Nota: No sé qué hice, pero algo hice. Y si no les gusta, ni los culpo.


H de Honestidad


- Senku.

- ¿Mmm?

- Creo que me gusta, en verdad – confesó, honesta y directa. Mirando fijamente la espalda de su científico amigo, con ligero nerviosismo pero con seriedad en su mirada y rostro –. Y ya sé lo que piensas al respecto del "amor"… ¿Pero sabes? No busco tener una relación afectiva contigo.

- ¿Entonces?

- Solamente quería decírtelo para librarme de estos sentimientos, y que ya no crezcan más.

- Ah, ¿Entonces estás aquí por un rechazo? – preguntó indiferente, revisando los planos de próximos inventos. Kohaku puso una mueca, frunciendo el ceño al notar su falta de interés y atención a sus sentimientos.

- Pues sí, pero creo que ya no hace falta porque ni siquiera te importa – acusó, cruzándose de brazos, desviando la mirada a un lado. Le molestaba y hería su indiferencia, y estaba segura que el rechazo dolería menos.

-… Entonces si te rechazo, ¿estarías más tranquila?

- Sí, así pienso que podríamos seguir tal como estábamos y olvidar que esto pasó.

- Ah…

- Entonces, ¿Qué piensas? ¿Aceptas?

- ¿Tanto quieres mi rechazo, leona?

- ¡Senku! – se estaba desesperando, ¿Tanto le costaba decirle lo siento, pero no me gustas?

Él suspiró, mirándola finalmente, con una ceja arqueada –. ¿Tanto quieres que te rechace?

- Ya te dije por qué.

- ¿…Tan rápido te vas a rendir, Kohaku?

Sus ojos se ensancharon a la vez que la sorpresa se apoderaba de ella. Una parte de ella estaba molesta por haber sido llamada indirectamente cobarde y la otra parte, se estaba cuestionando la razón por la cual Senku la miraba con seriedad.

Pero ella no se dejaría intimidar ni llevar por su nerviosismo, defendería su honor y orgullo. Porque ella no era ninguna cobarde.

- No es que me rinda, Senku. Simplemente quiero avanzar y seguir con mi vida, así como tú y todos los demás… Y no quiero cargar con un amor no correspondido.

-… Es la peor excusa que he oído – mencionó aburrido mientras se rascaba la oreja, como solía hacerlo. Kohaku estaba por rebatir, cuando él levantó su mano, interrumpiéndola –. Creo que he escuchado suficiente, ¿puedo hablar ahora?

-… De acuerdo.

- Pero primero, ven aquí y siéntate – pidió, señalando el espacio a su lado. Kohaku soltó un suspiro, antes de ir y sentarse a su lado, a regaña dientes (porque era notorio que ella no quería estar más ahí) –… Es verdad que yo en el comienzo dije que el romance o el amor era algo ilógico.

- Ajá.

- Y aunque no lo considero algo fundamental, me di cuenta de que posiblemente, no sea tan malo.

- Senku, acabas de hacer una mueca de asco – señaló escéptica la fémina –. Sólo se honesto y ya.

-… No me molestan tus sentimientos románticos por mí, no mientras seas tú.

Kohaku estuvo por mirarlo con espanto y preguntarle quién era y qué le había hecho al Senku que ella conocía, pero lo pensó unos dos segundos, diciéndose que eso sería ser grosera y que ya no 18 años. Ya tenía 23 años y ya era una adulta, y debía actuar como tal.

Aunque no por eso, no pudo evitar sonreír con sorna –. Entonces, ¿significa que me aceptas después de 4 años?

- Sí, ¿contenta?

- Satisfecha – contestó con una sonrisa más tranquila, recargándose en su hombro.

La verdad era que hacía tiempo la miraba de una manera distinta, solamente faltaba ser honesto consigo mismo. (Y la amenaza un posible rival, también).