Los personajes no me pertenecen.
BODAS
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Hoy es el día, los miras parados uno frente al otro, tomados de las manos, sonriéndose mientras el juez pronuncia las palabras que los unirán ante la ley.
Una lágrima escapa a tu control. Phoebe la limpia con ternura. Sus ojos tan llenos como los tuyos.
Ruedas la mirada para encontrar a los Shortman, Helga llora copiosamente y apoya su cabeza en el hombro de Arnold quien la abraza por los hombros y aprieta la mandíbula.
Son casi de la misma estatura entonces la postura manierista te resuelve a pensar que ese cuerpo que normalmente huele a cítricos y lilis cabría mejor en la curva del tuyo, que tú abrazo sería físicamente satisfactorio en gran medida.
Te imaginas dándole consuelo a esa rubia pero te obligas a apartar la mirada. Un error es volver tus ojos a la pareja que se promete matrimonio al frente cuando imágenes de ensueño se presentan ante ellos. Esos podrían haber sido ustedes, Helga y tú, ese fabuloso contraste de piel dorada y morena, de cabellera rubia y negra, de rasgos contrapuestos, esa diferencia de estaturas... Cierras los ojos y ahora eres tú quien aprieta la mandíbula. Phoebe complemente ignorante al motivo de tu abatimiento se abraza a tu costado con más fuerza posando su cabeza en la línea de tu hombro, apoyándose ahí sin esfuerzo.
La abrazas, ¿qué más puedes hacer? No querías desenterrar lo que sientes por Helga Pataki pero ya lo hiciste, carajo, lo hiciste y es tan difícil como al principio.
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Gracias por leer.
