Una persecución tortuosa
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Advertencia: este fics está catalogado para mayores de edad, puede contener violencia física y emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
Sin más disfruten la lectura…
Mientras miraba por la ventanilla del coche los árboles pasar mi cabeza estaba por explotar, el policía a mi lado decía cosas al aire y sin ninguna intención de prestar oído cerré los ojos rememorando las últimas imágenes que me dejaba mi padre, ¿pena, dolor, angustia? Sentimientos que claramente debiese de sentir por su deceso sin embargo no era el motivo real, todo aquello angustiaba mi corazón pero era porque recordaba tan vívido esos momentos en los que creí que me amaba… juegos y risas en medio de una crianza cruel y despiadada.
-Señorita Tendo— dijo el policía a mi lado — hemos llegado — finalizó abriendo la puerta para bajar.
Suspiré pesadamente y caminé despacio pues comenzaba a sentirme mal, la estación de policía era enorme y varios de ellos me veían con boca abierta conforme avanzaba por el largo pasillo.
-Tome asiento señorita Tendo— dijo uno tipo regordete frente a su computador — ¿está consciente del motivo por el cual mis compañeros la trajeron, cierto? — preguntó sin dejar de teclear.
-Sí, mi padre acaba de morir por eso estaba allí— respondí sin ánimos.
-Oh… debemos validar esa información — dijo desacreditando lo que decía.
-¿Acaso me cree capaz de mentir con algo como eso? — pregunté indignada cruzándome de brazos.
-Usted no se imagina la cantidad de "argumentos de dudosa procedencia" que escuchamos a diario— respondió de forma escueta.
-Solo dígame a qué hora puedo irme de aquí— dije fastidiada.
-Bueno ese depende del juez pueden ser horas así como días, usted hizo desacato de una orden judicial señorita Tendo— sentenció bruscamente.
-¿Entonces?...
-Entonces usted pasará a la celda y esperará la decisión del juez— finalizó dejándome en ascuas.
Por ningún motivo permitiría que me encerraran, antes muerta.
—X—
Centro Wok...
El policía chino comenzaba a fastidiarme con su actitud prepotente, me veía serio y ansioso era claro que Akane no era solo una amiga para él.
-No tengo por qué responderte, ahora sal de mi camino— dije firme.
-A mí no me vengas con ese discurso barato Saotome, te vi… llevo días observando tu conducta y no es la que esperaba— dijo serio.
-¿Acaso me sigues?
-Claro que no, pero miras a Akane de una forma peculiar dime ¿qué pretendes? Ella no es para ti, créeme— finalizó dando la vuelta.
-¡Hey! y según tú ¿por qué? ¿Eres su novio? Ella nunca me dijo que fuese casada o que tuviera una relación contigo— arremetí molesto, este ni siquiera volteó.
-Akane es una mujer especial, ella no desea lazos solo alguien que pueda contenerla en sus días más negros… tu falta de respuesta solo me dice que vacilas demasiado, yo he sido más que un amigo para ella, no necesita de ti.
-Pues no pienso dejarla sola— me adelanté a decir poniéndome en frente de él — y ni tú ni nadie podrá detenerme.
-¡No te quiero cerca de ella me oyes! — gritaba el policía a mi espalda pero lo ignoré, algo que nunca había hecho antes.
Fui por mis cosas y Ryoga me detuvo justo antes de salir…
-¿A dónde se fue Tendo creí que estaba contigo?
-Se la llevó la policía— respondí.
-¡¿Cómo?! — exclamó sorprendido.
-Luego te cuento debo irme— repuse con urgencia.
-Ranma espera, el señor falleció necesitamos de su hija por favor échame una mano con eso me da la impresión de que ella te escucha, sabes bien que no puedo tener el cuerpo por muchas horas.
-Ok, déjame ver si logro ayudarla para poder darle entierro.
Con eso último fui por mi coche hasta el estacionamiento y mientras conducía de regreso a Tokio llamé a varias estaciones de policía, ella se encontraba en la que estaba ubicada en pleno centro. Conduje más rápido de lo normal estaba preocupado por el estado emocional de Akane, era lógico que no estaba centrada en sus decisiones no podía entender por qué se quería ir de la ciudad si tiene su apartamento y un trabajo estable, aunque nada de eso se compara con lo que vio hace un rato…
De pronto una de las avenidas estaba estancada en tráfico, me sentía ansioso y avanzaba lentamente — ¡por un demonio! — exclamé molesto golpeando el claxon. Miré por el retrovisor y mi rostro no era el de siempre, jamás maldigo ¿qué me sucede? Sus ojos de avellana vinieron a mi mente con fuerza… ella maldice a cada momento ha de ser su influencia. Luego de unos quince minutos infernales de tráfico al fin lograba salir de allí, solo una cuadra más y llegaría a mi destino.
Bajé del coche corriendo y cuando entré era un caos total, policías de muy mala cara atendían sus deberes mientras que un grupo se veía hacia el fondo gritando cosas, pero la voz de ella era la más distintiva. Akane gritaba eufórica que la sacaran de allí y eso me desesperó, me hice paso entre los policías y los curiosos que se encontraban en el lugar.
-¡Maldito infeliz! ¡Esto no se quedará así, ni siquiera me dejó llamar a un abogado abre esa maldita reja! — gritaba como enajenada.
-Ya cállese la boca, tiene un escándalo aquí no nos deja ni trabajar— gritaba un policía.
Entonces ella se acercó a la reja y agarró de la solapa de la camisa al policía…
-¡Te voy a hundir! Apenas salga de aquí, esto es un atropello a mi persona a mis derechos como ciudadana ¿te crees poderoso detrás de esa placa? Maldito hijo de…
-¡Akane! — Grité fuerte y grave antes de que cometiera una locura, ella me vio sorprendida y pronto cambió el semblante, me acerqué un poco más— suéltalo— dije más calmo— vamos, solo déjalo— volví a decir cuando ella abrió sus dedos y soltó al policía que sudaba como un cerdo mirando la escena.
-Esto no se quedará así, acaba de agredir a un policía — exclamó con sorna el tipo.
-¡Aaaaaaaaaaa! — chilló ella sacándose el zapato con taco aguja lanzándolo hacia afuera furiosa, ambos alcanzamos a esquivarlo antes de que nos diera de lleno, no sé cómo pero debía calmarla.
-Por favor calmémonos todos— pedí ante la tensión ocasionada.
-¿Quién es usted? — preguntó ofuscado el aludido.
-Soy el médico tratante de la señorita, necesito atenderla— pedí con urgencia.
-Venga con nosotros para constatar que sea así— dijo otro mientras que el primero me veía de mala gana.
-Por favor no grites más ya regreso— le dije a Akane aunque no sé si me oyó pues me daba la espalda en el otro extremo de la celda.
Unos veinte minutos más de total pérdida de tiempo, una vez verificada mi identidad y a qué me dedico y luego de unas tres peticiones accedieron a que pudiera asistirla.
Al menos ella se había calmado, ya no se oían sus gritos. El policía que me escoltó hasta la celda se tomó su tiempo en buscar las llaves, me sentía verdaderamente irritado pero debía mantener la calma no podía perder la oportunidad que me habían dado de verla.
Mientras nos acercábamos pude verla echa una bola en un rincón de la celda, mi corazón dio un vuelco cuando noté que había roto el hermoso vestido que llevaba puesto estaba descalzas y su peinado era una maraña de cabellos que caían sobre sus hombros. Abrazada a sus piernas y con el rostro completamente hundido me dio la clara señal de que estaba destrozada, apenas abrió la puerta me apresuré a su encuentro, me puse de cuclillas y la cubrí con mi abrigo.
Estaba tan fría que sentí temor de su estado de salud…
-Akane ya estoy aquí, fue difícil pero permitieron que entrara— dije tocando su espalda.
Ella levantó el rostro de su escondite, estaba pálida con el maquillaje corrido pues estaba llorando. Sus ojos hinchados y una expresión de dolor que me provocó abrazarla fuertemente.
-¿Te duele algo? — pregunté mientras ella hundía su rostro en mi cuello.
-El alma— respondió temblando, la tomé de los hombros y la alejé un poco para mirarla bien.
-Aunque te ves triste y desconsolada, sigues siendo hermosa Akane— ella chaqueó la lengua y esquivó la mirada— lo digo en serio.
-Luego te arrepientes diciendo que soy un error— contestó claramente dolida.
-Fui un idiota, pero luego hablamos de ello ahora déjame revisarte.
Tomé su pulso y era claro que estaba con la presión baja, le dolía la cabeza y decía que solo quería dormir, no puedo permitir que pase más tiempo aquí.
-Sácame de aquí— dijo casi en súplica.
-Haré todo lo posible, tengo un amigo abogado resiste mientras lo llamo y… — no pude terminar, Mousse entraba serio a la celda me dedicó una mirada de odio y luego se agachó para ver a Akane.
-Acabo de conseguir que el juez te deje ir, le expliqué lo que hacías fuera de la ciudad de hecho el médico de tu padre sirvió de mucho pues habló por teléfono acreditando lo que yo decía, así es que vamos — dijo muy calmado mientras Akane prestaba atención a sus dichos.
-No te preocupes yo me haré cargo de ella— hablé firme mientras él quitaba el abrigo que hace instantes había puesto sobre sus hombros.
-Tu trabajo como psicoterapeuta llegó hasta aquí, envíame la boleta por tus honorarios— dijo con tono antipático.
-Mousse no quiero más discusiones— dijo apenas Akane.
-Por supuesto que no, como tu amigo y como fui yo quien logró sacarte de aquí me aseguraré de llevarte de regreso a casa, ¿puedes caminar? — Preguntó tomándola por la cintura con mucha confianza, ella asintió y este la abrazó para sacarla de allí.
-Ranma… — dijo ella en el marco de la reja — gracias por acompañarme— solo asentí dedicándole una mirada de preocupación.
Vi como se la llevaba y me contuve de decirle algo más porque rebatirle encima de Akane no era opción, pero este desplante no quedaría así ya tendríamos la oportunidad de dejarle en claro que no lo hice por dinero.
—X—
Apartamento de Akane…
Akane se veía mal, no sé si fue el hecho de la que tomaran detenida o la muerte de su padre lo que la dejó tan demacrada. Estoy preocupado pero a la vez aliviado de que esté a mi lado. Una vez llegamos a su apartamento se recostó sobre la cama y en posición fetal se quedó mientras la cubría con una manta. No quería comer, solo me pidió un vaso con agua y que la dejara dormir. Y así hice, me fui hasta la cocina y para variar no tenía nada en ese refrigerador además de unas botellas de agua y un poco de café en la alacena.
Era temprano, la tienda estaba cerca y ella dormía… solo serían unos minutos en lo que regreso.
—X—
Al fin Mousse se iba, podía estar segura de ello pues oí cerrar la puerta. Me levanté apenas y es que el dolor de cabeza y cuerpo no me dejaban en paz. Fui hasta la cocina en donde creí dejar un frasco con somníferos, mi cuerpo y mi mente me lo pedían a gritos. No podía pegar un ojo y este día había comenzado demasiado mal… — ¿Dónde las dejé? — hablaba en voz alta abriendo y cerrando cajones hasta que ¡Bingo! El pequeño frasco estaba en mis manos, Akari me las había conseguido hace meses pero nunca quise tomarlas. Hoy es el día, definitivamente necesitaba una ayuda sino me volvería loca de dolor. Si duermo un par de días recuperaré energías, pensé mientras echaba pastillas sobre la palma de mi mano. El frasco dice "máximo tres al día" pues qué carajos todas de una sola vez y así me desconecto de todo esto, las tragué sin problemas y caminé hasta mi habitación de regreso.
Me acomodé en la cama y cerré los ojos, no sé cuánto tiempo estuve intentando dormir pero de pronto el timbre sonaba una y otra vez, abrí los ojos con dificultad los parpados pesaban enormemente me incorporé y cuando quise ponerme de pie las piernas no me respondieron y caí al suelo botando el vaso con agua que Mousse me había dejado sobre la mesita de noche. Miraba a mi alrededor y un sueño profundo me invadía, de seguro los somníferos hacían efecto pero el maldito timbre no dejaba de sonar y como pude apoyé las rodillas en el suelo y lentamente me levanté, caminé chocando con las paredes hasta llegar a la puerta principal.
-¡Maldita sea Mousse, por qué no llevaste la llave! — chillé abriendo la puerta de golpe, miré los pies de la persona que se encontraba en frente y no eran de hombre, esos no eran los zapatos de mi amigo.
Subí la mirada despacio por sus piernas, un vestido negro cubría sus pantorrillas aunque usaba pantys del mismo tono… los tacones eran bonitos se parecían a unos míos apenas y me sostenía en el marco da la puerta cuando comenzó a sonreír sonoramente, mi corazón dio un vuelco y abrí la boca soltando un poco de aire de mis pulmones.
Di dos pasos hasta atrás aterrada, mis piernas se doblaron y caí estrepitosamente sobre el suelo ella con esos ojos enormes y bien delineados me sonreía malvadamente…
-Akane hija ¿no me veas así? — dijo agachándose hasta quedar frente a mí.
No sé si era una maldita alucinación de mi mente, quizás las pastillas pero todo me daba vueltas, su rostro, su ironía, su maldita sonrisa y ese aroma a lavanda que tanto detestaba. Todo se fue a negro y pronto me dormí… o ese creí.
—X—
Maldita fila, tardé un poco más de lo que esperaba pero ya casi llego y compré la carne que le gusta de seguro despertará hambrienta. Miraba los números en el elevador cuando sonó la campanilla y se abrieron las puertas, una mujer con enorme sombrero alado y vestida toda de negro bajó pasando por mi lado, sin tomarle importancia entré presioné el botón y pronto este volvía abrir sus puertas. Bajé y me apresuré al ver que la puerta del departamento estaba abierta.
Solté las bolsas de las compras en el acto al ver a Akane en el suelo desmayada…
-¡Akane! — despierta grité tomándola entre mis brazos, mi corazón latía desbocado de puro susto al notar que no reaccionaba. Estaba muy pálida sus labios se veían amoratados y estaba tan fría que el peor de mis miedos me acorralaba como nunca.
Tomé mi celular y llamé a emergencias, debían hacer algo, ellos debían socorrerla. La abracé fuertemente acariciando su melena… — ya vienen mi vida, solo resiste — le supliqué tan angustiado mientras intentaba darle un poco de calor con mi cuerpo.
—X—
Casi llegaba a mi departamento cuando el sonido de una ambulancia pedía que abriéramos paso, alcancé a entrar al edificio pero me detuve al notar que el carro de emergencias estacionaba justo en frente del edificio de Akane. Vi al viejito del conserje abrir a todo lo que da las puertas mientras personal médico se bajaba junto a una camilla vacía, mucha gente comenzó a amontonarse para curiosear y no fui la excepción un mal presentimiento en mi pecho me hizo bajar, le pasé las llaves a mi conserje quien estaba de mirón.
Crucé corriendo y ni siquiera alcancé a preguntarle al viejito cuando me dijo — "es la señorita" — corrí al elevador y cuando llegué la estaban acomodando sobre la camilla y revisando sus signos vitales, tragué duro y sudaba frío. Mousse estaba a un lado mirando con angustia la escena.
-¡¿Qué sucedió, acaso no dijiste que la cuidarías?! — lo increpé tomándolo por la solapa de su abrigo, el tipo estaba ido.
-Ella estaba durmiendo, no sé qué tiene— contestó apenas, miré alrededor y observé un frasco sobre la mesa de la cocina.
-¿Desde cuándo toma esto? — pregunté llamando su atención.
-No lo sé, ella no toma medicamentos— repuso.
-Esto no son vitaminas, es un potente somnífero maldita sea no debí dejar que te la llevaras— escupí golpeando su pecho con el frasco.
Bajamos todos juntos y una vez dentro de la ambulancia ninguno de los dos se movió de su lado, aunque los paramédicos nos pidieron que los siguiéramos por nuestros propios medios ninguno cedió, él mostrando su placa y yo… aduciendo que era su terapeuta tratante.
Según el informe preliminar de los paramédicos ella presentaba un pulso débil, además de una presión muy baja. La notaron deshidratada por lo que le pusieron una intravenosa con suero y un poco de oxígeno. Todavía faltaban los exámenes y en cuanto llegamos al Hospital la ingresaron para verificar bien su estado de salud, las siguientes dos horas fueron un infierno. Mousse por un lado y yo por otro nos paseábamos sin cesar esperando que el médico nos dijera cómo se encontraba, pronto llegó la chica de sonrisa dulce la asistente de Akane con expresión muy preocupada se acercó al chino y conversaron un buen rato, luego me saludó muy educada y se sentó a esperar calmadamente a diferencia de nosotros dos, las ansias y los nervios ya me tenían de mal humor.
Fue entonces que por fin el médico salía a darnos noticias…
-¿Familiares de la señorita Tendo? — los tres nos miramos y nos acercamos.
-Doctor somos amigos muy cercanos, ella no tiene familia— se adelantó a decir la chica.
-Oh… ya veo, bueno primero que todo ella se encuentra estable. Dormirá hasta mañana pues lo que tomó son somníferos muy potentes— en ese momento Akari se llevó las manos a la boca, de seguro ella los consiguió— de todas formas hicimos análisis de sangre y los resultados no son muy positivos— habló muy serio el galeno.
-¿Puedo verla? — se apresuró a decir Mousse, el médico no tuvo problemas en cuanto a las visitas solo nos pidió que la dejáramos descansar y que si notábamos algún inconveniente avisáramos a las enfermeras.
Akari junto a Mousse se fueron directo al box en donde ella se encontraba y aunque deseaba verla me quedé junto al médico, necesitaba saber más de su estado de salud.
-Doctor, mi nombre es Ranma Saotome soy psicoterapeuta— me presenté entregándole mi tarjeta — y estoy muy preocupado por la salud emocional de Akane ella acaba de perder a su padre esta mañana, además de un trauma que arrastra de niñez. Ahora usted mencionó que los análisis salieron negativos ¿podría decirme exactamente cuáles? — pregunté con urgencia, el doctor escuchó atentamente mi requerimiento y me pidió que lo acompañara a su oficina.
-Entiendo la situación, ella presenta una anemia severa y falta de vitaminas. Además tiene un indicio de desnutrición, el examen físico me dio claras señales de que no se alimenta correctamente, ¿vomita con frecuencia? — preguntó serio, solo asentí pues la he visto en esa situación muchas veces— verá los trastornos alimenticios hoy en día son muy comunes, ella es muy joven y por eso resiste pero maltrata su cuerpo al no comer. Ella debe comer a sus horas y ojalá alimentos que la nutran y le den la energía necesaria para que pueda desempeñarse de forma correcta cada día, estoy seguro de que no debe dormir bien. Es toda una reacción en cadena, no como bien, no duermo bien. Ella necesita cuidados, cuando despierte lo platicaré sin demora pero quizás necesite de usted o de sus amigos para que tome una rutina adecuada.
-¿Entonces con una alimentación correcta ella estará bien? — pregunté más calmado luego de escucharlo.
-Sí, pero también debe sanar esto— dijo señalando su cabeza, esa parte se la dejo a usted ¿le parece?
Nos dimos un apretón de mano, el doctor me entregó una guía nutricional para comenzar cuanto antes, además de una receta con vitaminas para ayudar a fortalecer su cuerpo. También le prohibió los somníferos y dijo que lo más probable era que debió tomar la dosis que se dividía durante el día de una sola vez.
Salí de allí más aliviado y me dirigí a la habitación, pude ver a Mousse sentado a su lado tomando de su mano, realmente preocupado era lógico que él sentía algo más que amistad por ella. No tenía malas intenciones, sino todo lo contrario. Se notaba a simple vista que el chino la amaba… ¿molestarme? La verdad era que no, tampoco me sentía con el derecho de quitarlo de en medio después de todo ellos se conocen desde mucho antes. Tomé aire e igualmente entré, ambos me vieron y mientras Akari me sonreía gentil Mousse me dedicaba una mirada fría.
-¿No despierta? — pregunté esperando una respuesta.
-No, ella duerme como una princesa— dijo la chica.
-Acabo de hablar con el médico— alcancé a decir antes de que el policía me interrumpiera.
-¿Dijo algo más? — soltó la mano de Akane para prestarme atención.
-Ella necesita de cuidados, lo esencial es que debe comer a sus horas está con anemia y le recetó vitaminas— respondí.
-¿Solo eso? — volvió a preguntar.
-Sí.
-Quizás deba llevarla a mi casa saliendo de aquí— dijo él más para sí, mientras con Akari nos veíamos incómodos.
-No creo que Akane quiera eso— inquirí.
-¿Qué sabes tú lo que quiere ella? — se levantó molesto a enfrentarme.
-No creo que sea el momento ni el lugar para que discutan— dijo Akari poniéndose en medio de los dos y se acomodó en el lugar que ocupaba antes Mousse.
-Acompáñame afuera— le dije serio, lo esperé en el pasillo un minuto y pronto estaba frente a mí— ¿puedes por favor dejar tu majadería de lado?
-¿Por qué? ¿Te molesta? Porque de ser así, no entiendo qué mierda haces aquí. Que yo sepa no eres amigo de ella, ni siquiera eres su terapista.
-La relación que tenga con Akane solo nos incumbe a los dos, no tengo intenciones de discutir contigo créeme que estoy tan o más preocupado que tú.
-Pues tú si me molestas, es más si quieres largarte de una buena vez me harías un favor enorme.
-No me iré porque me lo pidas, solo si lo escucho de Akane.
-Si no te saco a patadas de aquí es porque hay enfermos, pero no me das confianza. Cuando Akane despierte quiero saber que tan "amigo" eres de ella y si no me da una respuesta que me convenza entonces te haré la vida a cuadros— dijo con tono amenazante.
-Óyeme bien— dije tomándolo por la solapa nuevamente — estoy intentando ser educado contigo pero veo que no funciona — tu posición como policía no me amedrenta de hecho ya te lo había dicho. Tampoco me molesta el hecho de que seas tan cercano a ella, porque no me interesa lo que ustedes tengan, solo lo que Akane piense de mí. No me amenaces— dije firme al tiempo que él sacaba mis manos de su abrigo.
Entonces una llamada le entró y contestó de inmediato, volví a entrar y al minuto este le pidió a Akari que lo acompañara. Cinco minutos después la chica regresaba sola…
-Será una larga noche— dijo ella acomodándose en la silla.
-Puedo quedarme, ve a descansar— repuse.
-No puedo, Mousse me pidió de favor que la cuide en lo que él regrese además supe que su padre falleció por la mañana… la pobre debe estar destrozada— dijo ella tristemente.
-¿Ustedes son amigas? — pregunté curioso.
-No exactamente… con Akane nos conocemos hace años, soy su asistente la verdad es que ella es muy especial, pero he sabido acoplarme a su personalidad. Es muy buena en su trabajo, diría que la mejor. Aunque no tenemos esa confianza estrecha la he cuidado innumerables veces, aprendí que es mejor no preguntar con ella— finalizó.
-Entiendo igualmente se nota que la estimas— respondí.
-Claro que sí, creo que si no somos amigas es únicamente porque ella lo decidió así.
Ambos veíamos su dormir, se veía calmada y al menos por esta noche ella dormiría tranquilamente bajo el cuidado de nosotros.
Horas más tarde…
Luego de ponernos de acuerdo con Akari ella estaría hasta la media noche y yo la relevaría a esa hora, fui por un cambio de ropa comí algo y además me dio tiempo de ir por el coche de Akane que quedó en el centro. Lo dejé en mi edificio estacionado, pude ver que tenía su maleta dentro después de todo era verdad que se iría… no creí correcto buscar entre sus cosas algo de ropa así es que esa tarea se la dejaría a la amable asistente.
Solo faltaba media hora para las 00:00 horas cuando subí a mi coche y conduje con cuidado hasta el hospital, Akari dormitaba al lado de Akane cuando llegué y la desperté. Ella se fue no muy convencida pero le dije que todo estaría bien, que descansara así mañana podía traerle una muda limpia y lo que necesitase.
Akane continuaba durmiendo, según Akari apenas y se removió un poco pero nunca abrió los ojos. Pienso que le hará bien descansar varias horas seguidas, me acomodo junto a un libro que traje para leer un buen rato y en absoluto silencio los minutos corren sin cesar… son las cuatro de la madrugada cuando Akane despierta y me asusta al incorporarse de forma brusca, la miro con calidez pero sus ojos están asustados.
-¿Dónde estoy? — pregunta en cuanto me ve.
-En el hospital, te desmayaste y con Mousse te trajimos aquí.
-¿Estamos solos? — preguntó bajando sus piernas de la cama.
-Sí ¿necesitas ir al baño? — ella asintió algo aturdida y le ayudé a caminar hasta dejarla en el servicio sanitario.
-Akane iré por un café a la máquina ya regreso— le dije antes de que cerrara la puerta, ella asintió y cerró.
Caminé por los pasillos buscando la dichosa máquina, una mujer sentada en el hall completamente de negro y con un enorme sombrero alado estaba frente a la máquina expendedora, apenas me acerqué ella se fue no le tomé importancia e ingresé las monedas y la lata de café caliente era mía. Al lado había otra máquina con cosas frías, pagué por un agua vitaminada para ella, satisfecho con mi compra giré para regresar cuando la luz titilaba — no creo que… — alcancé a decir cuando se fue la luz en todo el lugar, pronto se oyeron los pies de los enfermeros correr de un lado a otro. Tomé mi celular y con ayuda de la linterna iluminé mi camino de regreso, pero una enfermera me pidió que esperara en el hall central impidiendo que volviera a la habitación. Pasaban los minutos y la luz no regresaba quizás solo unos cinco minutos fueron, cuando regresó. Me levanté raudo de la silla y caminé a toda prisa Akane estaba en el baño, espero que no se haya asustado.
Voy acercándome a la puerta cuando veo salir de la habitación de Akane a la misma mujer de hace un rato, no puedo ver su rostro. Aunque mantiene una línea elegante con su fino vestido se va en la otra dirección…
-¡Hey señora! — Grito al ver que deja caer un listón negro de sus manos justo a las afueras de la habitación, ella ignora mi llamado — ¡pero qué carajos! — exclamo tomándolo entre mis dedos.
Abro la puerta y Akane no está en la cama, pero la puerta del baño se encuentra abierta de par en par… un sollozo amargo proviene de allí y me apresuro.
-¿Akane? — Pregunto pero no escucho su voz, ella se encuentra en el suelo llorando amargamente con su rostro hundido entre sus piernas tira de su cabello de forma brusca, está en shock— ¡¿Qué sucedió, esa mujer te hizo daño?! — lo daba más por hecho que otra cosa.
Ella no dejaba de moverse de forma frenética de adelante y atrás con la carita empapada me vio llena de angustia, intenté tomar sus manos pero ella no me dejó.
-¡Iré a buscarla!— grité enojado, era evidente qué algo le hizo.
-¡NO! — chilló ella con vehemencia.
-Pero no debe estar muy lejos, la vi salir de aquí ¿acaso la conoces? — ella volvió a derramar lágrimas pero esta vez era peor, se abalanzó a mis brazos buscando protección… sin dudarlo siquiera la sostuve, temblaba susurrando algo entre llantos amargos — debes confiar en mí Akane, solo dime si la conoces — supliqué.
Entonces alzó la vista y con sus espesas pestañas humedecidas y los ojos hinchados por el escozor del llanto emitió una oración que hubiese preferido no escuchar…
-¡Quiero morir, ayúdame! Ya no lo soporto más— salió de sus labios tan claramente que sentí como el corazón se me estrujó.
-No me pidas eso— dije con voz temblorosa, mis ojos se nublaron por unos segundos.
-Ya no pude escapar— dijo entrecortado — apenas pude zafarme dijo mostrando sus muñecas lastimadas, las tenía enrojecidas con algo se había hecho daño pero… no puede ser, saqué la cinta de mi bolsillo y se la mostré, ella tiritaba.
-¿Esa mujer te hizo daño con esto? — pregunté tomando su mentón, solo asintió.
Entonces se levantó del suelo y golpeó a puño cerrado fuertemente el espejo que se encontraba sobre el lavabo, gritó de dolor y siguió llorando la sujeté firme hasta sacarla del baño. Ella pataleaba para que la soltara, pronto el escándalo llamó la atención de los enfermeros quienes entraron a toda prisa a ayudarme. Dos la sujetaron mientras una tercera le inyectaba un tranquilizante entre gritos ahogados de dolor diciendo "déjenme morir" me sentí tan inútil, tan incapaz de calmar su angustia.
Por primera vez en la vida sentía que me derrumbaba, aunque por fuera estaba de pie "estoico" presenciando la triste escena mi interior se quebraba en mil pedazos, Akane deseaba morir y yo no soportaba la idea de vivir sin ella.
Continuará…
Estimado lector, mi última actualización de este sábado espero hayan disfrutado la lectura. Que puedo decir… todo mal para Akane, ya venía presentando deterioro en su salud física y con todo lo ocurrido el cuerpo le dijo "ya no más" Ranma casi pierde el control al verla sobre la camilla, le reclamó a Mousse quien estaba en shock. Y para rematar todo esto aparece su madre a torturarla…
¿Quieres saber más? Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
