Los siguientes personajes no me pertenecen, sino que son de Kishimoto, yo solo los tomo prestados con el fin del entretenimiento

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que se encuentren muy bien, hoy me reporto con un nuevo capítulo para todos ustedes.

Antes que nada ¡Muchas gracias por sus comentarios! Los leí a todos (más de una vez) con una sonrisa en el rostro. Me pone muy feliz, lograr risas y amor por esta bella pareja.

¡Bienvenida Criisi! Una nueva fantasmita tímida que se dejó ver, espero seguir contando con tu apoyo.

Gracias a Kaoru-sakura y Sara, que siempre están presentes con su mente pervertida y demás ansias de saber que les depara a esta bella pareja de corazones valientes (Tranquila chicas, no son las única de mente pervertida, recuerden que yo escribi el capítulo cinco XD)

Les cuento, volqué toda mi creatividad e insomnio en estas noches largas, donde ya me aburrí de dormir con tanta pandemia y escribí, escribí ¡Escribí! Hasta sufrir una convulsión neuronal.

Lo que verán ahora, es el resultado de todo eso ¿Les gustara o no? Eso ya depende totalmente de ustedes.

No las entretengo más, disfruten de la lectura.

Summary: Hay señales que se usan para estrategias, otras en los juegos de azar y otras… En el amor. Si quería ser Hokage, debía vivir lo suficientemente para cumplir con su sueño y eso solo se lograba de una manera; mantener en secreto ese amor avasallante. ¿Pero eso era posible teniendo a Hanabi Hyuga como novia?

"Tú no te preocupes por nada Kono-chan, todo lo que debes hacer es prestar atención y verás mis señales secretas".


Señales VIII

– ¿Hokage-sama, me mando a llamar?

–Konohamaru, adelante si, pasa por favor. –señalo enfrente de él.

El shinobi cerró la puerta detrás suyo.

–Perdona que te moleste, por algo tan sencillo Konohamaru, pero estamos escasos de personal. –abrió un cajón y busco entre los papeles. –Aquí esta. –le extendió un pergamino enrollado. –Necesito que lleves esto al complejo Hyuga y se lo entregues en mano a Hiashi-san.

"Hiashi-san, Hiashi Hyuga ¡Hiashi, el líder del Clan Hyuga!". El padre de Hanabi kore'. ¡Tengo que entregarle un mensaje al padre de Hanabi! un pequeño fantasma afloro de los labios del pálido jounnin.

–Konohamaru.

–…

–Konohamaru ¿Pasa algo? Dattebayo –alzo una ceja.

– ¡Sí!

– ¿Eh?

Konohamaru negó rápidamente con la cabeza.

–¡No! Digo… –se aclaró la garganta, luchando para que su voz no temblara. –No es nada, Nanaidame-sama. –agarro el pergamino con "demasiada" fuerza –Yo mismo me asegurare que le llegue a Hyuga-san kore´, no se preocupe.

Hubo tanta determinación y energía iluminando los ojos del jounnin, que una gota adorno la sien del Hokage

"¿Tanta emoción por una misión administrativa dattebayo?" pensó confundido, pero rápidamente le restó importancia y sonriendo nerviosamente asintió mientras decía: –Arigato Konohamaru, cuento contigo.

–¡Hai!

El jounnin se perfilo hacia la salida, firme y con el pecho inflado, imitando a un soldado. Cuando la puerta se cerró, Naruto no pudo evitar preguntarse: "¿Qué le estará pasando Dattebayo?"

•~•~•~•~•~•

Un cartel de madera tallada fue lo primero que vislumbró Konohamaru al llegar a su destino.

"Clan Hyuga"

Las imponentes puertas se alzaban enfrente de él como una muralla impenetrable, impidiéndole el paso.

Konohamaru trago con fuerza y reafirmo su agarre: –No es difícil kore´. –se dijo a sí mismo. –Solo debo entregarle esto a Hiashi-sama y podre irme. –se recordó.

Dio un paso adelante, levanto la mano para tocar pero una voz coqueta y risueña invadió su pensamiento.

"Me debes veintiún besos. Sera mejor que empieces a contar honorable nieto"

El cuerpo comenzó a temblarle y la sangre se le agrupo en las mejillas. Estaba rojo, muy rojo y hacía calor ¡Demasiado calor!

Se limpió el sudor de la frente y se repitió una y otra vez: "Concéntrate kore´ ¡Concéntrate! Estas en una misión."

Además ¿Cuántas posibilidades tenia de verla? Es cierto que la kunoichi vivía ahí pero a él solo le tomaría cinco minutos entrar y salir, la posibilidad de que Hanabi apareciera en ese corto lapso de tiempo, en un complejo tan grande era… ¿Poco no?

¡¿No?!

–Que Kami me ayude kore´.

Toco las puertas, los segundos que tardaron estas en abrirse resultaron un martirio. Auto callaba la dulce voz de su conciencia, repitiendo como mantra: –Solo debo evitar verla. Solo debo evitar verla kore´. –murmuraba entre dientes.

Finalmente el complejo se abrió y una mujer de cabellos trenzados asomo el rostro.

–Ohayō gozaimasu.

–Ohayō gozaimasu Hyuga-san. –hizo una reverencia, tal vez "excesivamente" pronunciada, a causa los nervios. –Vengo con una entrega de parte del Hokage para Hiashi-sama.

–Konohamaru-kun, eres tú pasa. –la maestra en armas se hizo un lado. –Y por favor, no tienes que ser tan formal. –le sonrió. –Llamándome Hyuga-san pareciera que hablas con Neji.

–Hai Tenten-san, Arigato.

–Adelante sígueme.

Un hogar tradicional con pasillos de madera pulida, puertas corredizas y aroma a incienso, recibió al jounnin. Aun cuando los tiempos cambiaban, los Hyuga seguían manteniendo ese impoluto porte serio y refinado, heredado de décadas pasadas.

Entraron al salón principal, la esposa del Bouke se volteó y lo miro: –Iré a buscarlo. Por favor siéntete como en tu casa, Konohamaru-kun, no tardo.

–Hai.

La mujer se marchó y Konohamaru aprovecho para mirar mejor su alrededor.

Las paredes estaban decoradas con pergaminos pintados en tinta negra ilustrando kangis, había armas antiguas, seguro pertenecientes de la nueva señora Hyuga y en una pequeña repisa, casi perdida entre lo duro del acero y frio del papel, una foto.

Miro a su alrededor y al ver que continuaba solo, se acercó al cuadro y lo tomo. Una sonrisa involuntaria se asomó en sus labios. La foto mostraba a la familia del Souke en sus primeros años.

–Hanabi… –reconoció al instante aquel bulto envuelto en rosa de cabellos café, que dormitaba en brazos de su madre. –Debió ser uno de los pocos momentos en que no hablaste kore´. –se rio mientras acariciaba el vidrio.

Con cuidado dejo la foto donde la había encontrado y entonces:

¡CRACK!

Por reflejo se dio vuelta, preparándose para soltar la primera excusa que se le viniera a la cabeza, pero todo quedo en la nada al ver en el suelo un juego de té roto y una mujer paralizada.

–Kono-chan eres tú.

La mínima, la casi improbable, ese desenlace que contaba con un porcentaje no mayor a 5%, se había cumplido.

¡Se había encontrado con Hanabi!

Su boca modulo más rápido que su razón y cuando quiso frenarlo, ya era tarde. Se escuchó a si mismo decir como idiota:

–Mi pequeña Hire. –se le escapo y el rubor en sus mejillas se acentuó. –Digo, ¡No espera! yo… –pero solo tartamudeos sin sentido nacieron de él al enfrentarse a ella que lo miraba con sus grandes y brillosos ojos blancos.

–Kono-chan viniste a verme.

La escucho tan ilusionada y había que ser sincero ¿Quién era él para romperle la ilusión?

–Sí –dijo ido, para luego reprenderse. –No, digo…

"La misión kore´. ¡No olvides la misión!"

–¡Estoy en una misión kore´! –lo dijo en voz alta, más para sí mismo, que para ella.

–Si tienes razón. –ella sonrió, mordiéndose el labio inferior. –Tienes una misión conmigo, honorable nieto. Era un beso al despertar, para tener un gran día. –miro al reloj en la pared y soltó un chillido entusiasta. –¡Estas todavía en el rango de horario Kono-chan!

–Hanabi, quieta ¡No te acerques kore´! –alzo sus manos enfrente suyo.

La kunoichi levanto una ceja y dio un paso hacia adelante.

– ¿Y sino qué?

El jounnin trago con fuerza.

¡Era una misión dada por el Hokage. Debía entregar un mensaje en mano a Hiashi Hyuga, líder del clan Hyuga! No podía distraerse

¡NO PODIA!

–Hanabi, detente.

–No estoy haciendo nada. –dijo inocentemente. –Solo camino por mi casa. –dio otro paso y el shinobi como respuesta retrocedió uno. –Kono-chan, estas siendo tan valiente en venir hasta aquí.

–No soy valiente kore´ –negó una y otra vez. –¡No soy para nada valiente!

Una avanzaba, el otro retrocedía, un paso y otro más. Ella lo miraba con ojos dulces y brillantes, él le respondía igual solo que con el rostro adornado de un intenso tono rojo y con un fuerte terror de ser vistos.

–¡Hanabi alguien podría vernos! –intento hacerla entrar en razón.

–No importa, porque tú eres un hombre muy valiente.

–¡No lo soy!

–Si eres valiente Kono-chan. –lo miro a los ojos.

Konohamaru quedo arrinconado entre la espada y la pared, atrás suyo la puerta de papel que traspasaría si usaba mucha fuerza y enfrente, una bella mujer, con dos grandes senos que le rozaban el torso.

–Hanabi, por favor. –rogo. –Una misión, es una misión. –murmuro con las pocas fuerzas que le quedaban.

–Si lo es. –le susurro ella contra los labios. –Eres mi príncipe valiente y yo tu princesa, que ha estado esperando el beso del verdadero amor.

"Más que princesa, eres una bruja kore´. Mi bella bruja, que siempre logra hechizarme."

Cedió, cerró los ojos hipnotizado, mareado por el aliento tibio y el sutil perfume.

– ¡Hanabi! –la voz profunda del líder del Souke se hizo presente. – ¡¿Ya está mi té listo?! –el embrujo se había acabado.

Hanabi suspiro y se separó.

– ¡En un momento Oto-sama! –respondió llevando una mano al lado de su boca. –Y eso que escuchaste ahí, es el ogro, Kono-chan. –se cruzo de brazos haciendo una mueca con los labios. –Ves que no mentía cuando te dije que tenías una misión. Bueno es de rescate.

Resignada a conseguir el beso, Hanabi se dio vuelta, dejando atrás a un jounnin con humo en la cabeza y los ojos demasiado abiertos.

Eso fue… ¡Eso fue la voz de Hiashi Hyuga!

"Hiashi-san, Hiashi Hyuga ¡Hiashi, el líder del Clan Hyuga! El padre de Hanabi kore' ". Toda lo sangre en su rostro se congelo, volviendo lo antes rojo, blanco.

Eso estuvo cerca ¡Eso estuvo demasiado cerca! Solo imaginar los escenarios de tortura que le deparaban, si el dueño de casa, viera lo que estaba a punto de hacerle a su hija, ponía en pausa su respiración.

Cuando logro volver en sí, se hayo con la kunoichi que lo veía con una ceja alzada y algo impaciente: –Konohamaru ¿Me estas escuchando?

– ¿Qué?

–Te dije que si alguien te pregunta fue el gato. –señalo con la cabeza los pedazos de cerámica.

–Oh… no sabía que tenías un gato kore´.

Hanabi se agacho y dijo más para sí misma, que para el invitado.–Tienes razón, conseguiré uno.

Konohamaru negó con la cabeza divertido: –Déjame que te ayude kore´. –los modales hablaron por sobre él, olvidando por un segundo la urgencia de su misión. –Puedes cortarte.

Las pequeñas y habilidosas manos de ella fueron envueltas por unas más grandes y curtidas.

–Kono-chan. –sonrió perdida mientras observaba el rostro concentrado que hacia el Jounnin, al juntar los pedazos.

–Hanabi. –la miro. – ¿Hanabi? –repitió.

– ¿Si?

Konohamaru se sonrió. Era bueno ver, que no era el único afectado en esta relación, aunque la kunoichi siempre le llevara la delantera.

–Te estaba preguntando donde puedo dejarlos kore'.

– ¡Oh! –hizo un cuenco con sus manos. –Dame.

–Con cuidado kore´.

–Hai, hai. –se levantó. –Tu solo revisa que no venga nadie.

– ¿Eh? Pero Hanabi yo vine porque…

–Shh, será un momento nada más.

–Bueno kore'. –respondió confundido, pero aun así miro a su alrededor. –Tenten-san iba a venir a buscarme para… ¡Hanabi!

Konohamaru presencio el momento exacto en el cual su novia miraba hacia ambos lados y después caminando en puntas, casi como una niña, llegaba hacia uno de los enormes jarrones que adornaban las esquinas del salón y tiraba los restos adentro.

– ¡Hanabi, no puedes hacer eso kore´!

¡Era increíble! No sabía si estaba tratando con una mujer o con una niña de cinco años.

– ¡Es el segundo juego que rompo en una semana! –se defendió.

–Aun así no está bien kore´.

La regaño, pero ella solo se cruzó de brazos negándose a retractarse.

–Es que tu no entiendes ¡Oto-sama ama tomar té! Al primero le di con una kunai y ahora…

–Entiendo pero… ¿Kunai? –tardo un segundo en procesar lo que escucho y entonces grito. – ¡Eres sensei de un equipo y rompiste un juego de té porque erraste tu puntería!

La vergüenza tiño a la joven, que se mordió los labios, incapaz de contentar.

–Es que… –lo miro más rápidamente volvió la vista al suelo. –Es que pasaron cosas

– ¿Cosas? ¡Hanabi tú tienes el Byakugan!

Ella inflo sus mejillas, en una actitud totalmente infantil y lo enfrento con el ceño fruncido.

– ¡No me regañes Kono-chan! –lo señalo. –Además tú tienes parte de la culpa.

– ¿Yo? –se señaló a si mismo confundido. – ¿Y yo por qué kore´?

Ella amago a decir algo pero rápidamente se arrepintió.

–No es nada. –murmuro.

–¿Eh?

–¡Qué no es nada!

–¡¿Por qué me gritas?!

–¡Yo no te estoy gritando!

–¡Si lo estás haciendo kore´!

–Ya te dije que…

– ¡Hanabi mi té! –la voz gruesa y ahora impaciente volvió a interrumpirlos.

– ¡Ya voy Oto-sama! –respondió ella, para luego soltar un largo suspiro. –No sé qué le pasa últimamente a Oto-sama pero está más malhumorado que de costumbre.

– ¿Seguro que no hiciste nada para ponerlo así kore´?

– ¿Yo?

–Si tú. Digo además de romper dos juegos de té kore´. –dijo divertido.

–¡Esos fueron accidentes! –se quejó inflando las mejillas. –Me hieres Kono-chan. –hizo temblar su labio inferior evocando un puchero de más fingido y exagerado. –Yo soy un ángel.

De inmediato una carcajada afloro del shinobi.

–Por supuesto kore´ –dijo secándose las lágrimas producto de la risa. –Eres todo un ángel, Hanabi.

Ella lo miro, su expresión de berrinche se esfumo y solo quedo una tenue sonrisa entre labios, que crecía más y más, al escuchar la risa grave y algo ronca del joven.

–Te ves tan hermoso cuando te ríes, Konohamaru.

La risa se cortó al instante y un rubor excesivo se adueñó de la cara sorprendida del Jounnin.

–Hanabi. –la miro buscando un resquicio de burla o sarcasmo, pero solo hallo un par de grandes ojos blancos y una sonrisa pequeña.

Ella lo decía enserio.

–Bueno, creo que… –llevo la mano tras la cabeza, en un gesto nervioso. –Creo que es mejor que vayas kore´, sino Hiashi-sama se enojara.

–Si debo irme.

–Sí.

Se miraron el uno al otro por un largo momento hasta que el jounnin volteo el rostro.

–Yo seguiré con mi misión y…

–Oh claro. –soltó una risita ella y se tapó la boca. –"La misión". –dijo irónica.

– ¡Es enserio lo que te digo kore´!

–Claro Kono-chan. –le guiño un ojo. –Yo no dije lo contrario.

– ¡Hanabi tu…!

Pero ella no lo dejo terminar, porque haciendo uso de sus rápidos reflejos, le robo un pequeño y casto beso.

–Tuviste una misión exitosa conmigo, Honorable nieto. –le susurro contra los labios. –Te deseo suerte en la siguiente. – y antes de que él replicara, dejo una última caricia y se separó.

–Hanabi.

–Me voy mi príncipe valiente. –le sonrió coqueta. –No será cosa que el ogro venga a buscarme. Sayōnara Kono-chan.

–¿Konohamaru-kun?

Cuando Tenten regreso, se encontró al shinobi mirando hacia las afueras de la habitación y con dos de sus dedos tocándose sutilmente los labios.

–Konohamaru-kun. –elevo un poco más la voz y ello pareció funcionar, porque rápidamente el hombre, bajo su mano y se puso recto. – ¿Está todo bien?

–¡Hai! solo me distraje, lo siento.

–No pasa nada. –sonrió y le señalo a los pasillos. –Hiashi-sama lo está esperando.

–Arigato.

•~•~•~•~•~•

La atmosfera era serena, calma pero no por ello menos sentida. Cualquiera ya se hubiera alterado ante tanto silencio, más para los dos hombres, permanecer callados tanto tiempo, no resultaba incomodo, ni tampoco era algo en vano porque lo invertían ían muy bien sus palabras antes de decirlas.

Se escuchó el sonido del agua caliente y la pequeña taza se llenó hasta unos centímetros antes del borde.

–Neji ¿Cómo van las lecciones?

–Hanabi-sama no mostro inconveniente alguno en la parte práctica Hiashi-sama.

–Bien.

El prodigio asintió en agradecimiento por la bebida y ambos tomaron un sorbo.

–Ella aún puede mejorar algunos detalles. –continuo. –Pero nada que deba perturbarlo Hiashi-sama. –le aseguro.

– ¿Y su examen teórico? –El silencio se prolongó. –Te he llamado para que me notifiques del avance de mi hija en sus deberes. –le recordó. –Siéntete libre de hablar con total sinceridad, Neji.

Un largo suspiro afloro del genio, evocando una mueca seria.

–Hanabi-sama sigue rechazando algunos de los materiales obligatorios de lectura y en otras ocasiones se niega a responder mis preguntas.

–Entiendo. –la mirada del Lord, se perdió por un instante en el paisaje de acuarelas pintado y colgado en su pared.

–Si me permite Hiashi-sama, no creo que ella este lista aun.

–Sigue insistiendo.

–Pero…

–No me hago más joven Neji. –dejo la taza. –El tiempo no se detiene a esperar a nadie. Hanabi debe asumir mi lugar y para ello debe estar preparada. Pero si crees que la tarea que te he encomendado es muy difícil, puedo asignarle a un tutor.

Neji se enderezo

–No será necesario, yo mismo lo resolveré.

–Bien. –volvió a tomar la taza y miro el té, antes de decidirse a dar un sorbo. –Confió en ti.

•~•~•~•~•~•

–Aquí tiene.

Una mano extendió el pergamino y la otra lo tomo.

–Arigato Konohamaru-san. –el hombre abrió el comunicado.

Por varios segundos, el silencio reino entre ellos, uno por estar concentrado leyendo y él otro por aguardar una respuesta.

Hasta que…

– ¡Pero esto es muy aburrido Ni-san!

Hiashi suspiro y volvió a enrollar el pergamino. Konohamaru miro extrañado hacia las afueras de dónde provenía el grito.

–Sepa disculparme Konohamaru-san.

– ¿Eh? –volvió la vista al líder.

–Mi hija menor carece de modales.

–Oh. –negó con la cabeza. –No se preocupe kore´.

–Hmmp. –el líder miro hacia el umbral de la habitación. – ¿Otra vez las lecciones? –le pregunto a la recién llegada.

–Hai. –respondió la mujer, con una expresión preocupada. –Hanabi-chan se niega a continuar con su lectura. Hiashi-san si usted me permite, podría pedirle a Neji que le otorgue un descanso, tal vez si hablo con ella… –intento proponer pero el anciano tomo su bastón y comenzó a caminar hacia la salida.

–No. Hanabi no puede seguir dilatando su situación. –la miro. –Por favor esta vez no interfiera Tenten-san.

La mujer dudo pero termino cediendo: –Hai Hiashi-sama. –hizo una pequeña reverencia.

–Bien y ahora por favor acompaña a este joven a la salida –se dirigió a Konohamaru. –Infórmale al Hokage que ni bien lo tenga decidido le hare llegar mi respuesta por medio de Hanabi.

–Hai –hizo una reverencia.

El líder se marchó y ambos shinobis quedaron solos. En silencio, Konohamaru siguió a la matriarca hasta que la curiosidad fue demasiado grande y no pudo contenerse:

–Disculpe que pregunte pero… ¿Pasa muy seguido esto?

Tenten lo miro antes de volver la vista al frente con una mueca resignada en los labios.

–Cada miércoles Hanabi-chan tiene clases de historia general con Neji.

–Ya veo. –no la presiono, espero a que ella continuara.

Tenten suspiro. –La verdad es que Hanabi-chan pudo dar sin problema el examen práctico, pero la teoría…

– ¿Le cuesta? –termino él.

–Eso creo. –sonrió algo avergonzada. –Lamento que debas escuchar esto Konohamaru-san.

–Por favor kore´, no se disculpe. –se apresuró a levantar las manos enfrente de él y negar con la cabeza rápidamente soltando una risa nerviosa. –No es su culpa.

–Espero que terminen pronto.

La kunoichi estaba tan centrada en su propia preocupación que no noto la mirada seria y también preocupada que puso el jounnin.

"Hanabi"

–Sumimasen, es el único camino. –dijo Tenten apenada, Konohamaru solo amago a asentir.

Se acercaban a la habitación que servía de ala de estudio, los gritos ya no se deformaban, ni eran solo ruido, sino que ahora se volvían palabras que se tornaban más y más hostiles, encabezadas casi siempre por una voz femenina.

•~•~•~•~•~•

– ¡Ya hemos repasado esa parte mil veces Ni-san!

–Y aun así no la dominas.

Hanabi cerró el libro y lo aparto hacia un costado. –Salteémosla, no es necesaria.

Neji se llevó dos dedos al entrecejo. –Hanabi-sama debe comprender. –volvió a abrir el libro y se lo puso enfrente suyo. –Como próxima heredera del Souke es importante que tenga clara la historia de nuestro clan.

–Pero son cosas que ya pasaron Ni-san. –respondió y volvió a cerrar el libro

–Y gracias a ellas es por las que estamos aquí hoy. –abrió el libro y dejo su mano apoyada entre las paginas, impidiendo que este vuelva a cerrarse.

–Ni-san. –dijo entre dientes, pero el genio la ignoro completamente.

–Continuemos la lección. –no pregunto, fue una afirmación, dicha con voz calma pero contundente. –¿Cómo se desata la primera guerra entre shinobis?

Hanabi aun estaba molesta, mas no hubo duda en su voz cuando respondió secamente:

–Hashirama Senju fundó la primera aldea oculta que existió en el mundo ninja (Konohagakure del país del fuego), seguida de esta los demás territorios comenzaron a fundar sus respectivas aldeas escondidas. El primer Hokage repartió las bestias con cola que había capturado a cada villa, para así generar un balance de poder y ganarse la confianza de los otros kages, para lograr la paz. Sin embargo, hubo desconfianza por parte de las naciones, algunos creían que estaban siendo engañados y recibiendo menos, eso termino desencadenando la primera guerra.

–Bien. –alejo su mano y volvió a echarse para atrás. –Ahora cuéntame sobre la segunda guerra.

Hanabi tomo un lápiz y lo movió de forma distraída sobre la mesa.

–Esta sucede 20 años después de la culminación de la primera. Los shinobis vivían en paz hasta que las aldeas comenzaron a sufrir decadencia económica y deseos de expansionismo, produciendo una resistencia del lado contrario.

– ¿Y? –puntualizo él.

Hanabi suspiro.

–Jiraiya-sama, Orochimaru-sama y Tsunade-sama fueron nombrados como los tres legendarios sannin por Hanzo de la salamandra en un enfrentamiento. Después de ello Tsunade-sama fue reconocida como la mejor ninja médico del mundo.

Neji se cruzó de brazos.

–La tercera.

Hanabi resoplo.

– ¿No podríamos dejar hasta acá por hoy?

–La tercera Hanabi-sama. –volvió a repetir.

–¡Esta bien! –apoyo el mentón en su mano y el codo sobre la mesa. –Las consecuencias de las guerras anteriores fueron tan graves que las cinco grandes naciones contaban con poco poder nacional y militar. Esto provocó que las aldeas y pueblos más pequeños se aprovecharan de la situación, atacando a las grandes naciones en sus propios territorios. Así continuaron las guerrillas hasta verse involucradas las cinco potencias mundiales; Hoja, Nube, Neblina, Rayo y Arena, dando inicio a la tercera guerra.

–Continua.

Hanabi rodo los ojos y soltó un suspiro distraída.

– Konoha estuvo a punto de perder la guerra contra la aldea de la roca, pero fuimos salvados por la destrucción del puente Kannabi, a cargo del equipo de Minato-sama. La aldea de la niebla intentó destruir Konoha liberando al bijuu de tres colas sobre la aldea, pero sus planes no funcionaron ya que la jinchuriki del bijuu se mató.

– ¿No se olvida de algo Hanabi-sama?

La mujer frunció los labios.

–Esto es aburrido Ni-san.

–Estoy esperando.

La mujer suspiro y lo miro seriamente.

– Se descubre que Madara Uchiha sigue con vida.

–El propulsor de la cuarta.

–Técnicamente. –corrigió ella. –Fue proclamada por el enmascarado Tobi, quien decía ser el mismo Madara Uchiha, pero tiempo después se descubre que en realidad fue Obito Uchiha, quien la decreto en el país del hierro durante la reunión de los 5 kages en contra de Akatsuki. Inmediatamente, las cinco grandes naciones unen sus fuerzas en un solo ejército que llamaron Alianza Shinobi, para frustrar el plan de Obito, detener al ejército de revividos por Kabuto y vencer a Madara que habia sido revivido bajo el edo tensei. Los shinobis se dividieron en el cuerpo de inteligencia, cuerpo de sellado, cuerpo médico y divisiones de batalla.

–Bien, va muy bien Hanabi-sama. Ahora solo le realizare unas preguntas específicas sobre el accionar del clan durante la última guerra. ¿Está bien?

–…

– ¿Hanabi-sama?

–Dije que sí. –lo miro antes de volver su vista hacia otro punto de la habitación. –Terminemos con esto de una vez.

–¿Cómo formo el clan Hyuga durante la cuarta guerra?

–…

–No sé. –no lo miro, sus ojos estaban esquivos y tenía las manos ocultas bajo la mesa apretando su kimono, hasta volverlas puños.

Neji suspiro, lo que temía volvía a suceder.

–Está bien, intentemos de otra manera. –ojeo el libro enfrente suyo, llevando las hojas a unos capítulos más atrás. –¿En qué época y con qué nombre se lo reconocía en las demás aldeas al cuarto Hokage?

–Relámpago amarillo. –ni bien lo dijo se mordió el labio. Volvió la vista a su primo, este la veía con una ceja alzada y cruzado de brazos.

–Veo que su memoria solo se nubla en la cuarta guerra, Hanabi-sama.

–Ya termínanos por hoy. –se levantó.

–Hanabi-sama por favor vuelva a tomar asiento.

–No.

–Hanabi-sama. –endureció la voz. –Le he preguntado cómo formo el clan Hyuga durante la cuarta guerra, por favor respóndame. –delineo cada palabra con una lentitud fría y acida.

–Ya te he respondido eso Ni-san. –la misma ironía y acidez.

Ambos se estaban cansando, el ambiente se tensaba más y más.

–Entonces vuelva a internar ¿Cómo formo el clan…

– ¡Ya te he dicho que no se!

El grito fue tal que retumbo por todo el complejo, llegando de inmediato a Tenten y Konohamaru.

–Discúlpeme Konohamaru-kun, debo ir a verlos. –comenzó a correr hacia la habitación, soltando un: –Ya conoce la salida. –mientras se iba.

•~•~•~•~•~•

Con la respiración agitada, la maestra en armas llego a la habitación, encontrando a ambos shinobis parados mirándose el uno al otro, sin soltar palabra alguna.

– ¿Neji? ¿Hanabi-chan? ¿Qué sucede? Se escuchan los gritos desde afuera. –podía ver claramente como la paciencia de su esposo se perdía y su ceño se fruncía en una clara molestia.

–Se niega otra vez a responder mis preguntas

–¡No me estoy negando Ni-san! –se apresuró a contradecir. –Te estoy respondiendo.

–No, no lo hace Hanabi-sama. –se masajeo la sien cansado. –Creo que usted no entiende lo delicada de la situación. Es su deber…

-Es mi deber como hija de Hiashi Hyuga, asumir el cargo que mi padre me ha encomendado y proteger los ideales y el Byakugan ¿Eso ibas a decir Ni-san? –soltó una risa seca y demas irónica. –Lo he escuchado desde que era una niña.

Contra el umbral de la puerta, apoyado en la pared, Konohamaru escuchaba atentamente lo que sucedía.

"Hanabi ¿Qué es lo que te pasa kore´?" Intentaba encontrarle sentido a todo esto, pero jamás había escuchado a su novia tan alterada y aunque reconocía que había varias piezas que faltaban, una corazonada le insistía que debía quedarse. Así que aguardo allí, escuchando cada palabra y buscando hallarle un sentido a lo que pasaba.

–Creo que sería mejor si ambos se toman un descanso. –intento mediar Tenten.

–No.

–Neji.

Una línea tensa adorno los labios del prodigio. –No Tenten. Ya hace cinco semanas que empezó su instrucción. Pudo con la parte práctica en menos de una. ¿Por qué no puede con esto?

–Ya no quiero estudiar.

–Hanabi-chan. –miro a la kunoichi.

–Y yo tampoco quiero perder mi tiempo, pero como ve Hanabi-sama, acá estamos los dos haciendo cosas que no nos gustan.

– ¡Neji! –miro a su esposo.

– ¡No necesito saber todo esto! –hizo a un lado los libros, haciendo que estos cayeran al piso.

–Sabe preguntas específicas de la Primera, Segunda y Tercera guerra, pero la Cuarta ¡Que usted vivió! No puede responderme ni una. –Le reclamo.

– ¡Porque no las sé!

-¡Porque no lo intenta! –grito harto el genio. –Se está comportando como una niña caprichosa y está haciéndome perder el tiempo que podría estar pasando con mi familia.

– Neji. –Tenten lo miro preocupada, era casi nulas las veces que el Hyuga levantaba la voz.

– ¡Debe entenderlo Hanabi-sama! Todo esto no es un capricho de Hiashi-sama sino nuestro deber. Usted lo vio ¡Lucho para que esto fuera posible!

Hanabi bajo la cabeza, incapaz de hablar.

– No lo entiendo. Tanto usted, como Hinata-sama defendieron la vida de mi hijo para que el no pasara lo que yo sí y cuando estamos tan cerca de oficializar la unificación del clan –apretó sus manos y escupió con cólera. –Usted se niega a cumplir con su rol.

– No lo hago a propósito. –susurro ella. –Solo no puedo.

– Dígame porque. –pidió. –Por favor Hanabi-sama déjeme ayudarla.

– No. –lo miro con ojos vacíos y duros. –No puedes, nadie puede. –una muralla invisible se alzó entre ambos.

– Ya me canse. –el genio se sentó y tomo su cabeza entre sus manos.

– Neji cálmate. –Tenten se arrodillo a su lado y le toco el hombro, ofreciéndole una pequeña sonrisa. –Lo solucionaremos.

– No Tenten, esto va más allá de nosotros. –miro a la kunoichi que ahora les daba la espalda. –Ella tiene que estar lista, porque no seré yo el que la ponga a prueba ese día. –soltó un largo suspiro. –Hanabi-sama usted dice que esas cosas ya pasaron, pero son por ellas que estamos aquí. El Bouke y el Souke, ambos esperan oír lo que tiene que decir. Pero sinceramente creo que para usted, todo esto no es más que un juego. ¿Cierto?

Podía verla, ella estaba de perfil a él, casi a la salida de la habitación. Su cabello le cubría el rostro y tenía los puños apretados.

Quiso llamarla, casi lo hizo, pero por al lado suyo paso el líder del Souke. Hiashi lo miro un momento y sin decirle nada, entro a la habitación.

–Hanabi.

–Oto-sama le informo que ya termine mis tutorías. No voy a continuar con esto.

–Hanabi, por favor retoma tus estudios.

–No.

Miro a su padre con los ojos vacíos, duros pero decididos.

–Yo no elegí esto. –su voz fue tan fría y seca, totalmente ajeno al tono dicharachero y burlón, que la caracterizaba. –Y si Oto-sama considera que no soy digna de sucederlo, le recuerdo que yo no soy su primogénita.

–Hanabi.

–Siempre puede pedírselo a Nee-sama. –camino a la salida.

Un sonido seco le siguió a sus palabras.

¡PUM!

Hiashi había apoyado el bastón con fuerza contra el piso y su voz dura y firme retumbo por todo el complejo.

– ¡Hyuga Hanabi regresa aquí y discúlpate!

Si se detuvo, se paralizo pero no por la impotente imagen que representaba su padre, sino por los ojos azules que la esperaban.

Fue instantáneo, ante ellos se sintió desarmada, descubierta, su enojo fingido, aquella careta que la protegía, cayó en mil pedazos entonces…

Konohamaru sintió como si un puñal le atravesara el pecho al encontrarse con aquellos ojos que tanto amaba, ahora brillar por lágrimas contenidas.

–Hanabi.

Ella movió los labios de forma temblorosa pero ningún sonido entendible afloro de ellos aunque no fue necesario Konohamaru lo leyó claramente.

"Kono-chan o sukutte (sálvame)"

Fue un impulso, una energía que le movilizo hasta la última célula del cuerpo y entonces entro. Dejo atrás su escondite y temores, suposiciones y escenarios de tortura, todo quedo olvidado, siendo su único pensamiento aquellos ojos llorosos.

Apareció y ante la mirada escéptica de los presentes, la tomo de la muñeca y la atrajo hacia él, envolviéndola en un sorpresivo pero protector abrazo.

–No llores kore´, no llores. –le susurró al oído.

Ella asintió, temblorosa, desarmada, ocultando el rostro contra su pecho y soltando una especie de gemido como respuesta.

Le acaricio la espalda, deslizo su mano de arriba abajo tocándole al mismo tiempo aquel largo y bello cabello café.

Decidido levanto la mirada.

Lo esperaban dos pares de ojos blancos y uno café. El café confundido, asombrado, los blancos también desconcertados, pero no estáticos.

Hiashi amago a abrir la boca pero Konohamaru se adelantó. Hablo con una seriedad y seguridad que solo guardaba para los momentos en que le tocaba liderar misiones.

–Para la cuarta guerra Los Hyuga perfeccionaron su técnica de percepción kore´ distribuyéndose entre las cinco naciones en grupos de diez o más. Se los veía en la primera línea para avisar de los ataques con tiempo. Las bajas se midieron entre un 15% y 16%, lo que sería entre dos o tres shinobis por grupo kore´. –miro al prodigio. – ¿Eran esas sus preguntas cierto? –sus ojos se alinearon al tono de sus palabras.

No fue irrespetuoso, no se exalto, pero tampoco hubo amabilidad. El silencio fue la única respuesta que recibió, eso y un par de ceños ligeramente fruncidos.

Pero no sintió temor ni arrepentimiento, verla llorar y no hacer nada, era un límite que no estaba dispuesto a atravesar.

Enemigo, Kage, Shinobi, Líder, Jounnin, Chunnin y Gennin. No importaba título, posición o quien tuviera enfrente. Nadie hacia llorar a Hanabi, ese era un lujo, que ni él mismo se había permitido cruzar.

–Además. –no había terminado ¡No! No quería terminar aun. –Disculpe que lo contradiga Neji-san, pero creo que está equivocado.

– ¿Cómo?

-Concuerdo que como futura líder del clan Hanabi debe de conocer las reglas y normas así como también la historia que las forjaron, más eso no es lo primordial para ser líder kore´. –miro al patriarca. –Un líder es aquel camina adelante de todos, por ende no puede vivir eternamente del pasado. Yo confió en que Hanabi tiene presente lo que ha pasado el clan, más si ella solo vive de ello, corre el riesgo de repetir los mismos errores ¿No cree?

–Pero…

–Todavía no termino.

Podía notar el enojo solido que desprendían tanto el genio como el líder, ante la falta de respeto, pero no le importó. Apretó aquel, menudo pero preciado cuerpo, contra el suyo y continúo.

– ¿Qué edad tiene usted Neji-san?

– ¿Eso que tiene que ver?

–Todo… ¿Es eso no, mi pequeña Hire? –su tono fue más dulce, mas contemplativo. Bajo la mirada, justo al momento en que ella levantaba la vista.

Los ojos blancos humedecidos, se encontraron con los azules y entonces en silencio, sin una palabra, todo cobro sentido.

La razón por la que Hanabi se negaba a seguir las tutorías, porque podía hablar de la primera, segunda y tercera guerra, pero nada sobre la cuarta. La verdad de porque no respondía a las preguntas era:

–Porque usted fue a la guerra, nosotros no.

– ¿Qué?

–Usted, Tenten-san y Hiashi-sama, fueron a la guerra kore´ y sí, vivieron la atrocidad de estar en ella, ver camaradas morir, la adrenalina, el peligro pero Hanabi… Ella convivio con la impotencia de no poder hacer nada por ustedes.

Nuevamente dos pares de ojos blancos y uno café, pero no había recriminación, enojo, solo un absoluto y puro asombro, seguido de una lenta comprensión.

–Hanabi-chan.

La mujer se removió en sus brazos, pero él se negó a soltarla.

–Hanabi era solo una niña cuando tuvo que despedirlos kore´. Una niña que tuvo que afrontar la incertidumbre de no saber, si iba a quedar sola o no. Tampoco sabía si cuando todo acabara, abría clan que liderar o si este abria acabado exterminado. La única opción que tenía. –negó con la cabeza. –Mejor dicho la única opción que teníamos los dos, era esperar y rezar para que Naruto-nisan y todos ustedes, volvieran.

–Hanabi-sama. –extendió la mano, esperando tocarle el hombro, pero una mirada helada y hasta desafiante, se posó actuando sobreprotectoramente sobre la mujer, haciendo que se detuviera.

Azul y blanco se encontraron, pero no hubo delicadeza en ellos.

–Neji-san quiero que entienda que con sus preguntas le está pidiendo a Hanabi que recuerde el momento en que más débil y vulnerable se sintió kore´. Y no solo eso, le está pidiendo que recuerde que usted Neji-san estuvo casi a punto de morir en esa guerra.

Estaba enojado ¡Claro que lo estaba! porque ninguno fue capaz de ver más allá. Porque aun con el Byakugan eran ciegos al no notar el detrás de esa negación casi infantil.

Estaba enojado ¡Y no quería soltarla! porque tenía a la mujer que amaba desarmada entre sus brazos.

Estaba enojado ¡Furioso! Porque parecía que a nadie le importaba ver la oscuridad que Hanabi escondía tras tantas sonrisas y juegos.

– Hablas de ella como si la conocieras bien. –dijo el genio dando un paso hacia atrás.

No fue mordaz, solo lo dijo con un tono parco y hasta sereno, mientras lo veía con los brazos cruzados y una ceja levantada.

– Perdónenme, no había tenido oportunidad de presentarme formalmente hasta ahora.

Una sonrisa sincera y algo tímida se asomó entre sus labios

–Kono-chan. –ella lo llamaba.

Bajo la mirada y si decirle nada, seco con los pulgares las pequeñas lagrimas que se habían escapado. Ella enrojeció ante su tacto, los prodigiosos ojos dejaron la tristeza olvidada y ahora lo enfrentaba alarmados.

–Konohamaru tú… –susurro

Era increíble y divertido ver a Hanabi tan nerviosa. Con los ojos grandes y brillantes, la boca abierta en una adorable "o" y la pálida piel de sus mejillas sonrojadas.

La amaba y ¡Como la amaba! Porque estaba haciendo locuras por ese amor.

–Konohamaru ¿Qué vas…?

Bajo los pocos centímetros y le beso la frente con la mayor cantidad de ternura que pudo reunir, después se separó y con total tranquilidad volteo a mirar a Hiashi Hyuga y dijo:

–Ohayo Gosaimasu, mi nombre es Konohamaru Sarutobi, novio de Hanabi. –hizo una reverencia profunda. –Espero contar con su aprobación… Oto-sama. –se irguió lentamente y volteo hacia su novia, que lo veía con los ojos tan grandes que parecían que en cualquier momento se desprenderían. –Al final si tenías razón kore´. –le sonrió. –Soy un hombre valiente, porque vine a salvarte del ogro.

–Tu… tu… –no pudo terminar.

El asombro, el llanto, el enojo, los nervios, todo fue demasiado acabando en una única e irremediable conclusión.

– ¡Hanabi!

Cayó desmayada.

Continuara...


¡Y llegamos al final de esta entrega!

Fue toda una montaña rusa, por un momento me encontré reacia (es gracioso y problemático a la vez, cuando te opones a tus propias ideas) La escena con Neji ya la había pensado, pero estaba enmarcada desde lo humorístico, como venía siendo toda la historia en general. Por ello tornarlo más de drama, era todo un cambio de enfoque.

Pero bueno, como dijo Hanabi: "Pasaron cosas".

Mi profesora de literatura siempre dice que en una discusión, el escritor tiene que ser neutral, lograr la misma cuota de credibilidad en ambos personajes y eso creo que fue lo más difícil para mí.

Amo a los dos y espero haber logrado darles argumentos validos tanto a Neji, como a Hanabi.

Como les dije al inicio, este es el resultado de noches largas, donde ya me aburría de tanto dormir con tanta pandemia y escribí, escribí ¡Escribí! Hasta sufrir una convulsión neuronal. (No miento son las 03:31 de la madrugada y yo sigo aquí)

Ahora no me doy por satisfecha sino logre:

a- Un grito de emoción (Perdónenme, no había tenido oportunidad de presentarme formalmente hasta ahora. Sino gritaron ahí, fracase)

b- Que se les cayera el celular en la cara mientras leían, por el asombro.

c- Un baile loco e improvisado.

Me conformo con cualquiera de las tres opciones siempre y cuando todas lleguen a la misma conclusión: Ansias de leer más.

Les dejo dos pregunta y con esto me retiro porque ya me extendi demasiado (pero es que tenía que hacer catarsis después de tanto estres) :

¿Qué parte o escena les hizo reír más? A mí hubo dos momentos que me hicieron reír más de una vez..

"Hiashi-san, Hiashi Hyuga ¡Hiashi el líder del Clan Hyuga!". El padre de Hanabi kore'. ¡Tengo que entregarle un mensaje al padre de Hanabi!"

"–Entiendo pero… ¿Kunai? ¡Eres sensei de un equipo y rompiste un juego de té porque erraste tu puntería!

–Es que… Es que pasaron cosas

– ¿Cosas? ¡Hanabi tú tienes el Byakugan!"

¿Cuál les dolió o molesto más? En esta casi lagrimeo.

"Ella movió los labios de forma temblorosa pero ningún sonido entendible afloro de ellos aunque no fue necesario Konohamaru lo leyó claramente.

"Kono-chan, salvame"

Bueno, eso fue todo, si me preguntan que pasara no tengo idea, denme unos días que lo medito con la almohada, porque ya sale humo de mi cabeza

Espero que lo hayan disfrutado y me muerdo las uñas de lo ansiosa que estoy por leerlos.