—El pueblo de la Frontier, pueblo donde el Río Espejo se sitúa.— Musitó Takuya observando la pequeña aldea de cabañas antiguas hechas de adobe, evidentemente en mal estado, muy pequeñas con un gran agujero en centro y un Río al costadoa.
—Frontier, pueblo donde inicio la gran pelea.— Esta vez habló Taichi.
—Pueblo de la Frontier, lugar prohibido tanto para Kanay y brujos.— Finalizó Sora.
Rika se cruzó de brazos observando ese lugar, era horrible, viejo, todo un desastre.
—No era necesario que dieran tantas descripciones de aquel lugar.— Comentó Damar— Ya sabemos que este lugar no es el mejor.
—Si tu misma dices que no es el mejor, entonces ¿por qué escogieron este lugar para la ceremonia del Solistio?— Preguntó Takuya.
—Porque es el lugar donde ambos Imperios vivían antes de que nuestra guerra comenzara.— Respondió Hikari observando a la distancia la aldea.
—Si logramos restaurar lazos en este lugar reforzaremos la alianza.— Comentó Damar.
Taichi hizo una mueca y observó el lugar sigilosamente, en aquel lugar todo había comenzado hace bastante tiempo atrás y ahora las comandantes habían planeado que todo se hiciera en ese lugar ¿Por qué? Bueno, ese territorio era tanto dominio Kanay como Brujo, ambos tendrían autoridad, además, si algo no salía bien librarían a su castillo, a sus pueblos y territorios de algún desastre. Debía admitir al principio a todos les había dado mala espina ir hasta ese lugar, pero, luego de analizar todos puntos, tenía sentido estar ahí— Se nota que nadie ha estado aquí en siglos. Este lugar es horrible como para una ceremonia tan importante.
—No es algo que con magia no puedas arreglar.— Respondió Rika rodando los ojos, era lógico, eran brujos tenían magia podían hacer todo con un chasquido.
—Rika tiene razón.— Contestó Sora— Solo debes centrar un hechizo de renovación.
Hikari volteo hacia su co-comandante— ¿Quieres hacer los honores?
Damar hizo una mueca— Para adornar lugares soy un asco, mejor hazlo tú.
La chica Yagami sonrió y observó el lugar emocionada, le fascinaba hacer hechizos, ya que, debía hacer rimas, algo que ella amaba. Estiró sus manos y las comenzó a mover— Así como el sol aparece con su esplendor, así como se resuelve un
—Problemas resuelto.— Musitó esta vez la Takenouchi.
Takuya hizo una mueca y volteo hacia su prima, Hikari, y amiga, Damar— ¿Están seguras de unir nuestros poderes con los poderes de los Kanay?
—Es la única opción para liberar a nuestra gente de ese lugar.— Contestó Damar.
—¿Están seguras?— Preguntó el Kanbara— ¿Totalmente seguras de que no hay otra opción?
Damar hizo una mueca, cosa que Sora pudo notar, ya que, ella era la única que sabía que si había otra opción, pero, esto nunca sería tema, ya que, nunca consideraría esa opción.
Por más que Yamato presionase.
Sora bajó la mirada al recordar lo que había ocurrido la noche anterior antes de ir a dormir.
~Recuerdo~
—Sora...— Un pequeño susurro se escuchó provocando que la chica detuviera su marcha— Sora.— Nuevamente esa voz la llamó y la chica volteo— Sora.— Por tercera vez escuchó su nombre y frente a ella apareció un chico de cabello rubio y ojos azules de brazos cruzados apoyados en la pared.
La pelirroja hizo una mueca— ¿Es necesario que hables ahora?
—Pudimos hablar antes, pero, no quisiste.— Respondió Yamato.
—¡Estaba en medio de la reunión con los kanay!— Exclamó la chica— No quería parecer loca hablando con el aire, ya que, si no lo recuerdas cuando hablamos por este vinculo mágico solo yo puedo escucharte.
El rubio hizo una mueca, lógicamente no lo había olvidado, pero, no sabía que la chica estaría en ese momento en la reunión.
—¿Vienes a saber que ocurrió?— Preguntó la pelirroja.
—Si.— Contestó— Dime ¿salió bien?
Sora rodó los ojos—Ni tan bien, ni tan mal.
—¿Discutieron? ¿no?
Sora asintió en silencio.
Yamato suspiró— Sabía que esta no era la solución.— Suspiró—El hechizo de exterminación es la única opción para...
—No es la única opción.— Interrumpió la pelirroja— Esta alianza es una opción bastante efectiva también, que tengamos diferencias no es sinónimo de no poder apoyarnos.
—No podemos podemos confiar en ellos.
—Y tampoco en tu liga de brujos malos.— Insistió la Takenouchi.
—Sora, por favor.— Reclamó Yamato—Solamente quiero que nuestra especie esté bien.
Sora hizo una mueca, ella sabía exactamente que esa no era la razón, Yamato y todos esas personas que lo apoyaban querían el oráculo que estaba en manos de su prima, Damar, y creían que haciendo presión lograrían que la chica cediera el oráculo que le había arrebatado al Ishida en el conclave y elecciones de comandantes anteriormente— Siempre te escudas en eso, pero, tú y yo sabemos muy bien que quieres presionar a mi prima para que abandone su puesto y puedan ¡al fin! apoderarse del oráculo que pertenece a tu liga, para utilizarlos en su sucios planes.
Yamato hizo una mueca, no le gustaba que la pelirroja le recriminara aquello, no le gustaba que tocara ese tema, ya que, ella sabía perfectamente que sus planes no eran malos, al contrario, eran buenos. Quería ser buen hermano, quería darle todo a Takeru, solo por él hacia esto. Pero, evidentemente la chica no lo entendía.
—Tu sabes que mis planes no son malos.— Suspiró— Es por Takeru.
Sora cerró los ojos— Yamato...—Pronunció su nombre— Sé que te preocupas por él...
—¿Entonces?— Preguntó el rubio.
Sora abrió los ojos— Aún así, no puedes refugiarte en eso.— Contestó— Sabes que lo que quieres hacer es bueno para tu hermano, pero, en general está mal.
—¿Y por qué?
—Porque no puedes utilizar el oráculo para brindarle poderes a Takeru.— Respondió Sora— Por más que lo merezca, no puedes convertir en brujo a un ser que nació humano, eso afectaría el orden del cosmos, desestabilizaría las especies mágicas, muchos morirían, muchos se verían afectados por sus propios poderes. Yamato algo tan pequeño podría ocasionar una gran catástrofe.
Yamato rodó los ojos— Eso es lo que nos han hecho creer, pero, no tenemos la seguridad de que sea verdad.
—Claro que es verdad, tú lo sabes.— Contestó la pelirroja— Por algo existen los Kanay, los vampiros, hombres y todas las especies mágicas ¿no?
—Aún así, Sora, a mi no me importa el resto.— Respondió Yamato—Entiéndeme, Takeru es solo un adolescente y ya tiene todo el desprecio de nuestra gente, finalmente terminará siendo exiliado o asesinado a una corta edad para eliminar esa "mancha en la especie" y no puedo dejar que eso ocurra.
—Takeru tiene la protección de las comandantes, ya lo sabes, a él no le ocurrirá nada.
—Aún así, tu sabes que hay brujos que no respetan a los humanos y harán lo posible por hacerle la vida imposible. Yo no voy a permitir que algo le ocurra a mi hermano.— Insistió el rubio.
Sora frunció el ceño ¿por qué era tan complicado el Ishida? Antes no era así, al contrario, se podía razonar con él. Pero, ahora era un chico muy llevado a su idea, desde la separación de sus padres y los desprecios a su hermano se había vuelto un chico fiel a sus propios ideales. Entendía que quisiese ayudar a su hermano, si ella igual pudiese lo haría. Pero, utilizar un oráculo para fines propios como esos podría generar un caos.
~Fin del recuerdo~
La pelirroja hizo una mueca y observó a su prima, ella era fuerte, podría soportar algunas presiones por parte de las personas que la rodeaban, pero ¿hasta que punto podría? ¿Algún día cedería a la opresiones del Ishida quién buscaba utilizar el oráculo en sus propios planes que quizás no eran "razonables" al tratarse de hermano, pero, muy arriesgado al tratarse de algo mágico vinculado al cosmos?
—Es la única opción primo, tu lo sabes.— Contestó Hikari llamando la atención de la pelirroja— Ya analizamos todo y quedo en claro que no hay otra opción.
Takuya suspiró y bajó la mirada, esperaba no arrepentirse de esto, si era sincero esperaba que todo se hiciera lo antes posible y acabar con eso de una buena vez.
—¡Vaya! La magia de los brujos es fabulosa.— Exclamó la rubia Orimoto admirada al ver como todo el lugar había cambiado frente a sus ojos— Con un solo rayo mágico todos cambió.
Kouji simplemente se cruzó de brazos y observó el lugar, sabía que los brujos podían hacer miles de cosas con sus poderes, pero, sus poderes de Kanay eran mejores, eran más fuertes, podían hacer más.
—Príncipe Kouji.— Un chico bastante pasado en peso de cabello castaño, piel pálida y ojos cafés apareció en lugar.
—¿Qué ocurre Junpei?— Preguntó.
—Primeramente quiero darle mis agradecimientos por permitirme participar en la ceremonia del Solistio en...
—Al punto.— Kouji interrumpió del golpe al chico.
Junpei hizo una mueca, sin duda alagar al príncipe para ser su agrado no había sido buena idea— ¿Los brujos no comen ranas? ¿cierto?
Kouji observó totalmente decepcionado al cocinero real ¿iba enserio la pregunta?
Izumi simplemente llevó una mano a su rostro para evitar reír a carcajadas por el comentario de su amigo y cocinero real, quién ni en momentos serios dejaría sus chistes. Ser el mejor cocinero del reino lo salvaba sin duda alguna de que el príncipe Minamoto lo mandara a decapitar por ser tan...Junpei.
—¡Junpei! Por favor, no preguntes tonteras.— Esta vez fue Mimi quién se atrevió a regañar al chico y lo jaló de una oreja.
Kouji rodó los ojos, necesitaba personas serias en aquel lugar, estarían varios días en ese lugar, no solo para la ceremonia, desde mañana comenzarían a buscar la forma de liberar a sus personas de la Montaña, a entrenar y a hacer otras cosas para lograr aquello.
—¡Ay vienen los brujos!— Escuchó como una de sus escoltas anunciaba.
Y efectivamente en lugar aparecieron las comandantes con sus aliados.
Kouji suspiró y sin más se acercó a ellos.
Los brujos entraron al lugar y fueron Takuya, Sora y Damar quienes se adelantaron a ir a hablar con los Kanay, pero, algo extraño ocurrió con la castaña Yagami quién comenzó a observar el lugar bastante sorprendida, pensativa y aturdida. Se sentía...extraña.
Mareada, desorientada y...¿triste?
Hikari llevó sus manos a su cabeza y cerró los ojos totalmente adolorida, pero, apenas hizo esto unas imágenes vinieron a su mente como una especie de flash, una imagen de aquel lugar, pero...
Totalmente destruido.
Humo, muertos, gritos, dolor...
—¡No!
Takeru al escuchar el quejido de la chica rápidamente volteo hacia ella— Hikari.— Exclamó su nombre al ver como esta caía y sin más se apresuró a agarrarla, evitando que se golpeara contra el suelo.
Taichi rápidamente volteo en dirección a su hermano al escuchar el grito del rubio, y la escena que pudo divisar fue a su hermana descompensada en los brazos del chico— ¡Hikari!— Y corrió a socorrer a su hermana.
Hikari apretó los dientes y abrió los ojos encontrándose con el rostro preocupado de su amigo y de su hermano mayor, observó al rededor, todo evidentemente estaba bien ¿Qué habían significado aquellas imágenes?
—Comandante ¿está bien?— Escuchó como su amiga Miyako tomaba su mano preocupado.
—¿E?— Balbuceo— S-si.— Contestó entrecortada— Estoy b-bien, solo fue un leve mareo.
—¿Segura que te encuentras bien, hermanita?— Preguntó Taichi totalmente preocupado.
Hikari asintió levemente— Si estoy bien.
Damar se detuvo en seco, un escalofríos recorrió su espalda, rápidamente se abrazó así misma ante el frío intentando buscar calor, aunque, podría afirmar que ese escalofrió no era porque hiciese frío, al contrario, había un sol brillante, así que, esa no era la explicación.
Takuya volteo hacia la chica al ver que no avanzaba y no pudo evitar sentirse preocupado al ver su rostro de dolor—¡Hey! ¿Qué te ocurre?
Damar hizo una mueca— N-nada.— Contestó— ¿No crees que hace un poco de frío?
Takuya negó con la cabeza— ¿Estás bien? ¿Acaso no ves ese Sol?
—¡Oh no! Hikari.— Exclamó Sora y ambos voltearon en dirección a la castaña quién yacía en los brazos del rubio.
—¡Oh no!— Esta vez exclamó Damar preocupada y tuvo la intención de ir hacia su co-comandante, pero, Sora tomó su brazo.
—Espera...
—¿Qué ocurre Sora?
Sora observó al príncipe quién venía junto a sus aliados— Ustedes deben hablar con el príncipe, nosotros nos encargaremos de Hikari, tu ve con él, esto es importante, además, hay bastantes personas atendiendo junto a la hermana de Taichi.
Takuya y Damar cruzaron miradas, ambos estaban preocupados por Hikari, sin duda, pero, Sora había tocado un buen punto, debían hablar con el príncipe y los Kanay, suspiraron, al menos la castaña Yagami no estaba sola, al contrario, estaba rodeada de muchas personas que la ayudarían. Así que, sin más ambos se encaminaron hacia el Minamoto.
Taichi pasó su mano por el cabello de su hermana— Hikari ¿segura que estás bien?
Hikari asintió— Si, solo sentí un leve mareo, no es nada.
Takeru hizo una mueca— Deberíamos llamar a un curandero.
—No es necesario.— Insistió la castaña.
—Si es necesario, Hikari, imagínate que no sea un simple mareo.— Insistió Takeru.
Daisuke frunció su ceño— ¡Imagínate que uno de esos Kanay te hayan echado algo!
Hikari hizo una mueca— Dudo que lo hayan hecho.
—Aún así, estás pálida.— Insistió esta vez Taichi.
—No se preocupen por mi, de verdad, estoy bien.— Hikari se levantó y sacudió su vestido— Simplemente me dio un mareo.
Takeru hizo una mueca— Pero ¿y si es algo más?
Hikari sonrió de lado— Nuevamente digo, no se preocupen, fue algo sin importancia.
¿Sin importancia?
Nunca había visto algo así, esas imágenes habían sido...horribles. Pero, no tenían sentido ¿por qué había visto destrucción? ¿Por qué se había sentido mal? ¿Acaso era una visión?
A unos escasos metros cierto chico de cabello castaño y ojos azules observaba la escena de la Yagami— ¿Podrá ser?— Cuestionó para sus adentros Ryo Akiyama, ya que, al entrar a ese lugar solo podía decir que había sentido una energía oscura proveniente de ambas comandantes, pero, más fría había sido la energía proveniente de Hikari, como si algo lo hubiera golpeado a él, un fuerte dolor de cabeza se había hecho presente. Suspiró. La última vez que se había sentido así había sido la vez en que había tenido esa visión, en el cual gracias al Espejo de la verdad se había visto así mismo y a Rika...en el futuro.
—¿Qué sucede?— Una voz llamó su atención.
Ryo volteo y se encontró con la chica de cabello rojizo y ojos lilas— Al parecer
—Buenos días, príncipe Kouji.
—Buenos días, comandante.
Takuya hizo una mueca ¿acaso era invisible?
Kouji observó atentamente a la chica, luego pasó una leve mirada en el Kanbara y finalmente observó atentamente a sus acompañantes, pero, cierto hecho le llamó la atención. Hace unos escasos segundos había sentido un escalofrió y una energía extraña que provenía de dos personas, ambas comandantes, pero, esta se intensificaba en la comandante Hikari, quién no tenía buen aspecto y se encontraba rodeada de muchas personas. Volvió su mirada hacia las dos personas que se encontraba delante de él. Por el momento ignoraría lo que había sentido, pero, eso no significaba que lo olvidaría.
—El Sol todavía no llega al punto justo y aparentemente tendremos tiempo ante de que esto ocurra. Así que, pensamos en hacer honor a las viejas tradiciones—Comentó Damar— Mis aliados y yo nos preguntábamos si querían comer con nosotros.
Kouji asintió— Lo mismo había pensado mi padre, así como se hacia antes de la guerra.
—Será un honor.— Comentó Damar.
—Pero...—Habló nuevamente el Minamoto— Revisaremos sus pertenencias antes de que esto ocurra, necesitamos ver la seguridad de nuestro pueblo.
—Lo mismo haremos nosotros.— Esta vez respondió Takuya llamando la atención de ambos— Lo justo es justo ¿no?
Kouji asintió.
~Horas después~
Tanto brujos como kanay se encontraban frente a frente al rededor de una larga mesa, llena de platos, alimentos, entre otras cosas.
—Primero nos uniremos...— Comentó Kouji—Y luego salvaremos a nuestros pueblos de la Montaña.
Todos se miraron entre sí.
—Antes de ser dos Imperios en guerra nuestros pueblos compartían los alimentos antes de la ceremonia del Solistio, el Sol aún no llega a su punto optimo, así que, haremos honor a esa antigua tradición.— Esta vez fue Hikari quien habló para aclarar dudas.
Damar le hizo una seña al rubio Takaishi y este se acercó— Takeru ¿trajiste lo que te pedimos?
El rubio asintió y de su bolso sacó un barril.
—En nuestra fiesta de Solistio tomamos este vino creado con las uvas de nuestra cosecha anual.—Comentó Takeru y se lo señaló a los Kanay— Esperamos que les guste.
Kouji observó atentamente el barril para luego hacerle una seña a Ryouma para que lo recibiese y así fue como a continuación la acompañante de Izumi, Mimi, sirvió el vino en las copas de los Kanay, mientras que la acompañante de Hikari, Miyako, se encargaba de las copas de los Brujos.
—Esperamos que sea de su agrado.— Comentó Taichi.
Hikari hizo una mueca al ver su copa, no se sentía bien, estaba un tanto mareada, luego de aquella imagen que había visto se sentía un tanto débil y si era sincera no eran de su agrado aquellas bebidas fuertes, Sora notó esto y le tomó el brazo— No es necesario que tomes.— Le habló en voz Kouji asintió.
—En nuestro reino no acostumbramos a tomar vino en el primer brindis.— Comentó el Minamoto antes de dirigir su mirada hacia la comandante Takahashi— Pero, esta vez haremos una excepción.—Alzó su copa en dirección a la chica— Por la alianza.
Damar asintió y alzó su copa en dirección al chico.
—¡Un minuto!— Interrumpió Ryouma— Su majestad, déjeme probar a mi primero.— Y sin más tomó la copa del Minamoto y tomó un sorbo. Luego la copa volvió a la mano del príncipe.
Kouji simplemente recibió la copa y la alzó en dirección a la chica de ojos ámbar.
—¿Por la alianza?— Preguntó la castaña.
—Por nuestra a...
El Minamoto no pudo terminar su frase, ya que, Ryouma comenzó a toser pesadamentey se derrumbo a un lado del príncipe de los Kanay.
—¿Qué ocurre?— Izumi le preguntó sorprendida a Henry que estaba de su lado y este se apresuró a revisar al chico de cabello gris, quién comenzaba a votar un liquido gris de su boca.
—Es veneno.— Declaró luego de uno segundos Henry y Takuya en un reflejo rápido golpeo la copa que sostenía la castaña de ojos color ámbar y la votó al suelo.
—Fueron los brujos.— Exclamó Junpei.
Hikari y Damar intercambiaron miradas e intentaron avanzar, pero, Taichi se interpuso— Comandantes, atrás de mi.— Específicamente cubriendo a su hermana, ya que, la chica Takahashi simplemente ignoró al Yagami para avanzar en dirección al príncipe de los Kanay.
—Pero, no fuimos nosotros, deben saber que no fuimos.— Exclamó Damar llamando la atención del Minamoto.
—Revisen sus cosas.— Ordenó Henry sacando su espada apuntando a los brujos y al instante los guardias Kanay comenzaron a revisar a todos los presentes buscando algún indicio de quién fuera el causante de aquello.
—Nosotros no fuimos, deben creernos.— Nuevamente habló Damar.
Kouji rodó los ojos y se acercó a la chica— Ryouma me advirtió que tratar con ustedes podría traer riesgos y no lo escuché.
—No fuimos nosotros.— Damar insistió.
—Dime, cuando mi ejército atacó a tu reino ¿no deseaste deshacerte de nosotros?— Preguntó el chico y en ese minuto una batalla de miradas comenzó entre la Takahashi y el Minamoto, mientras que atrás tanto Taichi como Sora y los demás brujos intentaban zafarse de los guardias.
—Príncipe.— Una voz interrumpió la batalla de miradas de la comandante y el príncipe Minamoto, la voz prevenía de Henry quién sostenía una especie de bolsa de de cuero muy pequeña frente al chico Takaishi— Veneno.
Todas las miradas se posaron en el rubio que estaba bastante sorprendido al ver aquella bolsa en su chaqueta.
—Eso no es mío.— Exclamó Takeru.
—¡Claro!— Exclamó sarcástico Henry— Entonces ¿por qué lo tenías en tu chaqueta?
—No sé, yo no lo traje.
Henry volteo hacia el príncipe de los Kanay— Su majestad ¿que debemos hacer?
En ese minuto todas las miradas se centraron en el Minamoto, tanto las de los Kanay como las de los brujos quienes evidentemente aún seguían sorprendidos y a la vez preocupados por la situación. Kouji hizo una mueca, lo habían intentado de envenenar y por poco casi había caído, no podía confiar en ellos, claro que no.
Cerró los ojos y llevó una mano a su espada para sacarla y apuntarla hacia sus enemigos—Los brujos no salen de aquí.— Ordenó Kouji— Ni sus comandantes, ni sus aliados...—Dirigió su mirada al rubio— Y llévense al humano.
—¿Qué?— Preguntó Taichi preocupado.
—Sufrirá el doceavo castigo que tienen las personas que traicionan al príncipe heredero.
—¿Doceavo castigo?— Cuestionó una preocupada Hikari.
Henry asintió— El castigo de doce cortes antes de...—Hizo una pausa— Su muerte.
—No.— Exclamó Hikari ignorando que cierta sonrisa de cierto chico de piel morena y apellido Motomiya sonreía ante esto— Eso no.— Pero, era tarde, sus manos estaban sujetas por unos guardias Kanay y no pudo acercarse al chico.
—Llévenselo.
Y fue así como los guardias Kanay sacaron al rubio Takaishi mientras que los brujos que quedaban en el lugar gritaban por este totalmente preocupados.
Rika hizo una mueca— Kouji, por favor, esto debe ser un error.
Kouji observó atentamente a la chica— Quizás...—Suspiró— Pero, mientras no se demuestre lo contrario esta será mi justicia.
Este era el capítulo que quería escribir, pero, tuve que acortarlo porque osino sería muy largo, ya el próximo veremos que ocurre con Takeru.
¿Qué habrá visto Hikari? ¿Será el futuro? ¿Qué futuro?
nadaoriginal: Si jajaj Rika es simplemente Rika Jajajaj Rika ayudó para formar la alianza, aún así está viendo si confiar o no en él, gracias a ella tuvieron "paz" aunque sea por un momento. Daisuke cada vez peor, pero, bueno creo que tienes razón en que su reacción es reaccionaria, pronto innovaré en eso jsjsj Me alegro que cada escena tenga algo y que puedas notarlo jejej Espero que sigas leyendo, un saludo y abrazo a la distancia.
