La historia es una adaptación del libro de Claire Contreras y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


5

Pov Emmett

No tengo problema en salir de la cama esta mañana. Cuando no era asolado por los malditos sueños, estaba despierto, consumido por Isabella.

Sí, ella es real.

Ayer en la mañana, pensé que sólo era un sueño, un producto de mi imaginación, posiblemente mi psique dándome algo bueno por lo que esperar. Un par de horas después, la encontré sentada sobre mi mesa de exámenes. Me volvió loco.

Y todo el día de ayer, pedazos y recuerdos de la noche anterior regresaron; las puntas de sus dedos cerrando mis ojos, su dulce voz y esos labios rosados y llenos, tan cálidos. No he besado a una mujer en cinco años. Claramente, la píldora para dormir me hizo perder el control. Y gracias a Dios por eso. Sólo que ahora no puedo dejar de pensar en ella.

Y eso es una verdadera mierda. No puedes dejar de saber algo. No dejar de saber la suavidad de sus labios, su sabor, la sensación de su cuerpo, el azul de sus ojos, su beso.

Ese beso.

La clase de beso que empieza en los labios y termina en su cuello mientras gime, su cuerpo laxo en tus manos. La clase de beso que te hace saber que lo que está sucediendo es serio en la mejor de las formas. La clase de beso que hace que tu corazón lata rápidamente, que tu mente quede en blanco y que tu pene palpite a la vez. La clase de beso que te hace no querer besar a ninguna mujer nunca más. Ese beso. Ese beso que empieza todo.

Cinco años de ayuno, negación, de hambre salen por ventana con una pequeña probada de ella. Todo el control que pensé que tenía se desvanece en humo con un movimiento de su lengua.

La energía entre nosotros es abrumadora. Hay una conexión. La siento. Va más allá de mi pene deseándola. Ella me ve, ve a través de la mierda de feliz fachada que coloco cada día. No estoy seguro de que pueda negar la atracción que siento por ella, o que quiera hacerlo por completo.

Veo docenas y docenas de mujeres a diario. Coños y tetas son mi trabajo, así que pensé que era inmune a ellas ahora. Ha sido tan fácil no involucrarse, porque adjunto al bonito paquete del cuerpo de una mujer hay un corazón, un alma y una mente que quieren conocer mi corazón, alma y mente. Esa es la cosa con las mujeres; sienten. Y para un hombre quien ha intentado no sentir nada en cinco años, eso es jodidamente peligroso.

De hecho, no hay nada más peligroso para un hombre que una mujer. Tienen el poder de destruir. Tenemos bombas, armas, puños, toda clase de armas de destrucción masiva, pero no hay ni una sola cosa que pueda destruir más rápido a un hombre que una mujer. La historia está llena de ejemplos que datan hasta la Biblia, Adán y Eva. Es como si los hombres ven un coño y quedan obnubilados. Cientos de años de historia y evolución y juro que no hemos cambiado eso en absoluto. En nuestros corazones, todos somos tentados por el fruto. No importa que lo hayamos visto antes, no importa que lo hayamos probado antes, no importa que haya otros placeres en el jardín. Nop, cuando el coño correcto viene, nos volvemos idiotas. Todos hacemos cosas estúpidas en su honor, escribir canciones y poemas, cometer asesinato, empezar guerras… Cualquier cosa para protegerla.

Y una pequeña belleza habladora con un cuerpo curvilíneo viviendo al lado no es sólo peligrosa; es letal, armada y lista para destruir los muros que he construido tan cuidadosamente.

Pov Isabella

Al abrir la puerta del garaje, la corriente del frío aire me golpea. Claramente, no es lo suficientemente cálido para hacer esto ahora, pero necesito sentirme cerca de Jacob hoy. Y la única forma de hacerlo es subiéndome a su Harley. Solía encantarme aferrarme a él mientras intentaba darme un susto de muerte, acelerando alrededor de una curva. La moto es la única cosa suya que no pude soportar dejar. No monto muy seguido y ciertamente no monto como él lo hacía. Pero, aun así, me ayuda a sentirme cerca de él.

Y necesito eso hoy. La última noche con Emmett me hizo sentir terrible. Al momento en que siento que estoy lista para salir o tener citas o sólo dejar de pretender que el sexo opuesto no existe, el universo suelta a un hombre cerrado y dañado en mi regazo. ¿Qué demonios? El hombre es caliente un minuto y frío al siguiente. Esa es una combinación que no necesito.

Sacando la moto del garaje y montándola, paso los dedos a lo largo de las barras del asiento, bajando mi cabeza; abrazando la moto como si estuviera abrazando a Jacob. Cierro los ojos, recordándolo enseñarme como montar. Él era todo sobre la seguridad, haciéndome poner guantes, botas y un casco. Sus manos se ponían sobre las mías, mostrándome el freno, el acelerador, el embrague. Sus dedos bajaban por mi pierna, mostrándome como cambiar la velocidad. Todos sus amigos se burlaban de él por dejar que su chica condujera su moto, pero no le importaba. Confiaba en mí con las cosas que más quería.

Levanto mi cabeza y me pongo el casco, asegurándolo, luego mis ojos ven a Emmett. Se detiene de repente y marcha hacia mí, luciendo enojado como el infierno.

―¿Qué demonios es eso? ―grita.

―Voy a salir a dar un paseo.

―¿Montas una Harley?

―Era de Jacob. Él y su hermano aman las motocicletas ―digo, sin estar segura de por qué me estoy explicando― Me enseñó como montar.

―Bájate ―dice, haciendo señas con su mano― Bájate.

Me quito el casco y pregunto.

―¿Pasa algo malo?

Hace señas de nuevo.

―Tú. Sobre esa cosa. Bájate. ―No puedo creer lo que estoy escuchando. ¿Cómo se atrevía?― ¡Bájate!

―Por favor dime que estás sonámbulo otra vez, porque no tienes derecho a ordenarme hacer nada.

―Estoy muy despierto. Acabo de recibir gemelos.

Bien, entonces mi corazón se derrite, no me disparen. ¿Gemelos? Quiero tanto un bebé, pero… No puedo ir ahí. Esa es una parte de mí con la que no he podido llegar a términos. Perder a Jacob y perder…

―¿Me escuchaste, Isabella? ―dice con preocupación en su voz―. Necesito que te bajes de esa moto.

Sostengo su mirada y me vuelvo a poner el casco.

―Deberías leer el ocho de agosto.