DGM OTP Week
Bonus day 2: Murmullos
Título: Voz
Déjame oír tu voz
Si somos honestos
Seguramente podremos entendernos el uno al otro
Abre tu corazón
Déjame oír tu voz
El camino que hemos recorrido, lo tomaremos
Como un importante paso hacia el futuro
Big Bang- Koe wo kikasete
Nunca se dio cuenta en qué momento se acostumbró a ella. Siempre estaba a su alrededor, aunque nunca se lo hubiera pedido, ni tampoco agradecido. No la comprendía en casi nada, era un poco contradictoria su forma de ser, pero siempre le demostró su apoyo incondicional. Hasta que ese día llegó.
Nadie comprendía exactamente qué había ocurrido con ella, solo sabían que era en parte culpa del pilar que tanto le afectaba. Pero, Road llevaba tres meses inconsciente. Wisely había intentado miles de veces comunicarse con ella y no lo lograba.
Allen simplemente se había sentado al lado de su cama y de allí no se había movido.
Sheryl incluso ya lo había aceptado, por verlo tan preocupado como estaba.
Una noche, Lavi llegó para ver cómo estaba Allen.
—Deberías descansar un poco Allen.
—No puedo.
—Te prepararon una habitación al lado de la de Road, no es como si te fueras a alejar de ella. Haz estado durmiendo en esa silla que no se ve nada cómoda.
—No me importa.
—Yo creo que a ella le gustaría que descansaras.
Allen no volvió a responderle y solo miró a Road. Chasqueó la lengua con desdén y frunció el ceño. ¿Cuánto más iba a dormir?
—Sé que siempre te había molestado con ella, porque veía cuanto le gustabas, pero, ¿podrías decirme qué pasa contigo? Tú nunca la trataste tan bien.
Allen ahora miró a su amigo y suspiró.
—No lo sé realmente, ni siquiera yo logro comprenderlo bien. Es solo que luego de todo lo que ha ocurrido, me acostumbré a su presencia. Ella me ayudó mucho, ¿sabes? Desde que logró recuperarse, caminó siempre a mi lado y nunca renegó nada de lo que yo hiciera. Y, además, siento que esto es mi culpa. Según me dijo Tyki, ella en realidad no estaba bien y, sin embargo, estuvo ayudándome. Pero, el pilar fue demasiado para ella y no resistió.
—Entonces, estás agradecido, pero aún no se lo has dicho y a la vez, te sientes culpable.
—Sí, pero…—Allen bajó la cabeza avergonzado.
—¿Pero? ¿Hay algo más?
—Esto no se lo he dicho a nadie y es de lo que menos estoy seguro.
—Bien. ¿Qué es? Te escucho.
—La extraño como no tienes idea—Allen se sonrojó al confesarlo—extraño su presencia, extraño su voz, extraño su calor, extraño todo de ella y no logro entenderlo, ¿por qué? ¿por qué solo me pasa esto con ella?
Lavi le sonrió y le dio palmaditas en el hombro.
—Allen, Allen, amigo Allen, ¿no te das cuenta? Ella te gusta.
El chico miró a su amigo con un poco de sorpresa, pero volvió a suspirar.
—Tenía ese presentimiento.
—¿Entonces, ya estás consciente de que te gusta?
—Supongo, pero no quería admitirlo. Prefería que alguien me lo confirmara.
—Bueno, pues aquí está tu amigo Lavi para confirmártelo. A ti, te gusta Road.
Una vez que Lavi se fue y de aceptar lo que le ocurría, Allen se quedó solo un poco más tranquilo.
Siguió allí sentado, en esa dura e incómoda silla, mirándola, mientras ella solo dormía.
O por lo menos eso creían todos que le ocurría, pero dentro de la mente de Road pasaban otras cosas.
—¡Déjenme en paz! ¡Cállense!
Road se hallaba en un oscuro lugar, donde todo a su alrededor estaba destruido, y nadie más que ella estaba allí, viva. Pero, a pesar de estar sola, en su cabeza escuchaba cientos de susurros, sabía que era toda esa gente que sufría en el mundo y de la que no quería tener conocimiento, la gran mayoría de ellos, gritaba por auxilio, rogaban y rogaban que alguien los salvara de ese martirio, otro tanto, ya había perdido la fe y esperanza y solo esperaban a que su fin llegara.
Road sentía su cabeza explotar, sentía a piel viva todos los sentimientos de esas voces que escuchaba. ¿qué clase de lugar era ése? ¿por qué la torturaban así? ¿dónde estaban todos? ¿dónde estaba Allen?
Estaba desesperada, no sabía qué hacer ni cómo salir de allí, lágrimas resbalaban por sus mejillas sin parar. Ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba allí, pero si pasaba más tiempo en ese lugar, sería consumida por la oscuridad, angustia y dolor.
En la habitación, Allen contaba una noche más en la que ella no despertaba. Con pena, tomó una de sus manos entre las suyas y le habló. Había permanecido allí todo ese tiempo, pero había estado callado, ni siquiera sabía qué decirle.
—Road, ¿por qué no despiertas? ¿qué es lo que te sucede? ¿qué puedo hacer para cambiarlo? Solo me la paso aquí sentado, día y noche, viéndote dormir, anhelando el momento en el que al fin abras los ojos, pero eso no sucede.
Allen tomaba su mano entre las suyas, rogando que la espera al fin terminara, pero sin éxito alguno.
—Allen—el chico soltó enseguida la mano de Road, al notar a Tyki y a Sheryl en la habitación—deberías descansar.
—Puedo dormir aquí.
—No duermes casi nada.
—No me moveré de aquí, hasta que ella despierte—afirmó.
Tyki suspiró ante la negativa del chico.
—¿Por qué no intentas con un beso?
Sheryl frunció el ceño ante la sugerencia de Tyki.
—¿A qué te refieres?
—Ya saben, un beso del verdadero amor, salva hasta a la princesa en mayor desgracia, ¿no? Si el chico besa a Road, tal vez suceda algo, no es como si hubiera algo que perder.
—Yo no…
—Ya lo ha hecho antes, así que ¿por qué no?
Sheryl respiraba profundamente. Él ya había aceptado a Allen Walker, pero no por eso, ya estaba completamente tranquilo. Allen avergonzado solo pudo sonreírle.
Cuando Tyki y Sheryl se fueron, Allen soltó un sonoro suspiro.
—Un beso, ¿eh? Podría funcionar.
Se acercó al rostro de Road y suavemente la besó.
—Debo estar desesperado sí creo que esto va a funcionar, si tan solo fuera tan fácil…
Esa noche, al igual que todas las anteriores, se durmió junto a Road, esperando a que por fin abriera los ojos.
.
Lo escuchaba, escuchaba una voz que lo llamaba y ella conocía perfectamente esa voz. Era Allen. Allen la estaba llamando y ella quería llegar a él, quería estar con él, ella siguió esa voz, hasta que poco a poco la alcanzó.
Abrió los ojos, estaba en su habitación, notó que alguien tomaba su mano, Allen dormía a su lado y la tenía agarrada aún con fuerza. Con su mano libre, acarició unos mechones de su cabello. Allen al sentirlo, abrió los ojos y se encontró con los de Road, quien lo miraba sonriente.
—Road…
—All—Road intentó hablarle, pero solo pudo toser.
—Espera, toma un poco de agua—el chico tomó un vaso y se lo dio. Road obedeció y lo bebió. —Al fin despertaste, Road. ¿Qué te ocurrió?
Allen veía de tal forma a Road, que ella no pudo contestarle enseguida, era como si aún no creyera que estuviera despierta.
—¿Cuánto tiempo llevo dormida? —preguntó aún con la voz ronca.
—Tres meses.
—¿Y has estado aquí conmigo durante esos tres meses?
Antes de que Allen lograra responder, Tyki entró a la habitación y al ver a Road despierta, llamó a Sheryl.
En cuestión de minutos, todos estaban allí, encantados de ver a Road con bien después de tanto tiempo.
—El pilar me afecta más que a todos, además yo aún estaba débil, eso es todo, no se preocupen demasiado, ya estoy bien.
—Aunque digas eso, no vamos a dejar que hagas ningún esfuerzo, aquí estamos todos para cuidarte, hija—Sheryl al fin podía respirar aliviado al ver a su querida hija despierta.
Allen solo miraba y escuchaba todo lo que los Noah le decían, no encontraba las palabras para integrarse a las conversaciones, por lo que mejor se quedaba sentado en su misma silla.
Hasta el anochecer, fue cuando todos se retiraron para dejar dormir a Road, pero Allen permaneció junto a ella.
—Te lo vuelvo a preguntar Allen, ¿has estado aquí conmigo todos estos meses?
—Sí—aseguró con firmeza.
—¿Y hoy también te quedarás? No es que me moleste, claro.
—Sí, no me voy a mover de aquí, aunque así lo quieras, si Sheryl no logró sacarme, tú tampoco lo harás.
Road rio un poco ante la idea, pero su expresión cambió enseguida.
—¿Qué pasa? —dijo Allen al notarlo.
—Honestamente, no quiero dormir, pasé mucho tiempo dormida y me da mucho miedo no volver a despertar hasta dentro de otros tres meses.
—Supongo que es algo normal tener miedo después de lo ocurrido, pero ya despertaste una vez, volverás a hacerlo mañana mismo, yo estaré aquí para asegurarme de ello—Allen no quería admitirlo, pero igual tenía ese miedo.
—Eso fue porque te escuché—confesó.
—¿Cómo? ¿A qué te refieres?
—Yo escuchaba todo, pero no podía salir de ese lugar, hasta que te escuché, escuché que me llamabas y me pedías que regresara, así que cuando me di cuenta, ya estaba aquí contigo, fue como si tu voz me llamara y me regresara de vuelta.
Allen la miró con sorpresa.
—De haber sabido eso, te hubiera hablado desde el primer día, pero no tenía el valor para hacerlo, qué tonto fui—aceptó enojado consigo mismo.
—Pero, lo hiciste y logré regresar.
—Entonces, volveré a hacerlo, si mi voz pudo traerte de regreso, lo haré de nuevo, así que no temas.
Road le sonrió con ternura.
—Está bien, lo haré, pero ¿tú en verdad dormirás en esa silla?
—Ya te he dicho que sí.
—No quiero que lo hagas.
Allen se sintió un poco dolido por ese rechazo, pero Road se movió un poco al otro lado de su cama y palmeó el lugar ahora libre.
—Puedes dormir aquí conmigo.
Allen la miró con duda.
—Pero Road, yo no puedo hacer eso.
—¿Por qué? Mi padre ya te ha aceptado.
—Es cierto, pero no para tanto.
—Tienes dos opciones Allen, o duermes aquí en mi cama o vas a la habitación que escuché que te prepararon.
Road lo puso entre la espada y la pared, pero él no quería irse de allí, menos ahora que ya había despertado, de todas formas, no tendría nada de malo, ¿no? Suspiró y se quitó las pantuflas que Tyki le había prestado y se subió a la cama de Road. Ella sonriente, cubrió sus piernas con las sábanas.
Su sonrisa era tan deslumbrante, que Allen no resistió ni un momento más y la besó suave y brevemente. La cara de sorpresa de Road decía claramente que no se esperaba eso.
—Me alegra que despertaras—le susurró apenado.
Road le sonrió y le devolvió otro beso.
—Gracias por estar aquí conmigo.
Ambos rieron ante la situación y sin decir nada, simplemente se besaron una vez más.
Unas pocas horas después, cuando apenas amanecía, Sheryl y Tyki entraron para verificar que todo estuviera en orden, pero se quedaron congelados al verlos dormir abrazados plácidamente.
Sheryl cerró las manos en puños y una vena vibraba en su sien.
—Creí que ya habías aceptado al chico.
—Lo hice al ver cómo se preocupaba de ella y no se alejaba de su lado, pero ¡míralo! Están durmiendo juntos.
—Por lo menos están vestidos.
Sheryl quiso asesinar tanto a Allen como a Tyki, por meter tal idea de lo que pudo ocurrir en su cabeza.
—Que ni se atreva o en verdad lo mato.
—Road te odiará si lo haces.
—Esa es una de las pocas cosas que me detiene.
Tyki prefirió sacar de allí a su hermano.
Mientras tanto, Allen abrazaba aún más fuerte a Road y juraba aún en sueños que nunca volvería a dejarla ir y si algo volvía a suceder, él se encargaría de traerla de regreso una vez más.
