Harry Potter es tan JK Rowling como es posible, excepto bajo fanfiction, donde también se parece a White Squirrel.

Notas de la traductora: Gracias por acompañarme en este pequeño desvío. Aquí presento la última historia internacional antes de dar comienzo a la verdadera secuela Animago en guerra, para la cual ya he publicado el primer capítulo.


Academia Athabasca de Arcana, Alberta, Canadá

5 de septiembre de 1995

Sally-Anne Perks aterrizó de golpe con una fuerte ventisca y un fuerte ruido en el césped, junto a una docena de sus compañeros. La mayoría aún no se habían acostumbrado a los viajes en traslador, e hicieron caer a todo el grupo. La mayoría de las escuelas había avanzado a métodos de transporte más cómodos, pero ya que Athabasca recibía a todos los hablantes de inglés y francés fuera de Estados Unidos, desde el Yukón hasta la Guyana francesa, aún usaban trasladores.

–Cinco treinta y cinco de Toronto. Bienvenidos –dijo el profesor Kakeesheway mientras ayudaba a los estudiantes más jóvenes a levantarse. Sally-Anne se puso de pie, se sacudió, y miró a su alrededor con una sonrisa.

Estoy en casa, pensó.

Sally-Anne no tenía un hogar difícil de ningún manera. Amaba a sus padres, y sus padres la amaban. Su padre era un profesional, y nunca habían necesitado nada. Pero ella se consideraba una bruja primero, incluso como hija de muggles. El mundo mágico era su hogar hoy en día, y especialmente la escuela en la que pasaba nueve meses del año.

–¡Sally-Anne! –llamó su amiga Solange desde otro punto de traslador–. ¡Sally-Anne! ¡Vamos! –la señaló para que la alcanzara. Sally-Anne salió de su ensimismamiento con el castillo y se apresuró a unirse a su amiga entre el gran grupo caminando a la escuela. Había estado emocionada de conocer a personas de lugares tan diferentes cuando había ido por primera vez a Athabasca, e hizo el esfuerzo de hacerse amiga de muchos de ellos. Solange era una de sus mejores amigas, a pesar de que venían de dos mundos prácticamente diferentes; Sally-Anne venía de dinero mientras que Solange había crecido en lo que ella desapasionadamente llamaba los barrios pobres de Puerto Príncipe, pero eran similares en muchas maneras. Ambas eran hijas de muggles, primero, y compartían la curiosidad que era tan común entre los hijos de muggles modernos, y se habían llevado bien al instante.

–Hola a todos –dijo Sally-Anne a su círculo de amigos mientras caminaban colina arriba–. ¿Tuvieron un buen verano?

La mayoría lo había tenido, a pesar de los eventos inquietantes alrededor del mundo. Las cosas eran tranquilas en Canadá, por lo menos. Estaban muy lejos de todo.

–¿Escuchaste sobre Harry Potter? –preguntó Solange la pregunta que todos estaban pensando.

Por supuesto que había escuchado sobre Harry Potter, pensó Sally-Anne. Todos habían escuchado sobre Harry Potter. Pero ella conocía a Harry Potter.

Sally-Anne ciertamente había tenido una vida inusual los últimos cuatro años. Al principio, había estado abrumada cuando fue informada que la magia existía, que era una bruja, y que había sido invitada a estudiar en una escuela secreta en Escocia. Una niña tímida y callada en un ambiente poco familiar, le había tomado tiempo acostumbrarse. Tuvo suerte de tener una compañera amistosa que también se había criado en el mundo muggle como Hermione Granger. Hermione había sabido sobre la magia por años y estuvo feliz de mostrarle el camino, pero como estaba constantemente ocupada estudiando e intentando mantener a su más famoso hermano con vida, no habían sido muy cercanas.

En un lugar como Hogwarts, donde los aristócratas y celebridades como Harry Potter recibían la mayoría de la atención, Sally-Anne siempre se había sentido como si se perdiera en el trasfondo… la menos notada de sus compañeras de cuarto, la menos involucrada en las cosas emocionantes tomando lugar en Hogwarts, la menos extraordinaria (era promedio en sus clases, y no tenía habilidades mágicas extraordinarias, y era terrible en una escoba)... y como hija de muggles sin conexiones, muchos en la escuela la miraban con menosprecio. Sospechaba que muchas personas ni siquiera notaron cuando se fue.

Pero incluso así, había disfrutado Hogwarts. Había tenido un pequeño círculo de amigos (en su mayoría chicas de Hufflepuff, curiosamente). Se había divertido aprendiendo magia, y era casi tan divertido vivir en un castillo enorme con fantasmas y retratos parlanchines y escaleras que se movían. Incluso si el troll de montaña ocasional o mago oscuro se metía, no lo hubiera cambiado por nada.

Entonces, en segundo año, las cosas se volvieron personales. No solo era un mago oscuro actuando por un antigua enemistad contra un estudiante. Varios estudiantes hijos de muggles fueron atacados durante el transcurso del año y, justo así, ya no fue tan divertido. Su papá tenía una oferta permanente en Toronto, así que sus padres no habían tenido reservas en sacarla durante las vacaciones de Navidad y mudar a la familia al extranjero. No era solo ella, después de todo. Tenía un hermano menor, Johnny, del que preocuparse también. Él asistiría el próximo año.

Y así, llegando enero, Sally-Anne se encontró asistiendo a la Academia Athabasca de Arcana y, para su propia sorpresa, nunca había mirado atrás. Descubrió en Athabasca lo que ni siquiera sabía que había estado buscando en Hogwarts: un hogar en el mundo mágico. Irónicamente, no fue hasta que dejó Hogwarts que finalmente descubrió por qué había sido sorteada en Gryffindor. Cuando ahí se había perdido en el trasfondo, en Athabasca, fue una celebridad instantánea (si menor), ¡sólo porque conocía a Harry Potter! Felizmente les contó todo lo que sabía sobre él, lo cual no era mucho, pero por lo menos ella tenía experiencia de primera mano. Era la primera vez que había sido el centro de atención. A casi nadie le había importado que fuera hija de muggles aquí (el continente americano generalmente era considerado más tolerante que Europa), e incluso si no por las mejores razones, finalmente salió de su capullo, y cuando la novedad pasó, ya había ganado algunos amigos de por vida.

Aprendió que era muy buena con una varita si ponía el esfuerzo, y con la suficiente motivación detrás de ella, subió sus calificaciones hasta estar en el mejor cuarto de su año. Descubrió que aún si era terrible en una escoba, disfrutaba ver el quidditch, y tenía un don de comentarista… tanto que el profesor Delahaye la había hecho la comentarista principal para los partidos de este año.

Mientras tanto, las noticias de Gran Bretaña continuaban llegando, y sólo parecían volverse más extrañas conforme los años pasaban. La criatura que había estado aterrorizando Hogwarts fue revelada como un basilisco, y fue matada por Harry Potter y su amigo, Neville Longbottom. A Sally-Anne siempre le había agradado Neville. Había sido más amable y amistoso con ella que los otros Gryffindor en su año. En verdad estaba feliz de que todos estaban bien al otro lado del charco, pero para entonces, estaba tan enamorada de Athabasca que no tenía deseos de regresar.

En su tercer año, se sorprendió de recibir una carta del mismísimo Harry Potter. Eso causó casi tanto furor como cuando había llegado. El tema de la carta fue igual de sorprendente. Aparentemente, una pequeña en Hogsmeade había sido mordida por un hombre lobo, y Harry estaba determinado a encontrar una escuela que la aceptara el próximo año. Había escuchado rumores sobre la reportada compasión de Harry y su compromiso por la justicia, pero esta era la primera muestra directa que ella presenciaba. Fue tocada por su carta, y debidamente preguntó al director, pero tuvo que reportarle que tendría mejor suerte con las escuelas estadounidenses. Al final, resultó innecesario. Las relaciones con los hombres lobo en Inglaterra fueron cambiadas para mejor después de la milagrosa captura del hombre lobo más temido en Europa… con la ayuda de Harry Potter, naturalmente.

El año pasado fue aún más extraño. Los encabezados internacionales declararon que Harry había sido seleccionado como un campeón en un torneo interescolar extremadamente peligroso… ¡para una escuela que ni siquiera estaba participando! Sally-Anne y sus amigos habían seguido el Torneo de los Cuatro Magos de cerca, y estuvieron debidamente asombrados por lo bien que a Harry le fue contra su competencia más avanzada… incluso si era el Niño Que Vivió. Entonces, el junio pasado, un torbellino de encabezados lo habían catapultado de una noticia interesante en el extranjero a una sensación internacional.

Harry Potter había ganado el torneo.

¡Harry Potter era un animago!

¡Harry Potter dijo que Voldemort había regresado de la muerte!

¡Harry Potter dijo que La Pantera estaba trabajando con Voldemort!

Lo último era lo más preocupante para los norteamericanos. Sally-Anne había aprendido a temer el nombre de Voldemort durante su corta estadía en el mundo mágico de Gran Bretaña, pero La Pantera era infame por todo el hemisferio occidental. Los tres estudiantes de Belice en Athabasca contaban historias de horror sobre ella. Y con esa noticia, todos estaban pensando lo mismo. Había una gran probabilidad de que la CIM se involucraría, y Dios sólo sabía donde terminaría eso.

El aire estaba lleno de rumores en Athabasca este año. No era miedo, como seguramente estaba abrumando en Gran Bretaña en ese momento, pero había una aprehensión creciente tanto como se debió sentir en Gran Bretaña muggle en 1938 o 1939… una sensación de que la guerra estaba en camino, y la única pregunta era cuando serían envueltos en ella.

–Oficialmente, Lord V. es un asunto interno de Gran Bretaña, de acuerdo a la CIM –dijo uno de los estudiantes mayores, el prefecto Lee. Sally-Anne siempre había pensado que Lee le recordaba a Percy Weasley… ambicioso, interesado en la política, y algo pomposo… pero definitivamente bien informado. No era inusual que Voldemort fuera conocido como Lord V. en países de la mancomunidad como un tipo de compromiso entre las convenciones de Gran Bretaña y el resto del mundo–. Sin embargo, están diciendo que La Pantera rompió un tratado u otro. No estoy seguro de si importa cual. En lo que respecta a la CIM, ella apoyó a un mago oscuro extranjero, y eso la pone en su jurisdicción. Es por lo que están enviando a una misión especial de aplicación de la ley mágica para capturarla.

–No será atrapada fácilmente –dijo uno de los otros prefectos. Sally-Anne no recordaba bien su nombre–. Podría regresar a México, pero no se dejará ser capturada.

–Pero la CIM tampoco se lo hará fácil –dijo Solange–. Escuché un rumor en casa de que Coyote Viejo está uniéndose a la fuerza especial.

–¿Coyote Viejo? –dijo Lee escéptico–. ¿Crees que MACUSA lo dejará tomarse tanto tiempo sin hacer varitas?

–Es lo que escuché. Coyote Viejo luchó contra el mismo Grindelwald, ¿no es así?

–Sí, pero saben como es MACUSA. Hubiera pensado que lo declararían un patrimonio nacional o algo.

–No lo sé. Sally-Anne, ¿has escuchado algo de gran Bretaña?

Sally-Anne frunció el ceño–. No mucho –dijo–. Escribí a algunos de mis viejos amigos. Están asustados. Eso lo sé. Susan Bones… su tía es la Directora de Aplicación de la Ley Mágica… dice que el Ministerio se está movilizando para una guerra, pero están discutiendo sobre qué hacer con criaturas oscuras como los dementores, los hombres lobo, y los gigantes.

–¡Los gigantes no son oscuros! –gritó otro chico–. Ni siquiera usan magia.

–En Gran Bretaña, las personas piensan que lo son. Se unieron a Voldemort en la última guerra… claro, todos los gigantes en Europa han sido exiliados a Rusia, así que no sé que tanta diferencia haga.

–¿Escuchaste algo sobre la CIM? –preguntó Lee.

–Lo único que sé con seguridad es que Edward Grayson es parte de la misión. Pero él es muy bueno. Leí bastante sobre la guerra africana oriental durante el verano. Él y Dumbledore hicieron cosas de las que nunca había escuchado. Oh, y hay un rumor sobre Dumbledore liderando algún tipo de grupo secreto auxiliar de recopilación de información, pero puede que eso sea un invento.

–Olvídense de eso –su amigo, Stephen, dijo–, ¿descubriste algo sobre Harry Potter?

Sally-Anne rodó sus ojos. Esto se estaba volviendo aburrido después de dos años y medio–. No mucho más de lo que ya les he dicho –dijo ella–. Intenté escribirle, pero sólo recibí una respuesta amable de su hermana diciendo que estaban muy ocupados, y que mucho de lo que estaban haciendo era secreto.

–Pero eso significa que son parte de eso, ¿no es así? –insistió Stephen.

–Quiere decir que tienen que ser especialmente cuidadosos porque Voldemort aún está intentando matarlos. me dijo que Harry en verdad es un animago y lo ha sido desde que era pequeño por lo que consideran un extraño momento de magia accidental. No dijeron mucho más, pero escuché los rumores de otras chicas a las que escribí que Harry es amigo de varios hombres lobo, y está intentando ayudar a negociar con las manadas.

–¿Crees que sea cierto? –preguntó Solange sorprendida. Ese no era un rumor que hubiera escuchado antes.

–No lo sé con certeza, pero lo creo. Harry siempre ha sido un chico noble, y ha estado involucrado en política desde su primer año. Les dije como estaba intentando ayudar a los hombres lobo el año antepasado, recuerdan. Y todas las historias dicen que estuvo ahí cuando el otro campeón, Diggory, fue asesinado, y él también era un hombre lobo.

–¿Eso los hará no seguir a Lord V.? –dijo Solange.

–Por lo poco que sé, supongo que no importa mucho –respondió Sally-Anne–. A los que no les agrada el Ministerio probablemente se irán de ese lado.

–¿Cuánta influencia tiene Harry Potter en el Ministerio, Perks? –preguntó Lee con interés–. ¿Está en el Wizengamot, no es así?

–Algo así. Tal vez. Puede que sea a través de un representante o algo. Lo siento, debería saber esto. Leí su libro, y habla sobre como ayudó a que la Ley de Defensa de los Muggles fuera pasada. Susan dice que de todos modos todo está en las coaliciones y en el quid pro quo y cosas como esa en el Wizengamot, pero suena a que él ayudó a convencer a algunos votos. Sé que cuando hablaba en la escuela, todos lo escuchaban. Excepto esa vez cuando salió a la luz que era hablante de parsel. La mitad de la escuela pensó que era un mago oscuro entonces. Claro, lo único que importa es si el Ministerio se puede enfrentar a Voldemort. Todos en Gran Bretaña dicen que él los tuvo contra las cuerdas la última vez.

–¿Contra las cuerdas? –preguntó Stephen.

Ella rodó sus ojos. ¿Por qué no comprendían frases muggles? – ¿Casi los derrotó? ¿Los tenía en las puntas de sus varitas?

–Oh, cierto. ¿Pero qué no Harry Potter derrotó a Lord V. la última vez?

–¿No leíste el libro? Harry insiste que no fue él. Su madre puso algún tipo de protección mágica en él. No puede volver a hacer lo mismo.

Todos a su alrededor se hundieron en silencio. Claro que no sería tan fácil.

Pues –habló Lee–, el verdadero problema es si La Pantera intenta luchar para quedarse en Gran Bretaña. Si continúa con Lord V., la CIM tendrá que enfrentarse a Voldemort directamente. Eso sería malo...

–Disculpen, malo para quien –intervino Sally-Anne–. Tengo amigos en Gran Bretaña. Si pueden detener a Voldemort más pronto, es bueno para ellos.

–Pero no es bueno para todos –insistió Lee–. Dijiste que leíste sobre la guerra africana oriental. Sabes lo que hizo a Zaire y Tanzania y los otros países ahí. Si Lord V. deja ir a La Pantera, podría mantener el control en Gran Bretaña. De otro modo, podría extenderse a otros países. Dios, ¿se imaginan? Una nueva guerra mágica internacional, ¿en el occidente? Sería terrible. Aún si es muchos contra uno… lo cual quizás no lo sea considerando los intereses escandinavos… no hay garantía de que será más rápido de ese modo.

–Bueno, no puede ser tan malo, ¿verdad? Quiero decir, Voldemort ni siquiera controla el Ministerio Británico.

Pero puede que lo haga pronto, se obligó a recordarse a sí misma.

–Él tiene algo de razón –le dijo Solange–. ¿Qué no Ngeze tomó control de unos tres Ministerios diferentes en África oriental o algo así? Incluso si es más rápido, podría ser peor.

Eso hizo pensar a Sally-Anne. Era cierto: Kinani Ngeze sí había tomado control de tres Ministerios de Magia en África oriental con su nundu, y la CIM nunca había descubierto cómo hasta que eligió revelarlo. Si Voldemort o La Pantera tenían trucos similares bajo sus mangas… De cualquier modo, Gran Bretaña ya estaba en un gran apuro, y si la CIM tomaba acción, ¿podría Canadá ser afectado? ¿O el Caribe?

–Oh, ¿por qué estamos todos parados y deprimidos? –demandó Solange cuando el silencio duró demasiado para ella–. Cosas malas van a pasar, pero la primera noche de regreso no es el momento para pensar en ellos. "Hay un tiempo para todo" y todo eso.

–¡Amen! –dijo Sally-Anne, dando una palmada a su amiga en el hombre.

–¡Amen! Vamos a comer.

Se rieron y se apresuraron al castillo. Pero justo antes de entrar, Sally-Anne se detuvo y se dio la vuelta para dar una última mirada a los terrenos. Se había enamorado de Athabasca desde el momento que había puesto su mirada en la Academia. Tenía las mejores partes de Hogwarts… un castillo en el estilo medieval con obras de arte de las Naciones Originarias de Canadá, criaturas mágicas de todos los tipos, una vista de las torres más altas desde donde podían ver millas de naturaleza, y más… pero el paisaje era incluso mejor que el de Escocia en otras maneras. El castillo estaba construido en una montaña en lugar de en una rambla. En lugar de desfiladero, un río prácticamente atravesaba el castillo, cascadeando catarata tras catarata entre las torres y pasarelas. Toda la escuela estaba construida alrededor del monumento natural. En la noche, los encantamientos en los dormitorios amortiguaban el estruendo de las cataratas lo suficiente para enviarlos a dormir cómodamente.

A diferencia de Hogwarts, donde el único deporte era el quidditch, aquí tenían un club de quodpot, así como kayak, de entre todo, y otros cuantos clubs y deportes. Y eso era sin contar la calidad de la educación. Las clases definitivamente eran más pertinentes a la bruja o mago moderno. Astronomía era una electiva aquí (lo cual Sally-Anne disfrutaba inmensamente, muchas gracias). Lo que Hogwarts llamaba Encantamientos estaba dividido en dos clases en Athabasca: una aún llamada Encantamientos, la cual cubría los aspectos del movimiento de varitas, y otra llamada Encanto, la cual cubría la creación de artefactos mágicos y formas más diversas de la magia. Atajos a hechizos europeos que magos de las Naciones Originarias habían usado por miles de años eran enseñados en esa clase, e incluso algunos rituales de bajo nivel. Y lo mejor de todo, ninguno de los maestros eran tan malos como Snape o Binns. Sus amigos habían estado horrorizados cuando había descrito a esos dos.

Y entonces, estaba la fauna local, la cual era más genial que la encontrada en Escocia. Una colonia de sasquatch… criaturas más listas que los trolls y probablemente al par con los gigantes… vivía en el bosque en los terrenos. Aunque recelosos de los muggles, los sasquatch eran más sociables que los centauros y las sirenas en Hogwarts, y no era inusual que se hicieran amigos de los estudiantes, y también ayudaban al guardabosques a cuidar de la pequeña manada de uros… posiblemente el animal terrestre más grande del mundo. Claro, las aves del trueno causaban un gran estruendo cuando una tormenta se acercaba. Y el Maestro de Criaturas, aunque no al nivel de Snape, era una sirena de una Trinidad que podía ser muy escalofriante con ese tridente suyo, pero ningún lugar era perfecto. Después de dos años y medio, Sally-Anne había aprendido a aceptar lo malo junto con lo bueno. En su opinión, solo vivir en un lugar tan hermoso lo valía.

–¡Sally-Anne, vamos! ¡Puedes rememorar lo que quieras mañana! –llamó Solange.

–¡Ya voy, Solange! –respondió ella. Amo este lugar. Siguió a su amiga dentro. Sin importar lo que el futuro trajera, por ahora, por lo menos, todo estaba bien en su mundo.