El pelo de Sakura le hacía cosquillas en la nariz. No serían ni las siete de la mañana y la luz suave del amanecer se colaba entre las cortinas dándole un aspecto cálido a la habitación. Él no había sido capaz de pegar ojo por estar más centrado en la mujer que estaba con él en la cama. Su brazo derecho se escapaba por debajo de su cabeza, haciendo de almohada para ella; hacía rato que le hormigueaba debido al peso. Su mano izquierda, enrollada en su cintura, dibujaba formas abstractas por su abdomen, dando suaves caricias con la palma abierta de vez en cuando.

La respiración era tranquila, pausada, el pelo tenía un agradable olor afrutado y la camiseta varias tallas más grandes que la suya que llevaba puesta, había dejado de oler al idiota de su mejor amigo para tener un suave aroma a jazmines, como casi toda la ropa de la mujer.

Después de ese beso se habían quedado sentados en la terraza. Sakura sobre él con la cabeza escondida en su cuello y una manta cubriendo sus piernas. No habían hablado; él de por sí era parco en palabras y ella había entrado una especie de trance mudo hasta que se había quedado dormida. La había llevado en volandas a la habitación y en un impulso se había acurrucado con ella con la esperanza de coger sueño. No había sido así.

Me quedaría así para siempre.

Apartó la mano del abdomen de Sakura como si quemara y pegó un respingo. Notó como su acompañante se removía entre sus brazos y se maldijo mentalmente por haber reaccionado tan bruscamente. Esperó unos segundos, pero Sakura murmuró algo ininteligible y volvió a quedarse dormida. Intentó incorporarse para salir de la cama, lo necesitaba. Con suavidad cogió la cabeza de Sakura y la elevó lo suficiente como para sacar su brazo. La mujer volvió a murmurar entre sueños mientras se revolvía disgustada por el cambio de postura.

Sasuke la miró de reojo. Se sentó en la cama con la espalda apoyada en el cabecero y contuvo el aliento hasta que la muchacha se repanchingó en la cama en una postura más cómoda. Sonrió al ver lo tierna que se veía abrazando su almohada y con uno de sus hombros al aire.

Se dirigió a la cocina con intención de hacerse un café, al fin y al cabo, no iba a ser capaz de dormir y necesitaba crear distancia física con Sakura. Cada vez que reflexionaba lo más mínimo sobre la relación que tenía con la mujer le daban ganas de salir corriendo. Las cosas estaban yendo demasiado rápido. Si bien es verdad que conocía a Sakura desde hacía años, nunca había sido su amiga, ni colega, ni si quiera la conocía. Siempre fue la hermana de Naruto y ahora iba a ser la madre de su hija y la primera mujer en su vida que le hacía darse de cabezazos contra la pared.

No lo entendía.

No entendía la necesidad de contacto físico. No entendía la necesidad que tenía de saber cómo estaba en todo momento. No entendía la necesidad de que su familia lo aceptase. No entendía la necesidad que tenía de demostrarle a la gente que Sakura era, de una manera que no sabía definir aún, su familia. No entendía la necesidad que tenía de escucharla reír feliz. Y, desde luego, no entendía la nueva necesidad que se había formado anoche de que ella lo mirara de aquella forma tan íntima. Con deseo. Con anhelo. Como si lo quisiera.

No me rompas el corazón, te lo suplico.

Apretó la taza que tenía entre las manos. Si le hubieran dicho hace un mes en la encrucijada emocional que iba a estar por culpa de Sakura, le hubiese pegado un puñetazo en la cara a la persona que hubiese osado decir tamaña estupidez. Ahora mismo, y con todo lo acontecido en las últimas semanas, se veía unido a ella de una manera que le daban ganas de huir. Se revolvió el pelo con pesadez mientras le daba un trago a su café. Negro, sin azúcar.

Sakura lleva años interesada en ti.

Rememoró las palabras de Kakashi. ¿Interesada en él de qué forma? No era tonto y sabía la responsabilidad emocional que implicaba lo que estaba formando con Sakura y ese vínculo lo ponía nervioso. Había pocas personas con las que se había permitido sentirse unido y que Sakura pasara a ocupar un puesto tan relevante ytan de repente lo tenía descolocado.

Claro, sigue dando excusas para dar pasos atrás, Uchiha, no vaya a ser que cuando decidas hacer el camino sea demasiado tarde.

Le dio otro sorbo y buscó las noticias locales en su teléfono móvil. Estaba leyendo una noticia sobre política local y un evento que tenía Naruto para cerrar el trato sobre unos terrenos, cuando una llamada entrante de Juugo apareció en su teléfono.

- Hmp.

- Disculpe, capitán. Sé que es muy temprano, pero yo… - Sasuke frunció el ceño ante el tono titubeante de su subordinado. – Hay una asistente de los servicios sociales y un par de agentes de policía. Se quieren llevar al bebé y me están haciendo unas preguntas que no sé bien… No podemos dejar que se lo lleven, yo…

- ¿No?

- Está solo capitán, no ha venido nadie y no han sido capaces de ponerse en contacto con ningún familiar, es tan pequeño.

- Entiendo, Juugo, no te preocupes. Diles que estaré lo antes posible. – Colgó el teléfono sin esperar respuesta. Apuró el café y fue a buscar ropa para darse una ducha. Sakura seguía en la misma posición tranquila, la respiración suave se escuchaba levemente en la habitación.

Intentó hacer el mínimo ruido posible al abrir el armario y coger unos simples vaqueros y una camiseta negra. Volvió a mirar a Sakura. Le mandó un mensaje por el chat del móvil para que lo leyera al despertarse y salió de la casa lo más silenciosamente posible.

Cuando iba con el coche camino al hospital no había mucho tráfico aún ni mucha gente en la calle, apenas los primeros rayos del amanecer iluminando la ciudad. Suspiró pesado con los pensamientos de vuelta a la mujer que había durmiendo en su cama. Sabía que no podría estar postergando tomar algún tipo de decisión respecto a la relación que quería tener con Sakura. Sería injusto para ella y para la bebé que iban a tener. Y él no pensaba hacerle daño a ninguna de los dos. Antes muerto.

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Los rayos de luz iluminando la habitación le dieron la bienvenida cuando abrió los ojos. Se incorporó algo desorientada mirando alrededor. Las sábanas a su lado estaban frías, así que supuso que Sasuke llevaría ya mucho tiempo despierto. Se dirigió a la cocina en busca del hombre, pero una rápida vuelta por el apartamento le confirmó que estaba sola.

Buscó entre los estantes algo para desayunar, hasta que encontró una caja de té verde y puso a tostar un par de rebanadas de pan integral. Cogió su móvil que estaba olvidado en la mesita de noche y luego se sirvió el desayuno en la terraza para disfrutar del sol de invierno.

Revisó sus mensajes y el nombre de Sasuke destacaba como último mensaje recibido.

"He tenido que ir al hospital a resolver un asunto. No he querido despertarte puesto que ayer te dormiste tarde. Tienes té en la alacena superior derecha, la que está cerca del frigorífico. Siéntete libre de ducharte y desayunar lo que quieras. Llámame si necesitas algo."

Sakura bufó ante lo impersonal del mensaje. Parecía un mensaje que él podría haberle enviado a cualquiera. Negó con la cabeza para no caer en pensamientos tóxicos, no quería que la atmósfera de confianza y cariño que habían creado la noche anterior se esfumara por estar haciéndose autosabotaje mental. Intentó pensar en otra cosa revisando el resto de mensajes que tenía.

Su hermano le había escrito muy ilusionado sobre unos terrenos que habían conseguido para hacer un centro social, parece que esa noche iba a formalizarse la compra y pasarían a ser suelo público del ayuntamiento. Sonrió enternecida sabiendo las noches de desvelo que había tenido Naruto discutiendo con los dueños del terreno, en los cuales una gran multinacional había puesto el ojo también. Le contestó deseándole mucha suerte y abrió el mensaje que tenía de Ino.

"Me tienes abandonada, frentona. Espero que sea porque estás haciendo muchos bebés con papito Uchiha."

Volvió a sonreírle al teléfono. Quizás una buena charla con Ino no le vendría mal en estos momentos.

"¿Estás libre en un rato, cerda? Necesito consejo nivel código rojo".

Siguió desayunando tranquilamente a la espera de una respuesta. Seguramente Ino estuviese trabajando y no la vería hasta más tarde, aunque el mensaje que le mandó a los dos segundos confirmó que se equivocaba.

"Estoy en la florería, parece que no hay mucho jaleo. Tienes suerte, mi madre acaba de traer los pastelitos de nata que tanto te gustan, siéntete libre de venir cuando quieras".

Dio un suspiro aliviada y fue a prepararse lo más rápido posible. Se había traído una muda de ropa para hoy, así que cuando estuvo lista llamó a un taxi y en veinte minutos ya estaba en la puerta de la florería.

Eran las once y media de la mañana de un día de diario, así que Ino estaba tranquila apuntando algo en una libreta detrás del mostrador. El pelo rubio recogido en una coleta le caía como una cascada por encima de uno de sus hombros. La campanita anunció su llegada y su amiga levantó la vista y la recibió con una sonrisa resplandeciente.

- ¡Pero bueno, dichosos los ojos!

- No empieces Ino-cerda que me viste en el cumpleaños de Naruto, como mucho habrán pasado dos semanas.

- Dos semanas puede ser mucho tiempo si ha habido avances en tu telenovela personal, frentona desconsiderada.

- ¿Tan aburrida estás que necesitas nutrirte de dramas ajenos para que tu vida tenga algo de emoción?

- Bufff si yo te contara… Un par de semanas más y me van a salir telarañas ahí abajo, frentona.

- De nada entonces por el juguetito que te regalé por tu último cumpleaños, cerda.

Ino la miró con una ceja en alto y sus manos en las caderas.

- Solo haré declaraciones en presencia de un abogado. Espérame aquí un momento, que he dejado los pastelitos guardados en la oficina y será mejor que los busque antes de que a mi pobre sobrina se le queda cara de bollito por los antojos de su irresponsable madre.

- ¡Pero si has sido tú la que me los has ofrecido!

- Bueno, mejor no tentar a la suerte, que solo tenemos un 50% de posibilidades de que salga guapísima gracias a los genes de Sasuke, que si por ti fuera…

- ¡INO CERDA!

- Ya, ya… No te alteres que eso también es malo. Tú siéntate aquí un momento que ahora vuelvo.

Sakura se sentó dando un suspiro y cerró los ojos disfrutando del intenso aroma a flores que envolvía el ambiente. Su móvil vibrando en el bolsillo trasero de su pantalón la sacó de su leve ensoñación.

"¿Sigues en mi piso?"

El mensaje entrante de Sasuke le hizo rodar los ojos, escuchaba a Ino trastear en la parte de atrás y el leve ruido de la tetera calentando agua.

"No te preocupes, ya tienes libre tu espacio de nuevo. Limpio y ordenado, para que no se te alteren los chakras".

"Sabes que no me importaba que te quedases todo el tiempo que hubieses querido".

Sakura apretó el teléfono entre sus manos. Vale, era consciente de que lo estaba sobredimensionando todo un poquito, pero vamos ¡estaba embarazada, con los nervios de punta y Sasuke la estaba volviendo loca con esa actitud de una de cal y otra de arena que había estado teniendo esas últimas semanas!

"No, no lo sé, Sasuke porque contigo siempre estoy equivocada. No sé si ahora mismo me apetece aguantar tantos altibajos emocionales."

Se metió el móvil en el bolsillo de la chaqueta cuando Ino volvió a aparecer cargando una bandeja con dos vasos de té y un plato lleno de pastelitos.

- Bueno, bueno frentona, ¿algo que contarme respecto a las últimas 12 horas de tu vida?

- ¿Y tú como sabes eso, cerda?

- Oh, déjame que te ilustre con el interesante mensaje que recibí ayer de parte de un bombero macizo, mi querida Padawan.

- Pero ¿qué dices, puerca?

Ino le sonrió mientras buscaba algo en su teléfono. Cuando lo encontró, le tendió el aparato con una sonrisita socarrona pintada en la cara.

"Yamanaka, sea lo que sea que te pida Sakura en los próximos minutos, dile que no. Es importante."

Seco, imperativo, exigente. Ni un gracias. La respuesta de Ino también era de esperarse.

"Espero que compenses el favorazo que me debes presentándome a un bombero que esté, por lo menos, un 60% igual de bueno que tú."

- Puerca, intento no sorprenderme de lo cerda y descarada que eres, pero es que desde luego nunca defraudas.

- Sí, sí todo palabras. ¿Y bien? Dime que han pasado cosas buenas y que no arderé en el infierno por saltarme el código de la amistad.- Ino había dejado el tono informal de la conversación y se la veía algo preocupada.

Sakura sonrió para sus adentros e, intencionadamente, le dio un sorbo a su té y degustó uno de los pastelitos de la madre de Ino tomándose mucho más tiempo de lo necesario. Ahora te jodes, cerda.

- Sakura, ahora en serio, pensaba que era una buena idea…

El sonido vibrante y potente del bolsillo de la chaqueta de la mujer de ojos verdes, cortó lo que estaba diciendo.

- ¿No vas a cogerlo?

- ¿No?

- Sakura…- Ésta sacó el móvil de su bolsillo con el reluciente nombre de Sasuke iluminando la pantalla. Miró a Ino de reojo que la observaba con una sonrisilla en los labios. Descolgó la llamada.

- ¿Sí?

- No estabas respondiendo mis mensajes.

- Estoy con Ino, no desviviéndome en el teléfono a la espera de un mensaje tuyo.

- Hmp.

- ¿Hmp? Mira ahora mismo yo…

- Cuando llegué no estabas en la cama.

- Vaya, capitán obviedad, qué agudo estás hoy.

- Sakura no estoy de humor y menos después del mensaje que me has mandado.

- No le veo nada de malo al mensaje.

- No voy a discutir contigo de esto por teléfono. En una hora voy a recogerte. Iremos a comer.

Y sin dar opción a réplica, cortó la llamada. Miró el teléfono con los ojos entornados cayendo en la cuenta de las 30 notificaciones de mensajes que le había mandado Sasuke en solo 5 minutos.

- No sé qué decirte frentona, puede que no sea el rey del romanticismo y la comunicación, pero parece bastante desesperado por intentarlo. ¿Y cómo es eso de que ya no estabas en su cama? Será mejor que empieces a desembuchar porque me faltan muchísimos datos para poder reñirte con propiedad. Y no, no me mires con esa cara, no es mi culpa que estés sorda como una tapia y tengas el volumen del altavoz tan alto.

Sakura suspiró y se llevó una mano a la barriga acariciándosela con suavidad. Intentó poner en orden sus ideas para poner a Ino al día.

- Antes de hablar de lo que pasó ayer, creo que tienes que saber un par de cosas. Voy a intentar ponerlo todo en perspectiva porque yo ya no sé qué pensar, cerda y necesito que alguien me dé un punto de vista, algo, que me haga no tomar decisiones ni decir cosas de las que me arrepienta. – Ino asintió y le dio un sorbo tranquilo a su taza.- Sasuke se ha comprado un coche de padre, Ino. Ha dejado su lujoso Audi y lo ha cambiado por un coche enorme familiar. Y el otro día lo pillé comprando cosas para la bebé.

- Joder, frentona puede que no sepa muy bien lo que está haciendo porque ninguna de las dos seremos capaces de entender la psique de Sasuke, pero que está tratando de que te des cuenta de que no se va a ir a ningún lado es algo que no me cabe ninguna duda. Es que nadie se compra un puñetero coche para planes a corto plazo, Sakura.

- Ya, ya y ayer… Bueno, ayer él tuvo un accidente laboral y te prometo, te prometo, que el pensamiento fugaz de vivir sin él, me paralizó. Y es una mierda porque había conseguido seguir con mi vida, tener otras parejas y un proyecto de futuro muy claro en el que él no estaba presente. Era independiente, y ahora… Ayer dormí en su casa y nos besamos. Fue todo tan natural que yo… Dios, vuelvo a tener 16 años y estoy llorando como una magdalena en tu cuarto porque mi hermano y él se van a Tokio. En aquel entonces me daba la sensación de que mi vida se iba acabar en un instante. Necesité dos años para salir de ese pozo y ahora, de repente, una noche me ha hecho volver 14 años atrás, a la insegura, plana y emocionalmente tóxica y dependiente Sakura.

- Eh, eh, eh. Pare usted el carro, señora. Te he visto recorrer ese camino y que ni se te ocurra decir que has dado tantos pasos atrás, Sakura. No sé qué bomba hormonal tienes dentro del cuerpo ahora mismo, pero aquí está tu mejor amiga amiguísima para sacarte la cantidad indecente de tonterías que tienes ahora mismo en la cabeza. Para empezar, ¿qué eso de volver atrás? La Sakura con 16 años que yo conocía se hubiese lanzado a una relación sin pies ni cabeza ante la más mínima migaja de afecto que hubiese recibido y tú ahora mismo le estás poniendo un muro infranqueable a Sasuke en cuanto a establecer un vínculo contigo, así que no, no tienes 16 años otra vez. Segundo, tenías un proyecto de vida ¿y qué? No puedes planificar toda tu vida, pero sí puedes adaptarla. Tienes la posibilidad de un futuro nuevo, uno que habías enterrado ¿es eso malo? ¿De qué tienes miedo?

Sakura apretó entre sus dedos la taza de té, el calor residual calentando los dedos de sus manos que se habían quedado heladas. Se mordió el labio con una sensación de absoluta derrota serpenteando por su cuerpo…

- Pero y si…

- Nada de condicionales, frente de marquesina. Apostar por algo nuevo no puede ser algo de manera unidireccional. Sasuke no sabe muy bien qué está haciendo, pero está haciendo algo. Y te voy a decir una cosa, la gente se cansa de intentarlo si lo único que se encuentra es con una pared que no puede tirar. Puede que salga mal, pero aquí voy a estar yo para recoger los trozos, Sakura. Qué cojones los trozos, aquí no hay nadie roto, ni que se vaya a romper. Sea lo que sea que pase en el futuro, de lo único que te vas a arrepentir es de no haberlo intentado. Dale una oportunidad, date una oportunidad, por favor te lo pido.

Sakura miró a Ino con un nudo en la garganta, ésta la observaba con el amor desbordando por los ojos y con una ternura fruto de los años y las tempestades.

- Está bien.

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El sonido de la puerta abriéndose lo sacó de su ensoñación. Sakura se montó en el coche, concentrada en ponerse el cinturón de seguridad. La rodeaba una aura que desprendía serenidad, perecía en paz consigo misma. Le pasó la mano por el muslo para llamar su atención a la vez que se inclinaba hacia ella. Quizás si…

Los ojos verdes lo recibieron con alegría a la vez que, descarado, besaba la comisura de su boca, sus labios hormigueando en la pequeña zona que habían tenido contacto. La volvió a mirar un instante antes de poner el coche en marcha, en silencio, hasta el restaurante en el que había hecho la reserva.

Una tímida caricia en el brazo que tenía en la palanca de cambios lo sorprendió. Posó de nuevo su mano en la cara interna de su muslo, justo por encima de su rodilla sonriendo para sus adentros. Sakura reposó la cabeza en el asiento del coche con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios.

"No sé qué le has dicho, pero cuenta que te debo dos favores, Yamanaka."

Dejó el coche en un parking cerca del restaurante y se bajó del vehículo. Pronto Sakura estaba a su lado. Le tembló un poco el pulso cuando deslizó un brazo por encima de su hombro y la apretó contra su costado. Sakura seguía relajada a su lado perdida en sus pensamientos. La guio con tranquilidad disfrutando de la brisa de principios de noviembre. Compartiendo el calor de su cercanía. Disfrutó de la paz antes de empezar a hablar.

"Sí Uchiha, retrásalo todo lo que quieras, en algún momento tendrás que tener LA conversación."

- Lo siento.

Giró la cabeza para mirar a Sakura con la sorpresa pintada en la mirada. Ella tenía la vista clavada en el suelo mientras se apretaba más contra él.

- He reaccionado muy mal esta mañana, te pido disculpas por ello. Yo tenía un plan, ¿sabes? Antes de todo esto.- Hizo un gracioso gesto señalándose la barriga.- Y ahora ese plan… Lo que quiero decir es que no saber me pone ansiosa. No saber si va a ir bien. El futuro, digo. Contigo… o sin ti. Esto último es lo que me pone más nerviosa.

Paró en seco con el entrecejo fruncido y un montón de palabras luchando por salir de sus labios. Sakura dio un traspiés y se agarró de su chaqueta por acto reflejo. Le pasó un brazo por la cintura dejándolos a ambos en una especie de abrazo flojo.

- ¿Qué haces esta noche?

- ¿Eh?- Sakura levantó la vista, mirándolo extrañado.- Hum, supongo que me quedaré en casa y miraré las noticias locales. Esta noche mi hermano tiene una rueda de prensa importante y un evento por el que lleva peleando desde hace meses. Así que supongo que pediré pizza y poco más, ¿por?

- ¿Y por qué no haces eso en mi casa y te quedas a dormir otra vez? Seguimos los dos de baja hasta nuevo aviso y prefiero que estés conmigo a que estés sola.

Sakura lo miró con los ojos verdes bien abiertos y un sonrojo dibujado en sus mejillas. La vio morderse el labio y negar con la cabeza, indecisa.

- ¿Por qué?

Dio un paso adelante y apoyó la mejilla en su cabeza, tranquilo. Dio una respiración profunda antes de atreverse a contestar.

- No lo sé. Al igual que no sé porqué he cambiado de coche o de porqué casi compro una cuna. Ni tampoco porqué decidí dormir contigo anoche, ni invitarte a mi casa hoy. Simplemente no lo sé, Sakura no lo sé.

Sakura suspiró derrotada, aunque se la veía tranquila. Notó como lo abrazaba, las manos pasando tímidamente por dentro de su abrigo. Se apoyó contra él, tranquila. Un leve movimiento en la parte baja de su abdomen lo hizo sonreír al identificarlo como un movimiento de su hija. Notó como Sakura estrujaba entre sus dedos el tejido de su jersey.

- Sí, vale. Me quedo esta noche… contigo.

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Se chupó los dedos chorreantes del queso de la pizza que se estaba comiendo. Sasuke la miraba cerveza en mano y con un plato de comida sana porque vamos, es un bombero, ¿cómo iba a comer cosas procesadas para cenar? Desvió la vista de la televisión, donde un elegante Naruto estaba dando una rueda de prensa, al botellín que sujetaba entre sus manos.

Ah, mataría por una cerveza o una copa de vino tinto.

Sasuke no la miraba, seguía estirado en el sofá bebiendo y mirando la tele desinteresadamente. Llevaba puesto un pantalón gris de chándal y una camiseta de mangas cortas. No parecía tener frío. Se dio un segundo para mirar el pijama de forro polar con estampado de hojas verdes y bordeado de purpurina que vestía ella. Ahora mismo no sabía porque había pensado que iba a ser una buena idea comprárselo.

Ahhh, porque pensabas que ibas a pasar las noches sola y teniéndote que proteger sola del crudo invierno y ahora estás al lado de un súper macizo pareciendo un huevo de pascua.

Movió los dedos dentro de los calcetines de lana que tenía puestos e intentó no darle más vueltas a la situación en la que estaba. Con Sasuke. A solas. En su casa.

Mierda.

Le dio otro mordisco a otro trozo de pizza y se concentró en la imagen de su hermano Naruto en pantalla. Volvió a mirar de reojo a Sasuke.

- Humm, ese dobe… Con 6 años, cuando llegué al orfanato, me hubiera cortado una mano antes que pensar que ese idiota pudiese llegar donde está ahora. – Lo miró con sorpresa por la confesión, puesto que no sabía mucho de la vida previa a la adopción de Sasuke, al menos no de sus propios labios.- Es difícil creerte que un idiota que muerde las ceras de colores porque son bonitas va a conseguir aprender a sumar, mucho menos ser teniente de alcalde.

Sakura se atragantó con el trozo que estaba comiendo por la carcajada inesperada.

- Desde luego, y más teniendo en cuenta lo crédulo e inocente que es. De pequeña lo tenía dominado con las cosas que me inventaba. No me siento orgullosa de sembrar la semilla del miedo en Naruto para algunas cosas. Como por ejemplo que si estornudabas muchas veces seguidas se te podía salir el cerebro por la nariz. Se llevó un año intentando no estornudar hasta que lo estudiasteis en biología y llegó a casa gritándome que lo había engañado vilmente. Yo ya ni si quiera me acordaba de haberle dicho nada.

Sasuke la miró divertido. Tragó su último trozo de pizza con una sonrisa en la boca. Nunca había pensado que podría mantener conversaciones normales con él, pero ahí estaban los dos. Como dos viejos conocidos hablando de cualquier cosa y en un ambiente cómodo y hasta divertido.

¿El futuro puede ser así?

- Así que tú eres la culpable de muchas de las preguntas estúpidas que ese dobe hacía en clase.

El sonido de algo cayéndose proveniente de la tele los hizo volver a poner atención en ésta. Un hombre con la cara tapada parecía estar gritándole algo a Naruto mientras el equipo de guardaespaldas intentaba que el muchacho rubio se pusiese a cubierto. Su hermano tomó el hombro de uno de los hombres uniformados y le dijo algo al oído, se adelantó e intentó dialogar con el señor que había ido a dinamitar la rueda de prensa.

- Por favor, ¿cómo alguien puede oponerse a que se vaya a construir un centro para los jóvenes en peligro de exclusión social o que lo han perdido todo?

- Hmp, te puedes sorprender la de cosas que se hacen y piensan por dinero o ignorancia, Sakura.

- Ya…- El hombre sacó algo de la mochila que llevaba, ¿una botella? Mientras el equipo de guardaespaldas increpaba a gritos y seguir el hilo de lo que se estaba diciendo en directo se hacía imposible. Se mordió las uñas nerviosa y preocupada por su hermano. Notó como Sasuke a su lado se sentaba con las manos en las rodillas y la vista fija al frente.

Los gritos seguían hasta que llegó una secuencia que Sakura sabía que tendría grabada en las retinas para ser protagonista de sus peores pesadillas durante mucho tiempo. El desconocido, en un segundo, había abierto la botella y había rociado algo en el brazo derecho de su hermano. El grito de Naruto penetró en lo más profundo de su cerebro mientras observaba atónita como la tela de la chaqueta se desintegraba y su brazo se transformaba en un amasijo de carne burbujeante. El logo de la televisión local de Tokio fue lo siguiente que vio. Habían cortado la retransmisión en directo.

No fue consciente de los siguientes segundos, ¿minutos? Hasta que sintió las manos de Sasuke tomarla suavemente por las mejillas y limpiarle las lágrimas. ¿Estaba llorando?

- Sakura, mírame.- Un sollozo escapó de sus labios incapaz de articular una palabra. – Vamos, cariño sigue mi respiración. Mírame, eso es.- Notó como el aire volvía a entrar en sus pulmones. Sasuke la acurrucó en su regazo a la vez que le acariciaba la cara y seguía guiándola fuera de su ataque de pánico. Lo sintió estirarse para coger algo, ¿un teléfono? La conversación que mantuvo brevemente a continuación le confirmó que era una llamada y no estaba hablando con ella.- ¿Hyuga? ¿Lo has visto? ¿Has conseguido hablar con tu prima? – Oyó levemente el murmullo al otro lado de la línea del que, supuso, era Neji. – Sí, vamos en camino.

Sasuke se removió debajo de ella con suavidad.

- Van de camino a tu hospital. No te preocupes Sakura, yo te tengo.

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Intentó no preocuparse en demasía por el mutismo en el que se había sumido Sakura. Estaba más pálida de lo que le gustaría y las ojeras se le había marcado profundamente, lilas, en solo 5 minutos. Parecía una niña de cinco años envuelta en una sudadera suya que le había obligado a ponerse, la vista fija en sus manos firmemente apretadas.

Condujo lo más rápido que pudo y suspiró aliviado porque no había mucha gente a esa hora en el hospital. Sakura parecía una muñeca de trapo entre sus brazos al hacer el camino hasta el mostrador de información de urgencias. No sabía si el personal del hospital ya se lo esperaba, pero justo al atravesar la puerta ya tenían a un guardia del hospital guiándoles hacia una zona más protegida del hospital.

La visión de Hinata, encogida y sola en la sala de espera le apretó un poquito el corazón, pero un ruidito lastimero proveniente de su cuñada fue suficiente para que Sakura levantara la vista y saliera del modo automático.

- ¿Hinata? – La mujer levantó la vista y dio un gritito lastimero lanzándose a los brazos de Sakura. Se apartó un poco para dejarles espacio a la vez que escuchaba de fondo la conversación que mantenían. - ¿Te han venido a informar algo?- Vio como negaba con la cabeza y Sakura sacaba su teléfono del bolsillo de su pijama.- ¿Shizune, estás de guardia? Estamos en la sala de espera, ¿sabes algo de Naruto? Sí, sí, gracias.

Sakura abrazó un poco más fuerte a Hinata y ambas se quedaron en silencio, reconfortándose entre ellas. Unos instantes después salió Shizune acompañada de otro médico en uniforme verde y un gorro quirúrgico en la cabeza.

- ¿Sakura? ¿Señora Uzumaki? – Ambas levantaron la vista. Él se levantó y las siguió intentando mantener un perfil bajo. – Vamos a un lugar más tranquilo.

Ambos médicos los dirigieron a una sala y todos tomaron asiento. El hombre, que pudo deducir que era cirujano, tomó la palabra.

- El señor Uzumaki se encuentra estable.- Un audible suspiro de tranquilidad escapó de los labios de ambas mujeres.- Le han rociado ácido en el brazo derecho, ocupando la lesión desde la zona proximal del hombro hasta la punta de los dedos. Soy uno de los cirujanos plásticos que se harán cargo de la reconstrucción cutánea de la extremidad, pero de momento los neurólogos y los traumatólogos no han encontrado evidencia de pérdida de funcionalidad. Están a la espera de pruebas de imagen, pero ahora mismo el paciente se encuentra estable hemodinámicamente y a la espera del anestesista para entrar en quirófano. Si la señora Uzumaki me acompaña, podrá ver a su esposo antes de que lo durmamos. No se preocupe si lo encuentra algo desorientado, le hemos dado medicación para el dolor.

El hombre se levantó e hizo un gesto con el brazo para que Hinata lo acompañase, ésta miró de soslayo a Sakura que le dedicó una leve sonrisa y un asentimiento con la cabeza. Ambos desaparecieron en busca de Naruto.

- Y respecto a ti, señorita.- Shizune miró a Sakura severamente.- No me gusta nada la cara que tienes. Acompañadme un segundo que te voy a pedir unas analíticas y a darle un vistacillo a esa tensión. Podéis quedaros en una de las salas de descanso del personal, Sakura, porque supongo que no te querrás ir de aquí hasta saber que tu hermano está bien.

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Cada paso se le estaba haciendo una eternidad. El largo pasillo iluminado con fluorescente y el olor a alcohol sólo hacían el momento más desagradable. Le temblaban las manos mientras oía sin escuchar lo que le estaba contando el cirujano. Hasta que no vio la cabeza rubia de Naruto, que reposaba tranquilo en una cama con el brazo envuelto en gasas con algún tipo de sustancia pringosa, no pudo volver a respirar con tranquilidad.

- Les dejo un momento a solas.- El médico desapareció y ella pudo acercarse tranquilamente a la cama de su marido. Respiró serena intentando aguantar las ganas de llorar.

Ahora no es el momento. Ahora te toca ser su ancla, como lo ha sido él siempre.

Le templaban ligeramente las manos cuando dio una suave caricia en la mejilla del hombre a la vez que se sentaba lo mejor que podía en la orilla de la cama.

- ¿Naruto?- Las pestañas le templaron un poco hasta que los iris azules asomaron. Una lenta sonrisa se asomó entre sus labios, vio como intentaba levantar el brazo derecho, así que lo paró antes de que se pudiese hacer daño.- Mi amor, ahora no muevas ese brazo.- Naruto giró la cabeza intentando identificar esa extremidad como suya. La sonrisa se volvió triste.

- ¿Hinata?- La voz le salió ronca, rota.- ¿Estás bien?- Una risa estrangulada le salió mientras asentía.- Mi brazo, yo… Ahora que vamos a tener un hijo…

- No, no vayas por ahí. Ni esto es culpa tuya, ni va a hacer que yo te quiera menos, nuestro hijo te quiera menos o nadie te quiera menos. Y sí, con un brazo, dos brazos o sin brazos, me da igual, sé que vas a ser el mejor padre del mundo.

Naruto tosió en un gesto divertido y con los ojos inundados en lágrimas.

- ¿Aunque tenga un brazo deforme y me lo tenga que cubrir de vendas y sea mitad hombre mitad momia? – Hinata rio divertida limpiando las lágrimas de su marido y besándolo con suavidad.

- Incluso aunque fueses una momia entera.

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Sasuke la tenía abrazada por detrás, su respiración tranquila ayudándola a serenarse. Estaban en una de las camas de descanso del personal que estaba de guardia gracias a unas gestiones que había hecho Shizune. Intentar no entrar en pánico después de las nuevas noticias que tenía le estaba costando todo su autocontrol.

190/130 mmHg.

Las cifras de la tensión seguían revoloteando en su mente. El papel firmado para que le dieran la baja por embarazo de riesgo después de haber sido revisada por el ginecólogo de guardia, estaba en la mesita auxiliar. Justo debajo de su móvil. Sasuke la apretó un poco más contra sí.

- No quiero que estés sola.- Giró la cabeza sorprendida por lo dicho por el hombre, pero solo consiguió hacerse cosquillas en el cuello contra su pelo.- Al menos la mayor parte del tiempo. No sabes como de los nervios estuve al principio de tu embarazo, Sakura con todo el mundo teniendo datos que yo no, que me iban llegando. Yo…- Intentó moverse lo menos posible ante el inesperado momento de sinceridad de Sasuke. – Déjame estar ahí, lo máximo posible. No quiero estar sabiendo de tu salud de revisión en revisión. Múdate a mi casa, o déjame ir a la tuya. Me da igual. Solo déjame estar.

"Sasuke no sabe muy bien qué está haciendo, pero está haciendo algo. Y te voy a decir una cosa, la gente se cansa de intentarlo si lo único que se encuentra es con una pared que no puede tirar."

Sakura rememoró las palabras de Ino en su mente brevemente antes de contestar. Se giró entre los brazos de Sasuke, en busca de sus ojos. Estaba tranquilo, a la espera de que ella tomase alguna decisión. La oscuridad los envolvía cuando se decidió a posar levemente su labios en los del hombre que la apretaba firmemente contra sí.

- Sí. Está bien.

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A ver, para los y las que se aventuren a leer los comentarios; para empezar lo siento por el retraso en la publicación. Voy a dividir esto en dos. El primer punto va a estar relacionado con la historia, la segunda conmigo. Podéis leer hasta donde queráis que esto no es obligatorio para nadie.

1. Capitulazo largo que me ha quedado. Especialmente satisfecha la verdad, donde hay muchísimo bagaje emocional. Súper relevante para mi el momento de la conversación entre Ino y Sakura, largo y al que le he puesto mucho mimo. Como podéis ver vamos hacia delante pero dando muchos vueltas en círculos antes de dar un paso. No sé, son muchos años y el recelo de una a poder ser feliz y la incompetencia emocional del otro me parecían factores a tener en cuenta antes de que, por un beso, todo estuviese resuelto del todo, que no lo está. Quedan dudas, muchas dudas. Otra cosa es que me alegra informaros que estamos justo en el ecuador de la historia, según lo que tengo programado. Y nada más respecto al fic. Cualquier crítica constructiva o review con besitos y abrazos son bienvenidos, muy bienvenidos ahora mismo.

2. Bueno, en lo que a mi respecta está siendo complicado un poco todo. Siento el retraso en la publicación, pero después de estar liadísima con la universidad, la vida me pasó por encima. A mi y a mi familia. Que cada una interprete lo que quiera de esto, pero bueno, no ha sido agradable. Estoy algo feliz porque por fin veo la luz al final del túnel y todos estamos levantando la cabeza y queriéndonos mucho. Intentaré ser todo lo constante que mi cabeza, y de nuevo la universidad, me lo permitan. Muchíiiiiiiisiiiiimas gracias por la comprensión y la paciencia, en serio. Y otra última mini cosa que pido como mini favor personal. Sé que los comentarios se dejan con las mejores de las intenciones, pero por favor, por favor, intentad no escribir que estoy tardando mucho o que necesitáis una actualización pronto. Normalmente me lo tomo como algo positivo de "jo, qué buena acogida que ya quieren una actualización", pero últimamente tengo los nervios a flor de piel y me cuesta encajar este tipo de comentarios. Lo siento y no va para nadie especialmente, simplemente necesitaba decirlo por aquí.

PD: LLevo intentando subir el capítulo desde el domingo pasado, pero un par de personas me dijeron que no se estaba subiendo nada y que la página estaba teniendo problemas. Así que llevo peleándome con mi ordenador y con una semana jajajajjaja

Y nada, muchos besitos de amor a todo el mundo y que os regalen muchas croquetillas de calabaza, que están bien buenas y es la mejor hortaliza del otoño.