polvo y cenizas se levantó cuando Inpachi cayó al suelo sepultando a su propio dueño. Cuando se disipó, Manjoume estaba allí apenas de pie, con la ropa rasgada y con claros rasguños y moretones por todas partes. Sus puntos de vida cayeron a 2300.
—Impresionante, niño —elogio Don Zaloog—. Sobreviste.
Jun giró hacia atrás levemente. Pudo ver a Yubel detrás de Judai, con su mano extendida en su dirección, todavía brillando con su magia. Judai asintió, indicándole que lo tenía cubierto.
—Activo la trampa continua "Goblin Robando" —prosiguió Don Zaloog—. Con esta carta, cuando uno de mis monstruos te inflige daño de batalla, debes descartar la carta superior de tu mazo. Además, como recibiste daño de batalla por el ataque de Gorg, se dispara su efecto: puedo elegir entre dos opciones, y elijo la segunda, con lo que otra carta de la cima de tu deck se va al cementerio.
Manjoume envió ambas cartas al cementerio sin mostrar expresión alguna en su rostro.
—Todavía no termino, ordenó a mi homologo atacar tus puntos de vida directamente. —El Don Zaloog en el campo, sin ceremonia alguna, alzó ambas pistolas y disparó a quemarropa. Manjoume recibió ambos disparos en el pecho y cayó hacia atrás.
—¡Signore Manjoume! —gritó Chronos haciendo amago de correr hacia su alumno, sólo para descubrir que no podía moverse.
Asuka desvió la mirada, mientras Daichi apretaba los puños. Káiser no apartó la vista del duelo, pero por dentro sentía como su sangre hervía. Al igual que con Sho, otra persona a quien no podía proteger. Incluso si ganaba todos sus duelos, ¿de que servía si no tenía el poder para cuidar de sus compañeros? Ni siquiera había tenido la fuerza para proteger a su propio hermano.
Judai se mordió el labio, confiaba que Yubel no dejaría morir a Jun, pero eso no hacía que fuera menos doloroso. Desde que eran amigos ya había estado en peligro muchas veces, y no podía dejar de pensar que era por su culpa.
Manjoume tosió antes de ponerse de pie trabajosamente. Sus puntos de vida cayeron hasta 900.
—De verdad me impresionas, niño —volvió a elogiarlo su oponente—. Como recibiste daño, se dispara el efecto de mi homologo. Otra vez, puedo elegir dos opciones, y de nuevo elijo la segunda: las dos cartas de la parte superior de tu deck se van al cementerio. Y una carta más por el efecto de "Goblin Robando".
Jun, con las manos temblorosas, envió las tres cartas al cementerio.
—Con eso termina mi turno —declaró Don Zaloog—. De verdad, niño, ríndete ahora. Un ataque más y tu vida se acaba.
Don Zaloog: 4000 — Manjoume: 900.
—Es mi turno, robo —declaró Jun con voz entrecortada—. Activo mi carta trampa, "Codicia Imprudente", me permite robar dos cartas más, a cambio debo saltarme mis próximas dos Draw Phases.
—No es como si fueras a sobrevivir otro turno —declaró Don Zaloog confiado—. Enfrentarme con un mazo tan débil, eso es querer suicidarte.
Jun sonrió con cansancio.
—Una vez vi al padre de mi mejor amigo ganar con un mazo que sólo tenía monstruos con cero de ataque —dijo—. No hay cartas débiles, sólo débiles que no saben usarlas.
Judai sonrió con nostalgia al recordar eso. Jun había aprendido con esfuerzo las lecciones que su padre les inculcó a ambos. Si bien al principio fue difícil hacerlo olvidar lo que su familia siempre le enseñó: lo que importa es el poder.
—Además, debiste revisar mejor el mazo. Pensaste que sólo tenía monstruos de niveles bajos o con efectos poco útiles; pero olvidaste revisar el resto de las cartas. Ese error será tu perdición. Activo la carta mágica "Olla de la Avaricia": seleccionó cinco monstruos en mi cementerio, los barajo en mi mazo y luego robo dos cartas.
—¡No hay cinco monstruos en tu cementerio! —espetó Don Zaloog.
—Claro que sí. ¿Lo olvidaste? Me obligaste a enviar las cinco cartas de la cima de mi deck al cementerio, incluyendo cuatro monstruos. A ellos debes sumar el "Inpachi de Carbón" que destruiste.
—Roba todo lo que quieras, no cambia nada.
—Selecciono a "Inpachi de Carbón", "Imitador", "Un Gato de Mal Agüero", "Mago de la Fe" y "Ojama Negro" en mi cementerio, los barajo de vuelta en mi deck y robo dos cartas. —Su sonrisa creció al ver lo que había robado—. Activo la carta mágica "Vórtice de Relámpagos": descartando una carta de mi mano puedo destruir todos los monstruos boca arriba que controle mi oponente.
La lluvia de relámpagos cayó sobre los monstruos en el campo de Don Zaloog, destruyéndolos. Cuando las tres fichas explotaron, Don Zaloog sintió como las esquirlas del suelo que levantaron cortaban su cuerpo y sus puntos de vida se reducían a 3100.
—Recibes 300 puntos de daño por cada "Ficha Ojama" —aclaró Manjoume—. Todavía no termino. La carta descartada por el coste de mi carta mágica es "Ojamagia". Cuando esta carta mágica es mandada desde el campo o de mi mano al cementerio, me permite añadir a mi mano a los tres hermanos Ojama: "Ojama Amarillo", "Ojama Verde" y "Ojama Negro". Y antes de que te burles porque son monstruos débiles, recuerda que siempre puedo fusionarlos. Activo "Polimerización" para fusionar a los tres hermanos Ojama en mi mano para formar al "Rey Ojama" (ATK 0/DEF 3000) en posición de ataque.
Las mismas tres criaturas que representaban las fichas saltaron al remolino de colores de la "Polimerización". Al instante siguiente, una criatura similar a ellos, pero del triple de su tamaño y con una forma similar a un huevo con una promete nariz y una enorme boca sonriente cayó pesadamente frente a Manjoume. La criatura vestía un tanga rojo, una capa verde y tenía una corona dorada que resultaba demasiado pequeña para su cabeza.
—Gracias al efecto de "Rey Ojama", puedo elegir tres de tus zonas de monstruos desocupadas y estas no podrán ser usadas para invocar o colocar monstruos mientras "Rey Ojama" permanezca boca arriaba en el campo.
—No sirve de nada si tiene cero puntos de ataque.
—Sus 3000 puntos de defensa serán tu perdición. Activo la carta mágica de campo "País de Ojamas". Gracias a su efecto, mientras controle un monstruo Ojama en el campo, el ataque y la defensa originales de todos los monstruos en el campo se intercambian. ("Rey Ojama" ATK 3000/DEF 0). Fase de batalla.
—Bien —exclamó Judai.
Don Zaloog salió disparado hacia atrás cuando el "Rey Ojama" lo tacleó, reduciendo sus puntos de vida a 100.
—Lamentaras no haber acabado conmigo con ese ataque, niño. Activo mi última carta boca abajo: trampa continua "¡Atrás, Bribón!". Gracias a su efecto, como tu monstruo infligió daño de batalla, regresa a tu mano. O en este caso, a tu deck de fusiones. Ahora que tu campo esta desprotegido, ninguno de tus monstruos débiles podrá ayudarte.
—¡Maldición! —espetó Daichi—. Si en su siguiente turno invoca un monstruo con más de 900 de ataque será el fin.
El profesor Chronos mordió los encajes de sus mangas, mientras Asuka mantenía su mano sobre el botón de encendido de su disco de duelo, pensando en si sería posible hacer algo para salvar a Jun si las cosas iban a lo peor. Káiser aun miraba impasible.
—Jun lo sabe —aseguró Judai—, y estoy seguro que tiene algo previsto para eso. Todavía queda una carta en su mano.
—Durante todo el duelo has tachado mis cartas de ser débiles e inútiles —dijo Jun confirmando lo que Judai pensaba—. Ahora voy a vencerte con la que posiblemente es la carta más infravalorada del juego. Activo la carta mágica "Chispas" la cual causa 200 puntos de daño al adversario.
—Tiene que ser una broma —gruñó Don Zaloog.
Finalmente, la pequeña bola de fuego lo golpeó en la cara, chamuscando su nariz y rediciendo sus puntos de vida a 0.
Don Zaloog: 0 — Manjoume: 900
—Perdí —dijo Don Zaloog.
Al instante las figuras de otros cuatro monstruos, los miembros de la banda de los Escorpiones Oscuros, se manifestaron a su alrededor.
—Lo siento, chicos. Era nuestra oportunidad de ser libres.
—¿Ser libres? —preguntó Jun, se notaba que le costaba permanecer de pie. El profesor Chronos de inmediato lo sujetó por la espalda para que no cayera, mientras daba indicaciones a Asuka, Ryo y Daichi para que fueran en busca de ayuda a la enfermería. Judai estaba de pie junto a Jun al parecer tratando de determinar qué tan graves eran sus heridas.
—No lo entenderías, niño —dijo Don Zaloog—. Este es el final. Tus cartas están en el puerto, en un pequeño cofre escondido detrás de las bodegas.
Las cinco figuras se convirtieron en cenizas ante sus ojos, de la misma forma en que le sucedió a Camula. Al final, sólo quedó el amuleto con forma de parche, las llaves espirituales y cinco cartas de duelo con los bordes chamuscados.
Jun no resistió más y perdió la consciencia.
