ADVERTENCIA
Este capítulo es de contenido fuerte, así como el que le continua. Tomarlo con discreción.
Tengan en cuenta que este fic tiene a un sociopata con desordenes mentales xD (yandere, para los amigos)
Aquí arriba les dejo una canción para bajarle a la tensión e.e
Continuen con la lectura ;*
Capítulo 8: Oscura canción de infancia II
Me dirigí al comedor tomando una silla en el camino. Después al corredor, doble la cuerda e hice un nudo en ella, dejando un espacio libre. Para poder hacerla pasar en mi cabeza.
Me pare en la silla. Y en unos de los palos de madera del techo, en el más firme que había, pasee la cuerda unas dos veces. Mm mejor tres... no cuatro.
Termino pasando la soga alrededor y amarrándola fuertemente, no quiero equivocarme en nada.
Esto acaba aquí.
Cierro los ojos y paso la soga por mi cabeza.
*Ding Dong* el timbre sonó
...Esto tiene que ser una broma...
Decido ignorarlo, para continuar con mi cometido.
*Ding Dong* *Ding Dong* *Ding Dong* *Ding Dong*
Mataré a quien me haya interrumpido.
Me baje fastidiado, para luego de una patada hacer un lado la silla. Me dirigí a la puerta, la abrí y vaya sorpresa que me llevé.
- ¡Kusama! ¿Cómo te atreves a dejarme de tal forma? - gritó una chica de cabello castaño largo con ojos negros con las manos en la cintura.
- ¿Cómo sabías que vivo aquí? - preguntaría primero quién era, pero no me serviría de nada y no me interesa. Pero quiero saber cómo halló mi casa, si nadie la conoce.
Relaja su posición para luego dar palmaditas en mi hombro y empezar a hablar.
- Después de aquella inolvidable noche que tuvimos y sin ningún buen motivo me hallas dejado. Que lo cual espero que expliques, yo...
Blablabla, que molestas son las mujeres.
- No fue fácil. Pero buscando en viejos documentos de la escuela, lo cual te aclaró que está prohibido. Encontré tu información.
- Que perseverante...- Que molesta, tengo que mudarme ahora y deshacerme de esos documentos.
- Agradece que no te perderás este gran partido. - dijo de forma altanera. Para luego tratar de hacer una voz "coqueta" que le salía extremadamente mal. - Y ahora... ¿cómo me lo agradecerás? - me sonrió mientras ponía sus brazos alrededor de mi cuello.
- Jaja... ya verás...- le correspondí la sonrisa mientras la tomaba de la cintura suavemente y le hacía pasar adentro. - Te sorprenderás preciosa. - le susurre al oído haciendo que se estremeciera.
Hay personas que no deberían meterse en donde no les llaman. Y para esta chica, ya es demasiado tarde.
Se lo dije, solo la quería para una vez. No tenía intenciones de ver su rostro ,ya olvidado por mí, de nuevo.
Además, ahora que lo pienso, me recuerda un poco a ella, no sé si es su apariencia o el simple hecho de ser mujer.
Pero sea lo que sea, me da rabia. Y quiero hacerla pagar, aunque no se trate de la misma persona.
Una vez que entro me suelta y empieza a mirar alrededor.
Antes que comentará algo del lugar. Le tome fuertemente de los cabellos y en un movimiento rápido, golpeo su cabeza contra la pared.
Haciéndola desmayar.
- Sí... eres algo como ella. Tonta, egocéntrica y débil. Saluda a la señorita Usami de mi parte.
Después de eso, tomé su pie y empecé a arrastrarla. Camino al orfanato Kusama.
Mientras recordaba una vieja canción, Don't go.
