ENTRE CARTAS Y MENTIRAS
CAPÍTULO 8
ESPERANZA O ILUSIÓN
Cuando Candy llegó al comedor los caballeros ya estaban presentes, así como la tía abuela, los Leagan y el encimoso novio de Elisa, quien después de haber pasado tiempo contentándola se había casi auto invitado a cenar por tal de asegurar bien aquella reconciliación. La presencia de Candy llamó la atención de todos y no solo la mirada de Anthony quedó fija en ella, sino que la mirada de Neal y muy sutilmente la de Patrick, admiraron el cambio de la rubia. Anthony como todo caballero se puso primero de pie sin dejar de admirar la belleza de Candy, los demás caballeros presentes hicieron lo mismo después del rubio, siendo Neal el último en hacerlo.
-Buenas noches. – Saludó Candy con una sonrisa tranquila y cuando todos respondieron, el mayordomo que se situaba detrás acomodó la silla que le correspondía como hija de Albert, quedando nuevamente frente a Anthony, quien tardó un poco en volver a tomar asiento al quedarse observando a la rubia quien trataba de no mirarlo a los ojos para no volver a soltar su llanto. Anthony por fin se sentó en su sitio y el reloj marcó las 7:00 en punto anunciando con elegancia las campanadas que indicaban que ya era hora de servir la cena.
Con aquella puntualidad impuesta por Elroy comenzaron a desfilar los meseros con los platillos para cada uno de los presentes, sin esperar que Gabriela llegara, Elroy había sido bastante clara en la hora de la cena y a ella le gustaba que todos fueran puntuales y se le hacía una falta de cortesía tener a todos esperando solo por la falta de atención de aquella muchacha. Diez minutos después de la hora establecida, llegaba Gabriela pidiendo disculpas, Anthony no alcanzó a ponerse de pie que el mayordomo la ayudó a acomodarse enfrente de Neal, quien le sonrió amablemente a la chica, gesto que no pasó desapercibido para nadie.
-¡Lo siento! – Dijo apresurada para disculparse de su tardanza. Candy sintió pena por ella y la comprendía por lo que pasaba, ella lo había sufrido alguna vez en el pasado y sabía que era lago que la tía abuela odiaba, uno la impuntualidad y otro la interrupción de los alimentos, sin embargo, Elroy no dijo nada, solo asintió aceptando la disculpa y Anthony la miró como preguntando el por qué se había demorado.
Nadie más habló mientras comían, solo Albert y Elroy miraban como se comportaban todos, mientras Candy sonreía tímida de vez en cuando con Anthony y miraba molesta a Archie, el pobre gatito sonreía angustiado al identificar aquella mirada que le dedicaba la rubia.
-¡Oh Dios! ¡Leyó otra carta! – Pensaba preocupado y recordando cada uno de los golpes que había recibido cada que leía una.
Anthony buscaba un pretexto para coincidir con la mirada de Candy, sin embargo la rubia había vuelto a su mutismo inicial, eso decepcionaba al rubio, quien había tenido la esperanza que después de aquella mañana podrían convivir un poco más, y si no podía tener su amor por lo menos tratarse con menos formalidad, extrañaba a la antigua Candy, y aunque estaba maravillado de su apariencia y su ahora manera de ser más sofisticada, quería volver a ver a la chica inquieta y revoltosa que lo había enamorado y que tanto amaba.
Candy se sentía observada y no le molestaba, sino que se sentía nerviosa porque pensaba que Gabriela podría mal interpretar lo que sucedía entre ellos, cuando no había nada de qué preocuparse, ya que ella tenía su amor. Gabriela por el contrario sentía aquella cena aburrida, quería salir de ahí y continuar su plática con Neal ya que se habían pasado horas en el jardín y había pasado un rato muy agradable, para la chica aquel joven era el único que le dedicaba tiempo porque Anthony parecía la estaba evitando, ella creía que el estar lejos del dominio de sus padres podría avanzar más en su relación con Anthony, pero se había topado con la matriarca que era incluso más estricta que sus propios padres.
-Como todos saben. – Comenzó a hablar Elroy ante todos, antes de anunciar que podían abandonar la mesa. – Mañana será la presentación de William ante la sociedad. – Continuó tranquila. – Albert la miraba con una sonrisa y los demás atendían atentos a sus palabras. – Y cómo es costumbre, yo seré la que acompañe a mi sobrino. – Dijo mientras todos asentían, Anthony, Stear y Archie, sabían de lo que hablaría la matriarca y Anthony definitivamente era el más ansioso de todos. – Candy al ser la hija de William será acompañada por Anthony, al ser él el siguiente en la línea de sucesión. – Candy volteó sorprendida a ver al rubio quien ya esperaba esa reacción y le sonrió dulcemente sin tratar de ocultar la inmensa felicidad que aquello le provocaba.
-¿Cómo? – Preguntó Gabriela denotando en sus facciones disgusto e inconformidad, así como en su voz. – Yo soy la novia de Anthony, así que me corresponde acompañarlo. – Dijo sin ocultar su enojo, algo que molestó más a la matriarca sumándole más puntos negativos. Elroy la miró con disgusto tratando de calmar su evidente enojo.
-Señorita. – Dijo aparentando tranquilidad. – En el protocolo de la familia Andrew el cual se sigue al pie de la letra, está asentado que la compañía de cada uno de los miembros sea por la importancia de su rango. – Decía cada vez más exasperada. – Además es una decisión que fue tomada desde antes de saber que usted vendría en compañía de mi sobrino, cuestión que a mi parecer y de las buenas costumbres no está bien visto, sin embargo por consideración a mi sobrino lo he permitido. – Gabriela abrió los ojos sorprendida por la apreciación que le habían hecho al saber que no era bienvenida.
-Tía abuela, si me lo permite yo podría bajar sola. – Dijo Candy como siempre haciéndose a un lado.
-¿Sola? ¡De ninguna manera! – Dijo Elroy ofendida, no tanto por lo dicho por Candy sino por lo que había dicho aquella señorita.
-Quien le manda no tener pareja. – Dijo Elisa como siempre queriendo humillar a Candy, Anthony la miró molesto.
-No veo que problema pueda tener eso. – Dijo Anthony en respuesta a lo dicho por Elisa.
-Señorita Stwart. – Dijo Albert para aligerar el ambiente, ya que comenzaba a ponerse cada vez más tenso. – El cortejo para la presentación solo dura unos minutos, después usted podrá seguir disfrutando de la compañía de mi sobrino sin ningún problema. Cuando dijo esto Anthony se desilusionó, ya que tenía la esperanza de ser el acompañante de Candy toda la noche, pero comprendía que no podía ser posible gracias a que había cedido a los caprichos de Gabriela, ahora tenía que afrontar su decisión. – Anthony acompañará a Candy, como ya dijo la tía Elroy, ella me acompañará a mí, Elisa y Neal bajarán juntos. – Dijo Albert y los Leagan se miraron resignados, pero sabían que así tenía que ser por lo menos hasta que estuvieran comprometidos o casados. – Como Stear ya tiene un compromiso anunciado con la señorita O'Brian ellos bajaran juntos y como Archivald no tiene compromiso queríamos saber si tiene usted o Anthony algún inconveniente en acompañarle por lo menos en esos momentos. – Dijo Albert más propio y delicado con Gabriela que Elroy, quien seguía en desacuerdo con aquello, ya que no la creía digna para alguno de sus sobrinos.
-¿Quiere que acompañe al joven Archivald? – Preguntó Gabriela tímida. Albert asintió y Archie sonrió incómodo dudando de si aquello era una buena idea a los ojos de Annie.
-Como le repito solo serán unos minutos. – Reiteró Albert. – Después dispondrá de la compañía de mi sobrino toda la noche. – Dijo tranquilamente.
-Muy bien. – Dijo Gabriela observando a Archie y después a Anthony quien le sonrió resignado, no porque no la acompañaría, sino porque no podría ser la pareja de Candy toda la noche. Gabriela respiró más tranquila, y Elroy la observó con desconfianza al ver la mirada que Neal le dirigía, mientras la chica estaba emocionada de acompañar al chico guapo de cabello largo.
-Bien. – Dijo la tía abuela anunciando todo lo planeado para la siguiente noche y después dando su autorización para que se levantasen de la mesa. – Los veré mañana. – Dijo retirándose por fin, habiendo advertido que las comidas del día siguiente serían a deshoras por la organización del evento.
Candy fue la primera en levantarse de su lugar después de la tía abuela y al verla Anthony rápidamente se puso de pie en señal de respeto.
-Con permiso. – Dijo la rubia dirigiéndose a las escaleras, Anthony la observaba detenidamente como queriendo adivinar qué era lo que pensaba de todo aquello, temía incomodarla por aquella imposición y más al no haberla él salvado de ello, pero tenía pensado tenerla a su lado toda la noche, así le había entendido a Albert, sin embargo comprendía que sería una ofensa para Gabriela, que mal que bien llevaba el título de su novia aunque cada vez le pesaba más y más.
Anthony se dio cuenta que las miradas de él no eran las únicas en la pecosa, sino que Neal la observaba descaradamente y Patrick lo hacía tratando de pasar desapercibido para no volver a hacer enojar a la fiera, eso molestó bastante al rubio quien sintió celos de las miradas que despertaba Candy.
El insomnio llegaba nuevamente a la alcoba de Candy, quien se movía de un lado a otro tratando de conciliar el sueño lo cual le era imposible al estar pensando en el día siguiente, le emocionaba y le preocupaba al mismo tiempo ser la acompañante de Anthony aunque fuera por unos minutos.
Se colocó su bata para levantarse y caminó entre los oscuros pasillos de la mansión, alumbrada solamente por una vela que llevaba entre sus manos. Llegó a la planta baja y se adentró a la biblioteca percatándose que las luces estaban encendidas, no se molestó en apagarlas, sino que admiró el lugar con detenimiento, tenía ganas de leer un poco para distraer su mente y dejar de pensar en el rubio, es por ello que no se atrevió a abrir una nueva carta, sino que quería pensar en otra cosa. Se detuvo en los libros románticos, poniendo sus ojos en las obras de Shakespeare y por ende en Romeo y Julieta, sin embargo no le apetecía leerla nuevamente, pasó de largo en varios títulos y se detuvo en uno que llamó su total atención "pride and prejudice" de Jane Austin, tomó el libro con cuidado leyendo la reseña que venía en la parte posterior, llamándole la atención el resumen que se leía en él. Suspiró al ver que era una historia de amor y no una historia trágica, no quería leer nada que tuviera que ver con el desamor, los suicidios por amor ni nada por el estilo.
-Ese era el libro favorito de mi madre. – Dijo Anthony tranquilamente detrás de ella, provocando que Candy pegara un brinco y soltara el libro de sus manos, cayendo este al suelo. – Lo siento. – Dijo Anthony apenado por haber asustado a la pecosa. – No quise asustarte.
-No, yo lo siento. – Dijo nerviosa agachándose al mismo tiempo los dos para recoger el libro que había caído a los pies de ella. Los dos lo tomaron al mismo tiempo, rozando sus manos y al mismo tiempo cruzaron sus miradas al sentir un estremecimiento en todo su cuerpo cuando sus manos estuvieron en contacto. Candy no pudo evitar transportarse a los días en los que había compartido tantas miradas como aquellas, perdiéndose rápidamente en el azul de sus ojos. Anthony estaba igual, maravillado por la manera en que estaban tan cerca, casi podía rozar sus labios una vez más y eso hizo que su corazón se acelerara de inmediato, pudiendo escuchar con claridad el latido del mismo en su cabeza, se pusieron ambos nerviosos por la proximidad que mantenían, hacia tanto tiempo que no estaban de esa manera que les provocaba nerviosismo, a pesar de que habían soñado con volver a estar de esa manera más de una vez.
-No me di cuenta que estabas aquí. – Habló Candy saliendo de su ensoñación, recobrando su realidad al pensar que ahora aquel príncipe que tenía frente a ella pertenecía a otra princesa, una princesa que no era ella y eso la hizo entristecer.
-Me quedé leyendo un poco, me ayuda a dormir. – Respondió el rubio levantándose al mismo tiempo que ella. Candy le dedicó una sonrisa tímida que estremeció a Anthony, sin embargo trató de recomponerse de inmediato al pensarla ajena también.
-Yo tampoco podía dormir. – Dijo Candy sobando su nuca un poco tímida.
-¿Buscabas un libro en específico? – Preguntó tratando de mantenerla un poco más a su lado y evitar pensar de otra manera en ella, una que no implicara abrazarla y volver a besarla. Candy sonrió un poco antes de contestar.
-La verdad no, solo estaba buscando leer algo que no sea trágico o que termine en tragedia. – Dijo refiriéndose a los libros que había leído anteriormente.
-Entonces este libro es perfecto para ti. – Le dijo extendiendo el libro que había permanecido en sus manos. Candy lo aceptó con una sonrisa, valoraba aquella sugerencia, sobre todo al saber que era el favorito de la madre de él.
-Gracias. – Dijo tomando de nuevo el libro, abrazándolo a su pecho como si fuera un tesoro. Se dio la media vuelta y dejó al rubio en aquel lugar, de pie observando con detenimiento el delicado paso de Candy, su cadencia al caminar se acentuaba en su cadera y era imposible notar ese sutil contoneo que se desprendía de sus andares. Anthony se sonrojó al reaccionar cuando Candy se detuvo en la puerta.
-Buenas noches. – Se despidió aún tímida al ver el rostro colorado de Anthony, quien a pesar de haber sido descubierto, Candy no se percató de lo que había sucedido. – No te desveles. – Dijo como sugerencia, reaccionando él con una sonrisa.
-Buenas noches… - Respondió enamorado. - … Princesa. – Dijo esto último par si mismo respirando resignado, sin embargo aquella imagen delicada que se había aparecido ante él le quedó grabada en su mente.
Anthony había observado a Candy desde que entró a la biblioteca, su caminar era delicado, natural, no estaba estudiado con poses o con falsos andares, la siguió en silencio advirtiendo que no había reparado en su presencia, observando detenidamente cada uno de sus movimientos, vio cómo se detuvo en los libros de Shakespeare y como había huído de los mismos, llegando a la sección de Jane Austin, una escritora que su madre admiraba y que más de una vez la encontró leyendo en aquel rincón que él se encontraba leyendo, un lugar discreto a la vista de los demás pero que desde ahí podía advertir lo que pasaba alrededor, por eso Candy no lo había descubierto. Se había acercado a ella por inercia, sin advertirse y sin proponerse él mismo hacerlo, lo hizo involuntariamente, sus pies lo llevaron hasta ella y sus ganas de hablarle no se quedaron en él, sorprendiendo sin querer a la rubia, quien no se esperaba que alguien estuviera ahí a pesar de las luces encendidas. Volvió a sonreír al recordar todo aquello.
Candy por su lado llegó ansiosa a su habitación, confundida por aquella mirada que le había dirigido Anthony, ella supo reconocer bien aquel deseo en sus ojos, el cual era el mismo que había visto aquella noche que la había besado por primera vez.
-No puede ser posible Candy, él tiene a Gabriela… eres una tonta te debes haber confundido… - Se decía Candy a sí misma confundida, pero no podía negar lo que había visto y que su corazón le avisaba, pero que su mente se resistía a reconocerlo. Trató de distraerse al abrir el libro, necesitaba evadir un poco su mente de aquel sufrimiento que la embargaba y anhelaba que aquel libro resultara. Cuando abrió la pasta gruesa de aquella obra se encontró con una dedicatoria justo en la primera página:
"Para Rosemary el amor de mi vida, ansío que llegue el día para volver a tenerte en mis brazos, Vincent B."
Era una dedicatoria simple sencilla pero cargada de amor para la mamá de Anthony de parte del capitán Brower, Candy pasó por aquella elegante letra sus dedos como acariciando aquellas palabras de amor plasmadas ahí.
El libro no era muy grueso y empezó a leerlo, cayendo de pronto en la lectura, abandonándose en la historia que habían narrado en esas hojas, encontrando interesante la historia de las hermanas Bennet desde un principio. Terminó de leer los primeros capítulos y a pesar de creer que la madre de las chicas era desesperante, a ella le hubiera gustado tener una familia así de numerosa. Sonrió al recordar que ella había soñado un día con formar una con Anthony, su sonrisa se volvió una mueca al cerrar el libro y percatarse de lo que ahora vivía.
Acomodó el libro en el cajón de la mesita de noche, con mucho cuidado el saber a quién le pertenecía la hacía darle un trato especial, sabía bien que Anthony valoraba todo lo relacionado con su madre y ella hacía lo mismo. Tomó una de las cartas que estaban en aquel cajón y se decidió a abrirla y leerla antes de dormir para estar lista el día siguiente.
Querida Candy,
De nuevo me dirijo a ti, tal vez por última vez por este medio, ya que al no obtener respuesta tuya me da a entender que ese es tu deseo, más sin embargo quiero expresar que no es el mío. Estoy respetando la relación que has iniciado con aquel joven, Archie se ha encargado de decirme, él ha sido el único con el que tengo contacto ya que con Stear también es imposible de comunicarme ya que está bastante dedicado a sus inventos.
Quise escribirte por última vez para hacerte partícipe de la culminación de mis estudios en economía, los cuales terminé en la mitad del tiempo, pero quiero que sepas que la dicha que me embarga en este momento no está completa porque gracias a mi decisión te perdí en el intento de ser mejor, espero no mal interpretes mis palabras ya que no es un reproche lo que te hago.
Me quedaré en Escocia, aquí comenzaré una nueva vida, espero tengas una vida llena de dicha y felicidad a su lado, deseo de todo corazón que seas feliz princesa y te prometo que yo haré mi parte para que el día que nos volvamos a ver lo hagas con gusto y sin sentirnos incómodos. La soledad no nos vencerá Candy.
Sinceramente, Anthony Brower Andrew.
Candy terminó de leer sintiendo un dolor intenso en su alma al descubrir por medio de aquella carta todo el sufrimiento que Anthony había tenido y que ella había creído era felicidad, cuando se enteró por medio de Archie que Anthony había terminado sus estudios y que ya no regresaría de Escocia, que ese había sido el lugar que él había elegido para vivir. Secó una vez más sus lágrimas y se recostó en su cama, acomodándose con la carta aferrada a su pecho, tomó la mascada de Anthony y la acercó a su rostro para llenarse nuevamente de su aroma, cerró los ojos y trajo a su mente aquel primer beso que había compartido con él, uno que tenía tan presente aún, que hacia unas horas atrás creyó volvería a experimentar al estar segura que Anthony la besaría de nuevo, ella lo había deseado y creyó ver en él el mismo deseo.
El cansancio se apoderó de ella y poco a poco la pesadez de sus párpados le nubló la vista por completo abandonándose así al descanso que le proporcionaría la noche.
Era muy de mañana cuando despertó, estaba en la misma posición en la que había dormido, para su manera tan peculiar de dormir eso le resultaba extraño, guardó la carta en el cajón tratando de alisar las arrugas que le había provocado, dobló la mascada con la intención de lavarla más tarde y regresarla a su dueño, se levantó observando que realmente era muy temprano, más sin embargo no tenía ganas de seguir durmiendo, se arregló para salir a caminar un rato por el jardín antes del desayuno y del comienzo de los preparativos para la presentación de aquella noche, recordó a su pareja del cortejo y su corazón dio un vuelco emocionado.
-Tranquila Candy, no te emociones, solo serán unos momentos… - Se dijo para su desdicha, sabía bien que después tendría que permanecer sola o al lado de Annie, para no importunar a Stear y a Patty. Salió de la habitación y se sorprendió del movimiento que había, todos estaban trabajando para tener organizado todo, sin embargo todos eran empleados dirigidos por el ama de llaves y el mayordomo quienes sabían bien sus deberes en aquella mansión.
Candy llegó al jardín respirando emocionada el dulce aroma que desprendían las rosas.
-¡Qué bien huele! – Dijo para sí misma, caminando en la fresca mañana por entre los pasillos de las rosas, llegando a la banca donde había declarado sus sentimientos por primera vez a rubio.
-Buenos días, señorita Andrew. – Dijo el señor Whitman quien había regresado a trabajar a Lakewood, después del inconveniente con el señor Watson no quiso volver a trabajar con él y la vieja Elroy lo recibió de nuevo en aquel lugar.
-¡Señor Whitman! ¿Cómo está? – Preguntó emocionada de volver a verlo.
-Más viejo señorita Candy, más viejo. – Respondió con una sonrisa.
Candy vio el trabajo que le costaba ahora agacharse para poder cortar las hojas secas de los rosedales y como siempre sin que nadie le pidiera ayuda se acercó a él y tomó un par de guantes que estaban en la bolsa donde Whitman guardaba sus artículos de jardinería, tomó unas tijeras y se inclinó para ayudarle a hacerlo.
-¿Qué hace señorita? – Preguntó sorprendido y temeroso de que Candy se lastimara y él tuviera problemas por ello.
-Le ayudo… así terminará más rápido. – Le dijo con una sonrisa sincera. – Ande señor Whitman o no terminaremos y yo no podré estar lista para la noche. – Le dijo decidida comenzando a cortar aquellas hojas doradas que afeaban el aspecto del jardín. El señor Whitman sonrió divertido por la acción de la pecosa y continuó su labor ahora más amena al tener tan grata compañía.
Unos ojos azules los observaban desde el nicho que estaba en la ventana. Anthony había despertado incluso más temprano que Candy y después de recorrer los alrededores regresaba para tomar un baño y desayunar, pero cual había sido su sorpresa que se había encontrado con la hermosa presencia de la rubia al lado del señor Whitman, quiso ayudarla, pero al ver que ella se comportaba como antes se detuvo para poder así admirar su frescura y alegría que hacía tanto tiempo no disfrutaba, se quedó absorto en su figura. Observaba cómo los rayos del sol se reflejaban en su dorada cabellera, tan ido estaba que no escuchó que un par de chicas con los cabellos rojizos se habían detenido también a observar los movimientos de la rubia, sin embargo desde donde estaban no podían advertir también la presencia del rubio, no fue hasta que una de ellas habló que Anthony se percató de su presencia.
-¿Qué está haciendo? – Preguntó Gabriela a Elisa al ver a Candy ayudando al señor Whitman.
-Tomando el lugar que le corresponde. – Respondió Elisa divertida. Gabriela la miró sin entender y Elisa no tuvo ningún impedimento para explicarle. – Candy es una recogida que tuvo la suerte de que el tío William la adoptara. – Anthony escuchó con disgusto aquella conversación queriendo salir de su lugar para que se dieran cuenta que él las estaba escuchando perlo la chillona voz de Elisa no se callaba. – Y a pesar de pertenecer a un círculo que no le corresponde no puede ocultar su naturaleza.
-Anthony me dijo que tiene una relación con un futuro Duque. – Dijo Gabriela molestando a Anthony quien estuvo a punto de salir de aquel lugar. La risa de Elisa lo intrigó.
-Eso quisiera ella. – Dijo Elisa y Anthony se detuvo para saber más. – Hace unos meses se fue a seguirlo a Nueva York, mi madre, Neal y yo la vimos en el teatro, sin embargo Terry se dio cuenta que no era suficiente para él y terminó su relación con ella y ahora él está comprometido con una actriz igual o más insignificante que Candy. – Decía Elisa mientras las voces se iban alejando de aquel lugar.
Anthony se quedó en su lugar pasando desapercibido para las dos chicas que al parecer hablaban mucho de Candy, se estaban haciendo amigas y eso no le gustaba a Anthony quien pensaba que Gabriela era una chica más noble que Elisa.
-Con razón has perdido tu sonrisa princesa, te has separado de él y continúas sufriendo… - Pensaba Anthony, quien relacionó la tristeza de Candy con el rompimiento de Terry y no con la presencia que Gabriela tenía con él en su vida, para él eso era impensable ya que él sabía que Candy estaba enamorada del actor.
-¡Buenos días joven Brower! – Saludó el señor Whitman al divisarlo que los observaba de lejos.
-¡Buenos días señor Whitman! – Lo saludó de nuevo, ya que el día anterior lo había visto para preguntarle lo sucedido con las Dulce Candy, diciéndole el buen hombre lo que había pasado cuando él había partido de aquel lugar.
Candy se levantó de golpe al escuchar que mencionaban al motivo de su desvelo, sintiéndose avergonzada por la manera en la que la había encontrado, la rubia no tenía idea que ya había estado siendo observada por largo rato y no solo por el rubio, sino por otros cuatro ojos más que no la tenían en buena estima.
-Buenos días Anthony. – Dijo tímida, con el rostro totalmente coloreado de rojo.
-Buenos días Candy. – Respondió con una gran sonrisa al ver el rostro de Candy, le gustaba ver como reaccionaba su piel al estar avergonzada o tímida ante una situación, sin embargo era una sensación que Anthony había observado le sucedía más a menudo con él que con sus primos o alguien más. -¿Puedo ayudarte? – Le habló más confiado al saber o creer mejor dicho que aquel rostro desanimado no era por culpa de él. Decidido a que volviera a sonreír por lo menos antes de que él tuviera que irse de su lado. Candy sonrió extendiendo las tijeras hacia el rubio, recordando cuantas veces habían hecho lo mismo los dos, ayudando al Sr. Whitman a terminar sus labores mientras ellos se divertían.
-Veamos si aún te acuerdas. – Dijo Candy con una sonrisa, recordando aquellos tiempos. Anthony sonrió y comenzó a subirse las mangas de su camisa para inclinarse en cuclillas y comenzar a podar los rosedales.
Continuará…
Hola hermosas aquí seguimos con las actualizaciones puntuales hasta ahorita, espero que sigan al pendiente de la historia y como siempre les digo que me dejen un comentario porque así me animan a continuar. La historia avanza lento, pero avanza y conforme pasan los días las cosas van mejorando creo yo entre los rubios, así que Anthony por fin se enteró que la rubia esta sola y aunque cree que por ello está triste por lo menos es un pequeño avance para la realidad de su amor.
TeamColombia, como siempre muchas gracias por dejar su comentario hermosas y gracias por ser pacientes en esta historia, trato de tener los capítulos a tiempo para que no se pierdan mucho con la trama que se vive en Lakewood, recuerden que tienen pocos días de haberse visto así que no se desesperen pronto este par tendrá más momentos reales y no solo miraditas a escondidas. Gracias por dejar un comentario siempre, saludos y bendiciones para cada una de ustedes.
Denisse Treviño, Hermosa déjame decirte que nones, aquí no hace frío casi nunca, si juntamos los días de frío en Sonora creo que juntaremos 15 días a lo mucho jajaja y mira que yo soy friolenta y prefiero el calor, así que creo yo estamos más amolados que los regios con el clima jajaja. Creo que entendí perfecto entonces no regalarás a tu guapo Albertano jajaja no te preocupes el patriarca es virgencito y riega las flores jajajaja, con la escritura no te preocupes yo tampoco me considero buena para hacerlo jajaja.
Annie así es una chica tímida y creo yo egoísta por pensar solo en su felicidad, pero también molesta una persona que solo piensa en la de los demás y no en la propia, así que aquí quise incluirla un poquito más en la historia y ponerme un poco en su lugar y lo que creo yo hubiera padecido si se hubiera separado del gatito. A mi no me cae mal el personaje, es una chica muy sufrida e insegura que necesita mucho amor jejejeje Gabriela anda viendo donde se acomoda me parece a mi... anda como kike gavilán cuando lo soltaban en un gallinero jajajaja quería con todas las gallinas jajajaja. Muchas gracias por tus buenos deseos hermosa, espero tu comentario de este capítulo, te mando un fuerte abrazo saludos y bendicones.
Mayely León, Hola hermosa, me da mucho gusto saber que estás muy bien, sobre todo más tranquila, es bueno que tu esposo te ayuda al igual que tus niños, siempre es bueno que haya un compromiso con toda la familia. Gracias por seguir leyendo esta historia, por tus buenos deseos y los saludos de tu esposo. Cuídate mucho y espero el comentario de este capítulo espero te haya gustado.
María José M. Hola hermosa creo que sé a qué fic te refieres yo también estoy esperándolo con ansias jejeje me dejó como decimos en México "picada" por seguir leyendo y así como tú espero pronto publique el siguiente. De verdad creo que tienes razón con los Anthonyfic hay muy pocos y los que están en edición van lento, lo malo que no puedo hacer más para aportar muchos más, a mi también me hace falta leer más historias de mi rubio, en fin tengo que aguantarme jejeje. Por tus dichos creo que eres mexicana verdad? Has descifrado el tiempo en el que publico entre uno y otro capítulo, que observadora. Gracias por comentar hermosa, espero que estés muy bien te mando un fuerte abrazo y mi más sincero agradecimiento. Saludos y bendiciones.
Julie-Andley-00, Hola hermosa, espero que no te vayas a desesperar con el avance tan lento que tienen los rubios, pero pues poco a poco avanza la historia. El gatito todavía va a batallar un poco más para ser feliz, pero espero que lo sea jejeje a ver como sale ese lado de la historia. Jajajaja tú desahógate que para eso estamos, gracias por leer la historia y sobre todo por tus mensajes y comentarios tan cálidos. Espero pronto nos des a sorpresa y nos regales otro Candy-Anthony fic jajaja aclarando que solo esos leo. Gracias por comentar hermosa espero que este también te haya gustado. Te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos para ti y tu familia, bendiciones.
Gracias también a cada una de las lectoras que no dejan su nombre y a las que no dejan un comentario, gracias por leer y por estar al pendiente de las actualizaciones eso me anima a seguir escribiendo aunque sea una completa amateur en esto. Les envío mi más sincero agradecimiento y mis mejores deseos para cada una de ustedes y sus familias que estén muy bien y seguras en casa.
Saludos y bendiciones.
GeoMtzR
