Parece que es momento de actualizar, ¿verdad? En vista de eso, les dejo este capítulo para seguir montando el final, que no sé cuántos capítulos llevo anunciándolo.

─ Por favor... dime que todo esto es una broma de mal gusto ─ Kagami se soba la sien mientras tenía el teléfono en la oreja del otro lado.

─ ¿Qué es lo que ocurre, onee-chan? ─ Tsukasa estaba claramente curiosa.

Pues exactamente lo te he dicho, Kagamin. Yu-chan ahora mismo se siente un poco mal, así que me voy a quedar acompañándola, en caso de que vaya a tener fiebre o algo ─ es la respuesta de Konata, a lo que Kagami frunce el ceño.

─ Pues se me hace raro. Esta mañana se veía bastante bien.

Kagami-sama, estamos hablando de Yu-chan. No debería extrañarte tanto que de un momento a otro enferme, cosa que efectivamente ocurrió, así que no me puedo arriesgar con ella.

─ Bueno, entonces cuida de ella. Avísanos si pasa algo y necesitas nuestra ayuda, ¿vale?

Cuenta con eso. Dale a Tsukasa saludos de mi parte.

─ Bueno.

Kagami cuelga la llamada y deja el teléfono sobre el escritorio, y Tsukasa se la queda mirando, esperando a que le echase el cuento.

─ ¿Onee-chan?

─ Konata tiene algunos compromisos personales. En esta ocasión tendremos que posponer su visita. Y te envía saludos, por cierto.

─ ¿Y qué se supone que haremos ahora? ─ Tsukasa se muestra triste ─ Le dije a okaa-chan y a Inori onee-chan que prepararía pastelillos para esta noche, aprovechando que Kona-chan vendría.

─ Y te olvidas que Matsuri onee-san también andaba ansiosa con esas galletas. Por un momento pensé que haría falta una cubeta para que no llenara de babas el suelo ─ Kagami casi se ríe al pensar en ello ─. No importa, Tsukasa. Mañana tenemos una nueva oportunidad, y sólo esperemos que sí venga para que aprovechemos al máximo.

─ ¡Sí, onee-chan!


─ ¡Listo! Ahora podemos ir a casa de Iwasaki-san ─ Konata se guarda el teléfono, y Miyuki se la queda mirando.

─ ¿Pero qué hay de Kobayakawa-san? Acabas de decirle a Kagami-san que ella se encuentra enferma ─ dice Miyuki, haciendo que Konata se llevara lentamente una mano a la frente.

─ Miyuki-san, ¿no recuerdas en qué habíamos quedado nosotras dos?

─ Oh, lo siento. Es que me dejé llevar por lo que le decías a Kagami-san.

Konata suspira largamente, y ambas empiezan el camino a la casa de Minami. Desde que Miyuki había dicho accidentalmente que sí a la propuesta de Yutaka, Konata había tenido que intervenir hablando con su prima para que la incluyese también en el grupo bajo la excusa de que la iniciativa sonaba bastante entretenida y que quería también animar a Hiyori y Patricia. Obviamente pensaba ser ella quien se exprese a nombre tanto suyo como de Miyuki, a sabiendas de que su amiga no estaba en la capacidad de hacerlo por sí misma. Y ahora estaban justo ante la casa de Minami, por lo que todo lo que tenían que hacer era avanzar hasta la puerta. Cherry, la perra de la casa, las recibe moviendo la cola, a lo que Miyuki le sonríe y le acaricia la cabeza, mientras que Konata se ríe un poco al verla. Ya en posición, Konata presiona el timbre y espera diez segundos a que la puerta se abriese, viendo que estaba abriendo, lógicamente, la misma Minami.

─ Osu, Iwasaki-san ─ Konata levanta su palma alegremente.

─ Oh, bienvenida, Izumi-senpai ─ Minami levanta la mirada para encontrarse con su vecina ─, Takara-senpai. Supongo que vinieron para ver a Tamura-san y Martin-san, ¿no?

─ Ohayo, Iwasaki-san. Pues sí, hemos venido para ayudarlas un poco ─ dice Miyuki con nerviosismo, aunque Minami no parecía notarlo.

─ Pasen. Ahora mismo etaban hablando de algo que no sé ─ Minami dejaba entrever que no estaba interesada en el tema.


─ ¡Onee-chan, Takara-senpai! Sabía que vendrían ─ Yutaka se acerca a las dos mayores con una sonrisa ─. Bienvenidas a la casa de Minami-chan ¿Verdad que es bonita?

─ Eso es innegable. Realmente se ve bien ─ Konata da un vistazo alrededor suyo.

─ Yo ya sabía de la casa de Iwasaki-san, Kobayakawa-san. Somos vecinas, después de todo ─ aclara Miyuki.

─ ¿Y dónde están Patty-chan y Hiyori-chan? Ya viene siendo hora de hablar con ellas ─ dice Konata con interés.

─ Aquí estamos, Konata-senpai ─ aparece Hiyori acompañada por Patricia ─. Supongo que ya sabes lo que tenemos que hacer.

─ Sí, así es. Tenemos que llevar a cabo nuestro sagrado ritual ─ las palabras de Konata inquietan a Yutaka y Miyuki.

─ Así es. Tenemos que llevar a cabo nuestro saludo de sangre ─ completa Patricia.

Miyuki y Yutaka se aterran al pensar que las tres otakus se iban a cortar los brazos para unir sus heridas o si derramarían sangre en un símbolo extraño con inscripciones en algún idioma antiguo. Eso se veía perturbador desde todo punto de vista, por lo que ellas no querían mirar, mientras que Minami no estaba tan impresionada. Konata, Hiyori y Patricia sacan entonces sus teléfonos y empiezan a revisar en sus galerías, queriendo encontrar lo mejor en su repertorio.

─ A ver, ¿cuál de estos memes no tienen ustedes? ─ Hiyori es la primera en mostrar lo que tiene ─. Konata-senpai, ¿de dónde sacaste ese meme que se ve tan bueno?

─ Ese es mi pequeño secreto, jeje.

Ahora Miyuki y Yutaka no entendían lo que estaba pasando. Pensaban que esas tres iban a hacer algo raro y terrible, pero lo único que hacían era pasarse mutuamente memes. Tal parecía que eso era lo que entendían ellas como "saludo de sangre". Por lo menos no era ni por asomo lo que pensaban, por lo que suspiran aliviadas mientras Minami se acercaba a las tres otakus.

─ Por favor traten de no decir cosas raras que puedan asustar a Yutaka ─ pide con cordialidad.

─ Ah, bueno. Sólo estábamos hablando entre nosotras ─ se excusa Patricia.

Minami se limita a suspirar para luego invitar a todas a que avancen hasta el comedor mientras ella iba por té para todas. Konata y Miyuki en ese momento se sienten sedientas, por lo que son quienes más agradecen ese gesto de parte de la anfitriona. Al rato de ello, cuando todas habían disfrutado del té, era el momento adecuado para hablar sobre la razón de esa reunión tan aclamada.

─ ¿De qué manera podemos hacer que la chica con dos novias salga a la luz? ─ empieza Hiyori ─ La presidenta de mi club ya nos recomendó que debíamos mantener de bajo perfil hasta que esa chica se confíe y termine por cometer un descuido que la lleve a ella junto con sus dos novias a mostrarse nuevamente, pues no veo probable que semejante triángulo amoroso desaparezca así como así.

─ Bueno, ese razonamiento es bastante lógico ─ opina Konata.

─ E-ehhh... Bueno, lo mismo que dijo Konata-san ─ dice Miyuki jugando con sus dedos con evidente nerviosismo ─. E-espero que logren algo interesante respecto a todo esto.

─ ¿Te sientes bien, Takara-senpai? ─ se interesa Yutaka.

─ S-sí... Sólo es que estoy un p-poco cansada con los estudios, Kobayakawa-san.

Konata también muestra preocupación por el estado de Miyuki. Se notaba que la presión rápidamente le estaba pudiendo. Fácilmente podrían Hiyori y Patricia intentar molestarla con cualquier broma tonta y la harían delatar toda la tapadera, echando abajo el secreto de Konata con las hermanas Hiiragi y con toda seguridad exponiéndolas a todo detalle, sabiendo el hábito que tenía Hiyori. Ya contaba con el precedente de Yutaka y Minami representadas en sus doujins. Definitivamente había sido una buena idea de que Konata se uniese también.

─ Desde que la vi por primera vez en la mañana no la he visto haciendo otra cosa que leer sus textos escolares. Realmente es extraño que se hunda tanto en el estudio, viendo que es quien con toda seguridad obtendrá las mejores notas en los exámenes finales.

─ Es algo inevitable. Quienes mejor se destacan más se esfuerzan por mantenerse en lo alto. Es parecido a la avaricia con respecto al dinero ─ dice Patricia.

─ Es bastante cierto. Pero a nosotras nos va bastante bien estudiando solo lo necesario. Nosotras estamos a un nivel completamente diferente ─ dice Hiyori en descarada fanfarronería.

─ No deberías decir ese tipo de cosas, Hiyori-chan ─ le dice Yutaka ─. Ustedes deberían estudiar adecuadamente para no tener que ir con apuros ni con presiones al momento de presentar.

─ No puede ser. Nos está dando consejos que requieran que restemos tiempo a nuestros animes y mangas ─ dice Konata antes de juntarse a Hiyori y Patricia.

─ Supongo que era predecible que fueran a desvariar así ─ Minami suspira mientras gira la mirada al fondo del comedor.


─ Ne, onee-chan.

─ ¿Qué pasa, Tsukasa?

─ ¿Crees que Kona-chan esté ahora preocupándose mucho por la salud de Yu-chan?

─ Konata es una vaga, pero sabe bastante bien lo que hace, y confío en que cuide de Yu-chan sin problemas.

─ Ah, ya veo.

Kagami se encoge de hombros y regresa su atención a sus apuntes, mientras que Tsukasa bailoteaba sus pies y se quedaba mirando a la nada.

─ Ne, Tsukasa.

─ ¿Qué pasa, onee-chan?

─ ¿Crees que sería mucha molestia si te sientas también a estudiar? Sabes muy bien que no voy a ayudarte con ninguna de las preguntas en cuanto nos lleguen los exámenes, incluso si estuviésemos en la misma clase.

─ Tienes razón, onee-chan ─ Tsukasa se levanta de la cama de Kagami y se sienta al lado de ella ─. Tengo que centrarme. Todo sea por Kona-chan y nuestro futuro.

─ Así se habla.

Ambas hermanas se ponen a estudiar. Estaban poniendo su mejor esfuerzo, y Tsukasa especialmente ponía en evidencia el trabajo que ponía para ir asimilando aquellas lecciones que se le hacían especialmente complicadas.

─ Ne, onee-chan.

─ ¿Qué pasa, Tsukasa?

─ ¿No empiezas a sentir algo de sed?

─ Sí, pero podemos aguantar un poco, así que quédate un poco, que tienes todavía mucho por aprender de esto.

─ Está bien, onee-chan. Sólo estaba diciendo, pero tienes razón.

─ No te preocupes, que para guiarnos es que estamos.

─ ¿Y será que más tarde llamamos a Kona-chan para ver qué tal le va a Yu-chan.

─ Desde luego, y también podemos aprovechar para preguntarle si está estudiando. No podemos permitirnos relajo con ella, que ya bastante lucha nos ha dado con esto.

─ Eso ni falta hace que lo menciones, onee-chan.

Ambas se sentían aburridas al no tener a Konata como esperaban, pero no tenían más alternativa. Pero pese a las ganas que le ponían, ahora no conseguían centrarse del todo en las lecciones a estudiar, sino que Konata se les colaba en la mente. Ya compensarían el tiempo perdido con ella a su debido momento, de eso estaban totalmente seguras.

CONTINUARÁ...


Creo que para el próximo capítulo debo de hacer que Konata aplique el movimiento, el golpe de gracia para poner fin a la búsqueda, pero todavía debo pensar en cómo aplicarlo adecuadamente. Pero de lo que sí estoy seguro es que ahí vamos, por lo que no se preocupen. Mis saludos para ustedes nuevamente, y nos vemos en el próximo capítulo (y a ver cuántas veces más estaré diciendo esto aquí).

Hasta otra