No es necesario leer este capítulo para entender la historia o para seguir con la trama, si no te gusta el shipp (Inko y Toshinori) lo puedes saltar
Hola, soy la autora. Vine para mencionar que este es un especial, y no dije la fecha así que prácticamente este el capítulo correspondiente (aun
que ya mencioné que si no les interesa el romance lo puede saltar, en caso contrario pueden darme una oportunidad, soy buena escribiendo romance o eso creo) lo siento si queda un poco salido de la trama actual, pero hay varias cosas que tenían que quedar en claro y con este capítulo las aclarare
Una mujer de cabellos verdes se encontraba mirando un local de venta de alimentos con atención. No, no es que ella tuviera hambre o algo por el estilo, al contrario, su almuerzo la dejo más que satisfecha. El motivo de su atención era otro, uno que de sólo pensarlo lograba que sus mejillas se tornaran rojas.
— Y dime, ¿acaso la razón por la que miras tanto ese lugar tiene cabello rubio y ojos azules?— La chica de cabellos verdes se estremeció al escuchar aquello, de hecho casi se cae al piso, ya que observaba sentada a lo lejos, desde un local cercano. Su amiga Mitsuki Bakugo sin duda era muy directa.
—Yo no... Yo sólo...— La mujer tartamudeo, típico comportamiento de ella al haber sido descubierta, sus mejillas se colorearon un poco más al pensar en eso.
—Oye, no entiendo que es lo que miras en él, nadie lo hace. Pero creo que simplemente deberías ir, hablarle, y no ser tan... Acosadora.— La chica de rubios cabellos largos, actitud rebelde y carácter fuerte termino su café y se levantó.
—¡Nos vemos otro día Inko! Me voy...— Dijo y se fue, dejando a su amiga sola con sus pensamientos, era imposible tener una conversación coherente con ella en ese lugar, aún así Mitsuki no estaba molesta, eran mejores amigas después de todo. Un cosquilleo recorrió el estómago de la chica peliverde.
—Hablarle...— Susurró Inko, como un deseo.
Inko entró a la tienda, sus intenciones eran claras. Entraba, le pedía su número y regresaba a casa. Esperaba tener el valor suficiente...
Inko no era como Mitsuki, no podía simplemente llegar y decir: "Hey, eres lindo. ¿Me das tu número?" Aunque alguna parte de ella esperaba que fuera así.
Sacudió su cabeza, no lo lograría si seguía pensando en ello. Agarro un comestible, de hecho ni siquiera presto atención de cual era (solamente una excusa para ir a al cajero), y se apresuro para pagar.
Una vez en el lugar allí estaba, justo como ella quería. Si, todo era perfecto.
Se acercó y lo pudo observar hablando por teléfono, parecía una voz de mujer la que se escuchaba desde el otro lado de la línea, una punzada de celos recorrió su cuerpo. En cuanto el joven rubio la observo acercándose con su producto le dirigió una enorme sonrisa y se despidió de la persona con la que hablaba.
—Disculpa. ¿Vas a pagar?— La chica estuvo obviando que él iba a ser una persona amable durante todo su tiempo observándolo, pero nunca espero que tanto.
—Tu número — Las palabras de la boca de la chica peliverde sin que ella lo sintiera, parecía como si el espíritu de Mitsuki se hubiese metido en su cuerpo por los celos que sintió anteriormente.
—¿Qué?— El chico rubio la miro con sus ojos azules, extrañado y con un signo de interrogación en su cara.
—Sé que suena raro, pero me pareciste muy guapo y me gustaría conocerte, por eso quiero tu número.—Si, sin duda un raro espíritu (con nombre de Mitsuki) se hizo con el control de su cuerpo. Para ese punto ya ambos estaban sonrojados. Pero ella se deleitó mirándolo sonrojado por primera vez, sin duda era lindo.
Él secretamente estaba acostumbrado a los elogios, pero nunca nadie en su vida como un civil le dijo que era lindo. All Might, estaba teniendo éxito apenas, desde que comenzó a trabajar como héroe su popularidad comenzaba a escalar.
Tras analizar las palabras de la chica dio una leve risa. Y ella ya no pudo sostener la fachada de seguridad en si misma, dejando ver que sus mejillas ahora adquirieron una tonalidad roja.
—Claro que me gustaría una cita contigo, creo que eres muy guapa también— Le dijo con un tono alegre, aún con un leve sonrojo, principalmente por el impacto de la reciente declaración. Si, entendía que como héroe siempre estaría más ocupado en su profesión, pero eso no significaba que no pudiera hacer vida como civil. Por eso decidió que deseaba conocer a aquella valiente chica que le estaba pidiendo su número.
Tal vez muchos años después se arrepentiría de haberlo hecho, o quizás no.
—Entonces, ¿tu familia quiere que te cases con ese hombre?— Él le preguntó finalmente, rompiendo la tensión en el ambiente.
—¡No quiero hacerlo Toshinori! De verdad no quiero casarme con nadie... Sólo contigo— La chica le decía con lágrimas en los ojos. Toshinori casi odiaba a la familia Midoriya, exceptuando por Inko, todos en su familia eran fríos y interesados, aunque por fuera gozaban de buena reputación en la sociedad a pesar de no ser muy famosos.
—No lo permitiré, nunca dejaré que te cases con alguien que no amas. Tú eres mía— Su voz sonaba determinada, hablaba seriamente, una parte de él se retorcía de la sola escena de ella en los brazos de otro. Ella no dijo nada, sólo lloraba un poco.
Toshinori Yagi entendía como tal vez ella se sentía, por un lado imaginaba que no deseaba decepcionar a su familia, y por otro estaba él y su relación. Vaya que los Midoriya eran crueles, una familia interesada que solamente se preocupaba por el dinero. Él personalmente recordaba que en una visita a su casa, cuando recién comenzaba a conocerla, en su primer año de relación, todos fueron fríos con ella y la trataron como alguien inferior, aparentemente ella era la más débil de todos en cuanto a quirks, su madre tenía de quirk longevidad y su padre resistencia, esperaban una hija que pudiera sobresalir en belleza o habilidades, pero ella solamente obtuvo un quirk similar al de sus abuelos, y no deseaba casarse con alguien que no conocía y, aunque al principio ella decía –si– para complacer a su familia (y deseaba serlo por algún tiempo), realmente no quería ser una heroína. Incluso podría jurar que si ella escapara no se molestarían en buscarla...
Algo hizo clic en su cabeza, y todas las piezas encajaron de forma perfecta.
—Inko... Escapemos de este lugar, de esta ciudad.— Le dijo, así de simples eran las cosas. No tenía mucho de ciencia, deseaba sacar a la chica de ese lugar, donde sufría constantemente.
Si, él se encargaría de que nunca la encontraran. No le importaba nada, sólo sacarla de ese lugar, de alejarla de su fría y interesada familia.
—¿Escapar? Pero...— La chica estaba por terminar su pregunta, pero él la interrumpió con un beso. Si, la amaba demasiado como para dejarla o permitir que algo así condenara su vida.
—Yo te diré la manera, solamente espera.— Cerró sus ojos y se despidió de ella, él siempre la salvaría, no importaba cómo ni cuándo.
Inko estaba recostada, se disponía a dormir. Aún estaba pensando en las palabras de Yagi en su cita de la mañana, la idea de escapar juntos no le parecía mala, se conocían hace mucho tiempo para confiar el uno en el otro. Lo que la entristecía era que a pesar de todo ella en alguna parte deseaba que su familia se uniera, pero en 23 años de su vida con ellos eso nunca sucedió.
Con sus pensamientos revueltos se dio una vuelta en la cama, y de repente escucho golpes en su ventana. Se levantó para ver que pasaba, por que era literalmente imposible que alguien estuviera en su ventana, ella estaba en un segundo piso.
Al abrirla lo miro, era Toshinori. Escaló desde fuera de su casa y ahora se introducía en su habitación, él nunca hizo algo como eso antes, aunque ella estaba segura de que si era capaz.
—Inko, vine a llevarte conmigo— La chica se congeló tras escuchar eso.
—¿Ahora?— Logró formular la pregunta milagrosamente.
—Dijiste que tus padres planeaban tu boda en un par de meses, así que vayámonos hoy mismo.— Se quitó la mochila que tenía detrás de si, y se la entrego a ella.
—Sé que no es mucho lo que te puedes llevar, pero te prometo que cuando estemos allí compraremos más.— Junto sus manos disculpándose silenciosamente. Ella lloró. ¿Por qué? Por que ella era una llorona, y también por que alguna parte de ella deseaba despedirse de su familia. Él solamente la miró, asustado y sin comprender el motivo de sus lágrimas.
—Hey... Perdón. Lo siento. ¿Fui muy rudo?— Preguntó inocente el hombre.
—No... Yo lo siento, el problema es que a pesar de todo quiero decirles adiós.— Y se secó las lágrimas, pero no dejo de llorar.
—Oh, ya veo. No... Esto no es fácil para mi tampoco, pero vamos... Oh rayos no sé que decir.— Hizo una pausa. —Escucha, si dejas una nota todo estará bien. ¿Ok?— Le tocó un hombro, intentando calmarla. Siempre fue pésimo con las mujeres.
—¿Una nota?— Se distrajo del motivo de su llanto y le cuestionó.
—Si... Será como si no te hubieras ido nunca. Si la encuentran y la guardan, ellos sabrán que aunque ya no vives aquí tu te preocupas por ellos.— Él lo sabía, aunque ellos no se preocupen en lo más mínimo por ella, en algún lado de su corazón ella aún los amaba.
—Si. Lo haré.— Ella dijo, y finalmente, después de esa dolorosa declaración, los dos amantes escaparon juntos.
—Toshinori Yagi... ¿No crees que ella merece saber la verdad?— El corazón de él se congelo tras escuchar las palabras de su maestra. Nunca lo pensó, siempre separaba su vida de héroe de su vida personal, y no era diferente con Inko.
—Yo... Nunca lo he pensado.— Dijo lo más sincero posible.
—Ya veo. No quiero hacerte sentir mal, pero si llegas a ser el héroe número uno ella va a estar en peligro y vas a tener que ser el doble de discreto con tu secreto. Es tu decisión, debes tener cuidado.— Ella preferiría que él no tuviera ninguna relación amorosa o muy profunda, no por que le molestara o algo parecido, sino por el bien de ambos, tanto físico como mental. Pero aún así no tenía el corazón de decirle algo tan cruel, ella conocía la fuerza que un ser querido le puede otorgar a alguien... Y aún existían cosas acerca de un villano que le haría la vida imposible, así como a ella en el pasado. Ella lo extrañaba, pero Yagi no tenía por que saber eso.
Si, por su parte él estaba consciente que desde que se cambió de agencia a la de otra ciudad para vivir con Inko todo era más difícil para ellos dos. Su maestra lo acompaño completamente dispuesta, ella aparentemente también necesitaba un cambio de ambiente, y se llevaba bien con Inko, la mujer de cabellos negro contaba con una actitud más materna que la de la propia madre de la chica, y honestamente él lo agradecía ya que solamente podía darle una parte masculina de compañía.
Y para ser honesto consigo mismo, era muy feliz cuando Inko lo recibía con un abrazo cálido cada vez que regresaba de su trabajo de héroe. Él... Toda su vida estuvo sólo, no muchos estaban enterados, pero nunca conoció a sus padres, a pesar de eso nació con un ingenio un poco encima de la media, no muy inteligente pero si astuto y con carisma, por eso fue que logró ingresar en la UA a pesar de todas sus dificultades en algún punto de su vida... Aunque ahora aquella escuela y el orfanato no eran más que un recuerdo.
Ese día, en ese momento, contaba con un apartamento y una hermosa novia que lo esperaba... Como él siempre deseaba toda su vida, y su sueño de hacer sonreír a la gente se tornaba realidad, por que ella siempre sonreía para él. Y a pesar de todo el secretismo de su relación ella aún confiaba en él...
Abrió la puerta del apartamento lentamente, observó que la chica estaba dormida en la mesa. Después de quitarse los zapatos se acercó a ella, y acarició su mejilla. Se sonrojó, usualmente no se quedaba viéndola de esa manera, pero en esos momentos tuvo pensamientos no muy sanos acerca de ella y su cuerpo, eso era raro, él nunca era así... Él jamás se sentía como un hombre queriendo a una mujer, pero en esos momentos estaba abochornado por el sorprendente descubrimiento de esa sensación.
Ella abrió los ojos lentamente, y con una sonrisa lo la saludo, pero él era incapaz de hablar, aún impactado y avergonzado por el reciente descubrimiento.
—Sé que adoras que te espere para cocinar juntos, así que no hice nada para cenar junto contigo... Pero limpié todo y de un momento a otro me senté para tomar un pequeño descanso y me dormí. Lo siento.— Ella se levantó y le dio un abrazo, él no dijo nada aún, pero correspondió. Al tacto con su piel y cercanía ella pudo sentir que él estaba caliente.
—¡Yagi! ¿Te sientes mal? Tu cara esta toda roja y estas caliente— Ella lo tocó en la frente preocupada.
—El problema es que seas tan linda— Dijo, como si las palabras no hubieran sido procesadas, solo pensadas y escupidas.
—¿Pero qué?...— Ella entendió y se sonrojó ahora. A pesar de eso, ella no lo soltó de su abrazo, él deseo apartarse por que estaba consciente de lo que iba a hacer si ella no se apartaba, aún así cuando él intento alejarse lo apretó con más fuerzas.
El calor comenzó a subir sin ningún aire acondicionado, una cosa llego a la otra, y de pronto estaban uno encima del otro.
Esa noche ambos estuvieron juntos, en cuerpo y alma, sin pensar en nada ni nadie más.
—Toshinori Yagi... Hay algo que no te he dicho acerca de One for all.— Nana Shimura estaba consciente de que era tiempo de ser honesta, así que se lo diría. Él no dijo nada, así que ella se dispuso a continuar.
—Sé que te dije de el creador original de este poder. Pero hay otra cosa acerca de él que no mencioné, y es que... Puede seguir vivo— Esas palabras representaba el inicio del sufrimiento de Toshinori Yagi.
—Entonces...— Siempre fue lento para procesar las cosas, esa no era la excepción.
—Es probablemente un enemigo que vamos a tener que enfrentar tarde o temprano... Y quiero que te encuentres preparado cuando eso ocurra. Prometiste hacer lo que yo te pidiera y estar comprometido, así que esto es lo único que te pediré...— La mujer, por más que le doliese decirle aquello estaba consciente de que tarde o temprano él tenia que despertar de su dulce sueño. Lo lamenta por él, pero su deber se podría contradecir con sus deseos en ocasiones... Y en esa ella descubriría realmente que era lo que más le importaba a Toshinori Yagi, no sólo como su alumno, también como ser humano.
Un chico de cabellos rubios regresaba a su apartamento deprimido. Estaba consciente de que Inko probablemente estaría devastada por la noticia, incluso considero decirle su identidad de héroe, pero no... No contaba con el valor suficiente.
Abrió la puerta del apartamento como todos los días, pero en vez de escuchar el típico –Bienvenido a casa– Escuchó quejidos provenientes del baño, fue corriendo para observar lo que sucedía y la chica estaba vomitando, si, siempre fue un poco tonto y lento para procesar las cosas, pero él estaba consciente de lo que esa señal significaba.
—Felicitaciones. Van a ser padres.— Un doctor dijo con sonrisa amable.
La chica no dijo nada, se retorció de preocupación en su lugar. Por su parte Toshinori Yagi mostró una gran sonrisa... La idea de un hijo lo emocionaba más de lo que podía admitir en ese momento, a pesar de las circunstancias o de los obstáculos, eso... Le provocaba felicidad. Ahora la familia que nunca tuvo estaba completa con la llegada de ese niño, a pesar de todo.
— ¿De qué color crees que va a ser su cabello? A mi me gustaría que sea rubio como yo, pero un verde claro o oscuro como el tuyo seria muy tierno... Tal vez para una chica.— Si, parecía muy feliz y fantaseaba acerca de cómo iba a ser el niño cuando naciera. Por su parte la chica no dijo ni una sola palabra desde que salieron del hospital.
—Hey... ¿Tu de verdad estas feliz por esto?— La chica le preguntó, ella pensaba un poco más en el futuro y le preocupaba no ser suficiente.
—¡Claro que si! ¿Por qué no lo estaría?— La chica estaba llorando después de oír y decir aquello, la llorona estaba de nuevo allí. Él por su parte de nuevo se preocupo por ser demasiado brusco. La abrazó, ahora ella era su llorona.
—Tengo una idea. Hay que escribir notas y pegarlas en todas partes de la caso con preguntas acerca del bebé. Va a ser muy divertido, vamos a intentarlo.— Tras un sonrisa la tomó de la mano y fueron a casa, a su lugar preciado.
Cabe mencionar que unos días después el apartamento estaba lleno de notas por todos lados, no había una pared en la que no estuviera una nota con una pregunta o pensamientos acerca del bebé.
Lo que Nana Shimura le pidió a Toshinori Yagi fue algo muy específico, irse a EU. En ese viaje no estaba incluida Inko Midoriya, era única y exclusivamente para trabajo de héroe y entrenamiento, así como para aumentar su aceptación entre la gente mundialmente, pero no contaba con una fecha de regreso, así como podrían ser años también podrían ser solamente unos meses.
Sacudió su cabeza, en ese momento estaba de compras con Inko, la cuidaba como si fuera el objeto más preciado ya que su embarazo comenzaba a ser muy notable.
Un accidente en el que un villano detuvo un coche y los pasajeros estaban en peligro estaba ocurriendo justo enfrente de ellos, él dudo por un momento, pero finalmente le dijo a Inko que lo esperara en ese lugar.
Al principio le extraño a la chica, lo normal es que él le dijera que se alejaran y pidieran ayuda, pero no fue así. Unos momentos después un héroe, que recientemente estaba debutando y era un poco famoso se encontraba en el lugar, y algo coincidía para Inko, como un clic mágico.
El cabello, los ojos, el tiempo de su aparición... Ya no prestaba atención a lo que pasaba enfrente de ella. Lo analizó un momento y decidió investigar más, para aumentar sus sospechas Yagi regreso cuando el héroe se fue, todo coincidía. No estaba segura y no saltaría a conclusiones apresuradas, el tiempo le negaría o le daría la razón.
Meses pasaron, Toshinori todavía no le decía nada a Inko... Su maestra le dijo que ya tenían una fecha de partida, aproximadamente en 28 meses partirían. Esperaba que fuera tiempo suficiente... Suficiente para estar con Inko y con su hijo, antes de dejarla. Pero ese día tuvo la determinación, para decirle la verdad a Inko. No tenia idea de si luego ella lo odiaría por no confiar en ella, pero ya no importaba, simplemente no era capaz de fingir mas, no con ella.
—Bienvenido a casa— Algunas personas podían ser felices simplemente escuchando eso todos los días, alguien que fue solitario toda su vida como el lo era. Esperaba que no todo se arruinara ese día.
—Inko... Tengo algo que decirte.— No era un cobarde, y no le mentiría a ella mas. Ese día lo iba a demostrar de verdad.
—Yo... Creo que ya se de lo que me quieres hablar...— Y vaya que lo sabia, sus horarios de salida al trabajo, la suciedad cuando regresaba a casa, todo estaba en los detalles mas chicos.
Luego de este día, no hubo ningún secreto entre ellos. Fueron los días mas felices de su vida, luego todo se tornaría una tortura.
Médicos, una sala blanca, gritos, sudor, gente corriendo de un lado a otro, Inko gritando. Un completo desorden, el tan esperado día llego... Pero Toshinori no se encontraba allí, estaba en su trabajo.
Las contracciones empezaron, y ella solamente deseaba verlo. Cuatro horas de parto, y finalmente el hombre de cabellos rubios se encontraba en el lugar. No estaban casados, por la rapidez con la que sucedieron las cosas no tuvieron tiempo de pensar en eso, pero de todos modos era su padre, tristemente ni aunque fuera el día en que su hijo iba a nacer el peligro no desaparecía ni disminuía, la gente todavía necesitaba un héroe que los salvara mientras sonreía, alguien se tenia que encargar de eso.
Bien, Inko no necesitaba al héroe en ese momento, pero si necesitaba al padre de su hijo. Por su parte, un perturbado Yagi Toshinori entraba al lugar, con demasiadas cosas en la cabeza como para poder concentrarse. LLego justo a tiempo.
Unos momentos mas tarde el se encontraba casi temblando, sentado en una silla esperando como si fuera la cosa mas importante del mundo, hasta que una mujer de traje blanco salio del lugar.
—Es un chico— La mujer dijo, solemnemente mirando la cara del hombre se podía saber lo desesperado que estaba. Tal vez era un exagerado, pero en ese momento la alegría recorrió todo su cuerpo.
Se levanto de su silla y corrió dentro de la sala donde estaba Inko.
—¡Es un niño!— Su grito seguramente resonó en todo el lugar, y la chica de cabellos verdes ahora deja salir una linda risa. Si, casi estaba bailando de alegría, y cuando pudo ver al diminuto ser humano de cabellos verdes iguales a los de ella, no pudo haber sido mas feliz. Casi faltaba un poco mas para que se arrodillara y agradeciera a cualquier deidad que hizo posible el nacimiento de su hijo, pero las ganas de cargar a su hijo, de estar juntos fueron mas grandes.
Se sentía completo, estaba completo ahora. Toshinori Yagi lucharía para que ellos fueran felices.
—O te vais pa...— Un pequeño de cabellos verdes se acercaba a su padre, el de cabellos rubios lo recibía en sus brazos, pero no contestaba a la adorable suplica (no te vayas papa) de su hijo. No deseaba irse, si fuera su decisión pasaría su vida entera en japón, junto a ellos. No tenia ningún tipo de sentimiento malo por su maestra, pero odiaba tener que irse. Abrazo fuertemente a su hijo, no tenia una fecha de regreso para ese viaje, de todas maneras deseaba, esperaba que no fuera mucho tiempo.
—No te preocupes pequeño chico, tu padre regresara pronto— Eso esperaba, y lo dijo con seguridad. Por dentro se sentía fatal, su hijo apenas estaba aprendiendo a caminar y hablar, no podría estar allí para verlo crecer.
Dejo a su hijo recostado en la cama con mucho cuidado, una mujer de cabellos verdes lo estaba esperando en la puerta. La abrazo.
—Prometo que cuando regrese nos casaremos— Si, hablaron de eso durante mucho tiempo. Tener una vida formalmente de casados, con su hijo. Ella lo abrazo, deseaba que no fuera mucho tiempo, así se casarían mas pronto. Fueron unos momentos muy largos, pero finalmente se la soltó, tenia que hacerlo. Ella se sintió vacía, y lo observo alejarse.
El no sabia lo que iba a vivir, ni ella tampoco. Pero estaban seguros de algo, a pesar de todo, nadie podría romper el vinculo de ambos, y su mas grande muestra de que se amaron, Izuku.
Hola de nuevo, deje varias incógnitas pero respondí la mayor parte en la historia de estos dos. Solamente falta que sepan que es lo que hizo Toshinori en su viaje y porque no volviódespués de la muerte de Nana Shimura. Por cierto, de verdad siento que fue muy romántico escribir esto, el amor de Inko y Yagi es un amor muy clásico y a la antigua. Pero nosotros sabemos lo que sucedió mucho después de esto. Ahora, esta parte de la historia se vincula con el primer capitulo, verán, Inko le dejo una nota a Izuku en el primer capitulo, pero todavía no se revela lo que decía, esto viene del juego con Yagi de poner notas acerca de cualquier cosa. En el futuro esto sera un dato muy curioso, no es tan importante, pero me gusta como se relaciona. En fin, acerca del ritmo de actualización, voy a decirles que me gusto actualizar cada dos semanas, es mas cómodo para mi y siento que puedo desarrollar mas las ideas de un capitulo, seguirá siendo en sábado, así que el siguiente capitulo estará disponible el 16/01/20, osea en las próximas dos semanas. Por cierto, lo siento, este capitulo iba a ser un especial, pero termino siendo el capitulo semanal.
No olviden dejarme sus reviews, les responderé en el siguiente capitulo, no importa en que idioma estén (con google traductor los traduzco jaja).
Nos leemos.
02/01/21
