Antes de cenar, tanto Yui como Akari como Chinatsu se estaban bañando. Cada una en su respectiva casa, obviamente. Ya hacía días que a las tres chicas les entraban ganas de masturbarse cuando se duchaban o bañaban, pues al frotar sus pechos y su vagina empezaban a sentir placer, queriendo continuar hasta alcanzar el orgasmo.
Aunque Akari era la que mejor lo llevaba, seguía siendo difícil, pues también se excitaba cuando se frotaba, y hacía unos días que veía que sus pezones se ponían duros. Nunca le había pasado eso bañándose, solo cuando se masturbaba se le ponían así. Claro signo de que deseaba hacerlo. Akari miró sus pezones erectos.
–Me pregunto si a las demás les pasará lo mismo…
Akari temía que a ella fuera la única a que le pasaba eso y se estuviera convirtiendo en una ninfómana, mientras que sus amigas no se excitaran en absoluto. Poco se imaginaba ella que era la que mejor lo llevaba.
Akari empezó a frotarse lentamente los pechos, tocando con sus dedos sus duros pezones.
–Ah… Mm… Ngh… Haa…
La respiración de Akari era audible y entrecortada. La chica estaba disfrutando de ello. Tardó unos segundos en detenerse al comprender que se estaba masturbando.
Cuando dejó de masajearse los pechos, sintió la necesidad de tocarse el clítoris. Lo notaba igualmente duro, y la tentación de tocarlo era muy alta.
–Quiero… Hacerlo…
Tras unos segundos Akari consiguió calmarse un poco, pero esa sensación volvió poco después cuando al salir se la bañera tuvo que secarse.
Frotarse con la toalla le hacía volver a sentir la necesidad de masturbarse. La chica empezó a frotar su vagina con suavidad, pero inconscientemente iba haciendo más fuerte la presión al sentir placer al hacerlo. Akari movía la toalla en su vagina hacia adelante y hacia atrás, empezando a sentir ese placer que notaba al masturbarse. Sus piernas empezaron a temblar. Notaba que perdía fuerza en ellas y que no sería capaz de aguantarse de pie. Esa fue la señal para que Akari parara.
–No… No puedo seguir…
Akari tenía muchas ganas de seguir, pero tenía que ser fuerte. Ya habían pasado 18 días, solo tenía que aguantar 13 más. Ya había aguantado más de la mitad, podía aguantar lo que le quedaba.
Chinatsu en cambio no lo tenía tan claro. A ella le era mucho más difícil parar que Akari. Las ganas que tenía de masturbarse eran mucho mayores. Al igual que Akari, Chinatsu pensaba que ya que había aguantado más de la mitad, tenía que aguantar lo que quedaba, pero no estaba segura de conseguirlo. Las ganas que tenía de hacerlo eran tantas que pensaba que en cualquier momento las ganas la iban a superar y se masturbaría.
–¿Acaso… Realmente seré una ninfómana? – Chinatsu sacudió su cabeza. – ¡No, no, no! ¡Desde luego que no! Masturbarme me hace sentir bien, es por eso que quiero hacerlo. Es normal que quiera hacer algo que me da placer. Lo raro sería que no quisiese hacerlo. No hay nada de malo en querer sentirse bien.
Pensar eso no estaba ayudando en nada a Chinatsu. Todo lo contrario, solo le hacía tener más ganas.
–¡Aaaaah! ¡Dios, no puedo aguantar!
Varios pensamientos pasaban a la vez por la mente de Chinatsu. Por un lado la tentación era tan grande que quería hacerlo. Por otro, si lo hacía perdería. ¿Pero qué importaba si perdía? No ganaban nada si aguantaban. Eso y que previendo que no podría aguantar, pensaba que por qué esperar. "Si igualmente no voy a poder aguantar, ¿por qué alargar la agonía? Voy a perder igualmente, así que mejor me masturbo ya en vez de esperar."
Sin embargo, el hecho de que seguía siendo un reto y que aún tenía alguna posibilidad de aguantar, la hacía aguantar. Y el motivo más importante. Si fracasaba sería perder contra Kyouko. Le diría que era una ninfómana. De ninguna manera quería eso. Quería poder aguantar y demostrarle que no era ninguna ninfómana.
Pero… ¿Por qué tenía que decir la verdad? Podía mentir. Claro, podía decir que había aguantado aunque fuera mentira… Pero no sería justo. Kyouko había jurado decir la verdad por Mirakurun. No sería justo que ella mintiera. Además, Kyouko podía ser una cabeza hueca, pero no era tonta. Seguro que encontraría alguna forma de descubrir que mentía. Pero por otro lado, masturbarse no significaba ser una ninfómana. Había aguantado hasta el momento 18 días. De ninguna forma podía ser una ninfómana tras 18 días de abstinencia.
Liada con todos esos pensamientos, Chinatsu salió rápidamente de la bañera, y con la toalla se secó apretándola con fuerza contra su cuerpo y frotándola rápidamente. Quería que aquello le hiciera sentir daño, no placer, por la fuerza y la velocidad a la que movía la toalla. Y en cierta forma funcionó. Aunque en un primer momento sintió algo de placer, rápidamente dejó de sentirlo cuando la fuerza y la velocidad de la toalla le hacían sentir daño.
Nada grave, solo molestia, por frotar con un material áspero y con fuerza sus pezones y su clítoris. Chinatsu respiraba agitadamente tras el esfuerzo hecho. Había conseguido calmar su cuerpo durante un tiempo, pero seguía pensando que no sería capaz de aguantar.
Solo quedaban 13 días. Solo… También podía ser visto como "aún".
