Guerra Civil

Los prisioneros se encontraban intentando despertar al Venasaur en la celda contigua sin éxito por ahora. Sin importar cuanto le gritaran o le lanzaran piedritas, este continuaba durmiendo como un tronco y tampoco parecía haber una forma alternativa de poder escapar. Por lo que simplemente continuaron sentados esperando que algo nuevo sucediese.

Claudia se encontraba sentada recostada sobre la pared de roca natural de la prisión con las piernas recogidas y sumida en sus pensamientos.

—Teniente... ¿Cree usted que vengan a rescatarnos? — preguntó ella.

—Por supuesto—respondió ella sin dudar sentada a su lado—. Los soldados del Reino Espejismo nunca dejan a los suyos atrás. Tan sólo debemos darles tiempo para que preparen una misión de rescate y muchas veces hay que esperar al momento adecuado antes poder realizarlas.

—Pero... ¿No sería más fácil simplemente dejarnos atrás? Lo más probable es que estemos rodeados por un ejército de pokemón semejante al que nos atacó en el Groudon, por lo que cualquier intento de rescate sería demasiado peligroso. Además, con cada hora que pasa el Reino Espejismo corre el riesgo de quedarse sin energía y de todas maneras como se dijo antes de partir, la prioridad es llegar a Ciudad LaRousse y no necesariamente rescatar supervivientes... —continuó ella llena de incertidumbre.

—¡Claudia, ten un poco más de fe! —respondió Brendan apoyado sobre los barrotes—¿Acaso crees en realidad que nuestros amigos nos dejarían atrás? La vez pasada que me secuestraron, los demás asaltaron el edificio de la Corporación Devon que estaba lleno de pandilleros armados ¿En verdad crees que unos cuantos pokemón van a ser un problema?

—Pero...

—Brendan tiene razón, no debemos perder la esperanza—interrumpió Reika—. Conozco personalmente al Comandante, y estoy segura que misión o no, él nunca nos dejaría atrás—dijo ella con total seguridad—¡Debemos ser pacientes!

Norman, todavía preocupado por su hijo y sin interés en la conversación, creyó oír algo.

—Parece que alguien se acerca... —informó él.

Los demás interrumpieron la conversación para dirigir su atención al camino que llevaba al exterior de la cueva. Aunque en realidad no era una sola persona sino que tres de ellas, un Alakazam y dos Kadabras de hecho. Norman se levantó de súbito y corrió hacia los barrotes.

—¡¿Quienes son ustedes?! ¡Déjenos salir de aquí! —gritó el antiguo Líder de Gimnasio.

El Alakazam de al medio se detuvo delante de la celda mientras los dos restantes procedían a la celda del Venasaur. Los cuales llevaban en sus manos lo que parecían ser herramientas y equipo médico.

Lamento informarle que eso no será posible—contestó el Alakazam delante de ellos usando telepatía—. Ustedes son invitados demasiado importantes como para dejarlos ir tan fácilmente.

—¡¿Invitados?! ¡Nos atacaron y secuestraron!

—Por favor, señor Norman, comprendo su enojo, pero déjeme encargarme esto... —interrumpió Reika levantándose y acercándose. Norman a regañadientes, dio un paso atrás.

—¿Por qué estamos aquí? —preguntó Reika frunciendo el ceño.

Oh, eso es muy fácil... —contestó el Alakazam—Ustedes poseen información que necesitamos y nos van a proporcionarla.

—¿Y quién dice que nosotros somos los que buscan o que vamos a dársela?

Claudia y Brendan aprovecharon de mirar hacia la celda del Venasaur y vieron como los Alakazam que traían equipo médico lo usaban para examinarlo. Posteriormente, uno abrió un kit que traía consigo y tras extraer una jeringa llena de alguna clase de sustancia, la inyectó en el cuello del pokemón tipo planta.

No es necesario que se haga la tonta, humana. Sé perfectamente bien quienes son por lo que no pueden engañarme. Así que les recomiendo que empiecen a hablar inmediatamente por las buenas: ¿Donde está Jirachi? ¿En donde lo tienen escondido?

A todos los humanos presentes se les heló la sangre tras oír esto.

—Son ellos... —musitó Claudia asustada, recordando al Alakazam que los había atacado varias veces tras encontrar a Jirachi.

¡Debe ser ese tal Épsilon del informe de Hagen! —pensó Reika dándose cuenta de la seriedad de la situación—¿Y en verdad crees que te diremos algo al respecto?

Normalmente Reika daría únicamente su nombre, grado, fecha de nacimiento y número de servicio tal como se le había instruido en caso de ser capturada e interrogada por el enemigo. Pero en este caso dar aquella información delataría de donde provenían. Lo cual debilitaría la ilusión de los Togepi que mantenía oculto el Reino Espejismo y poner a su tierra natal en peligro.

Épsilon extendió su mano, sus ojos brillaron celeste al igual que el cuerpo de ella y entonces fue alzada del suelo a la vez que sentía presión alrededor de su cuello.

No me vengas con esa basura, fácilmente podría extraer aquella información con mis poderes… ¿Pero dónde estaría la diversión en ello? Si no quieren hablar por las buenas, entonces las cosas se podrán bastante... interesantes…

Reika sentía como le faltaba el aire y lentamente se ahogaba. Pero ella sabía que un día como este podía llegar desde que se había graduado, por lo que estaba a dispuesta a morir si era necesario para mantener a su Reino a salvo.

—No diré... nada...

Los demás miraban asustados hasta que Claudia se arrojó contra los barrotes.

—¡Suéltala! —exigió ella.

Pensaba comenzar contigo porque al ser una soldado, una oficial particularmente según tu uniforme, posiblemente tengas información más completa...—continuó el Alakazam que soltó a Reika de su agarre psíquico—Pero no veo el motivo por el cual otro de ustedes no pueda saberlo también...

Entonces mirando a Claudia, Épsilon procedió a alzar y comenzar a estrangularla a ella.

—¡No! —exclamó Reika.

Una cosa era que un soldado como ella soportase tortura ya que al menos había sido entrenada para aquella eventualidad ¿Pero torturar a una civil? Aquello era algo que no podía permitir.

Súbitamente, el semblante de Épsilon cambió y soltó a Claudia también. Dirigiendo su atención a los dos Alakazam en la jaula del Venasaur, tras lo que pareció ser un breve intercambio telepático ellos tomaron sus cosas y procedieron a marcharse.

—Es una lástima que debamos interrumpir nuestra conversación, pero tengo otros asuntos más importantes que atender. Pero no se preocupen, que pronto estaré de regreso y podremos seguir desde donde los dejamos... —se excusó él mientras procedía a retirarse también.

—¿Estás bien Claudia? —preguntó Reika acercándose a la joven, la cual jadeaba asustada mientras se tomaba el cuello y asentía.

—Sí...

—¿Qué crees que haya pasado? ¿Quizás vienen a rescatarnos? —preguntó Brendan atemorizado también—¿Y qué será lo que le estaban haciendo a ese Venasaur?

—Eso es lo de menos ahora—respondió Norman—. Pero parece que lo están manteniendo sedado por algún motivo. Pero si no nos rescatan ahora, temo lo que aquél Alakazam será capaz de hacernos una vez que regrese y si es que estaremos con vida una vez que haya terminado...

Afuera de la cueva, Épsilon se encontró con un Kadabra.

—Reporte—le ordenó.

—Primero que todo, el Señor Uxie ha solicitado más refuerzos para el frente en Johto…

Épsilon suspiró frustrado, debido a una situación de grueso calibre en curso en aquella región, Uxie había estado solicitado de regreso cada vez más y más de los Alakazam que acompañaban a la expedición de Hoenn a cambio de los nuevos clones y Kadabras para reemplazarlos. Aunque lamentablemente para él, Épsilon consideraba que los jóvenes Kadabra eran incapaces de sustituirlos de la misma manera y en consecuencia mermaban la eficiencia de sus fuerzas. Aun así, no era para conveniente negarse a los deseos de su Señor.

—Está bien… ¿Algo más que informar?

—Si, nuestros exploradores han recibido reportes de un incremento súbito de movimiento de las fuerzas rebeldes a nuestro régimen en el bosque durante las últimas horas. Se sospecha que podrían estar planeando un nuevo ataque.

Épsilon se rascó la barbilla.

Parece ser que ese miserable "príncipe" intentará otra vez rescatar a su padre… No importa, él y sus seguidores son demasiado débiles como para poder derrotarnos. Mientras crean que tengo el apoyo del rey, los vasallos que le son aún leales no dudaran en apoyar a nuestras fuerzas y en matarse entre sí. No por nada existe el dicho "divide y vencerás"— pensó. Aun así, hay que estar preparados en caso de que aparezcan esos miserables humanos y sus esclavos pokemón que posiblemente querrán venir por sus prisioneros aprovechándose de la situación…

—Muy bien, avisa las fuerzas para que estén preparados en caso de un nuevo ataque de los rebeldes. Esten atento en caso de cualquier intervención de los humanos del exterior, aunque no se preocupen, considerando lo hostiles que son los pokemón de este bosque con los forasteros, dudo mucho que puedan estar trabajando juntos.


Un Kadabra escoltado por un clon de Mightyena y dos Sunflora locales avanzaban por el bosque buscando indicios de los rebeldes que al parecer se habían puesto en movimiento otra vez. Hasta el momento no habían encontrado nada sospechoso en el camino, pero a pesar de que todo se encontraba oscuro no había nada de lo qué preocuparse. Con sus poderes psíquicos, el Kadabra confiaba plenamente en poder detectar a cualquier intruso antes de que se diesen cuenta de su presencia. Y en caso de que eso fallase, de todas maneras tenían respaldo desde el aire.

De manera súbita, el Kadabra le pareció ver un resplandor luminoso proveniente de una de las ramas. Pero antes de que pudiese reaccionar, el resplandor viajo hacia ellos y detonó en una explosión de luz cegadora y ruido ensordecedor que aturdió a los pokemón.

—¡¿Qué demonios ocurre?!—exclamó el Kadabra aturdido.

Entonces de un salto bajaron tres figuras desde las ramas portando espadas, y tras rodearlos fácilmente comenzaron a abatirlos con precisión quirúrgica hasta que no quedó ninguno vivo.

—Yo me encargo del tipo volador—mencionó Medicham casualmente que, portando una espada de energía psíquica en una mano, alzó su otra mano y disparó una Esfera Aural hacia un Swellow que intentaba escapar, la cual lo hizo estallar en pedazos en el aire.

Exploradores acabados—Informó Arthur medio de su telepatía por aura—. El camino se encuentra despejado.

Entendido, Arthur—contestó Hagen—. Ya los alcanzamos.

—Los pokemón del tipo psíquico son enemigos formidables—comentaba Batuo mientras terminaba de limpiar sus sables—. Pero justamente por ese motivo es que los monjes hemos ideados estrategias para contrarrestarlos y enmascarar nuestro chi de sus mentes intrusas.

Tras un par de minutos, varios soldados del Reino Espejismo y pokemón leales al Príncipe del Bosque cruzaron el sitio donde estaban.


—Muy bien, repasemos el plan por última vez—comenzó a decir Hagen extendiendo un mapa muy rudimentario hecho a mano de la reserva con ayuda del Príncipe—. Nuestros amigos y el Rey Vensasaur deberían encontrarse aquí por una cueva junto a la cascada del corazón del bosque. Debido a que es muy poco probable que el enemigo sospeche de nuestra colaboración, la idea es que las fuerzas leales al príncipe realizarán un ataque frontal por la entrada más obvia para atraer a la mayoría de sus fuerzas y mantenerlas ocupadas. Entonces, mientras las fuerzas enemigas se encuentran distraídas, nosotros flanquearemos el corazón del bosque y los atacaremos por sorpresa en la retaguardia utilizando una entrada más complicada que lleva hacia la cascada. Lo más seguro es que también se encuentre vigilada, pero con la distracción de nuestros aliados, debería haber mucha menos resistencia y presencia enemiga. Si atacamos con la suficiente fuerza y velocidad, deberíamos ser capaces de atravesar sus defensas y llegar a nuestro objetivo.

—En teoría, una vez que rescatemos a mi padre, su presencia debería bastar para que los pokemón que sirven a los usurpadores se den cuenta de su error y se pongan en su contra. Una vez que lo hagan, con nuestra nueva superioridad numérica debería ser fáciles acabar con ellos y expulsarlos del bosque—añadió el Príncipe Ivysaur—. El éxito de este ataque depende de que ustedes cumplan con su parte y liberen a los rehenes a tiempo antes de que los usurpadores nos derroten y nos veamos obligados a retirarnos. Por lo tanto, humanos y pokemón de afuera, nuestras vidas están en sus manos—indicó finalmente con una leve reverencia.


Varios clones y pokemón del tipo hierba esperaban atentos en el corazón del bosque ante cualquier indicio de los rebeldes que según los reportes ya se aproximaban para atacar otra vez. Entre los defensores, un Kadabra encargado de liderar a este grupo en particular, se encontraba concentrado examinando el bosque delante suyo con sus poderes buscando señales de intrusos.

En teoría no debería estar preocupado ya que los rebeldes habían intentado atacar con anterioridad sin éxito y esta ocasión no debería de ser diferente. Pero a su vez, le preocupaba el hecho de que esta vez la ofensiva rebelde había sido descubierta demasiado cerca del corazón del bosque que en veces anteriores y habían perdido contacto con muchos de los equipos exploradores en el proceso. Lo que les había dado menos tiempo para poder prepararse. Sea cual sea el motivo, era al menos un indicativo de que al parecer los rebeldes estaban empezando a mejorar sus tácticas.

Finalmente, el Kadabra comenzó a detectar múltiples señales de aura correspondientes a pokemón del tipo planta.

—¡Los rebeldes están aquí, prepárense para atacar!— ordenó el Kadabra.

Del bosque comenzaron a emerger varias voces.

¡Viva el Príncipe!

¡Abajo los usurpadores!

Entonces en un clamor de voces de múltiples pokemón del tipo planta, una mezcla de diversos ataques incluyendo Energibola, Semilladora, Hoja Magíca, Hoja Afilada, entre otros emergieron de la espesura. El Kadabra y sus otros camaradas rápidamente levantaron Barreras psíquicas y Pantallas de Luz, haciendo que muchos de los proyectiles fuesen bloqueados con éxito a excepción de muy pocas bajas.

Finalmente, los primeros pokemón rebeldes comenzaron a salir de la espesura para comenzar a aproximarse a las líneas enemigas mientras los defensores comenzaron a realizar su contraataque. Múltiples proyectiles del tipo planta fueron disparados de regreso, pero entre estos ahora se incluían el psíquico, fuego, hielo, volador, veneno, volador, bicho, etc. Que eran efectivos contra los tipo planta. Cuando los atacantes físicos se acercaron los suficiente, los equivalentes de los defensores iniciaron su carga para interceptarlos.

Un Breloom rebelde logró acercarse lo suficiente al Kadabra, el cual intentó golpearlo con un Gancho Alto, este fue detenido con una Barrera oportuna por el tipo psíquico. Inmediatamente, el Kadabra contratacó disparando un Psicorrayo con su cuchara, el cual acabó con su enemigo al instante.


A lo lejos, le expedición humana pudo empezar a oír como el fragor de la batalla a la distancia comenzaba a romper el silencio de la noche.

—¡Esa es la señal, el ataque ha comenzado! ¡A moverse todos ya! —ordenó Hagen.


Un Kadabra acompañado de unos cuantos Gloom y el clon de un Hariyama hacían guardia en una de las entradas secundarias al corazón del bosque, lejos de la batalla principal y de su posición. El tipo psíquico se preguntaba si realmente valía la pena estar vigilando aquella zona ya que veía improbable que algo llegase ocurrir. Pero viéndole el lado positivo, al menos aquí podía estar más tranquilo y su vida no correría peligro de la misma manera.

Conociendo lo idiotas que son esos rebeldes, de seguro que destinaron todas sus fuerzas a un ataque frontal como siempre…—musitó este.

El Kadabra creyó oír un ruido a la distancia, y para su sorpresa, pudo ver como el Hariyama caía al suelo muerto con una herida de bala en la cabeza. Horrorizado, sus reflejos alcanzaron a reaccionar a tiempo como para conjurar una Barrera en la dirección del ataque, la cual detuvo el torrente de plomo que lo habría matado si hubiese reaccionado más lento. Delante de él, veía como la oscuridad del bosque se llenaba de fogonazos y estampidos a la vez que empezaba a detectar el aura de varios humanos y pokemón de diversos tipos.

¡Estamos bajo ataque en la retaguardia! —informó el Kadabra asustado por telepatía—¡Son ellos! ¡Los humanos están aquí!


—¡Cuidado, vienen esporas! —informó un soldado al ver que varios tipo planta empezaban a liberar una nube tóxica en su dirección.

Los humanos de la expedición estaban protegidos con sus máscaras antigás, pero para ayudar a los pokemón vulnerables, la Gardevoir de Max extendió sus brazos y generó un campo de aire purificado con Velo Sagrado que cubrió la zona e impidió que la nube los afectara hasta que se disipase.

—¡Ahora ataquen!

Con aquella orden, varios pokemón cargaron para romper las líneas enemigas ya debilitadas por el tiroteo previo. Los Gloom y los Viplume lanza esporas fueron despachados rápidamente por Bruce y Rose gracias a la combinación rápida tanto de Puño Fuego como de Patada Ígnea. Arthur, Batuo y Medicham se encargaban de deshacerse de los Kadabra presentes con sus tácticas anti tipo psíquico, mientras que los demás se encargaba de los clones enemigos.

—¡Ten cuidado, Grovyle! ¡Esos pokemón que atacaron el Groudon son más fuertes de lo que parecen! —advirtió Breloom mientras despacharon a un Seviper con un golpe sólido a su cabeza con Demolición.

—¡No te preocupes, Breloom! ¡Yo puedo encargarme de esto por mi cuenta! —contestó el Grovyle confiado mientras lograba deshacerse de un Manectric seguido de un Zangoose enemigo con Hoja Aguda.

—¡Te estás alejando demasiado, Grovyle! —advirtió Breloom.

Grovyle se sentía emocionado con esta batalla ya que era la oportunidad perfecta que había estado buscando para demostrarle su valía a Max: si derrotaba a suficientes enemigos de seguro que evolucionaría en un poderoso Sceptile. Es más, si llegaba y rescataba primero a Norman ¡Estaba seguro de que finalmente lograría impresionarlo lo suficiente como para que deje de lado a esa estúpida Gardevoir entrometida que lo había arruinado todo desde que había aparecido junto con su hermano!

Pero sin darse cuenta, mientras había estado distraído en sus pensamientos Grovyle no se había percatado que varios clones lo habían aislado del grupo principal y ahora estaba completamente rodeado.

¿De dónde salieron todos ellos?... —se preguntó el tipo hierba ahora preocupado—¡No, no tengas miedo! ¡Si muestras debilidad ahora Max nunca te respetará!

Grovyle preparó otra Hoja Aguda y cargó de un salto contra el enemigo que tenía en frente, el cual era un Exploud de apariencia intimidante y con extrañas manchas por su cuerpo. Pero sin inmutarse, el Exploud inhaló aire por sus orificios y disparó un poderoso ataque de Vozarrón que impactó a Grovyle de lleno, lanzándolo y haciéndolo impactar contra un árbol gravemente herido.

—¡Grovyle, no! —exclamó Máx dándose cuenta de lo sucedido—¡Por favor, que alguien haga algo!

Grovyle tosió sangre mientras sus oídos sangraban y pitaban. Otro de los clones que lo habían rodeado se acercó, en este caso era un Blaziken ojos azules fríos como el hielo y de manchas descoloridas en el rostro. El poderoso pokemón tomó del cuello al Grovyle agonizante de una mano, y con la otra preparó un Puño Fuego para rematarlo.

—¡No tan rápido! —exclamó una voz profunda y grave.

El clon de Blaziken tornó su cabeza hacia el origen de la voz, la cual fue recibida por un Megapuño proveniente del Slaking de Norman. El impacto contra su pico fue tan contundente que no solo lo quebró y hundió hacia adentro, sino que también desintegró la cabeza del tipo fuego completamente en una masa mezclada con fragmentos de hueso a la vez que soltaba a Grovyle.

—¡Gardevoir! ¡¿Cómo está?! —preguntó Max preocupado llegando a su lado.

Gardevoir se arrodilló y acurrucó a Grovyle en sus brazos mientras Gallade, Breloom, Slaking y los dos Vigoroth de Norman procedían a acabar con el Exploud y los enemigos restantes.

—¡Todavía respira, pero está grave! ¡Necesito comenzar a tratarlo de inmediato! —respondió ella.

—¿Por qué Grovyle? ¿Por qué hiciste algo tan arriesgado? —se preguntaba Max consternado.


Andrés salió momentáneamente de su cobertura detrás de un árbol y abrió fuego con una ráfaga de su fusil de asalto, derribando a un pokemón que se le intentaba acercar, pero rápidamente se cubrió de nuevo para evitar un ataque de Semilladora de un Nuzleaf. Súbitamente, de las ramas encima del Nuzleaf se materializó el Keckleon de Andrés y Jack lo remató con una Cuchillada por la espalda antes de saltar y volverse invisible de nuevo.

Andrés miro a un costado suyo y pudo ver a Nick, el cual ayudado de su equipo de pokemón acababa con los enemigos que se le interponían con gran ferocidad sin importar donde vinieran.

Arceus… Nick en verdad está motivado el día de hoy con rescatar a Claudia…—se dijo a sí mismo.

Andrés podía entender cómo se sentía él, no por nada ella era amiga de su infancia junto con Arthur, pero ver la determinación que irradiaba Nick le hacía preguntarse si los rumores que corrían de los dos eran ciertos.

De pronto Andrés pudo sentir una conmoción no lejos de y tras darse vuelta pudo ver como un Linnoone mordía e intentaba jalar la capa de Timmy Grimm. En donde al parecer debido al forcejeo se le había caído la máscara antigas.

—¡Timmy! —exclamó Andrés mientras abría fuego con su arma y acribillaba al pokemón con una ráfaga.

Timmy se vio libre y mirando preocupado alrededor suyo, vio que un segundo Linoone se le acercaba. Timmy abrió fuego con la pistola que tenía de emergencia, los primeros dos tiros fallaron, pero el tercero logro dar en el tipo normal deteniendo su carga y Dusclops emergió de las sombras entre los árboles y lo remató con Puño Hielo.

—Perdón Dusclops… bajé la guardia por un breve instante…—contestó Timmy mientras trataba de recomponer la compostura.

Andrés recogió la máscara antigás que se le había caído a Timmy y se la ofreció de vuelta.

—Toma, esto es tuyo. Admito que te manejaste bastante bien incluso sin la máscara.

Mirándola sorprendido, Timmy se palpó el rostro como para querer confirmar que efectivamente se le había caído y rápidamente procedió a tomarla y colocársela otra vez.

—¡Mu…! ¡Muchas gracias, Andrés! ¡Creo que no me di cuenta cuando ese primer Linoone me atacó!

Nick asintió.

—Debemos seguir moviéndonos, el Príncipe del Bosque está dando todo lo suyo para darnos esta oportunidad de rescatar a nuestros amigos.

Timmy asintió de regreso y los dos continuaron adelante. Timmy todavía no podía creer que había sido capaz de lo que había hecho sin tener el rostro cubierto.


Mientras tanto al otro lado del Corazón del Bosque, las fuerzas del Príncipe Ivysaur continuaban tratando de mantener a la fuerza principal de los usurpadores ocupada. Pero al igual que las veces anteriores en donde había intentado rescatar a su padre, las defensas enemigas eran demasiado fuertes y sus tropas estaban siendo diezmadas por ellos hasta el punto de que el propio Príncipe se encontraba dando lo mejor de sí para ayudar.

El Príncipe procedió a cargar una Energibola en el bulbo de su espalda y junto a varios Viplume dispararon una ráfaga de aquel ataque contra las defensas enemigas. La mayoría simplemente impactaron contra las Pantalla de Luz enemiga sin éxito, mientras que el contraataque enemigo en la forma de varias Bola Sombra diezmaron a sus guardaespaldas y el propio Príncipe fue impactado por la explosión de una. Tras rodar unos cuantos metros, el Príncipe del Bosque todavía vivo pero herido tan sólo podía oír los ruidos y clamores de la batalla.

¡Muerte a los traidores al Rey!

¡Malditos títeres de los usurpadores! ¡Larga vida al Príncipe!

¡Los nuevos amigos del Rey nos llevaran a una nueva era de prosperidad!

¡Ciegos idiotas! ¡Los usurpadores los están utilizando!

Pero lo más horrible de todo, pensada el Príncipe, era oír a los súbitos de su hermoso reino peleando entre sí: hermano contra hermano, padre contra hijo, hija contra madre. Una única familia deseándose la muerte y matándose entre ellos. Aquellos eran los horrores de una guerra civil.

Por favor forasteros, dense prisa…—suplicó el Príncipe desesperado—Ya se ha derramado demasiada sangre en esta mentira…


La expedición humana comenzaba a sentir como el fragor de la batalla se sentía cada vez más cerca mientras avanzaban abatiendo a la oposición enemiga que se encontraban en el camino.

—¡Ya debemos de estar por llegar a la cascada! —exclamó Batuo, que junto con Arthur y Medicham lideraban la vanguardia y podían oír el ruido de agua corriendo cerca.

Pero entonces, tres pokemón se materializaron delante de ellos.

No sé cómo demonios lograron hacer lo que hicieron, pero no durarán ni un solo paso más…—dijo la voz mental fría y llena de ira de Épsilon acompañado de otros dos Alakazam.

—¡Reconozco esa voz! —dijo más atrás Hagen—¡Es ese maldito Épsilon que nos estuvo persiguiendo hace meses!

—¡Es verdad! —añadió Arthur tenso recordando esas horribles batallas—¡Sifu, debemos tener cuidado!

¡Ustedes! —exclamó Épsilon furioso iluminado sus ojos con energía psíquica —¡No solo son ese estúpido comandante entrometido! ¡Sino que también el humano que de alguna forma logró herir de gravedad a Omega! ¡Van a decirnos donde se encuentra Jirachi ahora!

—No tenemos ninguna intención de hacerlo, Alakazam—contestó Batuo.

—Es más, ustedes tienen retenidos a algunos de nuestros amigos en contra de su voluntad. Detengan esta batalla inútil, libérenlos y márchense de este bosque en paz antes de que sea demasiado tarde para ustedes—añadió Medicham.

¡Insensatos! ¡¿Acaso creen que pueden hablarnos de aquella forma?! ¡Yo soy Épsilon, comandante de las fuerzas de Uxie, el Señor del Conocimiento! ¡¿Acaso creen ustedes que tienen la ventaja?! ¡Mis tropas son inagotables y los poderes de mi línea evolutiva son inmensos y escapan de su comprensión! ¡Una vez que los hayamos derrotado, me aseguraré de sacar cada gota de conocimiento del paradero de Jirachi lo más dolorosamente posible! ¡Y donde sea que esté, me aseguraré de que arda en llamas hasta que no queden más que cenizas!

Mientras decía estas palabras, refuerzos de las extrañas y feroces tropas de los Alakazam empezaron a emerger desde el interior del Corazón del Bosque.

¡Destrúyanlos! —ordenó Épsilon y la horda de clones comenzó a cargar.

—¡Abran fuego! —ordenó Hagen mientras él y el resto de la expedición se ponían a cubierto y sus pokemón salían a interceptarlos.

¡Y tú, Medicham insolente! ¡Serás el primero en morir por creer que una basura débil como tú puede atreverse a ponerse al mismo nivel que nosotros! ¡Te enseñaré a ponerte en tu lugar, basura lamebotas de los humanos!

Los ojos de Épsilon se encendieron y trató de utilizar Psíquico sobre Medicham. Pero cuando, su mente trató de hacer contacto con el aura de Medicham para sostenerlo, algo inesperado ocurrió. De pronto, un chirrido intenso y extremadamente doloroso inundó su mente hasta el punto de casi aturdirlo. Épsilon intentó resistir y continuar con el ataque, pero el dolor de aquel chirrido era tan insoportable que tuvo que dar un paso atrás y desistir en intentar sostener al Medicham. Los otros dos Alakazam a su lado sintieron lo que había ocurrido y contemplaron a Épsilon preocupado.

Qué… ¿Pero qué demonio fue eso? ¿De dónde vino ese ruido tan molesto? —se preguntó Épsilon atónito.

—Si creías que vendríamos aquí sin creer que podemos derrotar a los de tu clase, pues estás muy equivocado—respondió Medicham—. Batuo, Arthur, yo me encargo de este. Ustedes encárguense de los otros dos.

—Cómo digas, amigo mío—confirmó Batuo—. Arthur, eso hora de que nos pongamos a pelear en serio.

—Si, Sifu.

De un momento a otro, Épsilon sintió como el aura de los tres se disparó a niveles insospechados, los cuales no creía posibles para simples humanos o un Medicham cualquiera.

¿Estaban ocultando su verdadero poder para que los subestimáramos? —se preguntó el Alakazam cada vez más preocupado.

—Y eso no es todavía la última sorpresa que tenemos reservada, Alakazam. Aún nos queda un último preparativo…— mencionó Batuo mientras los tres juntaron las palmas de sus manos.

—¡Primera puerta! —exclamaron los tres.

Con aquellas palabras, una especie de ráfaga de aire comprimido emanó de sus cuerpos y los Alakazam sintieron como el aura de los tres que ya se había triplicado, se había duplicado una vez más. Este era ahora comparable o superior a cualquier Alakazam que hubiese conocido.

¡No es posible! ¡Ningún humano o Medicham puede tener auras tan poderosos! ¡¿Quiénes son ustedes?!

—¡Nosotros somos Monjes Guardianes, Épsilon! —exclamó Arthur—¡Nuestro poder viene de un pasado remoto para acabar con ustedes y sus malvados planes!

—Suficiente Arthur, no es necesario seguir dando más explicaciones—interrumpió Batuo en tono con algo de reproche—. Recuerda que tenemos a unos amigos que rescatar y a un príncipe que nos necesita.

Épsilon pestañeó y en un solo parpadeo pudo ver que el Medicham que había estado a varios metros de él ahora estaba a escasos centímetros.

¡Mierda!

Épsilon utilizó Teletransporte y evadió el ataque por los pelos. Si hubiese usado Barrera, el Medicham la hubiera destruido con su ataque de Demolición y posiblemente el impulso habría bastado para seguir adelante y matarlo al instante. Lo cual quedó confirmado al golpear y destruir una pared de roca que había detrás. Épsilon se sintió tentado en utilizar Psíquico, pero recordando el chirrido de hace unos instantes, el Alakazam titubeó y decidió en vez disparar un Psicorrayo hacia la espalda del Medicham. Medicham lo vio venir fácilmente, por lo que dio un salto mortal hacia atrás y procedió a intentar golpear con Patada Salto. El movimiento fue realizado en fracciones de segundo, pero Épsilon consiguió bloquearlo con Protector.

Uno de los Alakazam guardaespaldas intentó utilizar Psíquico en Arthur también, pero se dio cuenta que al igual que con Medicham, un chirrido molesto inundó su mente cuando intentó sostenerlo con sus poderes.

¿El humano también?... —se preguntó el guardaespaldas.

Arthur contraatacó inmediatamente corriendo y dando un salto hacia el Alakazam con un puño preparado en vez de utilizar la espada en la otra. El tipo psíquico se extrañó en ver una jugada tan previsible, decidió levantar una Barrera para protegerse. Pero entonces, el puño de Arthur comenzó a resplandecer.

—¡Demolición!

El puño hizo contacto con la Barrera y esta se hizo añicos.

¡Imposible! ¡¿Un humano utilizando ataques de pokemón?!...

Aprovechando la impresión de su enemigo, Arthur empuñó su espada y con un corte preciso cercenó la garganta del Alakazam.

Épsilon se dio cuenta de esto a la vez que seguía su duelo con el Medichan, mientras que al otro lado, Batuo se enfrentaba a su otro guardaespaldas. Batuo por poco acertó un tajo de su sable, pero el guardaespaldas usó Teletransporte e intentó lanzar un Psicorrayo. El maestro saltó con gras destreza hacia un costado evadiéndolo, y mientras lo hacía, se tornó, preparó y lanzó una Auraesfera contra el Alakazam. La esfera dio de lleno en el pecho del tipo psíquico y este cayó abatido.

Finalmente, Épsilon se dio cuenta que estaba completamente expuesto ante los tres guerreros misteriosos y que los refuerzos que había convocado estaban siendo repelidos por la expedición humano. Atemorizado y temiendo por su vida, el Comandante Alakazam decidió finalmente que la situación era insostenible. Cuando los tres monjes comenzaron a correr hacia él, Épsilon se teletransportó varios metros lejos de ellos.

¡No crean que esto se quedará así, malditos humanos! ¡Algún día lo pagaran, lo juro!

Y con estas últimas palabras de amenaza, Épsilon se teletransportó una vez más y desapareció de sus vistas.

—Al final ese Alakazam tomó la decisión más sensata y decidió retirarse—sentenció Batuo—. Siento que la batalla está por terminar, por lo que sigamos adelante.


Épsilon se teletransportó a un lugar seguro y abrió un canal telepático con todas las fuerzas psíquicas a su disposición.

¡Atención a todas las unidades! ¡La situación se ha vuelto insostenible por lo que he decidido activar los protocolos de evacuación! ¡Asegúrense de llevarse todo lo que sea valioso o útil para nuestra misión o para nuestros enemigos y lo que no puedan destrúyanlo!

Los Kadabra a su mando, especialmente los que estaban a cargo de repeler el ataque frontal de los rebeldes reaccionaron extrañados ya que al parecer todo iba bien hasta el momento. Pero cuando sintieron que refuerzos hostiles avanzaban por la retaguardia acabando con las defensas, se pusieron inmediatamente manos a la obra.


—¿Creen que toda esa conmoción afuera sea porque vienen a rescatarnos? —se preguntaba Brendan mirando hacia la salida de pie y sosteniendo los barrotes.

—Puede ser, pero conociendo como trabajamos en el Reino, lo que ocurre allá afuera suena más bien a una batalla campal que a una misión de infiltración que normalmente haríamos en este caso…—contestó Reika intrigada ante la posibilidad—¿Ves Claudia? ¡Te dije que vendrían a por nosotros!

Claudia asintió mientras tragaba saliva nerviosa, deseando en el fondo de su alma que ese fuera el caso.

—Eh, chicos… Creo que tenemos problemas…—dijo de repente Brendan.

Todo se agolparon alrededor de Brendan y vieron como se acercaban dos Kadabra que los miraban de mala manera.

—¿A que han venido? —preguntó Reika seriamente.

¡Silencio humana! ¡Ustedes se vienen con nosotros a la base principal! —respondió uno de los Kadabra —¡Mientras tanto tú encárgate del Venasaur! —le ordenó entonces al otro.

—¡No, ni loca me iré con ustedes! —contestó Claudia asustada de ser llevada aún más lejos de sus amigos.

—¡Ya tampoco! —dijo uniéndose Norman—¡No me van a separar de mi hijo!

¡Cállense prisioneros, esto no es algo que ustedes puedan decidir!

Se oyeron balazos provenientes de la salida y uno de los Kadabra cayó abatido.

¡Demonios, ya están aquí! —exclamó el que aún quedaba.

Esta vez una Auraesfera voló desde la entrada y terminó por acabar con el último tipo psíquico.

—Perdonen la demora, intentamos venir lo antes posible—dijo Hagen aproximándose a la celda empuñando su arma.

—¡Mayor! —exclamó Reika emocionada de verlo.

—Hagamos algo al respecto con esa celda ¡Que el grandote venga a echar una mano aquí!

El Slaking de Norman se aproximó a la puerta de metal de la celda, la tomó con sus brazos y aplicando una gran fuerza, la arrancó completamente y la tiró hacia un costado.

—¿Están bien, Teniente? —preguntó el Mayor.

Reika salió de la celda y dio un saludo militar.

—Lo estamos, vinieron en buen momento. Los Alakazam tenían las intenciones de torturarnos para extraernos información y planeaban trasladarnos a otro sitio antes de que ustedes llegaron.

Hagen asintió.

—Me alivia saber que llegamos a tiempo antes de que eso ocurriese.

Norman salió de la celda y se sorprendió de ver a Max correr hacia él.

—¿Max? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó el líder de gimnasio consternado.

—¡Papá!

Mac se arrojó en sus brazos abrazándolo.

—Vine a rescatarte papá, estaba demasiado preocupado por ti…—respondió entre lágrimas.

El tercero en salir fue Brendan.

—¡Enhorabuena, chicos! ¡Nunca perdí la fe de que ustedes vendrían! —dijo él viendo que sus amigos aparecían detrás de Hagen, y sus pokemón que habían ayudado durante la batalla lo rodeaban feliz de tener a su entrenador de regreso—¿Eh? ¿Timmy? ¿Pero qué demonios haces aquí? —preguntó entonces notando al chico entre los presentes sin llevar su típica máscara.

Timmy se aclaró la garganta detrás de su máscara antigás.

—Lo hice a pedido de Jeniffer, por supuesto. Estoy seguro de que ella estará contenta de saber que estás a salvo—respondió el con firmeza.

—Por supuesto, por supuesto…—contestó Brendan levantando los brazos y con sarcasmo—¿De qué otra forma iba a ser?

Finalmente, Claudia comenzó a salir lentamente de la celda, todavía sin poder creer que en verdad estaba libre y a salvo.

Arthur comenzó a aproximarse a ella, pero pronto se dio cuenta que Nick estaba también a su lado. Sin ni siquiera tener que recurrir al aura, Arthur podía sentir que Nick tenía sus mismas intenciones. Y por la mirada que tenía hacia él, le decía que ni osara en dar un paso más. Los dos se quedaron quietos mirándose tensamente el uno al otro sin dar un paso en un duelo de voluntades. Uno en el cual Arthur no estaba dispuesto a perder y ceder el lugar que sentía que le correspondía.

—¡Claudia!

Aquella exclamación sacó de su estupor a los dos chicos y ambos pudieron ver como Rose pasaba corriendo entre ambos con los brazos abiertos.

—¿Rose? ¿Eres tú?

—¡Por supuesto! ¡Ven aquí, amiga mía! —contestó la Blaziken mientras tomaba a Claudia entre brazos y la hacía girar en el aire—¡Te extrañé mucho, cuando te vi irte casi perdí todas las esperanzas!

—Oh, vamos Rose… No creo que haya sudo para tanto…—respondió Claudia sintiéndose un tanto avergonzada de aquella escena, pero aun así feliz de que ocurriese.

—¡Lo fue!

Arthur suspiró aliviado, entre eso y lo que estaba ocurriendo hace unos instantes, preferiría mucho más que uno de los pokemón de Claudia tuviese los honores en lugar de aquel momento incómodo con alguien que se suponía que siempre había visto como a un amigo.


—Ustedes tienen mi gratitud eterna, humanos y pokemón de más allá del bosque—proclamó el ahora recién recuperado Rey Venasaur—. Ya es segunda ocasión que gente como ustedes han salvado a nuestro reino, por lo que es una lástima que poco podamos hacer para ayudarlos de regreso por todo lo que han hecho.

El Príncipe Ivysaur a su derecha tomó la palabra.

—De un momento a otro los Kadabra dejaron de combatir y comenzaron a llevarse a todos esos pokemón extraños que tenían con sus poderes de Teletransporte y comenzaron a llevarse o a destruir todas las cosas que habían traído. Por lo que es una lástima que no hayamos podido recuperar más información respecto al origen y sus planes además de lo que ya saben. Aun así, estoy sumamente agradecido que hayan podido intervenir antes de que le hicieran algo a mi padre.

Detrás de ellos dos, se encontraba una gran multitud de pokemón de tipo planta. Algunos se encontraban heridos o maltrechos, pero al menos la pelea había acabado rápidamente cuando los habitantes del reino engañados que habían decidido apoyar a los usurpadores comenzaron a rendirse una vez que sus aliados habían comenzado a emprender la retirada.

—Es un honor también tenerte de regreso entre nosotros Max—añadió ahora el Rey dirigiéndose al chico—. Me entristece enormemente no poder ver a mi primogénito otra vez, pero me enorgullece saber que cuando lo viste por última vez había terminado de evolucionar.

Max devolvió el gesto al Venasaur.

—Es un honor volver a verlo, señor—respondió el chico feliz de ver otra cara conocida.

—Nos conformamos con el hecho de que hayamos podido rescatar a nuestros amigos sanos y a salvo, su Majestad—contestó Hagen una vez que las palabras de ambos le fueron traducidas—. Pero deseo añadir que la Resistencia del Príncipe luchó valientemente durante la batalla para permitir que nosotros pudiéramos llegar, por lo que ellos y su hijo se merecen una buena parte del reconocimiento también.

—Si, estoy muy orgulloso de ti hijo mío…—musitó el Rey mientras extendía una de sus lianas y acariciaba cariñosamente la cabeza de su hijo—Nunca perdiste la esperanza y continuaste luchando a pesar de las dificultades y las mentiras de los usurpadores. Estoy seguro de que serás un gran rey una vez que mi hora llegue… ¿Seguro que no quieren al menos quedarse un tiempo a descansar ustedes y los de su expedición? Es lo mínimo que podemos hacer.

Hagen negó con la cabeza.

—Agradecemos mucho su oferta, su Majestad, pero nuestra misión es demasiado importante como para deteneros. Lo qué si me gustaría saber si es posible, es cuál será su postura respecto a esos seguidores de Uxie y Ho-Oh y a la humanidad también.

El Rey Venasaur asintió.

—¡Ustedes serán amigos de nuestro bosque, pero mi postura es y será la misma de siempre! —proclamó el Rey con un gran voz—¡Mientras nos dejen en paz, nos conformaremos con vivir tras los muros de este bosque sin molestar a nadie! ¡Y no permitiremos que nadie, pokemón o humano, nos diga lo que debemos hacer o no y no nos dejaremos volver a engañar de nuevo!

El Comandante asintió satisfecho con aquella respuesta mientras el público de pokemón del tipo planta vitoreaba y celebraba las palabras de su rey.

—Neutralidad entonces, con eso me doy por satisfecho.

Hagen entonces se tornó hacia uno de sus hombres.

—Es hora de dar la señal, soldado—ordenó.

El soldado asintió, y tomando una pistola de bengalas, disparó una al aire produciendo un destello verde brillante. Y con ello, tanto los guardias en el portón de entrada al bosque y los tripulantes del Groudon supieron y suspiraron aliviados de que la misión de rescate había tenido éxito.