Hola. Ahora sí llegamos al final; la verdad es que la historia se cerraba sin problema en el capítulo anterior, pero decidí agregar esto que es más como un epílogo, para agradecerles el apoyo que le dieron a esta historia. Muchas pero muchas gracias. Les mando un fuerte abrazo.
Valeria.
ES...COMPLICADO
CAPÍTULO FINAL
Podrían haber pasado minutos o días completos; ellos dos habían perdido la noción del tiempo y del espacio en medio de esa burbuja intoxicante donde las emociones y las sensaciones los rebasaban. Los labios de él contra los de ella se movían en una danza mágica, embriagante, tan perfecta que era como si hubieran estado haciéndola desde siempre. Se entremezclaban los suspiros y los gemidos de modo que no era posible distinguir de quién provenían.
Sólo la falta de oxígeno los obligó a separarse, con las respiraciones entrecortadas y jadeando entre sonrisas brillantes y miradas cómplices.
-¡Wow! -Suspiró Kate, tomando entre sus manos la de Rick; indispuesta a romper un contacto que resultaba tan fácil y placentero ahora que se lo permitía sin reservas.
-Pasé más de un año pensando que el beso que nos dimos en aquel estacionamiento, tratando de rescatar a Javi y a Kevin, era el mejor beso de mi vida… Ahora veo que estaba equivocado. La experiencia de besarte a ti, sólo mejora y mejora cada vez.
-Rick -lo interrumpió con tono juguetón y un poco tímido, antes de confesar-, sí sabes que ese beso en realidad no fue fingido, ¿verdad?
-Pues de mi parte nunca lo fue -le respondió Rick, acercándola hasta casi ponerla sobre sus piernas sin que ella opusiera ninguna resistencia-. Eso siempre lo tuve claro
-Por mi parte tampoco; por mucho que haya querido negármelo -admitió, sentándose a horcajadas sobre el regazo de él y acariciándole el rostro con las manos-. El recuerdo de ese beso me acompañó cada noche desde entonces.
-Kate… Dímelo otra vez, por favor.
-Te amo, Rick -le susurró con voz tenue y seductora, con los labios rosando su oído-. Te amo desde hace mucho más tiempo del que puedes imaginar.
-Te amo, Kate -repitió con reverencia, pasando las manos por la espalda de ella, aventurándose por debajo de la blusa-. Y me muero por dar el siguiente paso, pero antes de eso, necesito preguntar una vez más: ¿Estás segura? No tienes idea de cómo te deseo, pero no tengo problema en seguir esperando todo el tiempo que necesites para estar lista.
-Estoy segura, Rick -se puso de pie, tomándolo de la mano y guiándolo hacia la habitación-. Pase lo que pase, lo viviremos juntos. ¿Vienes, Castle?
-Te tengo dos noticias. Una buena y una mala. ¿Cuál quieres escuchar primero?
Eran cerca de las dos de la mañana y en la habitación oscura sólo se percibíann las siluetas de los enamorados, uno junto al otro, enredados sobre las sábanas; felices y saciados, iluminados por los rayos tenues de la luna que se filtraban por entre las cortinas. La cabeza de ella, reposando sobre el pecho de él, sus piernas entrelazadas, sus voces apenas un murmullo.
-Mmm… La mala, supongo -pidió Kate con desgano, apenas levantando la cabeza para verlo a los ojos y robarle un beso.
-La mala es que en dos semanas debo empezar una gira de dos semanas por Europa -trató de suavizar la noticia, besándole el cabello y desenredándolo con el mismo empeño con que lo había enredado antes.
-¿Tan pronto? ¿Tan lejos? ¿Tanto tiempo? -Se quejó Kate con la petulancia de una niña mimada a la que se le quita su juguete sin previo aviso.
-Lo siento, bonita. Ya se ha pospuesto demasiado tiempo y Paula es capaz de arrastrarme hasta allá si no voy por mi propia voluntad.
-No veo qué buena noticia pueda haber después de esto, Rick -volvió a enderezarse, buscando su mirada como en espera de un consuelo.
-La buena noticia es que tú puedes acompañarme, aunque sea por algunos días -se apresuró a concluir la idea, una vez que los ojos de ella se entrecerraron con incredulidad y recelo-. Me costó algunos trucos e influencias, pero Iron Gates está dispuesta a concederte cuatro días a cuenta de tus próximas vacaciones.
-¡¿De verdad?! Realmente no estoy segura de querer saber cómo lograste esto… Sólo asegúrame que puedo escaparme contigo y tenemos un trato.
-Detective, un poco de fe en mí -le exigió quejumbrosamente empezando a besarla de nuevo en el rostro y en el cuello-. Si tú aceptas, es un hecho. Nos merecemos unos días a solas, recorriendo juntos alguna ciudad europea.
-Te amo, Rick… No sabes cuánto.
-Te amo, Kate… Y puedo pasar el resto de mi vida averiguándolo.
F I N
