.

Antes del alba

Kenma x Akira

Disclaimer: personajes no son míos


Anteriormente: Kenma le expone a Kuroo los detalles de su relación con Kunimi. Kuroo piensa que el problema es que ambos tienen necesidades distintas, pero que en lugar de pensar en la fecha de vencimiento, sienta el momento.


XVII

Supongo que Kuro se lo mencionó a Yaku y Kai. Alguno de los dos (o ambos, o solo Yaku) le vino con el chisme a Lev, y con él la noticia se regó por Tokio. Cuando Tora me inundó el chat preguntándome qué era eso de que yo «estaba saliendo con un chico», alegándome cómo era posible que Lev supiera antes que él, más un sinfín de preguntas como (1) desde cuándo tenía novio, (2) quién era ese chico, (3) quién autorizó que yo tuviese novio, y etcétera, etcétera.

Contraje el puño de la indignación, tratando ante todo de mantener la calma. Tenía que afrontar los hechos así como se daban: lo quisiera o no, yo estaba saliendo con Akira, con un chico. Tenía un novio. Lo repetí varias veces en mi cabeza. Yo Kozume Kenma, estaba saliendo con un chico. Mis padres estaban enterados. El otro novio de mi novio estaba enterado. Y Lev también lo sabía. De todos los seres humanos de este mundo, Lev lo sabía, ergo todo Tokio también lo sabía. Y eso era. Ni se trataba de la noticia del momento ni revestía impacto el hecho de que incluso yo pudiese tener un novio. Convencido, envalentonado, empoderado de aquella idea, fue como se lo expliqué a Tora, y le agregué que ya está bien.

Pero no estuvo bien para él. Transcurrido unos minutos, Tora contraatacaba, esta vez a mensajes de audio. Tenía las orejas calientes. Ambos estábamos al borde del colapso emocional.

Tora (21:11): ¿Y Fukunaga también sabía? ¿Por qué Kenma? ¿Por qué soy el último que se ha enterado? ¿Es que nuestra amistad no significa nada para ti?
Kenma (21:12): No eres el último, no seas exagerado. Entiende que esto no se trata de ti.
Tora (21:12): Pues dime alguien quien no lo sepa todavía, pues cada vez que lo he comentado, resulta de que ya estaban enterados.
Kenma (21:13): ¿«Estaban», Tora? No puedo con tu indiscreción, eres lo peor que hay. Te acabas de enterar de un asunto personal MÍO y ya lo andas regando.
Tora (21:13): ¡Solo dime alguien que no lo sepa ya!
Kenma(21:13): ¡Qué sé yo! ¡Si ya lo sabe Lev entonces lo sabe toda Tokio!
Tora (21:13): ¡¿Insinuas de que vengo después de toda la Tokio Federal?!
Kenma (21:13): ¡Akaashi! ¡Akaashi no sabe nada! ¡Tú! ¡Mohicano asqueroso! ¡Aaaahhhh!

Fue la primera persona en quien pensé. No nos veíamos desde la secundaria, y nuestra rivalidad de esa época estaba bien documentada. Tora no tendría el coraje de llamar a Akaashi teniendo en cuenta nuestra enemistad histórica. Bien sea, lo subestimé, o sobreestimé su lealtad, lo que para el caso era igual. Unos minutos más tarde, Tora estaba llamándome al teléfono para llorarme de que Akaashi también sabía. Así es, incluso Akaasha estaba enterado. La cobertura de Lev me pasmaba. Ese chico debería dedicarse al periodismo o qué sé yo.

—No puedes hablar en serio, todo lo que dice Lev son chismes y chismes. Desvirtuaría el periodismo por completo.

—Ya, y tú le creíste. Y si le creíste, es porque no tiene nada de extraordinario. Deja de armar tal alboroto, Tora.

—¿Por qué Lev lo supo antes que yo?

—¿Puedes parar? Yo solo se lo dije a Fukunaga y a Kuro. Si lo hubiese regado Fuku, hace tiempo se habría destapado la olla, así que solo pudo ser la escoria de Kuro quien no tiene control sobre sus amigos.

—No le digas «escoria» a Kuro.

—Y si tú has sido el último en enterarte —continué implacable—, lo que no deja de ser una exageración descomunal, eso no es porque yo decidido que así fuera, sino las demás personas a mi alrededor han tomado esa decisión por sí mismashaya .

—¿Por qué a Fukunaga sí?

—¡Porque solo se puede confiar en Fukunaga ya que él NO HABLA! ¡MALDITA SEA NO HABLA!

—¡CONFIESA QUE NO TE FIAS DE MI!

—¡NO ME FIO DE NADIE DEJA DE TOMÁRTELO PERSONAL!

De estar frente a él, le habría saltado a lo gatúbela y con las garras le habría arañado su estúpida cara de lerdo. Recibí una llamada de Fukunaga en ese momento. Dejé a Tora en espera y contesté. Era una videollamada grupal en la que también estaba invitado Tora. Mierda.

—¿Se estaban peleando? —nos preguntó Fukunaga, siempre impasible. Supongo que no había que ser un genio para llegar a tal deducción. Supongo que, en el fondo, he pasado mucho tiempo con Fukunaga y Tora, y pese a todo, conocemos bien nuestra dinámica de grupo. Acabamos reconciliándonos.

Ya lo sabía mamá, y lo sabían mis amigos, eso de que yo tenía novio. El único que parecía no saberlo, era yo mismo.

—Me habría gustado que te enterases por mí, Tora —admití—. No ha sido fácil… o sea… no es como que haya sido difícil, pero…

—Eh, tranquilo —,interrumpió Tora—. Ya lo estás sobre analizando.

—¿Pero cómo no podría? No sé qué te habrá dicho Lev. No sé qué es lo que sabe él, pero de seguro que no saben nada. No puedes entenderlo, Tora.

—Cómo voy a entender algo que ni siquiera tú entiendes bien. Pero eso es una buena señal, ¿cierto? No tienes por qué entenderlo, y eso está bien. Relájate, Ken-chan, disfrútalo. Échale agallas.

—Un consejo sensato, quien lo habría imaginado —dijo Fukunaga, no pude resistirme a la tentación de reírme. Solo Tora no reía, pero no estaba enfadado

La videollamada se extendió más de lo previsto y para cuando acabó, se me habían acumulado los deberes. Asumí que no dormiría aquella noche.

Un mensaje de Kei me preguntaba si ya era oficial lo mío con Akira. La noticia había saltado hasta Sendai, vaya… ¿Habrá sido Akaashi? A veces Kei y Akaashi hablaban, pero quizá haya sido Kuroo. Quizá esos dos habían recuperado el contacto, ¿sería? Por redes sociales, le escribí a Kuro que era un bocazas monumental. No mencioné a Kei. Otras personas me escribieron sobre lo mismo. Tuve que silenciar mis notificaciones. Kuro me explicó que se le escapó, que fue Yaku que le liaba la mente. Trató de llamarme, pero yo ya había cumplido mi cuota diaria de sociabilidad. Sentía una extraña efervescencia invadir a mi cuerpo. Qué cosa más extraordinaria. De pronto era el comidillo del pueblo solo por tener novio.

De verdad, Kuro, estamos bien.

.

.

Pasado medianoche, todavía en la mitad de mis deberes universitarios, a ratos me desconcentraba y mis pensamientos errantes me llevaban a los recuerdos de Akira, y todo aquello que era nuevo para mí. Me habría gustado llamarlo. Observé mi reflejo en la pantalla oscura de mi computador, repasando con las falanges el largo de mi cuello.

Casi siempre empezaba sus caricias allí en el cuello. Conocía los horarios de Akira. Practicaba muchas horas al día. Ensayaba con el ensamble cinco veces a la semana, luego llegaba a casa, y seguía ensayando. No se preocupaba demasiado de su alimentación, pero era ordenado en todo lo demás. Salvó, quizá, en el tema de dormir. Le costaba quedarse dormido; cuando lo conseguía, no lograba despertar.

Con la universidad, apenas me quedaba tiempo para reanudar mis visitas a la residencia Presto. Además, me daba un corte horrible que se repitiera la escena anterior, en que Hanamaki y yo nos descubrimos ambos yendo de camino a visitar a Akira.

La última vez que fui y pasé la noche con Akira, lo sentí moverse en el colchón incómodo, hasta que se levantó, como a las dos de la mañana, a tocar las marimbas. La melodía dulce me entregó a Morfeo, hasta que Akira regresó a la cama y sus pies helados me despertaron. Me dormí al cabo. Akira, es posible que tardara mucho más.

Cada vez que no pasábamos la noche juntos, yo me suponía que Akira corría a los brazos de Hanamaki-san, su novio de toda la vida.

Abrí mis redes sociales, buscando a aquel chico del cabello colorado.

Me preguntaba qué clase de persona sería. Parecía una persona amigable, bastante paciente. ¿Cuántas veces habría soportado situaciones como la mía? Quizá estaba habituado y ya no oponía resistencia. O quizá se hubo resignado. Podría incluso ser que no me viese como una real amenaza, porque al igual que yo, sabía que se trataba de un romance pasajero. Yo debía ser el novio de turno, uno de tantos.

La última historia que Hanamaki-san subió a su social med, era acerca de los ensayos de su banda de rock. No tenía idea de que también era músico, aunque de una clase muy distinta al tipo de músico que era Akira. Me sorprendió. Luego lo reconsideré, y me di cuenta de que tenía mucho más sentido.

Observé el calendario de mi planner. No quedaba mucho tiempo para mí cumpleaños. Quería tenerle fe a la relación. Ser optimista, vivir el presente así como me aconsejaba Kuroo, pero además, apoderarme de ese sentimiento y hacer planes a futuro pensando no exactamente en el futuro, pero sí en el sentimiento del momento.

Le escribí a Akira que qué hacía. A reglón seguido, le dije que se hiciera un hueco en su agenda. Que me reservara el 16 de octubre.

Kenma (00:22): mis amigos quieren conocerte. A mí también me gustaría que los conocieras.
Akira (00:22): sí, claro. ¿Quienes son tus amigos? ¿Estás hablando de Kuroo y Kei?
Kenma (00:23): Sí, ellos también son mis amigos, pero hablaba de Fuku y Tora.

Lo medité un momento. Se lo consulté a Akira.

Kenma (00:24): No sé hasta qué punto sea adecuado invitar a Kuro y a Kei a un mismo evento… ¿qué piensas?
Akira (00:24): ufff, qué te digo. Todo lo de ellos es complicado. ¿No te sientes como que estás en medio de la relación? A lo mejor te estás preocupando de algo que no te corresponde.

Francamente, no lo sentía de esa forma, porque ambos eran mis amigos. No sabía dónde se encontraba la felicidad para cada uno. Quizá no fuese prudente basar nuestra felicidad en la felicidad ajena, o en la existencia de un tercero, de una pareja. En su momento, yo vi como la relación los ayudó a ambos. Pero también fue lo que acabó destruyéndolos.

¿Que significarían Akira y Hanamaki el uno para el otro?

Fui pasando por las últimas fotos de Hanamaki-san. Tomaba muchas fotos, pero Akira apenas aparecía en ellas. Habría dicho que se trataba de un tipo reservado si no subirse tantas fotos.

Kenma (00:26): por supuesto que estoy en medio. Ambos son mis amigos, y por tanto, valen mi tiempo.

Dejé a Hanamaki-san a un lado y busqué a Kei. Él era otro tipo de persona social. Kei no publicaba muchas fotos, pero escribía mensajes, muy cortos, la mayoría del tipo «odio a esta sociedad idiota» o bien «no entiendo por qué los dinosaurios se extinguieron si son la única especie que ha valido la pena».

Sus últimos mensajes eran sobre todo lo que odiaba patinar, y que la gente del banco era inoperante.

Le escribí:

Kenma (00:28): voy a celebrar mi cumpleaños… honestamente, ¿Vendrías?

Me respondió enseguida:

Kei (00:28): ¿Irá Kuroo-san?

Me dio mala espina que me respondiera tan pronto.

Kenma (00:28): lo invitaré, sí. Comprendo si no quieres venir. O no puedes. No tienes que darme explicaciones si decides no aparecer, ni tienes por qué darme alguna respuesta.
Kei (00:29): quizá a Kuroo-san sí le moleste que yo vaya.
Kei (00:29): a ti Kuroo nunca te lo admitiría, ni se negaría, pero sé que le molestaría verme. Y yo no sé si sea capaz…
Kei (00:30): al final la comisión decidió no expulsarme. Pero yo no sé si quiero volver a Tokio. Me gustaría pedir una transferencia y estudiar en Sendai. Si lo hago, ¿te enfadarías?
Kenma (00:31): será una pena no verte tan a menudo, qué te digo.
Kenma (00:31): pero debes hacer lo que consideres mejor para ti.

Me daba cuenta de que Kei todavía quería a Kuro. Y por lo mismo, debía dejarlo ir. También me daba cuenta, en la premura con la que me respondía, que se moría por preguntarme más sobre Kuro, que quería saber todo de él, los detalles, y si me había escrito lo que me había escrito, fue porque ya no pudo contenerse más. Saber no le haría ningún bien, solo podría dañarlo.

Pero sí se atrevió a hacerme una pregunta más. La más importante.

Kei (00:35): ¿Alguna vez te habla de mí?

Dudé.

Una respuesta sincera sería que «ya muy poco».

Kei (00:35): Está bien, no me digas. Ha sido una pregunta estúpida. Ten un buen cumpleaños.

Todas las relaciones parecían ser tan distintas unas de otras…

Volví al perfil de Hanamaki. Aquel «Holsssss» nunca respondido era una invitación a la valentía.

Cerré todo y grité, enfadado conmigo, con el mundo complicado de las relaciones y las comidas de cabeza. Sobre todo grité porque estaba perdiendo tiempo a lo tonto.

Esta era la hora en que Akira se encontraba ensayando, o con Hanamaki.

La hora en que Kei recordaba a Kuro.

Y la hora en que yo debía acabar mis deberes de la facultad.

Me fui a la cama a las dos de la mañana. La hora en la que le escribía a Hanamaki-san si quería venir a mi cumpleaños.


Este capítulo creo que rompe un poco con la tónica de los capítulos anteriores, al menos la primera parte. Adoro a los Nekomatosos (los nekoma de 2do año: kenma, Fuku y Tora, mis supernenas) y disfruté un poco del caos generado.

Le he robado el compu a mi hermana momentáneamente, pero no he revisado el capítulo, lo que viene siendo la tónica, así que disculpas por todos los fallos... disculpas por todos. Disculpas.

Y muchas gracias por los rws, no me merezco el amor de nadie. Hoy llegué literalmente derrotada del worky, exprimida de fuerzas, y los rws, si bien no me recuperan las fuerzas, me han dejado con una sonrisita de esas que son playa.

Akaashan: no, aquí tampoco tenemos esa expresión "estar de novio". aquí ni siquiera decimos "novio" sino "pololo", y el verbo es pololear y es supervalido decir que "estás pololeando" cuando tienes un pololo. Yo es que me tomo muchas licencias, sorry. quizá el "estar de novio" sea una expresión en algún sitio. quizá lo oí en algún lado. en el momento que lo escribí, sentí que podía ser una frase que diría una madre a su hijo introvertido, usando un lenguaje españolamente neutro (?). tocaste muchos temas mucho más importantes, pero perdona a mi neurona...

Bonn: ahhh Bonnie, no sabes qué emoción me hizo ver tu rw. ni siquiera yo lo entiendo bien, pero tus rws me hacen sentir privilegiada, ¿tiene sentido? este fic deficitivamente se ha pensado (y escrito) durante muchas horas acumuladas de viaje en transporte público.

Así, sacando cuentas al ojo piojo... yo creo que podría lograr eso de acabar el fic antes de que acabe el año.

jc