Disclaimer: She-Re and the princessess of the power no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.
Resolución
El brillo de la noche era majestuoso, pues la luna iluminaba con intensidad cada espacio oscuro, las tenues luces del castillo no daban justicia a tal esplendor. La brisa fría era un toque de frescura abrigador. No era un festejo común, aquel día daban fin al tiempo de verano, pronto el otoño llegaría, así que se celebraba un merecido descanso del esfuerzo por las grandes cosechas fructíferas del reino, como un motivo de recreación y convivencia, para unir más a las personas del pueblo. La princesa de Eternia lucía un esplendoroso vestido plateado que llegaba hasta sus tobillos, con escote marcado y esbelto, con guantes y zapatos a juego, las piedras preciosas, casi eran imperceptibles de no ser por los destellos al reflejar la luz al caer en ellos. Pese a ser una de las personas en quienes muchos fijaban la atención, ella se mantenía seria, sentada la mayor parte del tiempo en el inmenso mesón del banquete donde servían a la familia real. Las fiestas ya no eran lo suyo. Se divertía con sus amigos un breve tiempo, luego complacía a ciertos comensales con un corto baile, tal como lo dictaba el protocolo, para finalmente, quedarse mirando hacia la inmensidad del exterior sentada en su lugar.
"Catra" pensó "Ahora soy una increíble princesa, cumplo con mi deber, con lo que esperan de mí…"
Miró un poco alrededor, solo para ver a su amiga Glimmer bailar con Bow, su novio, y a la princesa Mermista estar también con su pareja. Scorpia y perfuma tontear bobamente mientras se sonrojaban. Incluso, a pesar de no estar presente, recordó a la princesa Entrapta, la que, secuestrada por la Horda del Mal, ahora era la pareja de Hordak, fue una noticia muy estruendosa que agitó el camino de la Guerra al perderse Dryl. Pero si ella era feliz, pensó Adora, solo eso bastaba, aunque se hubiera convertido en la enemiga de todos. Feliz, que palabra tan extraña…Adora la conocía muy bien, pero era algo que no había podido sentir desde hace mucho…
"Mi madre ya no se enfada tanto conmigo, de seguro, nos permitiría estar juntas más tiempo en cada evento político…como este…" tanteó su copa de vino, de la que poco había bebido "…quiero estar contigo…" quería sentirse feliz, algo que solo con la felina podía sentir, estar plena, igual que sus amigos, al estar con sus personas importantes "…Catra ¿Cuánto tiempo más me harás extrañarte…" el filo de sus ojos ya ardía "… o es que definitivamente ya no volverás…ojalá pudiera olvidarte…" Adora derramó una lágrima intrusa en silencio. Pronto tendría 17 años, hace ya mucho tiempo, su padre le dijo que le cumpliría cualquier cosa que quisiera, al alcanzar la mayoría de edad, le dejaría escoger eso que más anhelaba en el mundo.
No necesitaba pensar mucho para saber lo que quería, deseaba con todo su ser salir al mundo, al universo si era necesario, para encontrar a la otra parte de su ser.
Sí, hace mucho tiempo era lo que más quería, hace más de cuatro años, cuando ella se fue, cuando su dolor era tan vivo que no podía con él, cuando cada día fue una tortura y un suplicio, cuando cada noche irrumpía esa figura en sus sueños, haciéndole sentir una compañía que no estaba, un tacto irreal, engañando su corazón para romperlo al despertar. Adora, tuvo que aprender a vivir otra vez, recordar como era su vida sin Catra. Fue difícil, casi le cuesta su cordura. Llorando en silencio cada noche su ausencia.
En esos sueños, donde la encontró cada noche, bailaba con ella, estaba a su par, la tomaba de la mano, la abrazaba, le contaba lo mucho que la extrañaba, lloraba en su pecho, le reclamaba hasta el cansancio, y descansaba en su regazo. Caminaban en el jardín, en el bosque, en la pradera, ante la inmensidad del firmamento. Hasta que un día, entre jugueteos, sucedió algo que no esperaba, solo recuerda, estar plena llena de dicha, entre los brazos delicados y suaves, su cercanía, la Catra de sus sueños, la tomó de la barbilla sin quitar la sonrisa de su boca, acercó sus rostros y unió sus labios en un tierno beso. Adora lloró en su sueño, pero intensificó el contacto lo más que pudo, deseando en sus adentros que aquello fuera real…pero despertó destrozada, en su habitación, completamente sola. Adora no era tan tonta, como para no entender, que quería a su amiga más allá de una simple amistad…se había enamorado, su ausencia le hizo comprender sus verdaderos sentimientos, la necesidad de su cercanía…la necesidad de tenerla…era muy tarde.
Cuando eso sucedió, fue su obsesión poder encontrarla entre sus sueños, para poder sentirla, besarla lo que quisiera, brindarle suaves y tiernas caricias…pero eso no era real, Adora odiaba despertar, odiaba anhelar algo que no existía…llorar en cada amanecer.
Así que, se levantó una mañana con suma convicción, tomó una espada, como no lo hacía en mucho tiempo, y decidió convertirse en una guerrera, como su hermano, se convertiría en una princesa excepcional, aprendería de diplomacia, de tratados y convenios, de comercio y negocios, de logística y organización, tal vez así, podría terminar cada día tan cansada, que no le diera chance a su mente de soñar, con falsas ilusiones que no se cumplirían jamás.
Adora puso su empeño en olvidar, a pesar de no lograrlo en su totalidad.
Recobró parte de su normalidad, a sus amigos, su familia, su rutina. Se convirtió en la mejor princesa de todas, la magnificente princesa de Eternia, bella, fuerte e inteligente…un poco más seria, un poco más fría, en cuanto a sentimientos se refería, su cariño se lo entregó a su familia y cercanos, intentado enterrar su amor en el rincón más escondido de su corazón. Ese sentimiento que no la dejaba ser, que no la dejaba en paz…una parte de ella quería volver a sentir, pero mientras amara a Catra, sabía que no podría. Su última prueba era esa, poder olvidarla de una vez por todas, y vivir su vida sin ataduras, sin reparos…y tal vez volver a encontrar su camino… a alguien más…una contradicción total en su ser, pues, a la vez, también pensaba que esa persona no existía…solo podía ser Catra.
Su deseo no cumplido, se aseguraría de no volverlo realidad.
En su próximo cumpleaños, pediría la única cosa que como princesa su padre siempre le negó, se uniría al ejercito de Eternia como caballero para luchar en las filas, en el campo de batalla ¿La razón? Quería desatar su furia y su ira, esa parte de su dolor la cual nunca pudo liberar, lo haría a los pies de la guerra, tan real pero tan lejana para ella, no habría nada de su reino que desconociera, ella sería por siempre la princesa Adora, sin otra igual.
"Catra…quería poder decírtelo de frente, pero no podré, así que lo diré, y esperó que lo entiendas si algún día volvemos a vernos…adiós Catra, para siempre…quiero que sepas que te amé profundamente, eras tú con quién hubiera estado hasta el final de mis días, pero ahora eres solo un recuerdo, que se desvanece en el tiempo, ya casi no recuerdo tu rostro, ni tu voz, no recuerdo lo que era sentirte…mi corazón también está cansado, y mi mente está borrando los momentos que vivimos juntas, es inevitable, pero así debía terminar…donde estés y con quién estés, espero que seas feliz…amor mío…esta es la despedida…de mis sentimientos por ti…Catra, aunque tú no me hayas amado, ya no importa, pues al irte lo dijiste todo, yo como una tonta te esperé, pero sé que allá donde estés estás mejor que conmigo, pues nunca te dignaste a mostrarte otra vez ante mí, ni siquiera para despedirte, por eso yo lo hago ahora, un adiós definitivo, porque tú y yo, no estábamos destinadas a estar juntas después de todo….adios Catra"
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The End
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I'm lying XD
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To be continue...
